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De Pontevedra a Loch Ness...

por Alnilam
Portada — De Pontevedra a Loch Ness...
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De Pontevedra a Loch Ness
  Este relato corresponde a un viaje realizado a Gran Bretaña el
verano pasado, que por unos motivos u otros no he tenido tiempo
de subir antes. No pretende ser una lista exhaustiva de los lugares
      visitados, ni aportar datos estadísticos sobre consumo y
   kilometraje, datos por otra parte que dependen de cada uno
    (vehículo, modo de conducir, etc..) y no del lugar al que se
                           pretenda viajar.

                                Julio-Agosto 2006

      Este relato corresponde a un viaje realizado el verano pasado, que por unos
motivos u otros no he tenido tiempo de subir antes. No pretende ser una lista
exhaustiva de los lugares visitados, ni aportar datos estadísticos sobre consumo y
kilometraje, datos por otra parte que dependen de cada uno (vehículo, modo de
conducir, etc..) y no del lugar al que se pretenda viajar.

      La intención es que pueda servir de orientación a otras personas que estén
pensando en pasar a la isla y que les sirva de ayuda como nos sirvió a nosotros alguno
que encontramos en el foro.

        Después de llevar unos cuantos años ya en esto del camping… y haber visitado
parte de Europa, al menos la más cercana (Francia, Italia, Portugal, Holanda,.… y
como muy lejos Praga….. animados por el relato de algún forero/a, nos decidimos a
visitar Inglaterra…
        Aparentemente los “inconvenientes” eran unos cuantos. Moneda diferente, lo
                                que es un engorro ahora que nos acostumbramos a
                                viajar con euros, el tema del barco, y por si fuera
                                poco la conducción por la izquierda.

                                      La idea primitiva era atravesar Francia hasta
                               Calais, pero al final, después de consultar precios nos
                               decidimos por ir a Santurtzi y coger allí el barco.
                                      El coste: 1300 euros ida y vuelta, caravana de
                               6.28 mts, coche (C5), dos adultos y un niño. Hubiera
                               salido más barato subir por Francia pero el ahorro no
                               compensaría la paliza.

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El itinerario

       Pensamos recorrer toda la isla de sur a norte pasando por Salisbury, Londres,
York, Edimburgo, las Highlands, la isla de Skye, Las Trossachs, País de Gales, Peaks,
Oxford y de nuevo Portsmouth.
       Sin embargo y debido a las fechas que pudimos conseguir para la ida y la
vuelta nos obligaron a prescindir de Gales y la zona de Trossachs.

      La ruta (Domingo 23 de agosto)

       Reservamos el pasaje un par de meses antes. Conviene hacerlo sobre todo para
poder escoger fechas y abaratar costes. Actualmente hay tres compañías que hacen el
trayecto. Britanny Ferries (Santander-Plymouth), Acciona-Transmediterránea y P&O
(Santurce-Portsmouth)
       Britanny quedó descartada por el precio. Acciona no nos la ofrecieron (parece
que empezó a operar justo después de tener la reserva ya preparada con P&O)

       El bono de la agencia se canjea directamente en lo que P&O llama
el checking de automóviles. Es una cabina como las de peaje en la misma entrada a la
zona de embarque. Allí presentamos el bono de la agencia y documentación (DNI o
pasaporte de todos los pasajeros)
       Allí te dan los pasajes de ida y vuelta con número de camarote, fechas y
horarios por la tarjeta de embarque.

       Conviene llegar un par de horas antes. Una vez pasada la cabina de los billetes,
te asignan una fila en la que se debe situar el vehículo antes de ser embarcado. En
Bilbao hay por lo menos 18 o 20 y parece que los ordenan por alturas. Así en una fila
hay camiones, en otra coches, furgonetas y .. en la nuestra caravanas. Por cierto ni
una sola española.
       La mañana se presentaba nublada aunque con calor. Después de cruzar el
“cheking” de coches, nos situamos en la fila que nos indicaron, entre dos filas de
camiones… enormes. Mientras esperamos cada uno se divierte como puede. Así los
camioneros sacan sillas y mesas y se ponen a jugar a las cartas o a charlar. Otros van
y vienen a la estación de embarque, un lugar bastante cutre con el rótulo de Puerto de
Bilbao, donde pueden comprarse refrescos, etc.

       Llegada la hora, nos disponemos a embarcar. Justo antes de enfilar la rampa, se
pasa el control de pasaportes aunque no es necesario más que el DNI. Entrando ya en
el barco, los operarios nos dirigen a nuestro lugar, junto a un autobús, nos indican que
nos arrimemos bien a unos centímetros del que está delante. Sobre nuestras cabezas,
una fila de coches aparcados sobre una plataforma móvil.

       Salimos del coche con nuestras mochilas y ya dentro del barco nos
proporcionan la llave de nuestro camarote y nos indican por donde subir. El camarote
está bien. Tiene dos pequeñas camas con una mesilla por medio y una litera plegable

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en una pared. No tiene ventana. Costaba más y no es imprescindible porque pasas la
mayor parte del día fuera. El baño es completo con su ducha y agua caliente. Hay
ropa de cama y toallas. Como en un hotel.

      Pride Of Bilbao. Cubierta popa

       Día 1. (Lunes 24) El desembarco. Portsmouth-Salisbury
       El barco no llega a la hora prevista. Al parecer en Santurce se retrasó el
embarque y según vamos entrando en Portsmouth, el tiempo se echa encima. Nos
interesa llegar cuanto antes, con luz, para que nuestra “inmersión” en las carreteras
inglesas… sea lo más fácil posible.
       Mientras se hacen las maniobras de entrada en puerto que duran por lo menos
una hora….. todos subimos a las cubiertas para ver Portsmouth con su torre de
control del puerto supermoderna… y …. ¡rayos! descubrimos que ¡es cierto!
¡circulan por la izquierda los muy puñeteros…!

       El desembarco es impresionante. Gente nerviosa corriendo de un lado para otro
con las mochilas y maletas. Por la megafonía avisan que los pasajeros “motorizados”
bajen a sus vehículos. En la bodega E3, dónde tenemos el nuestro, la actividad es
frenética. Cualquiera diría que se hunde y todos van a salir corriendo……..Una panda
de moteros hace rugir sus motos calentando motores …..
       Por fin después de unos minutos de espera, se abre la rampa y comenzamos a
salir.
       Afuera nos indican el camino hasta la cabina de control. En ella el policía
comprueba nuestros pasaportes y nos da vía libre.

      Tras una serie de curvas en el mismo recinto portuario y un semáforo, nos
zambullimos en las autopistas británicas. Aún luce el sol, el tráfico no es demasiado
intenso. Vamos despacio, mientras nos acostumbramos a conducir por la izquierda.
No parece difícil. Además es una autopista, lo que facilita la aclimatación. En los
arcenes de cuando en cuando vemos unas curiosas rampas señalizadas, reservadas
para aparcar los coches de tráfico, aunque no encontramos ninguno.

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Nuestra intención es llegar cuanto antes a un camping y aunque llevamos
varios en cartera, nos decidimos a internarnos en Salisbury a probar suerte con el
primero, así que tomamos el desvío y ahora sí, estamos de lleno en la carretera, con
tráfico de frente.

       La verdad, no se nos hace difícil, pero hay que estar atentos a las rotondas, son
un poco complicadas. Salisbury es una pequeña ciudad, que está a pocos kms de
Stonehenge (nuestro primer objetivo). El gps nos va guiando, pero tras pasar una
rotonda enorme, en pleno centro, dice que quedan 800 mts, 500 mts, 200, pero no
vemos ni rastro, ni señal de camping, hasta que por fin a unos 100 mts aparece la
señal, giramos a la izquierda por un pequeño camino asfaltado en el que ya
empezamos a probar los famosos “passing place” porque no caben dos coches.

      El camping está totalmente cubierto de hierba aunque no es llano del todo.
Impecable, muy limpio y con algo más de media ocupación. Todos ingleses menos el
vecino que es holandés.

      Un camping muy recomendable.
      Esta es su dirección:

      The Camping and Caravanning Club Site
      Hudson’s Field Castle Road
      Salisbury Wiltshire SP1 3RR

       Día 2. (Martes 25) Stonehenge.
       Nos levantamos temprano con intención de visitar Stonehenge. Está muy cerca
de Salisbury. Llegamos enseguida, por unas carreteras locales, bien asfaltadas y
señalizadas. El aparcamiento del recinto está lleno a pesar de llevar sólo media hora
abierto.

                                           El monumento es impresionante. Piedras
                                    enormes, de varias toneladas formando un
                                    círculo. Aunque no se puede uno acercar,
                                    Stonehenge impresiona ver a esas moles
                                    levantadas. Hay un circuito alrededor y bancos
                                    para sentarse a contemplarlo. Escuchamos con
                                    atención la audioguía que explica todo lo habido
                                    y por haber sobre las piedras, origen, posible
                                    finalidad, etc.

      Poco a poco se va llenando de turistas, excursiones juveniles, japoneses y
algún que otro español.

      La visita vale la pena.

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Volvemos al camping antes de la hora de comer y nos acercamos al centro en
bicicleta. Habrá unos dos o tres kms desde el camping y damos con un supermercado
Tesco, (del que no nos libraremos ya en toda la isla puesto que es como aquí Alcampo
o Carrefour) en pleno centro donde nos proveemos.

       Por la tarde visitamos Bath, la ciudad de los baños romanos. Nos llama la
atención en el recorrido la cantidad de cámaras de velocidad que vigilan cada
travesía, cada rincón…. ¡nos vigilan!
       Aparcamos enfrente de unas curiosas casas que forman una manzana
semicircular frente a un parque. Es la última hora de la tarde y poco a poco las calles
se quedan desiertas a pesar de ser de día y no demasiado tarde. Nos acercamos
andando al centro, hasta la puerta de entrada a los baños romanos que por supuesto ya
están cerrados.
       Damos por concluida la visita y volvemos al camping.

