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A WELSH DIARY
WALES/CYMRU 2011
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Sábado, 30/07/11
Por fin llegó el día.
Como mandan los cánones en
nuestra familia, partimos de
viaje después del gran
madrugón, véase las 4.30 AM,
para poder iniciar la operación
salida, con el mayor éxito
posible.
Desayunamos y una vez
preparados los últimos detalles
pendientes, enganchamos la
caravana y salimos rumbo a
Lyon, primer asalto.
El viaje transcurre con relativa
y extraña tranquilidad para las fechas que estamos, hasta llegar aproximadamente a
Montpellier.
Pero nuestra tranquilidad empezaba a tambalearse. Aún no sabíamos la sorpresa que nos iba a
deparar el día.
De repente, en la autopista un coche nos adelanta haciéndonos unas señas extrañas, que
inicialmente no entendemos. Pocos metros más adelante nos “invita” a detenernos en el
arcén.
Resulta ser que una de nuestras claraboyas había salido volando literalmente, y había ido a
impactar desgraciadamente al frontal de su coche, razón por la cual, nos vimos obligados a
hacer un parte de accidente, con la peculiaridad de que eran suizos, y el parte estaba en
alemán.
Con nuestra máxima calma después del susto, rellenamos el parte entre cierta hostilidad, y
continuamos la marcha con gran preocupación, y un agujero abierto al espacio exterior en
nuestra caravana.
Nuestra prioridad era tapar el agujero lo antes posible, ya que después de llamar al
concesionario, nos dimos cuenta de que debíamos buscarnos la vida para tapar el agujero,
porque ellos se lavaban las manos.
Pero ahí es donde entra McGiver, apañando una cubierta con un trozo de hule que teníamos
por allí, para poder continuar la marcha, visto que el día se había torcido un poco, y los
tiempos se nos habían descuadrado, decidimos parar
a comer en una de la repletas áreas de descanso de
la autopista, dado que era la hora punta.
El trayecto hasta Lyon continúa con abundantes
retenciones, con lo que nuestra previsión inicial de
llegar a comer al camping se va al garete.
Llegamos con ciertas dificultades de localización
sobre las 18,30 PM, tiempo justo para instalarnos en
el Indigo camping, darse un chapuzón los niños y
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acabar de arreglar los desperfectos los mayores, en previsión de las lluvias que muy
probablemente nos esperan.
Cena y ducha reparadora, después de un caluroso día de viaje.
Caemos en la cama como los plomos.
Y al día siguiente más.
Domingo, 31/07/11
Hemos dormido bien y después de
desayunar, eso que no falte, salimos del
camping con energías renovadas.
Ponemos rumbo a Calais, para cruzar el
charco.
Esta vez el camino transcurre con más
tranquilidad.
Paramos a comer en una de las fabulosas
áreas de descanso de Francia, que eso sí
lo tiene, a pesar de lo caras que son las
autopistas y la gasolina.
Comemos bajo un agradable sol, una suculenta tortilla de patata, al más puro estilo casero,
como siempre, made in Bea.
Descansamos y continuamos hasta llegar a Calais, el puerto donde por la mañana vamos a
coger el ferry que nos cruzará el Canal de la Mancha.
Llegamos al parking del puerto, esta vez sin dificultades, ya que está muy bien señalizado, en
donde establecemos nuestro punto de
descanso para pasar la noche.
En una improvisada mesa de piedra, nos
montamos nuestra cena, y disfrutamos de un
poco de tranquilidad y descanso en un
campamento de caravanas que al día siguiente
también embarcarán.
Damos un relajado paseo, y nos vamos a
dormir. Ya estamos a 1400 kms. de casa.
Lunes, 1/08/11
Nos levantamos a las 6 AM para poder desayunar algo antes de embarcar en el ferry, que sale
muy puntual a las 8,20 AM de Francia.
El trayecto es agradable, hace muy buen tiempo, y en una hora y media estamos en los
acantilados de Dover, a las 9 AM, hora inglesa. Prueba superada.
Nos adentramos en la nueva jungla de la conducción al lado contrario, con el volante al revés
que todo el mundo, nos quedan unos 590 km. aprox. por recorrer en este tramo.
Pero al final no es tan difícil, al menos por autopista.
Por carretera ya es otro cantar, la sensación de que en cualquier momento te va a venir uno de
frente es un dato importante.
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Paramos a comer en un área, después de esperar a
que llegara, tras muchas millas sin ver ni una.
Porque eso sí, las distancias no acaban nunca, todo
está en millas, que equivalen a 1,6 km. y claro, la
distancia parece multiplicarse.
Comemos en un área multiservicio, en la que hay
todo tipo de restaurantes de comida rápida, desde
Burguer King, hasta guarriplatos combinados, por
precios relativamente populares.
Eso sí, en este país el café no saben lo que es.
Continuamos durante un buen tramo de kilómetros, mayoritariamente por autopista, tras
superar la del gran anillo de Londres, que entre tráfico y obras se hace eterno.
Y por fin, tras largas horas, llegamos al primer destino, Caernarfon, en North Wales.
El camping Bryn Gloch, está en medio de un parque natural, llamado Snowdonia, rodeado de
montañas, y con paisajes incomparables.
Es un camping muy tranquilo y acogedor, con unas buenas instalaciones, e incluso una una
zona de barbacoa al lado del río, con zona de juegos de césped, para los niños, y preciosas
sendas que te llevan a la montaña.
El suelo de todo el camping es de césped, perfectamente cuidado (supongo que debido al
clima, obviamente), que da la sensación de estar permanentemente sobre una moqueta verde.
Nos instalamos preparándonos para la lluvia, que suavemente nos irá acompañando a ratos,
con un fino chiri-miri, que no llega a calar, incluso ni a molestar.
Cenamos y descansamos por fin en el destino. Ya estamos en Gales del Norte.
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Martes, 2/08/11
Despertamos con la lluvia que no ha parado desde la noche anterior y parece que el día va a
ser lluvioso.
