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LA RUTA DE LOS FILALIS
Rumbo a la Tierra de los Filali
Pensábamos hacer un viaje con un grupo de personas que había
decidido confiar en nosotros, luego el viaje tenía que resultar perfecto, no
dejar nada al azar o a la improvisación, era demasiada responsabilidad y
marchábamos para concertar todos los detalles y procurar no dejar nada
olvidado.
Salimos por la nueva carretera que lleva a Taourirt y decidimos ir por una ruta
diferente a la que llevaría el grupo, a nosotros nos acortaría el camino para
llegar a los lugares que teníamos previstos.
Una vez en Taourirt paramos para tomarnos un jiringo y un vaso de
leche en la zona de Comarit, una zona que goza de todos los servicios y una
cocina estupenda.
Marchamos hacia Berkane, dejando al lado la preciosa ruta de
Taforalt, con las grutas de Las Palomas y el Camello, ubicadas exactamente en
las gargantas del Zegel donde están haciendo excavaciones arqueológicas,
porque hay un yacimiento bastante interesante de restos prehistóricos.
Al pasar por Berkane compramos en la huerta del Francés naranjas,
esta huerta tiene al menos 30 Kilómetros y se puede comprar en frutas y
verduras lo que se quiera. En Berkane se puede uno dirigir a la playa de Saidia
frontera con Argelia, con una maravillosa playa y tres campings.
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Lugar donde los franceses veraneaban cuando estaban de colonos en
Argelia hoy está lleno de chalets donde la alta burguesía marroquí sigue
veraneando, aunque no tiene nada que comparar con tiempos pasados, se
están edificando múltiples chalets por una empresa española, pues aquí
terminará la autovía que cruzará el Rif y el Norte de Marruecos, esta ruta está
ya terminada desde Saidia a Alhucemas por casi toda la costa, carretera que
tiene un preciosísimo paisaje de las montañas rifeñas y el mar Mediterráneo.
Berkane es una zona donde se compran los langostinos a precios muy
favorables, aunque está en el interior.
Llegamos al aeropuerto de Oujda, que es internacional y por la nueva
perimetral dejamos Oujda a la izquierda porque nos ocupa otro camino.Oujda,
capital de la región de los Zenetas es una ciudad que no es turística, por estar
bastante alejada de las rutas tradicionales de este, pero sin embargo, en mi
criterio tiene la Kisariat más completa de todo Marruecos y la belleza de sus
tejidos superan a Fez o a Casablanca, en ella está el Santuario de Sidi Yahia
ben Younes, que corresponde a la tumba de Juan el Bautista, y las leyendas
populares dicen que en el Oasis que rodea al morabito se encuentra la entrada
al Jardín de las Huríes, yo he ido varias veces porque es un lugar mágico para
mi, pero aunque he buscado la entrada solo he visto algunos huesos humanos
que arrastra el agua cuando llueve de forma intensa, cosa que ocurre cada
varios años.
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También tiene unas murallas que rodean el zoco y se abren a una
plaza por la puerta del agua, llamada así porque allí se subastaba el agua en
tiempos de sequía, vive del contrabando con Argelia y en el otoño se pueden
comprar unos deliciosos y apetitosos dátiles que vienen de contrabando del
Tasili Argelino.
Dejándola a la derecha tomamos camino hacia Jerada una región
donde proliferan las minas de carbón, esta carretera está recientemente
arreglada y aunque el paisaje comienza a ser árido, al ser región presahariana
puede ser atractivo para el turista por su paisaje diferente del resto de las
zonas turísticas de Marruecos.
Curiosamente en esta zona hay cientos de chicos y mayores que con
sus garrafas y un embudo sirven gasoil al viajero a precios ridículamente
baratos, producto del contrabando, y nada que decir a su calidad.
