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Ruta en caravana por
Europa durante 33 días y
32 noches (2019)
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Ruta en caravana por Europa durante
33 días y 32 noches
Tras la memorable adquisición de nuestra caravana en la Feria del Caravaning de
Barcelona en 2018, siguieron seis meses de larga espera. Durante ese tiempo,
fueron muchas las horas invertidas frente al ordenador, preparando el viaje por
carretera más largo que habíamos realizado hasta ese momento. Además, con la
novedad de que esta vez sería con coche y caravana. Concretamente, 33 días y 32
noches en caravana por Francia, Suiza y Alemania. Y a diferencia de viajes
anteriores, esta vez los alojamientos serían campings, los lugares mejor adaptados
para las caravanas. Y como siempre, la ruta debía incluir lugares adecuados para
mi compañero de aventuras, mi hijo de 6 años. Aunque faltaba mucho para las
vacaciones, el viaje ya había empezado.
Nuestra ruta en caravana por Europa. Los puntos en rojo son las diferentes etapas del viaje, de entre
3 y 7 días de duración cada una.
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El esquema inicial fue Rust (Europa Park), París (Disneyland París) y Les Epesses
(Puy du Fou), tres de los mejores parques temáticos de Europa. A partir de este
esquema de referencia, el viaje fue creciendo, añadiendo lugares que visitar,
campings cercanos, posibles rutas, etc. Finalmente, quedó dividido en 8 etapas,
con sus respectivos alojamientos y visitas en cada una de ellas. Para visualizar los
trayectos entre etapas, utilizamos Viamichelin (con la opción «coche con
caravana»), y para los trayectos más cortos en coche una vez en destino, Google
Maps. Aunque una vez en la carretera, nos guiábamos con el navegador del coche
(Here NAVI 900 Europe) introduciendo los datos recopilados.
Al final, resultó un viaje de más de 4.500 kilómetros por carreteras de Francia,
Suiza, Alemania y ya de vuelta, la Costa Brava de Girona. Este es el resumen de
nuestro viaje en caravana por Europa, con especial atención a los campings
donde nos alojamos, y las rutas y accesos para llegar a ellos.
Etapa 1: Montpellier (Francia) – Días 1º al 3º
Montpellier (Hérault, Occitania) es una ciudad interesante, y se encuentra a una
distancia razonable para establecer la primera etapa de nuestra ruta. No habíamos
estado nunca en allí, así que esta ocasión era perfecta. Prácticamente todo el
trayecto es por autopista, por lo que es fácil encontrar lugares para descansar en
las muchas áreas de servicio o de descanso durante el recorrido. Algunas disponen
de espacios específicos para caravanas, en caso contrario no queda más remedio
que aparcar donde lo hacen los camiones. En esta primera etapa de tres días,
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visitamos el Musée des dinousaures de Mèze situado en Mèze, a unos 35 km
de Montpellier —mi hijo es un gran aficionado a los dinosaurios—. Es un bonito
lugar, las reproducciones de dinosaurios y otras curiosidades se encuentran
recorriendo un bosque bien señalizado, en plena naturaleza.
Musée des dinousaures de Mèze
Y por supuesto, Montpellier. Como no íbamos sobrados de tiempo, reservamos
en Civitatis un Free tour en español por Montpellier que resultó todo un acierto.
Place de la Comédie de Montpellier.
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Un eficiente guía nos acompañó por el centro histórico durante unas tres horas,
comentando y explicando anécdotas sobre los lugares más importantes (Place de
la Comédie, fuente de las Tres Gracias, Ópera de Montpellier, catedral de San
Pedro, Arco del Triunfo de Montpellier, etc). En el casco antiguo nos llamó la
atención ver el edificio donde en 1208 nació el rey Jaime I de Aragón.
Para movernos por la ciudad utilizamos el P+R (parquing + transporte público)
del moderno Parking Circé Odysseum, donde aparcamos el coche. (Página web
transporte público de Montpellier). Desde allí sale un tranvía que nos deja en el
mismo centro de Montpellier. Nos llamó la atención lo bonitos que son los tranvías
de la ciudad, bellamente decorados con coloridas pinturas y grafitis muy
elaborados.
Camping Fondespierre (Castries)
La base escogida para esta primera etapa de 3 días fue el camping
Fondespierre, en Castries, a unos 20 km. de Montpellier. Para llegar allí
debemos abandonar la autopista y continuar por carreteras departamentales
bastante anchas, así que circulamos perfectamente bien. El camino al camping se
encuentra en la carretera D610. Para llegar pasamos por el centro del núcleo
urbano de de Castries. A 1 km del pueblo aproximadamente encontramos los
indicadores «Domaine de Fondespierre» y «Camping Fondespierre».
Camping Fondespierre (Castries)
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Camping Fondespierre.
Llegamos sin ninguna dificultad siguiendo las indicaciones del GPS. El camping es
pequeño y rustico, con setos, encinas, pinos y hasta algún olivo. Las parcelas son
de tierra, y en algunas es necesario nivelar la caravana, ya que el suelo no es llano.
