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Viajes por Europa (II parte)
A ls a c ia y R u t a R o m á n t ic a
Jose Antonio Guerrero
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Viajes por Europa (II parte)
A ls a c ia y R u t a R o m á n t ic a
“Viajar es imprescindible y la sed de viaje, un síntoma neto de inteligencia”
(Enrique Jardiel Poncela)
Del 5 al 23 de agosto de 2007
© Texto: Jose Antonio Guerrero
© Anotaciones y apuntes: Inmaculada Matallanos y Javier Guerrero
© Fotografías: Jose Antonio Guerrero
Agosto 2007
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Ín di ce
Prólogo____________________
Prólogo_______________________________________________
_______________________________________________ 7
Capítulo 1 (Aranjuez
(Aranjuez – Duna de Pilat)
Pilat)_________________________ 11
Capítulo 2 (Duna de Pilat – Oradour sur Glane)
Glane) __________________ 13
Capítulo 3 (Oradour
(Oradour sur Glan
Glane – Annecy)
Annecy) ______________________ 25
Capítulo 4 (Annecy
(Annecy – Besançon
Besançon)
sançon)_____________________________ 27
Capítulo 5 (Besançon
(Besançon – Alsacia – Eguisheim)
Eguisheim)____________________ 33
Capítulo 6 (Eguisheim
(Eguisheim – Colmar – Kaysersberg)
Kaysersberg)__________________ 39
Capítulo 7 (Kaysersberg
(Kaysersberg – Riquewihr
Riquewihr – Ribeauvillé – Obernai) _______ 47
Capítulo
Capítulo 8 (Obernai – Estrasburgo) __________________________ 59
Capítulo 9 (Estrasburgo
(Estrasburgo – Ruta Romántica – Würzburg)
Würzburg)___________ 67
Capítulo 10 (Würzburg
(Würzburg – Tauberbischofsheim – Bad Mergentheim –
Weikersheim – Rothenburg ob ob der Tauber)
Tauber)____________
____________ 81
Capítulo 11 (Rothenburg
(Rothenburg ob der Tauber – Dinkelsbühl)
Dinkelsbühl) ____________ 93
Capítulo 12 (Dinkelsbühl
(Dinkelsbühl – Nordlingen – Mühlhausen)
Mühlhausen)____________ 109
Capítulo 13 (Mühlhausen
(Mühlhausen – C. Concentración Dachau – Schwangau)
Schwangau) __ 115
Capítulo 14 (Schw
(Schwangau
Schwangau – Castillo
Castillo de Neuschwanstein – Füssen)_____
Füssen)_____ 131
Capítulo 15 (Füssen – Lindau – Meersburg)
Meersburg) ___________________ 143
Capítulo 16 (Meersburg
(Meersburg – Beaune) __________________________ 157
Capítulo 17 (Beaune
(Beaune – Duna de Pilat)
Pilat)________________________ 161
Capítulo 18 (Duna de Pilat – Burgos)________________________
Burgos)________________________ 165
Capítulo 19 (Burgos
(Burgos – Aranjuez)
Aranjuez) ___________________________ 167
Epílogo_____________________________________________
Epílogo_____________________________________________ 169
Resumen y gastos del viaje _______________________________ 170
Tabla de coordenadas para
para GPS____________________________
GPS____________________________ 171
Tabla de camping y áreas_________________________________
áreas_________________________________ 173
Páginas web útiles para visitar Francia y Alemania ______________ 176
Álbum fotográfico _____________________________________ 177
Planos y Mapas________
Mapas_______________________________________
_______________________________________ 201
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P ró l o g o
A la hora de relatar experiencias, se dice siempre que "los comienzos son difíciles", como una de
esas verdades inescrutables de la vida. Me imagino que todo dependerá de la persona que se
ponga a escribir, y en mi caso, más que difícil, es complicado; Dios no me llamó por la senda de la
escritura. ¡Quién fuese capaz de poder explicar medianamente bien y con las palabras justas las
vivencias de un viaje como este…! Para gente como Pepe Hermo o Toni de Ros, auténticos
maestros en el arte del relato, la facilidad para hacernos partícipes de sus viajes es asombrosa,
maravillosa, pura fantasía. Intentaré con este relato acercarme modestamente a esa forma que
tienen ellos de llevarnos de la mano por palacios, catedrales, callejuelas y montañas. Haceros
cómplices de este paseo por Europa es mi deseo. Veamos si lo conseguimos.
Poder conservar la excitación y entusiasmo en todos los viajes es uno de mis principios. Debe ser
por esto por lo que siempre busco en cada rincón esa imagen que recordar toda la vida. Una
terraza donde tomar un helado, un jardín donde dar un paseo, un contraluz en un callejón
olvidado, una tarde de lluvia cargada de nostalgia, una triste historia leída en un libro o una puesta
de sol al borde de un lago son las imágenes y recuerdos que busco al viajar. Es difícil, a veces
imposible, pero cuando se consiguen o se encuentran es extraordinario. ¿Quién no recuerda los
bocatas de Nocilla de su infancia? ¿Y el primer beso a hurtadillas en el oscuro portal de su casa?
Pues esto es igual. Con el pasar de los años se recuerdan siempre las vivencias y las anécdotas
de nuestros viajes.
Cuando viajo procuro desechar la teoría de una guindilla insertada en lugares poco deseados
cuando visito algún lugar que no me gusta. Prefiero irme sin hacer ruido y sin dar explicaciones.
Esto último lo digo por si notáis al leer que todo lo que visitamos nos gusta… es que lo que no nos
gusta lo decimos con suavidad, sin estridencias…
Es paradójico que, tras haber viajado por media Europa, algo de España y por los alrededores de
Aranjuez… no conociese casi nada de Alemania, el país que me vio nacer. Al haber nacido allí
siempre he tenido la necesidad de visitar un lugar del que conocía muy pocas cosas. En mi
memoria de niño quedan en el recuerdo los seis meses que pasé en Langgöns entre noviembre
del 73 y mayo del 74 cuando volví de nuevo a Alemania; por entonces sólo tenía siete años. De
esta estancia recuerdo mucha nieve y mucho frío; el enorme caserón con un inmenso jardín
donde vivían mis padres y las fiestas que organizaban los españoles los sábados por la noche en
Wetzlar. Al son del “Porompompero” de Manolo Escobar empezaban los guateques y acababan
cuando algún nostálgico ponía en el tocadiscos “El emigrante” de Juanito Valderrama. En ese
momento a casi todos les daba por llorar; cosas de la distancia. Los viejos monólogos de Gila
ponían el punto cachondo de la fiesta. Acabado Gila empezaban de nuevo los bailes al son de la
inclasificable música de Luis Aguilé. “La Chatunga” sonaba una vez tras otra, era el hit de la
velada. Y es que en Langgöns se respiraba hispanidad por los cuatro costados. Cientos de
españoles y algún que otro portugués trabajaban allí desde principios de los años sesenta. Los
asturianos y los andaluces se contaban por decenas. Al igual que mis padres, todos ellos
formaban parte de los más de 600.000 españoles que dejaron España para encontrar trabajo en
Alemania.
De esta visita a Alemania, algo que me marcó de por vida fue el día de regreso a España, era el
15 de mayo de 1974, día de San Isidro, patrón de Madrid. Este fatídico día mi Atleti perdió la final
de la Copa de Europa contra el Bayern de Munich, aquel gol de Luis Aragonés y aquella cantada
de Reina…Desde entonces uno es sufridor de por vida, y a mucha honra. Estoy convencido de
que algún día San Isidro enmendará aquella afrenta.
En mi casa de Aranjuez siempre ha habido cosas alemanas. Además del niño de la casa nacido
accidentalmente allí, siempre han estado en el mueble bar (y siguen estando) unas enormes jarras
de cerveza con una decoración (podríamos decir) un poco extravagante para nuestros gustos (no
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hay quien convenza a mi abuela para que las quite); las típicas casas de entramado de madera
que cuando abrías la tapa del tejado sonaba una machacona y pegadiza musiquilla tirolesa; los
cuadros con pinturas al óleo de Frankfurt, Colonia o Mossel; y fotos, muchas fotos en blanco y
negro de Koblenza, Düsseldorf, Würzburg, Rothenburg ó Füssen que mi padre coleccionaba y que
hacía con una vieja cámara Werlisa Color comprada de estraperlo en un rastrillo de Giessen. Con
el paso del tiempo, he buscado las fotos por toda la casa pero no las consigo encontrar, seguro
que aparecen cuando menos las busque, suele ocurrir. Lo que sí encontré, y guardo con mucho
cariño, es la cámara de mi padre, que aunque ya no está para muchos trotes, aun podría hacer su
servicio.
Este deseado viaje comenzó a fraguarse al finalizar el del año pasado. Comentando con la familia
el lugar que me gustaría visitar este año les pareció bien, y mejor aun si además se incluía alguna
zona de Francia. La región de Alsacia sería un buen complemento para la Ruta Romántica; el
Lago Constanza y algo de la Selva Negra lo veríamos si daba tiempo. Puestos todos de acuerdo
sólo quedaba empezar a organizarlo estudiando las rutas posibles con sus distancias, los lugares
de aparcamiento y pernocta, la compra de guías y mapas de Alemania (de Francia ya teníamos
los del año pasado) y sobre todo, y algo casi fundamental, había que ajustar con poco margen de
error, los 18 ó 19 días de los que disponíamos.
Ya en enero teníamos un boceto del viaje que al final resultó ser casi el definitivo. Tan sólo
Freiburg, Heidelberg y Augsburg, este último destino por las inclemencias del tiempo, han sido las
ciudades que no hemos visitado de las inicialmente previstas, y es que la planificación la hemos
cumplido en más de un 90%, cosa un poco extraña en nosotros dada la inexperiencia en el
mundillo campista.
La fecha de comienzo del viaje, en principio prevista para el 19 de agosto, la decidimos adelantar
al día 5. Creíamos que de esta manera aprovecharíamos mejor las horas de luz y posiblemente
nos haría mejor tiempo… Obviamente no ha sido así. De los 18 días que hemos estado fuera de
España, más de la mitad nos ha llovido. Bien de noche, bien de mañana o bien de tarde, casi
todos los días la lluvia ha sido nuestra indeseable compañera. También es cierto que tan sólo
cuatro días, y por momentos, la situación se tornó en complicada, sobre todo al principio del viaje;
pero, con el paso de los días, la lluvia hacía acto de presencia sólo por la noche o a última hora de
la tarde, lo cual nos daba tregua para poder ver lo que queríamos.
El plan de viaje consistía en visitar Oradour-sur-Glane, Annecy, Besançon, parte de la Alsacia,
Freiburg, Heidelberg, algo de la Ruta Romántica, el campo de concentración de Dachau, el Lago
Constanza y vuelta a casa. En principio parecerá mucho pero salvo el inicio y el final, las etapas
intermedias no tenían distancias excesivas por lo que creíamos que, salvo algún contratiempo
inoportuno, seríamos capaces de completarlas casi en su totalidad. Como ya hemos explicado, la
lluvia nos importunó tres destinos, aun así, estamos satisfechos con el resultado.
Francia: De cómo es Francia para el campismo ya creemos haber dejado claro en el relato del
año pasado cual era nuestra opinión. Este año hemos vuelto a comprobar que es el paraíso para
los campistas. Por otro lado, el tema idioma ya no es un temor y nos vamos defendiendo allá por
donde pasamos. Además, uno recuerda sus tiempos de estudiante y algo de inglés se le ha
quedado retenido. Por cuestiones laborales, en italiano también nos defendemos, e italianos por
Francia y Alemania, como las setas en noviembre, se cuentan por cientos. Hemos intentado
descubrir la gastronomía local allá por donde hemos estado, en los kilos de más que hemos traído
está la prueba. Desde el Choucroute hasta los Bretzel pasando por los inolvidables helados de
Obernai, el chorizo picante de Ribeauvillé o los chocolates de Annecy han sido pasto de nuestra
feroz curiosidad gastronómica.
Casi siempre decidimos ir por autopistas de peaje, el corto tiempo vacacional del que disponemos
no nos permite disfrutar de esas carreteras nacionales repletas de rotondas. Si dispusiéramos de
más tiempo habría que replantearse la situación. Si hemos circulado por nacionales o por
secundarias ha sido porque no había otra opción. De todas formas no nos podemos quejar.
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Alemania: Se quiera o no, hay un acontecimiento que siempre está presente cuando se habla de
Alemania: la Segunda Guerra Mundial. Hay tanta literatura y tantas películas realizadas sobre el
tema que es difícil oír hablar del país sin imaginarnos a Hitler y sus campos de concentración; a la
temible Gestapo deteniendo a los opositores al régimen; a los aviones aliados bombardeando las
principales ciudades alemanas, o a las SS asesinando judíos, rusos o polacos en masa. Pero lo
cierto es que quien visite Alemania ignorando por completo lo que allí sucedió hace poco más de
sesenta años (si pudiera existir alguien así) difícilmente encontrará algo que le haga recordar la
dramática contienda si se excluye el horror que supone la visita a los campos de concentración.
Resulta sorprendente cómo un país devastado por miles de bombas, y cuya capacidad para
asumir adversidades y desgracias parece casi ilimitada, ha conseguido superar aquella tragedia y
se erige hoy en día como el motor de Europa y un referente en lo que a historia y arte se refiere.
Su legado cultural y paisajístico es inconmensurable, pero también contiene otros no menos
sustanciosos alicientes que bien merece la pena experimentar. Ya os contaremos.
Por otro lado, en Alemania hemos descubierto, entre otras muchas cosas, que mi madre tenía
razón. Toda la vida leyendo y pronunciando Duseldorf y resulta que se escribe Düsseldorf y se
pronuncia Diusseldorf, como lo decía ella en infinidad de ocasiones. Anda que no nos reíamos
nosotros de la pronunciación de mi madre cuando éramos niños… ¿Y qué decir de Dachau?
Nosotros leíamos Dachau pero resulta que se pronuncia Dajau. Tenía pensado no contarle a mi
madre las anécdotas de nuestra pronunciación pero al volver del viaje se lo dije, tenía como un
sentimiento de culpa (leve, eso sí). Treinta años después la que se reía de mí era ella.
En otro orden de cosas, como ya sabréis, las autopistas en Alemania son gratuitas y además no
tienen límite de velocidad. En el país de los Mercedes, Audi, BMW y Porche, eso es una bendición
que aprovechan en toda su extensión, vaya si lo aprovechan, de eso te das cuenta cuando pisas
suelo alemán. Ya lo contaremos. Su red de autopistas es amplísima y casi todas las ciudades
principales están conectadas por carreteras nacionales de dos o más carriles o por autopistas.
Estas últimas son enormes y casi siempre en un excelente estado de firme y de trazado (apenas
hay curvas). Salvo alguna desagradable excepción, podría decirse que son modélicas. En el lado
negativo podemos decir que algunas zonas de Alemania se parecen a una gran M30, obras por
todas partes. Continuos cortes de carril, desvíos al carril contrario, cortes de carreteras sin indicar
rutas alternativas… una pesadilla, sobre todo cuando te aproximas a las grandes ciudades. La
densidad de tráfico es tremenda en algunas autopistas, jamás habíamos visto tantos camiones y
de tantos países distintos, se nota que es un país de paso para entrar en la Europa del Norte y del
Este; esas enormes autopistas gratuitas son demasiada tentación, imaginamos.
En Alemania los camping son algo más caros que en Francia (no mucho más) y su calidad es muy
similar, aunque también hay de todo. No existen tantas áreas de descanso en las autopistas como
en Francia pero las que hay son muy buenas. Como bien nos informó “Mipla”, en Alemania hay
bastantes postes Holliday Cleaner. Para vaciar aguas grises en estos postes se necesita una
manguera o un cubo ya que se vacía dentro del mismo, no hay rejilla; tenedlo en cuenta por si
llegara el caso. Nos hemos encontrado que en algún camping hemos tenido que pagar tanto por
cargar agua como por descargar, algunos no lo incluyen en el precio. Otros tampoco incluyen las
duchas. Ochenta céntimos de €uro tienen la culpa si te quieres refrescar. El gas-oil es ligeramente
más caro que en el país vecino y el precio de la comida en los Hipermercados está como en
España (más o menos); algunos productos (entiéndase pan, agua, lácteos o cerveza) incluso más
baratos.
El viaje que vamos a relataros es la segunda parte de nuestro periplo europeo el cual iniciamos el
año pasado. Este aprendiz de cuaderno de bitácora no pretende ser una guía para nadie, sólo
intentamos ayudar con nuestras experiencias al igual que otros ya hicieron relatando sus viajes. Si
lo conseguimos, fenomenal, de lo contrario el año que viene tendremos que seguir poniendo más
empeño.
Ah, y no olvidéis que lo mejor de un viaje es el antes y el después; el nuestro sólo ha durado 19
días; la preparación nos llevó ocho meses y la escritura del relato seis… Nosotros disfrutamos de
los 19 días que hemos estado de viaje durante todo un año, y sin movernos de casa.
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Así pues, relajaos y divertíos con este segundo viaje por la vieja Europa, esperamos que disfrutéis
tanto como nosotros lo hemos hecho. Así lo deseamos.
(Este relato está dedicado a mi padre. Espero y deseo que allí arriba se sienta satisfecho de la
definición que de su enemorada Alemania he hecho. Este viaje lo hice por él, se lo debía)
Jose Antonio Guerrero
(Jardines del Castillo de Weikersheim)
10
C a p ít u lo 1
Domingo 5 de agosto (Aranjuez – Duna de Pilat, 774 km)
km)
Los comienzos de este tipo de relatos son poco interesantes. Es por eso que yo no quería
empezar la historia por el principio, sino como en las películas de miedo, con flashbacks y saltos
en el tiempo, que siempre venden mejor. Pero como iba a quedar una cosa un tanto confusa, y se
supone que esto es un diario, y por tanto debería llevar un mínimo orden cronológico, me veo
obligado a empezar por el inicio por imperativos del guión, no descarto algún año hacer lo que os
he dicho antes, pero esta vez no va a ser así.
Uno de los errores que cometimos el año pasado fue salir por la tarde teniendo después el
handicap de llegar a las dos de la madrugada a nuestro destino, por eso, este año sí conseguimos
ponernos en camino pronto. El objetivo de hoy es llegar a Oradour-sur-Glane. Son muchos
kilómetros pero de esta forma ganamos un día, los cuales no nos sobran, precisamente. Aun así
no nos la jugaremos y si en algún momento nos flaquean las fuerzas o los reflejos, pararemos
donde sea necesario.
Salimos de casa a las 11:00h y una vez repostado gas-oil en Seseña cogemos la A4 hasta el
enlace con la M40. En las afueras de Madrid tomamos la autovía del Norte, la insufrible por
momentos A1; eso sí, sin mucho tráfico por aquello de ser domingo. La salida de la capital se
hace fácil, si fuese un lunes laboral la cosa no sería tan sencilla, os lo aseguro.
A las 15:15h hacemos la primera parada y aprovechamos para comer. En un área de descanso en
Miranda de Ebro decidimos reponer fuerzas en medio de un calor sofocante que nos obliga a
tener durante un rato la autocaravana encendida con el aire acondicionado puesto. Almorzamos
ligeramente viendo cómo Alonso se queda 4º en el GP de Hungría.
Devorando kilómetros de autopista llegamos a San Sebastián, donde volvemos a repostar antes
de cruzar la frontera ya que por estos lares el líquido combustible está bastante más barato que
por tierras galas. A 0,98€/L llenamos el depósito y ponemos rumbo a nuestro primer destino:
Oradour-sur-Glane.
El ambicioso (y un poco loco) objetivo de hoy, nada menos que 960 km, se torna imposible al
llegar al punto donde está la indicación del desvío a Arcachón. Un impresionante atasco en la
entrada de Burdeos provoca unas retenciones de más de 40 km. Por fortuna, a menos de
seiscientos metros, tenemos la salida a la Duna de Pilat. Sin pensarlo dos veces nos desviamos y
llegamos a la Duna en venticinco minutos. Antes de llegar, en una de mis adoradas rotondas, con
el vaivén se abre el cajón grande que tenemos debajo del fregadero que va cargado de briks, latas
y botellas, con el consiguiente susto por el golpe que da contra la nevera. Por el peso y el
traqueteo se ha salido de la guía y ha soltado el cierre. Una pequeña parada técnica, el cajón con
su guía vuelve a su sitio y problema solucionado milagrosamente sin daños ni marcas. Era extraño
que no nos pasara nada el primer día, el año pasado casi perdemos el tubo de escape y este año
casi nos quedamos sin cajón.
Como no teníamos prevista esta parada, y no llevamos información del lugar, en el primer sitio
que vemos aparcamos. Se trata de un pequeño rincón donde caben unas 10 ó 12 autocaravanas
y que está a las faldas de la Duna. El sitio no está para tirar cohetes pero decidimos pernoctar
aquí junto a una familia catalana que va camino de regreso a España y que nos confirma que el
atasco de la A63 llega hasta Burdeos, ellos vienen de allí y lo han podido comprobar. Lo único
malo que veo del lugar es que está muy cerca de la carretera que une la entrada a la Duna con las
urbanizaciones de la zona. Esperemos que el ruido no nos amargue la noche.
11
Más tranquilamente podemos ver en una guía que hay un gran parking junto a la Duna y tres ó
cuatro camping por la zona, pero ya estamos posicionados aquí cómodamente y no nos
movemos.
Cena tranquila, llamadas a casa para confirmar que hemos llegado bien y re-planteamiento del
rutómetro inicial del viaje. El objetivo de ver mañana a primera hora Oradour-sur-Glane lo
cambiamos sobre la marcha y lo veremos por la tarde. Tampoco hay mucho trastorno en ello.
Son las 22:30h y toca descansar. Comienza a llover tímidamente pero hace una buena
temperatura. Mañana nos espera Oradour de la cual nos separan 280 km. Ahora empiezo a ver
que era una locura hacer el trayecto que teníamos pensado en un principio; el cansancio me
hubiese vencido.
Resumen del 1º día:
PARCIALES TOTALES
Kilómetros recorridos 774 774 acumulados
60,88 litros a 1,002€/L (Seseña) 61€
Gastos de Gas-oil
52,96 litros a 0,98€/L (San Sebastián) 52€
Castañares – Armiñón 9,15€
Irún 3,15€
Peajes Biriatou 2,30€
La Negresse 3,10€
Bessenne 4,70€
N 44º 36’ 04.79’’
Lugar donde pernoctamos en la Duna de
Coordenadas GPS W 1º 11’ 53.47’’
Pilat (Gratuito)
(N 44.60130 - W 1.19818)
N 44º 35’ 53.57’’
Parking a la entrada de la Duna de Pilat
Coordenadas GPS W 1º 11’ 50.27’’
(De pago: 9,20€ la noche)
(N 44.59820 - W 1.19728)
Las coordenadas y datos aquí expresados están comprobados y/o anotados el 5/08/2007
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C a p ít u lo 2
Lunes 6 de agosto (Duna de Pilat – Oradour sur Glane, 282 km)
km)
"Oradour-sur-Glane es el símbolo de todas las calamidades que sufrió el país, la memoria se debe
mantener viva para que una tragedia igual nunca más vuelva a suceder..." (Charles de Gaulle)
El Pueblo Mártir de Oradour-sur-Glane, lugar de visita obligada contra el olvido en cualquier viaje
que se haga por Francia, es como una ciudad fantasma parada de por vida el 10 de junio de 1944.
Este es uno de esos lugares que al ser nombrado trae de inmediato recuerdos estremecedores en
todos aquellos que saben lo que en él ocurrió. Han pasado ya más de seis décadas pero hay
historias que sobreviven al discurrir del tiempo. Hay lugares cuya conservación es una obligación
moral para que todo el mundo sepa, y nadie olvide jamás, lo que el hombre es capaz de hacer en
nombre de no sé qué principios e ideales. Oradour-sur-Glane es un claro ejemplo de estos
lugares. Lo que en su día fue una villa llena de vida, hoy es una dramática escenificación de la
sinrazón y la barbarie. Un pueblo en ruinas y un museo al aire libre del horror del nazismo.
Ya durante la Primera Guerra Mundial 97 jóvenes de la villa habían caído durante la contienda.
Había sido un golpe durísimo para esta pequeña villa. Durante los siguientes quince años, el
pueblo había hecho todo lo posible por reponerse y crecer a nivel cultural, comercial y de
infraestructuras; había conseguido lograr una posición próspera.
Construida a orillas del río Glane, el pueblo de Oradour era el lugar elegido por muchos
excursionistas de Limoges para pasar los fines de semana o los tranquilos días de vacaciones, su
privilegiado enclave y su creciente actividad la convertían en un lugar paradisíaco para los
visitantes ocasionales. Sus casi 700 habitantes no formaban parte de ninguna organización de la
resistencia francesa, sólo se dedicaban a trabajar en las granjas y en otras ocupaciones rurales.
Oradour-sur-Glane se había convertido también en refugio de algunos republicanos españoles
que habían huido después de la Guerra Civil. Además de éstos, vivían varias familias refugiadas
judías que habían venido de Auschwitz y que habían elegido el pueblo para afincarse en él debido
a la hospitalidad de sus habitantes y a la prosperidad que por entonces tenía el pueblo:
Ayuntamiento, 4 escuelas, oficina de correos, estación de ferrocarril, cafeterías, tiendas,
pastelería, ferretería, iglesia, un mercado de ganado todas las semanas, hotel, médico, dentista...
Todo un lujo en la Francia ocupada. Los domingos su pasatiempo favorito era la pesca en el río
Glane. Oradour era una idílica isla dentro de un país ocupado y destruido por los alemanes. La
actividad social de los lugareños pasaba por los cafés donde se informaban de las últimas noticias
de la guerra a través del diario que llegaba de la ciudad de Limoges. Esta forma de vida la supo
mantener hasta el mismo día en que este pequeño pueblo inocente, del que muchos franceses ni
siquiera habían oído hablar, fue literalmente borrado de la superficie de la tierra y entró de lleno en
la historia por obra y gracia de la barbarie y el horror.
Sábado 10 de junio de 1944, el pequeño pueblo del centro de Francia que no había sido tocado
por la guerra, ha despertado con un día soleado y tranquilo. Hoy se distribuye el tabaco entre los
hombres y eso se nota en su ánimo, están muy contentos e impacientes por recibir su pequeño
regalo semanal. Pasado el reparto, Oradour dormita al calor del mediodía, es la hora de la siesta.
En las casas, casi todas las persianas están bajadas. Son pocos los que transitan en sus
tranquilas calles. Son las 13:30h y todo parece normal. Sentados en uno de los cafés del pueblo,
el Alcalde y algunos vecinos del pueblo charlan amigablemente. Han pasado cuatro días del
Desembarco de Normandía y por toda Francia se respira un aire de alivio. Parece que habrá un
pronto final para la guerra. En Oradour no se ha cambiado ningún hábito, ninguna rutina diaria.
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Durante la ocupación, los alemanes no han molestado nunca, por lo que la liberación ha sido
tomada con alegría pero sin manifestaciones ni estridencias.
Durante estos últimos días, la resistencia francesa se ha movilizado por la zona retrasando el
avance de las tropas alemanas hacia Normandía. También han secuestrado al oficial alemán
Kämpfe, amigo personal del general que hay al mando de la división Das Reich. Las SS tienen
que cortar de una forma drástica estos actos y además, dar un escarmiento. Hay que aniquilar y
arrasar un pueblo. El elegido es Oradour-sur-Glane.
(Dos imágenes de Oradour-sur-Glane en 1935 – Fotografías de www.oradour-souviens-toi.com)
A unos 15 km de Oradour, en Saint Junien, se pone en marcha una sección de la división Das
Reich dirigida por el general Heinz Lammerding. Al mando de esta sección está el criminal nazi
Heinz Barth. La columna de vehículos con casi 200 soldados se pone en marcha en silencio. Son
las 13:35h del 10 de junio de 1944.
Veinticuatro minutos después llega a las calles del dormido pueblo un coche ocupado por un
oficial alemán. Nadie se sorprende ya que los nazis pasaban por allí a menudo sin detenerse, de
camino a Limoges. Tras ese primer vehículo llegan varias decenas más cercando el pueblo por el
sur y rodeando todos los accesos de la localidad. Ningún vecino sospecha que los nazis habían
elegido Oradour para materializar su escarmiento. Una moto para delante del café. Un oficial se
dirige al alcalde y le ordena reunir a todos los vecinos en la plaza del pueblo. También mujeres y
niños.
Pronto resuena un tambor que anuncia la reunión inminente de todos los habitantes, sin
excepción. La gente comienza a acudir sin prisa. Corre el rumor entre todos de que sólo se trata
de un formalismo de los soldados alemanes que quieren verificar los documentos de identidad de
los habitantes de Oradour. El llamamiento no excluye a nadie, ni siquiera a los niños, que son
sacados de las aulas por los maestros.
Cuando los soldados se aseguran de que la práctica totalidad del pueblo se ha dado cita en la
plaza, comienzan a separar a los niños y las mujeres de los hombres. Las mujeres y niños son
conducidos por la fuerza al interior de iglesia. Sus maridos, sus padres y sus hijos varones son
llevados a distintos puntos del pueblo (graneros, cuadras y garajes).
A las tres de la tarde el oficial alemán a cargo de la operación, se reúne con el alcalde para
cambiar a los prisioneros por las armas de la resistencia que estaba seguro se escondían en los
graneros de las granjas de Oradour. El alcalde niega la existencia de tal arsenal y se ofrece como
rehén a cambio de la libertad de las mujeres y los niños que permanecen encerrados en la iglesia
pero le niegan la petición.
El miedo y el terror reinan entre todos los vecinos. Algo horrible está a punto de ocurrir. El reloj del
campanario anuncia las cuatro de la tarde. Una explosión silencia el sonido de las campanas, es
el comienzo de la masacre.
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A esta señal, los soldados responden abriendo fuego contra tres grupos de hombres durante, al
menos, cinco minutos ininterrumpidos. La ametralladora situada en uno de los graneros aniquila
uno tras otro a todos los que allí han sido recluidos. El mismo Heinz Barth, el oficial que está al
mando del destacamento, mata en menos de un minuto a una decena de hombres. Los que aun
viven son rematados sin piedad, mientras, un grupo de soldados encienden teas para quemar las
pilas de cadáveres y de heridos que siguen mostrando signos de vida. En los distintos garajes y
graneros del pueblo son ejecutados uno tras otro, y sin compasión, los que allí han sido
encerrados.
Mientras tanto, las mujeres y niños en la iglesia, escuchan los ametrallamientos y se produce una
locura colectiva. Los lamentos, lloros y ataques de histeria se apoderan de todos los allí
presentes. Todos tienen el convencimiento de que ellas y los niños no correrán mejor suerte que
los hombres. De pronto, la puerta de la iglesia se abre. Las mujeres gritan de alivio creyendo que
serán liberadas. Nada más lejos de la realidad. Dos soldados entran en la iglesia y arrojan al suelo
bombas incendiarias que no tardan en explotar y prender. La iglesia arde en llamas con las
puertas y ventanas cerradas. Las mujeres, como pueden, echan abajo la puerta de la sacristía,
pero al otro lado los alemanes han instalado una ametralladora con la que comienzan a matar a
las mujeres y niños que tratan de salir de la iglesia en llamas. Otras ametralladoras disparan
contra las ventanas por donde otras mujeres y niños tratan de escapar. Al cabo de unos minutos
los gritos y gemidos cesan. Alrededor de las 17:00h el techo se derrumba sepultando a todos los
que hay en su interior. El horror que allí se vive es indescriptible. Es el infierno en la tierra. Sólo
una mujer, Marguerite Rouffanche, logra salir con vida milagrosamente por una ventana de la
iglesia. Dentro deja los cadáveres de sus dos hijas y su nieto al cual intenta sacar con ella sin
conseguirlo. Allí dentro yacen 454 personas, 207 son niños menores de 14 años, uno tiene sólo
ocho días.
Aquí no acaba todo, el ensañamiento sigue. Tras la matanza de la iglesia asaltan casa por casa
matando ancianos e inválidos que no se presentaron en su momento. Al caer la tarde, las tropas
alemanas comienzan a cargar en camiones los cadáveres que fueron apilados anteriormente. Los
cuerpos son cubiertos con maderas y paja y son rociados con gasolina para, posteriormente, ser
quemados (fueron quemados todos los muertos. Sólo fue posible identificar 52 cuerpos). Una vez
terminada esta macabra tarea, los tanques hacen su labor demoledora, arrasando todos y cada
uno de los edificios. Para finalizar, incendian todo el pueblo, destruyendo un total de 328 edificios
(casas, talleres, garajes, tiendas, escuelas, restaurantes, la estación y la iglesia). Todo sucede en
tres infernales horas. Una vez acabada su terrible labor, los soldados se disponen a celebrarlo
bebiendo el vino de las bodegas del pueblo y cantando toda la noche.
La cifra de muertos es conmovedora: 642 personas son asesinadas sin haber estado implicadas
en la Segunda Guerra Mundial, entre ellas, 18 españoles de los cuales, nueve son niños. Sólo
cinco hombres y una mujer logran escapar de la masacre. Seis supervivientes son los únicos
testigos.
En un corto y escueto informe, los oficiales de las SS reportan a sus superiores el éxito de la
misión. Al día siguiente, el 11 de junio de 1944, el oficial de las SS Kämpfe, que había sido
secuestrado por la Resistencia francesa días antes de la masacre de Oradour, es encontrado
muerto en una cuneta.
En marzo de 1945, cuando el Tercer Reich agonizaba, el general Charles de Gaulle, visitó las
ruinas de Oradour. Mediante decreto, el gobierno francés decidió preservar las ruinas del pueblo
como muestra de la barbarie y las calamidades de la guerra. Oradour-sur-Glane no fue
reconstruido. Los franceses dejaron el pueblo en ruinas para que el mundo fuese testigo de la
monstruosidad cometida. Lentamente, la naturaleza lo cubrió de verde y le dio el aspecto que hoy
tiene. Desde entonces Oradour es el Pueblo Mártir y está reconocido como monumento francés.
Una placa a la entrada del pueblo en ruinas así lo atestigua.
Nueve años después, en 1953, comenzó el juicio contra los asesinos de la división Das Reich, o
mejor dicho, contra algunos de ellos ya que la mayoría habían desaparecido, huido o muerto.
Fueron juzgados los 22 supervivientes que habían perpetrado la matanza, 14 voluntarios
15
alsacianos y 8 alemanes en un ambiente de profunda división en Francia. Ninguno supo explicar
el porqué de aquella masacre y todos aseguraron obedecer órdenes de sus superiores. Los juicios
conocidos como "Proceso de Burdeos" duraron un mes.
Georges-Rene Boos, alsaciano voluntario en la SS, fue condenado a muerte, aunque
posteriormente se le conmutó la pena. Nueve de los otros trece alsacianos restantes fueron
condenados a penas que oscilaban entre los cinco y doce años de prisión y trabajos forzados. Los
otros cuatro restantes fueron condenados a penas de cinco a ocho años de prisión. Entre estos
últimos se encontraba Paul Graff, que había admitido su culpabilidad antes del juicio
Los ocho alemanes también fueron condenados, algunos a muerte, aunque después les fueron
conmutadas las penas. El resto fueron condenados con penas de hasta nueve años de prisión.
El 19 de febrero de 1953, el parlamento francés votó a favor de conceder la amnistía a los 13
alsacianos que habían sido condenados a prisión.
En 1958 De Gaulle impuso un embargo de 100 años a todos los documentos relacionados con los
asuntos de Tulle y Oradour; unos documentos que no volverán a ver la luz hasta el año 2058.
Sesenta y tres años después nadie sabe con exactitud por qué aquel 10 de junio, 642 personas
fueron brutalmente asesinadas en Oradour-sur-Glane.
(Oradour-sur-Glane en 1945, un año después de la masacre – Foto de www.oradour-souviens-toi.com)
16
El pasado 16 de agosto aparecía esta noticia firmada por Octavi Martí en el diario EL PAÍS:
Muere Heinz Barth, criminal de guerra nazi
Organizó en 1944 la matanza de 642 civiles en la localidad francesa de Oradour-sur-Glane
Heinz Barth (Garnsee, Alemania, 1920), uno de los oficiales nazis responsables de la matanza de 642
civiles en 1944 en Oradour-sur-Glane, Francia, falleció el 6 de agosto en Garnsee, cerca de Berlín. Tenía 86
años.
Ha muerto sin pedir perdón. Sin arrepentirse. Era uno de esos hombres que avergüenzan al
género humano. Heinz Barth tenía 86 años y era berlinés. Cuando los franceses supieron de él
era un joven oficial de 23 años de las Waffen-SS. El 10 de junio de 1944 su unidad había recibido
orden de dirigirse al frente, de ayudar a cerrar la brecha que los aliados habían abierto
desembarcando en Normandía cuatro días antes. Por el camino, después de atravesar Limoges,
llegaron al pueblecito de Oradour-sur-Glane. Por última vez iba a organizar una operación de
castigo contra civiles indefensos, especialidad de esos SS que habían gozado de todas las
ayudas por parte de las autoridades francesas colaboracionistas. Oradour-sur-Glane se encuentra
en una región en la que la Resistencia era fuerte y hostigaba al ocupante.
Sus tropas, dirigidas por el general Heinz Lammerding -murió de viejo, sin ser nunca apresado-,
reunieron en la plaza mayor a hombres, mujeres y niños. Los primeros fueron conducidos junto a
una granja y allí Barth ordenó que les ametrallasen… Luego encerró en la iglesia a 207 niños y
247 mujeres. Cerró las puertas y lanzó a su interior bombas incendiarias. En cuestión de poco rato
organizó la muerte de 642 personas.
Los supervivientes -cinco hombres y una mujer- contaron luego lo ocurrido, lo que sirvió para que
en 1953 un tribunal de Burdeos condenase a muerte, pero en rebeldía, a Lammerding y Barth.
Éste, aprovechando la confusión de los últimos días de la guerra, logró ocultarse en la ciudad de
Berlín y reapareció luego bajo otra identidad, el nazi metamorfoseado en comunista.
La mentira duró hasta 1983, año en que un tribunal de la Alemania del Este le condenó a prisión
de por vida. Pero la legalidad que él nunca respetó sí se aplica a los asesinos y Barth pudo salir
de la cárcel al cumplir los 75. "Para él lo que hizo era una nadería. Seguro que pensaba en ello
menos que nosotros" ha comentado Robert Hébras, uno de esos habitantes de Oradour que salvó
la vida milagrosamente.
El pueblo de Oradour-sur-Glane sigue existiendo pero es de nueva planta. Se construyó al lado
del destruido por las llamas. Sus ruinas cobijan hoy un memorial que presenta materiales que
recuerdan lo ocurrido y lo sitúa en su contexto. En una placa figuran los nombres y apellidos de
las 642 víctimas.
Fuentes consultadas:
Oradour/Glane, Notre village assassiné (André Desourteaux y Robert Hébras)
TMV
Wikipedia.org
Bluevelvet
Relato de Josenrique sobre la Segunda Guerra Mundial (www.campingsalon.com)
www.oradour.org
www.elpais.com
www.oradour-souviens-toi.com
17
Lunes 6 de agosto de 2007. El sol se cuela por la única rendija libre del oscurecedor de nuestra
ventana y consigue despertarnos. Son las 8:00h de la mañana y el día es perfecto a las faldas de
la Duna de Pilat, aunque la noche ha sido lluviosa y especialmente ruidosa por el trasiego de
coches a gran velocidad hasta altas horas de la madrugada. Al estar tan cerca de una carretera
muy transitada, y además ser domingo por la noche, teníamos todas las papeletas para el sorteo
de una noche toledana. Y así ha sido, todos los aquí durmientes hemos sido los agraciados. La
chavalería nos ha deleitado saludándonos con largos y sonoros toques de claxon cada vez que
pasaban frente a nosotros. Y así hasta las tantas, uno detrás de otro, como en procesión. Y no se
cansaban. Serán cosas de la edad, supongo.
Después del palizón kilométrico de ayer hay que reponer fuerzas y nada mejor que un buen
desayuno para entonarse un poco. El plan de ruta de hoy es simple pero intenso: salir después del
desayuno hacia Oradour y ver el Pueblo Mártir. Muy corto pero muy emotivo. Pues dicho y hecho,
no lo pensamos dos veces y más temprano que de costumbre nos ponemos en camino rumbo a
Oradour.
Algunos tramos de carretera por las que nos lleva el TomTom no son muy recomendables por el
insufrible estado del asfalto y porque, yo en particular, odio las rotondas y este es un trayecto
donde las hay por decenas, pero es lo que hay. Paciencia pues. Nos llama la atención la gran
cantidad de siluetas negras simulando personas colocadas en los arcenes de las carreteras que
nos llevan a Oradour; hemos podido saber con posterioridad que representan a las personas que
en ese punto perdieron la vida en accidente de tráfico, una figura, un muerto, hay curvas donde se
ven hasta cinco siluetas, es otra forma de recordar que se debe ser prudente al volante. Tras
pasar entre otras ciudades por Burdeos y Angoulême (donde pillamos un atasco de algo más de
media hora) nos presentamos en nuestro destino a las 13:00h.
Oradour sur Glane
Encontrar el parking del Museo de la Memoria no es nada complicado. Tanto si se entra por un
lado del pueblo como si se entra por el otro, está perfectamente señalizado. Está bastante lleno
pero no completo por lo que tras dar una vuelta por la calle exterior del parking, sin ningún
problema conseguimos aparcar.
Cuando se decidió levantar de nuevo la villa de Oradour-sur-Glane, se pensó hacer un Oradour
totalmente nuevo junto al Oradour arrasado, de esta forma se conseguiría dejar tal y como quedó
aquel 10 de junio el Oradour original. Por ese motivo, tan sólo unos metros separan al nuevo del
viejo, de hecho, desde una de las calles que circunvala el pueblo nuevo, pueden verse ambas
villas a la vez, una frente a la otra. Se puede aparcar también en el área de AC’s que hay a las
afueras del pueblo nuevo pero hay aproximadamente 1.5 km de distancia entre ésta y la Villa
Mártir. Que cada uno decida lo que más le convenga. Nosotros decidimos aparcar aquí, ver esto
primero y posteriormente desplazarnos hasta el área para pernoctar allí.
Una vez posicionados, hacemos acopio de la información que traíamos de España (proporcionada
vía correo ordinario por la Oficina de Turismo de Oradour), cogemos las cámaras de fotos y nos
dirigimos al Centro de la Memoria, que se encuentra a la derecha del parking y antes de la entrada
al Pueblo Mártir. Este museo, que fue inaugurado oficialmente por el Presidente de la República
francesa Jacques Chirac el 16 de julio de 1999, fue creado a petición de las familias de las
víctimas como homenaje a sus seres queridos. La visita al museo es imprescindible antes de
entrar a ver las ruinas de la villa ya que resume la historia de la guerra, la de aquel fatídico día y la
de los juicios posteriores. El precio de la entrada es de 7€ los adultos y gratis para los menores de
10 años. De 10 a 18 años pagan 5€. Javi tiene ya 11 pero el taquillero nos hace un guiño y pasa
gratis. El dinero recaudado es utilizado para mejorar las instalaciones del museo y continuar con
los estudios bibliográficos. Que quede claro que no es obligatoria la entrada al museo para poder
ver el Pueblo en ruinas ya que la entrada a este último es totalmente gratuita. La persona que nos
dispensa las entradas habla perfectamente castellano y nos proporciona la historia de la masacre
de Oradour-sur-glane en cuatro folios escritos en español.
18
Una vez dentro del museo, podemos ver en las cinco salas que lo componen las distintas fases en
las que se desarrolló la Segunda Guerra Mundial y la destrucción del pueblo de Oradour. Así, en
la primera sala podemos ver en fotografías y en textos (en francés e ingles) el contexto político y
social de antes de la guerra, con la aparición del nazismo y la expansión del III Reich. En la
segunda sala pueden verse imágenes y explicaciones de las masacres sistemáticas que los nazis
hacían en la Europa del Este. También puede verse la situación de Francia y del resto de Europa
los días 8 y 9 de junio de 1944, es decir, los días previos a la masacre de Oradour. La tercera está
reservada para la proyección, durante 12 minutos, de una película en blanco y negro en la que se
explica en francés, con subtítulos en inglés, lo que aquí ocurrió el 10 de junio de 1944. En la
cuarta sala hay fotografías de cómo quedó la Villa Mártir después de la masacre, documentos y
fotos del proceso judicial contra los autores de la barbarie y de cómo se construyó el pueblo
nuevo. Para finalizar, en la quinta y última sala hay un espacio para la reflexión donde pueden
leerse varios mensajes de paz escritos por distintas personalidades.
Tras visitar el museo, atravesamos un pasillo, subimos unas escaleras y nos encontramos de lleno
transportados sesenta y tres años atrás. Estamos ante El Santuario del Horror. Una gran placa de
mármol nos recibe a la entrada de las ruinas: «Souviens-toi» (Recuerda). Y lo cierto es que nadie
que pase por aquí podrá olvidarse nunca de lo que ha visto.
Nada más entrar, un sentimiento de escalofrío te encoge el corazón. Pensar que aquello fue un
pueblo próspero y tranquilo y ver en qué lo convirtieron, da pánico. En las fachadas que aun se
tienen en pie hay puestas placas en la que puede leerse el nombre del dueño y su ocupación. Es
horrible ver lo que allí hay. Imagino que cuando se decidió dejar así el pueblo era lo que se quería
provocar en el visitante, horror ante lo que estaba viendo. La visita, y hay unos cuantos
centenares de personas, incluidos niños, se hace en el más absoluto de los silencios; es como si
fuese un homenaje a los que allí murieron.
Los edificios semiderruidos, los coches y camiones quemados en los garajes y en los talleres, las
máquinas de coser Singer en casi todas las casas, las camas con sus cabeceros de forja, las
cocinas con las cacerolas puestas, las bombas de agua por las calles y en los patios, una bicicleta
colgada en la pared de una casa, las herramientas de los talleres de reparación de coches, una
báscula oxidada, las mesas y las sillas de la cafetería... son los únicos testigos de lo acontecido,
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testigos mudos pero reales. Todo está en el mismo estado en el que quedó aquel 10 de junio de
1944, es sobrecogedor.
Una vez vistas las casas que hay a un lado y a otro de la avenida principal del pueblo, nos
dirigimos a la iglesia, el lugar donde 454 personas fueron brutalmente asesinadas. Antes de
entrar, y a la izquierda de la puerta principal puede verse la figura de Cristo crucificado. La imagen
está completamente oxidada y fue una de las pocas cosas que se pudieron salvar. Detrás del
Cristo, una enorme placa de mármol pide SILENCIO en memoria de los centenares de mujeres y
niños que allí fueron masacrados por los nazis. Una vez dentro, y a escasos metros de la puerta, a
la derecha puede verse en el suelo la campana de la iglesia materialmente fundida por el calor
que se generó en el interior del templo. En las paredes se ven los agujeros provocados por las
balas de las ametralladoras. También es posible observar cómo una parte de techo ha
desaparecido. En el altar mayor, el chasis de un carrito de niño nos recuerda que 207 menores de
14 años murieron aquí quemados vivos.
En silencio, y sin poder articular palabra, salimos de allí horrorizados. En los aledaños, pueden
verse los distintos graneros donde fueron ametrallados la mayoría de los hombres del pueblo.
Infinidad de carteles así nos lo recuerdan. Más casas derruidas y garajes llenos de coches
calcinados rodean la iglesia. Frente a ésta, la cafetería donde se encontraba el Alcalde del pueblo
cuando llegaron los SS. En la calle principal aun pueden verse las vías y la catenaria del tranvía
que unía Oradour con Limoges.
Ya sólo nos queda por ver el antiguo cementerio (que aun hoy en día es compartido por los
vecinos del nuevo Oradour) construido a las afueras del pueblo y donde se recuerdan a las 642
víctimas inocentes. Al fondo del camposanto, junto a un monumento conmemorativo, y en una
urna de cristal, están depositadas las cenizas y los restos óseos de algunos de los muertos en la
matanza. La sensación es indescriptible. Las lápidas recordando a los demás asesinados pueden
contarse por decenas, esparcidas a lo largo y ancho del cementerio. Nos llama la atención una de
ellas en la que pueden verse las fotografías de los ocho miembros de una misma familia, tres de
ellos son niños menores de 12 años. Para llorar.
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De las 642 personas muertas, 18 pertenecían a familias exiliadas de republicanos españoles, de
los cuales 9 eran niños que murieron con sus madres en la iglesia. Dos placas en las paredes de
este cementerio, rinden homenaje a los mismos.
Estos son los nombres de los 18 españoles que aquí murieron:
Espinosa, Carmen (30 años). Serrano, María (31 años).
Gil Espinosa, Francisca (15 años). Serrano, Armonía (3 años).
Gil Espinosa, Pilar (15 años). Serrano, Esther (1 año).
Gil Egea, Francisca (49 años). Serrano, Paquita (1 año).
Lorente, Nuria (9 años). Tellez, Domingo (45 años).
Lorente, Antonia (29 años). Tellez, María (31 años).
Masachs, Emilia (11 años). Tellez, Miguel (11 años).