Hacia la derecha las minas de Jerada y Hassiblal, después llegamos a Ain
Benimathar, que ahora le han cambiado el nombre antes se llamaba Berguent,
cerca de este lugar hay varias kasbhas, vamos con una cierta tensión ya que
hay huelga de transportes y tememos que no nos dejen pasar los piquetes,
como ya ocurrió en el viaje a la salida de Ouarzazate, lo intentaron, pero
Enrique dialogó con el cabecilla y los que estaban sentados en la carretera se
levantaron y nos dejaron pasar cerca de una gran gasolinera con cafetín a
escasos metros de la frontera argelina, hay varios piquetes y muchísimos
camiones que no dejan pasar, pero hemos de aprovechar la sombra que nos
proporciona el muro porque hace un calor de asfixiarte, frente a nosotros un
piquete muy bien organizado que se pelea con el conductor de un desvencijado
camión, que no logra continuar quedando aparcado al lado de la carretera y de
los otros vehículos.
Continuamos hasta Bouarfa donde se divide la carretera, la izquierda
para llegar al Oasis de Figuig, el Oasis más alejado de Marruecos y más bello.
Y la que desde Buarfa nos conducirá al Tafilat, el paisaje continuo monótono,
pero la carretera es estupenda y la falta de tránsito por la huelga y la región
poco habitada nos hace que podamos correr.
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El problema de esta ruta es la abundancia de controles policiales por
la proximidad del territorio argelino, que aburridos algunos, y otros que ven al
turista como una posible fuente de ingresos, te paran tropecientas mil veces,
unas para curiosear, por aburrimiento del servicio en zonas tan poco distraídas
y otras para pedirte pasaporte, permiso, carta gris o cualquier otra cosa y te
ralentiza bastante el camino creándote a veces hasta ansiedad.
Encontramos dos pastorcillos y paramos para darle a la niña una
muñeca que nos ha dado Macarena, la criatura cuando la cogió en sus manos
la miraba y la cubría de besos, fue una escena que jamás olvidaré, el niño,
mayor que ella nos miraba agradecidos y le dimos unas prendas de ropa que
agradeció muchísimo.
Me da vergüenza dar cosas que no me son útiles ni las quiero para
nada, al contrario me estorban en los armarios ocupando un sitio precioso para
las nuevas compras y hay gente que se considera solidaria por dar aquello que
no quieren, que le regalan, que hasta le sirve de distracción en el viaje, el dar
el cúmulo de cosas inútiles, que son preciosas para esas pobres gentes, me
siento avergonzada de que me den las gracias.
En Buarfa sería posible pernoctar, pero no hay nada que ver y es una
ruta demasiado larga, aunque desconocida.
Nos ha parado en la ruta varias veces la Poli y pedido el pasaporte,
buscan “rasca” pero con Enrique lo llevan claro, hay tantos mehanis por la
proximidad de Argelia. Pasamos por un precioso caravasar con jaimas y pozos.
Paro en un río que trae un hilo de agua para darle a una mujer una bolsa de
ropa usada, sigo sintiéndome mal por no dar algo que me duela el bolsillo, dar
esas cosas no es ni siquiera caridad, pero las aprovechará.
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Anocheciendo llegamos al cruce de la carretera Er Rachidia Erfoud,
casi frente al Manantial Azul, en Meski, camping que en su día era un vergel y
el turismo lo ha degradado, con basuras y heces entre las palmeras, por allí
proliferan “los guías” el cáncer marroquí que engaña al turista y no le deja ver
nada, solo sacarle y sacarle, tratando de llevarlos a su casa para estafarlos con
la historia de la hospitalidad y luego los pobres esquilmados cuentan que
conocen a un tal Hassan o Mohamed, a su casa y a sitios que reciben comisión,
pero Enrique está cansado y decidimos pernoctar allí, damos un paseo
andando fuera del recinto, porque dentro nos molestan bastante los
vendedores y posibles guías, el guardián le pide a Enrique un chaleco de
bolsillos. Quien ha conocido este lugar y lo que es hoy, cuna de chipichangas y
estafadores.
