Leer el texto del relato
Página 1
VIAJE AL PAYS DE LA LOIRE (agosto 2010)
Hay una región en Francia que queda un poco arrinconada entre otros destinos
mucho más conocidos pero que esconde una serie de lugares muy interesantes y que
merecen una visita. No son lugares “10”, excepción hecha del parque Puy du Fou, pero
la suma de ellos hace un viaje muy resultón. Me estoy refiriendo a la región del Pays de
la Loire situada en la desembocadura del famoso río, al sur de Bretaña y al oeste de los
famosos castillos. Llevábamos varios años pensando “al año que viene vamos”… pero
siempre nos salía otro destino. Teníamos una pequeña deuda con esta olvidada región y
este año decidimos saldarla.
Martes 3 agosto: Prólogo Errenteria – Arraioz (Baztán, Navarra)
Como siempre antes de empezar el viaje nos dirigimos a la casa familiar donde
guardamos las caravanas para con toda la ilusión irlas preparando para el viaje del día
siguiente. La tarde transcurre rápida entre los diversos preparativos: que si los espejos,
el GPS, la ropa, la comida… Al anochecer, tras una buena cena con una larga
sobremesa en la que arreglamos el mundo nos vamos a la cama con la emoción del
próximo viaje
Página 2
Miércoles 4 agosto: Arraioz – Poitiers (485 km.)
Nos levantamos prontito (hacia las 7,30) y una hora más tarde ya estamos de
viaje. En Behobia (Irún) cogemos la autopista que en las Landas se transforma en
autovía gratuita, después de atravesar Burdeos abandonamos la autopista y continuamos
por la N 10 camino a Poitiers. La carretera en su mayoría está desdoblada y no merece
la pena pagar los altísimos pillajes, perdón peajes, de las autopistas francesas
A eso de de las 5 llegamos al camping Saint Benoît, cercano a la ciudad, situado
en un precioso lugar, sombreado y con buenos servicios… pero está cerca de las vías del
tren y cada vez que pasa, y pasa bastantes veces, rompe el silencio con su ruido, A pesar
de ello a la noche no los oímos y no nos enteramos.
Aprovechando que era pronto visitamos por la tarde el centro de Poitiers.
Aparcar no tiene problemas: en el parking Charles de Gaulle situado en el mismo centro
siempre hay sitio. Para recorrer los diferentes monumentos de la ciudad están pintadas
en el suelo tres rayas: azul, roja y amarilla, El ambiente de Poitiers está entre la basílica
de Notre Dame la Grande y el ayuntamiento (principio de la línea roja). En el principio
del circuito amarillo se puede ver una reproducción de la estatua de la Libertad.
Después de la cena volvimos al centro para ver la basílica de Notre Dame
iluminada, Parece ser que en la
edad media la basílica estaba
policromada, pero con el tiempo
los colores fueron
desapareciendo. Por medio de
numerosos focos consiguen
recuperar por la noche los
colores que antiguamente tenía.
El resultado es verdaderamente
sorprendente y merece la pena.
Página 3
Jueves 5 agosto: Poitiers – Le Mans: 190 Km.
Por la mañana hicimos la distancia que
hay entre Poitiers y Le Mans. Cerca de Le
Mans se pueden ver unos bornes kilométricos
alusivos a la 2ª guerra mundial con su
monumento y todo. Acampamos en el camping
Pont Romain situado a las afueras de la ciudad,
camping sencillo, sin sombras pero con
correctas instalaciones. Dedicamos la mañana a
instalarnos y a descansar.
Después de comer nos dirigimos a
visitar la parte antigua de la ciudad,
denominada “la ciudad Plantagenet”
maravillosamente restaurada. La parte vieja de la ciudad hace unos años era un lugar
poco recomendable pero el dinero y la voluntad de mejora dieron un vuelco a la
situación, transformándola en la preciosa parte antigua que es hoy día. En la parte baja
se encuentran unas bien conservadas murallas romanas.
