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Guía de Holanda y Bélgica

por spopo
Portada — Guía de Holanda y Bélgica
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Viaje a Holanda y Bélgica
      1-15 agosto de 2009

                         Dedicado a
                      nuestro abuelo, D.
                       Antonio Floro.

Página 2

Viaje a Holanda y Bélgica

           Texto: Alicia Carmona
           Fotos: Jorge Fuster
               www.jorgefuster.es

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Prólogo

      Bueno, bueno, ay que ver como pasa el tiempo… Hace nada volvíamos de
Extremadura y ya estamos de nuevo en ruta. “Carpe díem”, como dijo aquél… Hay que
aprovechar el tiempo. Y eso hemos hecho. No hay nada que más nos guste que coger
nuestro caracolillo y “xano-xano” ir en busca de nuevas tierras, nuevas gentes… En
definitiva, nuevas culturas que nos hagan más sabios en este gran camino de la vida.
      Este año decidimos adentrarnos en Bélgica y los Países Bajos (Holanda). Por si
alguien no lo sabe, Holanda es también llamada de ese modo por la característica que la
hace única: está situada por debajo del nivel del mar. Y en Holanda, eso lo podeis, sin duda,
comprobar.
      Benelux lo conforman Bélgica, Holanda (Nederlands) y Luxemburgo. Y a menudo se
suele confundir con los Países Bajos, quizá porque antiguamente estos tres países fueron
uno solo, hablando en términos políticos.

    Están dentro de la Unión Europea, por tanto, euro al canto y fuera historias de
cambio de moneda.

      He de decir que, después de indagar en páginas turísticas de Holanda pensé: “pues ir
para ver eso… ¿qué quieres que te diga? Es perder el tiempo. ¿Me puedes decir aparte de
Amsterdam qué más hay, porque…?”. Sí, eso pensé y fue porque esas páginas, a mi parecer,
no venden el país, sino que se lo quedan para ellos. Y no son tontos, creednos.
      Menos mal que uno de nosotros tuvo la gran suerte de conocer Europa de bien
pequeño y dijo aquello de: “pero, ¿qué dices? Holanda es preciosa”. Y gracias a que se le
hizo caso, hoy podemos recordar nuestro paso por aquellas tierras con una gran sonrisa en
la boca y unos ojillos vidriosos que delatan lo mucho que disfrutamos en ellas.

     Bueno, que no nos hemos presentado. Somos Jorge y Alicia. O Alicia y Jorge, como
se quiera. Tenemos nuestro “hijito”, Pancho, un westy precioso y muy majo que, por
desgracia, no nos puede acompañar en nuestros largos trayectos. Pero sí en los cortos.
     Este año no fuimos solos. No. Nos acompañaron dos grandes amigos, Víctor y
Marta. O Marta y Víctor, que es lo mismo.

      Nos definimos como unos “turistas cañeros” y reconocemos que a veces, es necesario
pisar el freno, no sé si me explico. Nos gusta verlo todo, descubrir rincones desconocidos,
encontrar fotos de ensueño… Y no necesariamente para utilizar una cámara. Como
solemos decir, no pasa nada si nos quedamos sin batería. Lo importante es que tenemos
una tarjeta de memoria infinita que siempre reserva un hueco para momentos estelares
que recordar. Y de esas, amigos, por suerte en estos casos, todos tenemos una.

     Esta, por tanto, no es una guía donde abunden las fotos. Preferimos que todo os
sorprenda cuando lo veais con vuestros propios ojos en persona. Que disfruteis.

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Día 1: Silla-Riudarenes (Girona) 442 km

     Bien, iniciamos nuestro viaje desde Valencia. Tenemos nuestra canción. Sí sí y siempre
la ponemos en el momento que salimos del parking. Como se suele decir en el mundo del
caravaning, “uno empieza sus vacaciones en el momento que engancha su rulot”. Así que
nos dejamos llevar… Y llevar… Y al final siempre vienen las risas. Claro, la canción da de sí.
No puedes quedarte quieto. Si la escuchais, nos entendereis.
                          “Mi roulot y yo” El Hombre Burbuja

      Como teníamos dos días y medio de viaje por delante, decidimos salir una tarde y
hacer noche en territorio nacional. La idea era empezar por Holanda para continuar hacia
bajo.

                                                                       Al salir por la tarde,
                                                                       planificamos el viaje
                                                                       para realizar dos paradas
                                                                       (en condiciones
                                                                       normales con una
                                                                       parada creo que sería
                                                                       suficiente).
                                                                              Buscábamos un
                                                                       camping que estuviera
                                                                       relativamente cerca de
                                                                       la autopista, con lo que
                                                                       decidimos acampar en
                                                                       el camping Riudarenes
                                                                       (Riudarenes – Girona),
                                                                       a unos 10-15 minutos
                                                                       de la carretera. Poco os
                                                                       podemos decir sobre el
                                                                       camping, ya que
                                                                       llegamos prácticamente
                                                                       de noche. Es un
                                                                       camping enclavado en
                                                                       medio de la naturaleza.
De hecho, parte del acceso era una pista forestal sin asfaltar que cada vez se estrechaba más.
Si a esto le sumamos la oscuridad de la noche, no os resultará extraño que llegáramos a
pensar que nos habíamos colado. “Pues como tengamos que dar la vuelta aquí…” nos
repetíamos una y otra vez. Pero al final, llegamos. Aleluya!
       Pude disfrutar de Wifi gratuita en el salón social mientras asistía a una gran partida de
Bingo. Lo apuntamos como pendiente, ya que esa zona, además de muy tranquila, tiene
que ser preciosa.

Página 5

http://www.camping-riudarenes.com

Tiene buena pinta. Es relativamente grande y el chico que nos atendió, muy majo. Eso sí,
estamos en Girona, por tanto, precio relativamente alto para el tipo de instalaciones: unos
24 euros aproximadamente. Pero en líneas generales, muy bien. Cumple los objetivos,
como se suele decir.

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DÍA 2: Riudarenes - Savigny-lès-Beaune 724 km

                                                 Día eminentemente rutero. Sólo
                                                 un apunte a tener en cuenta: a la
                                                 hora de repostar y siguiendo el
                                                 consejo de los compañeros del
                                                 foro decidimos hacerlo en una
                                                 gran superficie con una
                                                 diferencia de unos 30
                                                 centimos/litro (1,20 €/l precios
                                                 2008 para Diésel).
                                                 El final de esta jornada de viaje
                                                 era Savigny-lès-Beaune, un
                                                 tranquilo y entrañable pueblo de
                                                 la Borgoña Francesa, con sus
                                                 vinos como reclamo principal.

                                                 Como llegamos relativamente
                                                 pronto, decidimos dar una vuelta
                                                 con las bicicletas por el pueblo y
                                                 su Chateau. Curiosa la colección
                                                 de vehículos de época y de
                                                 aviones de guerra que había en el
                                                 jardín del mismo.

                                                 El camping era pequeño y
                                                 tranquilo, perfecto para
                                                 recuperar fuerzas después de un
                                                 día de carretera.

                 http://www.camping-savigny-les-beaune.fr/

Página 7

http://www.bienvenue-a-
          savigny.com/
http://www.chateau-savigny.com/

Página 8

Día 3: Savigny-lès-Beaune – Amsterdam 772 km

                               Subimos hacia Holanda cruzando por Luxemburgo
                               donde aprovechamos para repostar, esta vez sin salir de
                               la autopista (tal y como apuntaban desde el foro, el
                               precio más barato 1.17€)

                               Por fin y después de unos 1900 km empezamos a ver los
                               primeros “molinos” holandeses.