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Día 2
Estamos en pleno corazón del Tafilalet, llamada la pequeña
Mesopotamia por estar entre dos ríos, el Ziz y el Geris, nacen en el Alto Atlas y
llueve de forma excepcional, se hizo una presa en Rachidia, así este palmeral
del Valle se puede llegar de vez en cuando porque hay cerca de 800.000
palmeras, que no alcanzan mucha calidad, pero que en Octubre en la época de
su recolección hay unas fiestas muy características.
El Tafilat jugó en la antigüedad una parte esencial de la vida del país,
aquí pasaban las rutas caravaneras de esclavos hacia el Sudán, siempre se la
han disputado todas las dinastías reinantes, pero poco a poco por la falta de
agua y por ganar terreno la arena se ha ido degradando, de todas maneras es
unos de los Valles mas característicos y bellos para el turista, parar en las
zonas habitadas para tal fin y contemplar los oasis de palmeras entre las
construcciones de barro, sobre todo a la puesta de sol es algo de lo más bello
que se pueda ver en Marruecos, llegaremos a Erfoud, aquí hay un albergue
muy básico, pero se puede cargar agua y hay luz desde aquí se pueden
realizar excursiones a zonas próximas bien por la nueva carretera asfaltada
que lleva a Merzouga.
O bien alquilar Land Rover para acceder a lugares donde no es
posible hacerlo con la Ac. o a sitios que pudiendo acceder con ellas se
deteriorarían por el camino tan difícil.
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Continuamos dirección Risani y dejando la carretera general por una
pista ondulada y donde los tornillos de la Ac se aflojan accedemos al Albergue
Tombuctú uno de los más formales y de fácil acceso en esta región de Erg
Chebbi, concertamos con el hijo del dueño la llegada de las 12 Ac. para que
tengamos reservada la zona de acampada los camellos y los Land Rover para
los participantes, pretenden invitarnos a comer pero como sabemos que no
nos van a cobrar declinamos la invitación, después nos volvemos a Rizan y
alquilamos un Land Rover para dar una vuelta por la zona, para verla in situ,
pedimos que nos lleve el conductor a los lagos formados por las lluvias,
maravilloso el paisaje, bajo las grandes dunas de arena roja, brillaba el agua y
las aves llenaban las orillas un espectáculo increíble e inusual, hay otros dos
lagos más, formados por la lluvia y que hoy es posible ver gracias a las
inundaciones de Noviembre cosa que no se veía en lo menos 20 años o más,
era habitual verlo cuando nuestros hijos eran niños, y hoy son padres.
Recorremos los inmensos mares de arena que el conductor conoce
muy bien y nos produce la sensación de tranquilidad yendo con el, y no como
cuando hemos ido solos con el Tt. y nos hemos perdido.
Maravillosas las piceas, esas raíces de la pobre vegetación sahariana
que bajan metros y metros en el subsuelo buscando gotitas de humedad, y
cuando la encuentran emprenden un veloz camino al exterior convertidas en
una flor, fibrosas y duras como el cuero de un brillante color amarillo que lucen
entre el brillo de los cristales de arena creando unos jardines extrañísimos,
pero tan hermosos que se te abre el alma al contemplarlas, comemos pan, y
fruta, paramos en un cafetín donde mientras Enrique y el conductor toman
café, me quedo en la puerta jugando con dos niñitas con el culete al aire con
unos vestiditos, casi trapos, a los que no se pueden dar el nombre de vestidos,
me prometo cuando vuelva con el grupo traerles ropitas, como así hicimos
cumpliendo la promesa, ademas, Muo de Cáceres nos dió zapatos para ellas y
toda la familia, y Juanma juguetes, cientos de juguetes, cumplí mi promesa
con la generosidad de los demás, regresamos y dormimos en el camping de
Erfoud, donde el empleado nos marea pidiendo de todo siendo este individuo a
quien menos le hace falta. Una bellísima noche con las estrellas como techo y
el croar de las ranas.