Dispone de piscina, bar y parque infantil, todo en pequeño formato, proporcional
al camping. A las duchas y servicios les faltaba una buena renovación. Los
campistas, franceses en su totalidad, la mayoría familias con niños. En Castries
hay tiendas, supermercados, restaurantes, gasolineras y todo lo que podamos
necesitar.
Etapa 2: Lausanne / Lausana (Suiza) – Días 4º al 9º
Desde castries, hay casi 500 km hasta Lausanne, la capital olímpica, donde nos
instalamos durante 6 días. Como en la anterior etapa, casi todo el recorrido se
realiza por autopista. Curiosamente, en el último peaje francés antes de entrar a
Suiza, no había VíaT y tuvimos problemas para pagar con las tarjetas. Tantos
problemas que no pudimos pagar. Me cogieron los datos y pagué unos días más
tarde on-line en la página web de la autopista concesionaria.
Para circular por las autopistas suizas es obligatorio comprar la famosa
«viñeta de autopista«, esto es un adhesivo similar al de nuestro ITV, que nos
costó 36’50 € para el coche + 36’50 € para la caravana = 73 € del ala. Es válida
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durante un año, aunque si vamos a estar en Suiza una semana la debemos comprar
igual. Siempre que vayamos a circular por sus autopistas, claro.
Durante los días que estuvimos en Lausanne, nos desplazamos por la ciudad en
transporte público. El bus y el metro son muy eficientes. Al día siguiente de llegar
al camping, por la mañana nos acercamos al centro de la ciudad. Cogimos el
autobús a pocos metros de la entrada del camping, que nos dejó justo delante de la
estación de metro que nos llevó al centro. En el camping nos dieron toda la
información necesaria (más abajo hablaremos del camping).
Era domingo, y nos sorprendió ver las calles de Lausanne tan desiertas. No
encontramos ni un triste bar donde tomar un café con leche hasta prácticamente el
mediodía. Parecía una ciudad fantasma. Bonita, pero fantasma. Paseamos por la
ciudad a nuestro aire, sin agobios, y pudimos hacer todas las fotos que quisimos
prácticamente solos. Por no haber, casi no había ni tráfico.
A lo largo de nuestra estancia, pudimos comprobar que en un día laboral la ciudad
se transforma, y vuelve al ajetreo habitual. Así que para visitar la ciudad
tranquilamente, lo mejor es hacerlo un domingo (o un día festivo) por la mañana.
Aunque es verdad que una ciudad no es tan ciudad un domingo por la mañana...
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Escaliers du Marché, en Lausanne.
En días sucesivos volvimos a recorrer el casco antiguo, visitamos la catedral,
bajamos por las famosas Escaliers du Marché hasta la Place de la Palud,
paseamos por el moderno barrio del Flon, lleno de restaurantes, bares,
discotecas y boutiques… El barrio del Flon es muy fácil de encontrar, ya que el
metro para allí mismo. De hecho Lausanne es una ciudad de medidas muy
humanas (unos 140.000 habitantes), y su centro histórico y lugares más
importantes se pueden visitar en medio día.
Visitamos el Museo Olímpico, un edificio grande, moderno, y bien organizado.
Las personas muy aficionadas a los deportes olímpicos disfrutarán con la visita.
Nosotros fuimos porque es uno de los lugares a los que se tiene que ir si se pasa
por Lausanne, pero vaya, fue dar una vuelta por dentro, que mi hijo viera y tocara
un poco los juegos y elementos interactivos que hay por allí, y volver a salir.
El lago Léman, el lago de agua dulce más grande de Europa, es omnipresente, y
nos lo encontramos por todas partes. Es posible practicar un amplio abanico de
actividades en el lago, pero nosotros nos limitamos a verlo.
Durante nuestra estancia en Lausanne, nos acercamos a Gruyères (a 57 km), el
que dicen es el pueblo más bonito de Suiza, y su no menos bonito castillo. En la
entrada del pueblo hay aparcamientos de pago, ya que no se puede acceder en
coche. En Gruyères se encuentra el Museo H. R. Giger (el creador de Alien), y un
curioso bar decorado en ese terrorífico estilo.
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Gruyères.
Otro día visitamos Friburgo (a 73 km de Lausanne), una preciosa ciudad
medieval de unos 40.000 habitantes (no confundirla con la ciudad alemana de
Friburgo de Brisgovia, en Alemania). Como hicimos en Montpellier, también
utilizamos el P+R para visitar la ciudad. Visitamos su Catedral y el famoso
Funicular de Friburgo (con muy buenas vistas panorámicas de la ciudad), en
funcionamiento desde 1899 y con la particularidad de que utiliza aguas residuales
de la ciudad como lastre, que sirve de accionamiento para salvar el desnivel de
56,4 metros en un recorrido de solo 121 metros.
Paseamos por el bonito y tranquilo barrio de Auge o ciudad baja, sin duda la
parte de la Friburgo que nos gustó más. Por él pasa el río Saane (en francés
Sarine). Es una zona muy tranquila, con poco tráfico. Incluso los autobuses
urbanos que llegan hasta allí son más bien minibuses, para poder circular por
algunas calles estrechas. Aunque estábamos en pleno agosto, no había muchos
turistas y era muy fácil encontrar terrazas para tomar algo tranquilamente. Allí se
encuentra el monumento más popular de Friburgo, el Puente de Berna. Es un
puente cubierto, muy bien conservado. Construido alrededor de 1250, es el puente
medieval más antiguo de Suiza.
