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Viaje por el Sur de Alemania y algún que otro país más
Crónica de unas bonitas vacaciones DE VIAJE POR EL SUR DE ALEMANIA (y algún que otro país más)
SEPTIEMBRE 2006
Antes de nada, decir que no pretendo hacer una guía de viajes, sino
contar nuestras experiencias en un viaje de dos semanas por los lugares más
bonitos de esta parte de la vieja Europa.
Tras mucho esperar, recopilar información (especial agradecimiento a
todos los foreros y a la embajada de Alemania en España), por fin
comenzábamos nuestras vacaciones, Patricia, yo (Kiko) , mi SEAT Córdoba
Vario y la cacharrada necesaria para 15 días de viaje.
DIA 1: sábado 16 Vilagarcía de Arousa (PO)
Toque de diana a las 8 h. Nos levantamos de un salto (unos más que
otros), ducha, desayuno, cargar el coche, ¿cerré el agua? Si. ¿corté la luz? Si,
pues vamos. ¡Un momento!, falta cerrar el gas. Cerrado y en marcha. Bueno, o
casi.... me explico: meto la llave en el contacto, le doy y...... el coche no
arranca. ¡Sin batería!. Pero ¿cómo es posible? Pues nada, a empujar cuesta
abajo y a buscar el primer taller del pueblo que estuviera abierto. Batería
nueva y por fin en ruta a eso de las 10:30.
13:00 Como es tradición cada vez que pasamos por Verín, parada en el
manantial de Cabreiroá (el agua que sale de la fuente es con gas y sabe a
rayos, pero sienta de perlas)
14:45 Parada en Villanueva de Campos (ZA) para comer. Vamos a buen
ritmo pues apenas hay tráfico. Paseíto y al coche tras limpiar los restos de un
desdichado pajarillo que se interpuso en nuestro camino unos kilómetros atrás.
18:00 Peaje en Armiñón (NA) (empezamos a soltar pasta en peajes) y,
advertido por un amigo vasco voy exactamente a la velocidad permitida pues
nos avisó que los radares de la policía autonómica vasca casi no tienen
tolerancia, así que con cuidado...
19:20 Repostaje.
19:45 Peaje Irún.
19:45 FRANCIA y.... ¿peaje?, pero si no llevo ni 500 mts. de este país...
Continuamos ruta por cerca de Bayona hacia Burdeos. Por aquí es autovía y
hay que ir muy al loro con los controles de radar pero, eso sí, avisan cuando lo
hay y todo el mundo frena.
Sobre las 10 llegamos a las afueras de Burdeos, y tras un pequeño lío
con el “g p ese” (o sea, Patricia y sus mapas) encontramos un B&B de esos que
se paga con la tarjeta antes de entrar, te dan el número de la habitación y un
código para abrir la puerta y a la cama tras una frugal cena a base de
panecillos sabor pizza y zumo.
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DIA 2: Domingo 17
8:45 Duchadidos y bien dormidos, bajamos a desayunar, y aprovechando
que es de buffet, nos ponemos morados (no pongo la relación de lo engullido
por falta de espacio)
9:45 Maletas a bordo y una vueltecita en coche por Burdeos. Nos parece
muy bonito y queda apuntado para una visita con más calma.
10:30 Tras comprobar la reconocida habilidad de Pati con los mapas de
carreteras, ya estamos en ruta. Hacemos una parada justo después de recoger
el ticket en la entrada de la autopista para comprobar la presión de los
neumáticos junto a un simpático monigote de Michelín. Ponemos rumbo hacia
Clemont Ferrand.
12:15 Parada técnica (pises, estiramientos, etc.) Tras esto,¡oh,
sorpresa!: obras en la autopista y nos desvían por un itinerario que ellos
llaman “bis” y, gracias a esto, conocemos un pueblo con un nombre muy
simpático: Pompidour (como madame). Tiene un bonito “chateau” y mucho
ambiente pues se está celebrando lo que creemos es una importante
competición hípica en la pista más grande que he visto en mi vida. Después de
esta bonita curiosidad y tras unos infernales kilómetros por las carreteras
secundarias francesas, regresamos a la autopista.
15:00 Parada a comer en un “aire” de la autopista. Sueñecito reparador
y a la faena. Después de unos cuantos kilómetros empieza a llover y, al caer la
noche, paramos en una ciudad llamada Mulhouse a buscar un hotelito
económico. Sólo encontramos un Ibis más o menos barato tras un par de
vueltas de búsqueda.
DIA 3: Lunes 18.