                               Jeje, tranquilitos, que los otros están por venir…

La meta estaba cerca y con
ella empezamos a “disfrutar”
del característico clima
holandés.

Y vimos los primeros diques
de contención del mar.

Página 9

Día 4: llegada a Amsterdam

      Bienvenidos a “Dique de Amstel”. Eso es lo que significa Amsterdam, una fantástica
ciudad regada por el río Amstel que no os dejará indiferentes. Amsterdam es una ciudad
viva, dinámica, tolerante, tranquila. Qué más, qué más… Ah, por supuesto, ecológica.

      Es también llamada la Venecia del Norte, por sus canales y sus puentes que conectan
los semicírculos en que está distribuida la ciudad entre sí.
      Para aquellos que hayan estado en Venecia y digan que huele a desagüe (algo en lo
que no estamos de acuerdo), decir que Amsterdam, a pesar de sus canales, no huele mal.
      Si no, ¿cómo podría vivir la gente que lo hace en barcas ancladas en los canales?
Creednos, hasta para eso son listos los holandeses. El agua se va renovando para evitar su
estancamiento.

                             http://www.amsterdam.info/es/

     Esta ciudad es la capital constitucional de los Países Bajos.
     Se dice que fue fundada por unos pescadores que llegaron al estuario del río Amstel
en una barquita junto a un perro.

     Vereis que en su escudo hay 3 cruces: las cruces de San Andrés, en honor al apóstol
Andrés, que fue martirizado en una cruz con forma de "X". Hay historiadores que creen
que las cruces representan los tres peligros que más afectaron a Ámsterdam: inundación,
incendio y la peste negra.
      Y hay que decir que son muy patriotas, sí señor. “Arriba Amsterdam. Ar!”

Página 10

Llegamos un buen día a media tarde al “Gaaspercamping”. Acordaros de “Cásper”, el
fantasma. A partir de ahora, tendreis que hacer asociaciones de este tipo para quedaros con
los nombres, ya que el idioma es muuuuy diferente al nuestro.

     Es un camping que está enclavado en un gran parque a las afueras de la ciudad. Y
cuando decimos grande es grande. Cuidado porque si no estais avispados y se os ocurre
pasear en bici por él, podeis llegar, sin daros cuenta, al pueblo de al lado e incluso perderos.

      Está muy cerca de la estación de tren. Antes, cuando hemos dicho que Amsterdam
era ecológica, nos referíamos, por supuesto, al respeto que se tiene en su centro de no
utilizar transporte contaminante como los turismos. Si vas en coche, lo mejor es que lo
dejes en los parking que hay situados en las estaciones de tren o metro (eso sí, previo
pago) o de lo contrario, os aseguramos que os puede salir muy caro.

      Es un camping que lo tiene todo pensado: si vais en caravana, os obligan a colocarla
de forma tal que la lanza esté situada mirando al camino, por si hubiera que evacuar.
      Hay zonas de acampada para tienda, pero cuidado con ellas. El terreno sobre el que se
asientan no está bien hecho como para dejar que corra el agua y, claro, llueve tanto, que
puedes perfectamente, tener una bañera en tu parcela. Y si no que se lo cuenten a Víctor y
Marta…

                               http://www.gaaspercamping.nl/

    Ah, por supuesto, decir que allí todo el mundo desde muy temprano (las 8 de la
mañana), va con sus ojillos medio-cerrados y con sus cacharros de 20 centímetros en
mano. Y no es por el sueño. Impresionante!

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Ale, pues ya estamos aquí. Dinero, cámara fotográfica, buen calzado, un poquito de
agua, gafas de sol (ja, ¿estás de broma?) Amigos, lo que se dice sol, sol, sí, hace, pero es
bastante común el cielo gris. No obstante, ¿pasa algo malo? Estamos de vacaciones, no?
Pues eso, a disfrutarlas.

     Os recomendamos que os hagais con una “Ámsterdam-Card”.
http://www.amsterdamcongress.nl/sp/home/informacion+practica/I+amsterdam+Card.aspx

      Por unos 38 euros, tienes una tarjeta de 24 horas que te da derecho a utilizar sin
límite de cantidad el tren, tranvía y autobús. Además, tienes descuentos interesantes en
museos, rutas en barco por los canales y también consumiciones gratis de varios productos
típicos del país (no muchos, por cierto).
      Puedes adquirirla en la Estación Central, justo después de bajar del autobús. Las chicas
de allí son muy majas, y mientras esperas, puedes admirar la sala por dentro, con sus
vidrieras que representan distintos pasajes del país.

      Después de descansar por la mañana en el camping, al atardecer nos embarcamos
rumbo “ruta por los canales”. Existen varias compañías y tienen un horario fijo que podreis
encontrar en los puntos de salida de cada una de ellas. El trayecto dura una hora,
aproximadamente. Es muy recomendable, pues haces una visita panorámica del centro de
la ciudad y además el guía te aporta información en varias lenguas, entre ellas,
afortunadamente, el español.

Página 12

Este que veis arriba de color verde es “NEMO”, un museo interactivo con forma
auténtica de barco, situado en el puerto, con un solarium en la parte superior donde la
gente toma el sol.

        También puedes saludar a los inquilinos de las casas flotantes, mientras se hacen su
aperitivo en la cubierta del barco. Algunos tienen muy buen gusto, la verdad. Nosotros
pensábamos: “jo, qué guay sería vivir ahí” pero al mismo tiempo te viene a la cabeza: “sí

Página 13

pero, que te esté viendo todo el día gente y más gente…” En fin, como todo, tiene su
parte buena y menos buena.

        Callejeando por sus calles, puedes ver sus casas, por lo general estrechas y altas (aquí
es bastante problemático el tema del suelo urbanizable). Si os fijais, vereis que los edificios
están ligeramente inclinados hacia delante, como si te miraran por encima del hombro, y
tienen en su parte superior una polea. Eso es porque, debido a que las escaleras son muy
estrechas, la única forma de meter y sacar los muebles es a través de las ventanas. Y si las
fachadas se mantenían rectas, los muebles podían chocar contra las paredes.

        De camino al Barrio Rojo (el que teneis arriba), os encontrareis con el Barrio Gay,
donde el arco iris es el rey. Las ventanas de los bares tienen banquitos de madera con
cojines que hacen sus veces de asiento para degustar una de sus típicas pintas. Es muy
animado y hace que te entre el gusanillo en el cuerpo y digas: “me gusta Amsterdam”.
        Después teneis el Barrio Chino. Fijaros en los escaparates de los restaurantes (bueno,
más bien comida para llevar). Los patos y los pollos están ensartados en barras, cocinados
de tal forma que parece que están disecados, espatarrados… Ay pobres! Pero mira, la
verdad es que al final todos los comemos. Eso sí, mucha confianza no daban los lugares,
no os vamos a mentir.
        También hay varios locales en los que te dan masajes, sobretodo de pies. ¡Y tienen
mucho éxito, eh!

Página 14

Bueno, por fin llegamos al famoso Barrio Rojo. De día puedes hacer fotos, pero de
noche te tienen avisado que ni se te ocurra. ¿Que qué te puede pasar? Pues ni idea, pero
nosotros, por si acaso, no tentamos al azar. ¿O sí? Uyuyuyuyuy!!!
Es un lugar curioso. ¡Y hay chicas realmente jóvenes y guapísimas! Y también otras que
jurarías que lo son pero que si bajas un poco la vista… Ejem, creo que nos entendeis.