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Puente de Berna, Friburgo.
Casi por casualidad descubrimos Vallorbe (a 47 km). El descubrimiento vino
dado porque en el camping donde nos alojamos, había colgado un cartel sobre una
exposición de dinosaurios en ese lugar. En cuanto mi hijo lo vió, acordamos ir a
visitarlo. En Vallorbe se encuentran unas cuevas espectaculares, a las que se
puede entrar pagando la entrada correspondiente. La exposición de dinosaurios
estaba instalada en un precioso bosque de cuento de hadas, por el que discurre
un caudaloso río de aguas cristalinas. Sin duda, uno de los bosques más bonitos
que he visto en mi vida.
El día antes de dejar Lausanne, nos acercamos a Ginebra (a 63 km), sede de las
Naciones Unidas, y la famosa escultura de la Silla Rota (The Broken Chair)
frente a la entrada. También utilizamos el P+R. Estuvimos en Ginebra un día
entero. Vimos el impresionante Jet d’Eau lanzando agua hasta una altura de 140
metros sobre el lago Léman. Nos tomamos algo en su casco antiguo y luego nos
fuimos a comer los bocatas que llevábamos en la mochila al Jardín inglés, al lado
del lago.
Nos quedaron por hacer algunas cosas que nos hubiesen gustado, como visitar el
Universo de partículas CERN, un crucero por el lago Lemán o visitar el Museo de
Historia Natural Ginebra… Pero en un día no se puede llegar a todas partes, así
que queda para otra ocasión.
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Vallorbe.
Ginebra. Sede de las Naciones Unidas, con la famosa escultura de la Silla Rota (The Broken Chair)
frente a la entrada.
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Camping de Vidy (Lausanne)
El Camping de Vidy se ubica en un lugar privilegiado para visitar Lausanne. Está
tocando al lago Léman, al que tiene salida directa por un bonito camino, aunque el
lago no se ve desde las parcelas. Nos resultó muy fácil encontrarlo, y el acceso con
la caravana es muy bueno. Las parcelas son llanas y con césped, de muy fácil
acceso, y las calles anchas y asfaltadas. Dispone de bar-restaurante —aquí sí, con
bonitas vistas al lago—, sala de juegos y un supermercado bien surtido. Eso sí, una
baguette costaba ¡2,80 euros! La primera vez que entré en el supermercado y ví ese
precio no pude evitar preguntarle estúpidamente a la dependienta si ese era de
verdad el precio de una baguette, aunque el precio no podía estar más claro y bien
puesto. Me respondió con una sonrisa como diciendo “es lo que hay”… Estuve a
punto de pasarme al pan de molde, pero resistí y pagué...
Las duchas, lavaderos y wc no son nuevos, pero siempre estuvieron muy limpios
durante nuestra estancia. Ayuda mucho que la clientela hace muy buen uso de las
instalaciones. Un puntazo a favor del camping es que por ser cliente, te regalan
unos pases de transporte público personalizados, con los que nos pudimos mover
gratuitamente por toda la ciudad en bus y metro, durante todos los días que nos
alojamos allí. No hace falta pasarlos por ninguna máquina ni enseñárselos al
conductor, simplemente los debemos llevar encima por si nos los piden. Cabe decir
que nunca nos los pidió nadie, y utilizamos mucho el transporte público. Suiza es
mucha Suiza.
Camping de Vidy, Lausanne.
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Camping de Vidy.
Por poner algún pero, el camping no tiene piscina y el parque infantil es
ridículamente pequeño. No hay animación ni mini-club, y eso en plena temporada
alta. Tal vez no sea el camping más animado para ir con niños si vamos a pasar
mucho tiempo allí. Pero si la idea es estar todo el día fuera (como era nuestro caso)
o viajamos sin niños, es muy buen camping. Aunque bastante caro, como todo en
Suiza. La clientela muy internacional: franceses, alemanes, holandeses y suizos
principalmente, no necesariamente en ese orden. Alguna que otra caravana y
autocaravana con matrícula española, pero muy pocas.
Etapa 3: Europa Park (Rust, Alemania) – Días 10º al
13º
El objetivo de esta etapa en caravana por Europa fue el parque temático más
grande de Europa, Europa Park, en las afueras de la pequeña localidad de Rust
(Baden-Wurtenberg). Está a unos 275 km. de Lausanne, casi todo el trayecto por
autopista. Sus zonas temáticas las conforman diferentes países europeos, cada uno
de ellos con su arquitectura y tópicos característicos. Por supuesto, en España no
falta la plaza de toros y el tablao flamenco.
Para desplazarse por el parque existe el típico trenecillo, y además un curioso tren
monoraíl elevado —el EP Expréss—, con sus propias estaciones. Ideal para ver el
parque desde las alturas y hacerse una idea de sus dimensiones y distribución.