10:10 Montados en el coche, y todavía lloviendo, decidimos buscar la
gasolinera de un supermercado (en Francia el gasoil sale así mucho más
barato) y aprovechar el parking cubierto del Carrefour para hacer una especie
de desayuno campestre bajo techo. Una vez rematada la experiencia culinaria
y tras saludar a todo el que pasaba y nos miraba sorprendido, ponemos rumbo
hacia Estrasburgo sin mayores problemas. Decidimos ir por la carretera para
así poder ver algunos pueblecitos de Alsacia, casi todos acabados en –heim,
muy cuidados y bonitos. ¡A estos franceses mucho les gustan las flores...!
14:00 Llegada al camping Montagne Verte de Estrasburgo, tras los
habituales líos para dar con él (menos mal que había alguna indicación).
Montamos el campamento y hacemos la primera comida de campaña. Por la
tarde bajamos a la ciudad y encontramos aparcamiento justo al lado de la
catedral.
Estrasburgo es una ciudad que nos pareció impresionante, con su zona antigua
de casas de entramado, sus canales y la torre de la catedral a la que, por
supuesto, subimos (66 mts.). Otra cosa fue salir de ella, pues al llegar abajo la
puerta estaba cerrada y estuvimos esperando a que vinieran a abrir casi media
hora, todos apretujados en la estrecha escalera.
Para recuperarnos de la claustrofóbica experiencia, y luego de un largo
paseo callejeando, nos montamos en un barquito al anochecer y hacemos un
bonito crucero por los canales, con la explicación de lo que íbamos viendo en
español (un poco macarrónico, pero español).
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9:45 Montamos en el coche y tiramos hacia el camping, que cierra la
valla a las 10. Con nuestra habitual pericia orientativa, conseguimos llegar a
las 9:59, ante la atónita mirada del encargado que, tras nuestro sigiloso paso,
cerró la puerta.
DIA 4: Martes 19
11:10 Se ve que estamos desentrenados pues tardamos más de hora y
media en recoger todos los bártulos y acomodarlos en el coche. Con todo listo,
partimos hacia Alemania.
11:40 ¡ALEMANIA! Nos enteramos que estamos aquí porque lo pone en
el mapa, ya que no hay ni un solo cartel que diga que cambias de país.
15:00 Visitada la ciudad de Baden-Baden, que no se por que tiene el nombre
repetido, en la que probamos la “riquísima” agua del manantial de su famoso
balneario y después de comer en uno de sus bares-bares (esto es coña),
tiramos hacia Karlsruhe por la Autobahn (autopista en alemán) haciendo una
parada en un área de descanso que por tener, tenía hasta una iglesia
(autobahn kapelle).
16:30 Karlsruhe es una ciudad construida delante de un palacio y por
detrás de este hay un inmenso y cuidado parque en el que pasear tranquilo,
lejos del bullicio urbano, a tan sólo 500 mts. de las calles que, en forma de
abanico, se abren desde la fachada del palacete, mandado construir por un tal
Karl, para usarlo como chalecito de verano.
20:30 Llegada a Heidelberg. El camping es muy fácil de encontrar
siguiendo el curso del río. Montamos y bajamos a la ciudad vieja (altstadt). Es
de noche, pero está muy animado y parece bastante bonito, aunque con lo
poco que estos germanos gastan en iluminación habrá que verlo de día. Damos
una pequeña vuelta y, sentados en una bonita terraza en la calle, nos tomamos
nuestras primeras cervezas alemanas. Con un poco de alegría en el cuerpo,
pues no estamos acostumbrados a bajarnos medio litro de cerveza así de
golpe, nos vamos al camping y nos metemos en el sobre con una sonrisilla
tonta....
DIA 5: Miércoles 20
10:30 Con todo recogido y metido en el coche, salimos del camping y en
“una perfecto española” nos dan los buenos días en la recepción. Aparcamos
en la misma estación del funicular que sube al castillo (schloss), montamos en
él pero en vez de quedarnos en la primera parada, seguimos monte arriba y
luego bajamos andando por un idílico camino en medio del bosque que, de vez
en cuando, nos regala unas bonitas panorámicas entre la espesura.
Llegamos al castillo por los jardines de la parte trasera, muy cuidados,
con una bonita fuente protagonizada por un Neptuno -muy púdico él- y una
balconada con espectaculares vistas sobre el río y la ciudad. Para entrar al
castillo-palacio hay que pasar por caja, lo que da derecho a visitar el patio,
varias dependencias, un museo de la farmacia (todo está escrito en alemán,
con lo que es difícil enterarse de algo) y la bodega, con unos pequeños toneles,
uno de ellos con capacidad para 215000 litros, no fuera a ser que durante un
asedio se quedaran sin vino... Bajamos a pata por una empinada cuesta por la
que los japoneses subían resoplando y, callejeando un poco, topamos con una
preciosa tienda de objetos navideños y no podemos resistir la tentación.