Tras de una cena rápida volvemos al centro para contemplar el espectáculo
audiovisual de “La noche de las quimeras” con iluminaciones espectaculares en
movimiento, acompañadas de música que se pueden gozar todos los días de verano de
10 a 12 de la noche.
Página 4
Viernes 6 agosto: Le Mans: 30 km.
Como era viernes aprovechamos la mañana para visitar el mercadillo que se
celebra en la plaza de los jacobinos
en pleno centro de Le Mans. El
mercadillo está compuesto de tres
partes: una de ropa y zapatos, otra de
brocante, donde se venden cosas
antiguas o viejas, y una tercera de
alimentación que te ponía los dientes
largos y donde no hubo más remedio
que comprar algo para llevar al
camping para comer.
Por la tarde, a eso de las 3,30, que los franceses son muy tempraneros y si vas
más tarde llegas al humo de las velas, (cogimos el último pase del minibús) visitamos el
famoso circuito de las 24 horas. La visita al circuito se realiza en un minibús o cada uno
por su cuenta. La compra del billete del minibús es muy aconsejable ya que aunque las
explicaciones sean solamente en francés puedes visitar zonas que de otra forma no
puedes (arco Dunlop, sala de control, podium, boxes…) a continuación visitamos el
museo donde se ven numerosos coches que han participado en esta mítica prueba.
Tras la visita recorrimos con nuestro coche el trozo de carretera general que
forma parte del circuito. Después de emular a Alonso nos dirigimos a Le Mans para
tomar una bien merecida cerveza antes de llegar al camping. Teníamos pensado salir a
la noche para ver de nuevo el
espectáculo de la noche de las
quimeras pero no nos acordamos que
la barrera se cerraba a las diez, por lo
que al intentar salir más tarde de esa
hora no pudimos hacerlo por lo que
nos quedamos en el mismo de
sobremesa .
Página 5
Sábado 7 agosto: Le Mans – Saumur (90 km.)
Por la mañana cogimos la caravana y nos dirigimos hacia Saumur. Acampamos
en un precioso camping municipal en
Villebernier, camping tranquilo con
mucha sombra situado a 8 km de
Saumur y a un precio increíble (9 €,).
Tras la comida nos dirigimos a
Saumur, comenzamos la visita con el
dolmen de Bagneux situado en un
jardín de propiedad privada y
considerado como el más grande de
Europa. La verdad que grande si es y permite sacar bonitas fotos.
La siguiente visita fue para ver el museo de blindados donde se pueden ver los
tanques más famosos de la historia. Al final de la visita hay unos pocos aparatos en los
que se puede montar y en los que además de hacer un poco el indio subiéndonos en los
diversos blindados, nos dimos cuenta de lo incómodos que eran y de los ejercicios
gimnásticos que había que hacer para montarse en algunos de ellos.
Para finalizar la visita dimos una vuelta por el pueblo, bonito y pequeño, con un
par de calles con cierto ambiente en horas francesas (a partir de las nueve no hay
prácticamente nadie en la calle). Tras merienda-cenar ( hacia las 8 de la tarde) unos
mejillones en un restaurante situado en el centro del pueblo nos fuimos al camping
Página 6
Domingo 8 agosto: Universo troglodita (80 km.)
Hoy queremos conocer una de las particularidades que le han dado fama a la
región de Saumur: su mundo
subterráneo. Durante muchos años sus
pobladores excavaron la blanca roca
para construir sus viviendas que al ser
subterráneas estaban mejor
resguardadas de las inclemencias del
tiempo. La roca extraída, la toba, se
utilizó para la construcción de los
numerosos monumentos de la región.
Con su venta los campesinos constructores lograban un dinero extra lo que hacía que su
casa subterránea les saliera muy a cuenta. Hoy día muchas de estas cuevas se dedican al
cultivo de champiñones(el 90% de los champiñones franceses se cultivan en Saumur), al
cava, al turismo o simplemente como almacenes.