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Compramos las entradas online para dos dias en la web del parque. Rust está a
las puertas de la Selva Negra, y cerca Alsacia y Estrasburgo, así que si se viaja por
allí con niños, es casi obligatoria una visita. Si no también vale la pena, aunque sea
solo para verlo.
Atracción «Atlantica SuperSplash», en la zona temática de Portugal.
Nos reservamos un par de días más para dar una vuelta por la zona, aunque
sabiendo que merece una visita más larga y detallada. Nos desplazamos en coche
hasta Friburgo de Brisgovia (Freiburg im Breisgau en alemán), la capital
de la Selva Negra. Aparcamos el coche en un párquing subterráneo cerca del casco
antiguo. Es una ciudad muy bonita, de unos 200.000 habitantes, con un casco
antiguo que dicen es de los mejor conservados de Alemania. Uno de sus barrios
más pintorecos es el llamado Klein Venedig (Pequeña Venecia). Tal vez es una
denominación un poco exagerada, ya que solo son un par de arroyos que
atraviesan esa parte de la ciudad. Pero no cabe duda de que pasear por sus calles
es una experiencia agradable. Por supuesto estuvimos en la Münsterplatz, una
gran y bonita plaza peatonal donde se encuentra la Catedral de Friburgo. A
pocos minutos de allí está la Plaza del Ayuntamiento y la Martinstor (Torre
de Martín), una de las antiguas entradas de la ciudad.
Al ir a buscar el coche para irnos, nos sucedió algo bastante surrealista. No
recordaba en que parquing lo había aparcado. Como por la zona hay varios, dimos
bastantes vueltas, sin éxito. Finalmente el cerebro se puso a trabajar y se me
ocurrió mirar el tíquet. Efectivamente, allí ponía la dirección del dichoso parquing.
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También tuvimos tiempo de acercamos hasta Gengenbach, en la Selva Negra, un
pueblo realmente precioso que parece sacado de un cuento de los hermanos
Grimm.
Klein Venedig (Pequeña Venecia), en Friburgo de Brisgovia.
Gengenbach.
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CampingPark Oase (Ettenheim)
Europa Park dispone de camping propio. Pero no se puede reservar, y nuestra
visita fue en temporada alta. Así que preferimos asegurar el tiro aunque fuese en
otro camping. Unas cuantas semanas antes de iniciar este viaje en caravana por
Europa, hicimos las reservas en algunos campings, entre ellos en el
CampingPark Oase, en Ettenheim, a menos de 20 minutos de Rust y Europa
Park. Fue todo un acierto. Su limpieza, tranquilidad, tamaño, trato de los
propietarios y entorno, fue de lo mejorcito de todo el viaje.
Ettenheim es una pequeña ciudad de unos 15.000 habitantes, en la que
encontraremos muy fácilmente todo lo que necesitemos (gasolineras, Lidl,
supermercados, restaurantes, etc).
CampingPark Oase (Ettenheim)
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CampigPark Oase.
El camping está a ubicado en las afueras de Ettenheim, por el que debemos pasar
para acceder a él. Sin problema, ya que los accesos son amplios. Es pequeño y
totalmente llano, con bastantes árboles de todos los tamaños. Las parcelas, de
césped, están separadas por setos y disponen de tomas de agua y electricidad.
Tiene restaurante y una pequeña tienda, donde se puede encargar pan y bollería
para el día siguiente. No tiene piscina, pero al lado está la municipal. La clientela,
mayoritariamente del país. Cabe destacar la limpieza extrema en todo el camping
en general, y la amabilidad y simpatía de las personas de recepción.
Etapa 4: París – Días 14º al 20º
Salimos de Ettenheim tan pronto como nos permite el horario del camping. Esta es
la etapa más larga de esta aventura en caravana por Europa, tanto en distancia
como en duración. 600 kilómetros separan Ettenheim de la capital de Francia, casi
todos por autopista, pasando por Estrasburgo, Metz y Reims. Traducido en tiempo
(teórico), debían ser unas seis horas y media sin paradas. En la práctica tardamos
una nueve horas. Llegando al extrarradio de París encontramos largas retenciones,
y empezamos a preocuparnos porque llevábamos la luz de reserva de combustible
encendida desde hacía un buen rato. Decidimos salirnos de la autopista de
circunvalación para buscar gasóleo urgentemente. Nos liamos por la zona de
Saint-Denis buscando una gasolinera, hasta que finalmente encontramos una,
encajonada en una especie de patio de vecinos, con un acceso horrible. Pasamos
un rato bastante estresante.
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Pasamos 7 días en París. El primero, como llegamos más tarde de lo previsto y
muy cansados, no salimos del camping. El último tampoco, ya que lo tomamos
como jornada de relax antes de la siguiente etapa. Otro día entero lo ocupó
Disneyland París. Así que realmente, solo tuvimos 4 días para visitar la ciudad.
Nos hicimos con la tarjeta Navigo Découverte, que por unos 22 € por cabeza,
nos permitió usar ilimitadamente el transporte público de las zonas 1 a la 5 de
París, que incluyen Versalles, Disneyland y Maisons-Laffitte, donde estaba nuestro
camping.