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Después de las compras, salimos del parking y nos echamos a la
carretera. Tras una hora de camino en un bonito día primaveral que bla, bla,
bla....!cielos! de repente, Pati se da cuenta de que se había dejado el bolso
colgado de la percha del servicio en el parking. Media vuelta y, una vez
llegados, demostrando su capacidad políglota, consigue recuperarlo íntegro.
Por culpa de este pequeño incidente y, tras el retraso sufrido, abandonamos la
idea de visitar la zona de los schwäbisch (cordillera al este de Heidelberg) y
ponemos rumbo sur hacia Maulbronn donde visitamos una inmensa abadía
que, según parece, es patrimonio mundial de la UNESCO, eso sí, tras el
acostumbrado paso por caja.
Después de unos cuantos kilómetros y montarnos un pequeño lío en las
autopistas cercanas a Stuttgart, conseguimos llegar a Tübingen ya con la
noche encima.
10:30 Cenamos y a la cama.
DIA 6: Jueves 21
9:00 Comienza la mañana con el ritual habitual, a saber: ducha,
desayuno, recoger, cargar... con el paso de los días, vamos mejorando de
media de tiempo necesario hasta quedar estabilizado en +/- 1 hora.
Hacemos una corta visita por el pueblo, donde lo más destacado es la puerta
renacentista de entrada al castillo, y tras los habituales repasos de mapas,
planos, folletos y demás información, cogemos la carretera llamada
schwarzwaldstrasse (carretera de la Selva Negra) y, como dice la bonita
canción: “voy cruzando ríos, cruzando bosques, siempre cantando, todo verde
me invade porque a Galicia ya estoy llegando...”, hasta llegar a un lugar que
podríamos calificar de paradisíaco: el río remansado con la gente tomando el
sol en sus verdes orillas, todas ellas rodeadas de un tupido bosque de pinos,
abetos, hayas, etc. salpicado por prados de un verde inmaculado en los que no
hay una brizna de hierba más alta que otra, luce el sol, los pájaros cantan...en
fin una monada. Sólo falta para completar el cuadro un bonito restaurante con
una terracita y, tras la primera curva, aparece el lugar soñado. Paradita para
comer y nos ponemos morados con la increíble gastronomía alemana (pastel
de cebolla, ensalada de salchicha, albóndigas de carne, cerveza en
abundancia...)
Después de reposar esta opípara comida a un precio bastante razonable,
carretera en subida hacia el Mummelsee, un lago de origen glaciar en el que
hay muchos bares e infinidad de viejecitos paseando y tomando el sol. Le
damos la vuelta por un senderillo para después tirar monte arriba, hacia la
cima, en la que hay una torre-observatorio. Luego de media horilla caminando
cuesta arriba, llegamos a los pies de la torre y, como no:1 euro por cabeza
para subir, pero llegados hasta aquí...La vista desde arriba promete, pero una
densa calima no nos deja ver muy lejos.
Una vez abajo continuamos carretera, siempre entre bellos bosques y
prados, llegamos a Allerheiligen, donde se encuentran las ruinas de un
monasterio y unas cascadas que, según indica un letrero, están a 10 min.
caminando. En ir y volver tardamos casi una hora y se suben y bajan infinidad
de escaleras, pero el paseo merece la pena.
Ya en la carretera y a los 3 km. de arrancar, pasamos por delante de un
parking que está justo a 100 mts. de las cascadas ¡hay que jod...!
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18:30 Camping a unos 5 km. de Freudenstadt, en medio del bosque,
metido en una vaguada y divido en dos por un río, con lo que la humedad y el
frío se hacen realmente patentes.
20:00 Montado el campamento, bajamos al pueblo, en el que hace
bastante más calor. No tiene nada digno de admiración, pero encontramos un
bar con una bonita terraza (biergarten). Le damos un poco al líquido elemento
(que no es agua, precisamente) y tras un largo paseo para bajar las alegrías,
vuelta para el camping, una sopita y a la cama. ¡Jod.. que frío hace!. Pati se
abriga bien pero yo voy de machote y paso una nochecita que...
DIA 7: Viernes 22
Después de una fría noche, me levanto congelado. Pati se cachondea de
mi, pues ella tuvo la precaución de dormir bien abrigada. Una vez conseguida
recuperar la circulación de los pies y tras el rito habitual, a eso de las 10 nos
ponemos en marcha para continuar por la schwarzwaldstrasse.
11:30 Abadía de Alapisbach. Nos cobran 3 euros por barba para entrar y,
una vez dentro ....¡está vacía! Hay un grupo de visita y la guía debe estar
diciendo cosas muy interesantes, pues se para delante de cada piedra. Como
es en alemán, Pati aún pilla algo, pero yo no me entero de nada.
Seguimos camino, siempre pasando por bellos pueblos de calles con casitas de
entramado y animadas plazas.