      Día 3. (Miércoles 26) Llegada a Londres

       Hoy nos vamos a Londres. No nos levantamos muy temprano como suele ser
habitual porque estamos confiados al tener reserva (La hemos hecho desde España, a
través de una web, nos contestaron en dos días mediante carta. Muy eficientes)
       El viaje al principio es tranquilo. Nos internamos en la autopista. No hay
peajes. Poco a poco aumenta el tráfico especialmente al acercarnos a Londres.
       El tiempo es bueno, aunque comienza a hacer más calor de lo esperado. A unos
20 kms del camping, nos equivocamos de camino. Estamos ya muy cerca, en el
extrarradio de Londres y el tráfico se vuelve intenso.
       El gps recalcula la ruta y parece que no estamos rodeando demasiado.
       El calor aprieta y ya fuera de la autopista, atravesamos zonas residenciales de
casas bajas y mucho árbol.
       Se agota la batería del navegador y la corriente del coche no consigue
reactivarlo. Faltando 8 kms falla definitivamente. Son casi las dos, muy tarde para ser
Inglaterra. Nos vemos obligados a parar y preguntar pero ¿a quién?
       Aunque la calle está llena de coches que supongo ya comieron y van a
trabajar, de peatones, nada de nada. Pregunto a una pareja pero … no son de allí…..
       Por fin abordo a un señor mayor al que pregunto por Crystal Palace Parade, la
calle del camping. Para nuestra suerte no está lejos y la conoce, y no íbamos
desencaminados. Seguimos sus indicaciones.
       Un par de semáforos y curvas más y entramos en una avenida larga y muy
ancha con un parque al lado. Localizamos también a lo lejos una enorme antena que
nos sirve de referencia, ya que la habíamos visto en alguna foto del Google Earth de
la zona. El camping es el Crystal Palace.
       La entrada está del lado contrario y no podemos girar, pero para nuestra suerte
hay al fondo una rotonda. Son las dos y media. En recepción muy amables, tenían
nuestra reserva, nos dan una clave para la barrera y unas llaves para las duchas.
       El camping no está mal, tiene caminos asfaltados, ligera pendiente, parcelas
con suelo de gravilla, y servicios bastante limpios. Bien comunicado ya que a escasos

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metros para el bus número 3 directo al centro. Sólo un par de pegas: los aviones que
casi día y noche pasan continuamente por encima en vuelo casi rasante y no hay ni un
solo centro comercial donde abastecerse en los alrededores.
       Hace un calor asfixiante, 40 grados, mientras maniobramos en nuestra parcela.
Montamos el campamento bajo un sol abrasador y nos disponemos a comer. Aquí
todo el mundo tiene aire aire acondicionado menos nosotros que nos refrescamos con
nuestro superventilador….

       Comemos en medio de un calor infernal, casi sin sombra. Por la tarde, cuando
baja el sol, decidimos hacer el primer asalto al centro, para tomar contacto. En
recepción nos dicen que para un solo viaje de ida y vuelta podemos comprar el billete
en el propio bus.

      La parada está cerca del camping, a unos 150 metros cruzando la calle.

                                                 El conductor con muy mal genio nos
                                          hace pasar a todos y dice just a minute!
                                          Teclea frenético en su maquinita hasta que
                                          sale una tira con tres billetes. No debe
                                          gustarles que lo compres allí pudiendo
                                          hacerlo en la calle. No tiene aire
                                          acondicionado. Y parece ser que pasan por
                                          la ola de calor más grande de los últimos 30
                                          años.

      Casas del Parlamento y Big Ben

       Vamos directos a Trafalgar Square. Invadida de gente, el calor aún aprieta y
muchos están sentados en el borde de la fuente chapoteando con sus pies dentro del
agua. El conjunto con la columna de Nelson no es nada del otro mundo al igual que la
plaza, pero los leones impresionan, son enormes.

       Bajamos por Whitehall pasando delante de Downing Street donde una nube de
curiosos se agolpa en la verja aunque no hay nada que ver. Llegamos al Támesis justo
hasta el puente que hay al lado del Parlamento. Al otro lado la noria da vueltas. Nos
hacemos alguna foto y cruzamos a la otra orilla que recorremos por un paseo que
discurre justo enfrente de las casas del parlamento, hasta el otro puente. Buenas vistas
y fotos.

     Se hace de noche, así que subimos al bus que nos lleva de vuelta. Esta vez
compramos el billete en una maquinita de la calle.

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Día 4 (Jueves 27) Museo Británico, Soho, Carnaby Street, Chinatown.

       Menos calor. Aparece nublado. Compramos una Travel Card (off peak, fuera
de hora punta) en recepción y después de casi una hora de autobús llegamos
a Brixton, zona de intercambio, metro-bus, etc. Allí cogemos el 59 que nos lleva a los
alrededores del British Museum.

       La entrada es gratuita. Es el primer lugar donde realmente vemos ríos de gente
que van y vienen. Los japoneses o chinos (que ya no se sabe….) toquetean todo como
queriendo comprobar si es de verdad ante la impotencia de los vigilantes que no dan
abasto. Pasamos las estatuas egipcias, alguna enorme, recorremos la zona de las
momias, con abundantes sarcófagos y llegamos a la zona del Partenón. Allí cogemos
unos folletos del museo dónde se esfuerzan en explicar cómo y por qué llegaron allí
esos restos que a nosotros nos parecen simplemente hoy día algo “robado” a sus
legítimos dueños.

      El museo no es muy cómodo. El calor es muy grande y sudamos la gota gorda.
Todas las salas están muy recargadas, y hay sensación de falta de espacio. Nada que
ver con el Louvre mucho más espacioso y cuidado.

      Llega la hora de comer y …. En la entrada la gente se sienta a comer unas
enormes salchichas calcinadas que venden en la calle y huelen a 1 km.
      Nosotros hoy hemos optado por traernos nuestros bocatas “made in Spain”
Nos acercamos a Hyde Park que ofrece una imagen insólita. Nada de enormes prados
verdes. Hoy para variar están amarillos por la ola de calor. Después de comer
paseamos por la orilla del Serpentine (estanque) y buscamos el Soho. Café
en Carnaby Street y paseo por Chinatown que se reduce a una zona de cuatro calles
con comercios chinos y todo pintado de rojo.

     Paseamos hasta Picadilly y Trafalgar Square que no están lejos y cogemos el
número 3 al camping.

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Día 5 (Viernes28 julio) Buckinham Palace, Westminster.

       Despertamos a las 8. Nuestro objetivo del día es Buckinham Palace. Llegamos
una hora antes del cambio de guardia que hoy es a las once y media. Damos una
vuelta por los alrededores que ya Trafalgar Square empiezan a llenarse de gente.
       Hay colas para entrar a palacio, pero … no creemos que merezca la pena
“cotizar” para hacer un poco más rica a la reina, así que nos conformamos con
merodear por los alrededores de la verja. En la entrada principal, un conserje y dos
policías, uno con metralleta en mano, vigilan la barrera.

       Poco a poco va llegando la gente. Un escuadrón de lo que parecen lanceros
pasa por un lateral organizándose el revuelo correspondiente entre el personal que
corre cámara en mano.

      Antes de la hora prevista comienza el espectáculo. A lo lejos (por la ancha
                                       avenida, The Mall) se oye una fanfarria y
                                       van apareciendo los guardias con su típica
                                       casaca roja. El tráfico ha sido cortado
                                       previamente. Un grupo de escolares
                                       ¿japoneses? se agolpan al borde de la
                                       acera con cámara en ristre.
                                              La guardia pasa desfilando y se
                                       cuelan por la verja de palacio. El tráfico se
                                       restablece aunque sólo por unos momentos
                                       porque al poco rato Buckinham Palace
                                       vuelven a salir desfilando hacia su cuartel
                                       en un lateral de The Mall.

     Aún es temprano y nos encaminamos hacia la abadía de Westminster. No está
muy cerca pero se puede ir andando.

      Emprendemos la marcha por The Mall, la avenida que lleva a Trafalgar
Square pero torcemos a la derecha para atravesar St. James Park.

       En Westminster hay cola para entrar, aunque va rápida. Compramos un Family
Ticket más favorable y que cuesta 22 libras por persona. La abadía merece la pena.
Realizada en diversos estilos, prevaleciendo el gótico, tiene la nave central más alta
de toda Inglaterra. Es el lugar de enterramiento de muchos monarcas británicos y de
algún personaje conocido como Newton o Darwin. Es famoso el conocido como
rincón de los poetas en el que reposan Dickens o Kipling.

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Hoy toca comer en algún lugar del centro, pero en Trafalgar Square no
encontramos nada. Y lo poco que hay está lleno de turistas.

       Nos metemos en una cafetería que hay en un subterráneo a la entrada de
la National Gallery a tomar un sandwich bastante inmundo por cierto, porque se hace
muy tarde y no encontramos otra cosa.

      Día 6. (Sábado 29) San Pablo. Torre de Londres. Puente Támesis

       Hoy decidimos probar el metro. Nos dirigimos como siempre a Brixton en el
número 3. Allí cogemos una línea que nos lleva a los alrededores de San Pablo.
       Saint Paul, la catedral, está en obras. Y un enorme lienzo cubre uno de sus
laterales. En la entrada hay que pagar y dudamos.

       Hay españoles y oímos a alguno que sale que no vale la pena lo de dentro. La
verdad es que es muy nueva y no parece que vayamos a encontrar nada interesante en
el interior así que decidimos no entrar y verla desde fuera.

        Se ve imponente. Es una de las tres más grandes del mundo con San Pedro y la
de Sevilla. Damos una vuelta alrededor para hacer unas fotos y bajamos por una calle
lateral hasta el río.