Disneyland París.
Estuvimos en algunos de los lugares imprescindibles: Torre Eiffel, Jardines del
Trocadero, Campos Elíseos, Tullerías, Inválidos, museo del Louvre, Notre Dame,
barrio latino, Plaza de la Concordia, Museo de Historia Natural, Catacumbas…
Aunque después de cuatro días de visitas y caminatas por la ciudad, nos fuimos
con la poco edificante certeza de que aun nos faltaba mucho por conocer de París.
La mitad del tiempo lo pasamos bajo tierra, en el Metro, de un lugar a otro. Y
cuando empezamos a familiarizarnos con los horarios, líneas y demás, ya nos
íbamos. Con un poco más de previsión y organización, se puede aprovechar mucho
más el tiempo, eso seguro. Así que… Tenemos excusas para volver.
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El Sena y la catedral de Notre Dame.
Pero tal vez lo más especial de nuestra estancia en la capital francesa fue un
inolvidable Tour por París en bicicleta. A pesar de los 66 euros que nos costó,
las más de tres horas que estuvimos pedaleando mi hijo y yo en un tándem por las
calles de París, fueron una experiencia que siempre recordaremos. Además,
prácticamente disfrutamos de un guía particular, ya que solamente estábamos una
simpática pareja sudamericana y nosotros dos. Totalmente recomendable.
Camping Sandaya París Maisons-Laffitte (Maisons-Laffitte)
Para nuestra etapa parisina escogimos el camping Sandaya París Maisons-
Laffitte, situado en la localidad de Maisons-Laffitte, a unos 15 km. del centro de
París. La cercanía y buenas comunicaciones con la capital, así como sus
instalaciones, fueron criterios de peso para seleccionarlo. Eso sí, al estar tan cerca
de París, para llegar debemos hacer caso al GPS y circular por zonas urbanas
atestadas de semáforos, tráfico y retenciones.
Durante nuestra estancia nos desplazamos en transporte público. A unos 10-15
minutos del camping —andando— se encuentra la estación de RER (tren de
cercanías) de Maisons-Laffitte, del que salen trenes hacia París cada pocos
minutos. En la misma estación compramos las tarjetas Navigo Découverte.
También usamos el RER para ir y volver de Disneyland, a una hora de Maisons-
Laffitte. Solo cogimos el coche un par de veces, para avituallarnos en el cercano
Carrefour de Sartrouville.
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Camping Sandaya París Maisons-Laffitte (Maisons-Laffitte)
Camping Sandaya París Maisons-Laffitte.
El camping está situado a la orilla del Sena. Es grande y con abundante tránsito de
clientes, hecho comprensible teniendo en cuenta su proximidad a la capital.
Dispone de todos los servicios: mini club y animación (en julio y agosto), piscina,
juegos de agua, parque infantil, bar, restaurante, pequeño supermercado, etc. Las
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parcelas son de hierba, pero en algunas hay más tierra que otra cosa, debido a su
elevada utilización y rotación. Las duchas y wc bien, a pesar de su constante uso.
Un buen camping para visitar París, si no nos importa meternos con la caravana
en circunvalaciones y zonas urbanas con mucho tránsito.
Etapa 5: Puy du Fou (Les Epesses, Francia) - Días 21º
a 25º
Les Epesses está a unos 375 km de Maisons-Laffitte, unas cuatro horas y media
de ruta (sin paradas). Esta pequeña localidad se encuentra en el departamento de
la Vendée, en la región francesa de Pays de la Loire. Allí se encuentra el tercer
parque temático que íbamos a visitar en este viaje en caravana por Europa. Tal vez
el más sorprendente: Puy du Fou. Había leído mucho sobre el lugar, y todo
bueno. Puy du Fou es diferente a la mayoría de parques temáticos, ya que no tiene
atracciones. Su atractivo y originalidad radica en que Puy du Fou "solamente"
ofrece espectáculos. ¡Pero que espectáculos! Estuvimos dos días en el parque,
tiempo mínimo para verlos todos, y además repetir los que nos gustaron más.
Espectáculo Les Vikings
Resulta difícil destacar alguno por encima de los demás. Uno de nuestros
preferidos fue Le Dernier Panache, que se representa en el interior de un gran y
sorprendente teatro que gira sobre si mismo. Les Vikings es un espectáculo con
efectos especiales, en el cual los vikingos atacan un pueblo de la costa francesa. Le
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Signe du Triomphe se lleva a cabo en un gran teatro romano, con carrera de
cuadrigas incluida. Le Bal des Oiseaux Fantômes acaba con más de un centenar de
águilas, halcones, buitres y otras aves volando por encima de las cabezas de los
boquiabiertos espectadores. Hay unos cuantos más, todos muy buenos.
La última noche fue la traca final. Asistimos a La Cinéscénie, un grandioso
espectáculo nocturno con 2.400 actores en un escenario de 23 hectáreas. Ahí es
nada. Nunca habíamos visto nada parecido. No hay palabras, hay que verlo.