12.45 Como empieza a apretar el calorcillo, paramos en un área de
descanso al borde de la carretera y aprovechamos para poner a secar el doble
techo de la tienda, que habíamos guardado empapado por el rocío de la noche
anterior, ponernos ropa de veranito y comernos un riquísimo zwiebelkuchen
(pastel de cebolla) que habíamos comprado en el pueblo.
13:45 Parada para repostar. Como soy así de hábil, cojo la manguera de
los camiones y, de un pequeño taller, sale un paisano que, entre risotadas y
con mucho cachondeo, me advierte de mi error. Nos reímos con él y nos
despide, muy feliz, tras pagarle la cuenta.
14:30 Llegamos a Gutach para ver su famoso museo de casas
tradicionales. Muy amablemente, en la entrada nos dan un folleto explicativo
en castellano y nos tiramos más de tres horas para verlo (el museo, no el
folleto). Son casi todo casas de madera, de unas dimensiones descomunales,
que desmontaron de su ubicación original y volvieron a montar tal cual. En
alguna incluso parece que todavía viva gente. Es un sitio que realmente
merece la pena.
17:00 Camino de Triberg, pasamos por al lado de un gigantesco reloj de
cuco, que por el módico precio de 1 euro se pone en movimiento, haciendo
sonar una divertida música de organillo.
17:45 Llegada a Triberg. El pueblo lo vemos de pasada y nos vamos
directamente a ver las Tribergwasserfällen, que parece se que son las cascadas
más altas de Alemania. En el aparcamiento, una amable viejecita nos regala su
ticket del parquímetro, pues ella ya se va y es una pena desperdiciarlo.
Para subir a las cascadas -previo paso por caja- hay un bonito paseo, entre un
tupido bosque y atravesando el río por idílicos puentes de madera, mientras
nos salen al paso simpáticas ardillas. No es que sea el Amazonas
precisamente, pero es un bello espectáculo.
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Camino de Friburg, hacemos una parada en Donauquelle, Lugar donde
nace el río Danubio, cómo así lo corrobora una placa colocada en la fuente. Es
escalofriante pensar que ese regato desemboca, después de más de 2000 km.,
en el Mar Negro...
20:00 Camping en Friburg, encontrado sin mayores complicaciones. Tras
montar el campamento, cena y a la cama, pues el día fue bastante duro.
DIA 8: Sábado 23
8:30 Nos despertamos y desayunamos observando las evoluciones de un
equipo de fútbol que entrenaba en un campo al lado del camping, muy
profesionales ellos, todos con el mismo uniforme y con mucha seriedad.
10:00 Campamento desmontado y aparcamos en el centro. Friburg es
una ciudad bastante grande, con la zona vieja toda peatonal (ojo a los
tranvías) con la particularidad de que por todas sus calles corren lo que en
Galicia se llaman “regos”, pequeños canales con agua que, según parece, eran
utilizados antiguamente para atajar los incendios. Entre mirar al suelo para no
caer en los canalillos y a los lados por si vine un tranvía, llegamos a la plaza de
la Catedral en la que hay un animado mercado. Queremos entrar en la iglesia,
pero un cartel avisa que están en misa, que si “please do not etc....”,
circunstancia que aprovechamos para subir a la torre (como no) en la que, tras
trepar por unos 300 escalones, te cobran al llegar arriba. Las vistas sobre la
ciudad son impresionantes. Una vez abajo, todavía sigue el cartelito, pero
asomo la cabeza y nada de nada, así que, para adentro. Como están de
restauraciones, tiene poco que ver (creo que tiene un retablo maravilloso), y
una vez fuera, nos aprovisionamos de ricas viandas en el mercadillo.
13:30 Carretera rumbo sur hacia Suiza, ya que queremos ir a las
Rheinfall (cataratas del Rhin).
Pasamos la frontera sin ninguna complicación y, un poco acojonados, no
nos vallamos a meter en ninguna autopista, ya que no tenemos “vignette”,
vamos siguiendo las indicaciones hacia las cataratas, que hay prácticamente
desde la misma frontera.
Al llegar , se nos queda una cara de bobos que pa que...Son realmente
espectaculares, no muy altas (+/- 30 mts.), pero ver caer semejante cantidad
de agua toda de golpe es sobrecogedor.
Compramos un billete múltiple para tres barcos con diferentes
recorridos: uno a la orilla izquierda, que te deja en un mirador justo a los pies
de la catarata. Otro, a una gigantesca piedra justo en el medio del río y, el
último, navegando hasta que casi se mete dentro de la catarata.
17:30 Al coche y carretera, siguiendo el curso del río hacia el Bodensee,
un inmenso lago, frontera entre Alemania, Austria y Suiza.