Comenzamos el día visitando las bodegas de vino espumoso Ackerman. Hay un
montón de bodegas entre las que elegir, elegimos esta porque su propaganda era más
bonita y nos pillaba de camino. Como eran las 10 de la mañana no había nadie además
de la recepcionista, que nos dio un folleto en castellano y las instrucciones para realizar
la visita por nuestra cuenta Las bodegas están bien, la parte visitable se recorre en una
hora escasa (no se pueden comparar con las de Codorniu ni mucho menos) realizando
paradas para las fotos, La degustación al final de la visita es muy francesa: rácana. Mira
que a mi me gusta mucho Francia, pero en esto de las degustaciones son rácanos hasta
la médula, nos dieron a probar un
producto, uno solo, en una mini copa
especial para degustaciones. A pesar
de todo compramos unas cuantas
botellas tanto de vino blanco como del
espumoso (tipo cava o champagne)
que los fuimos bebiendo los días
siguientes en el camping y estaban
muy buenos.
Página 7
Tras la primera visita fuimos
al museo de los champiñones, que
nos gustó mucho y donde pudimos
ver las diversas fases del cultivo no
sólo de los champiñones sino de otras
setas como el siki take. Salimos muy
contentos de la visita.
Antes de ir a comer nos
dirigimos al castillo, muy bonito por
fuera y con unas vistas espectaculares, la entrada cuesta 3 € pero no merece en absoluto
la pena ya que no se ve nada (está en reconstrucción y la misma durará muchos años) y
las fotos más bonitas se sacan fuera.
Por la tarde nos dirigimos al poblado troglodita de Rochemeiner del que se
conservan tres granjas subterráneas. En algunas de las habitaciones hay mobiliario
antiguo y recuerdos de cuando estaban habitadas. A la entrada te dan un folleto en
castellano con la ruta a seguir y cada uno va visitándola a su gusto.
Página 8
La visita nos gustó
mucho y nos pareció muy
interesante. Al finalizar la
misma nos dirigimos a la
localidad de Gennes en
cuyos alrededores hay una
gran concentración de
monumentos prehistóricos
(Si se va con mucho
tiempo hay un circuito de
visita) entre los que
destacan un gran menhir y un gran dolmen cuyas coordenadas las pongo en el
documento adjunto. Después de las fotos de rigor al camping a descansar, una duchita y
una buena cena con su larga sobremesa.
Dolmen y menhir de Gennes
Página 9
Lunes 9 agosto Candes – Loches: 230 km.
Por la mañana nos preparamos para hacer una excursión para todo el día. Tras
preparar los bocadillos nos pusimos en marcha. Llegando a Saumur, Justo antes de
cruzar el puente paramos para sacar la foto más bonita y típica de la ciudad en la que se
ve el río, el pueblo y su castillo. A la salida de Saumur realizamos la segunda parada
frente a la iglesia de nuestra señora de les Ardilles con una imponente cúpula.
Continuamos la marcha en dirección a Candes San Martín localidad que se hizo famosa
porque allí murió el famoso santo de San Martín de Tours (el del veranillo que Dios le
concedió por haber regalado media capa a un pobre). El paseo por el pueblo es bonito y
tiene su encanto, aunque no haya casi gente y no tenga prácticamente ninguna tienda:
Hay más animación en el vecino pueblo de Montserau. Subimos, en coche, a un mirador
acondicionado para el picnic situado en lo alto
del pueblo donde comemos con unas vistas
preciosas sobre el Loira.
Mientras comemos debatimos sobre la
conveniencia de ir por la tarde a Loches o Chinon
finalmente nos decidimos por la primera por la
fama que tiene, pero nos equivocamos, nos
hubiera ido mejor si nos hubiéramos quedado en
Chinon más cerca y con un castillo más
interesante y con más ambiente, qué le vamos a
hacer, ya se sabe: Después de visto…
Iglesia de Candes
Página 10
El pueblo de Loches posee en la parte superior unas imponentes ruinas de un
castillo y unos pequeños restos de un palacio. Si se pasa cerca no está mal y se puede
hacer una parada pero no merece la pena hacer un montón de kilómetros para visitarla.
En la región hay pueblos más interesantes que Loches.