La Cinéscénie. Todo lo que se ve, y más que no se ve, forma parte del escenario. Realmente
impresionante y espectacular.
Camping La Bretèche (Les Epesses)
En Puy du Fou existe un parking para caravanas y autocaravanas. Dispone de luz,
agua y vaciado. Es ideal para visitar el parque, pero quizá no tanto para pasar cinco
días con sus respectivas noches. Sea como sea, nosotros preferimos reservar en el
camping La Bretèche, en las afueras de Les Epesses. Visitamos su web en internet
y nos gustó su ubicación, en una zona rural en pleno campo. Un lugar bonito y
relajado para pasar unos días, rodeados de naturaleza y senderos por donde
pasear. Y a poco más de cinco minutos en coche de Puy du Fou.
La primera impresión cuando llegamos no pudo ser mejor. Accedimos al camping
por la carretera D752, donde a unos 800 metros de Les Epesses tomamos un
frondoso camino con grandes árboles, bordeando el pequeño lago de la Bretèche.
Es un camino asfaltado, perfectamente accesible con caravana. Apenas a 300
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metros de la carretera encontramos el camping. Todo se ve limpio y cuidado. No
hay demasiados campistas, estamos a primeros de septiembre y el ambiente es
muy tranquilo.
Camping La Bretèche, en Les Epesses.
Escogemos una parcela a la sombra de grandes encinas o alcornoques, al lado de
un castillo hinchable y del parque infantil. El parque es bastante grande, con parte
del piso cubierto con mullidas placas de espuma, un plus de seguridad para los
niños. Es un camping con muchos árboles y arbustos. Los bloques sanitarios,
impecables. Dispone de bar, restaurante, y la piscina municipal está pegada al
camping, con acceso gratuito para los clientes.
En julio y agosto funciona el mini club y la animación infantil. En recepción, muy
amables, podemos recoger y encargar el pan para el día siguiente. Aun así, el
centro del pequeño pueblo de Les Epesses está a menos de 1 km, donde podemos
encontrar bares, panaderías y tiendas. Otro camping que guardamos en la lista de
favoritos.
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Parque infantil del camping La Bretèche.
Extra bonus: Programa fidelización y apadrinamiento en campings
del grupo Oléla
Es interesante destacar que los campings del grupo Oléla, al que pertenece La
Bretèche, disponen de un programa de fidelización, mediante el cual los clientes
acumulan puntos por sus estancias. Al obtener cierto número de puntos, se pueden
canjear por noches gratis en cualquiera de los campings Oléla. En nuestro caso,
pasamos 5 noches en el camping, fuera de las vacaciones escolares (según el
calendario escolar francés), así que ganamos 750 puntos.
Respecto al programa de apadrinamiento, cuando el titular apadrina a un amigo o
familiar y realicen una reserva en un camping Oléla, tanto padrino como
apadrinado obtendrán un descuento de entre 15 € por reservar una parcela a 30 €
por reservar un alojamiento (bungalow, mobil-home, etc). Además, el padrino
obtendrá 100 puntos en su cuenta de fidelidad. No está mal, y es una pequeña
ayuda con la que obtener alguna noche extra.
Etapa 6: Oradour-sur-Glane (Francia) - Día 26º
Esta fue la etapa de menor duración de nuestro viaje, y la primera en la cual
circulamos asiduamente por carreteras nacionales y departamentales. Oradour-
Sur-Glane (Haute-Vienne, Nouvelle-Aquitaine) está unos 230 km al sur de Les
Epesses, y 25 km al norte de Limoges. Descubrí este lugar en internet, buscando
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donde pernoctar entre Les Epesses (etapa 5) y Saint-Cirq-Lapopie (etapa 7). Jamás
había oído hablar de él, y me sorprendió cuando en Google Maps leí "Matanza de
Oradour-sur-Glane". Me dispuse a conocer algo más sobre el lugar, y su historia
me sobrecogió de tal manera que decidí establecer allí nuestra parada.
Oradour-sur-Glane.
Oradour-sur-Glane.
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Visitar las ruinas del pueblo después de conocer su historia, fue algo realmente
emocionante. Paseando por sus calles y viendo los edificios destruidos, el silencio y
la soledad se sienten de una manera especial. Frecuentemente, encontramos
placas señalando los puntos donde se produjeron los más espeluznantes actos de
los que es capaz el ser humano. Efectivamente, lo que vemos en la villa mártir de
Oradour-sur-Glane es una imagen congelada en el tiempo. Tal como quedó al
atardecer del sábado 10 de junio de 1944. Un lugar para recorrer con respeto,
calma y silencio. Para reflexionar sobre la vida y la muerte, y de como todo puede
cambiar en un instante.
Camping Les Alouettes (Cognac-la-Foret)
En principio, esta debía ser nuestra primera noche fuera de un camping de toda
nuestra ruta en caravana por Europa. En la Office de Tourisme Porte Océane du
Limousin, amablemente nos informaron de donde podíamos pernoctar con
nuestro conjunto. Nos señalaron un par de sitios céntricos y accesibles, ambos en
Oradour-sur-Glane, y muy cerca de la villa mártir. No obstante, el día que
llegamos, en el lugar que habíamos previsto se estaba celebrando un mercado. Y
por un error nuestro, no vimos que el lugar alternativo que nos indicó la Oficina de
Turismo estaba muy cerca de allí. Así que, ajenos a nuestro error, buscamos el
camping más cercano. Así conocimos el camping Les Alouettes, en Cognac-la-
Foret, a 16 km (unos 20 minutos) de Oradour.