Entramos de nuevo en Alemania por la frontera de Kreuzlang-Konstanz y,
dando una vueltecita en coche por el pueblo, volvemos a entrar en Suiza por
otra frontera una calle más abajo, regresando a Alemania por la primera, ante
la sonrisilla burlona del guardia suizo (no el del Papa, sino de la policía de ese
país), que no hacía ni 5 min. que nos había visto pasar.
Tras la divertida anécdota, montamos en un ferry hasta la otra orilla del
lago, hacia Meersburg. 30 min. de relajada travesía para, al llegar a tierra,
parar en un camping de los muchos de la zona, en el que había una “pequeña”
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autocaravana hecha ¡a partir de un autobús de unos 12 mts!.... (Hay cada
exagerado....)
21:00 Una vez instalados, bajamos Meersburg, que resulta ser precioso,
con castillo y todo. Cenamos como marqueses tranquilamente sentados en una
terraza del paseo “laguítimo”.
22:30 Llegada al camping y al a cama.
DIA 9: Domingo 24
8:30 El día amanece con una densa niebla, lo que hace que de marcha
atrás en mi decisión de darme un baño en el lago, tomada el día anterior,
pienso que un poco influido por las cervecillas de la cena.
9:30 Todo listo. Partimos rumbo a Freudischafen, dónde queremos ver el
museo Zeppelín.
10:30 Llegamos al museo. Es bastante interesante, pero todo está en
alemán, ni siquiera tienen folletos explicativos en inglés, con lo que pierde gran
parte de su encanto (si no conoces el idioma) No teníamos ni idea de que a
principios del siglo XX hubiera semejante tecnología...
12:30 Parada en Lindau. Este pueblo está enclavado en una isla y, en los
folletos turísticos, las fotos son muy bonitas pero, al persistir todavía algo de
niebla, pierde mucho encanto, ya que no se ve la otra orilla del lago en la que,
parece ser, ya están las primeras estribaciones de los Alpes.
14:30 Salimos de Lindau y pasamos la frontera de Austria, con la idea de
visitar Liechtenstein. Vamos por la carretera por no gastar en la “vignette” para
tan pocos kilómetros, pero el tráfico es infernal y todo son travesías, con lo
que tardamos más de 1 hora en hacer 40 km.
16:00 Entramos en el pequeño país centroeuropeo y nos damos cuenta
de por qué no aparece en ninguna guía turística. Prácticamente no tiene nada
que ver: algún castillito, la montaña y poco más. Nos vamos bastante
decepcionados, pero añadimos un nuevo país a la colección.
17:00 Estamos de nuevo en Austria, pero esta vez, hacemos un exceso y
compramos la famosa “vignette” en una gasolinera (7.40 € válida para 10 días)
y nos metemos en la autopista que ya no abandonamos hasta Alemania
(después de pasar por un túnel de más de 6 km.) que, tras el periplo
internacional, ahora nos parece todavía más bonita.
19:30 Camping cerca de . El encargado es un tío muy simpático, que
sabe decir perfectamente en español “cerveza” ya que, según nos cuenta,
estuvo varias veces en la Costa del Sol y en Canarias.
Tras las acostumbradas cervecitas en el bar del Camping y preparar la
cena, que resultó algo accidentada (todos los espaguetis acabaron por el suelo
a medio cocinar), nos metemos en la cama pensando ya en la
Romantichestrasse.
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DIA 10: Lunes 25
8:30 Toque de diana. Tras la rutina habitual, nos vamos hasta Füsen,
donde comienza la Romantischestrasse, vemos un poco el pueblo, y
continuamos hasta Schloss Neuschwanstein, uno de los castillos de Luis II de
Baviera “el rey loco”. Pienso que debe ser el lugar más fotografiado de
Alemania (no sólo por que esté lleno de japoneses).
12:00 Aparcamos y vamos a sacar las entradas para visitar el castillo, y
nos dan vez para las 14:35, con lo que decidimos meter los bocatas en la
mochila y tirar para arriba, pues las taquillas están a unos 45 minutos andando
del castillo. Como somos así de vagos, subimos en autobús, que nos deja
todavía a cierta distancia, pero justo en un camino que conduce hasta un
puente metálico, por detrás del castillo encima de un bonito acantilado. Hay
tanta gente que resulta casi imposible sacar una foto, ya que este encuadre es
el típico de las postales con el castillo en primer término y un bonito valle lleno
de lagos y prados por detrás. Lástima que estaba bastante nublado. Comemos
los bocatas en un banquito del camino al lado de una fuente. Ya en el patio del
castillo, hay unos letreros, como los del supermercado, que van poniendo el
número de turno y, con asombrosa puntualidad, entramos.