Masachs, Angelina (8 años). Tellez, Armenia (28 años).
Serrano, José (29 años). Tellez, Philibert (2 años).
(Cementerio de Oradour. Sobre estas líneas, la
imagen de la placa con los nombres de los
españoles muertos)
(Cementerio de Oradour. A la derecha, la tumba de
cuatro de los 207 niños que murieron en la iglesia)
Concluimos la visita volviendo por donde habíamos entrado. Las nubes, que habían amenazado
lluvia durante toda la mañana, empiezan a descargar. Es el triste colofón a esta estremecedora
visita. Volvemos al Centro de la Memoria, en cuya tienda nos refugiamos durante un rato hasta
que deja de llover. En ella pueden comprarse libros, postales o vídeos explicativos de lo sucedido.
Nosotros hemos comprado un libro que nos habían recomendado: “Oradour/Glane, Notre village
assassiné” escrito por uno de los supervivientes de la masacre, Robert Hébras. Aunque el texto
viene en francés, es fácilmente comprensible y está lleno de datos y fotografías de antes y
después de la destrucción del pueblo. Os lo recomendamos, es muy completo. Los beneficios de
las ventas de la tienda se destinan a sufragar el gasto de mantener la Villa Mártir de Oradour en
pie.
Son casi las 16:00h y damos por terminada la visita. Cogemos nuestra autocaravana y nos vamos
al área de AC’s que hay a las afueras del nuevo Oradour. Allí nos posicionamos cómodamente y
nos disponemos a almorzar, sí, a almorzar, casi a las cinco de la tarde; esa hora nuestra tan
taurina es a la que hoy vamos a comer, un poco tarde para tal menester pero así es. Nuestros
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vecinos nos miran con la duda de no saber si estamos cenando muy pronto o comiendo muy
tarde… se van a quedar con la duda. La verdad sea dicha, a media mañana nos habíamos
tomado un tentempié que valía casi por una comida.
El área de autocaravanas de Oradour está muy bien acondicionada. Situada a 1,5 km del Pueblo
Mártir es totalmente gratuita, tanto para aparcar durante el día como para pernoctar. Dispone de
sanitarios y fregaderos gratuitos y servicio de carga y descarga de aguas que vale 2€ pero, por
desgracia, el borne está averiado (ya nos lo había avisado Mipla). Lo que sí podemos vaciar es el
WC químico ya que este desagüe sí está habilitado. La capacidad es para unas 20 autocaravanas
y el lugar es muy tranquilo y limpio.
Aquí coincidimos con una encantadora familia de malagueños que van camino de Normandía,
Bretaña y los Castillos del Loira y que han hecho una pequeña parada para ver Oradour, son
Juan, Mari y sus hijas Arantxa y Saray, acompañados de su perro Golfillo. Más de media hora de
distendida y amigable charla da paso a una quedada para cenar juntos cuando vuelvan de ver el
pueblo nuevo. Como está muy cerca del área, una vez hechas las tareas de mantenimiento diario
en la autocaravana, nosotros también decidimos acercarnos al pueblo.
(Área de Camping-Car de
Oradour.
Javi, Jose, Saray, Mari y
Arantxa.
Fotografía: Juan Canca Herrera)
En tan sólo 10 minutos andando nos presentamos en el centro del nuevo Oradour-sur-Glane. Se
trata de un pueblo completamente nuevo construido muy cerca de las ruinas del anterior. Todas
las construcciones (iglesia, ayuntamiento, restaurantes, tiendas, viviendas) son de arquitectura
moderna, lo cual tiene su lógica teniendo en cuenta que se construyó a finales de los años 40 del
pasado siglo. Frente a la Villa Mártir puede verse una estatua realizada por el escultor catalán
Apel-les Fenosa, dedicada a los Mártires de Oradour-sur-Glane. Ni la iglesia ni el ayuntamiento
con su plaza ajardinada tienen nada de excepcional, no hay ningún edificio destacable. Lo que sí
nos llama la atención es que a pesar de que son sólo las 19:00h no hay nadie por la calle, no nos
cruzamos con ningún alma durante la corta visita; el pueblo está desierto y excepto un bar, todos
los demás negocios están ya cerrados. Nos da la sensación de ser un pueblo sin vida, igual es
una apreciación errónea pero eso es lo que vemos en este momento, quizás mañana habrá más
ambiente. Por las vacías calles por las que vinimos, retornamos al área tan sólo 45 minutos
después de salir de ella, lo cierto es que no nos apetece para nada pasear por este
fantasmagórico lugar.
Al llegar al área nos volvemos a encontrar con nuestros amigos malagueños y sobre las 21:00h
iniciamos la cena a base de productos típicos españoles, entre los que se incluye un excelente
jamón de pata negra que han traído Juan y Mari. A las 23:30h damos por concluida la agradable
velada ya que mañana tenemos ambas familias una dura y larga jornada por delante. Ellos verán
las ruinas de Oradour y partirán hacia el Mont Saint Michel, nosotros iremos a Annecy.
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Agotados por el intenso día que hemos tenido hoy, nos retiramos a nuestros “aposentos” para
descansar en esa cama en la que, he de confesarlo, duermo mejor que en la de casa. Mientras
tanto, Inma se queda un rato escribiendo su diario de ruta. Mañana nos esperan 600 km de nada.
PERNOCTA EN ORADOUR-SUR-GLANE:
Área de Camping-Car de Oradour-sur-Glane
Rue du Stade (Seguir las indicaciones del Campo de Fútbol)
87520 Oradour-sur-Glane
Coordenadas GPS: N 45º 56’ 05.07’’ - E 1º 01’ 32.58’’ (N 45.93474 - E 1.02572)
Situada a 1,5 km del Pueblo Mártir y a menos de 1 km del nuevo pueblo de Oradour-sur-Glane.
Gratuito tanto para aparcar por el día como para pernoctar.
Dispone de sanitarios y fregaderos gratuitos.
Servicio de carga y descarga de aguas (2€). Durante nuestra estancia el borne no funciona.
Lugar muy tranquilo y limpio.
20 emplazamientos para autocaravanas.
Temporada de apertura: Todo el año.
OFICINA DE TURISMO DE ORADOUR-SUR-GLANE
Place du Champ de Foire
87520 Oradour-sur-Glane
Teléfono y Fax: 05 55 03 13 73
E-Mail: tourisme@oradour-sur-glane.fr
Web: www.oradour-sur-glane.fr
Resumen del 2º día:
PARCIALES TOTALES
Kilómetros recorridos 282 1.056 acumulados
7€ por adulto
Entradas al centro de la
Memoria de Oradour-sur-Glane 5€ de 10 a 18 años 14€
Los menores de 10 años gratis
N 45º 55’ 45.16’’
Parking del Centro de la Memoria de
Coordenadas GPS E 1º 01’ 59.53’’
Oradour-sur-Glane
(N 45.92920 - E 1.03320)
N 45º 55’ 52.72’’
Coordenadas GPS Parking en Oradour frente al Pueblo Mártir E 1º 02’ 04.42’’
(N 45.93127 - E 1.03460)
N 45º 56’ 05.07’’
Coordenadas GPS Área de Camping-car de Oradour E 1º 01’ 32.58’’
(N 45.93474 - E 1.02572)
Las coordenadas y datos aquí expresados están comprobados y/o anotados el 6/08/2007
23
24
C a p ít u lo 3
Martes 7 de agosto (Oradour sur Glane – Annecy,
Annecy, 613 km)
km)
Nos hemos propuesto ponernos en pie todos los días a las 8:00h y de momento se cumple. Javi
es el más dormilón y necesita más horas de sueño. Mientras rehacemos el salón (que es donde él
duerme), nos aseamos y preparamos el desayuno, él sigue durmiendo en nuestra cama. Ha
llovido un poco durante la noche lo cual provoca que la mañana esté muy fresca, no pasamos de
los 10 grados. El cielo está nublado y amenaza más lluvia. Después del desayuno nos
despedimos de nuestros amigos malagueños y ponemos rumbo a Annecy, nuestro siguiente
destino. Antes de salir del pueblo, aprovechamos para comprar pan y repostar gas-oil en el
Hipermercado ATAC de Oradour. El precio, a 1,09€ el litro, no es muy disparatado teniendo en
cuenta que en las autopistas lo hemos llegado a ver a 1,24€.
El largo trayecto lo hacemos sin ninguna situación digna de reseñar salvo que el GPS nos da
problemas de vez en cuando, se vuelve loco y nos manda otra vez de vuelta a España… ¡será
cafre! Antes de llegar a Clermont-Ferrand ponemos la calefacción de ruta ya que la temperatura
exterior es de ¡8 grados! lo cual podemos comprobar en nuestras propias carnes cuando,
aprovechando una parada en un área de descanso para comer, salgo a cargar agua en un borne
de servicio y noto que el frío es helador, y en Aranjuez a 35 grados. Con la ayuda de Javi, que me
soporta un pequeño paraguas que casualmente Inma echó antes de salir de España,
conseguimos realizar la tarea no sin pocos problemas ya que el grifo no está muy católico que se
diga. Comida rápida y de nuevo en marcha. Cuesta creerlo pero durante todo el viaje hasta llegar
a Annecy la lluvia es nuestra fiel compañera, no para ni un instante.
A las 18:00h llegamos a Annecy, a la hora que teníamos prevista, pero lo que no entraba en
nuestros cálculos era un enorme atasco a la entrada que hace que tardemos casi dos horas en
recorrer tres kilómetros. Desesperados por la situación, llegamos al área y resulta estar llena.
Damos media vuelta y nos vamos al camping municipal ya que en ninguno de los parking que hay
frente al lago hay sitio. Como el día está así de torcido, en el camping tampoco hay plazas y
tenemos que bajar otra vez a ver si tenemos suerte y encontramos algo en alguna calle. Volviendo
de nuevo por la avenida que bordea el lago Annecy comprobamos que hay un par de sitios libres
en el parking que hay junto al área de autocaravanas. Entramos de cabeza y conseguimos
aparcar en uno de los huecos que acaban de dejar libre. Dos minutos después llegan otras seis o
siete autocaravanas buscando sitio. La situación para aparcar por aquí se ha complicado por
momentos aunque al fin tenemos un lugar para pernoctar. El parking no tiene ningún servicio pero
es gratuito. Frente a éste, junto al lago, hay unos sanitarios públicos que no son nada
extraordinarios mas hacen su servicio.
Cabreados por el día que nos ha hecho, decidimos cenar pronto. Como la noche se nos ha
presentado cargadita de agua, abortamos el plan de ir a ver Annecy de noche, mañana será el
momento de ver lo que esconde esta ciudad pero de día. Son las 20:10h y ya es noche cerrada.
Llueve con ganas. La lluvia va a ser una constante en nuestro viaje, nos lo tememos.
25
PERNOCTA EN ANNECY:
Parking para Autocaravanas en Annecy
Rue du Marquisats
74000 Annecy
Coordenadas GPS: N 45º 53’ 34.67’’ - E 6º 08’ 11.35’’ (N 45.89296 - E 6.13650)
Situado a 1km del centro histórico de Annecy, a unos 10 minutos a pie.
Gratuito tanto para aparcar por el día como para pernoctar.
Frente al parking hay unos sanitarios públicos gratuitos.
Temporada de apertura: Todo el año.
OFICINA DE TURISMO DE ANNECY
Rue Jean Jaurés, 1
74000 Annecy
Teléfono: 04 50 45 00 33
Fax: 04 50 51 87 20
E-Mail: info@annecytourisme.com
Webs: www.annecy.fr y www.lac-annecy.com
Resumen del 3º día:
PARCIALES TOTALES
Kilómetros recorridos 613 1.669 acumulados
Gastos de Gas-oil 59 litros a 1,09€/L 65€
St. Germain Verges – Clermont Barriere 14,50€
Peajes Martres d’artiere – Veauchette 14,90€
Lyon - Annecy 19,30€
N 45º 53’ 34.67’’
Parking para autocaravanas en Annecy
Coordenadas GPS E 6º 08’ 11.35’’
(10’ andando al centro)
(N 45.89296 - E 6.13650)
Las coordenadas y datos aquí expresados están comprobados y/o anotados el 7/08/2007
26
C a p ít u lo 4
Miércoles 8 de agosto (Annecy
(Annecy – Besançon, 292
292 km)
km)
Annecy
Amanece como anocheció ayer, lloviendo, y empiezo a temer que la ley de Murphy se quede con
nosotros durante todo el viaje. Si hoy llueve mucho, mañana lloverá más y así sucesivamente. De
todas formas, nos lo tomamos con filosofía y con paciencia, las vacaciones son para disfrutar.
Desayunamos tranquilamente viendo el panorama a través de la ventana y mientras,
sorpresivamente, para de llover y se empiezan a ver claros en el cielo. Nos frotamos los ojos de
incredulidad y animados por la nueva situación climática, tomamos los paraguas y los
chubasqueros por si al tiempo le diese por cambiar de nuevo, e iniciamos la visita a la conocida
como la Venecia de Saboya: Annecy.
Esta pequeña joya medieval situada en los Alpes franceses y a orillas del lago al que da nombre,
es una auténtica delicia y un regalo para los sentidos. El lago, de origen glacial, alimenta con su
exceso de agua a unos de los ríos más cortos de Francia, el Thiou, un pequeño canal de poca
profundidad que cruza de un extremo a otro la villa y que es su columna vertebral. A un lado y a
otro de éste se despliega un abanico de edificios históricos y de rincones maravillosos que hace,
que por momentos, creamos estar en la Venecia italiana.
(Annecy. Palais de L’Ile desde el Pont Perrière)
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La visita se puede comenzar en cualquier punto, pero nosotros lo hacemos desde el Pont Perrière,
frente al cuarto monumento histórico más visitado de Francia después de la torre Eiffel, el Mont
Saint Michel y el castillo de Haut-Koenisbourg, es el Palais de l’Ile (Palacio de la Isla) una antigua
prisión y palacio de justicia que se asemeja a la proa de un barco surcando las tranquilas aguas
del río Thiou. Este monumento, el más emblemático de Annecy, está en una pequeña isla unida
por puentes al resto de la ciudad. La belleza del edificio es masivamente fotografiada por los miles
de turistas que a diario visitan este lugar (nosotros no somos la excepción). Si bien es cierto que
es el principal reclamo turístico de la ciudad y que es su buque insignia, no lo es menos que ha
pasado por múltiples avatares y usos a lo largo de su historia. Entre otros, a finales del siglo XIV
fue el gran símbolo del poder del Conde de Ginebra y más tarde, en el XV, del Gran Duque de
Saboya. Fue Palacio de Justicia y fábrica de la moneda de Genevois. Ya en el siglo XIX los
habitantes de la villa querían deshacerse de él ya que no daba servicio alguno al pueblo, sólo la
falta de dinero impidió el derribo de esta curiosa construcción. Para colmo, y ya en pleno siglo XX
acabó siendo utilizada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial para encerrar a los
miembros de la Resistencia francesa. En la actualidad, la antigua y siniestra cárcel cuyos barrotes
son de un descomunal grosor, es el Museo de la Historia de Annecy, y es visitable todos los días
de la semana (excepto el martes) de 10:00h a 18:00h.
Pero no se queda a la zaga en belleza su casco antiguo, cuya calle principal, la Rue Ste-Claire,
está repleta de construcciones con encanto. Te enamora nada más entrar en ella. La sencilla
arquitectura de sus casas de piedra, algunas de ellas soportadas por grandes arcadas que nos
llevan al siglo XV, el empedrado de su piso, sus tiendas de alimentación repletas de productos
locales (dimos buena cuenta de tres maravillosos bocadillos de queso fundido), sus restaurantes y
locales de artesanía local, pero sobre todo, y lo que termina de enamorarnos perdidamente, es el
inolvidable aroma a asado de cordero que impregna esta singular calle de este maravilloso rincón
francés.
Es extraordinario el paseo que nos damos por este decorado de fantasía que es Annecy. Tanto
los puentes que cruzan el río Thiou como los paseos que hay a lo largo de éste, están adornados
con innumerables macetas de flores (muchas de ellas, geranios) que forman un precioso mosaico
multicolor. Los soportales que dan cobijo a las tiendas de recuerdos están decorados con un
exquisito gusto y se integran perfectamente en el resto de edificios que los rodean. Es sin duda un
lugar que te llega al alma. Es inolvidable, encantador.
En la parte alta de la ciudad se encuentra el gran Castillo de Annecy, una fortaleza a la que se
accede por una empinada calle que sale de la Rue Ste-Claire (preparaos porque ni el Puy-de-
Dôme tiene esa rampa) y desde la que puede divisarse una bonita vista del pueblo. Actualmente
hay en él un museo sobre la vida de la región. Este Castillo, el segundo monumento más visitado
por los turistas que venimos a Annecy, fue residencia de los condes de Ginebra, cuartel militar
durante más de 300 años y refugio de los pobres en los años 50 del pasado siglo. En 1952 un
incendio destruyó parte del castillo y el Ayuntamiento de Annecy lo compró por la simbólica cifra
de 1.000 francos. Gracias a esta compra pudo salvarse la edificación ya que, por entonces, estaba
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a un paso de su definitiva destrucción. Se visita todos los días de la semana excepto los martes,
creo. Informaros bien antes de subir porque no estoy muy seguro.
Llegados a este punto de la visita, decidimos bajar, nos pasamos al otro lado del río por el Pont
Perrière y nos dirigimos a ver la iglesia de Saint Maurice, famosa por poseer un maravilloso púlpito
de madera de 1715 soportado por un colosal atlante. Este templo pasa por ser uno de los que
más tesoros artísticos albergan en Annecy.
Nada más salir de la iglesia por la puerta principal, justo enfrente, en la Place Saint-François, hay
una maravillosa Chocolatier (se llama Meyer) donde uno puede deleitarse viendo, oliendo,
degustando y posteriormente, si se desea, comprando chocolate en casi todas las formas posibles
y de casi todos los lugares del planeta que nos podamos imaginar. Es difícil decidirse ante tanta
variedad. Podéis suponer que no salimos de allí de vacío y hacemos la compra de rigor (una
tableta de chocolate belga), con la idea de comérnosla en la autocaravana pero la intención
fracasa. Somos incapaces de mantener intacto el envoltorio y al final nos la vamos comiendo
mientras seguimos con nuestra visita. La tableta no llega al lago. En una papelera se queda el
envoltorio. Lástima porque la idea era buena.
Cruzamos la Quai Eustache Chappuis y tras pasar por la puerta del Ayuntamiento, entramos en
los Jardines de Europa, un pequeño espacio por el que se llega al lago y a otro de los rincones
más emblemáticos de Annecy: el Pont des Amour (Puente de los Amores), un puente de hierro de
principios del siglo XX que atraviesa el canal del Vassé y que discurre tranquilamente bajo las
románticas filas de plátanos que le dan cobijo. Los pequeños barcos de recreo amarrados en la
orilla, le ponen ese punto de romanticismo al lugar. Los cisnes y los patos silvestres son testigos
del momento. Abandonamos el bucólico rincón porque nos estamos poniendo muy tiernos y eso
no puede ser a nuestra edad (…), además, el cielo se está nublando peligrosamente (es una
excusa).
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A partir del puente, la visión del lago es mágica. Rodeado de acantilados como el Mont Veyrier y
de edificios históricos como el Casino Imperial, discurre esta “atracción” que consigue congregar a
millones de turistas cada año. Este lago, premiado como el más limpio de Europa, posee desde
1950 un colector de aguas residuales que permite depurarlas con una calidad tal, que todos y
cada uno de los habitantes de Annecy, pueden beberla directamente de los grifos de sus casas.
En una de las fuentes públicas que hay en este parque podemos comprobar la fama de sus
aguas.
Son las 13:00h y ya llevamos por aquí casi cuatro horas. Es el momento de ir acabando la visita.
El cielo se torna cada vez más gris y amenaza lluvia. Atrás dejamos el Pont des Amour y el
Tiovivo de madera que hay al final del Vassé y nos vamos camino de la autocaravana. Antes de
salir de los Jardines de Europa empieza a caer el diluvio universal. En las taquillas de los barcos
que surcan el Lago conseguimos resguardarnos durante mas de 15 minutos. Tenedlo en cuenta
por si os pasa lo mismo, acordaros de la caseta aunque no creo que os llueva tanto como a
nosotros, es imposible. Cuando la tormenta amaina un poco decidimos salir de allí. La distancia al
parking es de unos 10 minutos bordeando el lago, pero a medio camino vuelve de nuevo a diluviar
lo que provoca que lleguemos completamente calados aun llevando los impermeables y los
paraguas que habíamos cogido esta mañana.
Dejaremos a un lado cómo quedó el suelo de la autocaravana porque es fácil de imaginar, la
moqueta absorbió unos pocos litros de agua. Con la calefacción puesta para secarnos más rápido,
y para que se seque un poco el piso, nos cambiamos de ropa y comemos algo ligero para salir
cuanto antes hacia Besançon, aunque nuestro deseo sería quedarnos aquí un día más, pero no
puede ser, y es que de Annecy nos llevamos la más grata de las impresiones que uno puede
imaginarse. Un lugar limpio, pequeño y encantador donde perderse y olvidarse por unas cuantas
horas del mundo que nos rodea. Un lugar al que volveremos para comprobar si es cierto que de
noche es aun más mágico que de día. Difícil lo veo. Ya lo contaremos.
Salimos de Annecy y paramos en un Auchan para cargar gas-oil. Por error me meto en los
surtidores que sólo funcionan con tarjeta. Yo no me doy cuenta. El gasoil no sale y una insistente
voz metálica de una señorita muy educada me dice algo en francés (por lo visto me pedía la
VISA). Pasan dos minutos hasta que un italiano me saca de la duda. En un perfecto italiano me
explica lo que ocurre. La sonrisa ladeada del simpático colega me hace pensar que se está
descojonando por dentro. Subsano el error retrocediendo y entrando en los surtidores de pago en
efectivo. El italiano se despide con un arrivederci irónico. Cachondo él. Cogemos de nuevo la
carretera y ponemos rumbo a Besançon a las 14:10h. Varias curvas por carreteras montañosas y
unas cuantas rotondas de las que me vuelven loco, consiguen dejarnos en la autopista que nos
llevará a nuestro destino. Nada más entrar en ésta, comienza de nuevo a llover. Por momentos la
lluvia es torrencial, lo que nos obliga a reducir considerablemente la marcha.
Llegamos a Besançon a las 18:30h. Junto a la oficina de turismo vemos las indicaciones de un
parking para autobuses. Tras dar un par de vueltas sin conseguir encontrar el dichoso lugar,
optamos por meternos en un parking de pago muy cerca del casco histórico, la entrada al mismo
está en el Pont de Bregille y junto al río Doubs. Abajo os ponemos las coordenadas. Durante el
mes de agosto es gratis desde las 19:30h hasta las 9:00h por lo que decidimos quedarnos allí a
pernoctar. Unos pocos coches y una camper italiana van a ser nuestros compañeros esta noche.
Para situarnos un poco en el lugar, nos vamos a dar una vuelta por los alrededores pero pasados
10 minutos tenemos que desistir del paseo porque de nuevo vuelve a llover. Cada vez cae con
más fuerza y tenemos que regresar corriendo a la autocaravana como alma que lleva el diablo. La
lluvia ya es como de la familia, pero de esa familia que no deseas que venga a casa porque es
sábado y se juega un Atleti-Real Madrid por la sexta y lo quieres ver solo en casa. Pues de ese
tipo de familia. Creo que me entendéis.
A las 19:45h y ya secos de la manta de agua que nos ha caído, nos disponemos a cenar
cómodamente. La tarde se ha cerrado por completo y ya es prácticamente de noche.
Antes de acostarnos, en un canal francés vemos las previsiones metereológicas para mañana.
¡Lloverá en casi toda Francia! Llamamos a casa y hace un tiempo maravilloso. Empiezo a
maldecir haber adelantado 15 días el viaje. Son ya tres días sin parar de llover. Paciencia.
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PERNOCTA EN BESANÇON:
Parking en Besançon
Avenue Arthur Gaulard (Entrada por el Pont de Bregille)
25000 Besançon
Coordenadas GPS: N 47º 14’ 16.85’’ - E 6º 01’ 57.16’’ (N 47.23801 - E 6.03256)
Situado a menos de 1km del centro histórico de Besançon, a unos 10 minutos a pie.
Gratuito desde las 19:30h hasta las 9:00h durante el mes de agosto. Resto del día 1€ la hora.
No hay ningún tipo de servicio.
Temporada de apertura: Todo el año.
OFICINA DE TURISMO DE BESANÇON
Place de la 1ère Armée Française, 2
25000 Besançon
Teléfono: 03 81 80 92 55
Fax: 03 81 80 58 30
E-Mail: info@besancon-tourisme.com
Web: www.besancon-tourisme.com
Resumen del 4º día:
PARCIALES TOTALES
Kilómetros recorridos 292 1.961 acumulados
Gastos de Gas-oil 73,90 litros a 1,069€/L 79€
Peajes Eloise – Besançon Nord 28,60€
Parking en Besançon N 47º 14’ 16.85’’
Coordenadas GPS E 6º 01’ 57.16’’
(Entrada por el Pont de Bregille)
(N 47.23801 - E 6.03255)
Las coordenadas y datos aquí expresados están comprobados y/o anotados el 8/08/2007
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(Annecy. Río Thiou)
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C a p ít u lo 5
Jueves 9 de agosto (Besançon
(Besançon – Alsacia – Eguisheim,
Eguisheim, 162 km)
km)
Besançon
El objetivo de hoy es ver tranquilamente Besançon, una ciudad repleta de calles estrechas y
peatonales y de edificios históricos. Por las recomendaciones que nos han hecho, y por lo que
hemos leído de esta ciudad, se necesita un día completo para verla bien. A la caída de la tarde
partiremos para Eguisheim y pernoctaremos allí.
Dormir hemos dormido, no maravillosamente pero casi. Sólo el ruido de la lluvia durante la noche
ha perturbado un poco nuestro sueño. Es un buen sitio para pernoctar. Son las 9:45h y salimos de
la autocaravana con nuestros ya habituales compañeros de paseo: tres chubasqueros y dos
paraguas. La tímida lluvia no inoportuna de momento. Aunque es incómodo hacer fotos con el
paraguas encima, la necesidad agudiza el ingenio y uno ya tiene experiencia en estas situaciones.
Lo soportamos.
Como ya dijimos anteriormente, el parking está muy cerca del casco histórico. Subiendo por la
Rue Bersot nos encontramos en menos de 10 minutos en la Grande Rue, principal arteria de esta
ciudad y centro neurálgico de Besançon. La conocida avenida está repleta de tiendas de moda,
librerías y pequeñas tiendas de alimentación. Los edificios históricos empezamos a verlos al llegar
a la plaza Huit-Septembre, donde encontramos el Ayuntamiento y la iglesia de St.-Pierre,
importantes edificios de los siglos XVI y XVIII respectivamente. La iglesia de St.-Pierre con su
imponente campanario y sus cuatro columnas corintias que sostienen el frontal de la entrada al
templo, fue reconstruida entre 1782 y 1786, aunque la antigua iglesia sobre la que se cimentó
ésta, data de 1733. Nada menos que 53 años para dar forma definitiva a una iglesia en cuyo
interior podemos ver una preciosa Piedad obra de Luc Breton y una imagen de la Resurrección de
Lázaro. Es Monumento Histórico desde 1942. Bajo el tejado que soportan las cuatro columnas de
la entrada, nos cobijamos durante un buen rato de la incesante lluvia que, pertinaz, cae desde que
salimos de la autocaravana.
Paraguas en mano nos dirigimos Grande Rue arriba hacia el Pont de Ballant, puente por el que se
cruza el río Doubs hasta llegar a la Iglesia de Ste.-Madeleine, obra maestra del arquitecto Nicolas
Nicole y cuya construcción se hizo entre 1746 y 1766. Las dos torres se terminaron en 1830. El
interior de la iglesia es grandioso y muy llamativo, teniendo varias capillas con imágenes del Vía
Crucis. Salimos del templo y nos damos cuenta que la situación cada vez va a peor. Llueve
torrencialmente y no parece que la cosa vaya a cambiar. La temperatura es muy baja y la mañana
es desapacible, la verdad es que no nos apetece seguir aquí. Los chubasqueros empiezan a
calarnos (no es de extrañar teniendo en cuenta que nos costaron 3€ en un Carrefour francés el
año pasado) y Javi tirita de frío aun llevando ropa de abrigo. Ni paraguas ni nada, vamos calados
hasta los huesos por lo que decidimos irnos para la autocaravana después de comprar un
delicioso pan en una de las panaderías que nos encontramos al regresar al parking.
Después de cambiarnos y secarnos con la calefacción puesta a tope, pagamos los 4€ del
aparcamiento y ponemos rumbo a Eguisheim.
No os podemos contar más de Besançon porque nos vamos de aquí con la sensación de
impotencia. Nos vamos sin ver la Catedral de St.-Jean, la Prefactura, la Ciudadela, etc., etc. Nos
da una pena tremenda pero así no se puede ver nada. Sentimos rabia por ello. No ha parado de
llover desde que llegamos ayer. Esta ciudad queda pendiente para otro viaje.
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Alsacia
Alsacia, la región más pequeña de Francia, vive a caballo entre el coloso montañoso de los
Vosgos y la Selva Negra. Este pequeño “País” ha sido disputa constante entre Francia y Alemania
durante siglos, millones de personas dejaron su vida luchando por poseerla. Alsacia fue una de las
causas de las grandes guerras mundiales, y según los resultados de éstas pasó de manos
alemanas a francesas y viceversa en bastantes ocasiones. En 1870 Prusia derrotó a Francia y le
arrebató Alsacia; en 1918, Francia, con la ayuda de los ingleses, rusos y norteamericanos, derrotó
a Alemania y recuperó Alsacia de nuevo, pero Hitler volvió a incorporarla a Alemania durante la
Segunda Guerra Mundial aunque pasada ésta, el país germano tuvo que devolverla en 1945. Lo
cierto es que la reconquista alemana con los nazis, representó un duro paso hacia la
germanización y la nazificación del pueblo alsaciano, cuyos hijos se vieron obligados a militar en
las filas del ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial. En el drama de la Villa de
Oradour-sur-Glane hay un claro ejemplo de ello.
Todo un galimatías de posesiones teniendo en cuenta que en el transcurso de un siglo los
alsacianos han pasado de ser franceses a alemanes en dos ocasiones y otras dos veces han
pasado de ser alemanes a franceses… una locura, vamos. De hecho cuando se visita Alsacia uno
se pregunta si está realmente en Francia o por el contrario está en suelo alemán. El
triculturalismo y trilingüismo franco-germano-alsaciano con el que cuentan los alsacianos también
es para volverse loco. Siendo el idioma oficial el francés, casi todos hablan alemán y,
normalmente, entre ellos se expresan en alsaciano (un dialecto germánico); esta mezcla de
idiomas ha creado muchos problemas a sus habitantes ya que hubo épocas en la que pocos eran
los maestros que hablaban alemán, y muchos los niños que no entendían el francés… Aun así, y
siendo difícil para un extranjero concretar el verdadero perfil de los alsacianos, es excelente y
admirable la riqueza lingüística y cultural que tiene esta región francesa, aunque eso sí, de
marcado carácter germánico.
Los paisajes y los pueblos alsacianos también tienen un marcado color alemán. Su paisaje es casi
la prolongación cultural de la selva negra y sus pequeñas aldeas y ciudades recuerdan los
cuentos alemanes de los hermanos Grimm que de pequeños tanto leíamos, al menos yo. Alsacia
es hermosa y enamoradiza como una estampa romántica gracias a su diversidad paisajística: para
no olvidar es el barrio de “La petite France” y las fortificaciones medievales de Estrasburgo, las
balconadas floridas de Obernai, Colmar ó Kaysersberg, el pueblo de Eguisheim, edificado sobre
tres calles concéntricas repletas de hermosas casas, los nidos de cigüeñas en el tejado de
muchas iglesias, los paisajes vinícolas y quizás, la mejor gastronomía de toda Francia según los
entendidos.
Hoy día, en pleno siglo XXI, Alsacia nos ofrece un curioso contraste. Por un lado, parece anclada
en su brillante historia con pasado medieval, como lo prueban los coquetos pueblos que hemos
visitado y por los que parece que el tiempo no pase, y por otro, se ha propuesto ser el referente
político de la Europa actual, al albergar en Estrasburgo, la sede del Parlamento Europeo. Todo un
contraste.
En este viaje hemos tenido la oportunidad de visitar esta región, y sin lugar a dudas, volveremos
algún día para poder completar una visita que se ha quedado incompleta por falta de tiempo.
Deseamos que a nuestro regreso la sensación que percibamos sea la misma que ahora. Nosotros
siempre mantendremos el deseo de que se conserve muchos años como la hemos visto en esta
ocasión: acogedora, bella, cautivadora, coqueta, evocadora... No dudamos que así nos esperará
para la próxima vez.
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Eguisheim
La lluvia nos acompaña durante los 168 Km que separan Besançon de Eguisheim. Rodando a un
ritmo tranquilo conseguimos llegar a la hora del almuerzo. Bordeamos el pueblo por la Rue du
Traminer hasta llegar a la Place De Gaulle. Allí hay señales informativas que indican claramente
que a menos de 200 metros cuesta arriba, está el Camping Municipal. A la Rue du Bassin, que es
adonde se encuentra el mismo, llegamos a las 14:30h. El camping está bastante ocupado, pero
afortunadamente encontramos un buen lugar en la parte alta. Parcela llana y con hierba y justo
enfrente de las duchas y los sanitarios. A nuestro lado, una Pilote con matrícula española. Sus
cuatro ocupantes, dos matrimonios catalanes, ya están comiendo. Hora es. Antes de empezar
nosotros, hacemos las rutinarias labores de carga y descarga de aguas ya que en Besançon no lo
pudimos hacer. La zona de servicios para autocaravanas (aguas grises, WC químico y aguas
limpias) está al final de la calle.
La comida consiste en un plato de tallarines a la carbonara acompañado por una pequeña
ensalada. Melón de postre y café con unas galletas del Mont Saint Michel que nos había traído
nuestro paisano Cuchi de su viaje el pasado mes de julio, hacen el resto.
Desde el Camping Municipal no hay más de 5 minutos andando hasta la Grand Rue, calle que
cruza de este a oeste esta pequeña aldea edificada en tres círculos concéntricos de
casas/murallas en torno a los escasos restos de un castillo del siglo VIII. La disposición circular de
las propias viviendas servía de defensa ante los ataques enemigos; hacían de muralla. Las
empedradas calles y la estrechez de las mismas debían ser una auténtica tortura para los
invasores que osaran pisar por aquí. En los planos que proporciona gratuitamente la Oficina de
Información y Turismo, se puede apreciar perfectamente el curioso diseño medieval de la villa.
El centro neurálgico de Eguisheim es la Place du Chateau (Plaza del Castillo), donde se sitúa
orgullosa la fuente del Papa San León IX, hijo del conde de la Alsacia Hugo de Eguisheim. San
León IX nació aquí en 1002 y con 47 años ya era Papa. Por lo visto fue un Papa reformista, viajero
y conciliador, lo cual le dio buena fama en su época. Eso sí, duró poco, sólo seis años. Eguisheim
le rinde homenaje en un lugar especialmente bonito. En su honor, también se levantó en la parte
alta de la ruinas del Castillo, una pequeña iglesia con una bonita decoración. Os recomendamos la
vista de la Place du Chateau que hay desde la muralla (deberéis pisar el césped si la queréis ver
de forma inmejorable, no os cortéis).
(Eguisheim. Place du Chateau)
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Otro de los atractivos de Eguisheim, y quizás el más famoso y fotografiado de la villa, es un rincón
maravilloso que se llama “Le Pigeonnier”. Hemos querido poner sólo la fotografía, la imagen del
lugar es la mejor definición.
(Eguisheim. Le Pigeonnier)
Desde este lugar se puede iniciar el recorrido circular por los tres “anillos” sobre los que se
distribuye la aldea. Las casas de entramado de madera, las estrechas calles adoquinadas y en
rampa, la profusa decoración con plantas y flores que adornan las casas; todo parece sacado de
un cuento, en cada ventana flores, en cada puerta plantas ornamentales. Todo un despliegue de
belleza a disposición de los viandantes.
Subiendo por la Rempart Sud, y a través de una pequeña callejuela, podemos divisar el
campanario de la Iglesia de Eguisheim, un templo moderno del siglo XIX, que está construido
sobre los restos de una vieja iglesia románica del siglo XII. Alguna parte de esta vieja iglesia
puede verse en el campanario.
Excelente sorpresa al entrar a la iglesia y escuchar la música del órgano del siglo XIX que está
ensayando para un concierto que se va a celebrar esta noche. Alucinante estar dentro de la iglesia
oyendo esa maravilla. Un verdadero deleite. Durante diez minutos nos quedamos solos allí
sentados, sin nadie alrededor. ¡Qué paz!
Retornamos a la Place du Chateau para hacer las últimas compras y volver a deleitarnos con la
imagen de este preciosísimo lugar. La proximidad de las 19:00h hace que los autocares repletos
de turistas ya se estén marchando, lo que permite hacer fotos sin tanta aglomeración de gente.
Recordad que a partir de las 19:00h algunos comercios suelen cerrar. Las que a esta hora más
concurridas están son las innumerables bodegas de vino alsaciano que hay por aquí. Los turistas
portan cajas de sus dos vinos más famosos: el Eichberg y el Pfersigberg. Existe la posibilidad de
probar el vino antes de comprarlo. Los coloretes en las mejillas de los ingleses les delatan, han
probado más de uno.
A las 19:30h damos por finalizada la visita a este pueblo que por su atractivo turístico, ha sido
distinguido como “L’un des plus beaux Villages de France” (Una de las Villas más bonitas de
Francia) y la verdad es que el premio se lo han dado con total merecimiento, os lo aseguramos.
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Subiendo hacia en Camping, en la esquina derecha de la Place du Marché, hay un puesto de
dulces típicos de la región. Los deliciosos Bretzel y los pasteles de coco con sabor a chocolate y
pistacho son su especialidad. Os recomendamos que probéis ambos, no os vais a arrepentir.
Nosotros hacemos la compra de turno y lentamente subimos la empinada cuesta que nos lleva a
nuestro retiro. Después de la depresiva mañana que hemos tenido, la tarde ha compensado con
creces los sinsabores matinales. Nos vamos satisfechos de lo visto. Y esto es sólo el principio.
Aprovechamos la tarde para hacer labores de limpieza y mantenimiento de la autocaravana y para
hacer la colada. Ya que estamos conectados a la red eléctrica del camping, descargo las fotos de
las tarjetas en el PC portátil y las organizo por carpetas. Anoche intenté conectar el PC con el
conversor de la autocaravana pero no cargaba. Hoy me he dado cuenta de que la batería del
portátil ha fallecido (DEP). Cuando lleguemos a España lo miraré con más tranquilidad.
Una vez volcadas las fotografías, preparamos la cena, una ligera cena de queso, paté, sobrasada,
lomo y jamón; “picoteo” que se dice por nuestra tierra. Poca cena que si no la noche se nos hace
muy pesada. Acabada ésta, ponemos un poco de música y nos relajamos anotando lo que hemos
visto. Son las 21:00h y ya es de noche. Una hora más tarde ya no somos personas. Dormimos
como lirones.
(Eguisheim. Place du Chateau)
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PERNOCTA:
Camping Municipal Les Trois Chateaux (***)
Rue du Bassin, 10
68420 Eguisheim
Coordenadas GPS: N 48º 02’ 33.54’’ - E 7º 17’ 59.31’’ (N 48.04264 - E 7.29982)
Teléfono: 0389 231 939
Fax: 0389 241 019
E-Mail: eguisheim.camping@orange.fr
Web: www.campingtroischateaux.fr
Situado a escasos 500 metros del centro de la villa. Excelente situación.
Horario de la recepción: de 9:00h a 12:30h y de 14:00h a 20:30h.
No hablan castellano
120 parcelas
Temporada de apertura: Del 30 de marzo al 7 de octubre
Precios en agosto de 2007:
- Forfait por día (Parcela + Autocaravana + 2 adultos): 13€
- Niños de 8 a 12 años: 2,50€
- Electricidad (6A): 4€
OFICINA DE TURISMO DE EGUISHEIM
Grand rue, 22A
68420 Eguisheim
Teléfono: 03 89 23 40 33
Fax: 03 89 41 86 20
E-Mail: info@ot-eguisheim.fr
Web: www.ot-eguisheim.fr
Resumen del 5º día:
PARCIALES TOTALES
Kilómetros recorridos 168 2.129 acumulados
Parking de Besançon 4€
Besançon Nord – St.-Maurie 9€
Peajes
Montaine 3,60€
Camping Municipal de Eguisheim N 48º 02’ 33.54’’
Coordenadas GPS E 7º 17’ 59.31’’
“Les Trois Chateaux”
(N 48.04264 - E 7.29982)
Las coordenadas y datos aquí expresados están comprobados y/o anotados el 9/08/2007
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C a p ít u lo 6
Viernes 10 de agosto (Eguisheim
(Eguisheim – Colmar – Kaysersberg,
Kaysersberg, 22 km)
km)
Tenemos el presentimiento de que va a ser un buen día. Lluvia y fío aparte, hoy vamos a ver uno
de los lugares importantes de Alsacia: Colmar. Tanto nos han hablado de ella, que estamos
expectantes.
Hemos dormido perfectamente, sobre todo Javi, al que hoy le cuesta despertar más de lo habitual.
Después del desayuno, pagamos el camping y salimos de Eguisheim. El trayecto es cómodo y
corto, sólo 8 Km separan ambas localidades. A pesar de ser una ciudad grande, el acceso a la
misma es fácil y además, sin mucho tráfico. Llevamos las coordenadas de un aparcamiento para
autobuses a las afueras de Colmar, pero antes de llegar a él, vemos un gran parking junto a unos
multicines (Place Scheurer-Kestner, Cines Multiplexe). Allí aparcadas hay una veintena de
autocaravanas y sin pensárnoslo dos veces, entramos. Hay poco sitio ya, y eso que son las
10:15h. El centro histórico está a menos de 10 minutos andando. Es un buen sitio.
Colmar
Vamos a ver cómo os la describimos sin caer en el exceso… Esta encantadora ciudad alsaciana,
famosa entre otras cosas por sus cigüeñas, sus casas de madera tallada, sus calles pintorescas y
su encantador barrio de la Petite Venise (Pequeña Venecia), ha sabido mantener y enriquecer un
excelente y rico patrimonio desde hace años, y eso que su historia no ha estado exenta de
conflictos, como ya dijimos cuando entramos en Alsacia.
Posiblemente Colmar sea una de las ciudades más alemanas de todas las francesas visitadas en
este viaje, y eso puede ser porque está a tan sólo 35 kilómetros de Friburgo y porque además, en
1945, estrangulada por los nazis, fue la última ciudad alsaciana en ser liberada de las garras de
Adolf Hitler, después de una dura y sangrienta defensa.
Como ya os hemos dicho anteriormente, desde el parking hasta en centro histórico sólo se tardan
cinco o diez minutos. En la Rue d’Unterlinden, muy cerca de la plaza de la Sinn, está la oficina de
turismo en la que proporcionan todo tipo de planos e información para que la visita se haga lo más
fácil y amena posible. A nosotros nos atienden en español, cosa que se agradece aunque la
interlocutora domine lo justo nuestro idioma, al menos hace el esfuerzo de entendernos.
Casi todo el centro histórico es peatonal. Salvo para el transporte público y algún servicio de
reparto a los comercios, para el resto de vehículos está vetado. Esa es una ventaja para el
paseante. Da gusto pasear por las estrechas calles empedradas donde se alzan majestuosos los
balcones y los miradores de madera de las bellas casas históricas de Colmar, un claro ejemplo de
belleza es la Maison des Têtes (Casa de las cabezas), precisamente en la Rue des Têtes. Esta
casa, llamada así por las 106 cabezas gesticulantes que ostenta su fachada, es una de esas
imágenes que difícilmente se pueden olvidad con el tiempo. Como tampoco se pueden olvidar los
deliciosos Bretzel que comimos ayer por la tarde en Eguisheim, y nada mejor que rememorar esos
instantes visitando una pequeña pastelería de la Rue des Boulangers que los tiene expuestos en
el escaparate como si de un cuadro de Claude Monet se tratara. Nos vais a llamar golosos pero es
que son irresistibles, sobre todo los de azúcar… ¡qué recuerdos! Dejando por sentado que no
queremos fomentar el consumo excesivo de dulces (bueno sí, para que engañarnos, pero con
moderación), queremos recomendaros encarecidamente que los probéis, no os vais a arrepentir.
Con sólo recordarlo se nos hace la boca agua; en fin, avisados quedáis.
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Volvamos a la vida mundana del turista. Bajando por la calle de la pastelería llegamos a la Plaza
de la Catedral, allí se encuentra la iglesia colegial de San Martín, un templo de 1375 en el que hay
que destacar las esculturas de los pórticos, las vidrieras que dan una luminosidad muy particular
al interior, la Última Cena representada por pequeñas figuras de madera en una oscura capilla y el
órgano del siglo XVIII que no hace mucho fue restaurado. No le dedicamos todo el tiempo que se
merece porque nos quedan muchas cosas por ver pero la iglesia merece una visita más amplia.
Salimos de San Martín y tras pasar por la pequeña rue Mercière, llegamos a la rue des
Marchands, donde se encuentra la casa más fotografiada de Colmar, la Maison Pfister, con su
esbelta torre con escaleras, su fachada con varios niveles de galerías y su balcón de madera, sin
duda alguna se ha convertido con el tiempo en símbolo de la ciudad, y motivos no la faltan. La
casa Pfister, construida en 1537, es un bonito edificio de construcción medieval y de estilo gótico.
Está adornado con los retratos de los emperadores Maximiliano, Carlos V y Fernando I y fue
mandada construir por Louis Pfister, un adinerado empresario que, por lo visto, tenía el dinero por
castigo. Cuentan que se le hubiese acababado antes la paciencia que el dinero… En la esquina
de la casa contigua a la Maison Pfister (esquina de la rue Mercière con la rue des Marchands) se
puede ver la curiosa figura de madera de un estirado mercader de Colmar de 1419.
(Colmar. Rue des Marchands. Maison Pfister)
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Argumentos no le faltan a Colmar para ser una de las ciudades más bellas de Alsacia. Basta estar
en la Grand Rue a la altura de la Antigua Aduana (L´Ancienne Douane, también llamada Koïfhus),
para darnos cuenta de lo que se dice. Si tenéis ocasión, subiros a la balconada de madera que
hay antes de pasar al otro lado del edificio y podréis comprobar lo que os decimos. Esta preciosa
edificación era el centro económico de Colmar en el siglo XVI. La planta baja servía de almacén,
mercado y centro aduanero y el primer piso de ayuntamiento. Hoy viernes, en los bajos de la
Antigua Aduana, se está celebrando una fiesta. La cerveza, el vino de Alsacia y las salchichas
asadas corren de mesa en mesa como si de una despedida de soltero se tratara. Se nos ha
abierto el apetito.
(Colmar. Rue des Marchands desde la balconada de madera de L’Ancienne Douane)
Buscando un lugar para tomar algo, y no muy lejos de la plaza de “L’Ancienne Douane, también
en la Grand Rue, encontramos el Bar Casa Paco, un restaurante de tapas que hemos de suponer
estará regentado por un español. Preguntamos por Paco pero los camareros ni nos entienden ni
parecen saber donde se halla don Francisco. Casualmente están sentados al fondo del bar los
dos matrimonios catalanes que vimos en el Camping de Eguisheim, los cuales nos informan que
Paco no se sabe donde está, ni tampoco se le espera. La distendida charla discurre rodeados de
excelente cerveza alsaciana, patatas bravas, unas tapas de foie que saben a gloria y unos trocitos
de salchicha a la plancha que sirven para matar el hambre. No sabemos si el cocinero es Paco
pero habría que felicitarlo; todo está delicioso. Antes de despedirnos nos recomiendan probar el
Choucroute, un cocido típico de la zona que te pone las calorías a punto de ebullición. No nos
iremos de Alsacia sin probarlo.
Otra de las cosas que llama la atención de Colmar son sus flores, donde predominan los geranios.
Proliferan por cada rincón pero en especial en esta parte de la ciudad en la que nos encontramos,
en el tramo de canal que va desde la plaza de la catedral a la Antigua Aduana y la Pequeña
Venecia. El muestrario floral es especialmente bello en este tramo del río Lauch; río, puentes y
flores forman una de las más bellas postales que pueden contemplarse en esta ciudad.
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Y hablando de la Pequeña Venecia, es lo que más nos enamora de Colmar. Es un barrio que nos
sumerge en su glorioso pasado rodeándonos de docenas de casas típicas pintadas de color
pastel, y del río Lauch en cuya orilla los antiguos curtidores lavaban las pieles. Situarse sobre
unos de los puentes que cruzan el canal y poder contemplar las hermosas casas que lo flanquean
es algo que no os debéis perder si visitáis esta ciudad. Y si además os dais un paseo de una
media hora canal arriba, canal abajo, en una de esas típicas barquitas y os hacéis a la idea que
estáis en Venecia… miel sobre hojuelas. El gondolero no tiene el mismo encanto pero si se lo
pides, te canta el “Venecia sin ti” de Charles Aznavour y hasta te lo crees.