        En algunos de ellos hay guardias de seguridad o gente del mismo club en las
puertas que llaman la atención de grupos de chavales que van de juerga, animándolos a
entrar y gastarse los titos. Hay veces que chillan tanto que parece que estén de bronca. Y
claro, como no pillas una, pues uno piensa: “mejor vamos a acelerar el paso, no vaya a ser
que nos caiga algo”.

Día 5: segundo día en Amsterdam

Este día optamos por visitar
museos y seguir callejeando por
la ciudad.
Ámsterdam posee un sinfín de
museos, algunos realmente
interesantes, pero para verlos
todos necesitarías muuuchos
días. Como sólo disponíamos
de este día para verlos, hicimos
una selección en función de los
gustos de cada uno.
Ojo, id con cuidado, porque es
muy fácil dejarte llevar y al final
quedarte sin ver todos los que
te habías planificado, como nos
pasó a nosotros.
Bien, comenzamos por visitar el
Museo Antropológico. Muy
interesante, sí señor, pero se
puede encontrar en cualquier
otro lugar. Por tanto, no es
exclusivo del país.
Al salir de allí, en la misma
puerta tienes un banco largo
largo en el que te puedes hacer
perfectamente tu picnic.
Después, rumbo al “Parque de
los Museos”, donde encontramos el Rijksmuseum o Museo Nacional. Lugar muy chulo
para echarte una siesta a la sombra de los árboles, mojarte los pieces en su gran estanque o
pasarte un rato divertido imaginando y creando poses diferentes para la foto en el gran
rótulo “IAmsterdam” (lo vereis en la primera foto de Ámsterdam).

Página 15

Ah, y se me olvidaba!!! Cómo puede ser eso posible? Claro hombre, el Museo de Van
Gogh, con sus tres plantas. Bastante majo, aunque nosotros no somos mucho de museos.

                                                         Ya en la plaza del Dam encuentras la
                                                         Catedral (no tiene nada que ver con
                                                         las españolas: un chasco), pero
                                                         albergaba una exposición de pintura
                                                         que se podía ver.
                                                         También está el Museo de cera
                                                         Madame Tussauds. Tenía pinta de
                                                         ser espectacular, pero su precio
                                                         (unos 22 euros) y las enormes
                                                         colas para acceder nos hicieron
                                                         descartarlo de nuestra elección.
                                                         Con la Ámsterdam-Card nos
                                                         invitaban a un café en el centro
                                                         comercial que hay en la misma
                                                         plaza. Es un estilo al Corte Inglés
                                                         español. Pero, hacednos caso, pasad
                                                         por su restaurante. Es una pasada. Y
                                                         de paso, haces un alto en el camino.
                                                         Por cierto, muy chulas las lámparas.

                                                         Hablando de descansos, también
                                                         puedes sentarte en las escaleras
                                                         circulares que hay en la plaza y, si
                                                         tienes suerte, podrás ver como
                                                         nosotros, un espectáculo callejero
                                                         que arrancaba las sonrisas de todos
los presentes.

     Y si lo tuyo son los diamantes, pues ale, no te cortes, entra, entra a la tienda que hace
esquina con la plaza y cierra la boquita, que se te cae la baba. Y el bolsillo, claro.

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Hazte con un buen callejero y a seguir con
el coche de San Fernando, o con el de San
Rolando, un ratito a rueda y otro
pedaleando.
Por cierto, que si vas caminando, ten
MUCHO OJO con los carriles bici. Tienes las de perder, te lo aseguramos. Allí las reinas son
las dos ruedas y si te atropellan, pues te aguantas. No haberte puesto en medio.

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Ya por la tarde fuimos a degustar una croqueta gigante de carne a la que te invitan
con la Ámsterdam-Card. Si lo prefieres, puedes comer arenques, servidos como si fuera un
perrito caliente y acompañados de cebolla cruda cortada en trocitos. Para los que le guste
el pescado crudo, es una “delicatessen”, pero para los que no… En fin, probadlo y cada uno
que juzgue.

      No dejeis de pasar por el mercado de las flores (Bloenmenmarkt), ubicado sobre el
canal Singel entre Muntplein y Koningsplein. Es una buena ocasión para comprar el típico
souvenir del zueco repleto de bulbos de tulipanes. No es caro y quedais superbien, pues
luego florecen y se acuerdan de ti. Precioso.

    También podeis pasear por el mercado de segunda mano, sueño de coleccionistas:
monedas, ropa, artículos de guerra…

     O entrar en un coffe shop o liaporros (jeje). Recordad que aquí no venden alcohol.

                     http://www.amsterdam.info/es/coffeeshops/

                                                            Bueno, bueno, bueno, si eres
                                                            chico y te entra el apretón
                                                            líquido, no te preocupes! La
                                                            ciudad ha instalado para ti
                                                            curiosos cilindros con forma
                                                            de caparazón de caracol y
                                                            agujeritos en sus paredes que
                                                            te permite evacuar tus aguas
                                                            menores sin que te vea nadie.
                                                            Ahora que, si eres mujer,
                                                            pues no tienes más remedio
                                                            que buscarte la vida, para
                                                            variar.

                                                            En fín, llega la noche y con
                                                            ella, el encanto de toda
                                                            ciudad. Ámsterdam, por
                                                            supuesto, no se queda atrás y
                                                            te deja contemplar su cara
                                                            más bohemia.
                                                            No dudes en pasear por sus
                                                            calles y sobretodo sus canales.
                                                            Son espejos de luz.

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Día 6: Alkmaar, dique Petten y Schagen

                                              La red de carreteras en Holanda es muy buena
                                              y gratuita. Pero ojo, cuidado con los límites
                                              de velocidad.
                                              Si pone 120 es a 120 como máximo. Llama la
                                              atención cómo los lugareños no exceden ese
                                              límite. Por tanto, “allá donde fueres haz lo
                                              que vieres”, por lo que pueda pasar.

Alkmaar

Comenzamos el día en Alkmaar, para
admirar su gran mercado del queso, que
data de 1365.
Es mejor que aparqueis el coche a las
afueras del pueblo, por ejemplo, al otro
lado del canal, donde hay zonas
residenciales.

El día de mercado se celebra los viernes a partir de las 10 de la mañana en la Waagplein. Es
realmente chulo.

                                                 El gremio de Alkmaar de los portadores de
                                                 queso es responsable de mover y de pesar el
                                                 queso durante el mercado de queso. El
                                                 gremio consiste en cuatro grupos (vemen)
                                                 de siete hombres cada uno. Cada veem
                                                 tiene su propio color: rojo, amarillo, verde
                                                 o azul. El jefe de los cuatro vemen es “el
                                                 padre del queso”, el supervisor. Es el que
                                                 lleva un palillo negro con una perilla de
                                                 plata. Los portadores del queso usan el traje
                                                 tradicional: un pantalón y camisa blancos y

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un sombrero de paja con una cinta en el
                                color de su propio veem. El portador más
                                viejo del queso de un veem se llama el
                                tasman (barman, el que lleva el bolso de
                                cuero negro. El tasman pone los pesos en el
                                equilibrio cuando se pesa el queso. Cada dos
                                años, eligen a un líder para cada veem: el
                                overman: puede ser reconocido por un
                                escudo de plata con una cinta con el color
                                de su veem.

                                Los quesos (enooormes quesos) son
                                colocados alrededor de la plaza. Los zetters
                                son los que los cargan en las carretillas y los
                                portadores del queso las llevan en equilibrio
                                a la báscula. Parece sencillo, pero… Hay
                                espectadores que salen a intentarlo y de
                                verdad que, como todo, tiene su truquillo.