Una vez dentro, nos dan unos teléfonos que nos van explicando todo
según vamos viendo las diferentes dependencias. No hay como ser rey y estar
loco para hacer lo que a uno le de la real gana, nunca mejor dicho.¡Hay incluso
un pasillo con forma de cueva!
Salimos del castillo y decidimos bajar andando por un camino que nos
deja justo al lado del coche.
En marcha por el valle antes citado, siempre con la silueta del castillo de
fondo. Paramos para hacer una curiosa foto: un prado con un montón de
calabazas de todas las formas, tamaños y colores. Al lado, un letrero con una
foto de cada una de las especies y su precio junto a una hucha para ingresar el
importe de lo que cogieras, y esto también pasaba en otros prados, pero con
flores en vez de calabazas... ¡como para hacerlo aquí, a ver lo que duraban las
calabazas y la hucha!
Continuamos carretera, rumbo norte, pasando por algunos pueblos, cada
uno con alguna curiosidad, hasta las inmediaciones de Landsberg am Lech, que
ya no visitamos porque empezó a llover bastante, circunstancia que
aprovechamos para hacer la colada en la muy bien equipada lavandería del
camping, pues la ropa limpia empezaba a escasear.
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DIA 11: Martes 26
8:30 Nos levantamos y, como el día no acaba de estar muy bueno,
decidimos abandonar la Romantischestrasse y acercarnos a München, ya que
se está celebrando la famosa Octoberfest.
Estamos tan sólo a 50 km. por la autopista y llegamos bastante rápido.
Con la ya conocida pericia orientativa, dejamos el coche en un aparcamiento
del centro, de lo que luego nos arrepentiríamos, como ya contaré más
adelante.
11:00 Nos damos una vuelta por el centro de Munich, y lo poco que
vimos tampoco nos parece nada del otro mundo (ya llevamos vistas muchas
iglesias y casitas) y, callejeando un poco, enfilamos hacia el recinto ferial al
que tardamos en llegar más de media hora, atravesando una zona en la que
había por lo menos 4 hospitales. (No se si están ahí por casualidad o por que
está la feria al lado).
12:00 Entramos en la Octoberfest y nos quedamos alucinados. Hay
montado un parque de atracciones que me río yo del de la Warner, con tres
montañas rusas, una noria gigantesca, infinidad de tiovivos, etc. Después de
centrifugarnos varias veces en algunas de las atracciones, decidimos volver a
poner el estomago en su sitio en las carpas de las cervecerías. Estas son del
tamaño de un campo de fútbol,(caben unas 2000 personas), con mesas y
bancos de madera, banda de música en un escenario enorme y una bonita
decoración. Una vez sentados, vino una amable teutona, a la que pedimos la
cerveza y algo de comer. Al poco rato regresó equipada con unas enormes
jarras de 1 litro (no hay más pequeño) y un inmenso plato lleno de salchichas
con repollo cocido. Mientras meneábamos la mandíbula, la orquesta tocaba
bellas canciones regionales, que la gente coreaba con entusiasmo y, unidos a
la fiesta, continuamos así un largo rato, entretenidos con el ambiente festivo
que se respiraba.
Rematada comida y bebida, y tras una calurosa despedida de nuestros
compañeros de mesa, decidimos poner camino de nuevo hacia el centro, para
recuperar nuestro coche, pero esta vez regresamos en metro, más rápido y
descansado que el paseito de ida.
16:06 En la caja del aparcamiento me soplan 15 euros, cobrándome 3
tan solo por los seis minutos que pasaban de las cuatro, a lo que ponemos cara
de incrédulos, pero que le vamos a hacer. Cómo el litro de cerveza empezaba a
apretar pidiendo pista de despegue, le preguntamos al de la caja dónde estaba
el servicio, a lo que nos responde que en un aparcamiento no tienen por que
tener. Cuando miro para Pati, pone cara de loca y, abalanzándose sobre la
ventanilla, empieza a echarle una bronca (en un perfecto alemán) que el tío
acabó ofreciendo el servicio de empleados, a lo que Pati y su orgullo latino se
negaron. A todo esto, yo miraba la escena alucinando sin saber que hacer.
Una vez tranquilizada la fiera, salimos del aparcamiento medio muertos de
risa, de ganas de mear y alucinado de lo bien que Pati habla alemán cuando se
enfada...
16:40 Parada en una providencial área de servicio (nunca mejor así
llamada).
Después de la “migitoria” pausa, y con cara de alivio, proseguimos
camino hacia Augsburg, para retomar la Romantischestrasse, dónde
encontramos camping sin más problemas de los habituales. Paseito por la
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ciudad (no la encontramos de mucho interés) y tras la cena de campaña, nos
vamos a la cama, escuchando el ruido de la lluvia que comenzaba a caer con
fuerza.