      Paseando encontramos una parada de bus que nos lleva directamente a la Torre
de Londres. Debe ser la única línea auténtica. Un autobús antiguo de dos pisos, de
esos en los que se entra por una esquina trasera.

      Subimos y en unos minutos estamos frente a la Torre, que en realidad no es
sólo una torre sino una fortaleza en la que se guardan las joyas de la corona.
      Hay grandes colas para entrar y un pequeño complejo, lleno de tiendas de
recuerdos: cuervos de peluche incluidos,…..

       Es una de las atracciones más caras de todo Londres. Nosotros no entramos.
Algún amigo que lo hizo nos lo desaconsejó ya que no hay mucho que ver
exceptuando las fotos al lado de los guardias, que por cierto no asoman a la puerta no
les vayas a hacer una foto “gratis” o las joyas de la corona.

      El puente sobre el Támesis está justo al lado. Nos acercamos caminando y
compramos la entrada. Pasamos un control exhaustivo con detectores de metales y
todo eso y tras una foto recuerdo que nos hacen subimos en el ascensor.

      Para nuestra sorpresa no hay ninguna terraza exterior, sino una galería de
ventanales que atraviesa el río entre las dos torres. En la primera torre vemos un
vídeo con la explicación de turno, sobre la construcción y proyectos que se hicieron
del puente. Después atravesamos la galería enmoquetada, en la que hay una especie

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de exposición de juegos para niños pequeños. Cada poco vemos un pequeño altillo de
dos o tres escalones para poder observar el río, eso sí … tras los cristales.

      A la salida encontramos en el paseo justo en la orilla del río, una cafetería con
mesas fuera y donde se pueden tomar bocadillos y bebidas.

      Conseguimos un banco con vistas al río y nos disponemos a dar cuenta de los
bocatas que tenemos en la mochila.

     La zona está llena de bancos pero invadida de gente. Todos como nosotros,
comiendo o tomando el café. Son ya casi las tres hora española. Tomamos un café y
como aún es temprano, de regreso al centro decidimos aprovechar para visitar el
Museo de Historia Natural.

       Está al otro lado de la ciudad. El edificio es impresionante. Construido en el
siglo XIX, tiene la fachada en terracota, con el estilo de la época victoriana.

      Impresiona también su salón central, en el que exhiben un gran esqueleto de
diplodocus y otros dinosaurios menores. Es sábado y está lleno de gente.
Especialmente niños. Merece la pena visitarlo. Hay de todo, una Sequoia de más de
mil años, un tronco de árbol petrificado de Arizona, con aspecto de mármol,
colecciones de fósiles, plantas, esqueletos, minerales, etc…

       Recorremos todas las salas que podemos, en medio de una multitud. A la
salida, continuando calle arriba visita obligada a los almacenes Harrod’s y al
atardecer regresamos al camping.

      Día 7 (Domingo 30) Picadilly Circus, Covent Garden.

       Por la mañana, descansamos en el camping. Han sido unos días ajetreados,
mañana toca ponerse en marcha y nuestro plan del día es hacer la última visita por la
tarde en plan más relajado.

       Nuestro recorrido del día consiste en callejear por Picadilly y el Covent
Garden. En nuestro periplo descubrimos Leicester Square, una plaza amplia llena de
bancos para sentarse (hay que pelearse para pillar uno libre) y todo tipo de
chiringuitos para comer, de las más diversas cadenas.

      Muy cerca de allí está Covent Garden, una especie de nave, en lo que fue un
antiguo mercado y hoy lleno de puestos callejeros de artesanía, actuaciones en vivo
de todo tipo, desde malabaristas hasta actuaciones musicales.

      Hay también montones de cafés y otros locales de ocio. Al igual que ocurre
con los bancos de Leicester Square, aquí también hay que espabilar para conseguir
una mesa en un café.

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Es domingo y está lleno de gente. Vale la pena visitarlo, el edificio es
espectacular.

       Volvemos caminando hasta Picadilly y luego continuamos hasta el río, para
hacer las últimas fotos del Parlamento y el Támesis, ya casi de noche antes de dar por
terminada la visita a Londres.

      Día 8 (Lunes 31 julio) Londres-York 318 Km.

       Despertamos a las 7:15 hora española. Salimos del camping con la ayuda del
gps, esta vez cargado y con mil ojos. Poco a poco nos vamos alejando atravesando el
laberinto de calles bordeadas de casas bajas y calles no muy anchas. Hay una ruta
más directa atravesando la City of Westminster, pero la desechamos por posibles
problemas, estrecheces para pasar con la caravana y restricciones de tráfico. La ruta
elegida resulta más fácil de lo esperado. No hay además demasiado tráfico a estas
horas.

       Queremos llegar cuanto antes en línea lo más recta posible a la M25, una
especie de circunvalación que rodea Londres a varios kms de distancia del centro.
       Todo va perfecto hasta que en un lío de cruces de autopistas nos perdemos. El
gps nos ordena dar “media vuelta”. Por fin encontramos el rumbo correcto, primero a
través de la M25 y luego entramos en la M1, hacia el norte.

      Nos quedan unos 400 kms hasta York.

       El tiempo va cambiando conforme subimos, cada vez más nublado. Queremos
llegar a la hora de comer pero comienza a llover más y más y el tráfico se ralentiza.
Se vuelve más intenso. Pensamos si será operación salida o regreso (es 31 de julio)
Pero como es habitual no hay patrullas de tráfico. Parece que todo lo encomiendan a
las cámaras de velocidad.

     Llueve cada vez más, parece que se fuera a hacer de noche y aminoramos la
marcha. La lluvia nos retrasa pero al fin encontramos el camping:

      Naburn Lock Caravan Park ****
      York/Naburn - Yorkshire & Humberside
      YO19 4RU York/Naburn

      Está situado en Naburn, un pueblecito a unos 10 kms de York. Son las 15:30.
La chica de recepción habla que no se le entiende nada, parece no escucharnos o no
me entiende ella a mi.

      No nos piden nada, ni pasaporte, tan sólo cubrimos una ficha, pero eso sí, nos
cobra por anticipado como todos aquí en Gran Bretaña.

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El camping no está mal. Hierba verde, bastante llano, aunque con escasos
servicios, algo que será general en toda la isla. Sólo 4 lavaderos. Nos llama la
atención la zona reservada “sólo para adultos” (Adults only)

      Comemos y damos una vuelta con las bicis. Descubrimos un pequeño
riachuelo detrás del camping.

     Es muy estrecho y por él navegan unos curiosos barcos muy estrechos también
como vagones de tren. Hay un cartel que anuncia pomposamente England
Waterways en el pequeño embarcadero.

       Ha parado de llover y en los barcos ya están cenando o preparando la cena. Es
media tarde. Parece que un servicio de barcos enlaza el centro de York con este
embarcadero, a modo de bus turístico. Anochece y volvemos a la caravana, cenamos
y ¡a dormir! con el sonido de algún chaparrón que cae.

      Día 9. Martes 1. Fountains Abbey

                                            El tiempo sigue revuelto. Peor que el día
                                     anterior. Más nubes que claros aunque no llueve.
                                     La temperatura bastante más fresca que en
                                     Londres. Nos levantamos temprano, rumbo
                                     a Fountain Abbey, una de las grandes abadías
                                     que merece la pena visitar.
                                            Estamos a unos 64 kms. La carretera es
                                     buena, buen firme pero mucho tráfico, no llueve.
                                     Cerca ya de la abadía cogemos un tramo de
autopista.

       Llegamos antes de la hora. Sólo hay un coche. Fountains Abbey Abren a las
diez y llegamos veinte minutos antes.

        El recinto incluye unos inmensos jardines y bosques así como un lago
artificial. Llueve un poco así que curioseamos un poco en la tienda de recuerdos para
hacer tiempo y esperar a que pare de llover. La señora de la caja, amable nos explica
el recorrido y nos proporciona un plano y folletos.

       Llueve insistentemente, una lluvia fina. No para, así que emprendemos la
marcha, primero en dirección a la casita del molino y luego siguiendo un camino que
debe ser un alivio los días de calor y hoy un congelador. La abadía aparece en un
claro, rodeada por un lado de un prado en pendiente y por el otro de un riachuelo.

      Las ruinas de lo que fue la iglesia son grandiosas, dignas de cualquier catedral
de hoy día. Al lado corre un pequeño riachuelo. Recorremos la abadía y nos dirigimos
por un camino hacia el estanque artificial, la torre octogonal y la llamada silla de Ana

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Bolena, mirador desde el que se contempla la torre. Ha parado de llover e incluso
parece que sale el sol.

       Digo parece porque cuando llegamos al lago comienza a llover a mares y ya no
parará casi en todo el día. El camino de vuelta al coche es por otro lado, rodeando el
recinto. Atravesamos una valla que nos advierte del peligro: ciervos sueltos. Mientras
subimos una colina en medio de un diluvio, una manada de ciervos refugiada bajo un
árbol, nos mira sin mucho interés.

      Como sopas llegamos a la entrada y ahora sí, está repleta de gente. Entramos
en la cafetería a reponer fuerzas y tomar un café con algún pedazo de tarta, de
chocolate por supuesto….

       Por fin sale el sol, durante el camino de vuelta al camping. Llegamos bastante
tarde porque hay mucho tráfico. Nuestra idea es comer y coger el bus hasta York
(pasa justo delante del camping)

      En la parada comprobamos que el próximo pasa a las siete, demasiado tarde
para nosotros. Cogemos el coche y nos desplazamos al Park and Ride cercano al
lado de un Tesco. Cada poco pasa un bus así que cogemos el primero. 4 libras dos
personas y niño. Nos lleva al mismo centro.