Luego podeis entrar a la casa
de la báscula, donde se pesan
y se hace el regateo y, por
qué no, os podeis hacer una
foto con el típico sombrero
de paja.

Os recomendamos que
hagais lo posible por
degustar estos quesos (pasan
por el público bandejas o
podeis comprarlos en los
puestos del mercado).
Aunque aquí en España se
vendan los mismos, el sabor
no tiene nada que ver. ¿Les
afectará el viaje?

También encontrareis
puestos de arenques,
zuecos… Vale la pena venir.

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Dique de Petten (Hondsbossche Zeewering)

El uno de febrero de 1953, fue el día de la traición del mar. La tormenta del siglo golpeo
con toda su furia en medio de la noche. El fuerte oleaje destrozó cientos de diques, el mar
del norte penetró en los pueblos costeros atrapando a sus habitantes en sus casas. Casi
2000 personas se ahogaron esa noche. Holanda no había sufrido una tragedia mayor
desde la segunda guerra mundial. Por ello, Holanda se tiene que proteger frente a la furia
del mar y ha
reconstruido y
reforzado el
sistema de
diques de
contención.

No podeis
venir a Holanda
sin ver uno de
ellos. Hay
muchos. El de
Petten es una
muestra.

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IMPRESIONA. Así, con mayúsculas. Una vez arriba, dejaros unos minutos a merced
del viento. Te da vida.

     Y luego, si os atreveis, no os vayais sin hacer la croqueta (tumbaros paralelamente al
suelo y dejaros llevar por la pendiente). Os reireis un buen rato, os lo aseguramos. Eso sí,
cuidado con el cuello!!!

     A los pies del dique teneis un centro de interpretación (“Dijk te Kijk”), pero no hay
nada en español. Si os defendeis con el inglés, no tendreis problemas.

Schagen

                                                           Bueno bueno, llegó la tarde y
                                                           con ella Schagen.
                                                           Encantador pueblo que nos
                                                           guardaba una grata sorpresa: las
                                                           fiestas folclóricas de Frisia, que
                                                           tienen lugar los jueves de los
                                                           meses de verano en plena calle.

                                                           Si pasais por allí el primer fin de
                                                           semana de agosto, os
                                                           encontrareis con el festival anual
                                                           de música pop.

                                                           Tuvimos la gran suerte de ver
                                                           este genial espectáculo que nos
                                                           dejó un sabor de boca
                                                           inmejorable.

                                                           Podeis ir de tiendas también, en
                                                           su calle principal. Hay una
                                                           zapatería enorme con ofertas
                                                           interesantes. Pero posiblemente
                                                           sea calzado hecho en China,
                                                           como el de aquí. Así que…

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Sencillamente GENIALES.

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Día 7: Zaanse Schans – Edam – Volendam –Monnickendam – Marken

                                                         Zaanse Schans
                                                          Prepararos, porque el día de hoy
                                                         da mucho de sí.
                                                         Es una excursión típica holandesa
                                                         que no podeis dejar de hacer. Sí,
                                                         vale, que está claro que todos
                                                         queremos huir de los tipicismos,
                                                         pero creednos, este vale la pena.

                                                         Comenzamos el día haciendo un
                                                         alto en el camino en el precioso
                                                         pueblecito Zaanse Schans (vete tú
                                                         a saber cómo se pronuncia), que
                                                         conserva absolutamente todos los
                                                         detalles de antaño. De aquí están

sacados los típicos dibujos de
molinos que seguramente habeis
visto alguna vez en los molinillos
de café que tenemos en casa y que
están hechos de cerámica. Son
dibujos pintados, por lo general, en
color azul. Quizá así os suene.

Bueno, a lo que vamos, realmente
es, podríamos decir, un museo al
aire libre. La entrada es gratuita. Os
recomendamos aparcar en el
polígono industrial que hay
enfrente, si quereis ahorraros unos
eurillos. La entrada a los molinos
hay que pagarla. Cuesta entre 2 y 3
euros. Realmente vale la pena subir
a uno de ellos.
Por cierto, que hay determinadas
partes del molino en las que existen
carteles de prohibido dejar a los
niños solos, pero desde luego, éso hay gente que no lo entiende. Y no hablamos de
nosotros, que conste, sino de unos guiris que iban por allí de indiana jones o qué sé yo.
Con padres así...

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En una de las casas, puedes ver cómo se fabrica
                                           el queso y además....... DEGUSTARLO!!!! Qué
                                           rico, Dios mío! Sobretodo si es hora de
                                           almorzar!
                                           Creednos
                                           cuando os
                                           decimos
                                           que puedes
                                           quedarte
                                           bastante
                                           satisfecho
                                           de comer
                                           queso por
                                           la patilla.
                                           Eso sí,
                                           seguramen
                                           te los
                                           dependient
                                           es te
                                           echarán
                                           alguna
                                           miradilla
de “ale majo, ya estará bien, no?” Pero bueno, somos españoles para lo bueno y para lo
malo (toma topicazo!)
Los precios de los quesos no están mal, para ser lugar de peregrinaje turístico.

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Os recomendamos el queso ahumado. Bocato di cardinale.

Por cierto, si teneis ganas de aliviar aguas al desagüe, tened presente que debeis pagar.

No es necesario que entreis a todos los molinos. Con hacerlo a uno es suficiente. Vereis
                                           que en cada uno de ellos se extraía una cosa
                                           diferente: grano, tinturas, etc.

                                             No
                                             dejeis de
                                             entrar a
                                             la tienda
                                             de
                                             juguetes
                                             artesano
                                             s. Hay
                                             muy
                                             buenas
                                             ideas y a
                                             buen
                                             precio
                                             de
                                             regalitos
                                             para los
                                             más
                                             peques.

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Edam

      Aquí también hacen mercado del queso, pero no asistimos. Lo que sí hicimos fue
callejear por este precioso pueblo.
      Comimos tipo picnic en uno de sus muchos enooormes jardines. Una pasada si tienes
animalillos de cuatro patas en casa, pues los pobres están acostumbrados a pisar pavimento
en vez de hierba.
      Son muchas las barcas que viajan por sus canales. No os perdais la subida y bajada de
los puentes levadizos.

Podeis aprovechar para tomaros un chocolatito en una de tantas terrazas bucólicas que
encontrareis a vuestro paso.
Por cierto, las casas... Bueno, no pienso más en ellas que soy capaz de abrir surcos en el
suelo con los dientes!!!

El pueblecito da pie a echar una siesta o leerte un buen libro. A pesar de que tiene bastante
población (26000 habitantes), no es una ciudad ni mucho menos bulliciosa. Todo lo
contrario: relaja.

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Volendam

     Es preciosa. Su puerto... Bueno, qué decir, lo teneis que ver. Todo repleto de casitas de
madera, tiendas de souvenirs, bares, restaurantes... Y si además teneis un atardecer
tormentoso, ese cielo la hace única.
     No es difícil aparcar. Hay una especie de párking a la entrada del pueblo en el que no
teneis que pagar. Luego, a dar un paseito y ya está.

     Desde su puerto podeis coger un barco que os llevará a la ya península de Marken
(antes era una isla). No podemos deciros el precio del billete, pero tenemos entendido que
no es muy caro. Si no, haced como nosotros, id en coche. Así cerrais la ruta.

Página 30

Marken

      Bienvenidos a Marken, pueblecito precioso donde los haya.
      Para los que sois de Valencia, su acceso a través del mar recuerda a la carretera que
atraviesa los arrozales de la Albufera.