DIA 12: Miércoles 27
8:30 Amanece un bonito día, Lo que nos anima bastante a continuar
nuestro camino por la Romantischestrasse, rumbo a Rothenburg ob der Tauber,
pasando por varios pueblos dignos de mención.
Empezamos por Donauwörth, con una calle llena de casas “patricias”,
con las fachadas típicas con forma de escalera, y un animado mercado, que
aprovechamos para comprar víveres.
Después, pasamos por Hasburg, que tiene un bonito castillo y un
magnífico puente medieval (en restauración), y ya desde aquí, nos adentramos
por el valle del Reis, que es un gigantesco cráter formado hace tropecientos
millones de años por la caída de un meteorito, hasta llegar a Nördlingen ,justo
en el medio del valle, un pueblo muy redondo: su muralla forma un perfecto
círculo de unos 5 km. estando el campanario de la iglesia en el centro, al que,
por seguir con nuestra costumbre, subimos para divisar la curiosa
configuración del pueblo.
Continuamos ruta pasando por varios pueblos sin especial relevancia,
hasta Dinkelsbull, Con una enorme muralla y amplias calles, todas con
enormes casas de entramado y llenas de flores. Las vistas se estropeaban un
poco, ya que el centro estaba abierto al tráfico. Aprovechamos el paseo por el
centro para entrar a merendar en una pastelería, y nos pusimos las botas con
unos enormes pedazos de tarta y unos cafés con leche tamaño piscina
olímpica.
Seguimos ruta, haciendo algunas paradas aleatorias para tomar algunas fotos,
hasta llegar a Rothemburg O. De T. (nada que ver con Operación Triunfo),
todavía con luz del día.
Montado el campamento, vamos a dar una vuelta por el pueblo, por el
que casi hay que ir con linterna, pues la iluminación pública es muy escasa.
Nos gusta tanto que, mientras tomamos unas cervecitas, decidimos quedarnos
mañana a verlo bien visto. Volvemos andando hacia el aparcamiento por unas
callejuelas junto a la muralla, desérticas, oscuras y entre la niebla, y la verdad
es que acojona un poco...
22:00 Pillamos en la radio el partido entre el Bremen y el Barça, y así
nos acostamos, divirtiéndonos, ya que los vecinos de la caravana de al lado
quedaron muy decepcionados, pues el Barça empató en el último minuto lo
que no pareció sentarles muy bien...
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DIA 13: Jueves 28
10:00 Aparcamos justo al lado de una puerta de la muralla y, nada más
pasar, nos subimos al adarve y vamos caminando por él bastante rato. Desde
aquí se tiene una bonita prespectiva del pueblo que, a tan tempranas horas,
empieza a estar lleno de turistas. Topamos con una torre en una de las
puertas, no podemos resistirnos y... para arriba. Desde lo alto se ven todas las
calles, la muralla, la gran iglesia, etc. Aquí topamos con unas simpáticas
japonesas, Akiko y Masako, que nos fueron acompañando el resto de nuestro
paseo por la muralla, haciéndole fotos a todo lo que veían. Llegados un gran
bastión defensivo, con cañones y todo, bajamos de la muralla y seguimos
callejeando, ahora nosotros también al estilo japonés, es decir, haciendo fotos
sin parar, pues el pueblo bien lo merece.
Después de comer, bien y barato, en una terracita de un bar algo más
alejado de la zona turística (hábiles nosotros),damos por concluída nuestra
visita a Rothemburg O. de T.
16:30 Seguimos nuestra ruta, retomando la Romantischestrasse,
pasando por varios pueblos, casi todos acabados en “-ingen”, haciendo cortas
paradas. Mención especial a Mergenthein que, aunque el pueblo no tiene
mucho que ver (un museo de no se qué caballeros de no se qué orden
teutónica), llama la atención las pintas de sus habitantes: todos (bebés y
viejos incluidos) vestían con un estilo como muy macarrilla..., en fin cosas de
la moda.
18:00 Paramos en Lauda, que no tiene nada digno de mención, pero nos
hizo gracia el nombre, para después dar un paseillo por Tauber-bishopeim,
muy animado y lleno de tiendas que cerraron al poco de nuestra llegada,
frustrando las ansias de compradora compulsiva de Pati.
19:30 Würzburg. Camping prácticamente en el centro, al lado del río. Ya
con noche cerrada damos un largo paseo, y vemos muy poco, pues ya es
conocida la manía que los alemanes tienen de no poner luces en la calle, de tal
manera que sólo podíamos leer la guía delante de los escaparates. Después de
casi una hora nos paramos en una terraza, de las muchas y muy animadas que
hay, a tomar la tradicional cervecita nocturna.
23:00 A la cama, pensando ya en iniciar el regreso...