Pero pasan 2 horas y aparece el sol que deja un magnífico día hasta la noche.
Visitamos los alrededores del camping, ya que con el día soleado aún son más bonitos.
Comemos tranquilamente en el camping para descansar de la dura ruta de 3 días hasta llegar
aquí, y por la tarde salimos a hacer algunas compras de comida y visitar Caernarfon y su
majestuoso castillo, que inesperadamente resulta ser un pueblo costero muy bonito.
Desde el castillo se puede
ver la isla de Anglesey, que
está unida por carretera al
resto de la isla británica.
También se ven las playas
que quedan entre las dos
tierras, que están con
marea baja, y se puede
andar por entre medio de
las aguas. Es un paisaje
único.
Cenamos en el camping,
relax y a dormir.
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Miércoles, 3/08/11
Madrugamos para desayunar e ir pronto al festival de Eisteddfod, donde podremos ver una de
las actuaciones del grupo de danzas Ortzadar de Pamplona, con la actuación estelar de Anika
(mi sobrina), que es algo que nos apetece y más en un marco tan propicio como es Gales, que
es un país con muchos rasgos comunes a Euskadi.
Salimos con el tiempo bastante justo para llegar a Wrexton, que es donde se ubica el festival.
El día también prometía. Nada más salir del camping, tenemos un percance con el coche en un
paso estrecho, en el que por un fallo de cálculo, nos damos un golpe con un coche que nos
cruzamos, y nos salta el retrovisor derecho.
Después del tremendo susto del momento, tenemos que parar a hacer otro “apañito” para
poder circular, porque el retrovisor derecho en este país, y con un coche “del revés”, es más
importante de lo que parece.
Así que conseguimos reanudar la marcha con el retrovisor en su sitio, pero hecho añicos, hasta
llegar al destino. A nosotros ni eso nos para.
Llegamos al Eisteddfod, que es
un festival anual muy
tradicional que se hace en
Gales, y que muestra todos los
aspectos más tradicionales de
la cultura galesa,
especialmente en lo que
respecta a la música, para lo
que hay habilitados numerosos
escenarios y carpas, donde se
suceden diversas actuaciones
musicales de todo tipo de
grupos y composiciones.
El recinto es enorme, y está plagado de puestos de comida de todo tipo, típica de Gales, así
como puestos de productos, libros, ropa, etc. donde es imposible no encontrar algún detalle
que poder llevar de recuerdo. Todo está muy bien organizado.
Pasamos el día entero, viendo actuaciones y paseando para ver todo tipo de productos, y
comemos unas hamburguesas típicas, que resultan estar muy buenas, por un módico precio.
El día nos sale muy soleado y llegamos hasta los 30 grados, con un calor sofocante.
Por la tarde volvemos al camping, y después de darnos una ducha, cenamos temprano, a las
8PM, porque hemos descubierto que cuando se va el sol, aparecen unos mosquitos chiquititos
que te acribillan.
No en vano veíamos que la gente se recluía temprano en las caravanas después de cenar con la
luz del día. Hemos aprendido la lección.
Aún tenemos tiempo de jugar un rato en el césped y volar la cometa, antes de acostarnos.
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Jueves, 4/08/11
Nos levantamos temprano para desayunar e ir a coger el tren de vapor con el que vamos a
pasar el día, e ir hasta Porthmadog.
Llegamos pronto a la estación que está muy cerca del camping, y caen algunas gotas muy
leves.
Esta vez no hemos tenido tanta suerte con el día, ha salido bastante nublado y frío, a
diferencia del día anterior.
Llega el tren que es muy vistoso, y nos montamos en él para hacer la ruta de unas dos horas
hasta nuestro destino, atravesando las preciosas y verdes montañas del valle de Festiniog, que
son un paisaje muy bonito, aunque por desgracia lo vemos con el cielo completamente
cubierto, cosa que hace perder algo de su vistosidad.
El trayecto en tren es lento pero curioso, su decoración es toda de madera y tapicería de los
típicos trenes antiguos de vapor.
Todo el camino está lleno de campos de pasto de vacas, ovejas y caballos, y algún que otro
lago.
El tren nos deja a un pueblo de
nuestro destino, y allí enlaza con un
autobús que nos lleva hasta allí. El
autobús es una tartana de dos pisos,
con el superior descubierto, y
pasamos bastante frío, aunque el
conductor resulta ser muy simpático
con nosotros al conocer nuestro
origen.
Llegamos al pueblo de Porthmadog,
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que resulta ser un pequeño pueblo costero en el que llama la atención la estación del tren, que
es muy bonita, y sus vistas de los entrantes del mar.
En su pequeño puerto encontramos, como parece ser costumbre por esta zona, bastante
gente pescando cangrejos en el muelle, al estilo casero. Parece ser una atracción turística en la
zona, ya que todo el mundo pesca buenas cantidades.
Después de comer de picnic en un parque preparado para ello, damos un paseo, y volvemos
por la misma ruta hasta el camping.
Descansamos y entramos en calor, ya que el día ha sido bastante frío y húmedo.
Viernes, 5/08/11
Dormimos largo y tendido, puesto
que el cuerpo nos lo pide ya que,
aunque estemos de vacaciones,
esto cansa. Pero como se suele
decir, sarna con gusto no pica.
Desayunamos tranquilamente,
como de costumbre, y salimos para
visitar la zona de Conwy, que es la
costa norte de Gales, que promete
bastante.
Llegamos allí sin dificultad, y
descubrimos que allí hay un
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enorme y precioso castillo, muy bien conservado, por cierto, con una muralla que rodea todo
el núcleo del pueblo.
Así que decidimos visitarlo por dentro, y nos sorprende la belleza de su construcción, así como
sus espectaculares vistas, tanto hacia la costa, como hacia la montaña.