Camping Les Alouettes, en Cognac-La-Foret.
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Llegamos al camping algo más tarde de lo previsto. En un cruce nos equivocamos,
y nos metimos en una mini carretera muy estrecha, que no tenía pinta de llevarnos
a donde queríamos. Una vez advertimos el lamentable descuido, continuamos
hasta el primer sitio donde nos fuese posible dar la vuelta, temiendo no
encontrarlo. Cruzarnos con otro vehículo también podía ser problemático. La
verdad es que pasamos un rato algo acojon... acongojados. Afortunadamente,
encontramos donde maniobrar, dar media vuelta y regresar al buen camino.
Finalmente llegamos a Les Alouettes, en las afueras de Cognac-la-Foret. Es un
pequeño camping rural, en una zona de campos y bosque, obviamente un lugar
muy tranquilo. Caminos de grava, y parcelas de tierra y hierba con setos y árboles.
Cuidado y limpio. Hay parcelas de sobras —septiembre avanza y no perdona— y
podemos escoger la que más nos guste. Los campistas que hay son casi todos
holandeses, cosa que me sorprende. El señor del camping nos acompaña a ver las
parcelas libres. También hasta los bloques de servicios, y nos los muestra. Son
nuevos y están impecables. Desde luego, la atención al cliente fue insuperable. No
pudimos disfrutar demasiado del camping. Desenganchamos la caravana y nos
fuimos a Oradour-sur-Glane. Al atardecer regresamos, con el tiempo justo para
darnos una ducha y cenar.
Camping Les Alouettes, en Cognac-la-Foret.
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Etapa 7: Saint-Cirq-Lapopie (Francia) - Días 27º al
29º
Llegamos a Saint-Cirq-Lapopie (Lot, Occitania) desde el norte, tras recorrer poco
más de 200 km desde Oradour-sur-Glane, lo que nos llevó casi cuatro horas
(paradas incluidas). La mitad del tiempo por autopista (L'Occitanne), otro buen
tramo por carreteras normales, y los últimos 20 o 25 km por carreteras
departamentales con tramos muy estrechos —y recalco lo de muy estrechos—, ya
que son las únicas carreteras que llegan hasta allí. Pasamos por pequeños pueblos
y aldeas con todo el carácter de la Francia más rural. Me pareció que todos ellos
conservan su sencilla y bella autenticidad, sin estridencias o elementos fuera de
lugar.
Saint-Cirq-Lapopie y el río Lot.
Saint-Cirq-Lapopie estuvo en la lista de nuestra ruta desde el principio. En 2018
visitamos algunos pueblos catalogados como "Les plus beaux villages de France"
(Castelnou y Lagrasse) y no nos defraudaron. Además, Saint-Cirq-Lapopie atesora
otro importante reconocimiento. En 2012 fue escogido el pueblo favorito de los
franceses, al ganar el concurso televisivo "Le Village préféré des Français", del
canal público France 2.
Después de haberlo visto, pude constatar que, efectivamente, un pueblo es muy
bonito. Pero no bonito de película o de parque temático. Es auténtico, antiguo, con
su entramado medieval de calles, callejones, plazas, plazoletas, escaleras y casas;
alguna puerta destartalada y algún patio con hierbajos. Aunque obviamente, no se
salva de turistas y viajeros.
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Camping de la plage (Saint-Cirq-Lapopie)
Google Maps y la guía Michelín señalaban rutas distintas para llegar al camping
de la Plage desde Oradour-sur-Glane. Salomónicamente, hicimos caso al GPS del
coche, que nos llevó por una tercera ruta. Seguramente la más corta, pasando por
Cabrerets. No es la mejor opción para circular con coche y caravana, ya que en
algunos tramos la carretera es preocupantemente estrecha. En caso de cruzarnos
con algún vehículo grande, podríamos tener dificultades. Aquí puedes ver la
opción recomendada por ACSI, que da un rodeo importante. Aunque por donde
nos llevó el GPS también llegamos, de haber conocido antes la ruta recomendada
tal vez la hubiésemos tomado.
Camping de la Plage. A la la izquierda un bloque de sanitarios, al fondo la recepción, la entrada y el
restaurante.
El camping se encuentra a las afueras del pueblo, al lado del río Lot y del puente
que lo cruza. Muy cerca de una zona habilitada para autocaravanas, independiente
del camping. Hay que aparcar en el aparcamiento, y caminar unos 50 metros hasta
la recepción para el check-in. Acepta ACSI. Es un camping pequeño y llano, en un
frondoso bosque con arbustos y grandes árboles, dentro del Parque natural
regional de los Causses du Quercy. Los caminos son de grava y las parcelas de
tierra. Dispone de bar-restaurante y un gran parque infantil y zona de juegos con
césped. Los bloques sanitarios son algo antiguos, pero limpios. No hay piscina,
aunque sí una pequeña playa natural en el río, con bar y terraza. En temporada
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alta tiene animación. El ambiente es muy tranquilo y relajado, estamos a mediados
de septiembre y hay pocos campistas.