(Colmar. Barrio de la Pequeña Venecia)
Ah, se nos olvidaba, Colmar también es la villa natal del escultor Frédéric Auguste Bartholdi, el
autor de la estatua de la Libertad de Nueva York (a unos 3 km de Colmar, en la N83 dirección
Estrasburgo, hay una réplica a pequeña escala de la misma), y como no podía ser de otro modo,
no faltan obras suyas en algún que otro rincón de la ciudad. En diversas plazas se pueden
apreciar sus esculturas, para nada comparables a la famosa estatua neoyorquina, dicho sea de
paso. En la plaza de “L’Ancienne Douane” tenéis un bonito ejemplo, allí se encuentra la fuente y la
estatua del comerciante Lazare de Schwendi. También existe un museo que lleva su nombre y al
que no entramos por tener otras prioridades.
Sorprendentemente, y a pesar de estar todo el día grisáceo y amenazando tormenta, no ha
llovido, Colmar ha hecho honor a su fama, la de ser la ciudad más seca de Francia, con una
precipitación anual digna del desierto de Almería. Con los paraguas en el bolso, retornamos a la
autocaravana.
Salimos del aparcamiento y en menos de 20 minutos nos presentamos en el área de
autocaravanas de Kaysersberg.
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Kaysersberg
Perfectamente señalizada, llegamos sin ningún problema al amplio aparcamiento acondicionado
para autocaravanas (el TomTom también ayuda). Su situación es inmejorable, a escasos 10
minutos a pie del pueblo y junto a la carretera RN 415 que nos ha traído de Colmar. La hora a la
que llegamos (15:10h.) nos permite elegir un buen sitio, y aunque la llegada de autocaravanas es
constante, aun queda sitio para unas 15 autocaravanas más. El suelo es de grava y está casi
llano, por lo que no es necesario poner los calzos. Dispone de un pabellón de sanitarios (quiero
recordar que sin duchas), y a su lado está la zona de carga y descarga de aguas. No tiene
electricidad y el precio es de 4€ la noche (se considera noche de 19:00h a 9:00h). El precio para el
resto del día (de 9:00h a 19:00h) es de 2€.
A una hora poco francesa nos ponemos a comer, son las 15:50h y junto a nosotros aparca una
Challenger como la nuestra. Su dueño francés nos mira con curiosidad. Igual se piensa que
cuando fabricaron la suya, rompieron el molde. Recogida la mesa, nos vamos tranquilamente a
buscar la Oficina de Turismo.
Monte del Cesar, así es como llamaban los romanos a Kaysersberg. El actual nombre es la
versión alemana del nombre en latín. Muy cerca, a los pies del monte, vigilante de todo lo que
ocurre en el pueblo, se encuentran las ruinas del castillo que construyó la condesa de Horbourg
allá por el siglo XIII. Podéis ahorraros la subida porque lo único que queda son cuatro paredes
medio derruidas y el torreón, con algo más de salud. Aun así, si sois de los que os gustan estas
cosas, ánimo y para arriba, en diez minutos estaréis allí. Nosotros no tenemos muchas ganas de
probar.
Al llegar a la Oficina de Turismo está todo lleno por una excursión de ingleses; me meto como
puedo entre unos pocos y solicito un plano e información de la ciudad, imagino el descojone de los
británicos con mi spanglish.
Una situación que se repite en muchos pueblos y ciudades francesas, es que la calle central se
llame General de Gaulle, y aquí no va a ser una excepción. Salimos de la Oficina de Turismo, que
curiosamente está en la repetitiva calle, y nos dirigimos a la Place Jean Ittel, plaza principal de
Kaysersberg y punto de partida de cualquier ruta que se desee hacer por el pueblo. Además, es el
lugar donde están dos de los monumentos más famosos de la villa: La Iglesia de la Ste-Croix y la
fuente del Emperador Constantino.
(Kaysersberg. Place Jean Ittel y fuente del Emperador Constantino)
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La magnífica Iglesia gótica (siglo XV) pero de origen románico (siglo XIII) alberga en su interior un
hermoso retablo de madera en forma de tríptico, con todas las escenas de la pasión en torno a
Cristo en la cruz. Es obra de Hans Bongart y la finalizó en 1518. También es destacable la
crucifixión de Cristo, cuya desproporcionada imagen (observad la desproporción de la cabeza con
respecto al cuerpo) se encuentra apoyada en una viga de madera sobre el pasillo central de la
Iglesia, el púlpito renacentista y las vidrieras que hay detrás del altar. Si entráis y está todo a
oscuras, no penséis que se ha ido la luz o que la han cortado por no pagar. Hay un sistema de
ahorro de energía por el cual sólo se ilumina cuando se pulsa un botón que hay a la entrada de la
Iglesia. Tenedlo en cuenta si queréis ver todo perfectamente iluminado, a nosotros nos costó un
buen rato averiguarlo. Esa ventaja lleváis.
Saliendo de la Ste-Croix bajo el portal románico de la entrada, nos encontramos con la fuente del
Emperador romano Constantino, posiblemente el lugar más bonito de Kaysersberg. La plaza está
rodeada de casas de entramado de madera que le confieren a esta pequeña villa un encanto
especial. No os perdáis, a la espalda de la fuente del Emperador, una casa típica alsaciana de
cinco plantas, de entramado de madera con las ventanas llenas de flores y las paredes cubiertas
por hiedra trepadora. Es digna de admirar. En su planta baja hay una tienda de cerámica y de
regalos.
(Kaysersberg. Place Jean Ittel. Casa típica alsaciana)
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Siguiendo parte de la ruta que nos marca el plano, podemos ver el monumento, en forma de
busto, en honor a Albert Schweitzer (1875-1965) nacido en Kaysersberg, premio Nóbel de la Paz
en 1952, doctor de la Selva Virgen, filósofo, médico, teólogo y organista. Su casa natal se ha
convertido en un museo que recuerda su vida y su obra. En él pueden verse documentos,
fotografías y recuerdos de su vida. Este destacado personaje luchó contra el subdesarrollo y las
enfermedades en África. Cerca de aquí, y desde un viejo puente fortificado del siglo XV sobre el
río Weiss, podemos ver diversas casas tradicionales a la vera del torrente de transparentes aguas.
Son las 19:10h y por la Rue du General Rieder desembocamos en el Ayuntamiento. Está ubicado
junto a la Oficina de Turismo pero cuando llegamos ya ha cerrado. Es un magnífico edificio
renacentista que teníamos ganas de ver. Lo podíamos haber hecho cuando hemos venido pero no
pensábamos que cerrara tan pronto. Con todo, creo que por hoy, hemos visto bastante. Es el
momento de regresar a la autocaravana.
Por momentos observamos como las nubes han descendido de forma considerable;
sorpresivamente, la niebla se va a hacer la protagonista de la tarde/noche. Cuando llegamos al
área no vemos la cima de las montañas que tenemos enfrente, a menos de 200 metros. La
temperatura ha descendido a 12 grados y casi es de noche. A estas horas en Aranjuez más de
una vez me he levantado de la siesta en pleno verano. A las 19:40h ya es noche cerrada.
Cerramos puertas y ventanas, ponemos oscurecedores y a descansar. Intento sintonizar algún
canal en la TV, pero lo único que se coge son canales alemanes de tele-venta, esos que lo mismo
te venden una aspiradora que unas pastillas milagrosas para la impotencia. Decidimos que toca
lectura, que dicho sea de paso, es más instructiva.
La cena ligera y la música ambiental relajante nos dejan para el arrastre. A las 22:15h damos por
finalizado el día. Día 1 después del diluvio de Besançon. Hoy no ha llovido (de momento).
Creedlo.
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PERNOCTA EN KAYSERSBERG:
Área de Camping-Car de Kaysersberg
Rue Rocade / Parking Erlenbad (Desde la RN 415 se ve perfectamente el área)
68240 Kaysersberg
Coordenadas GPS: N 48º 08’ 09.61’’ - E 7º 15’ 43.44’’ (N 48.13600 - E 7.26207)
Situada a 1km del pueblo.
Precios: de 9:00h a 19:00h 2€ por todo el día. De 19:00h a 9:00h 4€ por toda la noche.
Dispone de sanitarios, fregaderos y carga y descarga de aguas gratuito.
Lugar muy tranquilo y limpio.
Suelo de gravilla.
70 emplazamientos para autocaravanas.
Temporada de apertura: De marzo a diciembre.
OFICINA DE TURISMO DE COLMAR
Rue d’Unterlinden, 4
68000 Colmar
Teléfono: 03 89 20 68 92
Fax: 03 89 41 34 13
E-mail: info@ot-colmar.fr
Web: www.ot-colmar.fr
OFICINA DE TURISMO DE KAYSERSBERG
Rue du General de Gaulle, 39
68240 Kaysersberg
Teléfono: 03 89 71 30 11
Fax: 03 89 71 34 11
Webs: www.kaysersberg.com y www.ville-kaysersberg.fr
Resumen del 6º día:
PARCIALES TOTALES
Kilómetros recorridos 22 2.151 acumulados
Camping Municipal Eguisheim 19,50€
Área Camping-Car Kaysersberg 6€
N 48º 04’ 56.38’’
Parking en Colmar
Coordenadas GPS E 7º 21’ 28.89’’
(Place Scheurer-Kestner) Cines Multiplexe
(N 48.08231 - E 7.35802)
N 48º 08’ 09.61’’
Coordenadas GPS Área de Camping-Car en Kaysersberg E 7º 15’ 43.44’’
(N 48.13600 - E 7.26207)
Las coordenadas y datos aquí expresados están comprobados y/o anotados el 10/08/2007
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C a p ít u lo 7
Sábado 11 de agosto (Kaysersberg – Riquewihr – Ribeauvillé – Obernai, 61 km)
km)
A las nueve y media ya estamos en marcha. El día está como de costumbre, penoso; está muy
nublado y amenaza lluvia. Salimos del área de Camping-car y nos dirigimos a Riquewihr, nuestra
próxima parada. No hemos recorrido ni 2 Km cuando el TomTom nos manda por un extraño
camino de cabras que suponemos irá a dar al lugar que queremos ir, pero por el cual me niego a
pasar. Allá a lo lejos vemos cómo la carreterita en cuestión serpentea por los cerros repletos de
viñas en espaldera. Retornamos a la carretera sin hacer caso al navegador y pasados otros 2 km
le viene la inspiración y se centra en su trabajo. A las 10:00h entramos al parking de Riquewihr.
Tiene delito perderse en 6 Km que separan Kaysersberg de aquí.
El parking no es un área de Camping-car como tal. Hay habilitada una zona para autocaravanas
donde caben unas 8 ó 10, no más. En el resto del parking está prohibido aparcar, es sólo para
coches. Que el parking tenga una placa de un metro cuadrado de prohibido aparcar en la zona de
coches no quiere decir que en Italia sepan lo que significa, entendámonos. El caso es que dos
autocaravanas italianas se la pasan por el arco de Constantino. Incluso han pernoctado allí. Se
nota, sobre todo en la cara de sueño de sus recién levantados moradores. Mientras, en las
autorizadas sólo estamos nosotros y unos alemanes. Pura contradicción.
Crítica irónica aparte, el parking dispone de una zona con rejilla para descargar aguas grises y un
borne para cargar agua y vaciar el químico. Me temo que la maniobra de carga y descarga no
será nada fácil, sobre todo como el parking esté lleno de coches, el espacio es minúsculo. El
borne (que no usamos) y el parking son de pago. Para las cinco primeras horas se pagan 2€ y
quiero recordar que 4€ para pernoctar. De esto último no estoy muy seguro. Cambiando de tercio,
la distancia hasta el pueblo es mínima, no hay más de 100 metros, no hace falta coger el bús.
Riquewihr
Población rodeada de viñas, casas viejas impecablemente cuidadas, museos donde se conservan
las herramientas de labores vinícolas, labranza y artesanía de varios años atrás, tiendas donde se
puede degustar el riesling, un vino que viene cultivándose en la zona desde hace siglos y que es
de origen alemán, una muralla que defiende al pueblo parcialmente… Todos estos atractivos, y
muchos más, son los que tiene Riquewihr. A eso hay que unirle que sigue siendo una pequeña
villa (por aquí lo llaman Aldea) de unos 1.200 habitantes y que en unas dos horas, puede verse sin
dificultad.
Pues bien, a pesar de todo esto, por lo visto, a algunos alsacianos lo único que les parece este
lugar es una desagradable trampa llena de turistas (no es una impresión nuestra, es lo que hemos
leído) al cual despreciar dándole una patada, suponemos que en sentido figurado, aunque el
belicismo se llevó mucho por aquí durante décadas. Y nada de eso es lo que a nosotros nos
parece. Al cruzar la puerta sobre la que se asienta el Hotel de Ville (Ayuntamiento) y luego ver el
resto del pueblo, la sensación que nos queda es bien distinta; es la de un lugar muy interesante y
nada “tramposo”, eso sí, muy turístico, como casi todo por aquí, no en vano Riquewihr es la quinta
localidad más visitada de Francia. Por algo será.
Como ya hemos dicho antes, se accede a través del Ayuntamiento, más concretamente por un
arco que forma parte de su estructura. La Place Voltaire es el inicio de la visita a este pintoresco
lugar. Os vais a sorprender cuando os digamos dos de las cosas que no faltan por estos pagos
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cuando llegamos, ¿lo adivináis?: la lluvia y la Rue du General de Gaulle. Cierto es, en este viaje
no faltan nunca. Está lloviendo. La famosa Rue nace aquí, en la plaza donde se sitúa el
Ayuntamiento y de donde sale el tren turístico que en 25 minutos recorre la pequeña aldea. Esta
calle llega hasta el otro extremo de la población, hasta Le Dolder, la joya de la corona de
Riquewihr. Pero vamos por partes.
A la izquierda, por el Cour du Chateau (patio del Castillo), se llega al Castillo de Wurtemberg, el
cual alberga en su interior el Museo de Comunicación en Alsacia. Se pueden ver trajes de época
que fueron usados por los carteros, coches, furgonetas y camiones en miniatura, sellos… A las
puertas del mismo veréis una preciosa diligencia de hace un par de siglos. La foto es obligada.
Seguimos subiendo por la patriótica Rue de Gaulle y podemos observar a un lado y a otro la gran
cantidad de casas que merece la pena visitar, es imposible enumerarlas ya que todas son
merecedoras de ello. Nos llama especialmente la atención el enjambre de vigas de madera de una
de ellas, os mostramos la fotografía para que lo comprobéis.
A escasos metros de Le Dolder, sale la Rue des Juifs (calle de los Judíos), que nos lleva hasta la
antigua judería. Al fondo puede verse la Tour des Voleurs (Torre de los Ladrones) antigua prisión
donde puede contemplarse una exposición de instrumentos de tortura. Como es habitual, en el
centro del curioso patio, un pozo de agua ricamente adornado con flores, completa la decoración
del lugar.
Por desgracia, con el paso de los años, se ha ido eliminando parte del sistema defensivo que
tenía la ciudad, sobre todo durante el siglo XIX donde echaron abajo torres, murallas y rellenaron
los fosos que bordeaban el pueblo. La parte de las murallas que todavía se conserva ha sido
gracias a que sobre ellas, o debajo de ellas, se construyeron casas y ello ha permitido que aun se
mantengan en pie. Su historia las ha salvado. Por suerte, la fiebre del ladrillo, de momento, aquí
no ha llegado. Que no lo descarten no sea que Paco “El Pocero” ande al acecho...
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También se conservan dos de las puertas/torres que antiguamente tenía la muralla. La primera es
Le Dolder, levantada en la primera muralla que se construyó en el siglo XIII. Está construida de
piedra y madera y conserva en su parte más alta un pequeño campanario. Es el monumento más
famoso de la Aldea y en la actualidad se le ha dado un uso menos belicoso que por entonces,
esta puerta defensiva hospeda en su interior un museo de antigüedades locales en los cuatro
pisos habilitados a tal efecto. Si queréis entrar, 2€ tienen la culpa. ¡Ah, una curiosidad!
Extrañamente a lo que suele ocurrir en este tipo de construcciones, el reloj funciona y además
correctamente. Las campanas suenan las 12:00h y mi reloj también da la doce. Lo digo con
envidia porque llevo viendo 40 años los relojes de las torres del Palacio Real de Aranjuez y,
aunque de vez en cuando funcionan, nunca dan bien la hora. Como para fiarse de ellos…
(Riquewihr. Rue de Gaulle. Le Dolder)
La segunda puerta en cuestión es el Obertor, es del siglo XVI y está construida en la segunda
muralla, la exterior. Aquí se conservan las cadenas y los brazos del puente levadizo. Cuando fue
construida, Le Dolder perdió importancia y ésta (la importancia) pasó al Obertor. Le dolder se
quedó como atalaya, que no era poco. El estado de conservación de ambas es magnífico.
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Finalmente, después de descansar un rato en unos de los bancos que hay entre ambas puertas,
volvemos a bajar hacia el Ayuntamiento. Vemos la Iglesia Protestante y la Católica (sólo entramos
a la primera y nos decepcionó su simpleza), bodegas de vino con precios para todos los gustos
(una botella de 220€ detrás de unos barrotes a la espera de ser liberada), una tienda de productos
de la tierra con una barra de pan de casi dos metros de longitud (a 6€ el kilo) y una maravillosa
pastelería artesana con los típicos Macarons de Riquewihr (una variedad de los pasteles de Coco
que nos cominos en Eguisheim). Aquí la diversidad es mayor, los hay de chocolate, naturales, de
naranja, de pistacho, de moca y de Rhum-raisin, esto último confesamos no saber lo que es. Ya
que estamos aquí, aprovechamos para comprar pan y Bretzel.
En una coqueta galería comercial que hay al lado, entramos a ver más que a comprar pero
salimos cargados. Tiene grados la cosa. Compramos cerveza alsaciana para consumo propio. La
de los compromisos esperaremos a comprarla antes de partir para España.
Ya va siendo hora de irnos. Son las 12:50h y hay que comer.
Ribeauvillé
¡¡¡Al fin sale el sol!!! Efectivamente amigos, acaba de salir el sol y nos da una tregua más que
merecida, esto hay que celebrarlo. ¿De qué manera? Pues muy sencillo, pegándonos un pedazo
de comida que ni en las bodas de Caná. Y es que este tipo de viajes sin sol, no son lo mismo,
parece que faltase algo, yo diría que falta alegría. Nos os digo lo que almorzamos para no daros
envidia. Imaginaos lo que queráis.
Celebrada la boda, tomamos el andandillo y nos vamos a ver el pueblo, pasando antes por la
Oficina de Turismo (de las mejores que hemos visto). A todo esto, se me había olvidado decir que
la distancia entre Riquewihr y Ribeauvillé se podría hacer andando; menos de cinco kilómetros
separan ambos pueblos. Puestos a no mover la autocaravana, hasta yo que soy muy perezoso
estaría dispuesto a ello…si mi mujer me obliga con un subfusil de asalto, menudo soy yo para
estas cosas.
Y otra cosa. Hay dos áreas de Camping-car juntas, elegid la que más os guste. Nosotros elegimos
la primera según se sale de la rotonda que hay a la entrada, a unos 300 metros. Abajo os
ponemos las coordenadas. Andando, en cinco minutos se llega al pueblo. No son nada del otro
mundo, pero para aparcar dos o tres horas es más que suficiente. De todas formas, justo en la
misma rotonda (Place du General de Gaulle) hay otro parking donde hay más autocaravanas
aparcadas.
Como decíamos, en un corto paseo llegamos a la Oficina de Turismo justo a la hora que abren por
la tarde, a las 14:00h. Allí nos proporcionan un plano (en inglés) con el circuito recomendado por
ellos. Es un pueblo pequeño y nos dicen que en unas dos horas lo vemos con tranquilidad.
La Grand Rue es la arteria principal de este pueblo indiscutiblemente turístico. Decir turístico no sé
si es malo o bueno, pero lo cierto es que así es. Supongo que se lo habrán buscado ellos teniendo
lo que tienen, ¿o nosotros los turistas lo hemos convertido en eso por tener lo que tienen? Esto es
como lo de la gallina y el huevo… El caso es que subiendo por la Grand Rue, en dirección a las
colinas, se pueden ver las magníficas casas históricas (y no tan históricas) y las fachadas de
entramados de madera llenas de flores que la convierten en una de las calles más bonitas que
recordamos de este viaje. Por eso vienen los turistas. El aspecto de la calle desde el principio
hasta el final es encantador. Es uno de esos lugares que luego recuerdas cuando vuelves a casa
y en invierno ves las fotos tranquilamente sentado en el salón tomando un café. Lo añoras. De
todas formas esto que os cuento me recuerda a cuando te dicen que una película es buenísima,
vas a verla y a ti no te lo parece tanto. Te han dicho que es la Casablanca del siglo XXI y a ti te ha
parecido una de Pedro Osinaga. No os hagáis a la idea de lo atractiva que es y así, si no os gusta,
no os decepcionaréis tanto y no me lo echaréis en cara.
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Todo esto aderezado con una exposición de coches antiguos por toda la calle y por las plazas que
la circundan, una boda civil de alto copete en el Hotel de Ville y unas alegres bailarinas vestidas
con trajes regionales deleitando a los concurrentes, hacen del momento algo más que un breve
instante de turismo y jolgorio. Es simplemente, algo para recordar.
No os perdáis a escasos metros de la Oficina de Turismo, la Pfifferhüss (algo así como la posada
de los Pífanos), una bonita vivienda del siglo XVII, con un balcón de madera tallada con la
siguiente inscripción: “Ave María Gratia Plena”. Digna de admirar. Otros edificios no menos
importantes y bellos de la Grand Rue son la iglesia de los Agustinos, con su doble pórtico gótico
del siglo XV, el Ayuntamiento (donde se estaba celebrando el bodorrio) del año 1773 con su
fuente renacentista y sobre todo la Tour des Bouchers (Torre de los Carniceros) con una altura de
29 metros, construida en 1290 y que hoy en día es el emblema de la ciudad.
(Ribeauvillé. Grand Rue)
Una de las fiestas que más se celebran en Ribeauvillé es la de los Ménetriers. Durante el primer
domingo de septiembre, los tocadores de Pífano (una variedad de flauta) junto al resto de vecinos
del pueblo, recorren las calles ataviados con vestimentas medievales, carruajes antiguos, etc.,
haciendo del Pfifferdai una de las fiestas más curiosas y concurridas de Alsacia. Procuraremos en
la próxima ocasión venir en esas fechas, aunque nos han dicho que esto se pone como la Gran
Vía de Madrid un lunes a las 10.00h. Hablando del Pífano y de tus tocadores, tanto en la puerta de
la Oficina de Turismo como en la esquina de la Grand Rue con Le impasse des Pecheurs, podéis
ver la imagen tallada en madera de este curioso personaje local.
Otro punto importante es la Place de la Sinn, un lugar lleno de encanto repleto de casas de
construcción típica alsaciana. En su parte central se encuentra una fuente y una estatua
esculpidas por André Friedrich, nativo de Ribeauvillé, en la que se representa la agricultura y la
industria, pilares fundamentales de la ciudad. A la derecha de esta plaza, por la rue du Chateau,
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podemos ver la iglesia de Saint-Gregoire, construida entre 1282 y 1473, que cuenta con uno de
los órganos más antiguos de Alsacia.
En la parte alta, allá en los cerros, se pueden ver los restos del castillo de San Ulrich, una
construcción de los siglos XI a XVI. Por lo que nos comentan en la Oficina de Turismo, desde este
Castillo pueden verse los otros dos con los que cuenta la población, el de Girsberg, del siglo XII, y
el de Alto Ribeupierre, aun más arriba. Desde allí, suponemos que se ha de ver un espléndido
paisaje de todo el valle incluido el pueblo, pero subir hasta allí, como que habrá que dejarlo para
otra mejor ocasión. Nos quedamos, de momento, con la duda.
Antes de irnos, sólo nos queda hacer unas pequeñas compras de productos de la tierra, entre los
que se incluye un delicioso chorizo picante y otro de origen italiano relleno de avellanas; no muy a
tardar daremos buena cuenta de ellos.
A las 16:15h, y con la satisfacción de haber visto una de las localidades más bonitas de nuestro
periplo alsaciano, ponemos rumbo a nuestro destino final de hoy: Obernai.
(Ribeauvillé. Place de L’Ancien Hóspital)
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Obernai
Esta ciudad de casi 11.000 habitantes está incluida en la Ruta de los Vinos de Alsacia y posee
una bien ganada fama por la cantidad de casas antiguas bien conservadas que embellecen sus
calles. Entrar en Obernai es entrar en un pueblo vivo, despierto, animado, colorista… resumiendo:
turístico cien por cien pero con una exquisita estética a la hora de conservar su patrimonio.
Un patrimonio que puede contemplarse antes de llegar al pueblo, ya que en su entorno pueden
verse restos de las murallas que en su día defendían a esta importante villa de los ataques tan
habituales que sufría, restos de castillos y fortalezas donde vivían los señores potentados y una
magnífica primera impresión de una ciudad en la que aun no hemos pisado, Así nos recibe
Obernai. Esto promete.
Llegamos al pueblo a las 17:00h y nos dirigimos directamente al Camping Municipal “Le Vallon de
L’Ehn”. Está muy bien situado y muy bien señalizado desde que se coge la carretera de
circunvalación de la villa. En la recepción, las dos Señoras que muy amablemente nos atienden
hablan perfectamente español lo que simplifica las gestiones de la reserva. Tras situarnos en
nuestra parcela, y coger los trastos de costumbre, salimos del camping a las 17:45h. El pueblo
está a 15 minutos andando, y como es cuesta abajo, se hace más llevadero el trayecto. Ya
veremos a la vuelta.
Obernai ha sido importante desde muchos siglos atrás, no en vano estuvo en manos del Sacro
Imperio Romano Germánico y fue de los obispos de Estrasburgo. También fue de los suecos,
imperiales, franceses y de nuevo de los suecos y franceses. Perteneció a la Decápolis, asociación
que agrupaba a las diez ciudades imperiales más importantes de Alsacia. A todo esto, también
pasó a lo largo de su existencia por la Guerra de los Treinta Años y la Primera y Segunda Guerra
Mundial. La anexión definitiva a Francia se produjo al final del siglo XVII. Resumiendo, Obernai, al
igual que Alsacia, ha pasado por muchos “dueños” y por periodos de destrucción y deterioro más
que considerables.
Actualmente Obernai vive del turismo y del comercio, aunque esto último se lo debe en gran parte
a la proximidad de la ciudad más importante de Alsacia: Estrasburgo. Una gran cantidad de
restaurantes, pastelerías, tiendas de souvenir, locales donde venden botellas de vino alsaciano y
tiendas con las típicas viandas de la región pueblan el centro de la villa. Es tal la cantidad de
pastelerías y heladerías que hay en este pueblo que cuando pasas por delante, hueles ese “dulce
aroma” y ves los escaparates poblados de tartas, pasteles y figuritas de chocolate que casi te
entran ganas de llorar, vamos, que literalmente se te saltan las lágrimas. El dulce campa a sus
anchas por todos los escaparates. Para mí, que soy un pecador empedernido cuando de dulces
hablamos, es una tentación ver eso allí... ¡¡¡cuanto chocolate y cuanto helado!!! Y es que por aquí
al chocolate lo tienen como los ribereños tenemos a San Fernando, es decir, y sin ser sacrílego,
como al Santo Patrón. Lo veneran tanto que muy cerca de aquí, en Geispolsheim, está el Museo
del chocolate. Y es que lo confieso, si me lo permiten, me haré cofrade de esta golosa hermandad
alsaciana, al tiempo.
Para evitar el mono de dulce nada mejor que acercarse a una de las múltiples Chocolatier &
Pastiserie-Glacier que hay en el centro y comerse un helado típico alsaciano o un delicioso pastel
de crema, ¿o no? Pues dicho y hecho. Para comenzar la visita al pueblo, y como cualquier turista
que esté ansioso de calmar su deseo irreprimible de probar el dulce de por aquí, nos dirigimos a
una bella y coqueta heladería y nos disponemos a saciar nuestro apetito goloso. Muy
amablemente el joven encargado del lugar nos proporciona nuestro más preciado deseo: helado
con dos bolas de chocolate para Inma y Javi y de frambuesa doble para mí. Delicioso y altamente
recomendable.
Una vez calmados nuestros irrefrenables deseos alimenticios, nos disponemos a ver la ciudad.
Nos encontramos en la Place du Marché (Plaza del Mercado), el centro neurálgico de Obernai. El
pueblo está en fiestas y la plaza está llena de mesas y bancos de madera para que los vecinos,
sentados cómodamente, den buena cuenta de las salchichas, chuletones y demás viandas que los
cocinillas de la villa están asando. Kilos de carne y litros de cerveza van a ser degustados por
todos los aquí presentes. Las tradicionales y floreadas casas que rodean a esta plaza, le dan ese
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aire tan particular que tiene este rincón de la Alsacia. En el centro de la misma, y casi tapada por
el escenario habilitado para las actuaciones musicales, se encuentra la estatua de Santa Odile,
esculpida en 1904 y de la que más adelante hablaremos. Este sitio es, sin lugar a dudas, el más
bonito de la villa.
(Obernai. Place du Marché)
El ayuntamiento, con elementos decorativos de los siglos XIV al XIX; el Halle aux Blés (antiguo
almacén de granos) donde hay preparadas dos carpas con mesas y sillas para que cenen las
autoridades locales; y el Beffroi (Campanario), originario del siglo XIII, también se encuentran en
esta coqueta y festiva plaza. A la vuelta de ésta, y en plena acera, podemos ver el Puits á six
seaux (Pozo de los seis cubos), un pozo de estilo renacentista del siglo XVI perfectamente
decorado con columnas e inscripciones del Nuevo Testamento.
A escasos metros está la iglesia de Saint Pierre y Saint Paul (San Pedro y San Pablo), enorme en
sus dimensiones y en cuyo interior hay que destacar el altar gótico del Santo Sepulcro y unas
vidrieras del siglo XV. Merece la pena su visita aunque a nosotros nos coge la misma en plena
misa y no la podemos ver como quisiéramos.
Detrás de esta iglesia, y muy cerca de la plaza del mercado, podemos ver un pequeño y modesto
cementerio. Es extraño ver lápidas a tan sólo unos metros de donde se están celebrando las
fiestas del pueblo. Frente al camposanto hay un sencillo monumento como homenaje a los caídos
en las guerras de Indochina y la Primera y Segunda Guerra Mundial. Un monolito de piedra con
una placa conmemorativa y, detrás, en el muro que bordea el cementerio, una enorme placa de
mármol con los nombres de quienes han muerto en cada contienda; estos son los recuerdos para
los hijos de Obernai muertos por la Patria. Para dar más énfasis al lugar, lo corona la inscripción:
“Obernai a ses enfants morts pour la patrie”.
Volvemos a la plaza para recorrer sus calles adyacentes y nos topamos de lleno con una de estas
que están repletas de restaurantes con sus correspondientes terrazas. Es este punto nos
encontramos con el dilema de si cenamos en la autocaravana o aprovechamos la coyuntura y nos
cenamos el Choucroute que llevamos desde ayer con ganas de probar. La verdad es que las
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dudas duran poco. A las 20:00h tomamos posesión de la mesa y pedimos el cocido típico
alsaciano, un Choucroute Royal, ahí es nada, del cual damos buena cuenta no sin pocas
dificultades. Patatas, repollo, distintos tipos de salchichas típicas de la zona, muslos de pavo,
panceta, chuletas de cerdo, chorizo… Confieso que nos es imposible acabar con él, lo intentamos
por todos los medios habidos y por haber pero es demasiado para los dos solos, ya que Javi se ha
pedido una pizza margarita como la rueda de un carro. Menos mal que la cerveza hace que
aquello “fragüe” con menos dificultad y la digestión sea menos pesada. La salida de la terraza la
tenemos que hacer “de canto”, ya que no salimos de frente por la puertecilla de acceso a la
misma. Imaginaos un cocido a las ocho de la tarde y en pleno verano… En fin, una locura más
que contar a los nietos.
(Obernai. Rue du Marché)
Como la cosa no está para patearse mucho más el pueblo, decidimos poner rumbo tranquilamente
hacia el camping. Lo malo que tiene volver es que es cuesta arriba y no vamos muy sobrados de
fuerzas que se diga, pero la verdad es que sin darnos cuenta, en 15 minutos nos presentamos a
las puertas del mismo. Nos os podéis imaginar las ganas de llegar que teníamos.
Una vez en la autocaravana, nos ponemos a gusto, nos relajamos tras la copiosa cena y como
habíamos dicho más arriba, os vamos a contar la historia de la Patrona de Alsacia, más que nada
para cambiar de tema.
Cuenta la historia que en el siglo VII el Duque de Alsacia, Lord Frankish Adalrich (más conocido
por Adalrico), tanto deseaba tener un hijo varón que la cosa se le torció y tuvo una hermosa hija.
Como ese no era su deseo la rechazó y la hizo la vida imposible. Ella quería a toda costa ser
religiosa pero su padre no era de la misma opinión. Para colmo, la niña nació ciega, aunque
milagrosamente recuperó la vista al bautizarla. Es de suponer que de ahí le venían las ganas de
llevar la contraria a su padre. La buena señora tuvo que crecer fuera del hogar paterno, más
concretamente recluida en un monasterio ante la imposibilidad de desarrollar su verdadera
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vocación, consagrarse a Dios. Como hacer cambiar a su hija de pensamiento era imposible, el
que cambió fue él. El Duque se dio cuenta de su error y le regaló un castillo donde fundó el
Convento de Hohenbourg. Ella consiguió lo que se propuso, se hizo religiosa ganando la partida a
su padre. Además de fundar el convento construyó hospitales para pobres y leprosos. Nacida en
Obernai, la región de Alsacia la venera como patrona y es muy querida por estos lares. El monte
donde está el convento es el de Odile, hoy en día uno de los sitios más visitados de Alsacia y un
concurrido lugar de peregrinación, y ella, por supuesto, es Santa Odile, Otilia para nosotros, que
junto a Santa Lucía, es la patrona de los ciegos, ópticos y oculistas.
El convento de Santa Odile está en un monte boscoso a 12 km de la ciudad y a casi 800 metros
de altura. Pero dicen que lo más impresionante del lugar son las magnificas vistas panorámicas
sobre la Alsacia y la Selva Negra. Su visita habrá que dejarla para otra ocasión, vamos muy justos
de tiempo, aunque para rebajar un poco las calorías del “choucroute” no estaría de más subir
andando el santo monte en estos precisos momentos… aunque me parece que va a ser que no.
Son las 23:50h y agotados nos vamos a gozar de un merecido descanso. No todos los días uno
hace el exceso turístico y culinario que hemos hecho hoy. No se si opinareis lo mismo. Buenas
noches y hasta mañana…
(Obernai. Place de L’Étoile)
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PERNOCTA EN OBERNAI:
Camping Municipal Le Vallon de L’Ehn (***)
Rue du Berlín, 1
67210 Obernai
Coordenadas GPS: N 48º 27’ 53.01’’ - E 7º 28’ 03.00’’ (N 48.46466 - E 7.46765)
Seguir la dirección "Mont. Ste-Odile" y veréis las indicaciones "Camping”.
Teléfono: 03 88 95 38 48
Fax: 03 88 48 31 47
E-Mail: camping@obernai.fr
Web: www.camping-alsace.com y www.obernai.fr
Situado a unos 25 minutos a pie del centro de la villa.
Horario de la recepción: de 7:00h a 22:00h.
Hablan castellano. El trato es excelente.
150 parcelas
Precios en agosto de 2007:
- Autocaravana: 4,40€
- Adultos: 3,60€
- Niños de 0 a 13 años: 1,70€
- Electricidad (16A): 3,50€
- Tasas por adulto: 0,20€
- Borne de carga y descarga de aguas: 2€
OFICINA DE TURISMO DE RIQUEWIHR
Rue de la 1ère Armée, 2
68340 Riquewihr
Teléfono: 03 89 49 08 40
Fax: 03 89 49 08 49
E-Mail: info@ribeauville-riquewihr.com
Web: www.ribeauville-riquewihr.com
OFICINA DE TURISMO DE RIBEAUVILLÉ
Grand Rue, 1
68150 Ribeauvillé
Teléfono: 03 89 73 62 22
Fax: 03 89 73 23 62
E-Mail: info@ribeauville-riquewihr.com
Web: www.ribeauville-riquewihr.com
OFICINA DE TURISMO DE OBERNAI
Place du Beffroi – BP 104
67213 Obernai
Teléfono: 03 88 95 64 13
Fax: 03 88 49 90 84
E-Mail: ot@obernai.fr
Web: www.obernai.fr
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Resumen del 7º día:
PARCIALES TOTALES
Kilómetros recorridos 61 2.212 acumulados
Camping-Car de Kaysersberg 6€
Camping-Car de Riquewihr 2€
Camping Municipal de Obernai 17,20€
N 48º 09’ 57.77’’
Coordenadas GPS Área de Camping-Car de Riquewihr E 7º 18’ 10.76’’
(N 48.16603 - E 7.30302)
N 48º 11’ 32.83’’
Coordenadas GPS Área de Camping-Car de Ribeauvillé E 7º 19’ 45.98’’
(N 48.19244 - E 7.32947)
N 48º 11’ 31.00’’
Coordenadas GPS Parking en Ribeauvillé E 7º 19’ 30.35’’
(N 48.19194 - E 7.32511)
N 48º 27’ 53.00’’
Coordenadas GPS Camping Municipal de Obernai E 7º 28’ 03.00’’
(N 48.46466 - E 7.46765)
Las coordenadas y datos aquí expresados están comprobados y/o anotados el 11/08/2007
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C a p ít u lo 8
Domingo 12 de agosto (Obernai – Estrasburgo,
Estrasburgo, 46 km)
km)
Noche tranquila en contra de lo que podíamos esperar después del atracón de Choucroute que
nos dimos ayer. La mañana se ha despertado maravillosa con un sol radiante. Como de
costumbre, a Javi le cuesta levantarse como a mí cuando tengo que ir a trabajar a las 4:30h de la
mañana, es decir, muchísimo. Mientras él apura los últimos minutos de sueño en nuestra cama,
Inma y yo reacondicionamos el salón, nos aseamos y hacemos el desayuno. El delicioso olor a
café recién hecho despierta al pequeño de la casa.
Nos despedimos de las encantadoras dueñas del Camping y a las 10:30h nos ponemos en
marcha tranquilamente, hoy toca visitar Estrasburgo y tenemos todo el día para hacerlo.
Estrasburgo
Pocas ciudades han sabido conservar lo antiguo y adaptarse a lo nuevo como a lo largo de estos
últimos años lo ha hecho Estrasburgo. Y no debe ser nada fácil hacerlo teniendo en cuenta los
avatares históricos que, tanto la ciudad como la región, han tenido a lo largo de su azarosa
historia. En los tres últimos siglos Estrasburgo (y por consiguiente Alsacia) ha cambiado múltiples
veces de manos, pasando de ser posesión francesa a alemana y viceversa, ya lo dijimos con
anterioridad. Por su situación geográfica central dentro de los miembros de origen de la unión
europea, se decidió que fuese la Capital de Europa, sede de las Instituciones y Organismos de la
UE y del Consejo de Europa. Además es, desde 1989, Patrimonio de la Humanidad por la
Unesco.
Estrasburgo, con casi 270.000 habitantes, es la capital de Alsacia y además, su ciudad más
importante. Para escribir y pronunciar el nombre de esta ciudad habría que estudiar varios idiomas
y además de los difíciles, baste decir que en francés se escribe Strasbourg; en alemán Straßburg;
se pronuncia Strossburi en alsaciano y para nosotros se escribe y se lee Estrasburgo, ahí queda
eso. Para no liarnos mucho, y hacer la cosa más fácil (además de ser la correcta), diremos
Estrasburgo y tan amigos.
El encanto de esta ciudad alsaciana, de obligada visita, radica en gran parte a los dos brazos del
río Ill que rodean la isla en la que está asentado el centro histórico, en su impresionante catedral y
en las casitas al más puro estilo alsaciano del barrio de la Petite France.
Al llegar a Estrasburgo, lo primero que nos encontramos es una ciudad semi-desierta. Que sea
domingo tiene sus ventajas. Tras dar un par de vueltas buscando aparcamiento, y volvernos locos
con las coordenadas de dos áreas para autocaravanas que nos habíamos bajado de Internet,
desistimos y dejamos la autocaravana en la Plaza de la Universidad, en un mini-parking junto a
dos autos italianas. No es un sitio que nos fascine pero ni está muy lejos del centro ni parece
inseguro. El problema puede estar en el overbooking de este pequeño parking entre semana. Yo
diría que aparcar aquí será misión imposible.
Por cierto, a propósito de las áreas para autocaravanas de Estrasburgo que os comentábamos
antes, podéis olvidaros de una de las que recomiendan en alguna web francesa porque ya no
existe, están de obras por la zona y ha desaparecido (N 48.57362 – E 7.75473). Es la que había
en la Rond Point Mendès-France. La otra está casi en Alemania, a escasos metros de la antigua
frontera, sin exagerar nada (N 48.56670 – E 7.80000). De esta última se dice que la línea 11 del
bus para allí mismo y te deja en el centro de la ciudad en 15 minutos. Nosotros ni lo intentamos.
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Por la desértica Avenida de la Liberté, llegamos a la Place de la Republique. Ésta se encuentra
rodeada por cinco edificios históricos muy bien conservados entre los que destacan la Prefectura,
la Biblioteca Nacional Universitaria y el Teatro Nacional de Estrasburgo. En el centro, como ya es
norma en casi todos los sitios que hemos visitado, se alza un monumento a los caídos en las
guerras. La bella escultura representa a una madre con sus dos hijos muertos, uno por Francia y
otro por Alemania, reflejando el drama que supuso para los alsacianos las dos grandes guerras
mundiales. En esta plaza pueden cogerse las líneas “B” y “C” del tranvía, os lo decimos por si
sentís una irrefrenable curiosidad de montar en este moderno y cómodo medio de transporte de
Estrasburgo, famoso por su diseño y por haberse integrado en la ciudad de una forma admirable,
de hecho, es el ejemplo a seguir por otras muchas ciudades que quieren contar con este medio de
transporte urbano. No os privéis de subir, por probar que no quede.
Nos adentramos de lleno en el centro histórico a través de la Rue des Juifs (Calle de los Judíos).
Estamos en pleno barrio judío, muy cerca de la catedral, y podemos ver como todas las calles
están doblemente identificadas, en francés y en hebreo. Nos llama la atención un dibujo de la cara
de Salvador Dalí en una de las paredes de una casa de esta calle. Os animamos a buscarla, es
curioso. Tiene premio el que la encuentre, no preguntéis lo que es…
Como ya es costumbre, pasamos a la oficina de turismo para solicitar información de la ciudad. Es
imposible situarla en mejor sitio; está junto a la catedral. Diez minutos de espera y ya nos toca.
Sorpresivamente, ninguna de las cuatro personas que allí hay habla castellano, y eso que
Estrasburgo es la capital de Europa y el español el tercer idioma más hablado del mundo…
Después de la espera, y de hacernos entender en inglés, resulta que tenemos que comprar el
plano de la ciudad en tres dimensiones (1€), ya que los gratuitos están agotados (!!!), eso sí, la
información que contiene el plano está en español, menos mal.
Justo enfrente de la oficina de turismo está el monumento más representativo de la ciudad: La
Catedral con su descomunal campanario. Y es que para cualquiera que visite esta ciudad, la torre
de la catedral de Estrasburgo es “el faro” perfecto para guiarse por su casco histórico. Con una
altura de 142 metros, fue entre 1625 y 1847 el edificio más alto del mundo y hasta 1880 que la
superó la de Colonia, fue la catedral más alta de la cristiandad. Esta estilizada aguja es
perfectamente visible desde casi todos los ángulos posibles de la ciudad, aunque la visión más
grandiosa e impresionante de esta torre y de la magnífica fachada se obtiene desde la Rue
Mercière, una calle que sale de la Place de la Cathédrale y que desemboca en la Place
Gutenberg. La imagen que podemos contemplar desde el inicio de esta calle es inolvidable. La
tienda de recuerdos L.Bollinger (está en la esquina con la Rue Vieux-Marché-aux-Poissons) es el
mejor lugar para ver esta majestuosa mole hecha de piedra rosada de los Vosgos, y que con una
existencia de casi mil años, ha sido construida y reconstruida en numerosas ocasiones.
La Notre Dame de Estrasburgo es inmensa, o al menos esa es la sensación que da nada más
verla. La catedral es el orgullo de la ciudad y la muestran como una obra maestra de la
arquitectura y el arte religioso, y la verdad es que así es. Tiene sus defectos, como casi todo en
esta vida. Entre otros, que es excesivamente grande (advertimos: si sois de los que os gusta mirar
y “requetemirar” por todos los lados, tardaréis casi dos horas en verla en su totalidad). Sin
embargo, hay aspectos positivos que superan con creces los mínimos defectos que pudiese tener:
Las vidrieras y los rosetones que proporcionan una escasa pero mágica luz en el interior, una
espléndida luz que hace que el sol marque cada uno de sus detalles de un color rosado ocre a
esta hora de la mañana; el inmenso púlpito de mármol esculpido en 1485 al que se añadió un
guiño humorístico al contar a los pies de su escalera con la pequeña figura de un gracioso perrillo
dormido (cuentan que era costumbre en un predicador de esta Catedral hacerse acompañar de su
mascota canina en los fríos días de invierno para calentarse los pies durante las misas, ingenioso
que era el hombre); el Pilar de los Ángeles, el cual se alza orgulloso en el brazo derecho del
crucero y que representa un original Juicio Final; las esculturas de las Vírgenes Cuerdas y las
Vírgenes Locas que están en los portales de entrada al templo y que son un regalo para la vista…
Pero sobre todo, destaca lo que en sí mismo es una obra maestra y la parte más visitada de esta
Catedral: El extraordinario reloj astronómico construido a finales del siglo XVI.
Junto a una de las entradas, la que hay por la Place Du Chateau, nos encontramos desde las
12:20h una ingente cantidad de visitantes para ver el espectáculo que cada 24 horas nos ofrece
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esta maravilla del Renacimiento. Este Reloj es el resultado de la colaboración entre artistas,
matemáticos y técnicos. El trabajo en equipo de relojeros suizos, escultores, pintores y creadores
de autómatas dio como resultado esta majestuosa obra. El mecanismo es de 1842. Funciona con
la antigua hora de Alsacia, eso significa que cuando marca las doce, son las doce y media. Pero lo
que verdaderamente llama la atención de este Reloj es el juego de sus autómatas que, cada día a
las doce y media en punto, se ponen en movimiento sin que falte ninguno. Entonces aparecen
pasando ante la muerte un niño, un adolescente, un adulto y un anciano, representando las cuatro
edades de la vida. Más arriba, son los doce apóstoles los que desfilan ante Cristo que los bendice.
Su paso viene marcado por un gran gallo que mueve sus alas y canta tres veces. El espectáculo
dura un cuarto de hora durante el cual es imposible moverse, es como el Cortylandia en navidad
(por lo concurrido del lugar). No os lo perdáis, es imprescindible verlo.
(Estrasburgo. Detalle de la fachada de la Catedral. Las Vírgenes Cuerdas y las Vírgenes locas)
Ya va siendo hora de salir de aquí y seguir viendo las maravillas que esconde Estrasburgo. Antes
de irnos vamos a ver la tumba de uno de los arquitectos de esta Catedral que se encuentra en la
pared de uno de los laterales de ésta y que tiene una curiosa historia/leyenda. La curiosa leyenda
de este arquitecto está escrita junto a su lugar de reposo y cuenta que hace unos cuantos siglos
había dos iglesias muy cercanas en Estrasburgo y recibió el encargo de unir ambas para hacer la
Catedral. El arquitecto, por más empeño que ponía, no conseguía dar con la solución. Un día, al
salir de una de ellas, vio al demonio en la puerta dibujando en la arena con un palo. El diablo le
propuso un pacto: él le diría la forma de unir las dos iglesias, pero a cambio el arquitecto debería
entregarle su alma. Éste aceptó pero le puso una condición: “Sólo cuando mis restos reposen en
el suelo, tú serás dueño de mi alma”. Y cerraron el pacto. El arquitecto unió las dos iglesias tal y
como le había dicho el diablo creando lo que ahora es la Catedral, pero hay algo que el diablo no
esperaba. Como ya os hemos dicho en uno de los laterales se encuentra la tumba del arquitecto
metida en la pared. No era tonto. Para que el diablo no se adueñara de su alma hizo que lo
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enterrasen en la pared, para que su cuerpo nunca reposase en el suelo. Ya sabéis, si alguna vez
vendéis vuestra alma al diablo cercioraos de que hay alguna posibilidad de salvación o de
engaño…
Nos encontramos ya en la Place de la Cathédrale. A su alrededor, custodiando el templo, cientos
de casas tradicionales alsacianas con sus techos rojos o anaranjados, ventanas repletas de flores
con vivos colores y el ya peculiar y tradicional entramado exterior de madera que las estructura.