       Nosotros tuvimos la suerte del tiempo, que en este sentido, al estar nublado y
lluvioso nos permitió disfrutar de este lugar de forma especial, al estar practicamente solos.

       Al llegar, no teneis más narices que aparcar en el párking habilitado para ello, en el
que os sablarán 5 euros por turismo. Eso sí, por lo menos la evacuación de aguas mayores
y menores va incluida en el precio.

        Callejead por sus calles, admirad sus detalles, haceros amigos de los gatitos... Y
llegad al puerto. También es mágico.

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Bueno, pues hasta aquí nuestra
                                            excursión de hoy.

                                            Puede haber gente que piense que es
                                            demasiado para un día, pero a
                                            nosotros no se nos hizo pesado. Para
                                            nada. Tened en cuenta que las
                                            distancias son cortas. Estamos
                                            hablando de municipios que no
                                            distan más de 40 km. de Amsterdam.

                                            Pero bueno, eso es como todo, si
                                            teneis tiempo y quereis pasar más
                                            tiempo en cada lugar... Como dice el
                                            dicho: “cuanto más azúcar, más
                                            dulce”.

No lo probamos, pero pasar una noche
en uno de estos pueblecitos tiene que ser
lo más.
De hecho, la sensación que a mí me
queda es que son lugares (sobretodo
Marken), que viven aparte del mundanal
ruido y agobio al que estamos
acostumbrados.

En fín, pues hasta aquí nuestro periplo
por tierras neerlandesas.
Todo un placer, sí señor.
Esperamos poder volver. Eso sería buena
señal, no creeis?

Ojalá lo disfruteis tanto como nosotros.

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Día 8: Ámsterdam-Gante (Bélgica) 222 km.

                                                       Bueno, pues como todo lo bueno, el
                                                       tiempo en este caso pasa volando y
                                                       ya estamos a mitad de viaje.
                                                       Es cierto que si estás más tiempo en
                                                       Holanda, puedes visitar más rincones
                                                       preciosos, pero para los días que
                                                       hemos estado, consideramos que
                                                       hemos visto bastante de este verde
                                                       país.

                                                        En fín, pasamos página y entramos
                                                        en un lugar bastante diferente.
                                                        Lo bueno que tienen estos países es
                                                        que, al ser pequeñitos, las distancias
                                                        son cortas.
                                                        Bélgica es famosa por sus chocolates,
                                                        su cerveza,Tintín, Bruselas con su
                                                        atomium y su manneken pis (el de
                                                        los gofres), Gante y Brujas, entre
                                                        otras cosas. Y todas tienen su
                                                        encanto. A mi parecer, sobretodo,
las que tienen que ver con la satisfacción del paladar dulce y las dos últimas ciudades que he
citado.

     En un primer momento pensamos acampar con camping cheque en un cámping en
el que los aceptaban en verano (algo poco común), que estaba entre Bruselas y Gante.
Pero, aunque parecía que era sencillo llegar, la verdad es que nos perdimos. Bueno, yo diría
más bien que no estaba señalizado. Al final, después de dar vueltas y más vueltas pelé,

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melé, el caracol y su remolcador, nos quedamos con las ganas. Lo bueno que sacamos fue
que conocimos a unos señores bien majos con los que mantuvimos una larga
conversación y que tuvo que ser interrumpida porque se acercaba la hora de comer y
nuestras señoras tripas rugían sin parar. Qué le vamos a hacer!

      El caso es que, como se suele hacer, teníamos una “zona residencial” de reserva y esa
era “Blaarmeersen”. Es un cámping realmente económico: al final nos salió por unos 17
euros diarios 2 adultos, coche, caravana y electricidad (aquí venía el ahorro, pues sólo
pagas lo que gastas y eso, en una caravana, es poco, al menos para nosotros).

                             http://www.gent.be/blaarmeersen

        Este cámping está situado dentro del polideportivo de Gante, que cuenta con unas
instalaciones que ya querríamos nosotros para nuestro pueblete e incluso nuestra ciudad, si
viviéramos en Valencia. Tiene incluso un gran lago con toboganes y todo. La verdad es que
lo tienen todo pensado estos ganteses. Qué te parece! Echad una ojeada por la página y
juzgad vosotros mismos.
        También está cerca de la carretera, lo que tiene su parte buena (perfecto acceso para
caravanas) y mala (se oye un poquito el ruido de los coches, pero se puede aguantar
perfectamente). Es muy tranquilo y limpio y permiten el acceso de perros, con una zona
especial de pipi-can para ellos y todo. Anda ya! Pero bueno, como no llevamos a nuestro
Pancho, no pudimos verla en acción.
        Ahora bien, no todo fue fantástico. Bélgica, os podeis imaginar, es un país bastante
similar a Holanda en cuanto a meteorología se refiere. Y en cuanto a construcción de
parcelas de cámping también. Claro, como somos unos envidiosos les dijimos a nuestros
amiguetes: “qué, que pensábais que íbais a ser los únicos en tener piscina en vuestra parcela?
Pues no, majetes, que ahora nos toca a nosotros”. Y así fue, sí señor. Acabamos de la
charcaza hasta más arriba de... Un consejo: que no se os olviden las chanclas por nada del
mundo. Ah, y algo que no habíamos dicho en Holanda: la chaqueta tampoco. Supongo
que sabreis que allí el verano es bastante fresquito. Así que llevad una siempre a mano. O
un chubasquero, que también hace sus veces.

      Y como la vida es un pañuelo, tuvimos de vecinos a unos compañeros de Web
Campista: Los Pacos, gente muy maja y muy puesta en esto de los chalets ambulantes.

       Bueno, esa tarde emprendimos el viaje a Gante, todos juntos, aunque el último día
fuimos ya sin Víctor y Marta. Entonces os haremos el resumen del paseo. Fantástico. No
os digo más.

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Día 9: Bruselas (59,7 km)

       Oh Bruxelles, Brussel, cuna de las coles, los gofres y el Manneken Pissssssss! Ciudad
europea importante donde las haya (sede de la OTAN, parlamento europeo y consejo de la
Unión Europea) y capital de Bélgica.
La etimología
de Bruselas,
según las
enciclopedias,
es “ermita del
pantano”,
porque, según
dicen, se
formó
alrededor de
una ermita
que fue
construida en
la más alta de
las islas que, a
su vez, fueron formadas por montones de arroyos que inundaban el lugar.

                                                   Según los historiadores fue fundada allá
                                                   por el año 979 (mira, 1000 antes de
                                                   nacer yo).

                                                   Esto suena a “1000 años antes de
                                                   Cristo”, no?). Bueno, a lo que vamos.

                                                   Los alrededores de Bruselas, como
                                                   cualquier otra gran ciudad europea,
                                                   cuenta con varios anillos o
                                                   cirvunvalaciones que te pueden marear
                                                   un poquete, pero gracias a que hoy día
                                                   es bastante común hacerse con un
                                                   “tomasito”, nos puede solucionar
                                                   bastante bien la papeleta. Si no, pues
                                                   oye, no pasa nada, siguiendo los
                                                   rotulitos, que de siempre se ha
                                                   funcionado así y no nos hemos puesto
                                                   verdes, que yo sepa. ¿O sí?

Página 35

Una vez llegas allí, no es más complicado que aparcar, por ejemplo, en Valencia. Como
cualquier otra ciudad, con sus zonas azules y eso. Conforme os retireis del centro,
obviamente más fácil será aparcar.