Calle de Candes San Martin
Montseraru
Página 11
Martes, 10 agosto: la Mine Bleu – Angers: 222 km
Con un tiempo pochillo
salimos con la intención de visitar la
Mine Bleu situada en la localidad de
Noyant la Gravoyere a unos 50 Km
de Angers. La mina, de la que
extraían pizarra es espectacular, las
condiciones de trabajo de los pobres
mineros durísimas, la visita al
interior de la mina es muy interesante,
se baja con un funicular y su interior
se recorre en tren y andando, pero no
hay explicación en castellano,
solamente en francés. Al no ser una
zona turística muy famosa en el
extranjero, la gran mayoría de los
turistas son franceses, y te pasas días
y días sin oír a nadie hablando
castellano. En el exterior de la mina te
enseñan como transformaban los trozos de pizarra en finas láminas con las cuales
hacían tejados.
Por la tarde visitamos la ciudad de Angers, que nos gustó mucho.
Desdichadamente llegamos a las 5,30 y el castillo ya estaba cerrado por lo que nos
quedamos sin ver el famoso y enorme tapiz de la Apocalipsis. Nos montamos en el tren
turístico, con el que nos hicimos una idea de la ciudad (aquí si había folleto en
castellano) El centro estaba muy animado, mucho más que Saumur, más grande más
gente y más bonito. Nos quedó la
pena de no poder quedarnos más
tiempo. Hacia el anochecer y mientras
nos tomábamos una cervecita una
espectacular tormenta nos hizo
movernos de la terraza e ir al coche
para dirigirnos al camping.
Página 12
Miércoles 11 de agosto Saumur – Nantes: 158 km.
Por la mañana cogemos la
caravana y nos dirigimos a Nantes
donde acampamos en el camping
municipal Le Petit Port. Con buenas
instalaciones (la piscina municipal es
una gozada) y cerca de la parada del
tranvía. En el camping coincidimos
por primera vez con bastantes
españoles: de Murcia, de Madrid…
con los que charlamos un rato en el idioma de Cervantes.
Después de la siestita, nos dirigimos al centro de Nantes. Compramos los billetes
en la recepción del camping con la agradable sorpresa de su precio: 6,50 € por cuatro
billetes para 24 h, ¡eso sí que es fomentar el transporte público!.
Nos bajamos del tranvía junto a la Isla de Versailles donde tras ver sus preciosos
jardines tipo japonés nos montamos en una barca eléctrica para dar un paseo por el río
Erdre. Nos pareció un poco sosito, teníamos el recuerdo del paseo de Annecy y nos
desilusionó un poco.
De nuevo en tranvía llegamos al castillo de los duques de Bretaña, al que dimos
una vuelta por las murallas. De allí nos dirigimos hacia la catedral, que sólo pudimos
ver por fuera ya que por la hora ya estaba cerrada. Para desquitarnos entramos en una
tienda de productos autóctonos donde nuestras señoras compraron de todo
Después de las fotos de rigor nos dirigimos
hacia la parte vieja donde tomamos una cervecita
para coger fuerzas y poder continuar el paseo. Entre
el descanso de la cerveza y el paseo mirando los
escaparates se nos hizo la hora de cenar. En la parte
vieja de Nantes hay un montón de restaurantes con
un ambiente muy majo. Ya que estábamos en la
antigua capital de Bretaña (perteneció a Bretaña
hasta la 2ª guerra mundial) cenamos unas galettes y
unos crépes que estaban muy ricos con unas jarras
de sidra
Página 13
Jueves 12 agosto, Nantes 20 km.
Por la mañana nos dirigimos a
la zona comercial del centro de la
ciudad. Paseamos así entre la Place
Royale, la rue Crebillon, Place
Greslin… Pero entre todos los
lugares citados destaca el Passage
Pommeraye: una preciosa galería
comercial de más de 100 años. En
esta zona se encuentra también la
muy bonita brasería modernista la Cigale construida a finales del siglo XIX. En una de
estas calles, cerca de la place de Comerce nuestras mujeres vieron una tienda de labores
especializada entre otras cosas en Patchwork, ¡ Qué
compra! Todo era interesantísimo, menos mal que
salieron contentas…
Por la tarde, en coche nos dirigimos a la isla
de Nantes, para ver las fabulosas máquinas de la
Isla. Entre ellas que destaca sin ninguna duda el
elefante gigantesco que cuando sale a pasear
impresiona de verdad. Si se quieren ver otras
máquinas fantásticas hay que pagar unos 7 € de
entrada y aunque son interesantes no llegan ni de
lejos a la espectacularidad del elefante.