De entre todas ellas destaca una que hay junto a la oficina de turismo: La Maison Kammerzell,
posiblemente la casa más bonita de la ciudad. De lejos parece que estuviese hecha de chocolate.
Su madera negra tallada con delicadas figuras así lo hace creer. Fue levantada en el siglo XV y
tiene tres plantas construidas en voladizo con arcadas en la parte inferior y con el tejado muy
inclinado. Actualmente en su parte baja hay un restaurante, no barato, por cierto, y en su parte
alta se encuentra el Hotel Baumann, cuyas vistas para mí las quisiera yo en la habitación de mi
casa.
Justo enfrente, en la esquina con la Rue Mercière se encontraba la Farmacia del Cerf, un curioso
edificio de madera de 1567, que está construido sobre los cimientos de otras farmacias fundadas
en 1268. A resultas de todo esto, esta famosa farmacia era la más antigua de Francia. Por
desgracia en el 2003 pasó a mejor vida y fue vendida, dejando de prestar servicios farmacéuticos
para ofrecer otros más lúdicos: la venta de ticket para eventos culturales. Venden ticket para este
tipo de actos porque los chinos no se dieron cuenta, de lo contrario caía un todo a 100 o un Don
Pimpón Chollo, fijo.
A la vuelta de la Place de la Cathédrale, en la Place Du Chateau, se encuentra Le Palais Rohan,
un magnífico palacio que antiguamente fue residencia de los Príncipes-Obispos de la ciudad.
Edificado entre los años 1732 y 1742, está construido alrededor de un patio cuadrangular y con la
majestuosa fachada principal orientada hacia el río Ill. Por falta de tiempo nosotros no entramos a
verlo pero os podemos asegurar que su exterior es magnífico. Algunos de sus huéspedes más
ilustres fueron Luís XV; en 1770 María Antonieta, entonces futura reina de Francia, y en 1805
Napoleón Bonaparte, este último muy apreciado por los alsacianos, que no por nosotros los
españoles, por cierto (lo podéis comprobar en “Curro Jiménez”). El Palais Rohan alberga varios
museos, más concretamente tres: El de artes decorativas, el arqueológico y el de Bellas Artes.
Son las 14:30h y ya va siendo hora de ir comiendo algo para reponer fuerzas. Hoy nos apetece
matar el hambre en un McDonald’s, es la primera vez que lo hacemos desde que salimos de
España. ¿No pasa nada por comernos un delicioso Big Mac de carne de vacuno con lechuga,
cebolla, pepinillo, queso fundido cheddar, salsa especial y ketchup, además de unas
extraordinarias patatas crujientes recién fritas y salteadas con salsa picante y todo ello regado con
una deliciosa Coca-Cola Cero, no? A más de uno se os ha hecho la boca agua, reconocedlo, a
otros todo lo contrario, ¿o me equivoco? No es una comida en Duque (Segovia) pero una vez al
mes no es pecado. En la Rue des Grandes Arcades, antes de llegar a la Place Cléber, tenéis el
McDonald’s más cercano a la Catedral, os lo digo porque seguro que os interesará saberlo,
pecadores... En poco menos de 40 minutos nos ponemos las botas gracias al payaso amarillo.
¡¡¡Viva Ronald McDonald!!!
A las 15:35h nos ponemos en marcha para ver las dos últimas maravillas de Estrasburgo que
deseamos conocer: Les Ponts Couverts y La Petite France.
Bordeando el río Ill llegamos a Les Ponts Couverts (Puentes Cubiertos), una serie de tres puentes
con sus respectivas torres de vigilancia desde donde se protegía a la ciudad de los invasores. En
la edad media los puentes fueron de madera y estaban cubiertos con tejados de tejas, de ahí su
nombre. En el siglo XIX fueron reemplazados por los actuales puentes de piedra. En una de las
torres había una cárcel de mujeres y en otra, a los condenados a muerte se les encerraba en
jaulas para, posteriormente, arrojarlos al río. Hoy en día las tres torres que se alzan orgullosas
sobre las tranquilas y silenciosas aguas del Ill, vigilan la ciudad sin las estridencias de antaño y el
puente sirve de agradable paseo para los transeúntes. Pero sin duda, la mejor vista de esta
fortaleza la tenemos desde enfrente. En una posición privilegiada se encuentra Le Barrage
Vauban (La Presa Vauban), un antiguo puente de trece arcos que fue convertido en
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acuartelamiento para las tropas y que además podía provocar con sus compuertas la inundación
de la parte sur de la ciudad en caso de asedio. Desde la terraza panorámica situada en la parte
más alta del edificio, el paisaje es excepcional. Les Ponts Couverts, la Catedral y la Petite France
son algunas de las maravillosas vistas de las que se puede disfrutar. Las fotografías que podéis
ver tanto aquí como en el álbum fotográfico al final del relato así lo demuestran. Resulta curioso
ver como las barcazas turísticas que surcan el río giran y giran para ir de un lado a otro. Hacen
con los turistas lo que quieren… Por cierto, la subida a esta terraza panorámica se hace pasando
por un almacén de estatuas de piedra, la mayoría de ellas en bastante mal estado, un lugar
bastante lúgubre. Las micciones en la pared es otro de los claros ejemplos de degradación del
lugar, cagadas de palomas aparte. El acceso es gratuito (sólo faltaría que cobrasen).
(Estrasburgo. Le Ponts Couverts desde Le Barrage Vauban)
Desde aquí arriba, y en la parte de atrás, también puede verse el Hotel du Département, un
moderno edificio de hierro y cristal que desentona bastante con el entorno.
Es el momento de bajar de la terraza para ver un barrio que nos transportará a otro siglo, La Petite
France, un lugar de ensueño donde vivían en otros tiempos molineros, pescadores y curtidores de
pieles. Parcialmente peatonal, se encuentra atravesado por canales con esclusas para salvar los
desniveles con los que cuenta el río Ill. El tema esclusas nos tiene obnubilados durante un rato, es
la primera vez que vemos como funciona, ser de interior tiene esas cosas. Las coloristas casas de
entramado de madera, típicas de los siglos XVI y XVII adornadas de flores, sus grandes e
inclinadas azoteas, sus áticos abiertos para secar las pieles, los parques a la orilla del río llenos
de sauces llorones por cuyas ramas se cuelan los últimos rayos de sol del día, las estrechas
callejuelas repletas de tranquilos paseantes deseosos de que el tiempo se detenga en esta
atmósfera mágica… Todo esto es lo que puede verse y sentirse cuando entramos a este pueblo
de cuento infantil. Recorrer todo el barrio no nos lleva más de una hora y media pero el momento
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es, sencillamente inolvidable. Sentaos en cualquier terraza de cualquier restaurante y
comprobareis como el tiempo se para…
(Estrasburgo. Barrio de La Petite France)
Es hora de irse recogiendo. Son las 18:30h y hay que regresar a nuestra autocaravana. De
camino, casi en la Plaza de la Catedral, vemos el famoso trenecito turístico semi-vacío (no como
esta mañana, que daban cita previa para tres horas más tarde, parecía la Seguridad Social).
Llamada a consultas entre los tres viajeros y se decide coger el tren para dar una última vuelta a
esta ciudad que nos ha encantado. No es la RENFE, por lo que en menos de 50 minutos
estaremos de vuelta. El recorrido incluye la mayoría de las cosas que ya habíamos visitado pero
en estos minutos podremos descansar un poco, además de verlo todo desde otro punto de vista.
Lo dicho, tres cuartos de hora más tarde volvemos a la Place Du Chateau, punto de partida del
tren turístico. Os recomendamos hacer esto primero y posteriormente hacer la visita a pie, es la
mejor forma de hacerse una composición de lugar de todo lo que hay para ver. El trenecito cuenta
con servicio de audio-guía en español (si sois de los que os gustan las emociones fuertes,
escuchad la versión japonesa, no os arrepentiréis).
Son las 19:45h. Un poco cansados del largo día volvemos tranquilamente a la autocaravana. El
recuerdo que nos llevamos de Estrasburgo es el de una ciudad relajante, sin agobios,
encantadora y mágica. Sensación inesperada ya que la idea que traíamos era la de una ciudad de
paso para los políticos, llena de centros oficiales y de coches. ¡¡¡Craso error, vive Dios!!! Es todo
lo contrario, es recomendable cien por cien, no os la perdáis.
En 20 minutos salimos de la ciudad y nos presentamos en el área de pernocta que hay junto al
Camping de la Montagne Verte. Está un poco retirada del centro y además la señalización no es
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muy abundante que se diga. Si lleváis GPS os resultará muy sencillo llegar ya que abajo os
ponemos las coordenadas, si no es así, os podréis guiar por las indicaciones del Camping ya que
está a escasos 200 metros de éste. El parking es un lugar tranquilo, asfaltado, limpio y gratuito.
No parece tener ningún servicio (no hemos buscado, la verdad), sólo sirve para aparcar, pero
menos es nada. Con la compañía de otras seis autocaravanas damos por finalizada la jornada. Ha
sido un gran día. Mañana nos vamos a Alemania. La Ruta Romántica nos espera. Ya hay ganas.
PERNOCTA EN ESTRASBURGO:
Parking para Autocaravanas en Estrasburgo
Rue Allée du Sommerhof (Por la RN 4 hasta el desvío de la Rue Schnokeloch/Montagne Verte)
67200 Estrasburgo
Coordenadas GPS: N 48º 34’ 30.23’’ - E 7º 42’ 45.99’’ (N 48.57506 - E 7.71278)
Situado a unos 3 km del centro de Estrasburgo.
Está a 200 metros del Camping la Montagne Verte
Gratuito tanto para aparcar por el día como para pernoctar.
Temporada de apertura: Todo el año.
OFICINA DE TURISMO DE ESTRASBURGO
Place de la Cathédrale, 17 – BP 70020
67082 Estrasburgo
Teléfono: 03 88 52 28 28
Fax: 03 88 52 28 29
E-Mail: info@ot-strasbourg.fr
Web: www.ot-strasbourg.com
Resumen del 8º día:
PARCIALES TOTALES
Kilómetros recorridos 46 2.258 acumulados
Tren turístico de Estrasburgo 15€
Parking en Estrasburgo N 48º 35’ 06.29’’
Coordenadas GPS E 7º 45’ 41.61’’
(Pequeño y sólo útil en fin de semana) (N 48.58508 - E 7.76155)
Parking para pernoctar en Estrasburgo N 48º 34’ 30.23’’
Coordenadas GPS E 7º 42’ 45.99’’
(Junto al Camping de la Montagne Verte) (N 48.57506 - E 7.71278)
N 48º 34’ 31.66’’
Coordenadas GPS Camping la Montagne Verte (Estrasburgo) E 7º 42’ 53.20’’
(N 48.57546 - E 7.71478)
Las coordenadas y datos aquí expresados están comprobados y/o anotados el 12/08/2007
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(Estrasburgo. Barrio de La Petite France)
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C a p ít u lo 9
Lunes 13 de agosto (Estrasburgo
(Estrasburgo – Ruta Romántica – Würzburg, 282 km)
km)
Confieso que duermo como un lirón. Cuando llegue a casa tengo decidido que me voy a subir al
dormitorio matrimonial el nórdico, el somier, el colchón y la almohada de la autocaravana, aunque
me temo que con la iglesia vamos a topar y hay alguien que no estará muy de acuerdo con mis
intenciones. Todo será cuestión de negociar y hacer ver a la otra parte que se duerme más a
gusto aquí que en casa… aunque igual lo más conveniente sería estar todo el año de viaje, de esa
forma dormiría bien todos los días ¿no? De todas formas, ya queda menos para la jubilación, que
dicho sea de paso, es la época en la que se puede hacer eso, viajar todo el año (si la economía lo
permite, claro está). En nuestro caso sólo nos quedan 25 años de nada...
Locuras aparte, la verdad es que descansar es fundamental cuando se viaja. Y como aquí eso se
hace a las mil maravillas (lo de descansar), todos los días nos levantamos como rosas frescas
dispuestos a darnos la ración diaria de iglesias, palacios y castillos.
Otra cosa primordial al levantarse es el desayuno, y eso lo hacemos a conciencia. Francia tiene
muchas cosas maravillosas pero hay una que se lleva la palma: los dulces. Ese café con
croissants, o esos Bretzel de azúcar acompañados con tostadas de mermelada de fresa deberían
de estar prohibidos. Ya dijo alguien que lo prohibido sabe mejor…
Todo a punto y a las 9:30h nos ponemos en marcha. Nada más pasar la antigua frontera franco-
alemana paramos a repostar. Hay poca diferencia en el precio del gasoil con respecto a Francia,
aquí está a 1,109€ el litro. Antes de cruzar el Rhin y llegar a la gasolinera he podido ver a la
derecha el área para autocaravanas que os comentábamos más atrás, la que estaba casi en
Alemania… Sinceramente, un poco lejos sí que está.
Y por fin estamos en Alemania y lo notamos muy, muy pronto, nada más entrar en la autopista
que nos lleva a Würzburg. Los BMW, Mercedes, Audi, Porche o Volkswagen nos pasan a
velocidades prohibidas en España y en casi todo el mundo. A algunos los perdemos de vista en
escasísimos segundos, a otros, simplemente, ni los vemos. Ir por el carril de la izquierda a 160 es
una temeridad, detrás tienes a otro que te llega a 180 y le estorbas. Obviamente, ese no es
nuestro caso (el de ir a 160), pero adelantar con una autocaravana se hace una labor difícil y
peligrosa si el tráfico es denso. Si hay un camión delante de nosotros y lo queremos adelantar,
hay que mirar unas cuantas veces antes de salirte de su rebufo y pasar al carril izquierdo. Ese
Lamborgini amarillo a más de 200 km/h que nos acaba de pasar nos recuerda que nosotros
vamos casi parados, a 110 km/h. Y es que a estos alemanes les da igual que el tráfico sea denso
o escaso, simplemente les encanta correr, y lo hacen a la más mínima oportunidad; tienen coches
para ello, para correr. Otra de las cosas en la que son auténticos kamikazes es a la hora de
incorporarse a las autopistas. ¡¡¡Madre del amor hermoso, lo hacen sin mirar y a toda leche!!! Más
de una vez tenemos que pararnos nosotros para que salgan ellos, y eso que nosotros tenemos
preferencia y no podemos cambiar de carril ya que nos vienen a 180 por la izquierda, en fin, una
locura a la que te acostumbras cuando llevas por aquí un par de horas.
Nos llama la atención que el color negro, modelo familiar y de fabricación nacional sea el coche
tipo de los alemanes. Igual que en España no está muy extendido el uso de los coches familiares,
aquí son mayoría aplastante. Curioso.
Una anécdota: Nada más entrar en Alemania, en la autopista comenzamos a ver carteles
informativos con la palabra “Ausfahrt”. El pueblo debe de ser enorme ya que cuarenta kilómetros
después nos siguen informando del desvío a “Ausfahrt”, pues bien, no cometáis el mismo error
que nosotros, “Ausfahrt” es “Salida” en alemán…Y es que no se nos puede sacar de casa.
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Unas buenas autopistas, además de gratuitas, nos llevan a Würzburg, ciudad a la que llegamos a
las 13:00h. Rápidamente encontramos el enorme parking que hay en la entrada principal de La
Residenz. Su situación es perfecta para poder ver toda la ciudad a pie, además se permite
pernoctar, cosa que nosotros no haremos, pero que es bueno que lo sepáis si visitáis Würzburg.
Por todo ello, decidimos quedarnos aquí, además el precio no es muy caro. Cómodamente
aparcados junto a unos valencianos, decidimos que es un buen momento para comer antes de
entrar a ver la Residenz, uno de los lugares más emblemáticos de Würzburg. Damos pues por
iniciado nuestro paseo por La Ruta Romántica.
Ruta Romántica
350 km, esa es la distancia que separa Würzburg, en el norte de la Ruta, de Füssen, en el sur,
junto a los Alpes austriacos. Y esa es la longitud de la más famosa, bella, antigua y ensoñadora
ruta turística de Alemania, la denominada Ruta Romántica (Romantische Straße, en alemán). La
ruta la constituyen un conjunto de bellísimas poblaciones pertenecientes a la Región de Baviera y
fue creada en 1950 para potenciar el turismo en un país masacrado por la Segunda Guerra
Mundial.
Por el norte la ruta se inicia en la ciudad medieval de Würzburg y pasa por localidades como
Tauberbischofsheim, Rothenburg ob der Tauber, Dinkelsbühl, Nordlingen, Augsburg o Füssen. En
total 27 lugares a visitar que rivalizan entre sí por ser el más bello de este paseo romántico por
tierras alemanas. Los 350 km del recorrido se hacen entre murallas, iglesias, palacios, pueblos
medievales, ríos de aguas transparentes y mansas, castillos donde la Bella Durmiente se sentiría
como en su propia casa y paisajes montañosos que nos recuerdan a los dibujos que vimos en
nuestra infancia de Heidi, Pedro y el abuelito; eso sí, sin nieve, estamos en agosto.
Para ver completa toda la ruta se estima un mínimo de 8 días y así poder llevarse una idea
bastante completa de lo que es esta zona. Nosotros no disponemos de tanto tiempo y hemos
decidido ver lo más importante, que no tiene por qué ser lo más bonito, ya que como se dice por
ahí, la belleza de las cosas está en el ojo del que las mira. Además de esto, haremos una
escapada a Dachau, un campo de concentración que está a las afueras de Munich y que pasa por
ser el primero que se hizo de este tipo en Alemania.
Para ser sinceros, cuando uno mira el mapa de la Ruta Romántica no sabe qué ver en tan poco
tiempo. Cuesta decidirse. Hemos ojeado infinidad de relatos y artículos, visto infinidad de páginas
web y hemos revisado mil y una guías para sacar una clara conclusión, es imposible verlo todo en
cinco días, y veamos lo que veamos, tendremos que volver para acabar la faena. Y así es, lo que
a continuación leeréis es la primera parte de nuestra visita a esta Ruta, la segunda la dejaremos
para dentro de un par de años, cuando no nos corra tanta prisa ver cosas, y es que como todos
los novatos, pecamos de querer ver mucho en poco tiempo; supongo que esa “enfermedad” se
cura con la edad, como la juventud.
Ah, para los que os guste el ciclo-turismo, disponéis de una ruta para bicicletas, la "ciclo-vía de la
ruta romántica", que en muchos tramos, discurre paralela a la carretera para automóviles.
Lo dicho, pertrechados de guías e información bajada de Internet, iniciamos nuestra visita a la
Ruta Romántica y a su primera perla: Würzburg. Disfrutad.
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Würzburg
Aquí comienza la Ruta Romántica de la forma más brillante posible. Esta ciudad medieval,
destruida en un 90% el 16 de marzo de 1945 durante los 20 minutos que duraron los bombardeos
en plena Segunda Guerra Mundial, supo reponerse de manera espléndida y supo mantener la
fisonomía que tenía antes de su destrucción. Y no sin polémica, ya que fue necesario un
referéndum para decidir si se hacía una ciudad nueva en otro lugar o se reconstruía ésta. Ganó la
segunda opción.
Una de las señas de identidad de Würzburg es su río. El Meno, a su paso por la ciudad, divide el
monumental casco histórico de la fortaleza Festung Marienberg y de sus colinas repletas de viñas
que para sí las quisiera mi suegro. Esta fortaleza, situada en la margen izquierda de río y desde
cuyo privilegiado emplazamiento se domina la ciudad, fue la residencia de los Príncipes-Obispos
hasta 1719, año en el que se iniciaron las obras de lo primero que veremos en nuestra visita, La
Residenz.
Y aquí estamos, en la Residenz, unos de los monumentos más importantes que posee Würzburg
y una obra maestra del barroco que, construida por el genial Balthasar Neumann en el siglo XVIII,
fue residencia de los Príncipes-Obispos y es considerada como "el palacio de los palacios" y como
el “Versalles alemán”; y la verdad es que cuando se ve de frente, toda la fachada y la entrada
principal recuerda al palacio francés. Esta joya, declarada Patrimonio de la Humanidad por la
UNESCO en 1981, tardó en construirse 25 años (1719-1744), durante los cuales pasó por
infinidad de cambios y vicisitudes hasta que pudo ser terminada.
A este Palacio principesco, Napoleón (muy poco querido por aquí) lo llamó “la casa de curas más
bonita de Europa”, y aunque lo dijo para burlarse de ella, lo cierto es que no se equivocó en
absoluto, el palacio es una maravilla, tanto el interior como el exterior y sobre todo, sus jardines.
El inicio de la visita se hace en la Plaza de la Residencia. Ante el palacio, en el Patio de Honor, a
escasos 50 metros de donde hemos aparcado la autocaravana, podemos ver la fuente de
Franconia, obra de Ferdinand von Miller en 1894 y creada en honor a los tres grandes artistas que
dio la ciudad: Riemenschneider, Grünewald y Von der Vogelweide (¿Quién no los conoce?).
(Würzburg. Plaza de la Residenz. Fuente de Franconia)
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En el ala derecha del edificio principal, se encuentra la magnífica Capilla de la Corte, una pequeña
iglesia considerada como una de las obras religiosas más perfectas de Alemania. Fue planeada
por Balthasar Neumann y está ricamente decorada con esculturas y estucos de los mejores
artistas de la época. En los altares laterales de la capilla podemos ver sendos cuadros de
Giovanni Battista Tiepolo de 1752: “Caída de los ángeles”, a la izquierda y “La asunción de María”,
a la derecha. Si os fijáis, en la parte del coro hay unas columnas que Neumann colocó allí por un
motivo más que curioso. El interior de la iglesia era más estrecho de lo normal y para que no se
notara hizo colocar allí las columnas de mármol para, de esta forma, disimular en gran parte el
defecto de estrechez del templo. Para el que no lo sepa, pasa desapercibido. En 1945 la Capilla
resultó muy dañada por el fuego y la humedad provocada por los bombardeos aliados. Los más
sacrificados fueron los frescos del techo y hubo que esperar hasta 1963 para ver acabados los
trabajos de reconstrucción. La fama y belleza de esta popular iglesia hace que en temporada alta
nupcial (en España sería julio y agosto) una veintena de parejas se den el “si quiero” cada fin de
semana. Si el cura tiene exclusiva y cobra por sus servicios, menudo negocio tiene si se embolsa
50€ por nupcias, ¡que vivan los novios!, dirá el párroco. La entrada a la Capilla de la Corte es
gratuita, no así la entrada a la Residenz, que cuesta 5€ los adultos, aunque eso sí, es gratuita
para los menores de 17 años. Una mala noticia, no se puede hacer fotografías en el interior del
Palacio, está más vigilado que el Banco de España, aunque una cosa es no poder y otra muy
distinta no intentarlo…
(Würzburg. La Residenz)
Nada más entrar en el vestíbulo nos llama la atención la grandiosa Escalera Principal que
podemos ver al fondo. Una escalera en la que el omnipresente Balthasar Neumann también puso
su mano. Las gigantescas proporciones de la escalera son, si cabe, más acusadas gracias a la
impresionante bóveda decorada entre 1752 y 1753 por el veneciano Giovanni Battista Tiepolo.
Según vamos subiendo la escalera nos da la sensación de que la vista se pierde en la gigantesca
pintura (32 x19 m) que Tiepolo realizó en una sola pieza, caso único en este arte y que resultó ser
el fresco de techo más grande jamás pintado y la mayor obra maestra del artista italiano. El fresco
representa a los cuatro continentes conocidos en aquella época: Europa, Asia, África y América.
Tal es el tamaño de la pintura que no puede verse de una sola vez, es necesario verla por partes.
Prismáticos en mano, o una vista de lince, os permitirán ver en la parte de África, debajo de la
imagen de una pirámide y de la princesa de Egipto, la firma del artista: BATTA TIEPOLO. Buscad.
De las maravillas que alberga este Palacio, en lo que a pintura se refiere, da fe esta anécdota que
se cuenta: Un perro pequeño se inclina sobre una balaustrada y observa el gentío de turistas que
deambula por la Residencia siguiendo al guía turístico. Éste se detiene, mira el perro y advierte a
sus oyentes: "quizás ustedes pensarán que el perro se les va a echar encima, pero no se
preocupen, es tan sólo una pintura". El perrito salió del pincel de Giovanni Battista Tiepolo.
Las distintas estancias que componen el palacio están muy bien conservadas, de hecho alguna de
ellas está recién restaurada. Se podría destacar la Sala Terrena, la Sala Blanca, el Gabinete
Verde y el Cuarto Veneciano. Relataros como son cada una es extenderse más de lo necesario,
ya lo veréis con vuestros propios ojos si entráis a ver el Palacio.
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Uno de los salones más grandes, y posiblemente el más bello e impresionante de este Palacio, no
lo podemos ver ya que lo están restaurando. Es el Salón Imperial. Las pinturas y demás tesoros
artísticos de esta sala están tapados por lonas y andamios, protegiéndolos así de cualquier daño
que las obras pudiesen ocasionar. Lo que sí puede apreciarse son dos enormes lámparas de
cristal que cuelgan de su techo (también protegidas, por cierto).
En el Dormitorio de las Estancias Imperiales, llamado también Habitación de Napoleón, pernoctó
tres noches el emperador francés en años distintos, 1806, 1812 y 1813. Las camas y las mesillas
que podemos ver en nuestra visita fueron instaladas en 1812 para que las usara en su segunda
visita. Si lleváis encima un plano de distribución del Palacio es la habitación marcada con el nº18.
La foto que veis de esta famosa sala la conseguí hacer en un descuido del personal de vigilancia,
no se podía pero…
(Würzburg. La Residenz. Habitación de Napoleón)
En uno de los pasillos de la parte norte (la que se encuentra a la izquierda si se mira el Palacio de
frente desde el Patio de Honor) se pueden ver gran cantidad de fotografías de cómo quedó el
Palacio después de los terribles bombardeos del 16 de marzo de 1945. La Residenz fue pasto de
las llamas y sólo los muros exteriores y la parte central, con las estancias de Neumann y con los
frescos de Tiepolo, se salvaron de la catástrofe, el resto quedó destruido. En octubre de 1987 se
dio por concluida la restauración total de la Residencia de Würzburg con la apertura al público del
Gabinete de los Espejos, es decir, 42 años después de aquel fatídico día, si bien ya se habían
abierto otras estancias restauradas con anterioridad.
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Y es que aun siendo una maravilla el interior de este Palacio, para nada desentona sus magníficos
jardines. No son los de Versalles pero no tienen ni menos encanto ni son menos bonitos. La
sensación de paz y tranquilidad se nota nada más entrar. A la derecha de la entrada encontramos
el Jardín Sur. Un parterre con céspedes, plantas, fuentes y árboles con estatuas en su interior,
forman su artístico conjunto. En la foto podéis comprobar como es eso de la estatua dentro del
árbol. Muy curioso.
(Würzburg. Jardines de La Residenz)
El Invernadero, el Huerto, el Jardín Paisajístico y la Sala de los Tilos completan esta parte del
Jardín Sur por la que podemos pasear en el más absoluto de los silencios ya que está casi vacío.
En la parte posterior del Palacio se encuentra el Jardín Este, el Parterre y la Terraza con su
Bastión. Desde la Terraza se pueden ver las mejores vistas tanto del jardín como del Palacio.
Para llegar hasta aquí se accede a través de las rampas y escaleras que en 1730 planificara
Balthasar Neumann, aunque hubo que esperar hasta los inicios del siglo XIX para poder ver
acabada esta parte del jardín. Se necesitaron unos cuantos arquitectos y jardineros además de
muchos años de trabajo, no pareciéndose en nada el proyecto de Neumann al resultado final.
Doscientos años después, aun se siguen cambiando trazados.
Son las tres de la tarde y damos por finalizada la visita a la Residenz para dirigirnos al centro de la
ciudad. Bajando por la Hofstrasse nos encontramos con dos de las principales atracciones de
Würzburg: La Catedral de St.Kilian y la iglesia de Neumüster, una al lado de la otra.
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A la entrada principal de la Catedral de St. Kilian se accede por la Domplatz, una pequeña
plazuela llena de bancos donde descansar y bares con sus terrazas donde reponer fuerzas y
observar el entorno durante un buen rato. Esta Catedral con sus cuatro torres, que data del siglo
XI y que fue reconstruida después de la Segunda Guerra Mundial (se tardaron 21 años en volverla
a levantar), está declarada como obra maestra de la arquitectura alemana y además es la cuarta
iglesia románica más grande de Alemania. Aunque exteriormente conserva su aspecto antiguo y
sobrio, su vasto interior alberga obras de incalculable valor cultural y espiritual. Tiene uno de los
órganos (musicales) más grandes de Alemania y de su interior destaca sobre todo la capilla
Schönborn situada a la izquierda de la nave central. Fue construida entre 1721 y 1736 por el
omnipresente Balthasar Neumann para guardar los restos fúnebres de los Príncipes Obispos de la
casa Schönborn. En la fotografía que hay junto a este texto podéis ver la belleza del conjunto.
(Würzburg. Catedral de St.Kilian)
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Como os hemos dicho anteriormente la cantidad de tesoros artísticos que posee este templo es
inmensa, pero relataros aquí todo lo que hay en su interior es tarea demasiado larga, por tal
motivo os recomendamos que no dejéis de visitar esta Catedral repleta de obras maestras, no os
arrepentiréis.
A la izquierda de la Catedral se encuentra la Nueva Colegiata (Neumünster) del siglo XI cuya
imponente fachada rosa puede contemplarse en todo su esplendor desde la Schmalzstrasse, una
callejuela peatonal que hay frente a la Colegiata. La fachada de esta pequeña iglesia está
construida como el escenario de un teatro, de forma cóncava y tiene sobre sus basamentos las
estatuas de varios Príncipes Obispos alemanes. En el interior se conservan una estatua de Santa
Ana y el sarcófago de St. Kilian, patrón de Franconia, ejecutado en Würzburg en el año 689 junto
a otros dos misioneros. Viendo el estado de conservación de ambas iglesias nadie diría que hace
62 años había desaparecido casi el 80% de lo que hoy podemos ver.
Bajando por la Schmalzstrasse nos topamos con otra de las joyas de Würzburg: la Marktplatz, y
es que como buena ciudad alemana que se precie, Würzburg cuenta con su Marktplatz, como no
podía ser de otra forma. Desde aquí comenzamos la visita al resto de la ciudad.
La Marktplatz de Würzburg posee también otras dos maravillas de la arquitectura alemana. La
primera es la Capilla de Santa María, la Marienkapelle, una monumental iglesia gótica iniciada en
1377 y concluida en 1481 cuando se acabó la torre. No os equivocaréis de iglesia ya que el color
de su fachada no pasa desapercibido y es fácilmente identificable: Roja y blanca, más colchonera
imposible. Si entramos por la puerta de la plaza podremos ver sobre el pórtico de entrada la copia
de las esculturas de Adán y Eva (las originales están en el museo). En el interior cabe destacar la
"Virgen de plata" del Siglo XVII y el Mausoleo del gran arquitecto Balthasar Neumann, muerto en
esta ciudad en 1753.
Detrás de la Marienkapelle se encuentra la segunda maravilla de la Marktplatz, la Haus Zum
Falken (Casa del Halcón), una casa residencial construida para un rico ciudadano alemán en
1751. La fachada de estucado y la decoración de sus ventanales, son de nota. Impresionante.
Actualmente en este edificio se encuentran la Delegación Municipal de Cultura, la Biblioteca
Municipal y la Oficina de Turismo de Würzburg.
(Würzburg. Marktplatz)
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Como en todas las Marktplatz alemanas hay un mercado de fruta y aquí no va a ser menos.
Rodeado por casetas de obra (hay zonas en restauración), y frente a la entrada lateral, está el
mercado de la ciudad, poco concurrido, imaginamos que será por la hora, las 17:30h. En medio
del mercado, se alzan orgullosos un obelisco ¿egipcio? y un poste de madera con distintas figuras
y escudos a lo largo de él, estas figuras representan las distintas especialidades laborales de la
ciudad; esto último os lo decimos con la boca pequeña y en voz baja ya que nos lo dijo un guía de
Füssen y no lo hizo con mucho convencimiento. Habrá que investigar. Los puestos ambulantes,
las tiendas de souvenir y los restaurantes con sus terrazas repletas de turistas hacen de esta
plaza el lugar más concurrido de Würzburg.
No muy lejos de aquí se encuentra el famoso Alte Mainbrücke, un viejo puente sobre el río Meno
desde el que, dicen, hay unas impresionantes vistas, y hacia donde nos dirigimos sin más demora.
De camino, y para matar el hambre, nos comemos en un pequeño puesto una salchicha de queso
con ketchup y mostaza. He de decir que es la salchicha más buena que he probado en mi vida.
No dejéis de pasaros por los puestos callejeros que hay en la Domstrasse (cuidado con el
tranvía). Como decíamos antes del paréntesis gastronómico, nos dirigimos al Alte Mainbrücke. El
espectacular puente construido entre 1473 y 1543 está soportado por unos enormes pilares y
además está adornado con 12 estatuas de gran tamaño de santos y soberanos. Desde aquí
podemos comprobar que, en efecto, las vistas tanto de la fortaleza Festung Marienberg en la orilla
izquierda del río, como de la Domstrasse con la Catedral de fondo en la parte derecha del Meno,
son espléndidas. La limpieza y cuidado del puente son exquisitos (como casi todo en Alemania) y
el trasiego de paseantes, tanto en bicicleta como a pie, es constante. Desde aquí arriba se puede
observar perfectamente el funcionamiento de una de las exclusas del río. Un enorme carguero
hace de actor del curioso momento.
(Würzburg. Alte Mainbrücke)
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No os vamos a decir nada de la fortaleza Festung Marienberg ya que no vamos a subir a verla.
Sabemos que no tiene perdón de Dios pero el cansancio en Javi ya es notable, y más notable aun
será la cuesta hasta llegar allí. Sólo os diremos que está en el sitio más privilegiado de la ciudad,
desde allí arriba las vistas han de ser fabulosas. Conformaros con eso, para futuras visitas habrá
que empezar por aquí.
Sólo nos quedan por ver dos cosas: El Rathaus (Ayuntamiento) y la iglesia barroca de Stift Haug,
y hay que hacerlo lo más rápidamente posible. Lo primero por la hora, y lo segundo por el
cansancio que va haciendo mella en todos, no sólo en Javi.
Nada más salir del Alte Mainbrücke, en dirección a la Catedral de St. Kilian, nos encontramos de
nuevo con la Domstrasse, a la izquierda podemos contemplar el edificio del Ayuntamiento, o como
lo llaman por aquí, el Rathaus, con su elevada y destacada torre. Esta antigua residencia de los
Príncipes Obispos fue construida en el siglo XIII sobre un antiguo convento de carmelitas y es
también conocida como la Grafeneckart. Es el Ayuntamiento de Würzburg desde 1316. Frente al
Ayuntamiento podemos ver la fuente de los Cuatro Caños (Vierröhrenbrunnen) repleta de turistas
y rodeada por las terrazas de los restaurantes que, por decenas, se cuentan por esta zona.
Volvemos a callejear por el centro histórico y tras recorrer en parte la Juliuspromenade y la
Kaiserstrasse llegamos a la iglesia barroca de Stift Haug, la primera que se construyó en este
estilo en Franconia. Realizada por el italiano Petrini destaca su enorme cúpula que apenas
podemos intuir desde la Juliuspromenade, y menos aun desde su imponente fachada repleta de
hornacinas con estatuas de Santos. Como la gran mayoría de edificios de Würzburg tuvo que ser
reconstruida después del bombardeo de 1945, pero se salvaron casi todos los tesoros que
albergaba en su interior. Uno de ellos es el magnífico cuadro de la Crucifixión de Cristo que se
encuentra en el altar mayor y que en 1583 pintara Tintoretto. En esta iglesia nos damos cuenta de
algo que se va a ser común en todas las iglesias alemanas que hemos visitado durante este viaje:
Las catorce estaciones del Vía Crucis están representadas en forma de pintura. En el caso de
este templo los catorce cuadros son auténticas maravillas.
(Würzburg. Rathaus Grafeneckart) (Iglesia de Stift Haug. Crucifixión de Tintoretto)
76
De vuelta al parking de la Residenz paramos en una librería para comprar los dos tomos de la
guía ADAC de camping de Europa y que en España no he podido encontrar. En un tomo está
Alemania y el norte de Europa y en el otro el sur de Europa. Tras pagar 28€ por las dos guías
damos por terminada la visita a Würzburg.
A las 19:30h estamos de nuevo en el parking de la Residenz. Desde las 13:00h que hemos
llegado hasta ahora que nos vamos tenemos que pagar 8€, no está nada mal teniendo en cuenta
el lugar del que se trata y que además está permitida la pernocta. A partir de las 19:30h el parking
es gratuito.
Por último, y antes de que se nos olvide, comentaros que la ciudad cuenta con un transporte
público muy completo (autobuses y tranvía) que recorren las principales calles del centro histórico
y que hacen que los desplazamientos sean muy cómodos. Os lo decimos por si no queréis dejar la
autocaravana en este parking sino en otros más alejados del centro. Por aquí la contaminación es
más bien escasa, ya que el “combustible” utilizado es la electricidad y el tránsito de vehículos que
no sean de transporte público está restringido en casi todo el centro urbano. Nuestros
gobernantes deberían tomar buena nota de ello. Madrid es un claro ejemplo de todo lo contrario. Y
una curiosidad que a los salmantinos les será de mucha utilidad. La ciudad de Würzburg está
hermanada con Salamanca, por ese motivo, para los salmantinos que visitan esta ciudad el
transporte es gratuito, sólo han de solicitar un carné en el Ayuntamiento.
(Würzburg. Plaza de la Residenz)
Después de un duro día como el de hoy, ya hay ganas de recogerse; nos vamos a nuestro lugar
de pernocta. Gracias al GPS salimos fácilmente de Würzburg. El cansancio se empieza a notar en
demasía pero en 10 minutos llegamos al camping Kalte-Quelle, un camping que se encuentra a
unos 6 Km al sudeste de la ciudad. Es bastante correcto y además está situado en un lugar
privilegiado junto al río Meno. Al llegar a la recepción nos surge la misma duda de siempre: el
idioma. Esta vez salimos del paso gracias a que una de las recepcionistas habla español. En un
intercambio que tuvo con una colombiana el año pasado aprendió algo de castellano y nos
podemos entender, eso nos permite gestionar la reserva sin ningún problema. Si vais a este
camping preguntad por ella, os resultará más fácil. Pagamos por adelantado 23,40€ por todos los
servicios, incluida la ducha que va con fichas de 0,80€.
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Muy amablemente, la recepcionista nos instala en una gran parcela para nosotros solos, el único
problema es su inclinación, nada problemática si se usan los calzos. Una vez instalados casi al
borde mismo del río Meno, que lentamente lleva sus aguas hacia la ciudad de Würzburg, nos
damos una ducha relajante y nos disponemos a dar un agradable paseo que, mosquitos aparte,
es inolvidable por la puesta de sol que podemos contemplar…, y es que no hay nada en este
mundo como estar en el lugar oportuno y con las personas oportunas, ¿se puede pedir más?
A las 21.00h cenamos productos de la tierra (francesa y alemana): Salchichas alemanas gordas y
orondas que habíamos comprado días atrás en un E.Leclerc, unas cervecitas alemanas que
adquirimos esta mañana en Würzburg, salchichón de Ribeauvillé y queso de no sé dónde (todo
esto lo hacemos con las mosquiteras puestas ya que los mosquitos quieren hacer su agosto), en
resumen, cena típica franco-alemana se mire por donde se mire. Tras la cena, toca repaso.
Ponemos en orden las anotaciones diarias del relato, rescatamos del fondo de un armario los
planos de las ciudades que visitaremos mañana, descargamos las fotos en el PC y cargamos las
baterías de las cámaras de fotos.
Es el momento de salir a tomar un poco de aire y sentir como corre el caudal del río. Ya de paso
nos permite bajar un poco las calorías del ágape nocturno. Mirando a nuestra autocaravana
reconozco que soy un privilegiado. ¿Quién me iba a decir a mí hace dos años que estaría aquí
disfrutando de esta noche? En fin, el día ha sido muy largo. Hasta mañana.
PERNOCTA EN WÜRZBURG:
Campingplatz Kalte Quelle (***)
Winterhäuser Strasse, 160
97084 Würzburg-Heidingsfeld
Coordenadas GPS: N 49º 44’ 40.55’’ - E 9º 59’ 03.38’’ (N 49.74459 - E 9.98429)
Teléfono: 0931/65598
Fax: 0931/612611
E-Mail: info@kalte-quelle.de
Web: www.kalte-quelle.de
Situado a 6 km de la ciudad
Horario de la recepción: de 7:30h a 22:00h
Hablan castellano
250 parcelas
Precios de 2007:
- Adultos: 5€
- Niños de 3 a 16 años: 3,50€
- Autocaravana: 4,50€
- Electricidad (16A): 1,45€
- Fichas de ducha: 0,80€ (dura unos 5’)
OFICINA DE TURISMO DE WÜRZBURG
Falkenhaus am Markt (Junto a la Marktplatz)
97070 Würzburg
Teléfono: 0931/373435
Fax: 0931/373652
E-Mail: tourismus@wuerzburg.de
Web: www.wuerzburg.de
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Resumen del 9º día:
PARCIALES TOTALES
Kilómetros recorridos 282 2.540 acumulados
Gastos de Gas-oil 67,64 litros a 1,109€/L 75€
Parking de la Residenz 8€
10€
Entradas a la Residenz (Adultos 5€ y Gratis para los
menores de 17 años)
Camping Kalte-Quelle 23,40€
N 49º 47’ 32.73’’
Coordenadas GPS Parking en La Residenz (Würzburg) E 9º 56’ 11.58’’
(N 49.79242 - E 9.93655)
N 49º 44’ 40.55’’
Coordenadas GPS Camping Kalte-Quelle (Würzburg) E 9º 59’ 03.38’’
(N 49.74459 - E 9.98429)
Las coordenadas y datos aquí expresados están comprobados y/o anotados el 13/08/2007
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(Würzburg. La Residenz. Fuente de Franconia)
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C a p ít u lo 1 0
Martes 14 de agosto (Würzburg
(Würzburg – Tauberbischofsheim – Bad Mergentheim
– Weikersheim – Rothenburg ob der Tauber
Tauber,
auber, 107 km)
km)
A eso de las 7:45h nos despertamos, y también despertamos a todos nuestros vecinos porque se
me olvida quitar la alarma antes de abrir la puerta. Total, para las horas que son, hemos tenido
que despertar a pocos porque ya se ve movimiento en muchas parcelas. Tardamos sólo media
hora en estar listos para desayunar, un record auténtico teniendo en cuenta nuestra lentitud para
poner la autocaravana en orden después de habernos levantado. El desayuno del día consiste en
café con leche, pasteles de coco con sabor a chocolate, croissant, galletas con pepitas de
chocolate, mantequilla y mermelada. Excepcionalmente, en el buffet también hay fruta. Increíble.
Como habéis podido comprobar, nada de colesterol… No hay nada como empezar así el día. Los
hay que repiten varias veces los pastelitos de coco con sabor a chocolate.
Se nos olvidaba deciros que ha amanecido un día anormal, es decir, con sol. Con mucha
humedad y fresquito pero buen día. Tras las labores de carga y descarga diarias, salimos del
camping a eso de las 9:00h. También se nos había olvidado deciros que llevamos desde Annecy
viendo a los famosos italianos de la sonrisa pícara de la gasolinera, aquellos que me sacaron de
la duda del surtidor, ¿os acordáis, no? Ellos también han pernoctado en el camping con otros
paisanos suyos. Es curioso pero o nos siguen ellos o los seguimos nosotros, los hemos visto en
varios sitios. Igual hasta hacemos amistad… Detrás de ellos llegamos a Tauberbischofsheim.
Tauberbischofsheim
Entramos por la Mergentheimer Strasse. Pasando la primera gasolinera que hay al llegar al
pueblo, en el primer semáforo giramos a la izquierda y tras cruzar el río Tauber por el puente de la
Würzburguer Strasse volvemos a girar a la izquierda y cogemos la Vitryallee Strasse; a escasos
100 metros nos topamos con el área de autocaravanas (Wohn-mobil-stellplätze). En sí no es un
área para autocaravanas ya que también hay coches, es un parking, simplemente, pero con una
zona “habilitada” especialmente para las autos. Junto a la entrada de lo que parece ser la piscina
municipal, aparcamos con otras 10 autocaravanas más (las dos autos italianas también, para no
ser menos).
Tauberbischofsheim (qué difícil es escribir el nombre de este pueblo y más aun nombrarlo) es la
segunda villa de la Ruta Romántica si se comienza por el norte. Es relativamente pequeño y se
puede ver en menos de dos horas.
Subiendo por la Hauptstrasse llegamos a la Marktplatz. La Marktplatz de Tauberbischofsheim es,
básicamente, como casi todas las Marktplatz de todos los pueblos de Alemania que tienen una
Marktplatz, cambian poco. Su iglesia, su ayuntamiento, sus pequeños palacetes, sus pequeñas
casas señoriales y su pequeño mercado de fruta y de ropa de saldo; nada de esto falta.
A la entrada de la plaza, a la izquierda, está la coqueta iglesia de San Lioba. Este Santo, pariente
cercano de San Bonifacio, fundó en 735 el primer convento de monjas de Alemania. El templo que
lleva su nombre destaca en su interior por su luminosidad y por su bonito retablo de mármol. A la
salida de la iglesia nos aborda un anciano lugareño que en un perfecto alemán nos indica algo.
Nuestra limitación en este idioma nos obliga a hacerle ver que nos lo tiene que explicar por
gestos, ya que no nos podemos entender en ningún idioma. Cómo será la cosa de la mímica, que
tras unos curiosos instantes, podemos intuir que hay algo en el ayuntamiento que merece la pena
ver. El hombre se esfuerza en hacerse entender. Le damos las gracias (que por cierto es de lo
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poco que sabemos decir en alemán: “Dank”) y entramos al Rathaus. En la planta baja se
encuentra la oficina de turismo, cosa práctica porque se puede aprovechar para coger algo de
información. En la primera y segunda planta se encuentran las dependencias administrativas del
ayuntamiento. La sorpresa nos la encontramos al llegar a la segunda planta y ver el salón de
plenos. Un piano de cola, tres lámparas de madera que cuelgan de su techo decorado, escudos
de pueblos de la zona pintados la pared…Esto es lo que nos quería explicar el buen señor, lo
bonito que era el salón de plenos del ayuntamiento de Tauberbischofsheim. Desde el balcón
desde donde, suponemos, el alcalde dará el pregón de las fiestas, puede contemplarse una bonita
vista de la Marktplatz. Eso sí, desde aquí no nos imaginamos a Chenoa soltando el chupinazo de
inicio de las fiestas patronales.
(Tauberbischofsheim. Salón de Plenos del Rathaus)
Alrededor de esta concurrida plaza se agolpan muchos de los edificios históricos de esta villa. No
dejéis de ver el antiguo edificio de Correos, la farmacia (Stern-Apotheke) en la esquina de la
Hauptstrasse y las casas burguesas con sus majestuosas fachadas de entramado de madera.
Todo típicamente alemán.
Callejeando por sus estrechas y sinuosas calles llegamos a la iglesia católica de San Martín, una
iglesia cuyo interior es impresionante. Está repleta de obras de arte medieval a cual más bella.
Más de un museo las quisiera para sí. Frente a ésta, se encuentra la capilla de Sebastianus que,
dividida en dos plantas, alberga en la inferior unas placas de piedra con los nombres de los
fallecidos en las guerras y que eran originarios de Tauberbischofsheim.
Por la Zwingerstrasse llegamos al Castillo Kurmainz, un edificio que se empezó a construir hacia
1250. Actualmente acoge el museo del Paisaje, o lo que es lo mismo, el “Tauberfränkisches
Landschaftsmuseum”, ahí queda eso. En la Schlossplatz puede contemplarse la esplendorosa
atalaya y partes del muro que rodea la ciudad.
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Bordeando el Mühlkanal llegamos de nuevo a la Marktplatz. Como podréis comprobar, no hay
mucho más, pero lo que hay es digno de ver. Bajando de nuevo por la Hauptstrasse hacemos una
parada para comprar el pan del día y aprovechamos también para abastecernos de dulces típicos
del pueblo. Por donde vinimos nos vamos, atrás dejamos un pueblo encantador.
(Tauberbischofsheim. Atalaya del Castillo Kurmainz)
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Bad Mergentheim
Entramos por la Romantiche Strasse desde donde divisamos el cartel indicador de centro urbano
nada más llegar al pueblo. Brillan por su ausencia los carteles que indiquen algún parking donde
poder dejar la autocaravana. Decidimos seguir buscando y tras cruzar toda la ciudad estamos casi
decididos a pasar de largo. Cuesta mucho aparcar, yo diría que nos va a resultar casi imposible,
pero tras salir al extrarradio por la Igersheimer Strasse encontramos sitio en el parking del Lidl.
Provisionalmente decidimos parar aquí mientras pensamos qué hacer. La decisión es rápida,
aprovecharemos para comprar y de paso, mientras almorzamos, vemos si continuamos o nos
quedamos a ver la ciudad.