Una vez conseguido, comenzamos a
adentrarnos en el casco antiguo.
Subes por calles peatonales repletas
de restaurantes con terrazas que
invitan a tomar un refrigerio y
comienzan a verse los típicos
edificios del lugar de estilo medieval.
Son la antesala de la Grand Place,
donde se ubica el Ayuntamiento, la
casa de Víctor Hugo, el Palacio de los
Duques de Bramante y donde, cada 2
años, montan en agosto la fantástica
alfombra de flores que ocupa casi la
totalidad de la plaza, que mide unos
110x 68 metros. Nosotros tuvimos la
gran suerte de coincidir este año con
su montaje, pero no la vimos
acabada (una gran pena, la verdad).
Según tenemos entendido, la
alfombra permanece montada 4 días
y se puede subir al balcón del
ayuntamiento (previo pago de 3
euros y colas de gente), para obtener
una buena imagen del diseño floral.
Por tanto, si vais este año, no la
vereis, pero sí en el 2010. Acordaos, es en agosto.   http://www.brusselsinternational.be

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En la misma plaza hay una oficina de
turismo. Si tienes mala suerte, te tocará

                                            una chica un poquito bastante seca a la que le
                                            tienes que sacar la información tal cual un
                                            agente del CSI de la tele.

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Puesto que queríamos subir al Atomium
antes de que cerraran, unicamente nos
dedicamos a callejear por sus calles
principales, para ir a ver la grandísima
estatua del Manneken Pis, en la rue de
l’Etuve.

De camino, compramos, cómo no, un
gofre. Deciros que son iguales (al menos el
que probamos) que los de la marca
“Manneken pis” que hay en España y que
puedes encontrar, por ejemplo, en el
Carrefour.

Eso sí, las tiendas de chocolate belga hacen
las delicias de los más golosos, sobretodo
por sus fuentes de chocolate (literalmente
hablando, nada de exageraciones) que
puedes admirar a través de sus escaparates.
Eso sí, lo de meter el dedito, pues va a ser
que no. ¡Ay si nos llegan a dejar...!

                                               En cuanto al Manneken Pis o niño
                                               que orina, existen varias leyendas.
                                               Una de ellas cuenta que se esculpió
                                               en honor a un niño que, en el siglo
                                               XV evitó que las tropas enemigas
                                               volaran las murallas de la ciudad
                                               gracias a que orinó encima de las
                                               mechas de los explosivos y, por
                                               tanto, no pudieron prenderse.
                                               Por lo visto fue robada en varias
                                               ocasiones y la última de ellas fue
                                               encontrada hecha pedazos. Con
                                               ellos esculpieron la que hoy se
                                               conserva en el Museo de la Ciudad,
                                               y que tiene una réplica en esta calle.
                                               A la estatua la disfrazan de muchas
                                               cosas diferentes, en función de un
                                               programa que existe para ello. Por
                                               ejemplo, los 7 y 8 de septiembre es
                                               vestido con el traje de la muixeranga
                                               de Algemesí.
                                               Y no siempre orina agua, sino que,
                                               dependiendo del acontecimiento,
                                               llega a salir cerveza, vino o incluso
                                               sidra, como ocurrió en el 2005.

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Si lo deseais, podeis visitar otros lugares, como el museo del cómic, la catedral de San
Miguel o el Palacio Real, pero realmente no es una ciudad con un casco histórico enorme.
Por tanto, se puede visitar perfectamente en una tarde o una mañana.

     Lo que hicimos a continuación fue ir en busca del Atomium, y antes de ello hicimos
una visita panorámica por los exteriores de los edificios de la Unión Europea.

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A unos 10 minutos en coche del centro de la ciudad, buscamos el recinto de la
exposición universal y nos encontramos de cara con el famoso Atomium construido en
1958.
      Se puede aparcar perfectamente y antes de llegar a él, podemos pasear por los paneles
explicativos de la expo que existen a la intemperie y que nos dan una idea de lo que fue en
su época, algo, sea dicho de paso, grandioso.

         Si quereis subir, debeis tener en cuenta que cierran a las 6 de la tarde y subir a sus
bolas cuesta 9 euros por persona. Como no nos venía muy bien gastar más titos, optamos
por disfrutar del monumento desde las bajuras, aunque somos conscientes de que las vistas
desde las alturas debían de ser impresionantes.
         Pero no nos fuimos con mal sabor de boca, no. Vale la pena venir a verlo y hacerte
las típicas fotos chorra como se hacen con tantos otros monumentos como la torre de
Pisa o la de Eiffel. Te ríes un rato, la verdad y da mucho juego.
         También, de forma totalmente gratuita, puedes entrar a una pequeña exposición-
museo de artilugios científicos en las mismas oficinas donde venden los tickets. Y si eres
coleccionista de monedas, por 2 euros, te puedes hacer con la representativa de Bélgica.

       En fín, hasta aquí nuestro periplo por la capital de la antigua Flandes.

       Mañana, más.

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Día 10. Brujas (Brugge). A 48,2 km de Gante.

        “Ciudad de los puentes” o “Venecia del Norte” junto a Amsterdam, son otros
nombres que recibe esta preciosa ciudad medieval que guarda intactas sus bellas calles,
plazas y canales.
        Se puede visitar perfectamente en medio día, pero os aconsejamos pasar al menos
uno para disfrutar de ella.
        Callejeando nos encontramos con un mercado de pescado que acababan de cerrar.
Está semicubierto y pensado expresamente para vender pescado, por las instalaciones que
tiene: desagües, estantes, etc.

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Llegamos a la Plaza Mayor,
coronada por el gran
campanario que recuerda a la
torre del brujo malo del Señor
de los Anillos. Se puede subir a
él, pero hay que guardar cola y
desde arriba las vistas deben ser
impresionantes, aunque no
tuvimos el gusto de disfrutarlas.
En el centro de la plaza, una
gran fuente hace las veces de
rotonda por la que circulan
gran número de carruajes
tirados por caballos que hacen
las delicias de aquellos que
estén dispuestos a pagar su
precio (que ahora mismo no
tengo claro en mente, pero
recuerdo que era bastante
elevado).

                                    La plaza del Burg, la altísima iglesia de
                                    Nuestra Señora y la Catedral de San Salvador
                                    son algunos otros importantes
                                    monumentos a visitar en esta majestuosa
                                    ciudad. Y sobretodo callejear.
                                    Parar en sus tiendas de chocolate... ummm
                                    chocolate... Qué rico! O en alguna de sus
                                    terrazas a primera hora de la tarde para
                                    hacerte un café. O cenar “mosselen”, que
                                    son mejillones al vapor, algo muy típico
                                    aquí, acompañados de algún buen vino.

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Por supuesto, os recomendamos
                                       pasear en barco por sus canales.
                                       Aunque, obviamente, no es lo mismo
                                       que en Amsterdam, sí te da otra
                                       visión de la ciudad y de paso, el señor
                                       simpático que nos llevó nos hizo de
                                       guía magnífico en varios idiomas
                                       (entre ellos el español) y nos hizo
                                       pasar un buen rato con sus gracietas.
                                       Eso sí, la gente con la que nos
                                       montamos en la barca, no sabemos a
                                       ciencia cierta su nacionalidad, pero lo
                                       que sí os podemos asegurar es que era
                                       más seca que la mojama. ¿Qué le
                                       vamos a hacer?