Abandonamos la isla para ver en la otra
orilla la Maison radieuse, Rascacielos pionero
construido por Le Corbusier en 1935. Ante el rascacielos fuerte división de opiniones
sobre la idoneidad de dichos edificios que seguirían en la cerveza tomada en la siguiente
parada.
Acabamos las visitas del día en el barrio de Trentemoult con sus típicas casitas
de colores que le dan un cierto aire de “pueblo” de pescadores. Al mismo se puede
llegar en barco (incluido en el billete de tranvías), que es sin duda lo mejor de todo.
Junto al embarque en la parte de Nantes hay un barco de guerra que se puede visitar.
Nos sacamos unas fotos por fuera y al camping a cenar.
Página 14
Viernes, 13 agosto Clisson 68 + 68 km.
Hoy visitamos el pueblo de
Clisson por partida doble: a la
mañana para “ver” el mercadillo y a
la tarde para visitarlo en plan turista.
El mercadillo de Clisson es
bastante grande e interesante. Tiene
todas las cosas típicas de cualquier
mercadillo (ropas, zapatos…) con
una potente sección gastronómica por
lo que todos los participantes de la excursión salimos contentos con las compras.
Después de las compras al tomar un aperitivo en un bar nos enteramos que a la noche
había concierto gratuito en el palacio, por lo que decidimos ir al camping, echar una
siestita después de comer, y así poder aguantar mejor por la noche.
Tras el descanso del mediodía nos dirigimos de nuevo a Clisson, una pequeña y
preciosa localidad medieval, antigua frontera de Bretaña con un palacio y unas ruinas de
un enorme castillo que defendía dicha frontera. Tras la visita al castillo fuimos a ver el
parque del palacio que está abierto al público, el paseo junto al río y entre arboledas nos
gustó mucho. Al terminar el paseo nos fuimos a cenar unas pizzas para poder ir al
concierto. El concierto era de un grupo que
cantaban música sefardi. ¿Os imagináis oir en el
patio de un palacio francés a un grupo de
músicos cantando en castellano antiguo? (los
sefardies fueron expulsados de España por los
Reyes Católicos y algunos aun conservan el
idioma), fue una auténtica gozada. Emocionados
con la música volvimos al camping a dormir.
Página 15
Sábado, 14 de agosto Nantes – Les Herbiers – Cinescenie 80 + 20 Km.
Hoy de nuevo nos trasladamos para ir al sitio clave de este viaje: el parque de
historia de Puy du Fou y el espectáculo nocturno de Cinescenie. Debido a que este año
han creado un espectáculo nocturno los días normales “los órganos de fuego” decidimos
ir al parque de dos veces el sábado a la noche para ver Cinescenie y el domingo para ver
todo el programa.
Tras un fallido intento de acampar en el Camping la Bréteche acampamos en el
Au bois du Cé , camping normalito cuya mejor cualidad es el que está situado muy
cerca del parque.
Por la tarde visitamos un monte de los alrededores: el Mont des Alouettes que
será final de la primera etapa del próximo tour de Francia, A continuación visitamos el
muy ajardinado pueblo de les Herbiers, cuyos jardines nos gustaron mucho.
Lo más importante del día era sin duda el espectáculo de Cinescenie, las
entradas las compramos por internet, como creo que todo el mundo, ya que no vimos a
nadie comprándolas allí. Una organización perfecta hace que aparques sin problemas. A
la entrada es posible comprar un traductor (9€ con dos auriculares para dos personas)
que sirve también para los espectáculos del parque. Como llovía compramos las típicas
capas ya que el espectáculo no se interrumpe ni por la lluvia. Para amenizar la espera
nada mejor que un bocadillo regado con un bien camuflado riojita.