El camping es verde y frondoso, con arbustos y grandes árboles. A mediados de septiembre no había
muchos campistas.
Se puede ir andando hasta el centro de Saint-Cirq-Lapopie en un agradable paseo
de unos 15-20 minutos por un frondoso camino señalizado (muy recomendable).
Aunque es cuesta arriba, luego para bajar se va más ligero. Opcionalmente,
podemos ir en coche y dejarlo en uno de los aparcamientos habilitados en las
entradas del pueblo. Eso sí, deberemos aflojar 4€ (tarifa única). Es el camping más
cercano al pueblo (hay otro a unos 3 km). Una opción perfecta para visitar el
pueblo y como base de operaciones para excursiones y actividades por los
preciosos alrededores.
Etapa 8: Sant Pere Pescador (Girona, España) - Días
30º al 33º
Nuestra aventura por Alemania, Suiza y Francia toca a su fin. Antes de
despedirnos de nuestro primer gran viaje en caravana por Europa, nos queda una
última escala. Escogimos Sant Pere Pescador, en la Costa Brava (400 km desde
Saint-Cirq-Lapopie), para pasar los últimos días de vacaciones en calma total, sin
hacer nada más que descansar. Tuvimos intención de hacer una ruta en bici por los
alrededores, pero en la tienda de alquiler no tenían ningún tándem, así que como
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mi hijo aun no sabe ir en bicicleta, lo descartamos. Nos acercamos al centro de
Sant Pere un par de veces para ver el ambiente y tomarnos algo, y poco más.
Monasterio de Sant Pere de Rodes.
Una mañana cogimos el coche y nos acercamos al monasterio de Sant Pere de
Rodes, en Port de la Selva, a unos 28 km. / 45 minutos de Sant Pere Pescador. Está
declarado Monumento Histórico Artístico Nacional y Bien Cultural de Interés
Nacional. Se encuentra en una montaña a unos 520 m de altitud, y se llega por una
carretera con bastantes cuestas y curvas. Pero vale la pena llegar hasta allí y
visitarlo. Una audioguía muy completa nos acompañará durante todo el recorrido,
es bastante amena. Además tiene unas muy buenas vistas sobre bahía del Port de
la Selva y parte del macizo y el cabo de Creus.
Camping Àmfora (Sant Pere Pescador)
En Sant Pere Pescador escogimos el camping Àmfora. Seleccionamos el Àmfora
porque nos pareció de fácil acceso, bien situado, al lado de la playa, y durante la 1a
quincena de septiembre aun funcionan el mini club y la animación. Es un camping
grande no, lo siguiente. Al hacer el check-in nos preguntaron en que zona nos
gustaría instalarnos. Nos dieron un plano e hicimos una excursión para ver las
parcelas que pensábamos que nos gustarían más. Antes de llegar, ya vi que
estabamos equivocados. Demasiado lejos de la piscina, del bar, del restaurante, del
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mini-club, del supermercado... lejos de todo. Sí, más tranquilas. Pero las
excursiones mejor fuera del camping…
Camping Àmfora (Sant Pere Pescador).
Así que volvimos a recepción y pedimos una parcela cerca del meollo. Cogimos una
en la calle principal, muy cerca de la entrada, en una de las pocas parcelas libres
que quedaban. Aquello era como las Ramblas, pero estaba cerca de todo, incluido
un pequeño parque infantil.
Las parcelas son simétricas, separadas por altos setos y árboles medianos tipo
arces o moreras, con tomas de agua y electricidad. Piso de tierra con algo de
hierba, calles asfaltadas. Piscinas con chorros de agua y toboganes, gran pista
multiactividades con escenario, y el supermercado más grande que he visto hasta
el momento en un camping. Bloques de servicios muy limpios, con personal de
mantenimiento omnipresente (al menos esa fue mi percepción). Dos cajeros
automáticos, sala de juegos y un descubrimiento: una máquina automática para
limpiar los depósitos de aguas negras de las caravanas. El depósito se mete allí y
sale limpio y con el líquido para wc químico incorporado. Dos euros.
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Camping Àmfora. No se ve el final...
Es un mega camping, con todos los servicios. Había muchos campistas a pesar de
estar a mitad de septiembre, la mayoría alemanes, holandeses y franceses. En
realidad estaba casi lleno. No puedo decir nada malo del camping, estuvimos muy
bien. Al ser tan grande supongo que es mucho más sencillo gestionar el espacio
organizándolo de una manera simétrica y ordenada. Nosotros somos más de
campings pequeños, abiertos y tranquilos.
Esta fue la última etapa de nuestro viaje. Desde aquí ya nos fuimos hacia casa, a
empezar a pensar en el gran viaje del próximo verano.
(Fecha del viaje: del miércoles 14 de agosto al domingo 15 de septiembre de 2019).