Hay montones de preciosos rincones
que invitan a recordarlos siempre,
como la casa de un artista que abría
sus puertas para enseñar sus cuadros
cual bohemio.
No recuerdo ahora mismo su
nombre, lo tendría que mirar, pero
sabemos que mientras estuvimos allí,
varias fueron las personas que
compraron sus obras, que, sea dicho
de paso, autografiaba de forma muy
original en el momento.
Su casa estaba justo cruzando un
pequeño puente al que todo el
mundo hacía fotos por lo cuco que
era.

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Y mira tú por donde, que el mundo es un
                                            pañuelo, nos encontramos con un
                                            monumento dedicado a nuestro paisano Juan
                                            Luis Vives, al que hemos dicho: “qué menos,
                                            vamos a hacerle una fotillo y enseñarla por
                                            ahí”. Este gran pedagogo y pensador
                                            valenciano huyó de España por culpa de la
                                            Inquisición, pues era judío. Se estableció en
                                            Bélgica y allí fue profesor en una de sus
                                            universidades.

                                             Por desgracia, aunque coincidimos con las
                                             Fiestas de los Canales o "Reiefeesten”, que,
                                             según tenemos entendido, tienen lugar la
                                             segunda quincena de agosto cada tres años
                                             (por tanto, la próxima vez, si no fallan los
                                             cálculos será en 2011), no pudimos verlas por
                                             problemas familiares.
                                             Aún así, os animamos a que intenteis ir.
                                             Rememoran la época medieval y toda la
ciudad es inundada de un impresionante espectáculo nocturno de luz y sonido que deben
hacerla única. Podeis verlo por youtube. Las gentes del lugar también recrean pasajes de
aquella época. Precioso.

     Al final las nubes cumplieron sus amenazas y soltaron un pequeño chaparrón. Otro
más. Pero el día prometió. Como estábamos cansados, decidimos volver a nuestra charca y

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hacernos nuestra propia barbacoa, asando las típicas salchichas blancas del lugar, que,
aunque estaban buenas, no eran, como se suele decir, bocato di cardinale.

Día 11: Waterloo, Namur, Dinant (184 km. la ida)

                                                      Hoy nos quedamos solitos, pues
                                                      nuestros amigos ya han partido para
                                                      casa.
                                                      Lo que no sabíamos es que hoy sería
                                                      también nuestro penúltimo día en
                                                      tierras belgas.

                                                      Decidimos adentrarnos en la Valonia,
                                                      y visitar, de forma no muy exhaustiva
                                                      (debido al tiempo de que
                                                      disponíamos: 1 día), algunos de los
                                                      lugares más representativos de la zona.

                                                     La de hoy se trata, por tanto, de una
                                                     excursión para descubrir otros lugares
aparte de los más famosos de Bélgica, y está pensada para aquellos que dispongais de más
días para pasar en este país.
Podeis visitar también la zona de la costa, Mechelen o Amberes (Antwerpen).

       Waterloo
      Además de una canción de Abba, Waterloo fue escenario de la batalla en 1815 entre
los franceses de Napoleón y la Coalición europea de Wellington, donde los primeros
finalmente perdieron.

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Waterloo se encuentra a unos 20 km de Bruselas. Dentro del pueblo, haciendo
esquina, está la oficina de información turística de la zona, donde os explicarán los
diferentes recorridos que podeis hacer dentro del “recinto”, eso sí, previo pago.

                                       www.waterloo1815.be

      Justo en frente de la oficina de turismo, un poquito a la derecha, pero en la misma
carretera que te lleva al campo de batalla, está el museo de Wellington.

                                    www.museewellington.com

       También existe la posibilidad de entrar al museo de cera, pasear en carro por el
escenario de la batalla, subir a la colina del león (butte du lion)o incluso, en verano, asistir
a las representaciones que se hacen en el lugar.

      Sea como fuere, llegar a las inmediaciones del campo de batalla te hace que pensar.
Ahora está repleto de campos de trigo, que lo hacen precioso, pero si paras un momento y
piensas en lo que unos siglos atrás ocurrió allí... En fin, así es la historia.
      Sentimos no poderos aconsejar sobre qué cosa es más recomendable para ver o hacer,
pero no entramos a ninguna, unicamente nos acercamos a la colina. Hay un gran parking
al lado y, aunque no te puedes acercar demasiado, sí se puede observar perfectamente el
centro del famoso enfrentamiento.
      De todos modos, en la página de “Waterloo 1815” y en esta:
      http://www.belgica-turismo.es/turismo_militar_belgica_turismo.asp teneis toda la
información que necesiteis al respecto.

Abadía de Villers la Ville (Villers la
Ville)

Para aquellos que os hayais leido “Los
Pilares de la Tierra” y os guste el tema, os
recomendamos visitar esta antigua abadía
del siglo XII que mantiene sus ruinas a la
vista de cualquiera que quiera pagar, eso sí,
5 euros por entrar (algo abusivo, a mi
entender, teniendo en cuenta que allí los
obreros estaban trabajando y no podías
acceder a todos los rincones del recinto.
Además, se veían colillas y demás basura
en unas ruinas que forman parte de la
historia y que se supone, estás
colaborando económicamente en su
conservación).

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En fin, opiniones aparte, la abadía se
encuentra entre Waterloo y Namur,
un poquito antes del desvío hasta
este último municipio. Impresiona, la
verdad. Tienes un plano explicativo
de cada una de las estancias y, al
menos cuando fuimos nosotros,
estábamos prácticamente solos, lo
que lo hace mucho más
impresionante.

Por lo visto, en verano hacen algún
tipo de espectáculo allí mismo, pues
hay gradas montadas cerca de la
capilla.
En su día debió ser un gran y
majestuoso edificio, más teniendo en
cuenta la zona en que está enclavado.

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No eran tontos los monjes, no. Invita al
                                                    relax, os lo podemos asegurar.

Namur

Después de comer en las inmediaciones de la abadía, nos disponemos a buscar Namur.

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Lejos de la tranquilidad de Villers la Ville, aquí hay mucho más dinamismo. Son
muchas las personas que caminan de un lado para otro de la ciudad.
      Nosotros nos dirigimos directamente a la zona más alta, donde se encuentra la
ciudadela, enclavada en un lugar estratégico, tanto por su altura como por su situación en
medio de dos ríos. Aparte de ella, los tejados negros y la cúpula de su catedral son lo más
representativo de la ciudad.
      Las vistas son fantásticas. Puedes pasear por sus inmediaciones, entrar por alguna de
sus grutas y visitar la tienda de un perfumista del lugar donde puedes encontrar fragancias
realmente agradables.

      Muy cerca de allí, también en la colina, hay un grandioso hotel al que puedes acceder
para verlo por fuera y oler esas magníficas rosas que inundan su jardín de entrada.
Ummmm! No me extraña que el perfumista trabajara con ellas!

Dinant

Bien, y como se trata de visitas panorámicas, emprendemos de nuevo camino, ahora hacia

Dinant. El último tramo de la carretera, justo a la entrada de la ciudad, se colapsa un
poquito, pero con paciencia y una caña, en un plis está pasado.
Os recomendamos que paseis el puente que cruza el río y aparquéis a mano izquierda,
siguiendo la carretera, pues si os meteis en el casco antiguo, como suele pasar, lo tendréis
bastante más difícil.

Dinant es tal cual la veis en la fotografía. Su carta de presentación es una postal. Su
majestuosa catedral al pie de la fortaleza y como base las aguas del río Mosa la hacen
espectacular.

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Podeis acceder a la fortaleza en coche o bien a través de un teleférico que hay por detrás de
la catedral.

