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Via Verde de la Jara
Allá por el año 1964, cuando el transporte por carretera y el
automóvil empezaban a ganar la partida al ferrocarril, un
informe del Banco Mundial decidió definitivamente el
abandono de la construcción de la vía férrea entra Calera y
Chozas, en Toledo y Villanueva de la Serena en Badajoz.
Hoy día, 41 años después todo sigue casi igual, quedan los
restos de los edificios, medio derruidos, algunos cubiertos por una
selvática vegetación.
El inconcluso trazado, pues ni se habían llegado a colocar los
raíles cuando se abandonó el proyecto inicial como vía férrea, sirve
ahora con pequeñas remodelaciones, para poder recorrer bien a pie
o en bicicleta el tramo comprendido entre la estación de Calera y
Chozas y las faldas de la Sierra de Altamira.
Parte del tramo se comparte con el tráfico local autorizado,
que no molesta mucho, pero que hay que tener en cuenta.,
Atraviesa el río Tajo y sigue el curso de su afluente, el río
Huso, hasta su confluencia con el río Frío y, salvando la Sierra de
Altamira, se interna en Extremadura, sumando un total de seis
viaductos y dieciocho túneles.
Nosotros hemos realizado esta ruta partiendo de
Extremadura, concretamente de Guadalupe.
Allí está más abandonada todavía la citada vía, aunque hay un
proyecto que se ha gestado entre el Presidente del Consorcio de la
Vía Verde de las Vegas del Guadiana y Las Villuercas, y RENFE,
para abrir Villanueva-Logrosan y mas tarde hasta Guadalupe,
pudiendo en un futuro enlazar con la que hoy nos ocupa.
El recorrido desde Guadalupe hasta la estación de El
Campillo / Sevilleja de la Jara, lo efectuamos por carretera, en
nuestra autocaravana, que hemos utilizado como vehículo de apoyo
para la realización de la ruta.
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Optamos por comenzar la ruta en esta estación, pues los dos
largos túneles que salvan la sierra de Altamira no se encuentran
ciclables, ya que tienen tramos inundados hasta con medio metro
de agua, haciendo casi imposible su trayecto.
La estación presenta un deplorable aspecto: el edificio
principal así como los colindantes se encuentran semiderruidos,
pero se ha construido una zona de bancos y mesas así como
aparcamientos para bicicletas que la hacen un poco más habitable.
De aquí, ya en bicicleta, partimos hacia Calera y Chozas,
habilitada la vía mitad asfalto y mitad zahorra compactada,
encontrándose el asfalto muy deteriorado en algunos tramos, pero
todavía ciclable. Utilizamos dos tipos distintos de bicicletas, Jenny
lleva una de paseo y yo una de montaña, os imagináis quien utilizó
el asfalto? …
La ruta discurre paralela al río Huso y al poco de comenzar ,
en la confluencia de éste con el río Frío se divisan las ruinas del
que fuera un molino de agua tradicional , en realidad se trata del
último de la media docena de estas construcciones que se suceden
en su curso.
Vamos cruzando varios túneles, unos sin iluminación y otros
también, no, no es una errata gramatical, lo que pasa es que unos
no la necesitan por ser de poca longitud y otros que con una
longitud considerable están equipados con placas solares, y tubos
fluorescentes, que deberían iluminar, pero no es posible, pues…
alguien ha “susllevado” las baterías e interruptores.
En fin que hay que colocarse la frontal y despacito cruzarlo,
pues en algunos hay baches o demasiada zahorra que nos pueden
hacen perder el equilibrio. A nuestra derecha y poco antes de
llegar a la Finca Pilas, aparecen unas venerables ruinas de lo que
fueron los Baños de la Retortilla, muy frecuentados localmente
unos cien años atrás para tomar las aguas, hoy como digo esta
convertido en una maraña de zarzas y ruinas diversas.
Se llega a Pilas, con su estación, medio rehabilitada, y
creemos que ocupada por una familia que trabaja o cuida una finca
colindante, en ella hay aparcamiento para bicicletas y bancos que
nos permiten descansar.
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Se observa desde allí hacia el oeste, Sierra Aguda y la
llamada Cabeza del Conde.
Una vez hidratados, continuamos la marcha con una
progresiva pero fácil subida (las vías de ferrocarril no ofrecían
subidas importantes) salvando el río Ollegoso, en un paisaje
granítico, por un esbelto viaducto.
A pocos kilómetros aparece frente a nosotros la estación de
Aldeanueva de Barbarroya , nos imaginamos lo que debería haber
sido y no fue en un pasado, por su diseño y su extensión con sus
edificios anexos, hoy tristemente convertidos en ruinas grafiteadas
y con basura por doquier.
Desde aquí y después de pasar otro túnel, comienza una
suave bajada cambiando totalmente el paisaje, ahora nos
internamos en un importante sector de monte mediterráneo,
surcado por el río Tajo, majestuoso a nuestra izquierda, fluyendo
apacible y lentamente sus aguas hasta el embalse de Azutan .