Con el estómago lleno, las cosas se ven de forma distinta y decidimos acercarnos a ver Bad
Mergentheim, total, tan sólo 1 km nos separa de su centro histórico.
Para comenzar la visita nada mejor que hacerlo viendo su castillo, una imponente mole rodeada
por un foso de agua que fue residencia de los Grandes Maestres de la Orden Teutónica entre los
años 1526 y 1806. El castillo, que puede divisarse a medida que nos vamos acercando al casco
histórico por el espléndido y exuberante parque que adorna su parte trasera; se construyó en el
siglo XII pero fue totalmente remodelado y ampliado a mediados del XVI. La capilla evangélica
que forma parte del mismo, fue diseñada por el omnipresente Balthasar Neumann. En la
actualidad tres plantas del castillo acogen el Museo Medieval de la Orden Teutónica
(Deutschordenmuseum).
Llama especialmente la atención los aledaños del castillo con las callecitas adoquinadas, la fuente
con los niños jugando a su alrededor, los bancos de madera para observar maravillados el entorno
placentero que hay creado en esta zona, la típica arquitectura de sus casas de entramado y su
ambiente animado lleno de restaurantes con terrazas que atrae a turistas y locales por igual. Y
qué contaros de las heladerías de la Burgstrasse, apasionantes, por qué negarlo…
(Bad Mergentheim. Castillo de los Grandes Maestres de la Orden Teutónica)
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Comiéndonos un helado de frambuesa llegamos a la Marktplatz, una plaza rodeada de casas y
palacios barrocos de los siglos XVII y XVIII. A pesar de su modestia, posiblemente sea una de las
plazas más bellas de toda la Ruta Romántica. A un lado de la misma, aislado y solitario, está el
viejo ayuntamiento (Rathaus) construido en 1564 y adornado con dos cubiertas de frontones
escalonados. Enfrente, en el lado opuesto de la plaza, se encuentran los dos edificios más bellos
de la ciudad, los gemelos de la Zwillingshaus. La casa de la derecha es en la actualidad la
farmacia Schmelzers (Schmelzers Apotheke). Detrás de ésta se halla la Catedral de St. Johanes,
una construcción gótica de 1270 en la que se encuentra la tumba del Gran Maestre Markuard von
Eck. Para rematar la construcción de esta iglesia hubo de requisar los bienes de las mujeres que
eran ajusticiadas por brujería en el siglo XVI en pleno proceso inquisitorial. Los Torquemadas
alemanes también hacían de las suyas. Os recomendamos la visita de esta Catedral, es muy
sencilla pero muy bonita.
Justo en mitad de la plaza hay una fuente renacentista con la estatua del Gran Maestre de la
Orden Teutónica Wolfgang Schutzbar, conocido popularmente por el sobrenombre de “Michling”.
Este buen hombre fue el que nombró en 1526 a Bad Mergentheim como residencia de la Orden.
Actualmente se encuentra en pleno proceso de restauración por lo que no se le puede ver en todo
su esplendor, aun así, y a pesar de las reticencias del restaurador, conseguimos hacer nuestras
fotos.
(Bad Mergentheim. Marktplatz)
El resto del pueblo es una sucesión de deliciosas casas de entramado con imágenes de Vírgenes
en sus fachadas y blasones sobre sus puertas; de rincones llenos de encanto listos para ser
pintados o fotografiados y posteriormente ser enmarcados en un cuadro; de callejuelas
adoquinadas donde huele a tranquilidad y de edificios donde se guarda celosamente la historia de
la ciudad. No desestiméis un paseo por sus calles ya que el casco histórico es muy pequeño y en
menos de una hora puede verse en su totalidad.
De regreso a la Burgstrasse paramos un momento para comprar unos deliciosos bombones de
chocolate que hay en el escaparate de una pastelería. ¡Que vicio, Señor!
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A las 17:15 h seguimos la Ruta Romántica hacia Weikersheim con la intención de llegar antes de
que nos cierren el palacio. Si la hora de cierre es a las 18:00h me temo que no vamos a llegar.
Con mucha suerte, encontramos rápidamente un buen sitio donde dejar la autocaravana y nos
vamos deprisa a ver si llegamos antes de que nos cierren.
(Bad Mergentheim. Burgstrasse)
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Weikersheim
Cuando llegamos a la puerta del castillo son algo más de las 18:00h y ya han cerrado. Aun así,
podemos apreciar que queda gente paseando por el jardín pero ya no es posible entrar.
Cabreados como monas, Javi y yo nos dirigimos a la Marktplatz, Inma se vuelve a la puerta de
salida del jardín. En ese preciso instante salen unos italianos de hacer la visita e Inma les pide por
favor que esperen un momento sin cerrar la puerta. Nos llama a gritos y volvemos los tres a la
puerta del jardín donde, muy amablemente, los italianos siguen esperándonos hasta nuestra
llegada. Ya sabemos que esto no se puede hacer pero es la única forma de poder ver los jardines
del palacio. Por la puerta de salida conseguimos colarnos. Milagrosamente nadie de seguridad
nos ha visto hacer la prohibida maniobra. El momento picaresca española ha funcionado.
El palacio de Weikersheim fue construido entre 1580 y 1680 y hasta 1967 fue residencia de la
familia Hohenlohe. Su fachada sobria (que es lo único que podemos ver del mismo) se asoma
tímidamente a la Marktplatz y carece de las estridencias de otros palacios que hemos visto en
nuestro viaje.
Ya que no podemos ver el palacio por dentro, al menos nos conformamos con disfrutar, por unos
instantes, de uno de los jardines más bonitos de Alemania, un jardín poblado de esculturas en
actitud burlesca de dioses y personajes de la época. La disposición barroca y afrancesada de este
alargado recinto, en cuyo centro puede verse la fuente de Hércules, es magnífica. Observad los
curiosos obeliscos acabados en forma de llama que hay diseminados por todo el jardín, éstos
hacen alusión a los dueños del palacio, la familia Hohenlohe (“Hohe” alta, “Lohe” llama). Al final
del mismo, se alza la Orangerie, unos pabellones de cristal construidos en semicírculo con
arcadas, columnas y con un pequeño estanque en su parte delantera. Este conjunto, que se usa
como invernadero de naranjos, se hizo para separar el jardín de los verdes prados del río Tauber.
(Weikersheim. Castillo)
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En 25 minutos salimos del jardín. No conviene abusar ya que somos los únicos visitantes que aun
están en su interior. Sorprendentemente nadie nos dice nada. Tras atravesar la “puerta del
pecado”, un puente de piedra y una pequeña callejuela con casas de entramado de madera nos
devuelve a la Marktplatz. Si volvemos la vista hacia el castillo, podemos ver las casas bajas de la
servidumbre de palacio construidas en forma semicircular. La parte central de éstas deja libre el
acceso, a través del puente, a la entrada principal del palacio.
De la Marktplatz de Weikersheim podríamos decir, si temor a equivocarnos, que es de una
composición casi perfecta. El ayuntamiento barroco, la fuente rococó en el centro de la misma, el
Museo Municipal de la Región del Tauber, la espléndida iglesia gótica de St. Georg, las terrazas
llenas de gente disfrutando de una tarde maravillosa… todo aquí es armonioso, ordenado,
perfecto, único. Pocas plazas (salvo alguna que nos queda por ver) pueden reunir tanto encanto y
tanta magnificencia como reúne esta. Y no exageramos un ápice, ya lo comprobaréis si pasáis por
aquí, eso sí, venid con tiempo para que podáis disfrutar en su totalidad de la visita, incluyendo, por
su puesto, la entrada al palacio.
(Weikersheim. Marktplatz)
Bajando por la Hauptstrasse, en una de la callejuelas encantadoras que desembocan en ella,
encontramos la preciosa Rosenbrunnen (fuente rosa), una fuente adosada a los bajos de una
casa de entramado con un mirador en forma de balcón. Un pequeño grupo de curiosos se agolpan
a su alrededor para hacerse fotografías. En esta misma calle, y ya saliendo de la ciudad, pasamos
por la Gästurm, una torre convertida en el Museo en el que se refleja la historia y la evolución de
Weikersheim.
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A las 19:20h volvemos a la explanada donde estamos aparcados. Salimos del parking diez
minutos más tarde tras despedirnos de los simpáticos alemanes que nos han estado guardando la
autocaravana toda la tarde. Éramos los únicos que quedábamos. Ellos se quedan a pernoctar. En
la más absoluta soledad. Se me había olvidado deciros que el parking no es área específica para
autocaravanas como tal, es simplemente una explanada de tierra sin ningún servicio y muy cerca
de una obra donde las escavadoras y los camiones entran y salen continuamente (no hay peligro
de golpes ya que hay una valla de por medio). El ruido y la agitación del lugar hace que sea un
lugar de paso, no de pernocta, aunque la ventaja que tienen los que aquí se quedan es que por la
noche los de la obra no trabajan, pero madrugar imaginamos que sí lo harán, y puede ocurrir que
a las siete de la mañana los tengas con la percutora en marcha, con estos alemanes todo puede
ocurrir.
(Weikersheim. Gästurm)
A las 20:10h llegamos al camping Tauberromantik de Rothenburg, aunque la verdad es que el
camping está en Detwang, una pequeña aldea perteneciente a Rothenburg y situada a 2 km de
ésta. Antes de instalarnos en nuestra parcela pagamos por adelantado los 21,80€ que nos vale
una noche con todos los servicios excepto el vaciado del WC químico y la carga de agua limpia,
esas dos cosas van aparte. Tras encargarle al recepcionista el pan para mañana, buscamos una
parcela en la parte más alejada a la recepción ya que el resto estan ocupadas. El camping está
casi lleno, lo que no nos extraña, habida cuenta de su cercanía a Rothenburg, la ciudad más
visitada de la Ruta Romántica. Un par de vueltas y encontramos una muy bien situada pero con
un “problema”. Estamos rodeados de italianos. Acojonante la guerra de bolas de papel aluminio
que tienen unos pocos. ¿Nos darán la tarde? Después de cinco minutos, quito los interrogantes.
Nos darán la tarde.
89
Aprovechamos antes de cenar para leer un rato y escuchar un poco de música tranquilamente.
Mientras, el sol comienza a desaparecer. La claridad luminosa del día da paso a la oscuridad más
absoluta de la noche. Por aquí cuando es de noche, es de noche de verdad. La escasa
iluminación del camping redunda aun más en el momento nostálgico que nos toca vivir. La música
tiene la culpa. Mañana me pongo a John Von Jovi aunque no sea lo más apto para concentrarse
en la lectura. A la vez que nosotros leemos cómodamente sentados en el salón de la
autocaravana, nuestros vecinos italianos usan su más poderosa y destructiva arma contra el
silencio: los gritos. Ellos, y sólo ellos, emplean su implacable imaginación en producir el único
sonido estridente de la caída de la tarde.
Tras la cena, y cuando todos menos yo han caído irremediablemente en los brazos de Morfeo,
empiezo a escuchar el sonido agitado de las hojas y las ramas de los árboles. Amenaza tormenta
y huele a lluvia. Mientras, aquí me encuentro yo, sentado en el sofá, leyendo los últimos párrafos
de una guía de Rothenburg que hemos comprado esta mañana en Tauberbischofsheim y
pensando en la felicidad que nos proporciona esta forma de viajar. Hacemos lo que deseamos, y
eso es difícil. Dejo de leer y miro a los ojos cerrados de Inma, la persona a quien iba dedicado
este pensamiento entreverado de emociones y contrastes inimaginables hace un par de años.
Gracias a ella estoy hoy aquí. Nunca sabré agradecer sus esfuerzos. Por un momento me siento
dueño del universo, es una anónima victoria de la felicidad y del placer. Con una serenidad
inmensa me voy a la cama. Ya está bien por hoy.
(Weikersheim. Marktplatz)
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PERNOCTA EN ROTHENBURG OB DER TAUBER
Campingplatz Tauberromantik
Detwang, 39
91541 Rothenburg ob der Tauber
Coordenadas GPS: N 49º 23’ 15.38’’ - E 10º 10’ 05.11’’ (N 49.38760 - E 10.16809)
Teléfono: 09861 / 6191
Fax: 09861 / 86899
E-Mail: info@camping-tauberromantik.de
Web: www.camping-tauberromantik.de
Situado en Detwang, a 2 km de Rothenburg.
Camping abierto desde el 15 de marzo hasta el 4 de noviembre de 2007.
No hablan castellano.
Precios de 2007:
- Adultos: 5€
- Niños de 4 a 13 años: 3€
- Autocaravana: 6,80€
- Electricidad (16A): 2€
- Vaciado de WC: 1€
- Llenado del depósito de agua (unos 90 litros): 1€
OFICINA DE TURISMO DE TAUBERBISCHOFSHEIM:
Marktplatz, 8
97941 Tauberbischofsheim
Teléfono: 09341 / 80313 y 80333
Fax: 09341 / 803991
E-Mail: tourismus@tauberbischofsheim.de
Web: www.tauberbischofsheim.de
OFICINA DE TURISMO DE BAD MERGENTHEIM:
Marktplatz, 1
97980 Bad Mergentheim
Teléfono: 07931 / 570
Fax: 07931 / 57341
E-Mail: info@bad-mergentheim.de
Web: www.bad-mergentheim.de
OFICINA DE TURISMO DE WEIKERSHEIM:
Marktplatz, 7
97990 Weikersheim
Teléfono: 07934 / 10255
Fax: 07934 / 10258
E-Mail: info@weikersheim.de
Web: www.weikersheim.de
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Resumen del 10º día:
PARCIALES TOTALES
Kilómetros recorridos 107 2.647 acumulados
Camping Tauberromantik 21,80€
N 49º 37’ 17.78’’
Coordenadas GPS Parking en Tauberbischofsheim E 9º 39’ 56.75’’
(N 49.62160 - E 9.66577)
N 49º 29’ 28.69’’
Coordenadas GPS Parking del Lidl en Bad Mergentheim E 9º 47’ 02.16’’
(N 49.49130 - E 9.78393)
N 49º 29’ 02.78’’
Coordenadas GPS Parking en Weikersheim E 9º 53’ 46.29’’
(N 49.48410 - E 9.89619)
N 49º 23’ 15.38’’
Coordenadas GPS Camping Tauberromantik de Rothenburg E 10º 10’ 05.11’’
(N 49.38760 - E 10.16809)
Las coordenadas y datos aquí expresados están comprobados y/o anotados el 14/08/2007
(Weikersheim. Iglesia de St.Georg)
92
C a p ít u lo 1 1
Miércoles 15 de agosto (Rothenburg
(Rothenburg ob der Tauber – Dinkelsbühl,
Dinkelsbühl, 55 km)
km)
Nos levantamos con toda la calma del mundo, sólo nuestros vecinos italianos hacen el típico ruido
matinal de una familia que tiene tres niños de corta edad. La sucesión continua de gritos infantiles
se mezclan con los gritos adultos de la madre, todo en un italiano saleroso, como en las películas
de Danny de Vito y de Peppino. ¡Qué desesperación y qué estrés tiene la mujer desde por la
mañana! Mientras, el padre, ajeno a la lucha familiar, se quita el barro de los zapatos... El resto de
italianos ruidosos ya se han ido.
Da toda la sensación de que el sol se va a quedar hoy con nosotros. Luce radiante y tiene toda la
pinta de que va a hacer un día de calor. Tras el desayuno y las labores cotidianas de
mantenimiento del interior de la autocaravana (limpieza y recogimiento de cacharros varios),
salimos de nuestra parcela después de despedirnos de nuestros “perseguidores” (la próxima vez
que coincidamos nos preguntaremos por la familia). A escasos metros se encuentra la zona de
carga y descarga de aguas. Para cargar el depósito de agua limpia hay que echar una moneda de
1€ y te dispensa unos 90 litros. Para vaciar el WC químico hace falta otra monedita de 1€. Se abre
la trampilla y… ya sabéis lo que viene después. El vaciado de aguas grises es gratuito. Realizadas
estas labores poco gratificantes, salimos del Camping y nos dirigimos a Rothenburg.
Nada más llegar al pueblo vemos, junto a la muralla, el primer parking (P5) pero está prohibida la
entrada a las autocaravanas, aun así, hay dos aparcadas. ¿No os vais a imaginar de qué
nacionalidad son ambas? Para aquellos que tarden mucho en imaginárselo, os diremos que son
españolas… Ante la imposibilidad de aparcar aquí, nos dirigimos al parking que nos habían
recomendado en varias web’s de Internet, el P3.
Bordeando la muralla llegamos al cruce con la Schweinsdorfer Strasse. En el semáforo giramos a
la izquierda y 300 metros después aparece muy bien señalizado el parking P3. Es un espacio
donde aparcan coches, autobuses y autocaravanas. El aparcamiento es de pago por horas pero
no recuerdo cuánto se paga por cada fracción (sólo tenemos anotados en nuestro rutómetro 4€
por el ticket de aparcamiento en Rothenburg).
Sin tiempo que perder, cogemos una guía, un par de planos de la ciudad y las cámaras de fotos y
nos vamos a ver Rothenburg.
Rothenburg ob der Tauber
Es, con toda probabilidad, una de las ciudades más bonitas, y más encantadoras, que hemos
visitado en nuestro ya largo periplo. Nunca diremos que es la mejor porque, posiblemente, no
sería cierto, pero al entrar en este pueblo te das cuenta que tiene algo mágico y especial, es como
recordar aquellos cuentos de brujas, hadas o hechiceras malvadas que nos contaban nuestros
abuelos cuando éramos niños y que nosotros situábamos en una ciudad como ésta. Cosas de la
imaginación y de la edad, supongo. Tal vez aquella imaginación hace que al entrar a este
escenario del medievo, todo nos resulte conocido; tan conocido como que dicen que el pueblo
donde vivía Pinocho está inspirado en Rothenburg... Y es que aunque su autenticidad esté fuera
de toda duda, por momentos se puede llegar a sospechar que este pueblo sea auténtico y no un
decorado de película de Walt Disney.
Rothenburg ob der Tauber es, junto con el castillo de Neuschwanstein, el lugar más visitado de la
Ruta Romántica y la verdad es que cuando se pasea por sus calles se entiende el motivo, ya lo
93
comprobaréis. Aunque lo mejor de un sitio como éste es perderse sin más por sus calles, hay
algunas cosas que no hay que dejar de ver si se pasa por aquí. Más adelante os diremos cuáles.
Este tesoro amurallado, cuya traducción literal del alemán sería “Casa Roja por encima del río
Tauber” (ahí es “na”), es una antigua ciudad imperial que se muestra tal y como era en la Edad
Media, ha cambiado muy poco. Con 12.000 habitantes, Rothenburg es uno de los centros
turísticos por excelencia de Alemania. Parece mentira que en tan poco espacio se concentren
tantos edificios magníficamente conservados, eso sí, la mayor parte de ellos reconstruidos tras la
devastadora Segunda Guerra Mundial. Dos millones de visitantes al año (sobre todo japoneses y
americanos) es una cifra más que respetable para pensar que algo de especial tiene, ¿o no? Ya
que hemos nombrado a los americanos, os diremos que éstos la consideran un poco suya, y es
que en 1945 el general americano McCloy evitó un segundo bombardeo impidiendo así la
destrucción total de la ciudad. En el primer ataque fueron destruidos el ayuntamiento, casi 750
metros de muralla, más de 300 casas y 9 torres. El resurgir de Rothenburg fue posible gracias a la
creación de una sociedad germano-americana (Sociedad de Amigos de Rothenburg) que se
encargó de sufragar, casi en su totalidad, los gastos de reconstrucción de la ciudad. La historia de
Rothenburg no es muy distinta a la de otras ciudades europeas arrasadas total o parcialmente
durante la guerra, pero ésta tuvo la suerte de contar con muchas ayudas externas para su
renacer.
Casi todas las guías y folletos ojeados recomiendan dar un paseo inicial por el camino de ronda
de la muralla para hacerse una composición de lugar. El paseo dura ampliamente una hora y hay
que subir y bajar en varias ocasiones; muchas torres y varias puertas de acceso son parte del
Rallie. Advertidos quedáis por si hacéis caso a las guías (yo me niego a esta excursión de
senderismo de ladrillo y adobe, no estoy para esos trotes). A favor de este paseo hay que decir
que Rothenburg es una de las pocas ciudades alemanas que conservan casi intacta la muralla
que rodea la ciudad, si os dais el gustazo de pateárosla (la muralla), eso que os lleváis en el
cuerpo. Nosotros haremos la visita prescindiendo, casi en su totalidad, de las murallas,
recorreremos sus calles adoquinadas, es otra forma de conocer esta ciudad tan pequeña como
gloriosa.
Un buen comienzo para acceder al casco histórico es por una de las puertas de entrada existentes
a lo largo de la muralla, la Galgentor (Puerta de la Horca), que dicho sea de paso, es la primera
que nos encontramos según venimos del parking por la Schweinsdorfer Strasse. A la susodicha se
la llama así porque por ella pasaban a los reos cuando iban a darles matarile, y os preguntaréis
¿cómo los ajusticiaban? Pensad, pensad… Bajando por la calle homónima, la Galgengasse (Calle
de la Horca), podemos ver infinidad de casas con sus tejados puntiagudos, unas con su fachada
de entramado de madera y otras pintadas con colores suaves y acogedores. Algunas, reúnen
ambas circunstancias. Todo es como un cuento. No os perdáis en la acera derecha (a la altura del
nº 21 aproximadamente) un pequeño restaurante que hace esquina y que tiene la fachada
amarilla y de entramado de madera adornada con flores y con hiedra trepadora. En la misma está
escrito “Landsfnechtstürhen” (o algo así), desconozco lo que significa. Sentarse allí a tomar un
café es algo que se recuerda de por vida.
La Galgengasse desemboca en la Weisser Turm (la Torre Blanca), una puerta que sirvió de
entrada a la ciudad hasta que se construyó la Galgentor. La torre forma parte de la primera
muralla que protegía a la ciudad. Desde la Georgengasse se tienen las mejores vistas de la
misma. En su parte más alta podemos contemplar un precioso reloj con las manecillas y los
números dorados que, curiosamente, funciona, como casi todo en Alemania. A los pies de la torre
podemos contemplar un pequeño cementerio judío, y junto a éste, una casa que en la Edad Media
era el Centro de reuniones de la Comunidad judía de Rothenburg. Desde aquí, y tras callejear por
unas estrechas callejuelas, llegamos al centro neurálgico de la ciudad, la Marktplatz, el escenario
de los acontecimientos más importantes de Rothenburg.
Para describir lo que hay en esta plaza, posiblemente habría que escribir más de la cuenta y no
creo que este sea el lugar. Simplemente vamos intentar contaros con brevedad todo lo que hay en
ella. Creemos que entre el texto y las fotos os haréis una idea, más o menos fidedigna, de lo que
queremos transmitiros. Es muy difícil explicar con palabras la inmensa belleza que podemos
contemplar, juzgad vosotros mismos.
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(Rothenburg ob der Tauber. Marktplatz. Al frente el Ratstrinkstube)
El Rathaus (Ayuntamiento) es el edificio más bello de la plaza. Está construido en dos partes. La
primera, la que está pintada de color blanco y que está en la Herrengasse, es de estilo gótico y
data del año 1250. Destaca sobre todo su delgada torre situada a 52 metros de altura (subir a ella
creo que costaba 1€). Entre 1572 y 1578 el ayuntamiento se vio enriquecido al construirse a su
lado un segundo edificio, el que da a la plaza. Es una magnífica e imponente construcción
renacentista con una hermosa torre octogonal en su parte frontal. En el mismo lado, en el que da
a la plaza, podemos ver la parte porticada (11 arcos la componen) y las escaleras que sirven a los
turistas de improvisados bancos para descansar y recrearse con las magnificas vistas que nos
muestra la Marktplatz de Rothenburg.
Otro de los atractivos de la plaza es la Taberna de los Concejales (Ratstrinkstube), construida en
1446. Desde 1910, este edificio exhibe a los costados de su gran reloj analógico (sobre éste hay
una esfera que marca los días del mes y un reloj solar) dos ventanas que se abren para
representar con autómatas una legendaria historia ocurrida en 1631. Cada día, a las 11, 12, 13,
14, 15, 20, 21 y 22 horas, multitud de turistas se arremolinan alrededor de la plaza para
contemplar la escena de los muñecos representando el célebre trago magistral del alcalde de
Rothenburg. Nosotros no somos menos y aquí estamos para comprobarlo. Desconocemos el
motivo por el que el concurrido espectáculo hoy da comienzo a las 12:30h. Conociendo a los
alemanes, no creo lleven retraso como Iberia, más bien nos inclinamos a pensar que es algún
horario especial para el verano. Podemos decir que la escena no ganará nunca un Oscar, pero lo
típico, si se visita esta ciudad, es ver esta “película”.
Si os apetece saber lo que ocurrió con el famoso alcalde, ahí va la historia de su celebrado trago:
Durante la guerra de los 30 años la ciudad estuvo asediada por las tropas católicas de la armada
imperial. A su mando estaba el conde belga Titty. Éste estaba completamente decidido a
devastarla y reducirla a cenizas por la feroz y encarnizada defensa que los protestantes
rothenburgueses hacían de su ciudad. Tras la complicada conquista de la villa, ocurrió algo que ya
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forma parte de la leyenda. El conde, cabreado como estaba por la resistencia del pueblo, decide
matar a cuatro concejales para dar un escarmiento. Después de súplicas y ruegos, y como gesto
de buena voluntad, el bodeguero le ofrece un regalo que resulta ser decisivo: una copa de vino.
Titty moja sus labios en la copa de vino de Franconia y al hombre le sabe a gloria. Entonces lanza
a los vecinos una propuesta disparatada, se siente generoso a la vez que confiado: si alguien es
capaz de beberse una jarra de 3 ¼ litros de vino de un solo sorbo, la ciudad será perdonada.
Nusch, el alcalde de Rothenburg, acepta el reto y se pone manos a la obra, en este caso, manos a
la jarra. Empina el codo como si no costara y de un “trago magistral” (Meistertrunk) salva a su
pueblo al cumplir la consigna de Titty. De cómo quedó el alcalde no hay dato alguno que refleje su
estado, aunque hemos de suponer que para conducir no estaba. Desde entonces, al regidor del
pueblo se le llama “Maestro bebedor”. En la planta baja de este edificio se encuentra, en la
actualidad, la oficina de Turismo.
(Rothenburg O.D.Tauber. Imágenes de la representación del Meistertrunk con la Marktplatz llena)
En la plaza también se encuentra la fuente de San Jorge, la más bonita de la ciudad. La decorada
columna que se alza desde su parte central, está coronada por la figura ecuestre de San Jorge
matando al dragón. En la antigüedad, la fuente tenía 8 metros de profundidad y se usaba para
apagar incendios.
En este mismo lado de la plaza, detrás de la fuente, hay otros dos magníficos edificios de
entramado: La casa de baile y carnicería y la Jagstheimerhaus. La primera se levantó sobre el
viejo ayuntamiento de la ciudad que en 1240 fue pasto de las llamas. También se usó como salón
de baile durante las fiestas patronales y hasta el siglo XVIII como matadero local. En la actualidad,
los pintores locales venden sus obras en los bajos del edificio. El segundo edificio, y el más bonito
y mejor conservado, es la Casa Jagstheimer (Jagstheimerhaus), que cuenta con un bonito mirador
a la Herrengasse y a la Plaza del mercado. Es de 1488 y fue mandada construir para sí por el
entonces alcalde Jagstheimer. Actualmente es de propiedad privada y en su planta baja está la
Marien-Apotheke (farmacia). Esta casa está considerada como una de las más bellas de
Rothenburg.
Frente al ayuntamiento, en el nº 6 de la Obere Schmiedgasse está la Baumeisterhaus (Casa del
Arquitecto), una casa de 1596 construida en su día para el arquitecto de la ciudad. Su fachada
renacentista está decorada con las estatuas de las Siete Virtudes en su primera planta y por las
de los Siete Pecados Capitales en la segunda. El Restaurante Wein y el Café Conditorei han dado
un uso más recreativo a este curioso edificio. Si os dejan pasar sin tomar nada, no os perdáis el
patio interior del café todo lleno de balaustradas y galerías; y si os decidierais a tomar algo,
disfrutaréis más cómodamente de la belleza interior de este edificio.
Para terminar con la Marktplatz lo mejor es sentarse en cualquier terraza de los varios
restaurantes que hay en ella y deleitarse con el momento. Con una típica cerveza alemana en
vuestras manos echad un vistazo a vuestro alrededor y preguntaos si merece la pena haber
llegado hasta aquí. En nuestro caso no hay dudas: SI.
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Para salir de la plaza hay dos opciones: seguir por la Herrengasse, una calle que está repleta de
restaurantes y de tiendas de recuerdos, hasta la puerta del Castillo, o bajar por la Obere
Schmiedgasse hasta la Plönlein, una plaza que muestra en todo su esplendor la belleza de
Rothenburg y de la Alemania medieval. Vamos a elegir la primera opción, iremos a ver la puerta
de castillo con su jardín, después iremos a la Plönlein.
Bajando por la Herrengasse nos encontramos a la izquierda con el Museo de Muñecas y
Juguetes, en cuya puerta podréis ver un mini-bus rojo antiguo lleno de paquetes de regalos; el
Museo Alemán de la Navidad, al cual no entramos porque no nos pega nada ver a Papá Noel en
pleno mes de agosto, somos así, además, de todos es sabido que Papá Noel es un invento de la
Coca-Cola y un impostor, lo que yo no sabía es que ese embaucador le usurpó el rol popular de
repartir regalos a un personaje que por aquí todavía se recuerda, nos referimos a San Nicolás; la
Herrenbrunnen, una preciosa fuente que está en fase de restauración; la iglesia de San Francisco,
hoy cerrada por motivos que desconocemos (el cartel con el aviso está en alemán) y, al final de la
calle, la Puerta del Castillo. Antes de llegar a la puerta, a su derecha está el Figurentheater, un
pequeño teatro de títeres para adultos.
Por la Burgtor, se accede al Jardín del Castillo (Burggarten) un relajante espacio en el que el
castillo brilla por su ausencia (un terremoto lo destruyó en 1356, no os volváis locos buscándolo).
El único edificio que queda en pie es una pequeña iglesia, la Blasiuskapelle, que en su día formó
parte de la fortaleza imperial y que hoy es usada para honrar a los caídos. Desde el lado sur del
jardín pueden contemplarse unas magnificas vistas sobre el verde y coqueto valle del Tauber y
sobre algún que otro puente, iglesia y molinos históricos que jalonan el recorrido serpenteante del
río. Gratificante y bella es también la explosión de colores que provoca la decoración florar del
recinto, aunque si hay algo que agradecerle a éste son sus bancos de forja y madera, porque
descansar, lo que se dice descansar, se hace de maravilla en los que a lo largo y ancho del jardín,
hay colocados a tal efecto.
(Rothenburg ob der Tauber. Burggarten con la Burgtor al fondo)
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Pero volvamos a la entrada, a la Burgtor, que tiene sobre ella la más antigua y elevada torre de la
ciudad. Nos situamos en la parte del jardín. Podríamos decir que la puerta se compone de tres
partes. La primera, la más próxima al jardín, consta de un arco con un blasón en su parte superior
y dos preciosas garitas puntiagudas construidas para la estancia de los guardias. A continuación
se accede a un portal interior en el que aun pueden verse los alojamientos de las cadenas que
movían el puente levadizo. Llegados a este punto, y antes de entrar en la parte inferior de la torre,
mirad para arriba y podréis ver una máscara de piedra. Según la leyenda, por su boca se echaba
alquitrán caliente sobre los intrusos que pretendían entrar a la ciudad sin permiso. La última parte
de este conjunto la componen la torre, que como hemos dicho anteriormente es la más alta y a su
vez más antigua de la ciudad, y debajo, su puerta de entrada, dividida a su vez en dos hojas. La
llamada “ojo de aguja” (en alemán Nadelöhr) servía como paso para una sola persona, de esa
forma los guardias no tenían que abrir toda la puerta cada vez que alguien quisiera entrar,
imaginaos el peso de la misma. Esta puerta se cerraba al anochecer y sólo se podía entrar o salir
de la ciudad con un permiso especial del Gobernador. Era una especie de toque de queda en toda
regla.
Salimos de la Burgtor y por la Klosterhof llegamos a la Iglesia protestante de Santiago, también
llamada de San Jacobo (Jakobskirche), una mole de estilo gótico en la que se tardaron más de
170 años para acabarla (se inició en 1311 y se consagró en 1484), vamos, que ni el Escorial.
Desde entonces ha sido remodelada en varias ocasiones, especialmente después del intenso
bombardeo de la Segunda Guerra Mundial.
La historia de esta iglesia, la más grande e importante de Rothenburg, está llena de anécdotas,
alguna de las cuales más tarde os contaremos. El precio que se paga por ver su interior es de
1,50€. No os va a sacar de pobres y merece la pena pagarlos. Ah, se nos olvidaba. En su parte
exterior, más concretamente en una de sus entradas, hay una estatua a pie de calle de un
Peregrino; la imagen está más bien desgastada de tanto abrazo que se le dispensa, y es que no
hay que olvidar que aquí comienza el Camino de Santiago alemán y muchos de los que lo hacen
se quieren inmortalizar con la estatua. La foto, por lo tanto, es obligada.
El interior de la iglesia es de nota. No os vamos a relatar los pormenores de su contenido pero si
que os podemos decir que es grandioso. No dejéis de ver el Altar de los 12 Apóstoles,
considerada como una de las obras de arte más importante de Alemania y las magníficas vidrieras
que hay detrás del coro. La reliquia de la Santa Sangre es otro de los tesoros de este templo ya
que según se dice en él se encuentra una cápsula de cristal de roca con tres gotas de la sangre
de Cristo. Pero la obra más valiosa e importante de la iglesia es el Altar de la Santa Sangre, que
representa una Última Cena un tanto particular ya que en vez de estar Jesús en el centro de la
escena, está Judas, las expresiones de los Apóstoles son para observar detenidamente.
Una de las tristes anécdotas que ocurrieron durante la construcción del templo se refiere a la
muerte del arquitecto. Si os fijáis en las dos torres que coronan la iglesia, podréis comprobar cómo
las cúpulas de ambas son ligeramente distintas. Cuentan que una de ellas la construyó el Maestro
de la obra y la otra sus colaboradores. Aquél, al ver que la de los aprendices era más esbelta y
más bella, indignado por la ofensa se subió a su torre y se tiró al vacío muriendo en el acto.
Salimos de la iglesia a la Kirchplatz, y tras zigzaguear por un par de calles nos volvemos a
encontrar en la Marktplatz. Es el momento de reponer fuerzas. En la Obere Schmiedgasse
encontramos una pastelería donde, además de las azucaradas y ahogadizas Schneeballen (bolas
de nieve), sirven unos deliciosos bocadillos de pan de sésamo, rellenos de queso, lechuga, tomate
y una salsa con especias que es una delicia. Cervezas sin alcohol (para Javi Coca-Cola) y
bocatas en mano nos dirigimos a la Plönlein. Antes, en los bancos de piedra de la fuente que hay
en la unión de las dos calles Schmied, hacemos una parada para comer tranquilamente. A la
sombra (el calor aprieta) damos buena cuenta del ágape.
No queremos dejar pasar por alto algo que no os hemos comentado aun y que nos ha llamado
mucho la atención. Todos los comercios (tiendas, restaurantes, cafés, hoteles, etc.) tienen unos
carteles de forja anclados a la fachada que identifican a cada establecimiento, y que en esta calle
en particular, se hace aun más patente. Podéis deleitaros con ellos ya que los hay de todos los
tamaños y colores.
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Una vez repuestas las fuerzas y el ánimo, nos ponemos de nuevo en marcha. Recorremos unos
pocos metros de la Obere Schmiedgasse, enlazamos con la Untere Schmiedgasse y llegamos a la
Plönlein, una pequeña plazuela medieval que pasa por ser el lugar más bello y fotografiado de
Rothenburg. Situados en el punto desde donde está hecha la foto que veis más abajo, se obtiene
una vista perfecta de las dos calles que confluyen en la Plönlein dándole a la plaza una imagen
sorprendente. Desde la Plönlein podemos ver en el centro una pintoresca casa de entramado de
madera (pintada de color amarillo-ocre) con sus balcones repletos de flores. Esta casa presenta
una curiosa inclinación de la mitad hacia arriba, no se si lo percibiréis en la fotografía pero os
aseguramos que es así. Delante de esta peculiar vivienda, hay una fuente donde los pescadores
del Tauber guardaban sus peces hasta que los vendían en el mercado. A su izquierda está la
Siebersturm, una torre medieval que fue levantada en 1204 y a su derecha, al final de la empinada
calle que le da nombre, se encuentra la Kobolzeller Tor, una puerta que daba el acceso a la
ciudad desde el valle del Tauber.
(Rothenburg ob der Tauber. Plönlein)
En esta confluencia de caminos nos decidimos por el de la izquierda y nos dirigimos al Barrio del
Hospital (Spitalviertel). Atravesamos la Siebersturm y por la Spitalgasse llegamos al imponente
Bastión (Spitalbastei), construido por Leonhard Weidmann. Es un impresionante baluarte de la
fortificación medieval de Rothenburg, y además de un magnifico puente levadizo de madera
cubierto, tiene siete puertas y dos patios en forma de ocho. La limpieza, el orden y el estado de
conservación del conjunto es digno de admirar. Si salís fuera del bastión, en una de las piedras de
la Spitaltor se puede leer en latín la inscripción: "paz a los que entran y prosperidad para los que
salen".
Volvemos sobre nuestros pasos y de nuevo salimos a la Spitalgasse. Por la acera izquierda sale
un pequeño atajo de escaleras y por él llegamos al patio del Hospital en cuyo centro se encuentra
la Casa de los Guardabosques (la del tejado puntiagudo y la torre circular en uno de sus
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laterales), un edificio del siglo XVI también obra de Weidmann. En su planta baja estaba instalada
la cocina del hospital y, además, en la segunda planta se hallaba la residencia oficial del
administrador del mismo. Frente a la Casa de los Guardabosques se encuentra el edificio de lo
que en su día fue el hospital. Edificado en 1280, realizó esa función hasta 1948 que pasó a ser
una residencia de ancianos. Formando parte del complejo hospitalario hay una casa de entramado
de madera que era usada como panadería y bodega, actualmente es un albergue juvenil. A
continuación entramos en la Kobolzeller y su bastión de forma rectangular. Aquí se encuentra el
Púlpito del Diablo con sus galerías de madera (cuidado al subir las escaleras con los traspiés, lo
digo por experiencia) y su torre Kohl (Kohlturm). También podemos ver las Casitas del guardia y
de aduana, cuyo arco exterior está adornado con dos preciosos escudos. Subimos de nuevo las
escarpadas escaleras de antes y volvemos a salir a la Spitalgasse. Un poco más adelante, a
escasos metros de la escalera, hay una pequeña iglesia que forma parte del complejo hospitalario.
Las constantes bajadas y subidas hacen que nos entre un repentino ataque de sed y tengamos
que reponer líquidos en una pequeña tienda de comestibles; las fuerzas comienzan a flaquear.
(Rothenburg ob der Tauber. Spitalbastei)
Es momento de volver a subir a la Marktplatz e ir saliendo del pueblo. De camino hacemos las
últimas compras de rigor en la Untere Schmiedgasse, ya sabéis, cosas de esas que se ponen en
un rincón del mueble del salón y que sólo te acuerdas de ellas cuando tienes que limpiar el polvo y
se rompen; y es que como dice mi buen amigo Antonio: “…no hay lugar con más tontunas que un
mueble-bar…”, y qué razón tiene.
(Rothenburg ob der Tauber. Untere Schmiedgasse)
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Llegados de nuevo a la Marktplatz giramos a la derecha por la Hafengasse, una calle que nos
lleva a la Torre de San Marcos, un arco de entrada a la ciudad que, al igual que la Torre Blanca
que vimos esta mañana, formaba parte de la primera fortificación de Rothenburg. Data del siglo
XII y está rodeado de grandiosas y bellas casas de entramado. Junto a este Arco se encuentra lo
que antiguamente era la cárcel del pueblo y que hoy en día se usa como archivo municipal.
Cruzamos el Arco y entramos en la Rödergasse. Nada más pasarlo, está la Fuente Röder
(Röderbrunnen), que junto con el Arco Röder (Röderbogen) y la Torre de San Marcos
anteriormente citada, forman un eje inolvidable. Salimos del casco histórico por el Arco de Röder,
una Torre-Puerta que forma parte de la fortificación exterior de la ciudad. Es visitable y por lo que
hemos podido leer hay una exposición de fotografías y documentos sobre la destrucción de
Rothenburg durante la Segunda Guerra Mundial. Bordeamos la muralla y volvemos a la
Schweinsdorfer Strasse para dirigimos al parking P3 donde tenemos la autocaravana.
(Rothenburg ob der Tauber. Torre de San Marcos)
Toca partir. Nos vamos de Rothenburg con la satisfacción de haber visitado una ciudad que no
nos ha defraudado, es más, nos ha devuelto con creces la ilusión que por verla teníamos desde
que nos planteamos hacer esta visita. Esta es, tan sólo, una breve descripción de uno de los
lugares más increíbles que hemos tenido la oportunidad de visitar. Es una ciudad muy pequeña
que no se tarda mucho en recorrer, pero que si se le dedica todo el tiempo que merece podríamos
pasar aquí la vida entera. Es una ciudad única, romántica, mágica y maravillosa. Nos ha cautivado
su ambiente auténtico y lleno de vida y de historia. El paseo por sus calles es como retrotraerse
unos cuantos siglos atrás, y como alguien decía muy acertadamente, sólo hubiese faltado
escuchar desde alguna casa el otrora famoso grito de “¡Agua va!”. Agua o nieve, porque nos
imaginamos sus calles estrechas, sus tejados cubiertos de nieve y el mercado navideño en la
Marktplatz y nos dan unas tremendas ganas de volver en diciembre. Hay mucho que ver aquí, y
hay que tomarse su tiempo para visitar tantos lugares de interés y descubrir toda la belleza y el
arte que la rodea. Nosotros nos hemos dejado muchas cosas sin visitar, otra vez será.
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(Rothenburg ob der Tauber. Siebersturm)
Salimos del aparcamiento a las 16:50h. Apenas a 50 km de aquí se encuentra la deliciosa ciudad
de Dinkelsbühl, una pequeña villa cargada de historia, acogedora y tranquila. Unos pocos
kilómetros antes de llegar a la misma, un atasco provoca que hagamos sólo 2 km en algo más de
media hora. La travesía, llena de semáforos y de cruces, es tortuosa. La pantalla del TomTom nos
indica que en 5 minutos estaremos en nuestro destino, llegamos 25 minutos después. Con este
panorama entusiasta, llegamos al parking para autocaravanas que hay en la Mönchsrother
Strasse (P2), muy cerca de una de las entradas al pueblo. El parking P1, que hemos visto un poco
antes que éste, está prohibido para las autocaravanas.
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Dinkelsbühl
Dinkelsbühl
Hay que reconocer que esta pequeña ciudad situada a orillas del río Wörnitz, es mucho menos
turística que Rothenburg pero la verdad es que también tiene su hechizo. Como muchas otras
ciudades que hemos visitado, ésta también tiene el encanto de mantener sus calles adoquinadas
y de conservar perfectamente sus torres, sus puertas de entrada y sus murallas con fosos; y todo
esto gracias a que en 1826 el Rey Luis I sacó un real decreto prohibiendo la demolición de las
torres y los muros de la ciudad. Gracias a eso, y a que soportó estoicamente todas las guerras
habidas y por haber, incluidas las dos más destructivas, las dos Guerras Mundiales, Dinkelsbühl
se ha mantenido casi sin modificaciones desde tiempos medievales.
Dada la proximidad al parking, entramos al casco histórico por la Nördlingen Tor. Acabamos de
entrar en un pueblo pintoresco y sorprendente. Esta puerta de entrada, construida alrededor de
1400, está adosada a un molino que en 1378 permitió construir el emperador Carlos IV. Este
molino tiene parecidos razonables con cualquier castillo que se precie, ya que tiene foso de agua,
troneras, río, puentes… Frente a esta puerta, hay unos espacios de tierra de cultivo que, desde
mediados del siglo XIX, son arrendados a los vecinos de Dinkelsbühl. Resulta curioso ver, a
menos de un metro de los paseos arbolados que bordean el pueblo, huertos con tomates,
pepinos, pimientos, peras o manzanas. No hay nada que impida “coger prestado” algo de lo que
allí se cultiva. Esto pasa en otro lugar y seguramente no queda ni el sombrero del
espantapájaros…
(Dinkelsbühl. Nördlingen Tor)
Subiendo por la Nordlingen Strasse nos encontramos con la bonita Marktplatz. Aquí se encuentra
el Mercado del Vino, un conjunto de magníficas mansiones de entramado de madera que son las
más bonitas de la ciudad. Es de una especial belleza la casa en la que se encuentra el Hotel
Deutsches-Haus cuya fachada esculpida y pintada es la más hermosa de la villa.
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La virgen que hay en la primera planta lleva en ese lugar más de 300 años. No os perdáis
tampoco la casa que hay en la esquina y que actualmente alberga la Oficina de Turismo, es la
única que tiene torre y fue antiguamente la bodega de los concejales y el lugar donde eran
alojadas las altas personalidades que visitaban la ciudad.
Frente al Mercado del Vino, también en la Marktplatz, se encuentra la iglesia más importante de la
ciudad, la Catedral de San Jorge. Construida entre 1448 y 1499, es de gótico tardío, y para los
alemanes es una de las más bellas del sur del país. Desde su alta torre puede apreciarse una
maravillosa vista de la ciudad pero por “desgracia” hoy está cerrada por trabajos de
mantenimiento (un alivio para mí ya que no está en mi pensamiento subir y me sirve como
excusa…). En las fotos queda reflejada perfectamente la belleza de su interior, cuyos 22 pilares
soportan la enorme superficie de su bóveda ramificada.
(Dinkelsbühl. Catedral de San Jorge)
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Tras salir de la Catedral damos un corto paseo por el resto del pueblo y nos volvemos por donde
vinimos, más que nada porque el día esta empezando a pesar y ya hay ganas de descansar.
Mientras vamos bajando por la Nördlingen Strasse os podemos contar que a mediados de julio se
celebra la fiesta grande de Dinkelsbühl, la Kinderzeche, una fiesta en la que se conmemora la
liberación de la ciudad durante la Guerra de los 30 años en la que asediada y debilitada por el
hambre, fue liberada gracias a las súplicas de los niños del pueblo que salieron al paso de los
vencedores, ablandando los corazones de éstos y evitando así la destrucción de la ciudad. Muy
romántico todo. Como a estos alemanes les encantan las fiestas y las representaciones históricas,
al igual que en Rothenburg con el Trago Magistral, llegada estas fechas todos los vecinos del
pueblo se movilizan y participan en la escenificación de este hecho histórico. Esto me recuerda la
representación que se hace en mi pueblo a primeros de septiembre del Motín de Aranjuez.
(Dinkelsbühl. Marktplatz)
En resumen, un pueblo excelentemente conservado, cuyas casas guardan una uniformidad
impresionante con sus tejados en pico, sus fachadas pintadas en colores pastel, su entramado de
madera y sus rebosantes decoraciones florales. Otra de las cosas que llaman la atención es que
las placas con los nombres de las calles y los rótulos con los nombres de los comercios están
escritos con las típicas letras góticas alemanas, difícilmente legibles pero auténtica seña de
identidad alemana. Algo que también diferencia a Dinkelsbühl de otros pueblos, es que los
comercios de aquí no son tiendas de recuerdos regentadas por antiguos turistas, sino que
pertenecen a los habitantes del lugar. Es otra forma de darle autenticidad a su historia y a las
tradiciones de esta villa.
De vuelta a la autocaravana, adonde llegamos a las 20:30h, comprobamos que habíamos
aparcado junto a otra autocaravana española y no nos habíamos dado cuenta. Son un matrimonio
de Murcia con dos niñas que están haciendo la misma ruta que nosotros pero desde el sur.
Charlando con Jose, María Dolores y sus hijas Irene y Marta nos dan las 22:50h. Es hora de
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recoger, sólo nosotros estamos de “cháchara”. Todos nuestros vecinos ya tienen sus
oscurecedores puestos y hay un silencio sepulcral.
En Dinkelsbühl a esta hora da comienzo algo muy especial. Nosotros, debido al cansancio que
Javi acumula, no lo vamos a poder ver, nuestros vecinos tampoco hacen ganas, lo dejaremos
para otra oportunidad. Esto que nos cuentan ocurre todas las noches al llegar las 23:00h:
Todas las noches a las 23:00h, después de que el vigilante haya entonado su canción y
completado su ronda, todas las luces de los lugares públicos en Dinkelsbühl se apagan. Pero
quien quiera disfrutar observando las construcciones medievales, la muralla, la fosa y el parque de
la ciudad iluminados por proyectores, podrá hacerlo gracias al alumbrado automático de la ciudad.