Ya, por sus calles, encontrareis muchísimas panaderías con unas cositas que...
Ay qué hambre!
También podeis pasear en barco por el río y tener otra perspectiva de la ciudad, como
pasaba con Brujas o Amsterdam, pero no os podemos aconsejar porque no lo probamos.
Estábamos cansados y teníamos ganas de volver a nuestro chalecito.

Así que, hasta aquí nuestra excursión de hoy.

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Día 12: Gante (Gent). Último día.

      Como ya ayer recorrimos bastantes kilómetros, hoy, para descansar, decidimos visitar
y disfrutar, por fín, de Gante. Si habeis estado recabando información, seguro que os
habreis encontrado en más de una ocasión con la dicotomía Brujas-Gante. Y nosotros
también la tuvimos, no creais que no. Lo que ocurre, a mi entender, es que esto es igual
que cuando vas a ver una película que te han recomendado hasta la saciedad: muchas veces
te llevas un desengaño porque te has creado taaaantas expectativas que al final se queda así,
como diciendo: “bueno, sí, no está mal, pero me esperaba otra cosa...”.

     Así que, para evitar que os pase esto, nosotros no nos vamos a posicionar. Sólo
deciros que Gante, al igual que Brujas, es realmente bonita y romántica, pero que sólo
vosotros, visitándolas, podreis opinar al respecto. Así que, ale, a venir a Bélgica!

      Bueno bueno, en esta grandiosa ciudad, al igual que en la inmensa mayoría de las que
llevamos visitadas a lo largo del Benelux, tiene agua, mucha agua, por sus inmediaciones.
Aquí el tema de la sequía, como podeis imaginar...
      Pero a pesar de todo, como os dijimos en Amsterdam, sus calles no huelen mal para
nada.

      Desde el camping, puedes acceder al centro en apenas 10 minutos con un billete de
autobús que creo recordar te cuesta alrededor del euro con veinticinco (hay que picarlo,
eh, que no se diga que queremos subir por la patilla. Vamos, hombre, faltaría más ;)). Lo
puedes comprar en el camping en forma de abono o bien en las máquinas expendedoras
que hay en las paradas del bus. Te deja en el mismito centro. Es la parada final del trayecto,
así que no hay pérdida.

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A partir de aquí, a disfrutar de la ciudad.

     Os encontrareis con un casco histórico medieval completamente bien conservado.
     Lo mejor es que vayais en busca de la oficina de turismo para haceros con un callejero
y emprender la marcha sin perderos. Está situada, si la memoria no me falla, detrás del
Belfort Beffroi, en un sótano al que accedes mediante unas pequeñas escaleras.
     En estas páginas también encontrarás información que te será de gran ayuda:

       http://www.flandes.net/

                              www.visitgent.be

                                            www.use-it.be

                                                     http://www.visitgent.be/

                                                                  La imponente torre de
                                                                  la Catedral de San Bavón
                                                                  (Sint Baafs) te reclama
                                                                  tu atención y cómo no,
                                                                  allá que vas, como
                                                                  hipnotizado.

                                                                  Es majestuosa, enorme.
                                                                  En ella fue bautizado
                                                                  Carlos V y puedes
                                                                  visitar, previo pago, el
                                                                  famoso cuadro “La
                                                                  Adoración del Cordero
                                                                  Místico” de Jan Van
                                                                  Eyck. Representa la
                                                                  salvación de la
                                                                  humanidad a través del
                                                                  sacrificio de Cristo. Si
                                                                  quereis ver el original
                                                                  (ya que una fotografía
                                                                  del mismo se puede
                                                                  admirar a la entrada)
                                                                  debeis informaros sobre
                                                                  los horarios, ya que no
                                                                  se corresponden con
                                                                  todo el horario de
                                                                  apertura de la catedral.

                                                                  También podeis visitar la
                                                                  cripta.

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En esa misma plaza, justo enfrente,
                                         teneis la segunda torre: el Belfort
                                         Beffroi, al que podeis subir, con 91
                                         metros de altura. Tiene vistas
                                         inmejorables, según hemos visto
                                         en fotografías, pero estaba cerrado
                                         cuando fuimos.
                                         Representa el poder de los gremios
                                         medievales.
                                         Justo delante de ella teneis la gran
                                         campana Klokke Roeland, que
                                         pertenecía a su carillón y que fue
                                         refundida en 1660 después de que
                                         Carlos V ordenara destruir la
                                         original de 1324. Ahí es nada.

                                         Ah, también es digna de admirar la
                                         “fuente de los Arrodillados” de
                                         Georges Minne que vereis al lado.

Muy cerquita encontrareis la Iglesia
de San Nicolás (Sint-Niklaaskerk).
Es la tercera de las famosas torres de
Gante.
Fue construida en el siglo XIII sobre
las ruinas de un templo anterior
arrasado por un incendio.
Es de estilo gótico, del que llaman
aquí “Escalda”, en honor a uno de
los ríos que riega la ciudad.

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Ya paseando por sus callejuelas, en concreto por el “Patershol”, encontrareis
infinidad de bellos rincones, espléndidas bombonerías, fantásticos restaurantes… que harán
vuestras delicias, seguro.
        Tuvimos la suerte de coincidir con una especie de festival de danza folclórica
(podríamos designarlo así) en el que participamos activamente. Muy majo, sí señor.
        Por cierto, la gente, muy agradable. Al menos aquella con la que intercambiamos
alguna frase o sonrisa.

      Y ya por fín llegamos al puente de San Nicolás, sobre el río Leie, desde donde
obtendréis la típica foto de postal gantesa, como la que veis más arriba.

       Aunque llegamos tarde para el mercado de los viernes, pasamos por una frutería
contigua con muy buenos precios y algún buen género, entre el que encontramos unas
frambuesas para quitar el hipo. ¡Deliciosas!

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Por supuesto, no dejeis de visitar el grandioso Castillo de los Condes o Gravensteen.
Se encuentra en la plaza Sint Veerleplein, en cuyo centro hay una columna del S.XV que
indica el lugar donde antiguamente tenían lugar las ejecuciones capitales.

       Horarios:

       Verano (1/4 a 30/9) : de 9h a 18h

       Invierno (1/10 a 31/3) : de 9h a 17h

       Cerrado el 24 y 25 de diciembre y el 1 de Enero.

       Precios: individual 8,00 €. Es un poco carete pero si os gustan los castillos como a
nosotros…

        Otros puntos como el Muelle de las Hierbas o la Lonja de los Paños son
interesantes lugares a visitar en esta ciudad que mezcla perfectamente la época medieval
con la contemporánea.

       Digna de ver, sí señor.

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Despedida y Cierre (hasta el momento, eh)
      En fín, son muchos los lugares visitados, la gente conocida, las risas disfrutadas, las
charlas mantenidas hasta las tantas, los kilómetros pateados, las fotos realizadas, los
manjares probados…

     Son, por tanto, objetivos cumplidos de esta ruta que no nos ha defraudado.

      Es realmente recomendable y os animamos a todos a que la hagais, sobretodo a
aquellos que, como nosotros, aman el mundo de la acampada, en el que las horas pasan
más despacio y las exprimes al máximo, sacándoles todo su jugo; en el que el buen rollo
entre la gente te hace recapacitar sobre aquello en lo que a veces dejas de creer, que es
pensar que cada uno va a la suya y no mira por los demás; en el que el contacto con la
naturaleza te hace realmente desconectar del mundo al que estás acostumbrado, aunque
sólo sea por unas horas al día.

     En definitiva, no os defraudará.

     Ojalá podais disfrutarlo tanto como nosotros.