El espectáculo es increíble te deja con la boca abierta, precioso de verdad, un par
de miles de actores apoyados en efectos láser, y otros tipos de efectos especiales recrean
cinco escenas históricas de la región de la Vendeé. Todo es imponente: los caballeros,
los bailes… Es con mucho el espectáculo más impactante que hemos visto hasta ahora.
Al finalizar, emocionados por lo que habíamos visto regresamos al cámping.
Página 16
Domingo 15 agosto Puy du Fou 6 km.
Con las mochilas
preparadas con los bocadillos
nos dirigimos media hora antes
de su apertura al parque. Este
es un parque especial ya que en
lugar de atracciones hay
espectáculos con una cierta
base histórica
En la entrada cogimos el programa de actuaciones, para que cada uno se
organice a su forma. Hay que decir que es posible ver todos los espectáculos
importantes y la mayoría de los de segunda fila en un día. Los espectáculos nos
gustaron mucho todos el de Richelieu, el de los vikingos, los romanos, El de los
caballeros… todos ellos son de gran calidad y muy entretenidos, además gustan a todos:
grandes y pequeños y con los auriculares comprados el día anterior te enteras de todo.
Hay zonas de picnic, con precios moderados, vamos que te puedes tomar un café a
precios normales. Los artículos que se venden en las tiendas del parque en cambio
tienen precios altos. Por la noche, hacia las 10 hay el espectáculo de los órganos de
fuego. Como todo lo de ver se acaba para las 8 de la tarde nos fuimos al camping
(estaba a unos 3 Km.) picamos algo y volvimos para el espectáculo, que resultó
verdaderamente increíble con unos efectos prodigiosos. Duró más de media hora y al
acabar parecía que habían sido unos minutillos.
Página 17
Lunes 16 agosto Les Herbiers – Challans 80 + 100 km
Hoy nos desplazamos con la
caravana a Challans, en cuyo camping Le
Ragis acampamos. Este camping tiene
una buena piscina con tobogán parcelas
grandes, sin sombra y como en toda la
región con mucho aire. Nuestro objetivo
era visitar la isla de Noirmoutier.
Noirmoutier es una isla muy turística con
importantes salinas y ostrerías, llena de
tiendas y gracias a su falta de montañas con larguísimos carriles bici. Pero sin duda lo
más famoso es el Pas du Gois: paso de 4 km. practicable únicamente en marea baja, ya
que en marea alta el paso está inundado. Resulta muy curioso pasar en marea baja con la
zona llena de mariscadores amateurs y al cabo de unas horas encontrarte la carretera
inundada. A veces hay algún espabiladillo que le pilla la subida de la marea, para ellos
hay cada cierta distancia unas torres-refugio donde pueden quedarse hasta que la marea
vuelva a bajar.
Página 18
Martes 17 agosto Challans – Pornichet 82 km.
Nos dirigimos a la antigua provincia bretona de Loira Atlántico Aunque
actualmente pertenezca a la región
del Pays de la Loire ellos se siguen
considerando bretones y la bandera
de Bretaña aparece por todas las
esquinas. Para llegar al destino hay
que cruzar el imponente puente de
San Nazarie
Acampamos en Pornichet
cerca de la localidad de La Baule (una de las playas más famosas de Francia que forma
un golfo de casi 7 km de longitud) en el camping Les trois Chênes, que posee una buena
zona acuática pero el resto de las instalaciones dejan bastante que desear (si alguno está
interesado pondré comentarios más extensos de cada camping en la página de
valoraciones de jmsorcio)
La Baule era un lugar de veraneo de los ricos de principios del siglo pasado y
todo estaba lleno de preciosas villas. Hoy día la primera línea de playa ha sido tomada
por bloques de apartamentos que afean el conjunto. El paseo marítimo es un poco soso
para ir andando ya que no hay nada de ambiente. Es interesante para ir en bici ya que
hay unos carriles bici muy majos. Al pasar el río, comienza un nuevo pueblo: Le
Pouliguen, mucho más animado ya que éste si tiene un montón de tiendas, bares y
restaurantes y se puede pasear a gusto por la calle de orillas del río. De vuelta al
camping vemos el anuncio de un cementerio alemán que visitamos. Como otros
cementerios alemanes de guerra tiene ese típico aire de austeridad y recogimiento.