Gran descubrimiento. Paseamos por el pueblo, y volvemos al camping a comer, aunque algo
tarde, pero no fuera de nuestra costumbre cotidiana en casa.
Después de comer, aprovechamos para descansar y disfrutar del camping, y de su tranquilidad.
Sábado, 6/08/11
Nos levantamos serenamente, aunque con una intensa lluvia, que nos hace preocuparnos del
“apaño” de la claraboya, pero después de una revisión, todo controlado, por ahora.
Aunque esta vez el día no acompaña, eso no nos hace perder las ganas de hacer cosas.
Hoy era el día que teníamos previsto ir a la isla de Anglesey, y como sabemos que el tiempo es
muy cambiante aquí, decidimos seguir adelante con nuestro plan.
Preparamos un picnic, y compramos una de las mil variedades de suculento pan que hacen en
estas tierras, para ir a visitar la isla de Anglesey, que dicen que tiene rincones muy bonitos.
Esta isla está unida a Gales por dos puente, uno que cruza la autopista y otro la carretera.
Así que hemos planeado hacer una ruta bordeando toda la costa de la isla.
Las primera horas de la ruta las hacemos con muchas nubes, y alguna que otra gota, aunque
muy leves, y visitamos Beaumaris, que tiene un castillo, que visitamos por fuera, y es un
pueblo pequeño y tranquilo situado en una bonita bahía, con las acostumbradas vistas de la
marea baja, desde que hemos venido, pero lo hace muy bonito.
Pero enseguida el tiempo cambia, y aunque la temperatura es fresca, unos 13-14 º, empieza a
asomar el sol, cosa que alegra mucho el día.
Después de ver bonitas costas y zonas rurales, y pasar por Hollyhead, que parece ser la ciudad
más grande de los alrededores, y
donde termina la autopista, y salen los
ferries hacia Dubín, llegamos al famoso
faro de South Stack, que al principio
nos cuesta encontrar, pero enseguida,
un lugareño que nos escucha
preguntar, nos acompaña con su coche
hasta él muy gentilmente. Merece la
pena destacarlo, ya que desde que
llegamos a Gales, en general, la gente
ha sido muy amable con nosotros.
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El faro está situado en una zona de altos acantilados, en la que también hay una reserva de
aves, y las vistas son impresionantes.
Nos montamos nuestro suculento picnic, y después recorremos una ruta que rodea los
acantilados viendo todos los rincones y acompañados por un día espléndido que ha quedado.
Después seguimos la ruta por la costa oeste de la isla, y pasamos por una zona de calas de
acantilados muy bonitas, y llegamos a unas playas, donde valientes galeses, a pesar del frío
viento que sopla, aunque con sol, se baña sin sufrir ni padecer, en las frías aguas de la playa.
Hay mucha gente pescando en las rocas, y paseando en numerosos veleros en una posible
regata.
La imagen es muy pintoresca, y también aprovechamos para hacer volar nuestra cometa, ya
que es un sitio ideal.
Después de disfrutar
un rato, continuamos la
marcha ruteando por la
costa, hasta el puente
que vuelve a cruzar de
la isla a la carretera que
nos lleva hasta nuestro
camping.
El día ha ido muy bien,
aunque al llegar al
camping, descubrimos
que allí sigue lloviendo
y las nubes amenazan
con no parar en toda la
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noche.
Cenamos, jugamos un rato y a descansar bajo la lluvia.
Domingo, 7/08/11
La noche ha sido una tortura. No ha parado de llover, y eso no sería un problema de no ser por
nuestro pequeño problemilla de la claraboya, que aunque estaba bastante bien preparado el
apaño, empezaba a ser preocupante su posible hundimiento encima de nuestras cabezas…
Dormimos con un ojo abierto y otro cerrado, y por la mañana nos levantamos, con ganas de
que pare de llover e irnos a algún sitio. Es nuestro último día en este campo base, y queremos
despedirnos de la región.
Como parece que amaina, decidimos salir a hacer una ruta andando por la montaña, y
siguiendo las indicaciones de los amables dueños del camping, buscamos una ruta que sube
por la montaña que se ve desde el camping.
Conseguimos encontrarla por un camino un tanto complicado y estrecho para el coche. Y con
las botas de montaña en los pies, y el chubasquero puesto, dejamos el coche y nos ponemos
en marcha, rumbo a la cumbre.
Encontramos la senda que nos lleva de camino al pico, e iniciamos el “ascenso”, pero poco
antes de llegar a la “cumbre”, empieza a lloviznar, y decidimos no acabar la ruta, porque no
nos fiamos del cambio de tiempo, ya que las nubes que se ven por delante no son muy
alentadoras.
A pequeños despuntes de sol, aprovechamos para ver los preciosos paisajes del valle de
Festiniog que se ven desde allí arriba, y sus paredes de minas, ya que es una zona minera.
En total hemos andado un par de horas o poco más, pero ha valido la pena.
Volvemos a comer al camping, y empieza el festival de la lluvia otra vez..
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Nuestra previsión de recoger el chiringuito por la tarde se va al traste, porque está todo
mojado.
Pedimos una escalera a los dueños del camping, para poder revisar y reparar el apaño de la
claraboya, ya que empieza a desmejorar con las abundantes lluvias, y el “chispas” del camping
se nos presenta con un quad lleno de material para hacer un “superapaño”, que supera con
creces el que nosotros teníamos hecho. Eso no se lo lleva ni agua, ni viento, aunque venga la
tercera era glacial. Era indispensable para poder seguir la marcha con éxito, y aunque aún más
casero que el anterior, es mucho más efectivo.
El hombre resulta ser de lo más agradable, y nos comenta que ha vivido 4 años en la Costa del
Sol (typical). Se pregunta qué hacemos nosotros aquí, pudiendo estar en el sur de España de
vacaciones!
Con todos mis respetos al sur de España, parece ser que no comprende la genuina belleza de
su país para los que estamos ahí abajo.