       York es una ciudad pequeña con una parte medieval, empedrada. Se recorre
bien a pie. Mientras buscamos la catedral, comienza de nuevo a llover, cada vez más.
       Nos refugiamos dentro. Allí, los turistas pululan por todas partes. En una
capilla central, no accesible al público, canta un coro acompañado de órgano. Todos
uniformados como de monaguillos….

     Al fondo de la nave central, un ruido llama nuestra atención .. y la de todo el
mundo.

      Un enorme chorro de agua se filtra por alguna torre y cae sobre el techo de una
especie de recinto de madera con ventanales de cristal. Los propios del lugar no se
inmutan mucho.

      Un cartel reza que la iglesia se sostiene sin fondos estatales. Tal vez haga falta
un esfuerzo para arreglar las goteras.

       El ruido del chaparrón se incrementa y se convierte en una improvisada
atracción para los que recorremos la catedral.

      Salimos y continúa lloviendo. En un momento que parece en calma salimos en
busca de las shambles, casitas de adobe y madera, típicas del barrio de los carniceros.
En la zona hay tiendas para turistas y algún que otro restaurante. Todo está ya
cerrado, aunque no es de noche, lo parece. Antes de irnos entramos en una pequeña

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pizzería a tomar algo. El camarero nos marea con el agua mineral, que
si sparkling que sinatural… Nos deja por imposibles y nos trae la que le da la gana.

      Sparkling viene siendo con gas, pero lo descubrimos más tarde……

     Volvemos al bus y al P+R. Ahora ha parado de llover y después de unas
compras en Tesco, regresamos al camping.

      Día 10. 2 de agosto. York-Edimburgo (352 kms)

       Despertador a las siete y media. Salimos de York. No llueve. Hacemos el
mismo recorrido que para ir a la abadía, hasta llegar a la autopista del norte. Tienen
una forma muy práctica de señalar a dónde vas. En lugar de poner Edinburgh o algún
otro lugar importante en esa dirección, en los carteles señala The North.

       Ya en la autopista, comienza de nuevo la lluvia, cada vez más. Cada poco
tiempo, se convierte en una carretera, con desdobles tipo autopista pero con cruces a
nivel y a veces casi sin arcenes. Poco a poco nos acercamos a the borders (la frontera
con Escocia).

      Cruzamos la frontera en la que nos dan la bienvenida un cartel y unas banderas
escocesas en una colina y un aparcamiento con mirador suponemos que con vistas y
hoy cubierto por las nubes, en medio de un diluvio.

      La temperatura baja a 13 grados, a media mañana lo que significa frío para
nosotros en pleno mes de agosto. Y mientras en España se cuecen con los incendios
según las noticias que nos llegan.

       El temporal arrecia cuando llegamos cerca de Edimburgo, en la circunvalación.
Nos equivocamos de salida o más bien se equivoca el gps que dice salga a la
derecha y era lógicamente al revés. Debemos dar la vuelta pero nos pilla un enorme
atasco que nos retrasa.

      Tras una hora de vueltas y atascos vemos el anuncio del camping.

      Se trata del:

      Mortonhall Car.Park ****
      38 Mortonhall Gate
      EH16 6TJ Edinburgh

      Está en una zona verde o complejo de recreo, en las afueras. Lugar
aparentemente tranquilo, pero es un camping de masas. Que según pasa el día se llena
de gente.

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El camping es bonito, enorme con mucha hierba y algunos árboles. Caminos
asfaltados. Nos dan un plano gigante con indicaciones de nuestro punto de acampada.
No hay parcelas independientes, sino unos números en el suelo, en medio de la
hierba. Está repleto y aquí sí que los extranjeros somos mayoría. Hay alemanes,
italianos, franceses y algún que otro español.

      Los servicios aunque modernos son escasísimos para la cantidad de gente que
hay. Lo de siempre.

      Por lo visto es la tónica general en toda la isla.

      Campings impecables, muy bien acondicionados pero luego cinco duchas en
cada pabellón de servicios para 300 personas o dos lavaderos para otros tantos.

       Mientras nos instalamos diluvia, así que nos refugiamos en la caravana hasta
que pare para poder desenganchar. Tan sólo hemos bajado patas y conectado la
corriente.

       Casi descartamos acercarnos al centro por la tarde, pero sobre las seis, para de
llover y nos arriesgamos.

       El autobús para muy cerquita. Son los Lothian Buses. Tienen un original
artefacto para pagar. Sueltas las monedas en una especie de tolva que las traga y
cuenta en una pantallita. Adultos 1 libra, niños 0,60. Por otra ranura, salen los
billetes.
       Recorremos parte del centro, Rose Street, Queen Princess y observamos de
lejos el castillo, subido en una montaña de piedra negra, por lo visto de origen
volcánico.

     Anochece y después de un par de fotos subimos al número 11 de vuelta.
Mañana será otro día. Esperamos que no llueva.

      Subimos al piso de arriba en el que también viaja una familia de franceses.
Suponemos que también del camping. A medio camino, en una de las paradas se para
y apaga el motor. La gente se baja.

      Los extranjeros, miramos mosqueados por la ventanilla a uno y otro lado pero
seguimos sentados. ¡Aún no hemos llegado al camping!

      Al cabo de un minuto, el autobús vuelve a arrancar pero descubrimos que
vuelve al centro. Los franceses se bajan en la parada siguiente.

      Al parecer aunque es el 11, por lo visto no hace siempre el mismo recorrido,
así que nos bajamos en cuanto podemos, casi ya de nuevo en el centro y cogemos el
de vuelta, que tarda un montón en pasar.

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Ya es de noche y pregunto al conductor si va a Mortonhall.

      En el viaje de vuelta, vemos a los franceses todavía andando, a unos dos kms
del camping.

                             Día 11. 3 de agosto. Edinburgh

                             Día de sol radiante, totalmente diferente al día anterior.
                       Nos levantamos tarde. A las ocho. Desayuno y al autobús.
                       Perdemos por poco el primero y toca esperar.

                            Nuestro destino es el castillo, bordeamos la montaña y
                     subimos por unas escaleras hasta la explanada, delante de la
                     puerta. Es donde se celebra el Tattoo Festival. Las gradas ya
están montadas para el evento.

       La cola para entrar es la más larga que hemos visto hasta ahora en Edinburgh
todas nuestras visitas incluidas las de Londres. Al estilo Disney o Port Aventura,
un cartelito indica, 50 minutos.

      Hacemos cola. Las excursiones, autobuses llenos van llegando. Muchos
españoles. Entramos y lo vemos todo. El museo militar, las mazmorras, todo
reconstruido y perfectamente ambientado, con sonidos grabados y juegos de luces.
Como un parque de atracciones……

       Las joyas de la corona escocesa, hasta 1996 en Londres, son la estrella del
lugar, así como la piedra del destino.

      El resto, murallas, cañones varios y unas impresionantes vistas de la ciudad
completa el conjunto. También de vez en cuando algún guía local con falda escocesa
pone una nota de color.

      Hace calor, salimos hacia la Milla Real, plagada de tiendas de recuerdos,
cervecerías y edificios principales. Al comienzo de la calle, el paraíso de los
entendidos, con docenas de marcas y tipos de whisky. Los precios: por lo que vimos
más caros que en España.

        Bajamos a comer, en una pizzería y recorremos Princess Street, hasta Canon
Hill.

       Esta vez, vistas del mar, zona del puerto a lo lejos y de nuevo al autobús. El día
que apareció despejado se va cubriendo de nubes otra vez. Mañana nos esperan
las Highlands.

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Día 12. 4 de agosto. Edinburgh-Fort Augustus. 254 Km.

      Salimos un día nublado y fresco como es lo habitual desde que dejamos
Londres. Sobre las nueve de la mañana. Optamos por hacer la ruta hasta Fort
Augustus, en el extremo occidental del lago Ness, víaPerth. Poco a poco el paisaje se
hace más montañoso. La autopista termina pronto y continuamos hacia el norte.

       Las montañas rodean la carretera que va serpenteando entre pinos y abetos que
alternan con zonas más despejadas aunque verdes. Los montes son curiosos, porque
los que no tienen árboles están completamente verdes, como alfombrados. Un letrero
nos da la bienvenida a las Highlands y nos adentramos dirección Inverness a la
espera de nuestro desvío.

       La carretera normal, alterna con tramos de doble carril y cada vez se estrecha
más. Nos equivocamos en el desvío y nos lo saltamos. Tenemos que tomar una
alternativa unos kms más adelante ya que con la caravana no aparece ningún lugar
dónde dar la vuelta, ni siquiera una gasolinera.

       A unos 15 kms cogemos el nuevo desvío. La carretera es muy mala,
estrechísima y aparece por fin una gasolinera donde paramos a repostar.
       No queremos adentrarnos por estas carreteras sin combustible. Pregunto a la
dependienta por Fort William (lugar por el que debemos pasar) y no me entiende, así
que pregunto por el otro Fort, Fort Augustusy ahora sí, me confirma que debo girar a
la izquierda en el siguiente cruce.

      A partir de aquí la carretera es tan estrella que cuando nos cruzamos con otro
coche casi debemos parar.

       Seguimos así muy despacio kilómetros y kilómetros, ya que aunque falta poco
para llegar, se hace eterno. Detrás una fila de coches aguarda un tramo recto donde
poder pasarnos.

      Ahora el paisaje es de pocos árboles, laderas peladas y alfombradas de verde y
algún que otro lago pequeño.

       Después de una hora de viaje por “la nada” se comienza a ver “vida
inteligente” algún que otro B&B Bed and Breakfast.

      La carretera mejora y es ahora más ancha.

      Al fin cogemos la ruta directa a Fort Augustus, el tráfico se intensifica. En una
zona boscosa se nos cruza un cervatillo que baja por una ladera. Seguramente a beber
agua a algún lago cercano. Gracias a que vamos muy despacio, no ocurre nada.

