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¡A ver pueblos de cuento!
Selva Negra, Alsacia y un poco mas.
Octubre de 2016
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No quería hacerlo, no quería hacer un relato. Sólo quería adjuntar
unas pocas fotos a este hilo
http://www.webcampista.com/foro/showthread.php?t=72428, que ha sido de
gran ayuda en la preparación de este viaje. Gracias a tod@s!!!
No debería haberlo hecho. Lo se y lo dije en el hilo. Hay muchos
relatos buenísimos de la zona. Alguno ha sido y será el libro de
cabecera de todos los que hacemos este viaje. No lo pretendo, pero si
lo pretendiese, tampoco conseguiría llegarle a la altura de la suela del
zapato.
Gracias JoséAranjuez por tu esfuerzo.
No me gusta llevar las cuentas de las vacaciones. No contabilizo litros
de gasoil, km diarios, peajes, no llevo la cuenta detallada de los gastos,
….
No me gusta hacerlo, me estresa y me cabrea. Me limito a ir y a
disfrutar.
Por lo que no puedo contar las etapas detalladamente.
No pretendo ser ejemplo y soy consciente que nuestra forma de vivir
las vacaciones, nuestras sensaciones y nuestras opiniones, son
buenas solo para nosotros.
Solo pretendo contar un poco el transcurrir de 12 apretados días, en
los que sonaba el despertador muy pronto para intentar aprovechar
al máximo y llenarnos de la mayor cantidad posible de todas esas
experiencias y sensaciones distintas que te aporta cada lugar nuevo
que visitas.
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¿A Donde?
Tal como dice el título, en este viaje lo que pretendíamos era
trasladarnos a ese mundo de pueblecitos de cuento, de casas de
entramado de mil colores, fuentes y flores en todos los rincones, que
están en Alsacia y La Selva Negra.
Pero somos de mal conformar y no tenemos todo el tiempo que nos
gustaría para ir por el mundo. Así que empezamos con aquello de
“... ya que estamos cerca...”
Y nos liamos. Mucho.
Hicimos planes que incluían parte de la Ruta Romántica, Nuremberg,
y Munich. Organizamos todo. Para que el crio no perdiese demasiado
colegio compramos billetes de avión para que los abuelos nos lo
trajesen a Munich y seguir todos juntos con el viaje.
Una vez todo en marcha, nos desaparecen tres días de vacaciones,
que desbaratan todos nuestros planes. Uno de ellos justo en el
momento de partir.
Decidimos centrarnos en lo que era nuestra primera idea. Alsacia y
Selva Negra. Descartamos Nuremberg, Rothemburg ob der Tauber,
Dinkelsbhul y Nordlingen. Y nos quedamos con un recorrido un poco
extraño, pues a Munich había que ir si o si, por que los billetes
estaban comprados.
Y quedó así.....
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12 de octubre
El día 11 teníamos todo preparado. El coche cargado, la caravana
enganchada. Todo listo para salir. Y en el último momento tuvimos
que cambiar de planes. Saldríamos 24 horas mas tarde.
Metimos la caravana en el Vilanova Park, donde nuestro hijo
descubrió sus dotes con el minigolf y disfrutamos de un día relajado.
Sobre las 4 de la tarde dejamos al niño con los abuelos. Nos
despedimos hasta el lunes siguiente y emprendemos el viaje.
La idea es llegar al Camping la Sousta, en Remoulins, mas o menos a
la altura de Nimes. Unos 500km., que debemos cubrir en 6 horas,
máximo. De lo contrario tocará buscarse un lugar donde parar con
seguridad.
La lluvia nos acompaña todo el camino, en momentos de forma muy
intensa. Tanto que dan alertas de inundación.
Aún así, logramos el objetivo. A las 21h45 llegamos a la recepción
del camping, que cierra a las 22h00.
El siguiente reto es encontrar un lugar donde acampar. El camping
está en medio del bosque. No hay parcelas delimitadas, sino que se
aprovechan los huecos entre los arboles. Y de noche la iluminación es
testimonial.
Después de un buen paseo y con bastantes dudas, pues no vemos
bien las ramas, nos instalamos. Mejor dicho, aparcamos. Pues
dormimos sin desenganchar.
Por la mañana somos mas conscientes de donde hemos dormido.
El camping está muy cerca de la salida de la autopista, lo que hace
que lo use mucha gente de paso. También está pegado al Pont du
Gard, antiguo acueducto romano y zona de baño en el rio Gard.
Las instalaciones no son las mas modernas, pero si están limpias.
Aunque lo mejor para nuestras necesidades y teniendo en cuenta que
estamos en Francia, es el amplio horario de la recepción.
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Camping La Sousta
13 de octubre
Suena el despertador muy pronto y a las 8 en punto, como un clavo
estamos con el conjunto en la puerta de la recepción.
Pagamos y vamos directamente a la gasolinera del Carrefour de
Remoulins, que esta justo antes de entrar a la autopista. Llenamos y
nos ponemos en ruta. Nos esperan casi 800 km. hasta el Lago
Constanza.
El día está gris, plomizo, triste, pero no llueve y avanzamos mucho
mas relajados que el día anterior.
Hacemos del tirón lo que nos dura el depósito, unos 500 km. Y
paramos en la área del Jura. Llenado de gasoil, lavabo, bocadillo
rápido y seguimos sin parar hasta el Campinggarten Wahlwies, en
Stockach, junto al Lago Constanza.
Es un camping pequeño, sin lujos, pero muy correcto, cuidado y
limpio. El trato por parte del dueño, ¡de 10!