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Día 3
Hoy una vez que ayer solucionamos el problema de la venida del
grupo, nos vamos hacia Taouz para ver la posibilidad de entrar a ver los
túmulos y los grabados rupestres, llegamos después de informarnos en un
cafetín cercano a la Poste de Merzouga, y nos dicen que no, que la ruta está
muy deteriorada que es pista, pero no conformes decidimos alquilar un T.T.
que nos lleve y ver in situ como anda la cosa.
Nos montamos en el desvencijado Land Rover de Abdul, el cuerpo
parece que se rompe por la pista tan dificultosa, para ver los túmulos, ir hasta
las minas y hacer un recorrido que después no sería factible hacer con la gente
del grupo.
Hace un calor terrorífico y por el cauce de un río seco llegamos a la
necrópolis, muchísimos túmulos derruidos, destrozados por tres factores, la
climatología, la desidia del caid o los encargados del patrimonio cultural, y en
tercer lugar y más razonable, a lo largo de los años haber sido utilizados por
los pastores nómadas como refugio, solo quedan dos en pie que se pueden ver
aun en todo su esplendor.
Túmulos como estos hay cientos cerca de la frontera argelina, pero
por la región de Zagora cerca de Tagounite. Caminando montaña arriba
llegamos a la parte donde están los grabados con los que hay que tener un
cuidado especialísimo, algunos nómadas al lado han hecho burdos dibujos
imitando lo que tiene miles de años, y algunos a pico y pala se han llevado las
rocas con grabados es algo realmente doloroso para la cultura universal.
Estos grabados no llegan a tener la importancia de los que hay en el Tasili,
esos grabados de los nadadores famosos en el mundo, el caso es que sería
interesantísimo traer el grupo hasta este lugar, pero se complica por la escasez
de tiempo y porque la mayoría prefieren ver la arena, las dunas y todo lo que
turísticamente implica venir al Sahara.
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Nos comemos un bocadillo y fruta de la que traemos y repartimos con
Abdul ya que por donde nos encontramos sería imposible ni siquiera beber
trago de agua.
Después nos acercamos a las minas, el camino terrible, pleno
desierto, si nos abandonara Abdul no sabríamos ir a ningún sitio aquí se acaba
el tiempo y el espacio.
Al llegar, unos hombres salen para acompañarnos por si nos interesa
entrar a ver las galerías, yo declino la invitación, y Enrique entra, al fin y al
cabo es su profesión y luego me cuenta que son antiguas minas de la que
explotaba Francia y ahora los habitantes cercanos manualmente sacan el
mineral que pueden.
Más tarde volvemos desierto a través y vemos las píceas en flor de
un brillante color amarillo, realmente hermosas, y lo maravilloso que se debe a
las inundaciones de Noviembre pasado ya que hacía años que no se podían ver
por la falta de humedad.
Volvemos a Erfoud al caer la tarde y paseamos por el centro
saludando a gente que conocemos después de tantos años, compramos pan
para cenar en la Ac, noche que continúa con el croar de las ranas como sonido
de fondo, y por techo ese inmenso cielo tachonado de estrellas.
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Día 4
Vuelta en la dirección de Risani para coger la carretera que te lleva a
Agdz, que hace solo un poco tiempo era pista y hoy se ha convertido en una
carretera bastante decente, hay que tener cuidado porque siempre hay un
control de policía vigilando para comprobar la velocidad, llenamos el depósito
porque en ese camino no abundan las gasolineras.
Pasamos las formaciones que ha dejado el tiempo en la dunas que se
han petrificado y tienen varios siglos, unas formaciones que me parecen
maravillosas y rodamos por la inhóspita carretera solo encontrando de vez en
cuando algún pastor que te hace la señal de estar sediento, paras para darle
agua y después te pide algo de comer, luego ropa y después cigarrillos, te da
realmente pena, pero me molesta la petición del tabaco, siempre ocurre lo
mismo, no se conforman con lo que le das, siempre hay que dar más y más y
además te lo exigen.