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Llegamos al camping de Fort Augustus a la hora de comer. Es pequeño. Una
señora muy mayor nos atiende (¿Cuándo se jubilan?)

       El camping está en:

       Fort Augustus C. & C. Park ****
       PH32 4DS Fort Augustus
       Gran Bretaña

       Por supuesto cobra por adelantado y no admiten Visa (por primera vez en todo
el viaje) 32 libras por dos noches.

      Con hierba, gravilla para las caravanas y como es habitual pocos servicios. Por
ejemplo para lavar los cacharros sólo dos fregaderos. Se va llenando de gente según
avanza el día.

      Cuando llegamos a la parcela otro “señor mayor” viene a controlar que lo
hacemos bien y , a pesar de haber alineado la caravana perfectamente, insiste en que
la movamos ¿un milímetro? hasta que queda conforme. Sólo le faltó sacar un metro y
comprobar.

       Nos indica como poner el toldo: coche+toldo+caravana. Aquí al igual que
hemos comprobado en otros campings tienen obsesión con el toldo (the awning) al
que le dan mucha importancia si lo tienes o no e incluso te cobran más en algunos.

       Comemos y con la bici nos acercamos al pueblo. Está a unos dos kms. Son
unas pocas casas entorno a unas esclusas que permiten el tránsito de los barcos del
canal de Caledonia hasta el lago Ness.

      El funcionamiento es un auténtico espectáculo y vemos como una excursión de
españoles se ha detenido a ver las maniobras y descansar un rato comprando en
alguna tienda de recuerdos.

       En el pueblo hay un pequeño super en el que nos abastecemos.

        Nos acercamos a la orilla del lago que se ve inmenso, oscuro, de agua no muy
fría, aunque ni rastro del monstruo.
        Eso sí, en las tiendas de recuerdos, carteles turísticos de carretera y folletos, el
monstruo es la estrella.

      Por la tarde, aprovechamos para descansar en el camping, jugando a las palas o
con una pequeña pelota en el césped. Pero al cabo de un rato el eficiente empleado de
la mañana, vuelve a la carga, esta vez para decirnos algo que interpretamos como que
… “no se puede jugar sobre el césped” así que tras mirarlo con no muy buena cara
dejamos de jugar.

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No sería el único problema en el viaje, con los juegos en algún camping.

       Empleamos el resto del tiempo en contemplar el paisaje. Al otro lado de la
valla, hay un campo de golf y unas praderas inmensas en las que pastan unas ovejas,
muy raras, de cabeza negra, junto con algún que otro conejo.

      Día 13. 5 de agosto. Loch Ness,Inverness.

       Hoy recorreremos el lago, treinta y tantos kms de longitud hasta el otro
extremo cerca de Inverness. Comenzamos por la carretera A82 que lo bordea por el
norte. Es un día de nubes y claros, aunque predomina el sol. Durante el recorrido
paramos en distintas zonas para admirar el lago.

       La primera parada es en las ruinas del castillo de Uquhart. Parece ser la zona
preferida por el monstruo para hacer sus apariciones. Escudriñamos la superficie del
agua con nuestros prismáticos pero nada, ni rastro.

       En el aparcamiento un minibús con turistas se detiene y la guía al vernos nos
da amablemente un librito en español con información detallada del lago y monstruo
incluidos.

                                          La siguiente parada es en una especie de
                                    centro de interpretación del lago y monstruo
                                    (Ness Exhibition Center), rodeado de una serie
                                    de tiendas de recuerdos en las que hacemos
                                    alguna compra.

                                           Hay de todo. Camisetas del monstruo,
                                    figuras de cerámica, imanes para la nevera,
                                    llaveros, bolis, y todo lo que se pueda uno
                                    imaginar.,

      Continuamos hasta Inverness, la capital de las Highlands, ciudad pequeña de
unos 60000.

       Loch Ness habitantes. Aparcamos en un centro comercial y paseamos por su
zona peatonal y comercial, muy animada a media mañana, con músicos callejeros,
gente comprando, etc… Nos acercamos al castillo, desde el que se obtienen unas
vistas magníficas del río y la ciudad.

     Buscamos la salida de la ciudad. Nuestra intención es volver a Fort
Augustus por la orilla sur del lago.

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Cruzamos el canal de Caledonia, un pequeño río que comunica con el
lago Ness, en el que hacemos la consabida foto de la ciudad con un pequeño puente
colgante detrás.

       Nos adentramos en la B852 que bordea el lago. Hay menos tráfico y peor
carretera que por la otra orilla, con los ya famosos passing place. Por el recorrido
encontramos algún ciclista y varias autocaravanas italianas. Ni rastro de españoles.

       Hacemos un alto para comer, en un aparcadero a orillas del lago. Hay una
bajada hasta una especie de playita de cantos… En realidad no hay playa en ningún
lugar del lago, tan sólo unas zonas de rocas y cantos rodados.

      Sacamos los bocatas y comemos contemplando al fondo la zona de Uquhart.
Alguno se atreve a descalzarse y meter los pies en el agua. Hay hasta un oleaje
inquietante. Pero ….. nada…. Nessie sigue sin aparecer.

       Continuamos viaje y nos detenemos en Foyers, un punto en el mapa, donde los
indicadores nos anuncian una catarata. Paramos y nos adentramos en una zona muy
frondosa…. Buscamos la catarata, bajando por unas escaleras de madera hasta lo más
profundo del bosque. Por fin llegamos a una plataforma desde la que se contempla la
catarata que cae por una pared en vertical. Una foto y seguimos.

      A media tarde llegamos al camping. El tiempo ha ido cambiando a peor.
                               Llueve intensamente una lluvia fina.

                                        Descansamos un rato y antes de cenar
                                  aprovechamos para recorrer el campo de golf en
                                  la zona de atrás del camping.

                                         Sobre las doce de la noche, observamos
                                  que aunque no es de día, hay bastante claridad a
                                  pesar de estar cubierto.

      Buscando a Nessie

      Día 14. Domingo 6 de agosto. Fort Augustus-Balmacara 85 Km.

      Hoy nos desplazaremos hasta las inmediaciones de la isla Skye,

      Nuestro próximo y último objetivo en el norte. Salimos a las diez de la
mañana. Bajamos hasta Invergarry para encontrar la A87. El recorrido es corto
apenas 90 kms. Buena carretera entre pinos y abetos. Todo muy frondoso. Cada vez
hay más tráfico. Aparecen pequeñas montañas, alfombradas de verde y valles. Algún
que otro lago. Dejamos Eilean Donan Castle a nuestra izquierda.

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Llegamos por fin al Reraig Caravan Site. (www.reraig.com) Un curioso
camping. Forma más o menos circular. Rodeado de árboles. Como un claro en medio
de un bosque. En él no hay recepción. En la entrada un cartel nos invita a acercarnos
hasta una caseta de madera, al fondo, llena de folletos e información de la zona.
Nadie sale a recibirnos. Hay bastantes parcelas libres. Caravanas y alguna tienda.
Todo está muy tranquilo.

                                            No nos aclaramos y nos vamos a buscar
                                      otro que tenemos como alternativa en la zona,
                                      pero no aparece. Puede que ya no funcione
                                      porque no hay carteles ni rastro de él.
                                            Optamos por volver al Reraig y esta vez
                                      leemos con detenimiento todos los avisos y
                                      comunicados de la caseta.
                                            Por fin encontramos un aviso que
                                      informa de las parcelas para caravanas (1 a 36)
                                      y que se pague en la casa de guarda (Warden
                                      House) de 17:30 a 22:30
      Eilean Donan Castle

      Definitivamente es un ¡camping autoservicio! y nos instalamos sin más. La
impresión que da al principio es un poco tétrica. Rodeado de un bosque muy tupido y
con una gran casa del guarda, suponemos que de los dueños, con tejado de pizarra
y     un edificio rectangular de planta baja, que alberga los baños y servicios.

      Y al fondo la pequeña caseta de información. Ocupamos nuestra parcela bajo
uno de los pocos árboles y al poco rato nos ataca una nube de mosquitos. Son muy
pequeños pero no inofensivos. Pican y te dejan la piel enrojecida.

      En medio de la comida cambiamos de sitio la caravana a una zona más
despejada donde los mosquitos no abundan y continuamos montando todo.

       Comemos y salimos a visitar Eilean Donan Castle que está en las
proximidades. En el aparcamiento cantidad de españoles e italianos. Cruzamos el
pequeño puente de piedra tras pagar 10.50 libras por el family ticket o entrada
familiar. Visitamos los salones, cocina y resto de dependencias. Merece la pena verlo.

       Al salir continuamos carretera hasta Kyle of Lochalsh. Es la entrada a la
isla Skye. Un pequeño pueblo con bancos, cajeros, un super. ….. Es domingo y todo
está cerrado pero aprovechamos para repostar.

      En toda la zona los indicadores de la carretera están en inglés y gaélico.

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De vuelta al camping, veo que hay luz en el vestíbulo de la casa del guarda así
que me acerco a pagar. Me recibe amablemente y pago en efectivo 23 libras por dos
noches.

      Me da abundante cambio en monedas y me indica que es para las duchas. 20
peniques una ducha de agua caliente. Es el único camping donde nos han cobrado por
ello.

      A pesar de la primera impresión que da el camping, los baños están muy bien
acondicionados. Todo muy limpio. Incluso hay un pequeño cuartito para plancha.
Fregaderos con agua caliente, etc….

      Es un lugar que vale la pena si no fuera por los mosquitos. Al atardecer se
hacen insoportables. Hay que ponerse a salvo como sea o te comen vivo.