Este sistema cuenta con una cajita instalada en una de las paredes laterales del Schranne, el
antiguo salón de actos de Dinkelsbühl. Como todo en Dinkelsbühl, la escritura gótica también
apunta a esta discreta caja que permite el alumbrado de la ciudad. Se abre la caja, se introducen
4€ (se necesitan dos monedas de 2€ para que ocurra el milagro), se gira una ruedecita, se espera
1 minuto y, ¡tachán!, todos los proyectores de la ciudad se encienden para que los visitantes se
puedan deleitar de nuevo con todo el esplendor de la ciudad.
La magia dura dos horas; lo suficiente para poder visitar todas las atracciones turísticas o dar un
romántico paseo por el parque frente a la muralla de la ciudad. El alumbrado y su esplendor son
para enamorados. Después de todo, Dinkelsbühl se encuentra en la Ruta Romántica, y así
responde a ese privilegio.
La cena es breve, el cansancio nos ha quitado el apetito. A las 23:20h damos por finalizado el día.
Poco antes de la media noche apago la luz de lectura de la cama. El sueño me puede. Inma y Javi
ya hace rato que duermen.
(Dinkelsbühl. Marktplatz. Mercado del vino)
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PERNOCTA EN DINKELSBÜHL:
Parking P2 de Dinkelsbühl
Mönchsrother Strasse
Dinkelsbühl
Coordenadas GPS: N 49º 03’ 52.57’’ - E 10º 19’ 32.35’’ (N 49.06460 - E 10.32565)
Situado a 300 metros de la Nordlingen Tor, una de las puertas de entrada a la ciudad.
40 plazas de aparcamiento aproximadamente.
Parking gratuito. Está permitida la pernocta.
OFICINA DE TURISMO DE ROTHEMBURG OB DER TAUBER:
Marktplatz, 2 (Edificio de la Ratsherrntrinkstube, Taberna de los Concejales)
91541 Rothenburg ob der Tauber
Teléfono: 09861 / 404800
Fax: 09861 / 404529
E-Mail: info@rothenburg.de
Web: www.rothenburg.de
OFICINA DE TURISMO DE DINKELSBÜHL:
Marktplatz
91550 Dinkelsbühl
Teléfono: 09851 / 90240
Fax: 09851 / 552619
E-Mail: touristik.service@dinkelsbuehl.de
Web: www.dinkelsbuehl.de
Resumen del 11º día:
PARCIALES TOTALES
Kilómetros recorridos 55 2.702 acumulados
Borne de carga de agua y
vaciado de WC químico 2€
(Camping Tauberromantik)
Parking en Rothenburg O.D.T. 4€
N 49º 22’ 51.64’’
Coordenadas GPS Parking en Rothenburg O.D.T. E 10º 11’ 19.99’’
(N 49.38101 - E 10.18889)
N 49º 03’ 52.57’’
Coordenadas GPS Parking en Dinkelsbühl E 10º 19’ 32.35’’
(N 49.06460 - E 10.32565)
Las coordenadas y datos aquí expresados están comprobados y/o anotados el 15/08/2007
107
(Dinkelsbühl. Segringer Strasse)
108
C a p ít u lo 1 2
Jueves 16 de agosto (Dinkelsbühl
(Dinkelsbühl – Nördlingen – Mühlhausen,
Mühlhausen, 131 km)
km)
Amanece un día lluvioso, para no perder la costumbre. A ratos se ve el cielo pero rápidamente las
nubes grises lo tapan. La noche tampoco ha sido tranquila, sobre las 4:00h de la madrugada una
tormenta hizo que tuviésemos que cerrar la claraboya de nuestra cama con tal mala fortuna que
me cargué el gatillo de cierre. A esas horas y de chapuzas es como para sacarnos en el telediario.
Un poco de loctite y solucionado el problema. Por momentos creía que nos íbamos a inundar.
Después de desayunar y de despedirnos de nuestros amigos murcianos nos dirigimos al siguiente
destino: Nördlingen.
El viaje desde Dinkelsbühl es corto, se tarda poco más de media hora en llegar. El área de
camping-car está a las afueras del pueblo pero muy cerca de la Baldinger Tor, una de las puertas
de acceso al mismo. El parking dispone de borne para el vaciado y llenado de aguas y WC
químico, el precio es de 2€ por todo el día. Para los que no llevéis GPS os podéis guiar por la
gigantesca “M” del McDonald’s, el área está a escasos 50 metros del restaurante.
Nördlingen
Nuestro primer destino de hoy es, como casi todos los pueblos de la Ruta Romántica, un cuento
medieval, delicioso y encantador. Nördlingen es un pueblo que te invita a pasear. Sus calles
empedradas invitan a recorrer el lugar con paso detenido, y eso que hoy nos ha salido un duro
competidor: la lluvia.
Este pueblo de casi 20.000 habitantes, es un remanso de paz donde las tiendas de regalos y las
pastelerías reflejan la candidez de las localidades alemanas que hemos visitado hasta ahora, y
donde a cada paso, nos encontramos con las típicas cervecerías alemanas que llaman la atención
de los amantes del dorado líquido. Nördlingen, en fin, te hace sentir como en tu propia casa sin
estar en ella, te enamora, por eso está en la Ruta Romántica.
Como no podía ser menos, a la entrada del pueblo nos encontramos, perdidos en sus estrechas
calles, a nuestros amigos italianos. Como puedo, les indico la forma de salir de allí para que se
dirijan al área de autocaravanas donde hemos dejado la nuestra. Lo dicho, ya somos como de la
familia, es más, si los volvemos a ver nos hacemos una foto todos juntos.
El curioso trazado del pueblo, en círculos concéntricos, viene dado por la caída de un meteorito
hace 15 millones de años el cual formó un enorme cráter sobre el que se asienta Nördlingen. La
extensión del cráter es de casi 25 km y delimita hoy en día la región del Ries. Los astronautas
americanos venían mucho por aquí a prepararse para sus alunizajes; lo que son las cosas, y todo
porque la tierra de Nördlingen es muy parecida a la de la superficie de la luna. Lo dicho, lo que
son las cosas.
Astronautas aparte, la principal característica de Nördlingen es su muralla, una muralla medieval
construida en el siglo XIV y que es un casi perfecto círculo. Además cuenta con la particularidad
de que es la única de Alemania donde se puede caminar por ella en su totalidad, es decir, dando
la vuelta completa a la ciudad. Las otras dos ciudades en Alemania que también cuentan con una
muralla de estas características son Rothenburg ob der Tauber y Dinkelsbühl, aunque en ninguna
de ellas se puede circundar en su integridad como aquí. Está cubierta casi en su totalidad por un
tejadillo y cuenta con 5 puertas de entrada a la ciudad y 11 torres. Obviamente subimos al camino
109
de ronda y lo hacemos a la altura de la Daininger Tor. Dar un paseo por ella nos permite apreciar
la belleza de las casas que datan de los siglos XIV al XVI. Por cuestión de tiempo no la
recorremos en su conjunto y en la Oberer Wasserturm nos bajamos. El estado de conservación es
óptimo y en algunas zonas hay habilitadas diversas habitaciones para las asociaciones culturales
de la localidad.
Al bajar de la muralla nos dirigimos a la Catedral Gótica de San Jorge, ubicada en el mismo centro
de la ciudad, y una de las más hermosas de Alemania. El “Daniel”, la torre de la Catedral de 90
metros de altura que domina el pueblo, es desde hace más de 500 años el símbolo de Nördlingen
y un lugar desde el que puede admirarse toda la ciudad, la muralla y sus alrededores. También es
desde donde los guardias de la torre entonan el “So Gsell so!” (Todo bien compañeros, todo bien)
un grito que desde antaño se escucha todas las noche cada media hora, indicando que todo está
en paz y tranquilidad. Como podéis imaginaros, el que suscribe tampoco sube a la torre. He de
confesar que desde que subí a la cúpula de la Basílica de San Pedro del Vaticano hace ya cuatro
años, me quedé sin un sólo cheque de los que venían en el talonario de subidas a torres de
iglesias. Igual con el tiempo me hago con otro. El interior de esta Catedral evangélica conserva
una pila bautismal de 1492, un púlpito de 1499 y una magnífica Crucifixión de Cristo del siglo XV.
Saliendo de la iglesia está la Marktplatz con la Tanzhaus y la Hoheshaus como edificios más
relevantes. En la fachada del primero hay una estatua del emperador Maximiliano I. Estas casas
servían como mercado de compra y venta de paños en las temporadas de feria. Enfrente, y un
poco escondido, se levanta el edificio que desde 1382 sirve como ayuntamiento de la ciudad,
siendo uno de los más antiguos de Alemania. En la parte derecha del edificio hay una llamativa
escalera renacentista.
(Nördlingen. Rathaus y su escalera renacentista)
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Por la Polizeiagasse llegamos a la Weinmarkt, una pequeña plaza que cuenta con otro de los
edificios más importantes de Nördlingen, el Hallgebäude, una casona pintada de rojo que servía
antiguamente como almacén de sal. Al reloj de sol de la fachada se le ha acabado el combustible,
está nublado. En esta misma plaza hay una simpática fuente con dos orondos personajes, uno de
ellos con un parecido asombroso al difunto Jesús Gil. Uno porta en su brazo un cochinillo y el otro
un ganso, éste último es clavadito al ex-presidente del Atlético de Madrid, fijaos bien.
Aprovechamos que ha dejado de llover para tomarnos un tentempié frente al grupo escultórico
colchonero. Pizza y salchichas con ketchup sirven para matar en hambre, de momento.
(Nördlingen. Weinmarkt y “la fuente de Jesús Gil”)
Una cosa que nos ha llamado la atención, tanto en este pueblo como en otros muchos de
Alemania, son las inscripciones hechas con tiza que hay en muchas puertas de esta parte del
país, sobre todo en la parte católica. Dicen que es para atraer a la suerte. En las curiosas
inscripciones están señalados el año en que la han pintado y las iniciales de los tres reyes magos
en alemán. Seguiremos indagando para confirmar la hipótesis.
La cosa se empieza a poner fea, ya que la lluvia cae con vehemencia. Como vemos que el tiempo
climatológico no tiene visos de mejorar, decidimos poner fin a nuestra visita, además, aun
tenemos que visitar Augsburg y son ya las 14:00h.
En medio de una incesante lluvia llegamos a la autocaravana. Los paraguas que compramos en
Eguisheim han hecho su trabajo a la perfección, no nos ha ocurrido como en Annecy o como en
Besançon.
111
Salimos encantados de esta ciudad que, aun siendo pequeña, tiene una gran historia detrás, y en
la que, como ya dijimos al principio, uno se siente como en casa pero transportado a la época
medieval. Un lujo.
(Nördlingen. Marktplatz)
El clima no mejora para nada camino de Augsburg. Para colmo, entre Möttingen y Harburg nos
desvían por carreteras que no se podrían calificar ni de secundarias, más bien son caminos
rurales. Ni ruta alternativa posible, ni información de dónde nos lleva el nuevo trayecto, ni dada de
nada. Este es el único lunar negro, en lo que a organización alemana se refiere, durante nuestro
viaje. La estrechez de la calzada por la que nos han desviado hace que, cada vez que nos
crucemos con algún camión o autobús, veamos más cerca el acantilado que la línea discontinua
de separación de los dos carriles. Curvas y más curvas, subidas y bajadas y camiones y
autobuses rozando el retrovisor izquierdo es lo que nos encontramos es éste esperpéntico tramo
alternativo de la Romantiche Strasse. A todo esto, la lluvia sigue a lo suyo. La densidad del tráfico
es tal que tardamos más de media hora en recorrer 10 km. El infernal camino se termina al llegar
a Harburg. Respiramos.
Seguimos con la torrencial lluvia hasta llegar Augsburg. Al entrar en la ciudad el panorama es
desolador. Llueve a cántaros y para más INRI no encontramos aparcamiento por ningún lado.
Viendo el panorama que se nos presenta, decidimos irnos al camping en el que teníamos previsto
pernoctar esta noche, el Camping Lech, situado a unos 6 km de distancia de la ciudad, en un
pueblecito que se llama Mühlhausen.
Este camping lo conocíamos a través de Internet y, quiero recordar, por algún relato de otro
compañero que aconsejaba su visita. En febrero de este año solicité información y muy
amablemente nos enviaron folletos con precios, servicios, direcciones y coordenadas GPS en tan
sólo una semana.
112
Al llegar al camping tenemos que esperar un buen rato. Un conjunto coche-caravana se ha
quedado atravesado en la entrada e impide el paso al recinto. Tras un cuarto de hora de espera
conseguimos llegar a la recepción. La amabilidad en el trato por parte de la recepcionista es
exquisita a pesar de no hablar ni papa en español. Como podemos, nos entendemos en inglés.
Hay que reconocer que un alemán hablando inglés da la sensación de estar igual de cabreado
que cuando habla alemán, menos mal que ya sabemos que ese es su carácter y su forma de
expresarse, de lo contrario pensaríamos que su estado natural es estar siempre irritado, como con
hemorroides. Nada más lejos de la realidad. Muy amablemente la buena señora coge su bicicleta
y nos coloca en una gran parcela para nosotros solitos.
Aunque un poco tarde, iniciamos la comida en medio de otro diluvio universal, como el de
Besançon. Menos mal que el camping tiene buen drenaje porque de lo contrario el arca de Noé
estaría a punto de hacer su entrada. Como después de la tormenta siempre llega la calma (esto
último me suena a canción) pasada media hora nos sale un sol de película. El arco iris también
hace acto de presencia. Javi fotografía el momento. Por un instante dudamos si irnos a Augsburg
o quedarnos a pasar aquí la tarde. Frente al camping está la parada del autobús que nos deja en
el centro de la ciudad en menos de 15 minutos. Tras una larga deliberación puede más la segunda
idea y decidimos pasar toda la tarde descansando en la autocaravana.
Aprovecho para descargar las fotografías en el PC y me doy cuenta que la tarjeta Wi-fi ha cazado
la señal del camping. “E voilà”, mi gozo en un pozo, necesito una clave de acceso. Allá que nos
vamos a la recepción a por la clave. Por una hora de Internet nos cobran 2,40€. Un poco caro,
pero es lo que hay. Al menos podemos conectarnos durante una hora y ver lo que ha pasado por
esos mundos de Dios en los últimos doce días.
A las 20:45h comienza a llover de nuevo. Es hora de ir cerrando las ventanas y de ir preparando la
cena. Ésta consiste en un revuelto de ajetes, unos taquitos de queso francés y un poco de
ensalada de pasta. Son las viandas perfectas para una noche de temperatura más bien fresca.
A las 23:50h nos informan vía sms que el Atleti ha ganado 3-0 a la Vojvodina de Novi Sad en la
fase previa de la UEFA. Este año nos salimos, aunque de momento no sabemos si por arriba o
por abajo. Nunca pasamos desapercibidos. Con la alegría de la victoria europea nos quedamos
dormidos como recién nacidos. El fútbol es así…
(Nördlingen. Marktplatz)
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PERNOCTA EN MÜHLHAUSEN-AFFING (CERCA DE AUGSBURG)
Lech Camping GmbH (*****)
Seeweg, 6
86444 Mühlhausen-Affing
Coordenadas GPS: N 48º 26’ 16.11’’ - E 10º 55’ 46.63’’ (N 48.43781 - E 10.92962)
Teléfono: 08207 / 2200
Fax: 08207 / 2202
E-Mail: info@lech-camping.de
Web: www.lech-camping.de
Situado a 6 km de la ciudad de Augsburg.
Horario de recepción: de 7:00h a 12:00h y de 14:00h a 21:00h.
Camping abierto desde marzo hasta mediados de septiembre.
No hablan castellano
Frente al Camping hay una parada de autobús para desplazarse a Augsburg.
Precios de 2007:
- Adultos: 5,20€
- Niños de 2 a 15 años: 2,50€
- Autocaravana: 9€
- Electricidad (16A): 2,50€
- Conexión a Internet: 2,40€ por una hora
OFICINA DE TURISMO DE NÖRDLINGEN:
Marktplatz, 2
86720 Nördlingen im Ries
Teléfono: 09081 / 84116
Fax: 09081 / 84113
E-Mail: tourist-information@noerdlingen.de
Web: www.noerdlingen.de
Resumen del 12º día:
PARCIALES TOTALES
Kilómetros recorridos 131 2.833 acumulados
Área de AC de Nördlingen 2€
Camping Lech en Mühlhausen 26,80€
N 48º 51’ 19.26’’
Coordenadas GPS Área de AC de Nördlingen E 10º 29’ 07.08’’
(N 48.85535 - E 10.48530)
N 48º 26’ 16.11’’
Coordenadas GPS Camping Lech en Mühlhausen E 10º 55’ 46.63’’
(N 48.43781 - E 10.92962)
Las coordenadas y datos aquí expresados están comprobados y/o anotados el 16/08/2007
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C a p ít u lo 1 3
Viernes 17 de agosto (Mühlhausen – KZ Dachau – Schwangau,
Schwangau, 205 km)
km)
Hemos pasado una espléndida noche, lluviosa pero espléndida. Hacía tiempo que no dormíamos
tantas horas seguidas. La noche ha sido tranquila y fresquita, como nos gustan a los que somos
de la meseta castellana. Da gusto tener que echarse el edredón a mitad de la noche en pleno mes
de agosto. En Aranjuez a estas alturas de mes estaríamos a no menos de 23 ó 24 grados. El
incesante ir y venir de autocaravanas y demás elementos de acampada es constante a estas
horas. Son las 10:35h y después de desayunar salimos del camping camino de Dachau.
Tomamos la A8 dirección Munich para dejarla en la salida 78 cuando se ve en los paneles
informativos el nombre de Dachau. Posteriormente se toma la B471 durante 10 ó 12 kilómetros
hasta llegar al pueblo. Prestad atención los que no llevéis GPS porque los anuncios del campo no
sobran precisamente. El Campo de Concentración de Dachau está indicado como “KZ-
Gedenkstätte”. Por la Alte Römerstrasse llegamos al parking del recinto. Unos metros antes ya se
ven las torres de vigilancia. El parking, habilitado para todo tipo de vehículos, cuesta 5€ con
independencia del tiempo que se esté allí. Varias decenas de autocaravanas están ya aparcadas
a nuestra tardía llegada, son las 11:45h. A la entrada del pueblo hemos aprovechado para
repostar, por eso el retraso.
Campo de Concentración de Dachau (KZ-
(KZ-Gedenkstätte Dachau)
No creáis que fue fácil tomar la decisión de venir a Dachau. Antes de iniciar el viaje teníamos las
reticencias propias de una familia que tiene un niño de 11 años. En Dinkelsbühl, hablando con la
familia murciana con la que coincidimos, nos comentaron que ellos sí habían visto el campo de
concentración con sus hijas de edades próximas a la del nuestro. Tras sopesar mucho la idea,
decidimos hacer la visita.
El campo de concentración cierra los lunes. El horario de visita es de 9:00h a 17:00h y la entrada
es gratuita (no se hace negocio con el horror), aunque es muy recomendable alquilar un audio-
guía en español en la caseta habilitada a tal efecto a la entrada del recinto. El precio es de 3€ los
adultos y 2€ los niños y con la misma te proporcionan un pequeño mapa también en español. Las
colas para su adquisición son considerables. Una pequeña crítica sin mucha importancia a
propósito del mapa y el audio-guía. En mi opinión el mapa está mal hecho (es demasiado lioso y
poco clarificador) y el audio-guía habla desesperantemente despacio, aun así, conviene alquilarlo
para poder aprovechar la visita ya que los carteles informativos son bastante reducidos y escuetos
(además de estar sólo en alemán e inglés). El campo se mantiene gracias a una asociación de
presos supervivientes y también está financiado en parte por el estado alemán. Por cierto, haceros
a la idea que si queréis ver el campo en su totalidad, deberéis prever un mínimo de 5 horas para
su visita, y no exageramos nada.
Lo que a continuación os vamos a relatar es la escalofriante historia del Campo de Concentración
de Dachau y las sensaciones que a nosotros nos ha producido la visita. Absténganse de su
lectura y visionado de fotografías los corazones sensibles, son demasiado crueles.
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- Dachau y su historia:
Estamos en Dachau (se pronuncia Dajau), a 20 km al norte de Munich, aquí se encuentra el
primer campo de concentración que crearon los nazis en toda Europa. No fue tan importante y
monstruoso como Auschwitz, Buchenwald o Mauthausen pero también cuenta con el dudoso
honor de contar por millares las personas que perdieron la vida en él. Al igual que otros muchos
campos de concentración diseminados por gran parte de Europa, este se ha conservado para
recuerdo de los horrores del fascismo nazi y de la guerra.
Levantado sobre los viejos barracones de piedra de una antigua fábrica de pólvora, fue ordenado
construir por Heinrich Himmler, por entonces Jefe de la Policía de Munich, muy poco después de
que Adolf Hitler asumiese el poder. El 22 de marzo de 1933 se inició la construcción del primer
campo de concentración para prisioneros políticos, así lo definió el propio Himmler el día de su
inauguración. El 11 abril de este mismo año, las SS se hacían cargo de los primeros presos que
ingresaban en Dachau.
La capacidad original era, en un principio, para albergar a unas 5.000 personas, pero el incesante
goteo de detenciones hizo que en 1937 se ampliase con más barracones para alojar a otros 6.000
más. En 1938 ya era ocupado por más de 20.000 y en la etapa final de su existencia llegó a contar
con más de 30.000 presos hacinados.
Hasta 1938, el campo albergó presos comunes que habían cumplido ya su condena, disidentes,
militantes comunistas, monárquicos, socialdemócratas y unos pocos judíos opositores a la política
nacionalsocialista de Hitler, pero muy pronto los gitanos, testigos de Jehová, Sacerdotes Católicos
y homosexuales se unieron a la población de presos ya existente. El número de judíos aumentó
de forma desmedida cuando, tras la Noche de los Cristales Rotos (Kristallnacht) en la madrugada
del 9 al 10 de noviembre de 1938, más de 10.000 hebreos fueron internados en el campo. En ese
periodo de tiempo, austriacos, checoslovacos y sobre todo polacos, también fueron recluidos en
Dachau. De éstos últimos está la macabra anécdota de cuando ingresaron 80 personas entre los
que se encontraban ancianos, jóvenes y sacerdotes católicos. Su fusilamiento era inminente y se
les había obligando a colocarse ante sus propios ataúdes. La SS aun no cometía fusilamientos en
masa, por lo que el comandante del campo se negó a asumir la responsabilidad de la ejecución.
Eso les salvó de morir fusilados (de momento).
Tras la ocupación de los Balcanes y el asalto a la U.R.S.S. empezaron a llegar yugoslavos,
albaneses, griegos y rusos. Estos últimos, si eran dirigentes políticos eran ejecutados
inmediatamente nada más acceder al campo. Hitler había ordenado que fuesen tratados al
margen de las Leyes de Ginebra que amparaba a los prisioneros de guerra. Se estima que casi
cuatro millones de rusos perdieron la vida en los campos de concentración nazis. Tal era el
ingreso constante de detenidos que se llegaron a juntar súbditos de todas las naciones que
estaban en guerra con Alemania, incluido algunos republicanos españoles que se refugiaron en
Francia en plena Guerra Civil. Cuando el campo fue liberado, los presos alemanes eran una
pequeña minoría con respecto al resto de nacionalidades.
La vida de los prisioneros era lo que menos valía en el Campo de Concentración de Dachau. Al
entrar se perdían todos los derechos como ciudadano y como hombre. Incluso el derecho a la
vida. A su llegada eran despojados de todas sus pertenencias y se les espetaba aquello de: «Ya
no te llamas Joan Escuer Gomis, ahora eres el número 74.181. Has entrado por la puerta y
saldrás por la chimenea convertido en humo». Esto lo cuenta el español Joan Escuer, uno de los
supervivientes del Campo, en una entrevista que leí en el periódico El Mundo. A continuación se
les rapaba la cabeza, se les depilaba todo el cuerpo y se les duchaba y desinfectaba con agua de
zotal rebajada. Seguidamente se les daba el traje a rayas azules y blancas con un número y
recibían la primera paliza de bienvenida en su desnudo cuerpo. Los trajes se distinguían unos de
otros por un triángulo de tela cosido a la camisa y a la chaqueta y servía para identificar las
razones por las que el prisionero estaba en Dachau: rojo para los políticos; verde, los criminales y
ladrones; negro, para vagos, lesbianas, prostitutas, maleantes, inadaptados, alcohólicos y
drogadictos; rosa, para los homosexuales; púrpura, para los religiosos católicos y testigos de
Jehová; una estrella de David roja y amarilla los judíos; marrón, los gitanos y azul, los emigrantes.
Además del triángulo en el pecho, a los republicanos españoles que habían luchado contra Franco
116
se les recluía en un bloque de castigo (strafblock) y se les identificaba en las piernas y en la
espalda con un disco blanco con un punto negro, de ese modo se veía desde todos los lados que
pertenecían al citado bloque. El panorama nada más llegar era desolador y lo que le esperaba no
era mejor. Trabajo hasta la extenuación, hambre hasta morir, brutalidad, crueldad y sadismo.
Las interminables jornadas de trabajo comenzaban en verano con la diana de las 4:00 de la
madrugada. A las 5:00h se hacía el recuento de presos en el patio y a las 6:00h se comenzaba a
trabajar en los campos anexos a Dachau. Entre las 12 y las 13 horas, debían volver al campo,
comer y retornar al trabajo. La explotación laboral seguía entre las 13:00h y las 19:00h, hora en la
que retornaban al campo y volvían a formar en el patio para un nuevo recuento. En invierno se
atrasaba una hora la diana y se finalizaba la jornada cuando se ocultaba el sol. Como puede
verse, las jornadas de trabajo diario superaban las 11 horas, motivo por el cual no tenían casi
tiempo para el descanso físico. Todo esto sumado a una alimentación escasa y deficiente
provocaba lo que se conocía como “exterminio mediante trabajo”. Para que os hagáis una idea, el
desayuno consistía en agua negra al que llamaban café y un mendrugo de pan y la ración para la
comida era una sopa aguada sin nada sólido; para la cena no tenían nada. Se dieron casos como
el de Escuer de una pérdida de peso de más de 25 kilos en tres meses. Se calculaba que con el
régimen alimenticio que llevaban durarían de seis a nueve meses. Cuando ya no aguantaban
más, los cuerpos caían desplomados, inertes, bien durante una revista en el patio, o de camino al
lugar de trabajo. Aquellos que no morían de hambre, pero quedaban incapacitados para trabajar
por la escasez de fuerzas, eran llevados a Hartheim, un castillo austriaco cerca de Linz donde los
nazis habían montado en 1940 un centro de exterminio. Allí eran ejecutados en la cámara de gas.
De esta forma murieron más de 3.000 personas.
Hasta el inicio de la guerra, casi todos los presos trabajaban en, por y para el campo. Ellos
construyeron las distintas ampliaciones que hubieron de hacerse ante el aumento de reclusos en
Dachau. Iniciada la contienda bélica, se crearon 36 subcampos de concentración alrededor de las
fábricas de armamento bélico que la SS tenía diseminadas por toda Baviera, de esa forma se
aprovechaba la mano de obra esclava para aumentar la producción en las mismas. La
administración de estos pequeños subcampos dependía de Dachau. En estos campos anexos
trabajaban aproximadamente 37.000 presos. Las empresas privadas también usaban prisioneros
para trabajar en sus fábricas (la película de Steven Spielberg “Lista de Schlinder” lo refleja
magistralmente). Cuando el preso enfermaba o quedaba incapacitado para trabajar por
desfallecimiento era devuelto al campo y sustituido por otro. Esto, la mayoría de las veces,
equivalía a su pena de muerte. Si conseguía salvarse de la ejecución, se le castigaba dándole la
mitad de alimentos que al resto de sus compañeros, lo que agravaba aun más su ya, de por sí,
deficiente estado de salud. Esto los hacía proclives a todo tipo de enfermedades. A diario más de
cien presos morían por este hecho. En diciembre de 1944 se llegaron a contabilizar doscientas
muertes diarias por una epidemia de tifus. En los últimos cuatro meses de guerra murieron más de
13.000 personas.
Los presos eran castigados de forma brutal; los guardias aplicaban sus propias leyes y juzgaban
por sí mismos las supuestas faltas de los prisioneros. Bajo el lema de Eicke “Ser tolerante significa
ser débil” a los presos se les castigaba por la más mínima nimiedad. Un botón de una chaqueta
perdido, una respuesta equivocada o la suciedad del barracón acababan con la pena de 25 azotes
con un cable eléctrico forrado de caucho sin que hubiera desmayo, si osaba desmayarse, se
iniciaba de nuevo la cuenta. Otras crueldades aplicadas consistían en colgar al preso en un árbol
durante varias horas, dejarlo de pie varios días a la intemperie en el patio, encadenarlo a un poste
hasta que desfallecía o privarlo de la comida. Pero la más radical era la muerte. Los propios
guardias del campo proporcionaban una soga al preso para que él mismo se colgara. No pocos
preferían esta forma de muerte rápida antes que la lenta tortura de los otros castigos.
El campo de concentración de Dachau también sirvió como centro de experimentación médica con
los prisioneros, eran utilizados como cobayas. Bajo el pretexto de mejorar las oportunidades de
supervivencia de los soldados alemanes en la batalla, “prestigiosos” médicos afines al régimen
nazi realizaron pruebas de todo tipo.
El Dr. Claus Schilling, especialista en medicina tropical, infectó a 1.100 presos con el virus del
paludismo para tratar de buscar métodos de inmunización contra esa enfermedad. Días antes de
117
la liberación del campo aun seguía experimentando, imperturbable, con personas inválidas. No
menos cruel fue el experimento del Dr. Siegmund Rascher, médico especializado en aeronáutica
militar. Éste probó la reacción del cuerpo humano si se le sometía a una brusca descompresión en
vuelo en una cámara de altitud, de esta forma podía comprobar in situ las reacciones que podría
tener un piloto de avión en el caso de que su aeroplano cayese repentinamente. De los más de
200 prisioneros que fueron utilizados en esta prueba, cerca de 80 murieron. Los doctores
Holzlöhner y Finke experimentaron el tiempo que tardaba el cuerpo humano en colapsarse si se le
sometía a temperaturas polares. De los 400 presos que fueron sometidos a estas pruebas, unos
90 perdieron la vida. El sadismo empleado en realizar estas pruebas se constata en la carta que el
Dr. Rascher envió a Himmler el 12 de febrero de 1943 en la que, entre otras cosas, le solicitaba
poder seguir haciendo experimentos de congelaciones en Auschwitz ya que allí las temperaturas
eran más bajas y el tamaño del campo mayor, de esa forma se llamaba menos la atención ya que
a los presos, cuando gritaban, nadie podría oírlos. Se provocaron enfermedades como la
tuberculosis, malaria e infecciones generalizadas para probar antisépticos.
Alrededor del campo de concentración se hallaban las dependencias de los guardias de las SS y
las perreras con mastines adiestrados. El adiestramiento de los canes consistía en tenerlos dos o
tres días sin comer. Se les ofrecía un maniquí vestido con el uniforme de los prisioneros con
comida en su interior. Una vez adiestrados convenientemente cambiaban el maniquí por un preso
real. La mayoría de ellos morían destrozados por las dentelladas de los perros.
También se creó una escuela de SS especializada en la enseñanza de exterminación de
personas. Alguno de sus alumnos más famosos fueron: Theodor Eicke, Comandante de Dachau e
Inspector de todos los campos de concentración; Rudolf Hoess, comandante de Auschwitz-
Birkenau; Paul Stangel, comandante de Sobibor y Treblinka; Martin Weiss, Comandante de
Majdanek; Adolf Eichmann, encargado de los traslados de judíos a la muerte, y así un sinfín de
“celebridades” nazis que aprendían las prácticas más horribles contra el ser humano. A su vez el
campo de Dachau servía como centro de prácticas para los guardias de todos los campos de
concentración nazis y tanto la organización como la rutina diaria del campo se convirtieron en el
modelo a seguir en el resto de los campos.
Miles de prisioneros eran traídos hasta Dachau de otros campos de concentración. Los traslados
masivos se hacían normalmente en vagones de ganado o de mercancías permaneciendo varios
días de pie en su interior completamente hacinados, sin alimentos, sin agua y sin apenas oxígeno.
Como ejemplo, baste decir que de las 2.500 personas que viajaron el 2 de julio de 1944 desde la
localidad francesa de Compiégne a Dachau en un convoy de presos, tan sólo 1.500 llegaron con
vida cuatro días después, por el camino habían perdido la vida 984.
El 26 de abril de 1945 había registrados más de 60.000 prisioneros entre Dachau y sus campos
satélites. Ese mismo día los nazis trasladaron a 7.000 personas exhaustas y famélicas (casi todos
judíos) a Tegernsee, una pequeña población al sur de Munich, a lo que se llamó “La marcha de la
muerte”. En la sangrienta marcha, todo el que no podía continuar era fusilado. Cientos de presos
murieron de agotamiento e hipotermia. El Campo de Concentración de Dachau fue liberado por
las tropas norteamericanas el domingo 29 de abril de 1945. En sus alrededores, 30 vagones de
tren repletos de cadáveres putrefactos fueron encontrados por los soldados estadounidenses.
Pocos días después, las fuerzas americanas liberaron a los presos que habían sido conducidos a
la “marcha de la muerte.
En los días posteriores a la liberación también murieron cientos de presos por el exceso de
comida que les proporcionó el ejército americano. Los cuerpos esqueléticos de los prisioneros,
acostumbrados a no comer nada, fueron alimentados sin control y en exceso teniendo unas
consecuencias funestas.
Los cálculos estiman que entre los años 1933 y 1945, los prisioneros que pasaron por Dachau
sobrepasaron los 200.000. Casi 32.000 murieron de hambre, enfermedad, torturados o
caprichosamente ejecutados entre 1940 y 1945, y a éstos habría que sumar los que murieron
desde su creación en 1933 (dato éste que se desconoce ya que los archivos nazis de Bad Arolsen
no son completos con relación a estos primeros años). Los planes alemanes que se conocieron
una vez acabada la guerra, consistían en asesinar a todos los presos de todos los campos de
118
concentración existentes mediante bombardeos o envenenamientos masivos. Himmler había dado
orden a todos sus comandantes de aniquilar a todos los presos para que no pudiesen contar los
horrores cometidos en los campos de concentración nazis.
A estos escalofriantes números hay que agregar una cantidad desconocida de presos no
registrados, trasladados a Dachau poco antes o inmediatamente después de la liberación o con
motivo de la evacuación de otros campos de exterminio y cuyo fallecimiento no fue registrado.
Fuentes consultadas:
Wikipedia.org
Relato de Josenrique (www.campingsalon.com)
www.elpais.com
www.elmundo.es
El Campo de Concentración de Dachau (Autora: Bárbara Distel)
(Campo de Concentración de Dachau. 3 de mayo de 1945, cuatro días después de la liberación)
119
- La Visita al Campo de Concentración:
Antes de entrar al recinto, viendo las torres de vigilancia y las alambradas de espino, uno empieza
a imaginarse como era la vida aquí
aq dentro, desgraciadamente la realidad supera a la imaginación.
El aire, cargado de una atmósfera pesada, agita las copas de los álamos que un día plantaran los
presos de Dachau. La sensación de congoja nos invade, quizás por el entorno, por el efecto
psicológico,
cológico, por la macabra historia que hay detrás, o todo al mismo tiempo. El día, fresco y
plomizo, tampoco acompaña.
En la parte exterior del campo, los restos de las vías ferroviarias y parte de un pequeño montículo
de hormigón donde desembarcaban a los lo presos al llegar a Dachau,, están semiocultos.
semiocultos En este
lugar fueron encontrados los 30 vagones repletos de cadáveres en avanzado estado de
descomposición el mismo día de la liberación. El convoy, olvidado y abandonado a su suerte,
llevaba allí varias semanas. Su destino era la incineración de todos los muertos que en él había.
había
El acceso al campo se realiza a través de la Jourhaus, una puerta de hierro forjado que, formando
parte de su enrejado, contiene la cínica y famosa frase "Arbeit macht frei" (El trabajo os hará
libres"). Esta frase, que suena sarcástica y terrible, recibía a los prisioneros al llegar a Dachau. La
foto es obligada para la mayoría de los turistas que acceden
accede al campo, no seremos
s nosotros la
excepción. El Jourhaus era el edificio más odiado
odiado por los presos. A ellos sólo se les permitía pasar
por su puerta quitándose la gorra.
(Campo
Campo de Concentración de Dachau. Puerta de acceso)
Al atravesar la puerta la impresión es aun más profunda. El suelo pedregoso, el edificio de guardia
sobre la puerta de entrada, los barracones, el edificio principal, las torres de vigilancia, los muros,
los fosos, el patio donde los presos formaban durante interminables horas…Extraña
horas… sensación.
Avanzamos unos metros y a nuestra derecha encontramos la entrada al edificio principal, en él
está el museo.
120
El museo es una exposición planificada por el Comité Internacional de Dachau que se inauguró el
9 de mayo de 1965. La visita del mismo comienza en las salas donde se muestran objetos y
fotografías de los presos, prosigue con documentación y fotografías de los inicios del campo, los
distintos grupos de detenidos, la vida cotidiana, los experimentos médicos y finalmente la
liberación. De todo lo que se ve, llama particularmente la atención las fotografías, éstas son un fiel
testimonio del horror que se vivió en Dachau.
Las historias que guardan los muros, testigos de aquellos acontecimientos, son conmovedoras.
Entre esos muros se conservan el piso original, los radiadores, las tuberías de agua, las ventanas
con sus barrotes y la pintura de las paredes y techos. En una de las habitaciones, la que se usaba
como sala de ingreso de los presos, se pueden observar alguno de los trabajos realizados por los
prisioneros durante su internamiento. Llama particularmente la atención un escritorio de madera
maciza que los prisioneros usaban para escribir cartas a sus familiares. A pesar del cartel
solicitando no tocarlo (Please don’t touch!), hacerlo es sentir, en el fondo, el dolor de los presos.
Sobre el escritorio otra frase: “Rauchen Berboten” (Prohibido fumar).
(Prohibido fumar)
En otra sala conjunta pueden verse, protegidos por una vitrina, distintos objetos personales que
les eran requisados nada más entrar: carnés, pasaportes, fotografías familiares, cartas… En otra
vitrina se exponen los utensilios que usaban los peluqueros para el afeitado y el corte de pelo de
los reclusos cuando accedían por primera vez al campo.
El recorrido por las distintas salas está salpicado de infinidad de paneles con fotografías que
muestran los horrores de la estancia de los presos en Dachau. En un dibujo, tres guardias apalean
brutalmente a un preso mientras otro lo sujeta de las manos. Detrás, dos oficiales de las SS y un
médico contemplan impasibles la escena. La imagen es de una dureza extrema, da escalofríos.
121
Junto al grabado, está expuesto el banco de tortura original. Este grabado se realizó para mostrar
la forma de apaleamiento de los prisioneros. Más fotografías muestran la vida diaria en el campo.
Decenas de cadáveres apilados para ser incinerados, presos formados en el patio a pleno sol,
más cadáveres esqueléticos en los vagones de un tren, cientos de presos construyendo la
ampliación del campo ante la sonrisa sarcástica de los oficiales nazis, cadáveres decapitados en
el rincón de una sucia habitación, es espantoso. Otra fotografía del edificio principal durante la
época nazi nos muestra otra frase irónica y cínica. Sobre su tejado, y con grandes letras podía
leerse: “Hay un camino a la libertad. Este pasa por la obediencia, la honestidad, la limpieza,
la sobriedad, la aplicación, el orden, el sentido de sacrificio, la sinceridad, el amor a la
patria”.
En la parte central del edificio hay una maqueta a escala en la que se puede apreciar con toda
claridad la distribución y extensión del campo así como los edificios anexos. En este punto del
recinto también se encuentra la sala de cine donde puede verse un documental sobre la historia
del campo de concentración de Dachau. A las 11:00h y a las 15:00h la película se proyecta en
alemán y a las 11:30h, 14:00h y 15:30h en inglés. Dura aproximadamente 20 minutos.
Obviamente las imágenes son estremecedoras. Posiblemente sea el momento más duro de la
visita. Pensaros muy seriamente entrar con niños menores de 12 años, es demasiado fuerte.
122
Ya estamos acabando la visita al museo. Estamos en la sala de experimentos humanos. En uno
de los paneles de estaa habitación puede leerse parte de un informe médico del Dr. Rascher: “Para
explicar si los graves fenómenos psíquicos y físicos descritos en el apartado 3, se deben a la
formación de embolias gaseosas,
gaseosas se sumergió a varios sujetos en el agua, hasta provocarles
provoc la
muerte,, tras haber sido sometidos a un descenso súbito en paracaídas y después de cierta
recuperación, pero sin que hubieran recobrado el conocimiento...” En esta zona del edificio se
exponen sobre todo fotografías de los presos durante los experimentos
mentos que los médicos nazis
hacían con los ellos. Una de ellas muestra el impactante momento en el que a uno de ellos se le
somete a una brusca descompresión en una cámara de altitud (fotografía de abajo a la izquierda).
izquierda)
(La
La fotografía de la izquierda muestra a un preso sometido a una brusca descompresión)
(En la fotografía
ía de la derecha se muestra el momento en el que un preso es abatido de un tiro)
tiro
Casi al final del museo se encuentra el Monumento Conmemorativo del Campo
Campo de Concentración
de Dachau; una escultura de bronce muestra a un grupo de presos esqueléticos y extenuados
caminando sin rumbo. Al final del pabellón está la sala de conmemoración,
conmemoración, donde hay expuestas
distintas fotografías y placas conmemorativas en honor a los muertos,
muertos, entre ellas una de 1995
regalada por los republicanos españoles a los austriacos.
Monumento Conmemorativo del Campo de Concentración de Dachau)
(Monumento Dac
123
Salimos del edificio principal y nos dirigimos al Monumento Internacional, una escultura gigante de
famélicos cuerpos entrelazados y aterrorizados, cuyos cruces se asemejan al entramado de una
alambrada. La obra, situada en el patio de revista, fue inaugurada el 8 de septiembre de 1968,
tiene unos diez metros de largo por siete de alto y muestra con toda crueldad los sufrimientos y las
muertes de los presos de Dachau. Su autor fue el escultor serbio Nandor Glid, el cual perdió a
toda su familia en este campo. Un camino en zigzag entre dos muros de hormigón nos lleva a la
escalofriante escultura. En el muro de la derecha hay una escultura de tres óvalos con los
triángulos de colores que identificaban a los distintos tipos de presos. El grupo escultórico lo
completan otros dos muros perpendiculares a la escultura. Uno con la inscripción escrita en
francés, inglés, alemán y ruso: "Que el ejemplo de aquellos, que entre los años 1933 y 1945 en su
lucha contra el Nacionalsocialismo perdieron aquí sus vidas, sirva a los vivos para defender la
paz, la libertad y el respeto a la dignidad humana", y en el lado opuesto, y escrito en las mismas
lenguas y en yiddish (una derivación que la lengua judía), otro con la sentencia: "Nunca jamás."
Delante de éste último se encuentra, dentro de un bloque de granito, una urna con las cenizas de
un prisionero político desconocido muerto en Dachau. La urna fue introducida en el bloque el 7 de
mayo de 1967.
(Campo de Concentración de Dachau. Monumento Internacional de Nandor Glid)
Una ojeada alrededor del campo y podemos comprobar que escapar de Dachau era imposible.
Unos metros de césped, un foso con agua, una valla electrificada de alambre de púas y al otro
lado un muro eran suficiente barrera para que, desde las torres de vigilancia, los guardias de las
SS dispararan ante el menor intento de fuga. A veces, si querían disfrazar de huida un asesinato,
le quitaban el gorro a un prisionero y se lo tiraban al otro lado del césped. Enseguida lo
amenazaban: "Vete a buscarlo o te disparo", le decían, sin dejarle otra elección. Los disparos
sonaban igual apenas sobrepasaba la zona prohibida.
124
(Campo de Concentración de Dachau. Valla electrificada y foso)
125
Los 34 barracones (se le llamaban bloques) en los que dormían hacinados los presos, fueron
demolidos en 1966 debido al lamentable estado ruinoso en que se encontraban. En la actualidad
se han construido fielmente los dos primeros para poder mostrar el aspecto que tenían y sus
dimensiones. En el lugar que ocupaban los 32 restantes
restan sólo queda la base de hormigón y grava
en las que se asentaban. Un bloque de piedra numerado identifica cada barracón. Las barracas
están amuebladas tal y como estaban entonces y aunque los muebles no son los originales, las
fotografías expuestas en lass distintas habitaciones demuestran la exactitud de las copias. Toda la
construcción del barracón era de madera. Literas, sillas, bancos, armarios… Cada grupo de literas
estaba compuesto por doce camas individuales, pero debido a la sobresaturación del campo cam se
decidió reemplazadas por grandes tablones sin divisiones. Cada barraca se diseñó para albergar
a 200 presos pero al final de la guerra llegaron a convivir ¡¡¡2000!!! Además de las habitaciones
con las literas, los bloques tenían un cuarto de estar con
co mesas y bancos,, fuentes para lavarse y
un cuarto con retretes, un lúgubre espacio donde
don llegamos a contar hasta 11 tazas.
(Campo
Campo de Concentración de Dachau. Letrinas)
Al final de la calle central, la que discurre por el centro de las dos filas de barracones,
ba hay un
convento de carmelitas (la visita es gratuita),
gratuita), y cuatro pequeñas capillas: la ortodoxa rusa
(preciosa), la evangélica de la reconciliación, la católica del Cristo de las Angustias y la judía. En
este mismo lugar se ahorcaron y fusilaron masivamente
masivamente a gran cantidad de presos.
Cruzamos el puente que salva el canal que discurre paralelo al campo de concentración, y
accedemos a la zona de la cámara de gas y los crematorios. La cámara, similar a las de
Auschwitz y construida en 1942, nunca fue utilizada, pero sí los hornos crematorios, que se fueron
incrementando hasta llegar a la cantidad de cuatro, ya que el primero se quedó rápidamente
insuficiente. Los hornos que hoy podemos ver sí son los originales. Cientos de personas eran
incineradas cada día y parte
arte de las cenizas se esparcían macabramente a diario por el campo
126
llevadas por el humo. El hedor llegaba a recorrer varios kilómetros a la redonda. Contiguo a los
hornos se encuentra la cámara de gas, un espacio donde los techos (bajísimos) son
claustrofóbicos, no hay ventanas y está casi a oscuras. La sensación es impactante, me recuerda
a “La Lista de Schlinder”. Todo está en el más absoluto de los silencios. Pasados cinco minutos
salimos al exterior, la incomodidad de estar ahí dentro acelera nuestra salida.
(Campo de Concentración de Dachau. Hornos crematorios)
Frente al edificio del crematorio hay un minúsculo jardín con la estatua verdosa del "Prisionero
Desconocido”. La impresionante figura es obra del escultor alemán Fritz Koelle y en ella se ve a
un prisionero desnutrido y con la mirada perdida en el frente. La frase escrita en su pedestal dice:
“En honor de los muertos y para que los vivos recuerden”.
Es hora de irnos, llevamos aquí casi cinco horas y no nos hemos dado ni cuenta. Mientras salimos
del campo reflexionamos en voz baja.
Digerir todo lo que hemos visto es complicado. Todo lo visto es testigo mudo de lo que el hombre
es capaz de hacer por unos ideales equivocados. Si algún día tenéis la oportunidad de visitar un
lugar de estos, no la perdáis. Hacedlo como una buena oportunidad de aprender y no olvidar lo
que se hizo con millones de personas en toda Europa. Por algo se dice que el que olvida la
historia está condenado a repetirla. A mi no me gustaría olvidarla jamás. Realmente nadie sabrá
jamás el sufrimiento de los que aquí estuvieron (salvo ellos), pero una de las formas que tenemos
de averiguarlo es con sus testimonios o visitando lugares como éste...
A las 20:00h acabamos en el camping Brunnen de Schwangau después de recorrer Füssen de
arriba abajo buscando aparcamiento. De las áreas de camping-car ni hablamos, según nos
informan estaban llenas desde las tres de la tarde. A la entrada del camping coincidimos con
Mariano y Cristina, un matrimonio de Huesca que viajan con sus dos hijos, Noelia y Alejandro.
127
Tras acomodarnos en la parcela, delante de la familia española, damos un corto paseo por el
borde del lago y volvemos para cenar. El día ha sido intenso. Mañana más.
128
(Campo de Concentración de Dachau. Estatua del Preso Desconocido obra de Fritz Koelle)
129
PERNOCTA EN SCHWANGAU
Camping Brunnen (*****)
Seestrasse, 81
87645 Schwangau / Allgäu
Coordenadas GPS: N 47º 35’ 47.57’’ - E 10º 44’ 19.32’’ (N 47.59655 - E 10.73870)
Teléfono: 08362 / 8273
Fax: 08362 / 8630
E-Mail: info@camping-brunnen.de
Web: www.camping-brunnen.de
Situado a 5 km del parking de Hohenschwangau
Horario de recepción: de 7:00h a 21:00h.