Hay una anécdota de uno sobre el tema, pararon para dar agua a uno
que con la mano en alto hacia ademán de beber, le dieron agua, después
comida, también bombones, que se refieren a caramelos, y más tarde zapatos,
luego el peticionario pidió unos pantalones y después un pitillo, cuando
encendió el cigarro, más ropa y el conductor cansado de que pidiera de todo le
dijo ¿y no quieres que te deje también a mi mujer para que duermas con ella?
La contestación del peticionario no la relata la historieta.
Bajamos y subimos por este lugar tan inhóspito y poco frecuentado
viendo algunas kabilillas donde se ofrecen venta de fósiles, algún que otro
rebaño de cabras y aunque por aquí se podría desviarse a Tazarine para ver
sus maravillosos grabados y pinturas rupestres policromadas, desde Alnif nos
dirigimos hacia Tinerghir por una espantosísima carretera a veces pista y a
veces los restos de un asfalto que debió haber alguna vez, continuamos hasta
llegar a esta población, que es la base para adentrarse en las gargantas del
Thogdra.
Así que nos dirigimos al Estanque Dorado y casualmente está
Mohamed con el que hablamos para la reserva del grupo, y nos invita a comer
unas salchichas picantes, pinchitos con patatas fritas que nos lleva el
personalmente, y nos dice que para nosotros no hacía falta ni reserva, que son
demasiados años de amistad.
Nos dirigimos hacia las gargantas en pleno corazón del Atlas y
paseamos, aunque hay muchísimo turismo que degrada el entorno poco a
poco, aun recuerdo cuando con mis hijos pequeños dormimos con un carro
tienda, y no había un alma, solo el hotel Yasmina donde cenábamos y nos
duchábamos con un agua glacialmente fría, al amanecer nos despertaban los
saludos de los kabileños que iban al zoco montados en sus burros y los alegres
carcajeos de los niños cuando les regalabas caramelos, tiempos maravillosos
cuando el río Thogdra se atravesaba en burro.
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El progreso avanza y se construye una carretera que unirá el Thogdra
con el Dades y se podrá subir en coche hasta Imichil, y estas tribus beréberes
que aun no están contaminadas en su cultura y sus costumbres por el turismo,
es algo doloroso.
En Marruecos junto a la población árabe, tuareg, nómada y beduina,
como todo el mundo sabe, y el pueblo bereber que en Maruecos hay tres
etnias, y respecto a ello hay un dicho en Marruecos:
Al Bereber del Sur le interesa la bolsa, al bereber de la montaña, la tradición, y
al bereber del Norte, el rifeño por su valentía, su lujo el honor.
Estos beréberes de Imichil se rigen por la tradición y con la llegada
del turismo con la nueva carretera pienso que lo tienen muy crudo, pero claro
esta es una opinión personal.
Nos acostamos temprano, una vez puesto el sol, ya que la carreterita
de esta mañana nos ha dejado para el arrastre, cosa que en épocas de mucho
turismo sería casi imposible, ya que el sitio es pequeño y hay tanto turismo
que el espacio físico escasea con la cantidad de afluencia de personas, si se
piensa dormir allí hay que llegar prontito.
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Día 5
En lugar de dirigirnos a Marraquech para reservar, llamamos desde
una tienda de telefonía móvil a Aomar para concertar el bus que nos lleve del
camping al Centro de Marraquech y nos concierte un espectáculo folclórico en
Chez Ali, porque se prevé que la huelga continuará y tendríamos dificultades,
cosa que efectivamente ocurrió y solo nuestro grupo se desplazó del camping a
Marraquech, y con tres sitios que sobraban en nuestro vehiculo se agruparon
tres italianos, cuando los nuestros se acomodaron y vimos que efectivamente
sobraban esas plazas. Hicimos el mismo tema para el resto de lugares que
íbamos a tener necesidad de vehículo colectivo para el grupo y reserva de los
camping que faltaban, porque desplazarnos a tantos sitios era costoso en
gasoil y tiempo, ademas sabíamos que las reservas se respetarían de forma
rigurosa, porque a pesar de la informalidad que suelen tener los que se
dedican a estas actividades son ya muchos años de conocernos y apreciarnos
para tener que hacer en el último momento una improvisación.