Mantenemos una agradable conversación, eso sí, in English, porque el pollo, de Spanish poca
cosa, pero la verdad es que esta gente no puede ser más hospitalaria. Una mención de
agradecimiento. Gente maja.
El resto de tarde, después de lluvias torrenciales, acaba siendo, como de costumbre,
totalmente despejado, con un enorme sol, que aprovechamos para jugar, y hacer la última
lavadora en este camping.
Cenamos y dejamos recogido todo lo posible, para acabar por la mañana temprano, que
salimos para el segundo campo base.
Lunes, 8/08/11
Nos levantamos pronto por la mañana para poder terminar de recoger el avancé, y poco más,
para poder salir destino al segundo campo base, en Gales del Sur.
La noche ha sido lluviosa de nuevo, a pesar de que la noche anterior se cerró con una luna
completamente limpia, y ni rastro de nubes por ningún lado. En fin, la isla es así.
Salimos a las 9,30 AM del camping, con 460 km. aprox. por delante, ya que hemos decidido
hacer la ruta larga por autopista, porque con la caravana no nos fiamos del todo de las
carreteras interiores, y sus queridas rotondas y estrecheces.
Viajamos muy tranquilamente,
con alguna que otra retención
por la zona de Birmingham, pero
el viaje se hace muy ameno, ya
que pasado este tramo el
paisaje es muy bonito.
Paramos a comer en un área de
la autopista. Aquí son todas
como grandes complejos con
todo tipo de restaurantes de
comida rápida, entre otros, el
Mc Donalds, que por supuesto
pone contentos a los niños,
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como no. Nosotros elegimos otro tipo de bocadillos muy buenos, y relativamente baratos que
hay, para que la parada sea rápida y económica.
Ya repondremos en la cena.
Repostamos y continuamos la marcha.
A las 5 PM estamos en el Acorn camping. Cabe destacar que nos cuesta un poco encontrarlo,
ya que está situado en un pequeño pueblo, Llantwit Major, saliendo de la autopista hacia la
costa, la carretera que nos lleva allí no está muy bien señalizada, y hay tramos muy estrechos.
Después de perdernos por las estrechas calles del pueblo, y ser objetivo de todos sus humildes
habitantes, damos con el camping, donde nos indican que hemos cogido la ruta incorrecta, hay
otra más fácil y directa.
De todos modos, el camping no se puede decir que sea de fácil accesibilidad, pero en cuanto a
instalaciones y situación está bien, ya que el precio de los campings en este país, comparados
con los nacionales, son bastante más baratos.
El suelo es de césped, y hay una zona de recreo para los niños con una cama elástica.
Es una zona muy tranquila, tocando el pueblo, a una milla de la playa y rodeado de campo.
Nos instalamos en medio de una gran ventolera, que nos dicen que no es lo habitual (más
vale), y cenamos pronto para descansar.
Martes, 9/08/11
Nos tomamos el día para descansar, reconocer la zona y hacer planes.
También tenemos que reponer la nevera, así que nos levantamos tranquilamente, y
desayunamos disfrutando del buen día que ha amanecido.
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Salimos en busca de una gran superficie para hacer las compras, y casi llegando a Cardiff por la
carretera interior, encontramos un TESCO, que es lo más habitual por esta zona, y ya lo
conocemos.
Hacemos la supercompra, que nos sale a una superfortuna, porque en comparación, los
precios son más caros que en Barcelona.
Después de comer en el camping, hacemos un poco de relax, y luego salimos a visitar la playa
que dicen que hay a una milla, dando un bonito paseo por el campo.
Llegamos, y nos encontramos con una preciosa playa de piedras y acantilados, donde solo se
bañan los valientes, y algunos surfistas, aprovechando el viento que sopla.
También hay una caseta de salvavidas, un bar y una zona de picnic. La zona parece estar
controlada especialmente para los surfistas.
El paisaje es genuino. También aprovechamos para volar la cometa y pasar un rato haciendo
fotos.
En el rato que pasamos por allí, podemos comprobar cómo baja la marea. Es espectacular.
La verdad es que solo por esa playa ya vale la pena el camping, porque solo es accesible por
esa carretera perdida por el sur de Gales.
Volvemos paseando y descansamos.
Miércoles, 10/08/11
Nos levantamos con el día nublado y alguna gota que otra.
Toca ir a ver Cardiff, capital de Gales. Por supuesto, el tiempo que haga, nos es bastante
indiferente, porque te acabas acostumbrando a este clima.
Vamos a verla en coche para mayor comodidad, pero al llegar aparcamos en un parking cerca
del centro, y nos damos cuenta, aunque tarde, del error cometido, porque los precios de
parkings en Cardiff, al menos céntricos, son desorbitados.
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Visitamos la ciudad, con su imponente castillo, muy bien conservado, y con exhibición de vuelo
de aves rapaces incluido, y comemos de picnic en un gran parque que hay al lado. Luego
visitamos la zona de shopping.
Después de hacer algunas compras, recogemos el coche del parking, hecho que recordaremos
durante algún tiempo, debido al sablazo que nos meten por tener el coche allí 4 horas y media.
16 libras esterlinas, como para olvidarlo.
Después de pagar el rescate, vamos a visitar la Bahía de Cardiff, que está en la zona costera del
a ciudad y al parecer es una zona de eventos.
Es una gran bahía con un paseo que la rodea, aunque lo pillamos con algunas obras, pero es
bonito de ver, a pesar de la ventolera que nos acompaña.
En general, es una ciudad bonita.
Volvemos para el campo base a descansar.
Jueves, 11/08/11
Hoy es día de ruta, aunque las previsiones meteorológicas no son muy alentadoras.
Hemos decidido ir a hacer una ruta por toda la costa del suroeste de Gales, hasta la punta más
septentrional, que está al sur de la bahía de Cardigan.
El pueblo de referencia es St. David’s, famoso por su catedral.