      Día 15. Lunes 7 de agosto. Isla Skye
      Salimos hacia Kyle of Lochalsh, puerta entrada a la isla Skye, la mayor de
las Hébridas. Enfilamos el puente y vemos con sorpresa que no hay peaje. Habíamos
                                  oído que sí pero parece que lo han suprimido.
                                  Pensamos recorrer la isla haciendo un círculo.

                                            La carretera es estrecha pero muy bien
                                    asfaltada y con sus dos carriles.
                                           Hacemos una primera parada al borde de
                                    un riachuelo y cómo no, mientras nos hacemos
                                    fotos en un puente de piedra nos comen los
                                    mosquitos.

         Isla Skye

                                           Seguimos por la A87 hasta Portree, pueblo
                                     marinero y capital de la isla. Allí encontramos
                                     muchos españoles, recorriendo las tiendas de
                                     recuerdos.

                                           En el puerto una pintoresca hilera de casas
                                     con fachadas de colores y algunos restaurantes.
                                     Llueve a ratos. Seguimos ruta hacia Kilt Rock por
                                     la A855, un acantilado vertical, con mirador.
                                     Lleno de excursiones.
      Kyle of Lochalsh

      Cada poco hay un pequeño aparcamiento o un mirador en el que detenerse a
contemplar el paisaje. A un lado los montes Cuillin, al otro el mar y las islas vecinas.

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Algún castillo en ruinas. Es un paisaje siempre verde, alternando las zonas
alfombradas con otras boscosas y por supuesto numerosos riachuelos.

      Atravesamos los pequeños pueblos costeros, Staffin, Flodigarry y Uig.

     Nos detenemos a comer fuera de la carretera, en una zona de verdes prados con
montañas al fondo, alguna cubierta de niebla.

      Las ovejas y carneros de cabeza negra nos vigilan. Sale el sol, aunque ya va
cayendo la tarde.

       De vuelta, antes de salir de la isla, queremos visitar un refugio de focas y
nutrias. Está en Kilerhea a la derecha antes de salir de la isla.

      Ahora sí que nos adentramos en una carretera realmente estrecha. Para
cruzarse hay que utilizar los passing place.

      Un letrero anuncia pendientes del 20%. La carretera es infernal, aunque con
poco tráfico.

      Llegamos al aparcamiento. Después toca andar unos 15 minutos. En un
mirador de madera (al estilo de los de Doñana o Ruidera) hay unos bancos y
ventanucos orientados hacia un entrante del mar.

    Incluso están provistos de prismáticos. Sólo hay otras tres personas en ese
momento.

      No vemos nada. Ni rastro de focas.

       Al cabo de un largo rato observando descubrimos a lo lejos una foca tomando
el sol sobre una roca. Poco a poco vemos otra cabeza que asoma en el agua … y otra
…

      Contamos unas ocho, aunque puede que en algún caso se tratase de la misma
                               que vuelve a emerger.

                                           Se ven bastante lejos. El mirador está alto.

                                         También hay aves marinas de todo tipo. De
                                  las nutrias, nada.

                                        Volvemos al camping. Hay que prepararlo
                                  todo para la larga etapa de mañana.

      Portree

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Día 16. Martes 8 de agosto. Balmacara-Buxton 659 Km.

      Enganchamos la caravana en medio de un ataque de mosquitos furiosos. Es
temprano. Hemos puesto el reloj a las siete.

      Salimos en dirección Fort William. Pueblo muy turístico, lleno de hotelitos y
bed and breakfast. Cerca está el Ben Nevis (el monte más alto).

      Nos pilla una zona de obras con retenciones y mucho tráfico.

      No se puede correr. Seguimos en zona de carreteras estrechas y llenas de
coches.

      La carretera va mejorando. Bajamos por la A82 hasta Glasgow, que
atravesamos fácilmente ya en autopista. Queremos parar a comer y repostar pero tan
pronto hay muchas gasolineras como ninguna. Paramos pero no hay gasolina 95, así
que toca continuar.

      Llegamos a un área de servicio, del estilo de las de España o Francia. Bien
provista de restaurante, autoservicio y tienda. Comemos y rápidamente seguimos
camino.

      Pasamos Manchester. Un lío de autopistas. Optamos por seguir sin pagar.
Conseguimos salir sin equivocarnos y salimos de las autopistas en dirección Buxton,
nuestra próxima parada.

        Es un pueblo balneario, del estilo de Bath pero más pequeño. En los
alrededores tenemos varios campings. Atravesamos el pueblo buscando el primero de
la lista.

        Nos dirijimos al más grande, Newhaven Holiday Park, y lo encontramos lleno
(full site), sin nadie que nos atienda en recepción y ni un extranjero. Parece más bien
un camping de vacaciones repleto de ingleses así que nos vamos a otro.

      Retrocedemos y buscamos pero, se hace tarde, casi es de noche y nos
decidimos a entrar en una granja que anuncia sitio para caravanas.

      El lugar es siniestro, la entrada por un camino por el que sólo cabemos
nosotros. Bastante descuidado, poca limpieza. Un prado de hierba sin cortar, sirve de
gran parcela para caravanas y tiendas. Algunas hay que también se han atrevido a
pernoctar allí. Por lo menos hay toma de corriente y agua.

      Pero los servicios son infames. Como es solo para una noche no nos importa.
Después de un chaparrón, cae la noche y todo queda sumido en la oscuridad más
absoluta.

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Día 17. Miércoles 9 de agosto. Buxton

      Por la mañana salimos temprano corriendo en busca de algo mejor y para
aprovechar el día.

      Casi en el casco urbano de Buxton, encontramos el Lime Tree Park. Hay suerte
y tenemos sitio a pesar de que hay bastante gente.

      La señora de recepción nos atiende amablemente y me indica que llamará a su
marido para que nos indique la parcela. Pagamos 36 libras por dos noches.

      Al cabo de un rato aparece subido en un cortacésped y nos lleva a la parcela.
Está en la zona alta. Hay que subir una cuesta de pendiente considerable, pero el
coche lo hace sin problemas.

       El sitio estupendo. Muy ordenado. Parcelas con césped y gravilla para las
caravanas. Aseos muy bien cuidados. Duchas limpias y suficientes. De lo mejor del
viaje.

       La única pega es que es un lugar muy venteado, en una zona alta. Sopla por
todas partes.

       Nos instalamos y nos acercamos a Buxton para abastecernos en un super muy
surtido a tan sólo 2 kms del camping.

       Por la tarde nos acercamos a Chastworth House. Casi es la hora de cierre pero
queremos verla hoy. La casa no es gran cosa por fuera pero tiene una sala de
esculturas y unos jardines espectaculares. Más que casa es una mansión enorme pero
no dejan ver todas las dependencias.

      Merece la pena pararse en la sala de esculturas. Allí rodaron una escena de la
nueva Orgullo y Prejuicio. Se puede contemplar el vestido que
llevaba Keira Knightleyen la escena que rodaron allí.

                                          Los jardines merecen la pena, con una
                                    cascada en escalera desde la que se contempla
                                    toda la casa y resto de jardines, laberinto,
                                    fuentes, etc.
                                          Vuelta al camping. Es tarde y mañana
                                    espera una jornada en bicicleta.

      Chastworth House

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Día 18. Jueves 10 de agosto. East Midlands. Tissington Trail. Peak District
National Park

       Hoy haremos una ruta en bici. La zona está plagada de antiguas líneas de
ferrocarril, convertidas en rutas cicloturistas.

       Escogemos el Tissington Trail y después de cargar las bicis en el coche nos
dirigimos a la Old Station de Tissington, pero observamos que el aparcamiento es de
pago, así que dejamos el coche en otro cercano y libre, dónde ya comienza a llegar
gente para hacer la ruta.

      La mañana se presenta con claros y nubes con mucho viento, como viene
siendo habitual en la zona. Nos pertrechamos con chubasqueros y mochilas con el
                                   bocadillo y emprendemos viaje. Salimos de
                                   la Old Station con dirección Ashbourne a unos 6
                                   kms. El recorrido es fácil, por un camino de
                                   tierra en suave pendiente. Atravesamos algún
                                   puente reconstruido y después de atravesar un
                                   túnel muy largo, llegamos hasta el mismo centro
                                   de Ashbourne pero no parecetener continuidad
                                   por lo que damos la vuelta y paramos en la
                                   estación de Ashbourne a descansar y comer algo.

      Tissington Trail

      Allí hay un puesto de alquiler de bicis para el que haya venido sin la suya y
también unos bancos y mesas a modo de merendero. Comienza a llover.

      Poco a poco la ruta se llena de gente a pie y en bicis.

       Volvemos a Tissington y continuamos al otro extremo de la ruta pero sin llegar
al final.

       Por la tarde queremos visitar los Peaks. Hacemos el recorrido en coche,
describiendo un círculo por la zona. Nos detenemos en Arbor Low, el
llamado Stonehengedel norte, pero piden 1 libra por entrar y creemos que no vale la
pena. Continuamos el recorrido. Todos los aparcamientos de la zona son de pago. Por
fin encontramos uno que deja aparcar durante 20 minutos gratis.

      Subimos a un pico desde el que se contempla el paisaje. Gente haciendo
senderismo por todas partes, ovejas y viento, muchísimo viento que casi nos tumba.
      Hace frío y seguimos la ruta hasta Matlock, donde hay una antigua fábrica de
algodón y un teleférico, cerrados a estas horas.

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Ya en Buxton recorremos la zona peatonal muerta totalmente a las seis y media
de la tarde.

      Regreso al camping.

      Día 19. Viernes 11 de agosto. Buxton-Oxford. Costwolds. 203 Km.

       Salimos hacia el último objetivo del viaje. Oxford, dirección Stoke on
Trent. Pensamos llegar a la hora de comer pero encontramos los atascos más grandes
del viaje que nos retrasan. Por obras en los enlaces de la autopista a Birmingham. En
los alrededores de Birmingham encontramos una bifurcación M6 o M6T. Esta última
parece de peaje, la primera que vemos, pero optamos por la M6 que
atraviesa Birminghamsin problemas, aunque hay que estar muy atento al tráfico, muy
intenso y las innumerables salidas y entradas.