Página 19
Miércoles 18 agosto Piriac sur Mer – Saint Nazaire 30 + 30 km.
Por la mañana visitamos el precioso pueblo costero de Piriac sur Mer con sus
calles llenas de flores y…su
mercadillo. El pueblo es muy bonito,
el típico pueblo costero cuidado de
Francia y además por ser día de
mercadillo estaba lleno de gente. Con
respecto a los mercadillos al ser verano
los hay por todas partes y además
están impulsados por los
ayuntamientos con el fin de atraer a la
gente, aunque ver los trapos no me hace demasiada gracia me gusta mucho ver y oir a
los charlatanes ofreciendo productos maravillosos a buen precio, profesionales de la
venta que ya casi han desaparecido de las ferias de España. Me gustan y mucho los
puestos donde preparan platos de comida que hacen que se me vayan los ojos, al final
todos contentos: nuestras señoras con sus super chollo de sandalias y nosotros con
nuestro taper de comida.
Por la tarde nos dirigimos a Saint Nazaire. Saint Nazaire fue durante la segunda
guerra mundial una importante base de submarinos alemanes. Fue la última ciudad que
se rindieron los alemanes y sufrió grandes bombardeos que la dejaron totalmente
destruida. Al contrario que Rótterdam aquí no vinieron grandes arquitectos para hacer
casas únicas, por lo que la ciudad es bastante insulsa y no merece la pena, únicamente
hay que destacar el gigantesco puente situado en las afueras y la zona del puerto: al
finalizar la guerra los franceses quisieron destruir el gigantesco búnker que protegía a
los
submarinos, pero era tan caro destruir semejante cantidad de hormigón que decidieron
reconvertirlo para el turismo: Recrearon bajo el mismo un transatlántico: el
Página 20
Escalatlantic, que reproduce las diversas estancias de los legendarios paquebotes
construidos en el puerto de Saint
Nazaire. La visita resulta curiosa
sobre todo para los que nunca nos
hemos montado en un
transatlántico. Otra atracción es la
visita al submarino nuclear Espadon
muy interesante con audio-guía en
castellano en la que se puede ver las
apretadas condiciones de vida de los marineros del submarino. Verdaderamente
didáctico y curioso.
Visitamos a continuación la parte superior del indestructible búnker cuyo
tamaño hace empequeñecer a los que conocíamos de antes. Teníamos pensado
quedarnos a cenar en Saint Nazaire para ver el puerto iluminado pero la sosería del
lugar nos hizo cambiar de opinión y nos fuimos a Le Pouliguen a cenar unas moules que
nos apetecían mucho.
Página 21
Jueves 19 agosto: La grande Brière – Guerande 55 km.
Por la mañana nos dirigimos al parque natural de la Grande Brière: extensa zona
pantanosa situada al norte de Saint Nazarie. Tras visitar un dolmen de las cercanías nos
dirigimos a Kerhinet, conjunto de casas restauradas con sus típicos tejados de paja
llamadas chaumieres dedicado únicamente al turismo.
Escogimos ir el jueves por que
este día se celebra un mercado-romería con mucha animación. En la plaza del “pueblo”
están dispuestas una gran cantidad de mesas y en su alrededor hay numerosos puestos
en los que preparan comida y sirven vino y sidra. A las 12 empieza la venta de la
comida preparada, cada uno compra lo que quiere y se sienta en una mesa a comer
mientras actúa un grupo de música bretona. Para las 2 todo ha acabado y cada cual se va
a su casa. Con el estómago contento y mojado con algún vinito del país nos dirigimos a
le Breca para visitar el pantano en barca. Hay dos posibilidades: la primera subirte a una
barca donde un guía te explica en francés la fauna y flora del lugar y otra alquilar la
barca y dar una vuelta por tu cuenta a lo largo de un circuito marcado con flechas.