De camino pasaremos a visitar Swansea, que al parecer es la segunda ciudad más grande de
Gales, y bordearemos una parte de costa para no perdernos el paisaje.
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Toda la parte
costera hasta
Swansea
transcurre por
carreteras locales
rodeadas de
campos y algunas
colinas verdes,
aunque pasamos la
mayor parte
lloviznando, y eso
lamentablemente
resta algo de
belleza al colorido
paisaje.
Llegamos a Swansea, y después de aparcar (esta vez en un parking más económico), damos un
paseo por las calles de la ciudad, vemos un gran teatro y los restos de un castillo, que ahora es
la plaza central, y hacemos un poco de shopping.
Es una ciudad costera agradable, aunque no imprescindible.
Seguimos la ruta por la carretera que va costeando, aunque a ratos lloviendo, y paramos en un
área de picnic a comer, aunque esta vez, toca comer dentro del coche, como no, qué sería un
viaje sin un picnic en el coche.
Continuamos hasta St. David’s. Ha dejado de llover y paramos allí a visitar la catedral, que
resulta ser una enorme y espectacular catedral, rodeada de verde, y situada en un pequeño
pueblo lleno de pequeños comercios.
En este mismo término, visitamos la playa llamada Whitesand Beach, que descubrimos que es
un playa surfista, ya que es muy extensa y está situada entre dos acantilados que la hacen un
rincón único para ese fin. El paisaje es espectacular, y lleno de gente con tablas en medio del
mar.
Subimos hasta un saliente de acantilados que te deja en medio del mar, y desde el que se ve a
todos los surfistas buscando su esperada ola.
El día se ha acabado abriendo como la mayoría de los días, y ha dejado una tarde preciosa.
Al final, ruteando, hemos hecho un montón de kilómetros y toca volver, porque ya se empieza
a ir el sol.
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Volvemos al camping, y esta vez llegamos de noche, cosa poco habitual en nosotros, ya que
nos hemos adaptado al horario galés, y además en el camping, solo está la luz de la entrada.
Hacemos una cena ligera en la caravana y descansamos.
Viernes, 12/08/11
Hoy toca day off, es decir, que como estamos un poco cansados de coche, decidimos
descansar en el camping.
Por la mañana salimos hasta el pueblo a hacer algunas compras que nos hacen falta, y de paso
dar un paseo por allí.
Aprovechamos para lavar un poco de ropa y hacer algo de limpieza.
Hay que decir que el camping no está mal del todo, aunque no lo recomendaría por detalles
como la inaccesibilidad, y que llevamos toda la semana sin conexión wifi, que al parecer es
gratuito, pero el dueño, por cierto un tío bastante estúpido, nos dice que no funcionará en
unos días, y que podemos ir al pueblo que hay un internet café.
Así que después de comer, decidimos dar otro paseo al pueblo para conectarnos y al llegar allí,
después de media hora de camino, encontramos el café cerrado, así que, ante la imposibilidad
de conectarnos al mundo exterior, probamos suerte en un bar del pueblo, en el que entro yo
sola para indagar si hay wifi, y me encuentro en medio de un bar de machotes bebiendo
cervezas y jugando al billar, que me miran como si fuera ganado, y me ignoran por completo,
con lo que decido deshacer mis pasos hacia la puerta y salir de allí pitando.
Volvemos al camping a descansar y pasar una tarde tranquila.
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Sábado, 13/08/11
Nos levantamos sin prisa, que para nosotros, y al parecer, para la mayoría de los campistas en
Gales, es despertarnos sobre las 8 AM, y hacemos nuestro sagrado desayuno, a base de
mantequilla, mermeladas variadas, y tostadas de las mil variedades de pan que hacen por aquí,
la verdad, un placer.
Después de valorar las distintas opciones que nos quedan de visita, y viendo que la mayoría
son castillos, que son preciosos, pero ya hemos visto bastantes muestras, hoy hemos decidido
salir a pasar el día en una zona de bosque que hay en Coleford, al norte de Newport, y hacer
un picnic por allí. Es un bosque muy pintoresco, que dicen que sirvió de inspiración a JRR
Tolkien para recrear la “Tierra Media” en “El señor de los anillos” y “El Hobbit”, y
verdaderamente es así, porque recuerda totalmente a los escenarios de la película.
En una hora escasa nos plantamos en “Forest of Dean” que es como se llama el bosque, y
como no, es un recinto privado en el que se paga entrada, no podía ser de otra manera. Allí
hay zona de picnic, y cafetería. También algunos animales de granja, ponys y un laberinto.
Dentro del bosque hay una serie de senderos por zonas de bosque completamente cerrado, y
rincones muy bonitos que te transportan perfectamente al escenario de la película.
Vale la pena verlo, aunque sobra el precio de la entrada.
Volvemos al camping, después de hacer un picnic y un café, y descansamos por la tarde allí.
Domingo, 14/08/11
El día se despierta con una lluvia que se convierte en fuerte, en cuestión de minutos durante el
desayuno, así que peligran nuestros planes de pasear por la senda de la playa que está cerca
del camping.
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Pero mi intuición de que es pasajero, una vez más no me falla. El tiempo justo de acabar de
recoger y dejar preparada la comida para pasar la mañana fuera, y la lluvia para poco a poco,
para ver como el cielo se va abriendo.
Así que seguimos adelante con el plan. Nos ponemos las botas y salimos andando, con
intención de hacer una de las rutas que bordea la playa cercana al camping.
Poco a poco el cielo que estaba tan cubierto deja paso a un cielo completamente azul, con
alguna nubecilla que hace bonito en las fotos.
Llegamos a la playa del primer día, y seguimos la ruta marcada que bordea los acantilados por
arriba, desde donde se puede ver la espectacular imagen, en mi opinión, una de las vistas más
extraordinarias de todo lo que hemos visitado en Gales, ya que los acantilados son de una
incomparable piedra que parecen ladrillos colocados uno encima del otro, y la playa es de
piedra blanca redondeada por el paso del viento y el agua.