       Llegamos a Oxford tarde, en medio de un mar de atascos en la autopista y en
el C&C Site que teníamos seleccionado por estar prácticamente en el casco urbano y
con autobuses próximos, cuelga el cartel full site (completo). Nos vemos obligados a
retirarnos a las afueras a unos 29 kms al Cotswold View Caravan & Camping
Park (http://www.cotswoldview.f9.co.uk/).

                                          Aún hay sitios libres. Es un camping con
                                   aspecto de granja. Muy grande pero muy bien
                                   montado. Buenos servicios. Parcelas de hierba y
                                   gravilla.

      Chipping Campden

       Se hace tarde y después de comer salimos a visitar los pueblos más pintorescos
de la zona. Chipping Campden y Chipping Norton pueblos con casas típicas con
techos de paja, piedra de costwold y apenas alguna ventana. Merece la pena
visitarlos.

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Día 20. Sábado 12 de agosto. Stratford Upon Avon

                                           La ciudad de Shakespeare no está lejos y
                                    nos desplazamos hasta ella. Aparcamos en
                                    el Leisure Center, un gran aparcamiento al aire
                                    libre próximo al río. Todo comienza a llenarse de
                                    gente, concentración de moteros incluida.
                                    Comenzamos el recorrido por la oficina de
                                    turismo donde recogemos información.

                                          Es una ciudad pequeña. Lo que interesa
                                    está muy a mano, se puede recorrer andando.
      Stratford Upon Avon

       Todo está relacionado con Shakespeare. Varias casas que tuvieron vinculación
con el escritor.

     La verdad es que ninguna es nada del otro mundo pero el centro del pueblo
merece la pena visitarlo.

      Nos vamos hasta su casa natal. Por el camino, oleadas de gente, sobre todo
destacan los japoneses, que hacen cola en todas partes, se fotografían hasta en la
fachada de la casa de la madre del fundador de Harvard que contemplan con mucha
atención.

      En Henley Street, la calle de la casa de Shakespeare (the birthplace) parece que
hay una manifestación, con tanta gente que se ve.

       Plagada de tiendas de recuerdos. Hacemos cola y por fin entramos. Es una
vieja casa restaurada en estilo isabelino y que muestra entre otras cosas la habitación
donde supuestamente nació Shakespeare.

       Salimos y callejeamos un poco entre la multitud, entrando en las tiendas de
recuerdos hasta llegar de nuevo al río que surcan unos curiosos barcos alargados que
sirven para pasear o de restaurantes.

       Después de unas fotos en los jardines de la zona y un café, volvemos al coche
y vuelta al camping.

       Por la tarde nos dedicamos a recorrer el resto de la comarca, llegamos hasta
Great Tew, un pueblecito con uno de los pubs más antiguos, el Falkland Arms en un
edificio del siglo XVI.

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Pero en la puerta un cartel prohibe la entrada a menores, con lo que tenemos
que conformarnos con una foto desde fuera.

      Decidimos entonces irnos a otro en Moreton in Marsh, un pueblo cercano,
donde sí admiten niños y nos tomamos unas cervezas.

      Termina el día y volvemos al camping.

      Día 21. Domingo 13 de agosto. Oxford

     Tras un diluvio nocturno la mañana aparece amenazadora así que decidimos
posponer la visita a Oxford y esperar una mejoría para la tarde, cosa que sucede.

      Llegamos a Oxford y dejamos el coche alejado del centro ya que el
aparcamiento está difícil y además en muchas zonas funciona la ORA a pesar de ser
domingo.

       El centro está lleno de gente paseando y visitando la universidad y algún que
otro colegio.
                                            Nuestra intención no es entrar en ninguno
                                     de ellos sino callejear y conocer el centro. Aún
                                     así intentamos ver el Trinity College pero está
                                     cerrado, la biblioteca Bodleiana, también. Nos
                                     conformamos con dar una vuelta, hacer unas
                                     cuantas fotos, una de ellas en una curiosa réplica
                                     del puente de los suspiros y en el patio de
                                     uncollege.

      Trinity College. Oxford

       Después del consabido café con brownie nos retiramos al campamento. El
viaje casi ha concluido y mañana toca embarcar.

        Pero en el camping nos espera una sorpresa. En la parcela de al lado que dejó
desocupada una amable familia acaba de llegar una furgoneta tipo autocaravana que
ellos llaman van.

       Nos ponemos a jugar a las palas con tan mala suerte que una pelota de goma
roza apenas la carrocería de la furgoneta ante lo cual sus dueños (una pareja con
niños) que aún no han terminado de instalarse, salen furiosos y amenazantes
gesticulando y advirtiéndonos a gritos, que sin el van para aquí el van para allá, ante
lo que nos quedamos estupefactos porque apenas le llegamos a rozar y con una
pelotita de goma muy blanda.

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Se van a recepción refunfuñando y para nuestra suerte se cambian de parcela.

      Ha sido el único incidente desagradable de todo el viaje. En fin, maleducados
hay en todas partes, incluso en Inglaterra.

      En general ingleses y escoceses con los que hemos hablado a lo largo del viaje,
nos han tratado muy bien y han sido amables en todo momento. Aunque en alguna
                                       carretera nos han pitado por ir demasiado
                                       despacio. ¿Dónde está la flema?

                                               Un poco mosqueados por el asunto
                                        vamos recogiendo todo y preparándonos
                                        para la marcha de mañana, vigilando con el
                                        rabillo del ojo si viene el energúmeno a
                                        pincharnos las ruedas o algo por el estilo.

      Conduciendo por la izquierda

      Día 22. Lunes 14 de agosto. Oxford-Portsmouth 135 Km.

      Nos levantamos temprano y después de desayunar y recogerlo todo
emprendemos la última etapa hasta Portsmouth. El barco sale a las nueve de la noche
y no hay prisa, son unos 170 kms desde donde estamos.

      Nuestra intención es parar a comer en alguna área de servicio en la autopista.
El tiempo ha mejorado y conforme vamos hacia el sur se va aclarando aunque sin
llegar a salir el sol. Según nos vamos acercando y tras coger el desvío
a Portsmouth por la M27 nos anuncian que ya no hay más áreas de servicio con lo
que al final desembocamos directamente en la explanada de embarque sin haber
podido parar a comer.

                                         Nos quedan unas nueve horas de espera así
                                   que nos ponemos en la cola correspondiente a
                                   P&O que indica dirección Bilbao, dónde ya hay
                                   otro madrugador delante.

                                         Una vez allí bajamos hasta la estación
                                   marítima donde nos aprovisionamos con algún
                                   que otro bocadillo que nos comemos en la
                                   caravana.
      Portsmouth

      Las horas pasan despacio y poco a poco la fila aumenta.

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Dos horas antes del embarque por fin abren la taquilla y nos dan la tarjeta de
embarque. Esta vez es una cartulina verde con la B de Bilbao para colgar en el
espejo. Avanzamos hasta la barrera de entrada al barco y dejamos que pasen las horas.
Esta vez no hay camiones. Sólo coches, caravanas y alguna furgoneta. La inmensa
mayoría ingleses.

      De hecho sólo localizamos un vehículo con matrícula española.

       Llega la hora y comenzamos el embarque. Esta vez entramos por la proa y nos
toca casi en primera línea al otro lado del barco. Lugar ideal para la salida.

                                           Se va haciendo de noche y desde la
                                    cubierta contemplamos la entrada de los
                                    vehículos que quedan, el movimiento de otros
                                    barcos… como uno de Britanny que tenemos al
                                    lado. Y mientras el sol se pone nos ponemos en
                                    marcha, pasando ya totalmente de noche frente a
                                    la ultramoderna torre del puerto, iluminada con
                                    su luz azul.

      Portsmouth antes de salir

      A la mañana siguiente, con el coche en primera línea, salimos en Santurtzi en
cuanto abren la compuerta rumbo a casa. Nos quedan aún muchas horas y muchos
kms hasta Galicia.

      El viaje toca a su fin.

      Algunas cosas prácticas

      Documentación:

            Basta con el DNI aunque nosotros llevamos siempre pasaporte para tener
un documento de reserva.
            Conviene llevar el Carnet Internacional de Camping. Hay algún camping
perteneciente a alguna red (Camping and Caravanning Club) que teóricamente no
admite a gente sin él.
            Mapas. Llevamos un gps con la cartografía completa y un mapa en papel
de Michelín de toda la isla, así como diversa documentación previamente solicitada y
recibida en España desde la Oficina de Turismo Británica.

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Moneda:

             Gran Bretaña no está integrada en el euro por lo que todos los precios y
pagos están establecidos en libras esterlinas. Su manejo no es difícil. Sólo hay que
tener cuidado ya que una libra no equivale a un euro.
             Hay bastantes cajeros automáticos y también admiten pago con Visa en
casi todas partes. Ojo, en algún camping no y siempre cobran por adelantado.
Conviene llevar una cartera con libras para esos pagos inesperados e ir reponiendo de
los cajeros.

      Entradas y billetes :

               British Heritage Pass: es una tarjeta que permite la entrada a
prácticamente todas las atracciones turísticas de la isla (museos, palacios, casas,
castillos, etc) Pero conviene hacer cálculos porque sale cara si no se va a visitar todo
o casi todo. Nosotros echamos cuentas partiendo de las visitas que íbamos a hacer y
no nos salía rentable. Se compra por Internet o en las oficinas de turismo británicas.
              Muchos museos son gratuitos como el Británico o la National Gallery. Se
puede encontrar fácilmente en Internet qué cosas son gratis y cuáles cobran y cuánto
ya que todas tienen página web.
              En muchos monumentos, Westminster, etc, sale más rentable comprar lo
que llaman Family Ticket (normalmente para dos adultos y dos niños/as) y no uno
individual.
              Transporte Londres: Hay la llamada Travel Card. Hay que cerciorarse que
vale para la zona en la que acampamos. Las hay para un día, tres o siete. En la calle
existen máquinas expendedoras de billetes, aunque no en cualquier parada. En el bus
se puede pagar pero parece que no les gusta mucho.