Un atrevido viaducto lo salva ofreciéndonos una vista
extensísima de sus meandros y flora ribereña, para seguidamente
y después de cruzar otro par de túneles desembocar en quizás las
mas emblemáticas fincas de la ruta, una la llamada Casa del
Carpio, donde el río Gevalo confluye con el Tajo y a causa del
embalsamiento del Azutan, presenta una extensión de aguas
someras propicias para la observación de aves. Entre ellas, colonias
importantes de garcillas, martinetes, anátidas diversas , garzas
reales, gaviotas e incluso alguna águila pescadora.
Los riberos están cubiertos por bosquetes de tarayes y
masegares que le dan un toque más mágico aún.
Otra es la Dehesa del Arco, importante finca de caza mayor,
propiedad del fallecido presidente del Atlético de Madrid D. Jesús
Gil, que nos ofrece la observación de venados, corzos y exóticos y
mal introducidos muflones.
Aquí os recomendamos una parada en la fuente de la
Garrapata, con excelente agua a la que se acercan a beber sin
mucha desconfianza los citados mamíferos.
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Poco más adelante se observa la finca Silos, con sus extensas
plantaciones de maíz y cereales, cruzamos por un extenso
cañaveral que parece cerrarse sobre nosotros.
Ya en la dehesa de Tórtolas, y siguiendo nuestro camino entre
viñedos, casas de labor, diversas edificaciones y bastantes ripios y
basuras, llegamos a la carretera que lleva de Calera a Puente del
Arzobispo, donde por un paso cebra nos internamos en un carril
que nos lleva directamente a la estación de ferrocarril de Calera y
Chozas, punto final de nuestro trayecto.
Aquí somos recibidos por el jefe de estación D. Vidal Nieto,
profundo conocedor de la zona, que nos explica muy detallada y
amablemente la ruta, ofreciéndonos agua fresca, que saboreamos
ávidamente con el último bocadillo.
Tras un buen rato de conversación, e intercambio de correos
electrónicos, partimos hacia nuestra autocaravana para descansar
y poner en orden la información obtenida y las fotos efectuadas
durante el trayecto.
En resumen se trata de una ruta muy aconsejable, tanto a pie
como en bicicleta, de montaña ó híbrida, por su sencillez, al
carecer de desniveles importantes, bien señalizada con algunos
destrozos, con paisajes increíbles, y con un futuro potencial
turístico que seguro mejorará su recorrido, pero que también
puede perder ese carácter de “greenway” auténtico que tiene
ahora.
Nota.- Como el recorrido lo efectuamos dos personas con una
autocaravana, os preguntareis cómo lo hicimos, pues bien,
dividimos la ruta en dos etapas:
1ª.- Aparcamos la autocaravana en la estación de El
Campillo / Sevilleja, efectuamos la ruta ciclable hasta Finca Pilas y
vuelta a la estación durante la mañana del sábado día 8, por la
tarde efectuamos un reconocimiento también en bici de la parte sur
hacia Puerto Rey, de unos 12 kms ida y vuelta, total de la ruta 35
Km.
La pernocta la realizamos en la estación de Aldeanueva de
Barbarroya donde nos desplazamos siguiendo la ruta Gargantilla-La
Nava de Ricomalillo-La Estrella-Aldeanueva de Barbarroya.
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2º.-Realizamos la ruta ciclable desde Aldeanueva hasta Calera
y regreso en la mañana del domingo día 9, reponemos agua en la
autocaravana y proseguimos hasta Pilas, regresando después a
Aldeanueva, total de la ruta 50 Km.
Total general de la ruta 85 Km. aproximadamente
Total si se hace sin retornos 42 Km. más o menos
Como complemento a esta Vía Verde, os sugerimos visitar El
Puente del Arzobispo, coqueto pueblo, donde aparte de ofrecer una
variedad increíble de cerámica, podéis degustar una riquísima
repostería para reponer fuerzas, si también sois aficionados a las
aves, observareis con incredulidad lo que hay bajo el arco central
del puente, (ya me contareis)….
Otra curiosidad, que nosotros no llegamos a ver, por culpa de
las obras en la carretera de acceso y que los 7 x 3 mts de la
autocaravana no lo permitían, pero muy aconsejable de visitar, son
las ruinas de Vascos. Una impresionante medina musulmana del
siglo XI, situada en la confluencia del río Huso con el Tajo, que
según algunos historiadores fue habitada por montañeses navarros,
baztaneses, que tras ser vencidos por Muza en el siglo VIII, fueron
deportados al sur del Tajo. Otros aseguran que la construcción de
su ciudadela fue encargada por el Califa Al-Hakám II al más genial
de los arquitectos, el cordobés Nasr ben Jalid.
Fue una pena no poder visitarla, pero una vez más seguimos
una de nuestras máximas, ” deja algo por visitar para poder
regresar.”,
También queremos indicar que no hay ningún problema para
pernoctar con la autocaravana en los pueblos de la zona, así como
la posibilidad de repostar/desaguar combustible/agua, existiendo
gasolineras en Sevilleja, Aldeanueva y Puente del Arzobispo.
Buena ruta, que la disfrutéis.
Jenny & Matt Octubre 2005