Seguimos toda la ruta que lleva al final de ese tramo de playa, a una pequeña cala de piedras
igualmente blancas redondas, y donde hay unas cuevas en el acantilado, una de ellas enorme.
Decidimos volver por la playa, ya que ha estado bajando la marea, y el paisaje es espectacular.
Donde hace un rato había mar, ahora puedes pasear por la fina arena, con piedras, y sembrado
de caracolas.
Es impresionante ver como la marea ha
dejado como unos 70 metros de arena por
donde la gente pasea, hasta que vuelva a
subir.
Y vistos desde abajo, los acantilados aún son
más impresionantes porque tienen unos
entrantes, que hacen como cuevas,
intercaladas en pilares, en las paredes de esa
especie de ladrillo, que están colocadas como
si fuera un “tetris”. En definitiva, un paisaje
único, que vale la pena ver, antes que explicar.
Volvemos al camping del agradable paseo de unas 3 horas, para comer tranquilamente, y por
la tarde aprovechamos el precioso día que ha quedado, quizás el mejor desde que hemos
venido a este camping, para jugar en el césped, y después recoger todo, ahora que el toldo se
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ha secado, ya que mañana es día de viaje, de nuevo hacia el tercer campo base, por fin ya
cerca de Londres.
Lunes, 15/08/11
Nos levantamos pronto, con un sol madrugador, que es algo poco habitual.
Como ya tenemos todo recogido, bien hecho por otra parte, ya que todo está cubierto de
humedad, solo nos queda desayunar y enganchar para salir rumbo a Hurley, que será nuestro
tercer y último campo base.
Por el camino tenemos pensado parar a comer y visitar Bath, junto con unos amigos con los
que coincidimos por la zona, ya que es una ciudad pequeña pero bonita.
Aparcamos en un parking para camiones, en el que también parecen aparcar caravanas y
autocaravanas, que queda muy cerca del centro de la ciudad, y allí nos encontramos con los
amigos, con los que pasamos un agradable día por allí, visitando la zona más céntrica.
Comemos unas hamburguesas y unas pizzas, muy buenas por cierto, y luego tomamos unos
cafés por allí.
Sobre las 4.30 PM nos ponemos de nuevo rumbo a Hurley, aunque al igual que a la entrada,
pillamos bastante atasco en
la salida de la ciudad.
Alrededor de las 18.30 PM, o
poco más, nos plantamos en
destino, esta vez, y para
variar, con pocas
dificultades, ya que el
camping Hurley Riverside
Park está muy bien
señalizado. Hoy hemos
hecho 242 km.
En el camping, el
recibimiento es muy bueno,
cosa que nos da buenas
vibraciones, aunque una vez más no hay wifi en el camping, y volvemos a estar incomunicados.
Tendremos que buscar un internet-café en el pueblo cercano, Henley.
Llegamos justo cuando empieza a caer una leve llovizna, pero que no para, con lo que tenemos
el tiempo justo para poder montar todo el chiringuito, que preferimos dejar preparado, para
poder relajarnos un poco al día siguiente.
Las parcelas no están marcadas en nuestra zona, sino que acampamos en un área circular,
toda de césped, donde las caravanas quedan dispuestas formando un círculo, a modo de
campamento comanche, dejando el centro libre para los juegos. No está mal.
En las parcelas hay electricidad y agua, si quieres. Todo parece estar muy controlado.
Instalaciones correctas, incluso hay baños familiares completos.
Eso nos lleva a cenar un poco tarde para lo que aquí están acostumbrados, y nosotros
empezamos a adaptarnos.
Mañana ya estudiaremos el camping, ya que es bastante grande y está a la orilla del Támesis,
incluso hacen regatas, así que pinta bien.
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Martes, 16/08/11
Hoy es day-off, así que descansamos lo que podemos, y luego toca inspección del camping y
alrededores, compras, búsqueda de internet, y preparación de los dos días que tenemos
planeado visitar Londres.
Así que después de desayunar, nos dirigimos a Henley, que es el pueblo cercano para todas
esas cosas.
Conseguimos encontrar internet en la biblioteca del pueblo, sin problema, y hacemos unas
compras en el supermercado, uno de nuestros “museos” favoritos, porque nos encanta
comprar un montón de cosas típicas de comer, como por ejemplo el pan, del que siempre hay
tantos tipos diferentes.
Damos una rápida vuelta por el pueblo, aunque no da para mucho, porque ya toca volver a
comer, y por la tarde aún nos queda la inspección, y la organización.
Después de comer y hacer los planes pertinentes, visitamos el camping y sus alrededores,
dando un paseo por la orilla del Támesis.
El camping está muy bien distribuido, es muy espacioso. La única cosa que encontramos a
faltar (aparte del wifi), es una zona de juegos para los niños, aunque zonas de césped no faltan
para juegos de pelota o similares.
Por la parte de fuera del camping hay una senda que va bordeando el río, y donde la gente
pesca, va en barcas (y yates), e incluso hay quien se baña.
Damos un paseo, descanso, juegos, cena, y a dormir, que mañana llega el esperado día de
visitar la capital, que tanto desean los niños. Nos espera un buen madrugón, aunque valdrá la
pena.
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Miércoles, 17/08/11
Bueno, ya ha llegado el día tan esperado por los niños. Londres.
Nos levantamos a las 7 AM para ir tranquilos, por si los contratiempos.
Después de valorar varias opciones, decidimos ir a Maidenhead en coche, que es un pueblo
cercano donde para el tren, y allí podemos dejar el coche todo el día por un módico precio, y
coger el tren que nos deja en el centro de Londres desde allí, por otro módico precio,
concretamente en la tarifa de fuera de hora punta (peak-off), a partir de las 9 AM, son 13 libras
todo el día, para todos los transportes de la
ciudad, y los niños no pagan. Bueno, lo de
módico es por decir algo, porque el Inglaterra
podemos decir que los transportes son
excesivamente caros, pero después de todo, es
la opción más barata para pasar el día en
Londres, porque allí el parking, por lo que nos
han dicho, anda por las 4 libras la hora, que
vienen a ser 5 €, aparte de la tasa que tienes
que pagar con el coche para entrar a la ciudad, y
los atascos que promete haber en las horas
punta.