      Gasolina:

            Por supuesto muy cara, sobre 85, 90 peniques. Se puede pagar con Visa
en todas.

      Conducción:

              Más fácil de lo que parece pero hay que tener especial cuidado en los
cruces y rotondas.
              Passing place: en algunas carreteras muy estrechas (especialmente en el
norte y en las islas) en las que no caben dos vehículos hay unos pasos para apartarse y
dejar sitio. El que lo tiene más cerca lo usa y da luces al otro vehículo para permitirle
el paso.

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La señalización es similar a la española. Ojo en los pasos de cebra,
marcados con unas farolas intermitentes con forma de globo amarillo.
             Distancias y límites de velocidad en millas. Zona urbana 30 millas (48
km), autopistas 70 millas (112 km) Es útil llevar pegada en el tablero del coche una
hoja con las equivalencias en km.
            Cuidado con las cámaras de velocidad. Toda la isla está plagada de ellas.
Son muy aparatosas, metidas en una caja amarilla, pero hay que tener ojo. Incluso en
alguna furgoneta aparcada en el arcén puedes ver una cámara asomando por una
trampilla.
             Poca presencia de vehículos de tráfico. Será por la abundancia de
cámaras, pero no hay que confiarse. “Haberlos hailos”
             Autopistas: libres de peaje excepto algún tramo de circunvalación en
Birmingham. Son excelentes. Muchas con tres carriles y áreas de servicio similares a
las españolas.
            Los alrededores de Londres son infernales. Un lío de autopistas y mucho
tráfico. Hay que ir concentrados para no equivocarse.
             Educación: no son tan educados y formalitos como parecen. En alguna
ocasión nos pitaron por ir despacio en una carretera secundaria. Aunque también los
hay amables que te ceden el paso en un cruce al ver que tienes el volante a la
izquierda.

      Clima:

            Muy cambiante y tirando a lluvioso, sobre todo en el norte. Después de
una tarde de diluvio, al día siguiente aparece despejado para volver las nubes por la
noche. Conviene llevar ropa y calzado de lluvia. La temperatura no es excesivamente
fría en verano. En Londres nos tocó sufrir una ola de calor con 40 grados, y en
Escocia bajar a 13 o 12.

      Comida:

              Bastante mala, incluso un simple sandwich o una salchicha... Hay
pizzerías y hamburgueserías como las de España que siempre te sacan de un apuro.
En Londres que es donde uno sale por la mañana del camping y no vuelve hasta la
noche, es mejor llevarse la mochila con unos bocatas made in Spain que comer los
suyos.
             Con el agua mineral al principio te marean … que si sparkling que si tal
que si cual. Sparkling es con gas.

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Los campings:

            Muy limpios y amplios en general. Sus defectos están en la poca cantidad
de fregaderos y duchas y lo poco señalizados que están. Aparece la señal cuando ya
estás muy cerca.
             Duchas: suelen estar cerradas con llave o contraseña que facilitan al
entrar.
            Enchufes: aunque llevábamos un adaptador para los baños (comprado en
el barco) no necesitamos ya que siempre tienen alguna toma europea. Para la
corriente de la caravana tampoco. Usan los mismos que en el continente.
             Reserva: no es necesaria, casi siempre hay sitio. Solamente llevamos
reserva para el de Londres (vía Internet y sin pagar nada previamente) y únicamente
nos encontramos al de Oxford completo.

      El barco: Pride of Bilbao (P&O)

             Nueve pisos. Los camarotes con ventana bastante más caros, pero no
importa. La mayor parte del tiempo que uno no duerme se lo pasa dando vueltas por
las cubiertas, en cualquiera de los bares, cines, o sala de juegos.
             El personal: Mitad inglés mitad vasco. Especialmente atento este último
con los españoles.
             Comunicaciones. No funciona el móvil, al menos no a nosotros, aunque
he visto a algunos ingleses que lo usaban. Hay cabinas telefónicas, imaginamos que
muy caras (teléfono vía satélite)
             Pagos: en libras o euros. Admiten tarjetas Visa, etc.
             Ropa: conviene llevar una mochila con pijamas, ropa de abrigo y si se
quiere provisiones, algo de comer. Comida: hay varios restaurantes de todo tipo, pero
la comida es muy inglesa, todo orientado a ellos que son aplastante mayoría. El café
horrendo. Lo más barato.. la cerveza.
             Cubiertas: Hay varias desde las que se pueden observar delfines, algún
cetáceo a lo lejos, etc. Imprescindibles los prismáticos. Ojo con el suelo mojado y las
escaleras entre cubiertas, muy inclinadas. Llevar calzado apropiado.
             Coche: No permiten entrar en la bodega para coger cosas de los vehículos
durante la travesía. Conviene llevar en unas pequeñas mochilas lo imprescindible
para el aseo, pijamas, etc. Debido al movimiento del barco, aconsejan que se
desconecten las alarmas cerrando el coche con la llave y no con el mando a distancia,
para evitar que se descargue la batería.
             Supermercado: bien surtido, pero naturalmente caro.
             Mareos: aunque no siempre, a veces se nota demasiado el movimiento del
barco. Se siente una ligera vibración de los motores y en ocasiones sí que se nota el
vaivén, cuando uno se está duchando o subiendo las escaleras, o incluso en la cama.
             Duración: hay que tener en cuenta que la ida supone pasar en el barco una
tarde, una noche, una mañana y parte de otra tarde. A la vuelta supone pasar dos
noches.

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Dónde abastecerse:

            En hipermercados: los habituales en toda la isla son los de la marca
Tesco, (similares a un Alcampo o Carrefour) seguidos de Sainsbury’s y Morrison.
            Panaderías: nada que ver con las francesas. No abundan precisamente.
Aquí el pan que se gastan es una especie de pan de molde gigante que hay que cortar,
aunque también se pueden encontrar baguettes.

      La vida diaria:

             Horarios: aunque hay supermercados que cierran muy tarde e incluso
funcionan las 24 horas del día, a media tarde (hora española) desaparecen de las
calles. El comercio cierra. Especialmente en ciudades y pueblos pequeños.
             Pubs: Los hay muy antiguos y bonitos, con nombres típicos como The
Fox, The Swam,The Bell, etc. En muchos aún no permiten la entrada a menores. No
sólo se bebe en ellos. También se puede comer.
             Pagos: admiten tarjetas en casi todas partes. En caso de necesitarlo hay
cajeros siempre a mano.
             Conviene levantarse temprano para llegar a tiempo a los sitios y no
encontrarse colas.
             Bicicletas: las utilizan mucho e incluso hay carril bici en las ciudades,
con semáforos y todo, , aunque en muchas (como vimos en Salisbury)es un quiero y
no puedo, ya que esa veces muy estrecho, se interrumpe cuando no tienen sitio, o se
termina bruscamente. En Londres supone jugarse el tipo con los enormes autobuses
sorteando a unos y a otros.
              Seguridad: no hemos tenido ningún problema. Parece un lugar
tranquilo. Salvo Londres evitamos las grandes ciudades que siempre son las zonas
problemáticas en todas partes. Hay cámaras hasta en la sopa, tanto en la calle como
en las carreteras, autopistas, comercios e incluso en los campings. Es una obsesión.
             Botellón: Nos llamó la atención los carteles existentes en parques y
jardines de muchas ciudades prohibiendo expresamente el consumo de bebidas en
esos lugares. La policía vigilaba de cerca a algún grupo de jóvenes en actitud
sospechosa.
             Idioma: Se les entiende bastante bien. Depende de la persona con quien
se hable y las ganas que tenga de entenderte. No parece que hablen español en
ninguna parte. Curioso, ya que en muchos lugares de Europa sí hemos encontrado
gente que sabía hablar (Alemania, Praga, Austria… )

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Webs útiles:

               http://www.gbheritagepass.com/ Información y compra de
tarjetas para visitas a casas, museos, castillos, etc.
              http://www.eurocampings.net/es/europa/ Imprescindible para
buscar campings en toda Europa. Incluso hay un formulario para reservar. A nosotros
nos funcionó bien para reservar el Crystal Palace de Londres así como para localizar
otros campings.
               http://www.ukcampsite.com/ Otra de campings, esta vez
británicos.
          http://www.multimap.com/ Mapa similar al Google. Muy útil para
localizar situación de campings en la isla, etc.
       - http://journeyplanner.tfl.gov.uk/user/XSLT_TRIP_REQUEST2?
language=en Página de los transportes de Londres. Se puede calcular y planificar
la ruta que se va a hacer en cualquier medio, metro, bus, etc. Es útil llevar desde
España las hojas con la ruta, transbordos, etc , que se pueden imprimir desde casa.
       -http://www.visitbritain.com/VB3-es-
ES/destinationguides/england/England.aspx?source=ppc Página                         de
turismo británica con toda la información que se necesite. Se pueden imprimir todo
tipo de mapas y folletos. Incluso los envían a casa.
       -http://www.poferrieses.com/tourist/?
_pageid=1562,217465&_dad=portal&_schema=portal&p_country=
E&select_language=Y Página de la compañía P&O. Se pueden calcular rutas y
precios aproximados.

       Aparte de estas webs, se puede encontrar una por cada museo o lugar turístico
a visitar, por cada camping, etc. que no he puesto aquí para no extenderme más.

Luis F.