Nosotros elegimos esta
última posibilidad y dimos
un tranquilo paseo de
alrededor de una hora y
media por el pantano,
interesante de verdad.
Página 22
Por la tarde visitamos la bonita y turística ciudad de Guerande. Guerande es una ciudad
situada en el medio de unas salinas. Para recorrerlas hay visitas guiadas en las que te
explican todo el proceso de elaboración de la sal (en francés), si no tienes tiempo o
ganas se pueden visitar perfectamente en coche, aunque se le saca más jugo si se realiza
en bici o andando entre las salinas. Su producto más famoso es la flor de sal. Está
rodeada de murallas y con miles de tiendas en las que se vendían todo tipo de recuerdos
cuya base eran los paquetes de sal.
Página 23
Viernes 20 agosto: Le Pouliguen – Croisic 60 km.
Por la mañana visitamos el
mercadillo de Le Pouliguen (es que,
contra las mujeres no hay nada que
hacer) además de comprar unas
flores y algunos trapitos compramos
unas ostritas y una paella que tenía
buena pinta para comer al medio día.
Tras el aperitivo nos dirigimos al
camping a comer.
Por la tarde bordeando la
“costa salvaje” ( no son nada los franceses poniendo nombres rimbombantes a los
sitios), un tipo de costa con muchos acantilados,
muy bonitos para hacerlos andando o con bici (el
próximo viaje me la llevo). Llegamos hasta el
gran búnker que era el centro de coordinación de
la muralla del Atlántico. En su interior guarda
numerosos objetos de la guerra y fotografías de
su camuflaje.
Finalmente llegamos al encantador
pueblecito de Le Croisic, precioso con su puerto, lleno de flores y tiendas. Además eran
fiestas y estuvimos tomándonos una cerveza mientras oíamos la música de las gaitas.
Salimos del pueblo verdaderamente encantados.
Página 24
Sábado 21 agosto Pornichet – Saintes 310 km.
Comenzamos el camino de vuelta. Al medio día llegamos al camping Au fil de
l´eau en las afueras de Saintes con sombreadas parcelas servicios buenos y con una
pequeñita piscina que nos sirvió para
aliviarnos del calorón que nos hizo
este día.
A la tarde y tras la visita a la
cripta de San Eutropio bonita y
fresquita. Con un sol de injusticia nos
dirigimos a ver las ruinas del
anfiteatro que nos dejó fundidos. No
nos quedaban más fuerzas que las
justas para encontrar un buen bar y
tomarnos una cerveza mientras esperábamos que se pasara lo más fuerte del calor.
Cuando este remitió fuimos, en coche, a ver el arco de Germánico, un curioso
arco de triunfo con dos arcos situado a las orillas del río Charente. Al anochecer y dado,
ahora, lo agradable del tiempo nos quedamos a cenar para despedir el viaje. Después de
la cena dimos un paseo por las ahora solitarias calles de Saintes antes de irnos a dormir.
Hacia mitad de la noche se desató una tormenta feroz, con todo tipo de truenos
relámpagos y lluvia. Ante el
consejo de la señora allí tuvo
que salir el servidor en
gallumbos a recoger las cosas
que habíamos dejado
desparramadas después de la
copita de la vuelta…( y es que
no somos nada).
Página 25
Domingo 22 agosto Saintes – Arraioz – Errenteria 371 + 55 km.
Último día del viaje, sin mayor novedad A eso de las 5 de la tarde llegamos a
Arraioz donde aparcamos las caravanas y llenando el coche hasta los topes volvimos a
casa donde los hijos nos habían preparado una cena de recibimiento.
A pesar de la pena que da el finalizar el viaje del verano, la visión de los padres,
los hijos y los nietos hace que el regreso a casa no sea tan duro. Además sólo quedan 11
meses para el próximo gran viaje…
Esto no es vida ....................................................esto es un vidón.