No hablan castellano
300 Parcelas
Precios de 2007:
- Adultos: 8,50€
- Niños de 2 a 8 años: 4,50€
- Niños de 9 a 15 años: 6,50€
- Parcela: 6.50€
- Electricidad (16A): 3,60€
OFICINA DE INFORMACIÓN DEL CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE DACHAU:
KZ-Gedenkstätte Dachau
Alte Römerstrasse, 75
85221 Dachau
Teléfono: 08131 / 669970
Fax: 08131 / 2235
E-Mail: info@kz-gedenkstaette-dachau.de
Web: www.kz-gedenkstaette-dachau.de
Resumen del 13º día:
PARCIALES TOTALES
Kilómetros recorridos 205 3.038 acumulados
Parking de Dachau 5€
8€ (3€ los adultos y 2€ los
Audio guías KZ-Dachau
niños)
Gastos de Gas-oil 72,88 litros a 1,138€/L 83€
Camping Brunnen 33,60€
N 48º 15’ 57.82’’
Parking Campo de Concentración de
Coordenadas GPS E 11º 28’ 15.23’’
Dachau
(N 48.26606 - E 11.47090)
N 47º 35’ 47.57’’
Coordenadas GPS Camping Brunnen (Schwangau) E 10º 44’ 19.32’’
(N 47.59655 - E 10.73870)
Las coordenadas y datos aquí expresados están comprobados y/o anotados el 17/08/2007
130
C a p ít u lo 1 4
Sábado 18 de agosto (Schwangau – Neuschwanstein – Füssen,
Füssen, 12 km)
km)
Amanece un día maravilloso, radiante, soleado, aunque un poco frío. También la noche ha sido
muy fría, a las tres de la madrugada tuve que levantarme por un repentino ardor de estómago y el
termómetro de la autocaravana marcaba sólo 5 grados en el exterior. Cuando nos levantamos,
sobre las 8:15h, nuestros vecinos españoles están recogiendo para ir a ver Neuschwanstein, han
madrugado más que nosotros. El desayuno se hace como de costumbre y alrededor de las 8:55h
salimos del camping camino del parking de Hohenschwangau que nos había recomendado Mipla.
Nada más salir de la carretera de acceso al camping, vemos a lo lejos, entre las montañas, la
blanca silueta del castillo de Neuschwanstein. A un lado de la carretera que une Schwangau con
Füssen se encuentra la pequeña, pero coqueta, iglesia de St. Coloman. Aquí hacemos una
pequeña parada para hacer fotos. Diez minutos después, nos ponemos de nuevo en marcha.
(Schwangau. En primer término la iglesia de St. Coloman, al fondo, el Castillo de Neuschwanstein)
Antes de entrar al pueblo de Hohenschwangau nos encontramos con el parking (bien señalizado,
por cierto). Es temprano pero junto a nosotros ya hay una veintena de autocaravanas aparcadas,
entre ellas, la de nuestros vecinos de Huesca. El parking es bastante grande y un poco caro para
lo que se estila en este país, 7€ sea cual sea el tiempo que se esté allí aparcado. En nuestro caso,
algo más de cuatro horas.
131
Desde el parking, y acompañados por la familia española, accedemos a la zona turística donde
podemos encontrar restaurantes, hoteles, puestos de comida rápida y tiendas de productos
típicos, toda una parafernalia montada alrededor de los castillos.
Antes de subir al castillo adquirimos las entradas en las taquillas del Ticket-Center (horario de
apertura de 9:00h a 18:00h), un edificio que hay junto al Hotel Müller. Las colas son interminables
pero la cosa va rápida, se han dado cuenta que cuanto más rápido vaya, más dinero entra a las
arcas del estado. El precio para ver sólo Neuschwanstein es de 9€ para los adultos y gratis para
los menores de 18 años acompañados. Se puede visitar el castillo de Hohenschwangau
construido en 1832 en una entrada combinada con el de Neuschwanstein, el precio para ver
ambos castillos es de 17€. Nosotros sólo veremos Neuschwanstein. Cuando se compra la entrada
para acceder a cualquiera de los dos castillos hay que solicitar la entrada con audio-guía en
español, no lo olvidéis. El audio-guía se recoge en la recepción del castillo. En el ticket de entrada
pone la hora de acceso (en nuestro caso, las 11:20h) y un número de visita (en nuestro caso, el
440) como cuando vamos a la carnicería. Nos recomiendan estar 5 minutos antes en la puerta de
entrada ya que son exquisitamente puntuales. Por cierto, es de obligada condición sacar los
tickets aquí, ya que si se os olvidara hacerlo no podríais acceder al castillo, allí arriba no hay
taquillas.
(Castillo de Neuschwanstein desde el Ticket-Center)
Para subir hay tres posibilidades: subir andando por una pronunciada pendiente en un paseo de
unos 25 ó 30 minutos; subir en autobús y subir en calesa. El coste de estos dos últimos medios de
transporte no está incluido en la entrada. Nosotros elegimos el autobús. El precio es de 1,80€ los
adultos y 1€ los niños. Hay otra posibilidad para subir, el teleférico que se coge a 1 km de
Hohenschwangau, en la carretera de Schwangau, pero esa opción la dejaremos para otra
ocasión.
132
Castillo de Neuschwanstein
Si hay una imagen por excelencia de Alemania, y por supuesto de la región de Baviera, esa es la
del castillo de Neuschwanstein, cuyo nombre en alemán significa “Nueva roca del Cisne”, ya que
se ubica junto al Lago del Cisne. Ordenado construir por el fantástico Luís II de Baviera (coronado
rey en 1864 cuando sólo tenía 18 años), su primera piedra se puso el 5 de septiembre de 1869 y
fue acabado en 1886. El diseño se debe al escenógrafo (que no arquitecto) Christian Jank, y es el
destino turístico mas visitado de Alemania. Cuando veáis con vuestros propios ojos el lugar de su
emplazamiento entenderéis el porqué.
Neuschwanstein fue la mayor excentricidad que se permitió el llamado “Rey Loco”, como se le
conocía por su ansia de evadirse de la realidad, aunque no la única, ya que también diseñó y
construyó el castillo de Linderhof (su favorito), que usaba en épocas estivales, y el de
Herrenchiemsee, erigido en una isla del lago Chiemsee, y para el que se tomó como modelo el
Palacio francés de Versalles. Sin embargo, fue Neuschwanstein el castillo que eligió para
refugiarse de todo lo que le rodeaba, por eso puso tanto empeño a la hora de construirlo. Tal era
la obsesión que tenía por construir este castillo que gastó todo su dinero y parte del tesoro del
reino, incluso se dice que pensó en asaltar bancos para terminar su palacio (las leyendas urbanas
son así). Eligió los mejores materiales y mano de obra bávara para su construcción, y quiso un
castillo con todas las innovaciones tecnológicas de la época. Así, Neuschwanstein cuenta con una
completa red de luz eléctrica, agua corriente (fría y caliente), calefacción, WC como los de hoy en
día, un ascensor para los alimentos, o una cocina que aprovechaba el calor siguiendo unas
teorías de Leonardo da Vinci.
(Castillo de Hohenschwangau desde Neuschwanstein)
133
Por un momento, dejamos el pasado y nos adentramos en el presente, y éste es subir a ver
Neuschwanstein. Tras un cuarto de hora de espera, nos recoge el autobús y lentamente subimos
por las escarpadas y sinuosas curvas de la carretera de acceso al castillo; nos percatamos de que
las vistas son fantásticas y una vez arriba todas nuestras expectativas se ven superadas. El sitio
es absolutamente espectacular, no se puede definir de otra forma. Es una perfección caprichosa
situada en un lugar de construcción entre montañas y lagos, que ofrece maravillosas vistas de los
Alpes. El entorno del castillo es literalmente mágico. Si algo hay que reconocer a Luís II es su
excelente gusto por unir el increíble edificio con un entorno natural tan sobrecogedor. Un paisaje
lleno de montañas, el magnífico lago del cisne e incluso la bella cascada del río Pöllat a la que
daba su propia habitación. Además el Schwansee, está preparado como lago de recreo con
barcas para relajarse dando un agradable paseo. Toda una maravillosa locura en medio de un
enclave de postal.
(El mágico enclave de postal de los Castillos de Hohenschwangau y Neuschwanstein)
Al llegar al Marienbrüke (Puente de María, construido por la empresa MAN por encargo de la
familia real en honor a la princesa prusiana, madre del rey) contemplamos atónitos que el rastro
de Cascorro un domingo a las 12:00h está semi-vacío en comparación con lo que aquí vemos. No
menos de 60 ó 70 personas se agolpan en los pocos metros de longitud de este puente. Debo
decir que si no fuese porque el puentecito lleva aquí más años que el propio castillo, el que
escribe no se fiaría lo más mínimo de la resistencia del mismo. Da miedo ver la ingente cantidad
de turistas que se apelotonan en busca de una fotografía del famoso castillo. Una vez despejada
un poco la zona, entramos al Marienbrüke. Es uno de los pocos lugares desde donde se puede
contemplar la vista completa del castillo, por ello desde aquí se hacen las mejores fotos. Por este
puente se puede continuar el camino a la cima del monte Tegelberg desde donde se tienen las
mejores vistas del castillo (y las más famosas), aunque la caminata dura unas tres horas y no es
nada recomendable si no se conoce la zona y si no se está en plena forma para subir cerros, y
para ser sincero, desde aquí no se ve nada mal. Si se mira hacia abajo, las vistas de las cascadas
134
del río Pöllat son vertiginosas. Los que sufrís de vértigo olvidaos de entrar al puente, está a 92
metros de altura. Por cierto, a Luis II le gustaba hacer desde aquí lo que a Felipe II desde el monte
de Abantos en el Escorial, admirar de noche su obra inacabada iluminada por la tenue luz de las
velas.
(El fantástico Castillo de Neuschwanstein desde el Marienbrüke)
135
A los pies del castillo, lo que sorprende es su apariencia exterior. El rey ordenó explícitamente que
tuviera apariencia de castillo de cuento de hadas, y lo consiguió. El resultado fue tan espectacular
que Walt Disney lo tomó como ejemplo para el castillo de la Bella Durmiente del Disneywold de
Orlando, y posteriormente fue elegido como símbolo de todos los Disneyland del planeta.
A la hora que nos indica el ticket de entrada accedemos al vestíbulo del castillo. No hay colas y la
organización es exquisita, muy alemana. Un panel informativo muestra nuestro número, el 440.
Recordad, si os retrasáis más de cinco minutos olvidaos de entrar. En el mostrador de entrada nos
proporcionan el práctico audio-guía en español que tiene una forma muy alemana de funcionar:
según la sala en la que nos encontremos, se activa el aparato en cuestión y nos explica con una
claridad meridiana los contenidos de esa habitación, y no de otra. Por muy extraño que os
parezca, no se nos dio el caso de estar en la cocina y que nos explicase cómo era la escalera... lo
dicho, muy alemán. Ya estamos en el interior del castillo de Neuschwanstein. Una cosa antes de
entrar, no está permitido hacer fotos en el interior, lo cual no significa que no se hagan, dicho
queda.
La fascinación por los relatos tradicionales que el rey leía cuando era niño, llevó a una decoración
interior plagada de referencias literarias y fantásticas. Todo esto queda bien plasmado en los
impresionantes murales que comienzan en el propio hall de entrada al recinto. Hacen juego con
una decoración exquisita y un poco recargada, aunque ilustran a la perfección la extravagancia
por la que se conoció a Luís II.
Un buen ejemplo de esta grandiosidad es el Salón del Trono, el lugar más impresionante del
castillo, con una enorme lámpara que pesa más de 900 kg. Es un espacio dominado por los tonos
dorados y lleno de columnas y de imágenes religiosas. Este salón evoca una iglesia bizantina y su
diseño se basó en la Aya Sofía de Estambul. Curiosamente, aquí nunca hubo un trono, con la
muerte del rey se desestimó su colocación dado el excesivo gasto que ocasionaba su compra ya
que se pretendía hacerlo de marfil y oro. Su piso es un mosaico de más de dos millones de
piedrecillas que representan la flora y fauna del planeta tierra.
El salón de los cantores es también de lo más especial, con sus techos de madera de pino
policromada, adornado con candelabros y lámparas gigantescas. La decoración de las paredes
está basada en escenificaciones de la leyenda de Parsifal, que pasa por ser una de las obras
cumbres de Wagner. El salón es extraordinario, digno de admirar, y terminarlo fue una de las
prioridades del rey, ya que de esa forma podía escenificar en él las obras de Ricardo Wagner, que
paradójicamente nunca puso un pie en el castillo. Luis II jamás llegó a utilizar este salón, y sólo en
1933 (50 aniversario de la muerte de Wagner) y 1939 se celebraron en él sendos conciertos.
Durante estas dos celebraciones el salón resplandecía bajo la luz de más de 600 velas. Hoy en
día, y desde 1969, vuelven a tener lugar conciertos en esta sala.
Destacar también la alcoba del rey, de estilo gótico, con un extraordinario techo de roble. Se tardó
más de cuatro años en terminar los paneles, esculturas y la cama con dosel, tallados en madera
(recreaos con la visión de esta cama porque es una autentica maravilla). Magníficos son el sillón
de lectura y la estufa de cerámica que calentaba el dormitorio. La mayoría de las pinturas que hay
en esta sala representan a Tristán e Isolda (Wagner por todas partes). En esta alcoba le fue
comunicado al rey el 12 de junio de 1886 su inhabilitación para reinar, a raíz de un informe
médico, que le declaraba loco de remate. Ese mismo día se lo llevaron al palacio de Berg, donde
murió 36 horas después.
Pero no todo en el castillo quedó al gusto del rey. En el patio interior del castillo, rodeado por
hileras de arcadas, se debió haber alzado una iglesia con una monumental torre de casi 100
metros de altura (en una parte del patio está marcado el lugar de su emplazamiento), aunque el
proyecto nunca se acometió dada la prematura muerte del monarca. Para resumir: 360
habitaciones, pero sólo 14 están terminadas, no hubo dinero para más. Cada una está decorada
como si de una escenografía de ópera de Wagner se tratara.
El rey sólo disfrutó de su más deseada obra 170 días, trágicamente, tanto esfuerzo por crear esta
belleza no le mereció la pena. A Luis II de Baviera, al que nunca lo esperó ninguna princesa en la
torre más alta de Neuschwanstein (siempre hubo sospechas sobre sus preferencias sexuales), lo
136
encontraron ahogado en el lago de Strarnberger en extrañas circunstancias junto al cuerpo de su
psiquiatra, Bernhard von Gudden, un día después de llegar al palacio de Berg. Dado que era un
excelente nadador, queda la hipótesis de un posible asesinato. Cuentan que la archiduquesa
María Teresa de Wurtemberg, pariente del rey, escribió una carta en la que decía que Luis II se
había asfixiado con su propia lengua tras haber estrangulado a su psiquiatra en medio de una
crisis de locura. También se dice que su excentricidad era muy molesta para los políticos y para
parte de su familia, así como que el dinero que gastaba en palacios y mecenazgos (el más famoso
con Wagner) era todo un derroche. En todo caso, Luís II de Baviera acabó protagonizando su
propia leyenda, una leyenda de locura. La controversia que creó durante su reinado fue tal que era
más querido por su pueblo que por sus políticos y su familia. A él se debe la creación de escuelas,
institutos y academias para elevar el nivel cultural de Baviera. Apoyó la acción de ayuda a la Cruz
Roja, que a través de Baviera se extendió por toda Alemania. Gracias a su ayuda, hoy en día se
pueden admirar las obras de Ricardo Wagner. Infinidad de gentes, veneran aun a Luis II de
Baviera, bien como rey o bien como leyenda, nunca pasó indiferente. Cuando murió sólo contaba
con 41 años.
En el lago Strarnberger, en el mismo lugar donde aparecieron flotando los cuerpos del rey y de su
médico, ahora se levanta una cruz de hierro recordando la tragedia del soñador monarca bábaro.
Los descendientes de Luis II no debían sentir mucha fascinación por la magia de los cuentos que
leía el rey, ya que Neuschwanstein fue vendido al gobierno bávaro a los pocos días de su muerte.
Aunque él no lo hubiese permitido jamás, siete semanas después de morir, el castillo fue abierto al
público para sufragar los gastos de la descomunal obra (se estima que costó seis millones de
marcos de oro). Casi 20.000 personas visitaron el castillo en los primeros seis meses, y eso que
por entonces no había ni carros tirados por caballos, ni teleféricos, ni autobuses llenos de turistas.
Más tarde se hizo cargo de él el gobierno alemán y actualmente se ha convertido en todo un
símbolo de Alemania y en una máquina de hacer dinero gracias a un flujo turístico
inconmensurable. Tanto es así que los ingresos anuales del castillo superan con creces la cifra
por la que fue adquirido. Aquellos que firmaron su locura se frotarían ahora las manos al ver la
inagotable gallina de los huevos de oro que suponen los millones de euros anuales que recaudan
los castillos de locura de Luis II. El protagonista del cuento del Rey Loco no acabó feliz como
acaban los cuentos de Disney, pero lo cierto es que su obra ahí quedó, para que la disfruten los
que, como yo, alguna vez soñamos ser príncipes en un cuento de hadas. Sueños que teníamos
en las representaciones teatrales que, de pequeños, hacíamos en el colegio bajo la supervisión de
Don Laureano, muy dado a darnos collejas cuando no te sabías el texto de la obra. Y es que como
alguien dijo: “La vida, a veces, puede ser más hermosa que los cuentos”. Y qué razón tenía.
(Mariano, Jose, Cristina, Inma, Noelia, Alejandro y Javi a la salida de Neuschwanstein)
137
Hemos visto la maravillosa obra de Luis II de Baviera y es hora de salir. Realizamos las compras
de rigor en la tienda del castillo y nos disponemos a abandonar el mismo. Tras una buena
caminata cuesta abajo llegamos de nuevo al pueblo de Hohenschwangau, y lo atravesamos para
ir al parking a recoger nuestras autocaravanas. A estas horas, la zona está invadida por el
turismo. Desgraciadamente la extrema masificación turística nos impide disfrutar como tan
magnífico lugar se merece. Nos sumamos a la culpabilidad, también somos parte del problema.
Intercambiamos despedidas y correos con nuestros amigos de Huesca, pagamos el parking y
emprendemos el corto camino hacia el área de autocaravanas de Füssen, aunque para ser
exactos, habría que decir las áreas, ya que hay dos en la misma calle. Nosotros nos vamos a la
segunda, que es la que nos habían recomendado; la primera es más pequeña y no tiene tantos
servicios. Una de la otra dista no más de 100 metros.
Al llegar, comprobamos que ya hay pocos sitios libres, aun así, podemos elegir la parcela que más
nos gusta. A una hora poco normal para nuestras costumbres (13:55h) iniciamos la comida.
Durante el tiempo que dura nuestro almuerzo no paran de llegar autocaravanas. La llegada
incesante de éstas hace que en menos de 45 minutos se llene completamente el parking. Tenedlo
en cuenta por si pensáis pernoctar aquí, a las tres de la tarde ya no hay sitio. El área está
aproximadamente a 2 km a las afueras de Füssen, pero andando, esta distancia se hace en un
“pis-pas”. El suelo es de gravilla y tiene unas 90 plazas, casi todas bien delimitadas. Restaurante
(a tope por la noche y con cita previa si se desea cenar), aseos (con duchas de pago) y zona de
llenado y vaciado completan la oferta por la que se pagan 12€ incluida la electricidad (10€ sin
ella). Al lado hay tres supermercados, Lidl, Aldi y Fristo (este último no va de coña, se llama así)
por si se quiere hacer la compra del día. Ojo que estos no cierran a las 10 de la noche como en
España, estos a las 19:00h se van para casa y echan el cierre al chiringuito. Estos tres
supermercados tienen parking propio pero sólo para uso diurno, no os animéis a dejar la
autocaravana por la noche ya que además de estar prohibido, bajan la barrera cuando el
supermercado cierra y os podríais quedar dentro sin poder salir.
Una vez comidos, y realizada la compra en el Lidl, nos disponemos a ver la ciudad de Füssen. A
propósito del Lidl. Para mí quisiera tener un negocio con la cajera que tiene el Lidl de Füssen. Es
una máquina. No es humana, es más, creo que lleva una batería de ion-litio en la espalda. Pasa
los productos a tal velocidad, que entre los tres somos incapaces de meter en las bolsas el
contenido de la compra. En el suelo acaban los tomates y una tableta de chocolate blanco. Es
imposible ganarla. Llegamos a pensar que ella sola se bastaría para cubrir el puesto de las demás
cajeras en caso de ausencia. A la salida, la buena mujer nos mira de arriba a abajo como
culpándonos por no ir a su ritmo. Lo dicho, una máquina.
138
Füssen
Como ya dijimos antes, en un agradable paseo de unos veinte minutos por la Augsburgerstrasse
nos hacemos los 2 km que separan el área de la ciudad. Los hay que se lo hacen en bicicleta pero
no es nuestro caso, lo primero porque no nos las hemos traído y lo segundo porque no hay bici
que soporte mis 105 kilitos de nada, y para qué engañarnos, tampoco hay ganas de aguantar el
insufrible sillín en la zona escrotal… Para futuras ocasiones nos pensaremos alquilar dos, una
para Inma y otra para Javi, yo prefiero andar o alquilar una moto...
Este es el último pueblo de la Ruta Romántica, que en cierto modo, y salvando las distancias, me
recuerda a Dosbarrios, el pueblo de Inma, más que nada por la forma de celebrar sus fiestas, a lo
grande, que no por otra cosa, dicho sea de paso. Por la Reichenstrasse accedemos al casco
histórico de esta ciudad que está celebrando la Stadtfest, algo así como la fiesta grande. Durante
este fin de semana el pueblo se viste de gala y se llena de turistas ávidos de cerveza, salchichas y
chuletones. El claro ejemplo de lo que decimos es la Brunnengasse, una pequeña callejuela
donde hay montado un escenario sobre el que hay un cantante alemán en pleno estado de
éxtasis, sudoroso y con unos movimientos compulsivos más propios de Mick Jagger que de una
persona normal. El susodicho cantautor, con un parecido a Labordeta más que razonable, toca su
guitarra al compás de las palmas de los asistentes al concierto. Mientras, en uno de los bares que
por decenas se congregan por la zona, un curioso personaje disfrazado de guardabosques (su
chaleco color salmón y su pantalón corto de pana marrón lo delatan), sirve una tras otra
innumerables jarras de cerveza de litro. Sus largos y rubios bigotes se mueven al mismo ritmo de
las parejas que bailan al son de las canciones del Labordeta bávaro. Mesas repletas de gente;
gente bebiendo jarrones de cervezas de litro y ciclópeas salchichas con ketchup (jamás había
visto salchichas de este tamaño); enormes chuletones de buey asados con carbón vegetal, en fin,
como en Dosbarrios…Sólo falta la zurra, el queso de Romero y el jamón serrano de Tarancón.
¡Qué festín! Como a mí esto me encanta, y disfruto como un cochino en una charca, acabo
haciendo fotos a todo lo que se mueve, y como el que más se mueve es Labordeta, a él me
dedico en cuerpo y alma, como con la novia en una boda…
(Füssen. Imágenes de la Stadtfest. A la derecha, el curioso camarero/guardabosques)
Suponemos que fuera de esta época tan festiva y gozosa, Füssen será una ciudad más tranquila
que lo que hoy se nos muestra, ya que pasear por sus calles se hace, por momentos, bastante
complicado. A su favor hay que decir que casi todo su casco viejo es peatonal, lo que facilitará su
cómoda contemplación sin preocuparse por el agobio de los coches, eso sí, si como nosotros
osáis visitarla en plena Stadtfest, olvidaos de la tranquilidad.
139
El centro histórico de Füssen está lleno de edificios del siglo XVI con sus fachadas
maravillosamente decoradas con pinturas llamativas. Pasear por sus calles es como visitar una
pinacoteca al aire libre. En las fotografías que ilustran esta parte del relato podéis comprobar lo
que decimos. Un ejemplo de lo que os comentamos es el patio interior del Hohes Schloss (el
Palacio de Füssen y antigua residencia de los Príncipes Obispos de Augsburg) ya que tanto los
miradores como las ventanas están pintados en la pared, dando una sensación tridimensional
cuando en realidad son trampantojos magistralmente pintados.
Pasear por esta ciudad alemana de calles adoquinadas es tener la sensación de que en cualquier
momento nos va a salir de un portal un músico tocando un violín y nos va a deleitar con una suave
y enamoradiza melodía, no en vano aquí siempre ha habido maestros artesanos que los han
construido de forma magistral y han sido santo y seña en toda la Europa musical. La fuente
Lautenmacherbrunnen al final de la Brunnengasse nos recuerda a uno de ellos, el maestro Kaspar
Tiefenbrucker.
(Füssen. La estatua del maestro Kaspar Tiefenbrucker preside la Lautenmacherbrunnen)
Más plazas y más edificios históricos nos conducen de nuevo a la Reichenstrasse. La tarde
empieza a caer y la luz tenue de las farolas de las calles nos recuerda que ya va siendo hora de
acabar la festiva jornada. No nos podemos ir de aquí sin probar las apetitosas salchichas a la
parrilla con curry (aquí la llaman currywurst) que están asando en uno de los “chiringuitos” de esta
abarrotada calle. Pedimos que nos las corten en trocitos y, aderezadas con ketchup, salsa de
tomate y curry en polvo, todo ello acompañado por un panecillo y servidas en un cartoncito blanco
con un tenedor de plástico, son el alimento perfecto para matar el hambre mientras paseamos
rodeados de alemanes deseosos de beber cerveza como si la fueran a prohibir. El curioso
personaje de rubios y grandes bigotes y pantalón corto de guarda bosques, sigue a lo suyo. Jarra
tras jarra, los insaciables alemanes acaban un barril tras otro. Mientras, allí subido en el escenario,
140
sigue tocando su guitarra el cantautor bábaro que se parece a Labordeta. Ahora son las canciones
de Abba y de Tom Jones las que son bailadas y jaleadas por los allí presentes. Todo su afán es
que los sonrosados alemanes canten y coreen cada acorde de guitarra y de harmónica, y vaya si
lo consigue; entre cantante y lugareños hay más compenetración que en un concierto de Bisbal, y
es que el tío es un hombre-orquesta como Dios manda. Diez minutos después decidimos que para
nosotros el show ha terminado. ¡¡¡Aquí paz y después gloria!!! Contentos como los niños en el día
de Reyes, bajamos la ya atestada calle pensando para nuestros adentros: ¡¡¡como se lo pasan los
jodíos estos, eh?!!! La “currywurst” ha dejado huella, tomamos nota de la receta para hacerla en
casa.
(Dos rincones de Füssen)
De regreso a la autocaravana, a Javi se le presenta un duro enemigo: La sed. Como no puede
aguantar los escasos 20 minutos que nos separan de la autocaravana, le compramos una botella
de agua, ¡¡¡y Dios, resulta ser el peor brebaje desde la existencia de la Tónica Finley!!! La cuestión
es que la botella es de agua con gas y sabe a rayos, así que directamente el agua con gas pasa a
mejor vida en una papelera que nos encontramos cerca de la tiendecita donde la hemos adquirido.
Por aquí lo normal es consumir agua mineral con gas, así que cuidado al comprar; nosotros nos
equivocamos dos veces a pesar de que las botellas dicen que el agua es natural, lo mejor es
preguntar en caja si la botella es sin gas (“¿ohne Gas?”). Por cierto, aquí hemos podido
comprobar que la leyenda sobre el precio de la cerveza en Alemania era cierta: es casi más
barata que el agua. En ese aspecto los alemanes demuestran un grado de civilización
extraordinariamente superior al nuestro... Podríamos estar un rato hablando también de las
virtudes de la cerveza alemana, pero no es el objeto de esta narración y por tanto continuamos
con el relato de lo acontecido.
Al llegar a la autocaravana, ordeno mentalmente los momentos vividos hoy y los paso a la libreta
de apuntes y al rutómetro. Le echo un vistazo a las anotaciones de lo que veremos mañana,
descargo las fotografías en el portátil y cargamos las baterías de las cámaras de fotos. Es el
momento en el que la melancolía se apodera de nosotros. Sólo recordar que ya estamos
acabando el viaje por este año nos llena de nostalgia. Habrá que ir pensando en el del año que
viene para que se pase la pena. Mientras aquí ya es noche cerrada, en España aun es de día. La
llamada a casa nos deja con la tranquilidad de que todo va bien. Cena rápida y damos por
finalizado el día. Glorioso día, si señor.
141
PERNOCTA EN FÜSSEN:
Wohnmobilplatz Füssen
Abt-Hafner-Strasse, 9
87629 Füssen
Coordenadas GPS: N 47º 34’ 56.20’’ - E 10º 42’ 03.07’’ (N 47.58227 - E 10.70086)
Teléfono Fijo: 08362 / 940104 y Teléfono Móvil: 0172 / 5647708
Fax: 08362 / 925829
E-Mail: info@wohnmobilplatz.de
Web: www.wohnmobilplatz-fuessen.de
Situado a 2 km de la ciudad
Horario de la recepción: Todo el día.
No hablan castellano.
90 parcelas con suelo de gravilla. Zona de carga y descarga de aguas gratuita. Duchas de pago.
Precios de 2007:
- Parcela: 10€
- Electricidad (4A): 2€
OFICINA DE TURISMO DE FÜSSEN
Kaiser-Maximilian-Platz, 1
87629 Füssen
Teléfono: 08362 / 93850
Fax: 08362 / 938520
E-Mail: tourismus@fuessen.de
Web: www.stadt-fuessen.de
Otras Webs útiles: www.neuschwanstein.com
www.ticket-center- hohenschwangau.com
Resumen del 14º día:
PARCIALES TOTALES
Kilómetros recorridos 12 3.050 acumulados
Parking en Hohenschwangau 7€
18€
Entradas para el Castillo de
Neuschwanstein (Adultos 9€ y Gratis para los
menores de 18 años)
4,60€ (1,80€ adultos y 1€
Subida en autobús al Castillo
niños)
Área de pernocta de Füssen 12€
N 47º 33’ 28.45’’
Coordenadas GPS Parking en Hohenschwangau E 10º 44’ 27.72’’
(N 47.55790 - E 10.74104)
N 47º 34’ 56.20’’
Coordenadas GPS Área de pernocta de Füssen E 10º 42’ 03.07’’
(N 47.58227 - E 10.70086)
Las coordenadas y datos aquí expresados están comprobados y/o anotados el 18/08/2007
142
C a p ít u lo 1 5
Domingo 19 de agosto (Füssen – Lindau – Meersburg,
Meersburg, 148 km)
km)
Nos levantamos tarde, el cansancio se está acumulando de forma peligrosa. Después del
desayuno, toca la rutina diaria de mantenimiento de la autocaravana. Antes de salir del área
vaciamos el depósito de aguas grises y el WC químico y llenamos el de agua potable. Todo
gratuito. En realizar estas labores tardamos más de lo normal porque tenemos la sana manía de
querer hacerlo todos a la vez, algo innato en el ser humano, los españoles y los italianos nos
llevamos la palma…
Las carreteras hasta llegar a Lindau no son de nota pero tampoco nos vamos a quejar para lo
poco que nos queda de vacaciones. Durante la ruta, tenemos ocasión de comprobar las bondades
de los conductores alemanes, al menos de alguno. Si te pones a adelantar no se te pegan al culo
como si llevaran imán, afortunadamente están un poco más civilizados que el resto del personal.
Deberíamos tomar ejemplo.
En menos de una hora y media nos presentamos en nuestro destino, el Lago Constanza.
Lago Constanza (Bodensee)
El Lago Constanza, Bodensee para los alemanes, es el lago más grande de Alemania y el tercero
de Europa. Pertenece a tres países, Austria, Suiza y Alemania, y está formado gracias a la
inundación de un enorme glaciar por las aguas del Rhin. Pertenecer a tres países distintos puede
dar lugar a lo que contaba Gila en sus monólogos, y no es otra cosa que la de estar meándote en
Alemania y tener que hacerlo en Suiza por no poder parar a tiempo. Se puede dar el caso de
bordear el lago y estar cambiando de país cada 20 minutos. Curioso.
El perímetro del lago es de 273 kilómetros, 173 de ellos son alemanes. Los restantes se los
reparte Suiza con 72 y Austria con 28. En sus orillas se alternan pueblos con encanto como
Lindau, Meersburg o Constanza, prósperos industrialmente hablando como Friedrichshafen y
paradisíacos como la isla de Mainau. Los transbordadores y los barcos de recreo permiten unir en
breves minutos la mayoría de las poblaciones de las orillas además de facilitar el acceso a las
maravillas escondidas en sus islas, sobre todo la de las flores, Mainau.
La principal ciudad del Lago Bodensee es Constanza, intacta tras la Segunda Guerra Mundial
gracias su cercanía con Suiza, siempre neutral en la guerra, eso impidió que fuese bombardeada.
Fue una de las pocas que se salvaron de la devastación.
Cuentan que en días con buena visibilidad, pueden divisarse las cumbres de los Alpes suizos y
austriacos desde cualquier punto de la orilla. Y es que si el Lago Constanza es la atracción
principal durante el verano, durante el otoño y el invierno, lo son las montañas, específicamente,
esas que se ven desde cualquier punto de la orilla, las de Suiza. Modestamente os invitamos a
que paseéis con nosotros por alguna de las ciudades de este lago tan espectacular.
143
Lindau
A las 11:40h llegamos a uno de los magníficos P+R de Lindau en la Reutinerstrasse, el P1. Uno
de los graves problemas que tiene esta ciudad es la escasez de plazas de aparcamiento, por ese
motivo hay habilitados varios parking en el extrarradio que permiten, con autobuses lanzadera,
desplazarse hasta la propia ciudad; en el caso de este parking, la parada del bus está dentro del
mismo. Excepcionalmente el parking hoy es gratuito (las máquinas expendedoras de ticket están
averiadas) por lo que el día nos sale redondo. La frecuencia de paso de los buses es de 20-25
minutos y se tardan no más de 10 minutos en llegar al puente Seebrücke, final del corto viaje y
uno de los dos accesos a la Isla de Lindau. El recorrido también puede realizarse a pie pero en
realizar el trayecto calculamos que se tardarán como pocos 30 ó 35 minutos. Al Subir al bus la
simpática conductora nos ameniza el recorrido explicándonos en inglés como funciona el P+R
(0,50€ por los tres ida y vuelta, frecuencia de paso, paradas, etc.) ¿Qué más queremos?
Lindau es una preciosa ciudad del estado de Baviera que está construida sobre una isla. Como os
hemos dicho anteriormente, una de las dos vías de comunicación con el continente por tierra es el
Seebrücke, un puente para el acceso peatonal y para el tráfico rodado. El otro acceso es un
viaducto que permite la llegada del tren y que también posibilita el paso de peatones, es el
Eisenbahndamm.
Esta pequeña y atractiva ciudad bávara situada muy cerca de la frontera de Alemania con Suiza,
Austria y Liechtenstein, está bañada por el Lago Constanza y al igual que muchas otras ciudades
europeas sufrió en sus carnes la horrorosa Segunda Guerra Mundial. Una cosa diferencia a
Lindau de las otras, y es que al contrario que la mayoría de las ciudades alemanas, esta fue
ocupada por los franceses, aunque con posterioridad le fue devuelta a Alemania. La magia de
esta pequeña isla está en que aun sigue conservando ese aire medieval característico en otras
ciudades que hemos visitado durante nuestro paseo por la Ruta Romántica, y es que esta gente
sabe cuidar su historia.
(Marktplatz de Lindau. Stephanskirche)
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Al acceder por el Seebrücke nuestro paseo se inicia en la Schmiedgasse, una pequeña calle que
nos lleva a la Marktplatz, lugar donde se encuentra el Stadtmuseum de Lindau, una casa del siglo
XVIII que tiene una fachada maravillosamente decorada con pinturas y que se la conoce como
Casa zum Cavazzen. En la actualidad es la sede del museo municipal. Frente a esta casa se
encuentra la iglesia evangélica de San Esteban (Stephanskirche) con su torre blanca coronada
con esa enorme cebolla típica de las iglesias protestantes y la iglesia católica de Santa María
(Stiftskirche) de estilo rococó. En el centro de la plaza se alza la concurrida fuente de Neptuno con
su estatua y su tridente. Alrededor de ésta, y estratégicamente situadas, varias terrazas de
restaurantes se nos muestran gozosas invitándonos al descanso y a tomar una refrescante
cerveza alemana. No somos desconsiderados y aceptamos. La Bitburger entra como el agua…
(Marktplatz de Lindau. Casa zum Cavazzen)
Es el momento de entrar en la calle más famosa de Lindau, la Maximilianstrasse, la principal
arteria de la ciudad y, sin lugar a dudas, la más concurrida de todas. Tiendas de recuerdos,
boutiques de ropa, restaurantes de lujo, cafeterías con sus terrazas abarrotadas de turistas,
pastelerías con escaparates llenos de bombones de chocolate y una sucesión de pintorescas y
magníficas casas de entramado nos llevan a la Bismarckplatz, una pequeña plaza que sale a la
izquierda y en la que se halla el Altes Rathaus, el antiguo ayuntamiento que fue construido en
1422 y cuyos frescos de las fachadas son representaciones de la historia de la ciudad. La
decoración de las fachadas, tanto la posterior que da a la Bismarckplatz (prestad especial
atención en la bellísima escalera gótica del S. XV), como la principal que da a la Reichsplatz, son
maravillosas; son esas decoraciones que no te cansas de ver y de fotografiar por mucho que las
hayamos visto en otros lugares de Alemania, son simplemente extraordinarias. En la propia
Reichsplatz, frente al ayuntamiento, está la fuente de Lindavia, una construcción de mármol rojo
decorada con cinco estatuas de bronce.
145
Bajando por la Maximilianstrasse nos topamos con un McDonald’s y a Javi se le antoja hacer
parada y fonda. A nosotros tampoco nos parece mala idea y matamos el hambre a base de
hamburguesas con ketchup. A propósito de este tipo de cocina, como decía Bismarck, las leyes y
las salchichas es mejor no saber cómo las hacen, en el caso de las hamburguesas aplicamos la
misma cita…
(Lindau. Altes Rathaus)
Saciado nuestro apetito culinario, al salir del restaurante vemos a su izquierda, en la
Schrannenplatz, la iglesia de San Pedro (Peterskirche), un templo milenario que en la actualidad
es un monumento conmemorativo a los muertos en las guerras. El interior es muy austero y en él
se pueden contemplar los frescos de La Pasión de Cristo de Hans Holbein el Viejo. Es lo único
que perece la pena de su interior. Junto a la iglesia está la Torre de los Ladrones (Diebsturm) una
torre circular del siglo XIV que formaba parte de la antigua muralla que defendía Lindau y que
servía como calabozo.
Bajando por la Zeppelinstrasse llegamos al punto más famoso de Lindau: su puerto marítimo. Al
bajar por esta calle lo primero que vemos es la Mangturm, una torre fortificada del siglo XII que se
usó como faro hasta que, en el siglo XIX, se construyó uno más moderno. Esta torre formaba
parte de la antigua fortificación de la ciudad y es fácilmente reconocible gracias a su tejado
puntiagudo lleno de pequeñas tejas de colores que parecen formar un bello mosaico. Frente a
ella, a un lado de la bocana del puerto, está el Römerschanze, un mirador desde donde se divisa
perfectamente la majestuosa silueta de los Alpes.
La puerta de entrada al puerto la forman los dos emblemas de Lindau y el lugar más fotografiado
de la ciudad; estos son el nuevo faro (Neuer Leuchtturm) y el monumento al León de Baviera,
símbolo del estado. Darse un paseo por el muelle es tan bello como edificante. Se respira aire
puro y se observa el incesante ir y venir de barcos llenos de turistas. Aquí se puede sentir la
146
tranquilidad que da el saber que estamos en un lugar privilegiado, mágico. Llegados a este punto
decidimos subir al faro ya que es el único lugar cubierto del malecón. La lluvia ha hecho acto de
presencia y, además, con ganas. La entrada cuesta 1,40€ para los adultos y 1€ para los niños.
Las vistas desde arriba son magníficas ya que puede verse la isla completa, la ciudad en tierra
firme, el Lago y los Alpes. Este faro fue construido en 1856 y tiene 33 metros de altura, los cuales
hay que subir por una intrincada escalera de caracol. Paciencia para subir o bajar ya que la misma
sirve para ambos sentidos. Igual a mitad de camino te topas con una excursión de Boy Scouts o,
como en nuestro caso, con una del Imserso portugués. Una aventura. Aun así os recomendamos
la subida ya que desde aquí arriba se hacen las mejores fotografías del puerto y de la ciudad.
(Puerto de Lindau. A la izquierda, el León de Baviera; a la derecha el Neuer Leuchtturm)
147
Acompañando al faro, a escasa distancia, se alza majestuoso un León de seis metros de altura
esculpido en mármol. Sentado en una peana, vigila las entradas y salidas de los barcos de recreo
que surcan el Lago Constanza durante todo el día.
Una vez abajo decidimos probar suerte y ver si cabe la posibilidad de subir a uno de esos
barquitos repleto de turistas para poder ver el Lago Constanza. Nuestro gozo en un pozo. Nos dan
billete para casi dos horas más tarde. Desistimos de la idea.
(Puerto de Lindau y el León de Baviera)
Son las 16:30h y es hora de irnos. Por estrechas callejuelas llenas de casitas de empinados
tejados y fachadas decoradas retornamos al Seebrücke. La parada del bus está repleta de gente
que vuelve a por sus vehículos al mismo parking donde hemos dejado nuestra autocaravana. En
menos de 10 minutos estamos de nuevo en el P+R. Sólo un pequeño atasco en una calle en
obras y ese gran invento que es el TomTom nos saca sin ningún contratiempo de Lindau. Atrás
dejamos una encantadora ciudad que cautiva nada más entrar en ella. Y es que he de reconocer
que hasta hoy todo lo que hemos visto nos ha parecido maravilloso.
De camino a Meersburg, entre viñedos, Palacios y casas con vistas al lago, se nos aparece
Friedrichshafen, la cuna del dirigible Zeppelin. No vamos a visitarla pero sí os podemos contar que
en esta ciudad fue donde el conde Ferdinand von Zeppelin construyó en 1900 un dirigible de 128
metros de largo. Esta especie de globo aerostático con forma de supositorio pasó a la historia,
entre otras cosas, por haber sido utilizado en la Primera Guerra Mundial para bombardear París y
Londres. La historia acabó para estos dirigibles el 6 de mayo de 1937 cuando un ejemplar de 245
metros de largo y 41 metros de diámetro, llamado Hindenburg, se estrelló en Lakehurst (USA)
muriendo todos sus ocupantes. Esta historia está perfectamente explicada en la famosa película
“Zeppelin” que en 1971 protagonizase Michael York.
Paradójicamente, años después, la propia Friedrichshafen sufrió los bombardeos aliados durante
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la Segunda Guerra Mundial ya que su industria se basaba en la fabricación de aviones e
hidroaviones, algunos de ellos, fabricados para el ejército alemán.
El mito del Zeppelin no es cosa del pasado ya que aun pueden verse sobre el Lago Constanza los
Zeppelin NT, más pequeños que sus viejos hermanos (tienen una capacidad para doce personas)
pero, supongo, igual de emocionantes que los de entonces, y además, seguro que será la mejor
forma de ver en todo su esplendor el Bodensee. Para todo aquel que esté interesado en hacer un
viaje en el “cigarro volador”, aquí os ponemos el enlace para que os informéis.
www.zeppelin-museum.de
(Lindau. Maximilianstrasse)
149
Meersburg
Una de las ventajas de viajar con GPS es que puedes viajar “a ciegas” sin necesidad de ir mirando
mapas y carteles cada dos por tres. No queremos decir con esto que no se necesiten las
cartografías de papel pero el navegador TomTom es más eficiente y rápido que cualquier mapa
por muy bueno que sea. Salvo esos infrecuentes momentos en los que se vuelve loco por las
anomalías de los satélites, he de decir que, al menos para mí, es un aparato imprescindible si se
viaja por el extranjero. Esto viene a cuento porque las coordenadas que nos bajamos en su día de
Internet son tan válidas que nos dejan en la misma puerta del Área de autocaravanas de
Meersburg sin necesidad de callejear ni buscarnos la vida dando vueltas por el pueblo. Perfecto.
El área de Meersburg es un parking de pago situado en la parte altísima de la ciudad con una
capacidad para unas 40 ó 50 autocaravanas (así a groso modo). No tiene ningún servicio y el
precio es de 3€ la noche. A escasos 150 metros hay otra que sí dispone de servicios pero que
está llena. Es imposible aparcar. Abajo os ponemos las coordenadas de ambas. Para los que no
llevéis GPS: la calle en la que están las dos áreas es la Am Wattenbergstrasse y está en la parte
más alta de Meersburg.
La ciudad se encuentra a orillas del Lago Constanza, igual que Lindau y es un pueblo lleno de
cuestas agotadoras. Bajar desde el parking es de lo más gratificante que a uno le puede ocurrir a
estas horas ya que es cuesta abajo, otra cosa será subir, ya os contaremos después. Y es que en
realidad Meersburg son dos pueblos en uno. Una parte muy arriba y otra parte muy abajo. Un gran
desnivel entre el casco histórico y el puerto unidos por una empinada calle que para sí la hubiese
querido Bahamontes en su periplo por el Tour de Francia a finales de los 50, la Steingstrasse.
(Meersburg. Marktplatz)
Bajando por la Daisendorferstrasse entramos al casco histórico y llegamos a la Marktplatz. De la
Marktplatz de Meersburg, la cual forma parte de la ciudad alta (Oberstadt), se puede decir que en
sí misma es una postal de casas burguesas, todas ellas decoradas en sus balcones y ventanas
con cientos de geranios rojos que contrastan con los pálidos tonos de algunas fachadas. Otras,
como la del Hotel Löwen, son de un rojo llamativo y están cubiertas por una tupida enredadera.
Frente a éste está el Hotel Gasthof zum Baren, un edificio adosado a una de las puertas de
150
entrada a la ciudad, la Obertor, y que posee un mirador decorado de una forma más que
pintoresca, es una delicia. Recorrer las calles de la ciudad alta es retrotraerse unos cuantos siglos
ya que el estado de conservación es perfecto, tal y como estaba en la edad media.
(Meersburg. Schlossplatz)
Al bajar por la ya nombrada Steingstrasse podemos observar la gran cantidad de casas de vigas
entramadas que bordean la empinada calle. A mitad de la calle sale la escalera que nos conduce
al Altes Schloss (Castillo Viejo), un edificio con muros de más de 3 metros y que pasa por ser el
castillo habitado más antiguo de Alemania. El viejo castillo es de propiedad privada y fue
construido en el siglo VII. Visto desde el puerto se comprende la grandiosidad de su construcción,
es enorme. Desde el puente de madera por el cual se accede al castillo hay unas magníficas
vistas de una pequeña casa (pequeña en comparación con el castillo) con una noria de agua en
pleno funcionamiento. La casa de entramado de madera es un pequeño hotel donde se alquilan
habitaciones. Desde el pequeño jardín del castillo, abierto sobre el acantilado que da al barrio del
puerto, se observa una preciosa vista de la ciudad y del Lago Constanza. Al lugar no se le puede
pedir más.
Junto al viejo castillo, en 1710 los obispos de Constanza mandaron construir el Neues Schloss
(Castillo Nuevo) un edificio de estilo barroco pintado de rosa, así de llamativo es él. Les parecía
poca cosa el que había y mandaron edificar uno nuevo. Como dice mi buen amigo Antonio, los
que tenemos dinero no sabemos lo que hacer con él… En la actualidad es propiedad del estado y
en él se celebran numerosas cumbres europeas. Si queréis visitar alguno de los dos tendréis que
venir a una hora más prudente que la nuestra. Cierran a las 18:30h y son ya las 18:45h, por los
pelos. La Schlossplatz, desde donde se accede al Neues Schloss, está rodeada de casas de
entramado y está repleta de restaurantes, joyerías y tiendas de recuerdos; es, posiblemente, la
151
plaza más bonita de la ciudad y una de las más concurridas. No dejéis de pasear por esta
adoquinada plaza, es un placer contemplar todo su entorno.
De nuevo en la Steingstrasse nos sorprenden los fuertes contraluces que nos ofrece el sol
incidiendo sobre la calle. El contraste es idílico, lo podéis ver en las fotografías. En poco menos de
10 minutos llegamos al barrio de la ciudad baja (Understadt), un barrio con sólo dos calles, una
que da al lago y que invita a pasear, es la Seepromenade, y la otra, paralela a ésta, llena de
edificios destinados antiguamente a la producción y almacenamiento del vino, la
Understadtstrasse. En esta segunda calle hay infinidad de bares y terrazas, en las que los turistas
y los vecinos de Meersburg imitan la fama de bebedores de cerveza que tienen los alemanes. Al
igual que en Füssen las jarras de litro copan las mesas de las terrazas; la cosa está como para
pedir un cañita sin alcohol…
(Meersburg. Steingstrasse)
Al final de ambas calles, ya en el pequeño puerto deportivo, se alza la imponente fachada de la
Greadhaus, un antiguo granero situado en el mejor sitio de puerto. Los precios de los hoteles por
esta zona os podéis imaginar cuales son, menos mal que el nuestro (el hotel) aunque más
modesto y situado en la zona alta de la ciudad, es más acogedor y más propio e íntimo. Además,
¡¡¡que leches!!! lo que tenemos en nuestro hotel con ruedas no lo tienen estos ni de coña, ¿alguno
de ellos tiene turrón del duro de las navidades pasadas…?