Así que, desayunamos, y nos dirigimos al
destino, con ganas de volver a ver la ciudad, que
nosotros ya habíamos visto unos años atrás,
pero que nos sigue gustando igual que la
primera vez.
Llegamos a Paddington, en Londres, que es una
estación bastante céntrica, y desde allí nos
ponemos en marcha, para cruzar el Hyde Park,
que no es pequeño, y vemos algunos de sus bonitos rincones, pasando por el Kensington
Palace, que es donde vivía Diana de Gales, aunque hay bastantes zonas por la ciudad, incluida
esta, que están en obras, suponemos por el tema de las olimpiadas de 2012.
La ciudad está bastante llena de gente, se nota que es agosto. El día acompaña, porque
aunque está bastante cubierto, no llueve, y eso nos da buenas vibraciones.
Nos dirigimos a través del parque hasta el Buchingham Palace, con la intención de llegar a las
12 PM, que es la hora del cambio de guardia real, para poder verlo, y efectivamente, llegamos
a las 12 en punto, aunque ya desde lejos, nos damos cuenta de que no vamos a estar solos.
Al llegar allí descubrimos una riada de gente por todos los rincones del palacio para ver lo
mismo que queríamos nosotros, así que la misión se complica por momentos.
Podemos escuchar la música y ver algunos bobbies dando vueltas, pero del palacio y de los
soldados, vemos poco más que las plumas.
Así que viendo que todo está abarrotado, hacemos algunas fotos, y nos dirigimos a comer a St.
James Park, que está a continuación.
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Comemos un picnic en el parque,
aunque hay que decir que encontrar
un sitio que nos vendan pan, por esa
zona al menos, resulta misión
complicada.
Nos acompañan las ardillas que
abundan por los parques de la ciudad,
y que corretean entre los árboles.
Después llegamos al deseado Big Ben,
y los edificios del Parlamento, que nos
impresionan bastante, y a
continuación el London Eye, una típica estampa, detrás del Big Ben.
Damos un paseo por la zona, y después cogemos el metro en Wellington hasta Picadilly Circus,
para evitar andar más de la cuenta, ya que empezamos a estar cansados.
Por allí recorremos la zona del
Soho, entre Regent Street y Oxford
Street, con montones de tiendas
de todas las marcas, tipos y
colores, haciendo algunas
compras, hasta llegar a Oxford
Circus, donde cogemos el metro
de nuevo sobre las 6,30 PM, ya de
vuelta al tren que nos llevará hacia
el camping, ya que estamos muy
cansados.
Cenamos, ducha reparadora, y a
dormir, que mañana toca otra
tanda.
Jueves, 18/08/11
Hoy será el segundo y último día de visita a Londres, y después de la paliza de ayer, volvemos a
despertarnos a las 7 AM, bueno, a poner el despertador, porque esta vez cuesta un poco más,
y a eso hay que añadir que está lloviendo, y el pronóstico es que todo el día va a ser así.
Eso nos hace dudar un poco sobre qué hacer, pero decidimos ir de todas maneras, ya que es la
última oportunidad, y nos faltan unas cuantas cosas por ver aún.
Así que con algo más de pereza al principio nos levantamos, pero desayunamos y enseguida
nos ponemos a tono.
Salimos de nuevo, como ayer a dejar el coche en el parking de la estación de Maidenhead, y
cogemos el tren para Londres, de nuevo con la tarifa de todo el día de ayer, y esta vez hemos
pensado que podemos aprovechar el billete combinado para hacer más trayectos en bus,
desde Paddington, ya que hay muchas combinaciones que nos van bien, y encima podemos
ver la ciudad sentados esta vez, y los niños están encantados de montarse en uno de los
famosos buses rojos de dos pisos de Londres.
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El tour es perfecto, porque desde arriba
se puede ver todo muy bien, y recorre
zonas que quizás andando no harías,
por todos los rincones.
Llegamos a London Tower y Tower
Bridge, que es uno de nuestros rincones
favoritos, porque es un conjunto de
gran belleza.
Después cogemos otro bus, y nos
dirigimos a St. Paul’s Cathedral, que es
una catedral muy majestuosa y digna de
ver.
Recorremos la zona y comemos algo por uno de los miles de bares de bocatas que hay por allí.
Hasta ahora la lluvia se ha comportado, pero justo acabar de comer, empieza de nuevo a
chispear, aunque sin problema porque vamos preparados, como siempre.
Cogemos otro bus hasta Trafalgar Square, donde está la National Gallery de Londres, y la zona
también es bonita y con mucho ambiente. Encontramos un macro-reloj olímpico donde marca
el tiempo que falta para London 2012.
De allí salimos para Covent Garden, que es un mercado enorme y muy emblemático, donde se
puede encontrar un mercadillo con todo tipo de cosas y ropa, galerías de tiendas, puestos de
comida, e incluso una zona de cafeterías, donde siempre hay alguien tocando música o
cantando. Es un rincón atractivo. El mercado está rodeado de calles llenas de tiendas de todo
tipo, especialmente de ropa.
Damos una vuelta por allí, y hacemos algunas compras, pero como el tiempo no acompaña,
damos por finiquitada la visita, y cogemos otro bus para Paddington, y de allí el tren para
Maidenhead, donde nos espera nuestro querido coche.
Hoy hemos visto muchas
cosas más bonitas de
Londres, aunque no nos
hemos cansado tanto
como ayer.
Cenamos en el camping
con un final del día
lluvioso. Para mañana la
previsión es de sol, así
que si no falla será un
buen día de descanso,
limpieza y recogida para
partir hacia el origen de
nuevo el día siguiente.