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DIA 14: Viernes 29
9:30 Diana, algo más tardía de lo habitual y típico ritual matutino pero,
esta vez, acompañados por una animada bandada de patos, que no nos perdía
de vista mientras desayunábamos, por si les caía algo...
11:00 Carretera y, al poco de salir del camping, entramos en la
autopista, que ya no abandonaríamos en todo el día. En principio sin mayores
dificultades, hasta que nos metimos en un gigantesco embotellamiento cerca
de Karlsruhe. Tardamos más de una hora en hacer 5 km., menos mal que nos
toco parar justo al lado de un camionero español con el que estuvimos de
chachara, y entre esto y escuchar “radio pirata de Karlsruhe”, emisora que
parecía radio caracol, con locutores hispanos y música salsera, se nos paso
bastante bien el estar prácticamente parados, hasta que poco a poco y
misteriosamente, comenzamos de nuevo a caminar...
14:00 Paramos a comer en un área de la autopista para, poco después,
entrar en Francia por Mulhose, ya que decidimos cambiar el itinerario de
regreso, yéndonos más hacia el sur, tras las vueltas que nos hicieron dar por
culpa de las obras a la ida.
Ya en Francia , volvemos a la limitación de velocidad y a los peajes, lo
que nos hace mucha ilusión...
18:00 Parada técnica, ya sabéis, pises y todo eso.
21:00 Paramos a dormir en un Etap, justo en la salida de la autopista en
Bollene, dando por finalizada esta maratoniana jornada, ¡y lo que nos queda!
Después de tantos días es agradable de nuevo una cama, un baño propio y
¡una tele! (aunque un especial Bisbal en TVE internacional no sea lo más
apetecible)
DIA 15: Sábado 30
10:00 Un poco más temprano que de costumbre, (no tuvimos que
desmontar el campamento) con una ligera lluvia, y después de desayunar a
cara de perro en el buffet del hotel, nos metemos de nuevo en la autopista
hasta Narbonne, donde salimos para repostar en el Carrefour y, de paso,
comprar provisiones para el largo viaje.
A la altura de Carcassone, deja de llover y, llegando a Toulouse ya
empieza a apretar el calorcillo, de tal forma que nos pasamos el rato poniendo
y quitando el aire acondicionado, sin dar encontrado la temperatura ideal.
15:00 Paramos a comer en el área de Pic du Midi, desde donde hay unas
excelentes vistas de esta montaña pirenaica en la que hay un observatorio
astronómico, acompañados por un simpático gato que se nos acercaba de vez
en cuando a pedir comida.
17:30 Poco antes de llegar a España, empieza a llover. De vuelta en
nuestro país, pagamos el primer peaje que, curiosamente, cuesta lo mismo
que el último de Francia (1.40€).
En plan explorador, nos vamos por la autovía de San Sebastián hacia
Pamplona, para no ir por la directa hacia Vitoria, mucho más cargada de tráfico
y, aunque un poco más largo, resultó un gran descubrimiento: mucho menos
tráfico y unos paisajes espectaculares.
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Seguimos devorando kilómetros pasando cerca de Burgos, dirección
Valladolid. Desvío a Palencia y ponemos rumbo a Benavente por carretera (no
va casi nadie por aquí) después de repostar y alucinar con lo barato que
encontramos el combustible (menos de 1 € después de 15 días)
Llegando a la Gudiña, ya en tierras gallegas, y con una lluvia bastante molesta,
empiezo a notar el agotamiento de tantos kilómetros, es decir, ya no se si voy
por la carretera, volando, en barco o montado en burro, entonces se me
enciende la lucecita: llamar al parador de Verín a ver si tienen habitación libre.
Contestación afirmativa y para allá que nos vamos.
23:30 Llegamos al parador y ¡que lujo!. El recepcionista flipa un poco
cuando intenta recoger nuestras maletas, apretujadas entre la maraña de
utensilios campistas. Tras los trámites de rigor y alucinando un poco, nos
metemos en la cama, tan grande como una cancha de baloncesto, y soñamos
con los angelitos...
DIA 16: Domingo 1 de Octubre
10:00 Nos levantamos tras un estupendo sueño reparador, nos hacemos
unos largos en la gigantesca bañera, nos ponemos la ropa de los Domingos y
bajamos a desayunar. Para el que nunca haya vivido la experiencia del
desayuno en Paradores, es algo muy difícil de explicar: hay de todo, todo
excelente y en una cantidad tal, que sería la pesadilla de una bulímica o el
paraíso de un hambriento, en resumen: es pa verlo.
12:00 Hinchados como vacas salimos del parador y ponemos rumbo a
casita, donde llegamos a la hora de comer, para poder empezar a dar la paliza
(la primera, mi madre) contando nuestras aventuras a todo el que se pusiera
delante........................................