Al final del muelle de la Seepromenade hay una estatua de algún famoso lugareño
(desconocemos quién es) y a sus pies unos cómodos bancos de madera ideales para descansar
un rato. La puesta de sol desde aquí, con el sol reflejándose en el lago y ocultándose tras la orilla
suiza es inolvidable, de postal.
¿Y ahora quién es el guapo que sube hasta la parte alta de la cuidad? Armados de valor subimos
por las escaleras que salen de la parte baja del Altes Schloss y tras pasar de nuevo por la
Schlossplatz llegamos a la Marktplatz. Así leído parece muy fácil y corto pero no lo es. Mientras
salimos de la Marktplatz, un Zeppelin NT sobrevuela la ciudad, creemos que se dirige a
Friedrichshafen; es uno de esos vuelos turísticos que ya os comentábamos antes. Pero lo peor de
la escalada asfáltica está por llegar, todavía nos queda llegar a la autocaravana. No os engaño si
os digo que desde el puerto hasta el área tardamos más de media hora, una media hora que se
nos hace más larga que los pantalones de Tachenko.
152
Extenuados por la caminata (ya nos diréis si llevamos o no razón) llegamos a las 20:30h, como
dice mi abuela, de noche por todo el mundo de Dios…
(Puesta de sol en el Lago Constanza)
Sobra deciros que la cena es de lo más ligerita que os podáis imaginar. Exagerando un poco, casi
podríamos decir que no hay fuerzas ni para masticar. Con deciros que Javi se queda dormido sin
terminar de comerse las salchichas… sobran los demás comentarios.
A pesar de todo, quedan las fuerzas suficientes para repasar lo que hemos visto por aquí, y
llegamos a la conclusión de que Meersburg es sorprendente. Suponíamos que el pueblo era
bonito, pero no esperábamos esto. De nada sirve leer guías o informaciones en Internet.
Simplemente tenéis que verlo para comprobar lo que os decimos. Las callecitas con las casas de
entramado de madera, las plazas con las fuentes y las estatuas de piedra, el molino de agua, el
castillo viejo, el nuevo, el puerto y su paseo marítimo, la puesta de sol… Eso y mucho más es
Meersburg y es que la visita a esta ciudad ha sido una de las sorpresas más agradables que
hemos tenido en nuestro viaje por Alemania.
Sin darnos cuenta, repasando los apuntes hemos llegado a las once de la noche. A medida que
nos acercamos al final del viaje nos vamos dando cuenta de la cantidad de información que nos
llevamos para España. Anotaciones, planos, guías… Al peso, y sólo en papel, fijo que no
bajamos de los 50 kilos. Todo sea por estar bien informados.
Javi ya duerme hace rato en la cama trasera. Después de hacer la suya en el salón, le
despertamos y se va a su paraíso particular, ni se ha dado cuenta del cambio. Morfeo le tiene bien
cogido. Cuando Inma ya está dormida salgo un momento a la calle para ver qué tal noche hace.
153
No tengo claro si hace mucho frío o poco, el termómetro marca 12 grados pero no hay sensación
de que la temperatura sea baja, ¿será por el cansancio? La activación de la alarma y el apagado
de la luz es lo último que recuerdo de esta noche. Del resto no hay datos fiables, sólo sueños.
PERNOCTA EN MEERSBURG:
Parking en Meersburg
Am Wattenberg-Strasse
Meersburg
Coordenadas GPS: N 47º 42’ 05.75’’ - E 9º 16’ 17.73’’ (N 47.70160 - E 9.27159)
Situado a 1 km de la ciudad, está en la parte más alta de la misma.
50 parcelas aproximadamente con suelo de tierra. La zona es muy tranquila.
No tiene ningún tipo de servicio.
El precio es de 3€ por toda la noche.
A escasos 150 metros de esta parking hay otro con servicio de carga y descarga de aguas grises
y de WC químico. Creemos que también disponía de sanitarios aunque este dato no lo podemos
confirmar.
Estas son sus coordenadas GPS: 47º 42’ 07.60’’ - E 9º 16’ 11.88’’ (N 47.70211 - E 9.26997)
OFICINA DE TURISMO DE LINDAU
ProLindau Marketing GmbH & Co. KG
Ludwigstrasse, 68
88131 Lindau im Bodensee
Teléfono: 08382 / 260030
Fax: 08382 / 260026
E-Mail: info@prolindau.de
Web: www.lindau.de
OFICINA DE TURISMO DE MEERSBURG
Kirchstrasse, 4
88709 Meersburg am Bodensee
Teléfono: 07532 / 440400
Fax: 07532 / 4404040
E-Mail: info@meersburg.de
Web: www.meersburg.de
154
Resumen del 15º día:
PARCIALES TOTALES
Kilómetros recorridos 148 3.198 acumulados
Parking en Meersburg 3€
3,80€
Subida al faro de Lindau
(Adultos 1,40€ y Niños 1€)
N 47º 33’ 31.80’’
Parking en Lindau P+R (Parking 1)
Coordenadas GPS E 9º 42’ 03.00’’
En la Reutinerstrasse (N 47.55883 - E 9.70084)
N 47º 42’ 05.75’’
Área de pernocta en Meersburg
Coordenadas GPS E 9º 16’ 17.73’’
En la Am Wattenbergstrasse (N 47.70160 - E 9.27159)
N 47º 42’ 07.60’’
Área de autocaravanas en Meersburg
Coordenadas GPS E 9º 16’ 11.88’’
(a 150 metros de la anterior) (N 47.70211 - E 9.26997)
Las coordenadas y datos aquí expresados están comprobados y/o anotados el 19/08/2007
(Meersburg. Schlossplatz)
155
(Meersburg. Steingstrasse)
156
C a p ít u lo 1 6
Lunes 20 de agosto (Meersburg – Beaune,
Beaune, 430 km)
km)
El día se despierta con el cielo azul, alguna nube amenazante y bastante frío. Esta noche he
dormido profundamente soñando con esta maravillosa parte del viaje que hemos hecho por
Alemania. Mientras Inma hace las camas, enciendo la calefacción y preparo el desayuno. Javi no
se ha despertado del todo; sentado en el sofá se le cierran los ojos por momentos. Después del
desayuno, recogemos los bártulos y partimos camino de Beaune, nos esperan algo más de 400
km.
Antes de nada. Si queréis hacer la misma ruta que nosotros, es decir, bordeando el Lago
Constanza y posteriormente llegar a Friburgo a través de la Selva Negra, aseguraos (si vais con
navegador) que no os manda al puerto de Meersburg para coger el trasbordador. Esa es la otra
opción que hay, cruzar el lago en barco hasta la ciudad de Constanza y entrar a Francia por otra
ruta. Pero como esa no es la que nosotros queremos, ignoramos las instrucciones del TomTom,
damos media vuelta paralizando el transito del puerto y volvemos a la carretera que circunvala el
lago.
Tras la metedura de pata, continuamos la ruta atravesando pequeños pueblecitos y una zona de
grandes viñedos y magníficas casas de campo en lo alto de las colinas. Después de parar a las
afueras de Überlingen, donde compramos pan y croissants, ponemos rumbo a la Selva Negra.
El paso por la Selva Negra, uno de los principales atractivos turísticos de Alemania, nos
impresiona. No es de extrañar que los hermanos Grimm se inspiraran en estos bosques para
escribir los cuentos infantiles que leíamos en nuestra infancia. Aquí fue donde se imaginaron al
lobo que tenía un afán cansino por echar la casa de los tres cerditos abajo y por aquí también se
imaginaron a la madrastra perseguir a Blancanieves hasta esta selva oscura y tenebrosa. Toda la
zona es muy de cuento. Paisajes de valles verdes que se nos muestran en todo su esplendor a
medida que nos vamos adentrando en ella; pequeñas casitas de madera salpicadas en medio de
una gran pradera; subidas y bajadas de montañas por carreteras con curvas sinuosas todas ellas
bordeadas de árboles enormes… lo dicho, como en los cuentos. La frondosidad es tal que parece
que sea de noche, y es que en realidad, por ese motivo se le llama la Selva Negra, por la poca luz
que pasa entre sus árboles.
A las 12:55h entramos en Friburgo dando un agradable paseo en la autocaravana por sus calles
circundantes. El paseo, para nada relevante en lo que a turismo se refiere, me recuerda la
cantidad de veces que mi padre me hablaba de esta hermosa ciudad. Como creemos que se
merece mucho más que esta visita tan somera, el año que viene volveremos para verla con
amplitud.
Bordeando el Rhin, entramos a Francia por la “frontera” de Mulhouse. Haciendo las paradas de
rigor, nos devoramos los 240 km que nos separan de nuestro destino en unas 3 horas. A las
16:25h llegamos a Beaune, la pequeña ciudad de 22.000 habitantes que usaremos para pernoctar
en su Camping Municipal.
157
Beaune
El Camping Municipal de Beaune está situado a las afueras de la ciudad pero muy cerca de ella, a
unos 10 minutos a pie. Es correcto aunque por debajo de la media de los campings franceses que
conocemos hasta ahora. La parcela que nos dan está invadida en su parte trasera por las ramas
de un árbol de la parcela de al lado. Con mucho tacto, posicionamos la autocaravana para no
rozar con ellas. El recuerdo de experiencias pasadas hace que tomemos más precauciones de las
necesarias. Al bajar de la autocaravana observo que sobra metro y medio por cada lado. No es lo
que parecía, pecamos de excesiva prudencia, y es que como decía un poeta inglés: “La
experiencia no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede”.
Acabado el almuerzo/merienda, y después de nuestro obligado café de la sobremesa, decidimos,
sin muchas ganas, dar un paseo por la ciudad, por aquello de estirar un poco las piernas.
Salvo los ornamentados e inclinados tejados del Hotel-Dieu, el Hospicio Medieval más bonito de
Francia, nada más nos parece relevante. También es cierto que no recorremos todo el pueblo,
pero es que ni hay intención ni ganas. Todas las tiendas están cerradas y las terrazas de los bares
y restaurantes, a punto de hacerlo. Dicho esto, y después de deambular diez minutos por las
calles de Beaune, casi desiertas, volvemos al camping. Para ir al cine y a los toros hay que ir con
ánimos, de lo contrario la impresión que queda no es la más justa y equitativa. Ir sin ánimos tiene
el peligro de sacar una conclusión errónea de la belleza de una ciudad, y este es el caso.
Cuando regresamos al camping, el tiempo amenaza tormenta. Teníamos intención de cenar fuera
pero hay cambio de planes, recogemos sillas, mesa y demás bártulos y nos montamos el ágape
en el interior. A los diez minutos de iniciada la ligera degustación, ya cae con ganas. Las
tormentas con paté de Bretaña son menos tormentas, pensará mi hijo. En un abrir y cerrar de ojos
se acaba el tarro. ¡Bendito sea el creador! Excuso decir que la ligereza de la cena viene dada por
el tardío almuerzo de esta tarde, aun así, Javi no perdona bocado, está en edad de ello.
Sobre las once de la noche decidimos irnos a la cama. Mañana nos esperan casi 700 km. La
Duna de Pilat es nuestro siguiente destino.
(Beaune. Porte St. Nicolas)
158
PERNOCTA EN BEAUNE:
Camping Municipal Les Cent Vignes (****)
Rue Auguste Dubois, 10
21200 Beaune
Coordenadas GPS: N 47º 01’ 58.47’’ - E 4º 50’ 21.55’’ (N 47.03289 - E 4.83931)
Teléfono y Fax: 03 80 22 03 91
Situado a 1 km del centro de la ciudad.
Horario de recepción: de 8:00h a 12:30h y de 13:30h a 22:00h.
No hablan castellano
116 Parcelas delimitadas por setos.
Precios de 2007:
- Adultos: 4,10€ (incluido 0,55€ de tasas)
- Niños de 7 a 13 años: 3,55€
- Parcela: 4,30€
- Electricidad (6A): 3,60€
OFICINA DE TURISMO DE BEAUNE
Boulevard Perpreuil, 6 – BP87
21203 Beaune
Teléfono: 03 80 26 21 30
Fax: 03 80 26 21 39
E-Mail: contacts@ot-beaune.fr
Web: www.ot-beaune.fr
Resumen del 16º día:
PARCIALES TOTALES
Kilómetros recorridos 430 3.628 acumulados
Peaje Fontaine 3,60€
Peaje St.Maurice–Beaune Nord 18,20€
Gastos de Gas-oil 82,16 litros a 1,059€/L 87€
Camping Municipal de Beaune 19,65€
N 47º 01’ 58.47’’
Camping Municipal Les Cent Vignes
Coordenadas GPS E 4º 50’ 21.55’’
(Beaune)
(N 47.03289 - E 4.83931)
Las coordenadas y datos aquí expresados están comprobados y/o anotados el 20/08/2007
159
(Beaune. Iglesia de St. Nicolas)
160
C a p ít u lo 1 7
Martes 21 de agosto (Beaune – Duna de Pilat,
Pilat, 656 km)
km)
Apenas sale el sol el antepenúltimo día del viaje. Ya se respira que el final del mismo se acerca. El
ritual de desayunar a la misma hora y en el mismo lugar se repite. Escuchando canciones de los
Carpenters recordamos el viaje del año pasado. Las risas afloran espontáneamente. No se si da
más pena terminar el viaje o darnos cuenta de que nos estamos volviendo mayores...
Ponemos en orden la autocaravana, y a las 10:35h salimos del camping. El plan de ruta previsto
para hoy es demoledor. Pretendemos hacernos de una tacada los 650 km que nos separan de la
Duna de Pilat. Podremos así pernoctar en el parking que vimos cuando iniciábamos este viaje, allá
por el 5 de agosto, y así acortamos distancias para llegar a casa el jueves 23 de agosto.
Hasta tomar la sangrante (por lo que cuesta, no por otra cosa) autopista de peaje A89, el recorrido
por la parte central de Francia lo hacemos por la N74 y la N79, carreteras que, durante un
centenar de kilómetros, discurren paralelas a un canal surcado por barcazas y barcos de recreo
para turistas. Infinidad de exclusas hacen la labor de salvar el desnivel con el que cuenta el
estrecho río canalizado. Enormes hectáreas de viñedos cultivados en terrazas se extienden a uno
y otro lado de la sinuosa carretera.
Como es preceptivo en los casos de exceso kilométrico, aprovecho después de almorzar para
echarme una siesta de una hora y media que me sabe a gloria. Mientras, Inma y Javi juegan un
rato al Dominó.
Agotados, a las 20:00h llegamos al parking de la Duna de Pilat, un inmenso pinar que sirve como
aparcamiento para todo tipo de vehículos, incluido autobuses.
Tras una breve deliberación, me dejan la responsabilidad de decidir si vemos la duna hoy o lo
hacemos mañana temprano que estaremos menos cansados. Como el orgullo me puede, y para
que no se diga que nos amedrentamos, cargados de valor (y de cansancio) nos disponemos a ver
la famosa Duna de Pilat. Que no se diga…
Duna de Pilat
El camino que nos conduce a la duna está jalonado por las típicas tiendas de souvenir que todo
lugar turístico que se precie ha de tener. Desde toallas con la foto de la duna hasta colgantes con
conchas de almeja, pasando por ceniceros, mantelerías o cuadritos de cristal con arena de la
duna dentro son una muestra del negocio que hay montado alrededor de la mole de arena.
Tampoco faltan los restaurantes con peceras repletas de cigalas y centollos. Las mesas de los
mismos están casi todas ocupadas, las ostras de Arcachón atraen a muchos turistas; intuyo que
habrá que pedir cita para degustar los afrodisíacos alimentos. Llénese el lector la cartera con unos
cuantos cientos de euros si desea probar los afamados mariscos y moluscos de Arcachón, la carta
de precios así lo requiere.
Muy cerca del Bassin d’Arcachon se encuentra esta impresionante montaña de arena de 2,7 km
de largo, 500 metros ancho y 114 de alto, que la convierten, con diferencia, en la mayor de
Europa. Es una duna viva, tanto, que avanza hacia el interior a razón de 4 metros al año, lo que
provoca que el bosque de pinos donde está el parking, tienda a ser más pequeño cada año.
Aprovechad si queréis aparcar aquí porque cabe la posibilidad de que deseéis hacerlo dentro de
cincuenta años y no queden ni los cubos de basura.
161
La imponente mole de arena es visitada cada año por más de un millón y medio de turistas;
turistas que, como nosotros, se sorprenderán al ver desde los pies de la duna la diminuta e
inestable escalera por la que hay que subir a la cima.
La sorprendente cantidad de arena que cubre el último tramo de escalera hace que dudemos si
subir calzados o descalzos. Puede más la primera opción y con la cámara de fotos al hombro
emprendemos el ascenso a la cumbre del Everest de las dunas europeas, la gran Duna de Pilat.
Haciendo piernas, vamos poco a poco trepando por la escarpada y blandita pared. Asidos a las
cuerdas de la escalera, de vez en cuando perdemos el equilibrio. Andar por aquí no es fácil, y
menos si las fuerzas escasean. Paso a paso, con la tranquilidad que da saber que de momento no
se la van a llevar, seguimos con la vista puesta en el siguiente escalón que está más tapado, si
cabe, que el anterior. Veo a Inma y a Javi allí abajo, ellos suben más lentos que yo. Cada cierto
tiempo tienen que pararse. Si das un mal paso, te hundes y retrocedes dos. Llegados a la mitad,
dudas si seguir o bajar. Es peor lo segundo que lo primero porque te vienen los que suben, en fin,
un galimatías. Por fin, muy cansados, alcanzamos la cima. Entiéndase que emplear en este
párrafo del relato la primera persona del plural es una forma de hablar, ya que Inma y Javi siguen
a lo suyo, ellos coronan la cima un minuto después que yo. La medalla de vencedor brilla por su
ausencia. Un olvido imperdonable.
Una vez arriba, observamos a numerosos “escaladores” descansando del ajetreado ascenso, no
es de extrañar teniendo en cuenta el sobrehumano gasto de energía. Mientras, aprendices de
parapentistas sin paracaídas se tiran ladera abajo hasta que, unos metros más abajo, consiguen
frenar con la cabeza. Y otra ver para arriba… Sus colegan aplauden jubilosos las piruetas
circenses de sus compañeros.
Desde aquí arriba se ve el extenso bosque de pinos y la bahía de Arcachon. El final de la duna se
pierde por la línea de la costa. Visto lo visto, creo que ha perecido la pena el esfuerzo.
La bajada es más de lo mismo pero con el peligro de tropezarse o escurrirse y caer rodando cual
bola de nieve se tratara. Una vez abajo, nos sacudimos la arena acumulada en las deportivas, los
calcetines y los bolsillos. Ha sido una buena experiencia, otra más.
A las 21:10h llegamos a la autocaravana. Hacemos una cena ligerita y nos preparamos para
dormir, un poco temprano para nuestras costumbres pero estamos muy cansados. Poco antes de
las 23:00h nos despierta el camión de la basura. Este parking es así, con camión de basura y
todo. Se marcha con viento fresco y seguimos durmiendo.
PERNOCTA EN LA DUNA DE PILAT:
Parking de la Duna de Pilat
Avenue de Biscarrose
Coordenadas GPS: N 44º 35’ 53.57’’ - W 1º 11’ 50.27’’ (N 44.59820 - W 1.19728)
Situado a las faldas de la Duna de Pilat.
Precios de 2007: 9,20€ por pernoctar
162
Resumen del 17º día:
PARCIALES TOTALES
Kilómetros recorridos 656 4.284 acumulados
Peaje Gannat – St.Germain les Vergnes 22,20€
Peaje Terrasson Lavilledieu 1,60€
Peaje Thenon 5,40€
Peaje Mussidan - Arveyres 13,20€
Gastos de Gas-oil 82,16 litros a 1,059€/L 87€
Parking de la Duna de Pilat N 44º 35’ 53.57’’
Coordenadas GPS W 1º 11’ 50.27’’
(Avenue de Biscarrose)
(N 44.59820 - W 1.19728)
Las coordenadas y datos aquí expresados están comprobados y/o anotados el 21/08/2007
(Duna de Pilat)
163
(Escalera de subida a la Duna de Pilat)
164
C a p ít u lo 1 8
Miércoles 22 de agosto (Duna de Pilat – Burgos,
Burgos, 465 km)
km)
Hemos dormido de maravilla. Salvo el camión de la basura de anoche, nada ha perturbado
nuestro sueño reparador. A las 9:50h nos vamos del parking de la Duna de Pilat previo pago de
los 9,20€ por la pernocta. Como decíamos ayer, un negocio.
Repostamos gasoil en un super de la Cadena Hiper U y aprovechamos para hacer la última
compra de víveres en tierras francesas, sobre todo, queso y paté, están deliciosos.
Después del abastecimiento, emprendemos el viaje de regreso a España. Nos ahorramos
relataros nuestro paso por Las Landas y el País Vasco francés y español ya que lo único
destacable son los 465 km que nos metemos entre pecho y espalda y la tormenta de granizo que
nos sorprende al pasar por Zarautz. Para echarse a temblar.
A las 16:40h estamos entrando al Camping Fuentes Blancas de Burgos. El palizón de kilómetros
de los últimos días se hace notar. Esta tarde toca descanso total.
A las 21:30h, y tras una ducha reparadora, nos disponemos, como buenos aficionados al deporte
rey, a ver el partido de fútbol de la selección española contra Grecia. Un amistoso que nos
tragamos porque no hay otra cosa. Fijaos si es interesante que mediada la segunda parte, y
después de una breve cena, nos vamos a la cama sin saber como va el resultado...
Definitivamente, las vacaciones se han acabado.
PERNOCTA EN BURGOS:
Camping Fuentes Blancas
Carretera de la Cartuja de Miraflores, P.K. 3,5
09193 Burgos
Coordenadas GPS: N 42º 20’ 28.08’’ - W 3º 39’ 29.10’’ (N 42.34112 - W 3.65806)
Teléfono y Fax: 947 48 60 16
E-Mail: info@campingburgos.com
Web: www.campingburgos.com
Situado a 3 Km del centro de la ciudad.
300 Parcelas
Precios de 2007:
- Adultos: 4,65€
- Niños hasta 10 años: 3€
- Parcela con electricidad incluida: 13,25€
165
Resumen del 18º día:
PARCIALES TOTALES
Kilómetros recorridos 465 4.749 acumulados
Parking de la Duna de Pilat 9,20€
Gastos de Gas-oil 47,40 litros a 1,055€/L 50€
Peaje Benesse 4,70€
Peaje La Negresse 3,10€
Peaje Biriatou 2,30€
Peaje Irún 1,45€
Peaje Armiñón - Castañares 9,15€
Camping Fuentes Blancas 27,20€
N 42º 20’ 28.08’’
Coordenadas GPS Camping Fuentes Blancas (Burgos) W 3º 39’ 29.10’’
(N 42.34112 - W 3.65806)
Las coordenadas y datos aquí expresados están comprobados y/o anotados el 22/08/2007
166
C a p ít u lo 1 9
Jueves 23 de agosto (Burgos – Aranjuez,
Aranjuez, 302 km)
km)
Nada nuevo que contar. A las 10:05h después de desayunar, salimos del camping con el objetivo
de alcanzar Aranjuez lo más pronto posible. La A1 (¿habrá en España alguna carretera radial que
esté en un estado tan deplorable como esta?) nos lleva directamente hasta Madrid, va fluida a
excepción de un pequeño tramo por obras a la altura de San Agustín de Guadalix. Sin ningún otro
dato reseñable que contar, llegamos a casa a las 14:00h después de una etapa de 302 km.
Objetivo cumplido.
Resumen del 19º día:
PARCIALES TOTALES
Kilómetros recorridos 302 5.051 acumulados
Gastos de Gas-oil 51,28 litros a 0,975€/L 50€
Las coordenadas y datos aquí expresados están comprobados y/o anotados el 23/08/2007
167
(Füssen. Estatua de Kaspar Tiefenbrucker en la Lautenmacherbrunnen)
168
E p íl o g o
Hasta aquí nuestro paseo por Francia y Alemania, un viaje inmerso en pueblecitos y paisajes
idílicos, cargado de pequeños disfrutes diarios, sencillos, especiales y mágicos que al relataros
pasan por mi mente, como esas imágenes, voces y sensaciones que se añoran de por vida. Al
analizarlo, todo llega como en un dulce sueño. El aroma de las callejuelas de Annecy; las flores de
la Pequeña Venecia en Colmar; la caminata por las calles de Würzburg y el paseo por el Alte
Mainbrücke; el ayuntamiento de Tauberbischofsheim, con el inolvidable salón de plenos. Los
recuerdos se mezclan; me veo paseando por los jardines del palacio de Weikersheim y
fotografiando el ensoñador rincón del Plönlein de Rothenburg. La deliciosa comida que prepara
Inma con tanto esmero, las currywurst de Füssen, la cerveza Bitburger de Lindau, el pan de
Nördlingen, las risas con la cajera del Lidl, las miradas durante la puesta de sol de Meersburg.
Siento de nuevo el cansancio de los agotadores días de Würzburg, Rothenburg o Dinkelsbühl, que
aunque exhausto me sentí complacido. No consigo (y tampoco quiero) sacar de mi cabeza la
imagen de aquella mañana en Neuschwanstein poniendo los pies en el fantástico Castillo de la
Bella Durmiente. Otear desde sus ventanas los lagos que lo rodean, caminar por sus habitaciones
de ensueño, la naturaleza que se desborda a su alrededor, majestuosa; y al fondo, los Alpes,
imponentes, maravillosos. Y llegar a Rothenburg, a la ciudad que imaginaba en mis cuentos
infantiles, y toparnos con la Marktplatz y con el barrio del Spital impregnado de ese aire medieval
que posee toda la ciudad.
Los recuerdos desordenados fluyen uno tras otro, a borbotones, como si de una tormenta se
tratara; son las vivencias de un viaje fundamentado en los pequeños detalles añorados desde mi
infancia y que han sido largamente esperados. Han sido diecinueve días dedicados íntegramente
a recorrer callejuelas, visitar iglesias y catedrales, degustar placeres gastronómicos y empaparnos
hasta lo más íntimo de un aroma y una atmósfera difícilmente olvidable.
Es hora de ir acabando, todo esto ya forma parte del recuerdo, un maravilloso recuerdo del que
hemos intentado haceros partícipes. Con este relato sólo he querido dejar constancia de la pasión
que me inculcó mi padre por Alemania, un país del que estaba perdidamente enamorado. Espero
haberlo conseguido.
Para finalizar, queremos dar las gracias a todos aquellos que con sus relatos nos han ayudado a
hacer más fácil esta travesía, en especial a Mipla por sus consejos sobre Alemania y a Jose
Enrique (Campingsalón) por su maravilloso hilo sobre la Segunda Guerra Mundial. Nuestro
recuerdo cariñoso para Juan, Mari, Arantxa, Saray, Jose, María Dolores, Irene, Marta, Mariano,
Cristina, Noelia y Alejandro por compartir con nosotros parte de su tiempo durante este inolvidable
viaje; también un recuerdo muy especial para nuestros compañeros italianos, de los que nunca
más se supo y los cuales nos han “acompañado” por todos y cada uno de los lugares que hemos
visitado; ya se los echa de menos, eran como de la familia…
No quisiéramos acabar este relato sin agradecer de todo corazón la ayuda que siempre nos
prestan Alfonso Varela (Acorveira) y su esposa María desde A Costa da Morte (A Coruña).
Gracias por estar siempre ahí cuando se os necesita. Por último, y de modo muy especial, a
Pedro y Mari Luz, por los excelentes momentos compartidos durante el pasado año y por la ayuda
que nos prestáis siempre que lo necesitamos. Gracias a las dos familias, sin vosotros esto sería
muy complicado. Y a todos vosotros, gracias por acompañarnos hasta aquí.
Jose Antonio Guerrero
169
R e s u m e n d e g a s t o s d e l v ia je
Kilómetros recorridos 5.051
Gasoil consumido en los 19 días 568 L
Consumo medio 11,24 L / 100
Gastos de gasoil 602€
Gastos de autopistas 197€
Gastos de camping, entradas, alimentación y otros 1.025€
Total gastos: 1.824€
(Bad Mergentheim. Marktplatz)
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T a b l a d e co o r d en a d a s p a ra G P S
L ugar L a t it u d y L o n g it u d
Lugar para pernoctar cerca de la Duna de Pilat N 44º 36’ 04.79’’ - W 1º 11’ 53.47’’ (N 44.60130 - W 1.19818)
Parking en la Duna de Pilat (Avenue de Biscarrose) N 44º 35’ 53.57’’ - W 1º 11’ 50.27’’ (N 44.59820 - W 1.19728)
Parking del Centro de la Memoria de Oradour-sur-Glane N 45º 55’ 45.16’’ - E 1º 01’ 59.53’’ (N 45.92920 - E 1.03320)
Parking en Oradour-sur-Glane frente al Pueblo Mártir N 45º 55’ 52.72’’ - E 1º 02’ 04.42’’ (N 45.93127 - E 1.03460)
Área de Camping-Car de Oradour-sur-Glane N 45º 56’ 05.07’’ - E 1º 01’ 32.58’’ (N 45.93474 - E 1.02572)
Parking para autocaravanas en Annecy N 45º 53’ 34.67’’ - E 6º 08’ 11.35’’ (N 45.89296 - E 6.13650)
Parking en Besançon (Entrada por el Pont de Bregille) N 47º 14’ 16.85’’ - E 6º 01’ 57.16’’ (N 47.23801 - E 6.03255)
Camping Municipal de Eguisheim “Les Trois Chateaux” N 48º 02’ 33.54’’ - E 7º 17’ 59.31’’ (N 48.04264 - E 7.29982)
Parking en Colmar (Place Scheurer-Kestner, Cines Multiplexe) N 48º 04’ 56.38’’ - E 7º 21’ 28.89’’ (N 48.08231 - E 7.35802)
Área de Camping-Car en Kaysersberg N 48º 08’ 09.61’’ - E 7º 15’ 43.44’’ (N 48.13600 - E 7.26207)
Área de Camping-Car de Riquewihr N 48º 09’ 57.77’’ - E 7º 18’ 10.76’’ (N 48.16603 - E 7.30302)
Área de Camping-Car de Ribeauvillé N 48º 11’ 32.83’’ - E 7º 19’ 45.98’’ (N 48.19244 - E 7.32947)
Parking en Ribeauvillé N 48º 11’ 31.00’’ - E 7º 19’ 30.35’’ (N 48.19194 - E 7.32511)
Camping Municipal de Obernai N 48º 27’ 53.00’’ - E 7º 28’ 03.00’’ (N 48.46466 - E 7.46765)
Parking en Estrasburgo (Sólo para fin de semana) N 48º 35’ 06.29’’ - E 7º 45’ 41.61’’ (N 48.58508 - E 7.76155)
Parking para pernoctar en Estrasburgo N 48º 34’ 30.23’’ - E 7º 42’ 45.99’’ (N 48.57506 - E 7.71278)
Camping la Montagne Verte de Estrasburgo N 48º 34’ 31.66’’ - E 7º 42’ 53.20’’ (N 48.57546 - E 7.71478)
Parking en La Residenz (Würzburg) N 49º 47’ 32.73’’ - E 9º 56’ 11.58’’ (N 49.79242 - E 9.93655)
Camping Kalte-Quelle de Würzburg N 49º 44’ 40.55’’ - E 9º 59’ 03.38’’ (N 49.74459 - E 9.98429)
Parking en Tauberbischofsheim N 49º 37’ 17.78’’ - E 9º 39’ 56.75’’ (N 49.62160 - E 9.66577)
Parking del Lidl en Bad Mergentheim N 49º 29’ 28.69’’ - E 9º 47’ 02.16’’ (N 49.49130 - E 9.78393)
Parking en Weikersheim N 49º 29’ 02.78’’ - E 9º 53’ 46.29’’ (N 49.48410 - E 9.89619)
Camping Tauberromantik de Rothenburg N 49º 23’ 15.38’’ - E 10º 10’ 05.11’’ (N 49.38760 - E 10.16809)
Parking en Rothenburg O.D.T. N 49º 22’ 51.64’’ - E 10º 11’ 19.99’’ (N 49.38101 - E 10.18889)
Parking en Dinkelsbühl N 49º 03’ 52.57’’ - E 10º 19’ 32.35’’ (N 49.06460 - E 10.32565)
Área de AC de Nördlingen N 48º 51’ 19.26’’ - E 10º 29’ 07.08’’ (N 48.85535 - E 10.48530)
Camping Lech en Mühlhausen N 48º 26’ 16.11’’ - E 10º 55’ 46.63’’ (N 48.43781 - E 10.92962)
Parking Campo de Concentración de Dachau N 48º 15’ 57.82’’ - E 11º 28’ 15.23’’ (N 48.26606 - E 11.47090)
Camping Brunnen (Schwangau) N 47º 35’ 47.57’’ - E 10º 44’ 19.32’’ (N 47.59655 - E 10.73870)
Parking en Hohenschwangau (Neuschwanstein) N 47º 33’ 28.45’’ - E 10º 44’ 27.72’’ (N 47.55790 - E 10.74104)
Área de pernocta de Füssen N 47º 34’ 56.20’’ - E 10º 42’ 03.07’’ (N 47.58227 - E 10.70086)
Parking en Lindau P+R (Parking 1) N 47º 33’ 31.80’’ - E 9º 42’ 03.00’’ (N 47.55883 - E 9.70084)
Área de pernocta en Meersburg N 47º 42’ 05.75’’ - E 9º 16’ 17.73’’ (N 47.70160 - E 9.27159)
Área de autocaravanas en Meersburg N 47º 42’ 07.60’’ - E 9º 16’ 11.88’’ (N 47.70211 - E 9.26997)
Camping Municipal Les Cent Vignes (Beaune) N 47º 01’ 58.47’’ - E 4º 50’ 21.55’’ (N 47.03289 - E 4.83931)
Camping Fuentes Blancas (Burgos) N 42º 20’ 28.08’’ - W 3º 39’ 29.10’’ (N 42.34112 - W 3.65806)
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T a b l a d e c a m p in g y á r e a s d e p e rn o c t a
L ugar C a m p in g , p a rk in g y á re a s P re c io s 2 0 0 7
Parking cerca de la Duna de Pilat
Día 1 Avenue de Biscarrose Gratuito
Duna de Pilat Coordenadas GPS: N 44º 36’ 04.79’’ - W 1º 11’ 53.47’’
(N 44.60130 - W 1.19818)
Área de Camping-Car de Oradour-sur-Glane
Día 2 Rue du Stade (Seguir las indicaciones del campo de fútbol) Gratuita la pernocta
87520 ORADOUR-SUR-GLANE
Oradour-sur-Glane 2€ servicio de vaciado
Coordenadas GPS: N 45º 56’ 05.07’’ - E 1º 01’ 32.58’’
(N 45.93474 - E 1.02572)
Parking para autocaravanas en Annecy
Día 3 Rue du Marquisats
74000 ANNECY Gratuito
Annecy
Coordenadas GPS: N 45º 53’ 34.67’’ - E 6º 08’ 11.35’’
(N 45.89296 - E 6.13650)
Parking en Besançon
Día 4 Avenue Arthur Gaulard (Entrada por el Pont de Bregille) En agosto gratis por la noche. Resto
25000 BESANÇON del día 1€ la hora.
Besançon
Coordenadas GPS: N 47º 14’ 16.85’’ - E 6º 01’ 57.16’’
(N 47.23801 - E 6.03256)
Camping Municipal “Les Trois Chateaux”
Forfait por día:
Rue du Bassin, 10
68420 EGUISHEIM (Parcela + Autocaravana + 2
Día 5 Teléfono: 0389 231 939
adultos): 13€
Fax: 0389 241 019 Niños de 8 a 12 años: 2,50€
Eguisheim E-Mail: eguisheim.camping@orange.fr
Web: www.campingtroischateaux.fr Electricidad (6A): 4€
Coordenadas GPS: N 48º 02’ 33.54’’ - E 7º 17’ 59.31’’
(N 48.04264 - E 7.29982)
Área de Camping-Car de Kaysersberg
Día 6 Rue Rocade / Parking Erlenbad De 9:00h a 19:00h: 2€ todo el día
68240 KAYSERSBERG
De 19:00h a 9:00h: 4€ toda la noche
Kaysersberg
Coordenadas GPS: N 48º 08’ 09.61’’ - E 7º 15’ 43.44’’
(N 48.13600 - E 7.26207)
Camping Municipal “Le Vallon de L’Ehn ” Autocaravana: 4,40€
Rue du Berlín, 1 Adultos: 3,60€
67210 OBERNAI
Día 7 Niños de 0 a 13 años: 1,70€
Teléfono: 03 88 95 38 48
Fax: 03 88 48 31 47 Electricidad (16A): 3,50€
Obernai E-Mail: camping@obernai.fr
Web: www.camping-alsace.com y www.obernai.fr Tasas por adulto: 0,20€
Coordenadas GPS: N 48º 27’ 53.01’’ - E 7º 28’ 03.00’’ Borne carga/descarga de aguas: 2€
(N 48.46466 - E 7.46765)
Área de Camping-Car de Estrasburgo
Día 8 Rue Allée du Sommerhof
67200 ESTRASBURGO Gratuito
Estrasburgo
Coordenadas GPS: N 48º 34’ 30.23’’ - E 7º 42’ 45.99’’
(N 48.57506 - E 7.71278)
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L ugar C a m p in g , p a rk in g y á re a s P re c io s 2 0 0 7
Campingplatz “Kalte Quelle”
Winterhäuser Strasse, 160 Adultos: 5€
97084 WÜRZBURG-HEIDINGSFELD
Niños de 3 a 16 años: 3,50€
Día 9 Teléfono: 0931/65598
Fax: 0931/612611 Autocaravana: 4,50€
Würzburg E-Mail: info@kalte-quelle.de
Web: www.kalte-quelle.de Electricidad (16A): 1,45€
Fichas de ducha: 0,80€
Coordenadas GPS: N 49º 44’ 40.55’’ - E 9º 59’ 03.38’’
(N 49.74459 - E 9.98429)
Campingplatz “Tauberromantik” Adultos: 5€
Detwang, 39 Niños de 4 a 13 años: 3€
91541 ROTHENBURG OB DER TAUBER
Día 10 Teléfono: 09861 / 6191
Autocaravana: 6,80€
Fax: 09861 / 86899 Electricidad (16A): 2€
Rothenburg ob der E-Mail: info@camping-tauberromantik.de
Tauber Web: www.camping-tauberromantik.de Vaciado de WC: 1€
Llenado del depósito de agua: 1€
Coordenadas GPS: N 49º 23’ 15.38’’ - E 10º 10’ 05.11’’
(N 49.38760 - E 10.16809)
Parking P2 para autocaravanas en Dinkelsbühl
Mönchsrother Strasse
Día 11 DINKELSBÜHL Gratuito
Dinkelsbühl
Coordenadas GPS: N 49º 03’ 52.57’’ - E 10º 19’ 32.35’’
(N 49.06460 - E 10.32565)
“Lech” Camping GmbH
Adultos: 5,20€
Seeweg, 6
86444 MÜHLHAUSEN-AFFING Niños de 2 a 15 años: 2,50€
Día 12 Teléfono: 08207 / 2200 Autocaravana: 9€
Fax: 08207 / 2202
Mühlhausen-Affing E-Mail: info@lech-camping.de Electricidad (16A): 2,50€
Web: www.lech-camping.de
Conexión Internet: 2,40€ por hora
Coordenadas GPS: N 48º 26’ 16.11’’ - E 10º 55’ 46.63’’
(N 48.43781 - E 10.92962)
Camping “Brunnen”
Adultos: 8,50€
Seestrasse, 81
87645 SCHWANGAU-ALLGÄU Niños de 2 a 8 años: 4,50€
Día 13 Teléfono: 08362 / 8273 Niños de 9 a 15 años: 6,50€
Fax: 08362 / 8630
Schwangau-Allgäu E-Mail: info@camping-brunnen.de Parcela: 6.50€
Web: www.camping-brunnen.de
Electricidad (16A): 3,60€
Coordenadas GPS: N 47º 35’ 47.57’’ - E 10º 44’ 19.32’’
(N 47.59655 - E 10.73870)
Área Wohnmobilplatz Füssen
Abt-Hafner-Strasse, 9
87629 FÜSSEN
Teléfono Fijo: 08362 / 940104 Parcela: 10€
Día 14 Teléfono Móvil: 0172 / 5647708
Fax: 08362 / 925829 Electricidad (4A): 2€
Füssen E-Mail: info@wohnmobilplatz.de
Web: www.wohnmobilplatz-fuessen.de
Coordenadas GPS: N 47º 34’ 56.20’’ - E 10º 42’ 03.07’’
(N 47.58227 - E 10.70086)
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L ugar C a m p in g , p a rk in g y á re a s P re c io s 2 0 0 7
Área de Camping-Car en Meersburg
Am Wattenberg-Strasse
Día 15 MEERSBURG 3€ por noche
Meersburg
Coordenadas GPS: N 47º 42’ 05.75’’ - E 9º 16’ 17.73’’
(N 47.70160 - E 9.27159)
Camping Municipal “Les Cent Vignes”
Adultos: 4,10€
Rue Auguste Dubois, 10
21200 BEAUNE Niños de 7 a 13 años: 3,55€
Día 16
Teléfono y Fax: 03 80 22 03 91 Parcela: 4,30€
Beaune
Electricidad (6A): 3,60€
Coordenadas GPS: N 47º 01’ 58.47’’ - E 4º 50’ 21.55’’
(N 47.03289 - E 4.83931)
Parking Duna de Pilat
Día 17 Avenue de Biscarrose
9,20€ la noche
Duna de Pilat
Coordenadas GPS: N 44º 35’ 53.57’’ - W 1º 11’ 50.27’’
(N 44.59820 - W 1.19728)
Camping “Fuentes Blancas”
Carretera de la Cartuja de Miraflores, P.K. 3,5
09193 BURGOS Adultos: 4,65€
Día 18 Teléfono y Fax: 947 48 60 16 Niños hasta 10 años: 3€
E-Mail: info@campingburgos.com
Burgos Web: www.campingburgos.com Parcela con electricidad : 13,25€
Coordenadas GPS: N 42º 20’ 28.08’’ - W 3º 39’ 29.10’’
(N 42.34112 - W 3.65806)
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P á g in a s w e b d e F ra n c ia y A le m a n ia
Hay infinidad de páginas dedicadas a estos dos países, estas son sólo una muestra, sería imposible ponerlas todas.
Francia General:
Áreas Ac: http://www.airecampingcar.com/
Áreas Ac: http://www.eurocampingcar.com/index2...lg=es&cat_id=0
Áreas Ac: http://www.campingcar-infos.com/Francais/recherche.php
Camping: http://users.pandora.be/leo.huybrechts/france.htm
Camping: http://www.camping-france.com/index.html
Camping: http://www.campingfrance.com/
Camping:: www.campings.hpaguide.com
Camping por regiones: http://www.gaf.tm.fr/es/francia/camping.php
Camping en Castillos: http://www.les-castels.com/
Camping en Granjas: http://www.bienvenue-a-la-ferme.com/...mes-2656_0.htm
Autovías y autopistas: http://www.bison-fute.equipement.gou...iri/Accueil.do
Turismo de Francia: www.franceguide.com/
Turismo de Oradour-sur-Glane: www.oradour-sur-glane.fr
Turismo de Annecy: www.annecy.fr
Turismo del Lago Annecy: www.lac-annecy.com
Turismo Besançon: www.besancon-tourisme.com
Turismo de Beaune: www.ot-beaune.fr
Alsacia:
Camping Alsacia: http://www.camping-alsace.com/
Turismo: http://www.tourisme68.asso.fr/campings/index.htm
Turismo:www.tourism-alsace.com
Turismo: www.tourisme68.asso.fr
Turismo: www.tourisme67.com
Turismo: http://www.alsace-passion.com
Turismo: http://www.francekeys.com/francais/regions/alsace.shtml
Trismo de Eguisheim: www.ot-eguisheim.fr
Turismo de Colmar: www.noel-colmar.com/
Turismo de Colmar: www.ot-colmar.fr
Turismo de Kaysersberg: www.kaysersberg.com
Turismo de Ribeauvillé y Riquewihr: www.ribeauville-riquewihr.com
Turismo de Obernai: www.obernai.fr
Turismo de Estrasburgo: www.ot-strasbourg.com
Alemania General:
Turismo Alemania: www.alemania-turismo.com
Turismo e información de Alemania: www.deutschland.de
Campo de Concentración de Dachau: www.kz-gedenkstaette-dachau.de
Asociación automovilística ADAC: www.adac.de
Federación alemana de Camping DDC: www.camping-club.de
ACSI Eurocampings: www.eurocampings.de
Ruta Romántica y Lago Constanza:
Turismo Würzburg: www.wuerzburg.de
Turismo Tauberbischofsheim: www.tauberbischofsheim.de
Turismo Bad Mergentheim: www.bad-mergentheim.de
Turismo de Weikersheim: www.weikersheim.de
Turismo de Rothenburg ob der Tauber: www.rothenburg.de
Turismo de Dinkelsbühl: www.dinkelsbuehl.de
Turismo de Nördlingen: www.noerdlingen.de
Turismo de Füssen: www.stadt-fuessen.de
Castillo de Neuschwanstein: www.neuschwanstein.com
Venta de tickets castillos de Neuschwanstein y Hohenschwangau: www.ticket-center-hohenschwangau.com
Turismo Ruta Romántica: www.romantischestrasse.de
Museo Zeppelin de Friedrichshafen: www.zeppelin-museum.de
Turismo de Meersburg: www.meersburg.de
Turismo de Lindau: www.lindau.de
Información de Baviera: www.bavaria.om
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Á lb u m f o t o g r á f ic o
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200
P la n o s y M a p a s
Etapa 1: (Aranjuez – Duna de Pilat, 774 km)
km)
201
Etapa 2: (Duna de Pilat – Oradour sur Glane, 282 km)
km)
(Plano de la ciudad de Oradour-sur-Glane)
202
Etapa 3: (Oradour sur Glane – Annecy, 613 km)
km)
(Plano de Annecy)
203
Etapa 4: (Annecy - Besançon, 292 km)
km)
(Plano de Besançon)
204
Etapa 5: (Besançon – Alsacia – Eguisheim,
Eguisheim, 162 km)
km)
(Plano de Eguisheim)
205
(Plano de Alsacia)
206
Etapa 6: (Eguisheim – Colmar – Kaysersberg,
Kaysersberg, 22 km)
km)
207
(Plano de Colmar)
(Plano de Kaysersberg)
208
Etapa 7: (Kaysersberg – Riquewihr – Ribeauvillé – Obernai, 61 km)
km)
(Plano de Riquewihr)
209
(Plano de Ribeauvillé)
(Plano de Obernai)
210
Etapa 8: (Obernai – Estrasburgo,
Estrasburgo, 46 km)
km)
(Plano de Estrasburgo)
211
Etapa 9: (Estrasburgo
(Estrasburgo – Ruta Romántica - Würzburg,
Würzburg, 282 km)
km)
(Plano de La Ruta Romántica)
212
(Plano de Würzburg)
213
Etapa 10: (Würzburg – Tauberbischofsheim – Bad Mergentheim –
Weikersheim – Rothenburg ob
ob der Tauber, 107 km)
km)
(Plano de Tauberbischofsheim)
214
(Plano de Bad Mergentheim)
(Plano de Weikersheim)
215
(Plano de Rothenburg ob der Tauber)
216
Etapa 11: (Rothenburg ob der Tauber – Dinkelsbühl, 55 km)
km)
(Plano de Dinkelsbühl)
217
Etapa 12: (Dinkelsbühl
(Dinkelsbühl – Nördlingen - Mühlhausen, 131 km)
km)
(Plano de Nördlingen)
218
Etapa 13
13: (Mühlhausen
(Mühlhausen – Dachau – Schwangau, 205 km)
km)
219
(Plano del Campo de Concentración de Dachau)
220
Etapa 14: (Schwangau – Neuschwanstein - Füssen, 12 km)
km)
(Plano de Füssen)
221
(Plano del Área de autocaravanas de Füssen)
222
Etapa 15
15: (Füssen – Lindau – Meersburg,
Meersburg, 148
148 km)
km)
(Plano de Lindau)
223
(Plano de Meersburg)
224
Etapa 16
16: (Meersburg
(Meersburg – Beaune,
Beaune, 430 km)
km)
Etapa 17
17: (Beaune
(Beaune – Duna de Pilat,
Pilat, 656 km)
km)
225
Etapa 18
18: (Duna
(Duna de Pilat - Burgos,
Burgos, 465 km)
km)
Etapa 19
19: (Burgos
(Burgos – Aranjuez,
Aranjuez, 302 km)
km)
226
G ra c ia s p o r le e r n u e s t r o re la t o .
Este relato se comenzó a escribir el 24 de agosto de 2007 y se terminó el 14 de febrero de 2008
In m a , Ja v i y Jose
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