Esto se acaba.
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Viernes, 19/08/11
Hoy nos hemos levantado un poquito más tarde, como una hora, porque el cuerpo se ha
acostumbrado al nuevo horario, y a las 8 AM ya nos hemos despertado.
Ha salido un sol radiante.
Descansamos de tanto ajetreo, y aprovechamos para dar un tranquilo paseo por Henley, que
es el pueblo más cercano, y muy bonito y acogedor.
Hacemos algunas compras de última hora, y vamos a comer al camping.
Por la tarde, aprovechando el buen día, recogemos antes de que el sol se arrepienta, y nos
moje el toldo.
Una vez todo controlado, damos un último paseo por la orilla del río, donde aparte de los
patos, algún que otro valiente se baña en el Támesis.
Más relax y a descansar, que nos esperan 3 largos días de viaje de vuelta, que es más duro,
porque ya se sabe que la ida siempre tiene más aliciente.
Sábado, 20/08/11
Bueno, ya ha llegado el día. El temido día de partida para volver a casa, después de 3 semanas.
Es duro pensarlo.
Nos levantamos a las 7,30 AM, para desayunar y, como tenemos todo recogido, el tema es
breve.
Partimos sobre las 9 AM con la pena de dejar un agradable camping, y nuestras preciadas
vacaciones.
Llegamos en poco más de 2 horas a Dover, a 200 km., sin retenciones de ningún tipo en el
anillo de Londres, como nos pasó a la ida, porque es sábado suponemos.
Llegamos con 3 horas de adelanto a la hora que tenemos reservado el ferry, pero la chica de la
taquilla, muy amable, nos dice si queremos embarcar ya, así que, por supuesto lo hacemos,
cosa que adelanta en casi 2 horas nuestras previsiones.
Esta vez el ferry (de P & O, como no), aún es más completo y elegante que el anterior.
Hay todo tipo de salas para estar, incluso con televisión y wifi, terrazas exteriores con mesas y
sillas, y tiendas y restaurantes.
Después de una hora y media de trayecto en barco, llegamos de nuevo a Calais, donde
volvemos a reenganchar
la ruta y tiramos rumbo a
Lyon.
Paramos por el camino a
comer uno de nuestros
habituales picnics. He de
decir que las zonas de
picnic en Francia son
estupendas siempre. Esta
vez es bastante tarde, ya
que llevamos una hora de
desventaja con el cambio
horario de vuelta.
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Apuramos unas horas más de de viaje, puesto que al haber hecho el descanso en el barco,
ahora se hace más llevadero, y con eso llegamos hasta poco antes de Dijon, a las 10,30 PM,
donde paramos a dormir en el área de servicio de Langres, que está abierta 24 horas.
Cenamos a la luz de las farolas algo ligero y echamos un café de última hora en el bar, que nos
sabe a gloria (comparado con el café inglés…).
Entre Inglaterra y Francia, hoy nos hemos comido unos 750 km. Ya estamos más cerca.
Domingo, 21/08/11
Hemos dormido bastante bien, aunque el clima fresco al que nos habíamos acostumbrado del
Norte, ha cambiado notablemente. Hemos vuelto al sofocante calor del verano. Y claro, vamos
a más cada vez.
Nos levantamos, damos un bocado rápido, y continuamos nuestra ruta hacia Lyon, que es
ahora nuestro objetivo, para parar a descansar, comer y darnos un chapuzón en la piscina del
Índigo, antes de afrontar la última etapa hasta Barcelona.
Cenamos unas pizzas en la terraza del bar del camping, muy buenas por cierto, a la luz de las
velas, y después de ver algunas estrellas fugaces (es la época), hacemos la última velada
campera y a dormir. Mañana llegaremos a casa.
Lunes, 22/08/11
Bueno, hasta aquí ha durado esto. Hoy es la última etapa del viaje.
Salimos rumbo a Barcelona, después de desayunar y decir adiós al Índigo, del que hay que
decir que se agradece el buen trato recibido, no solo esta vez, sino todas las que hemos
estado, especialmente de un chico llamado Dorian, que siempre con su amable sonrisa, nos
ayuda a resolver cualquier duda o problema que tengamos, incluso en catalán.
El sol hace mella en nosotros durante el viaje, llegando hasta los 35 ºC, aunque el viaje se nos
hace bastante llevadero. Tenemos el viento a nuestro favor, y las autopistas despejadas.
Paramos a comer
poco antes de
Narbona, y después
en un plis-plas nos
plantamos en el
parking de la
caravana, en
Terrassa. Por fin en
casa.
Han sido, una vez
más, unas
vacaciones
inolvidables.
Esperaremos a las
próximas.
Esto es vida!
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DATOS GENERALES DEL VIAJE
Precio de la moneda (aprox.): 1 libra esterlina = 0.878 €
Precios gasolinas:
o España – 1,30 a
1,32 €/litro
o Francia – 1,42 a
1,64 €/litro
o Inglaterra – 1,33
a 1,45 libra/litro Al cambio: 1,53 a 1,68 €/litro
Coste viaje:
o Coste total
gasolina – 1.181,34 €
o Coste peajes
España, Francia e Inglaterra – 414,20 €
o Coste ferry Calais
– Dover ida y vuelta – 223 €
o Coste total viaje
– 1.818,54 €
Kms. totales recorridos: 5800 km.
Precios campings:
o Caernarfon – 30
€/día
o Llantwit Major –
30 €/día
o Hurley – 28,75
€/día
o Lyon – 33 €/día
Dato:
actualmente el billete de 20 libras está en proceso de cambio, ya que se está retirando el
modelo viejo, que es algo más grande que el nuevo, y no te lo cogen prácticamente en ningún
comercio, ni lo cambian en los bancos si no se tiene cuenta en la oficina, por lo que si te
encuentras con alguno, es difícil deshacerse de él. Hay que estar muy al tanto.
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