Una vez cumplido el protocolo salimos por la bellísima y bastante mal
asfaltada carretera de unión a la general, contemplando los oasis que eligen
todos los peliculeros para rodar las aventuras de los guiones que exigen
pueblitos y palmerales, nos dirigimos a Goulmima, la tierra de las más bellas
alfombras y kilims de todo Marruecos, con un precioso camping donde hay que
ser malabarista para que entre la Ac, ya que entre la puerta y las palmeras
que lo rodean cuesta un imperio entrar, sigo insistiendo que aunque no hay
por lo general peligro en la acampada libre, las molestias que ocasionan los
niños con sus peticiones, y las propinas a los tropecientos mil guardianes, es
mucho más cómodo entrar a un camping pues los precios no son para arruinar
a nadie y gozas de la falta de intrusos que sin mala fe te van a fastidiar las
comidas o el descanso.
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Continuamos hasta Er Rachidia, ciudad que se llamó Ksar El Souk y
que fue donde salió la marcha Verde, aunque parezca una aberración
geográficamente fue así.
Continuamos por el maravillosísimo Valle de la Gacela entre
palmeras, olivos, adelfas en flor y niños que ofrecen unos camellitos hechos
con palmas por un dirham, precio que puede alcanzar hasta 10 euros a los
poco espabilados o generosos, atravesamos Rich, lugar en la falda del Gran
Atlas y llegamos a Midelt, donde Enrique saluda a sus amigos “los mudos” y
tienen una larga conversación gestual, su tienda goza de las ultimas
novedades de la artesanía marroquí respecto a artículos en piedra, lámparas,
posa vasos, porta libros, piedras semipreciosas y frasquitos con polvillo de oro,
nos despedimos después de que insisten para que me lleve tres o cuatro ojos
de tigre que me regalan, a pesar de mi negativa y que se convertirán en la
joyería en un precioso colgante, o tal vez una pulsera para cuando mi nieta sea
mayor.
Damos vuelta hacia atrás y nos dirigimos 8 Km. más arriba la
dirección hacia Outat el Had, donde siempre suele haber una etapa del Paris-
Dakar, y hemos pasado algunas madrugadas esperándolo para ver los
vehículos, verdaderas heladas, por la proximidad del Atlas Medio a la derecha,
cosa que no entiendo muy bien por estar el Desierto a menos de 40 Km,
seguimos por esta aburridísima y pesada carretera cuyo firme han arreglado
durante 246 horrorosamente largos Km, pasando por unos puentes que
piensas que te dejas un pedazo de vehículo entre los pretiles y llegamos hasta
Ouercif, gran centro de caminos y final de la carretera conocida como “la
interminable”, de allí nos dirigimos hacia la región de Kelaia por la carretera
conocida como la de ”la unidad” hasta cerca de nuestra casa en Melilla, que
curiosamente a lo largo del camino el gobierno marroquí la denomina por
diversos patronímicos, Melilla, Melila, Milita, Mellilla….. Y algunos más que no
recuerdo.
Llegamos a Mont Arruit donde la caballería española sufrió un gran
desastre militar después a Selouane, más adelante Nador convertida en una
gran Urbe, por el puerto del próximo Beni Anzar y así terminamos el rápido e
intenso recorrido de preparación de nuestra ruta, para hacer cómoda y
agradable la estancia a los que vienen a recorrer un país al que amo
profundamente.
Enrique y Piki
Abueletes