Llegamos sobre las 5 de la tarde. Aprovechamos el resto de la tarde
para organizarnos un poco y colocarlo todo.
Cena pronto e intento de ver una película. Como siempre, frustrado.
Acabamos dormidos.
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Campinggarten Wahlwies
14 de octubre
¡Empieza la fiesta!
Después de años soñando con este viaje, por fin estamos aquí.
Nuestra primera visita, una de las que teníamos marcadas como plato
fuerte. La Isla de Mainau.
Nos levantamos pronto y sin perder tiempo salimos dirección a la
Isla.
Vuelve a hacer un día feo. No llueve, ni parece que vaya hacerlo, pero
el ambiente es triste.
Por primera vez en la vida, llegamos los primeros a un lugar.
Intentamos buscar algún rincón para dejar el coche sin pagar, pero lo
tienen muy bien montado. Hay que pasar por caja si o si.
La visita se nos hace mucho mas floja de lo que esperábamos. No
digo que no nos pareciese bonito. Si lo es y merece la pena ir a
visitarla. Nuestra impresión es que lo que se ve no justifica el elevado
precio de la entrada., 43€ dos personas con parking.
Supongo que debíamos tenerla idealizada. Tampoco el tiempo ayuda,
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todo se ve apagado y los colores no lucen. Imagino que en primavera,
en un día radiante la impresión será completamente distinta. Y
aunque me cueste creer lo que voy a escribir, puede que con mas
gente en el parque la sensación sea de haberlo disfrutado mas, solo
por el hecho de tardar mas en recorrerlo. Como nadie nos molesta, lo
visitamos muy rápido.
Isla de Mainau
Una de las instalaciones que me pareció mas curiosa fue La Casa de
las Mariposas. Un invernadero a 25 grados y con una humedad
brutal, en el que hay un estanque con su cascada, plantas tropicales,
tortugas y cientos de mariposas, que campan a su aire.
Siento no tener una sola foto digna. Con la humedad se empañaban
los objetivos y era misión imposible hacer una foto.
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Isla de Mainau
Una vez completada la visita, ponemos rumbo a Reichenau.
Nos encontramos con un pueblo muy tranquilo, no hay un alma en la
calle y todo respira paz.
Reichenau
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El principal atractivo de Reichenau es su monasterio, que no sabemos
si se puede visitar o no, pues no encontramos a nadie que nos pueda
informar. Es la hora de comer. Nos conformamos con verlo por el
exterior y nos vamos a Constanza.
De camino nos damos de cabeza con lo que deben ser dos
“tradiciones” alemanas bien consolidadas.
La primera: Me caza un radar. Las carreteras están llenas de ellos. Así
se entiende el respeto estricto a las limitaciones de velocidad.
La segunda: Las obras. Las carreteras están en muy buen estado,
gracias a que hay obras por todas partes, que provocan muchas
retenciones. Eso si, ni un solo bocinazo.
Constanza
Perdemos mucho tiempo en los pocos kilómetros que separan
Reichenau y Constanza y llegamos de mal humor por el fogonazo.
Cuesta aparcar y encima tenemos problemas con el parkímetro. Nada
pinta bien.
Visto ahora, después de todas las visitas que hemos hecho,
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Constanza no es ni de lejos la mas espectacular. Pero en ese
momento es nuestro primer contacto de verdad con una arquitectura
diferente. Las primeras casas de entramado, las primeras fachadas
pintadas, la primera puerta de acceso a la ciudad. Además a diferencia
de Reichenau, aquí si hay vida, comercios por todas partes y mucha
gente paseando por las calles. Nos parece una ciudad acogedora y
nos ayuda a despejar los nubarrones que llevamos en la cabeza.
La siguiente visita y última del día es Meersburg, situada justo
enfrente de Constanza, al otro lado de lago.
Dado el desesperante tráfico que hay en Constanza, provocado en
buena parte por la frontera con Suiza, que se encuentra junto a la
ciudad, y para no dar un rodeo de muchos kilómetros, cruzar el lago
en ferry nos parece la mejor opción. El servicio es muy bueno. Hay
salidas cada 15 minutos, el trayecto no llega al cuarto de hora y el
precio es razonable. 14€ dos adultos y el coche.
Ferry enrte Constanza y Meersburg
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Una vez en Meersburg nos encontramos con el primer pueblo de
cuento de los muchos que vamos a ver.
Es de esos lugares que nada mas poner el pie en el, sientes algo
especial.
Está construido a dos niveles. En la parte alta los edificios mas
representativos e imponentes. En la baja, un antiguo barrio de
pescadores reconvertido en zona comercial y un pequeño paseo junto
al lago. Uniendo los dos niveles una concurrida calle llena de
comercios y restaurantes.
Meersburg
Paseando por Meersburg, el día nos regala el único momento de sol,
convertido en una preciosa puesta sobre Constanza y el lago.
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Constanza al fondo, desde Meersburg
Meersburg
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Meersburg
Cuando nos queremos dar cuenta tenemos que echar a correr. Como
siempre, nos cuesta acostumbrarnos al horario comercial del resto de
Europa. A las 19h. cierra todo. Tenemos 15 minutos para ir al
supermercado.
Con las prisas y nuestro nulo alemán, descubrimos accidentalmente
el gusto de los alemanes por el agua con gas. ¡Como cuesta beberla!
Y puestos a comprar mal, con ganas ya de probar una buena cerveza,
por no leer, me la llevo sin alcohol. Alcoholfrei, aun sin saber alemán
se entiende. ¡Solo tenía que leer!
15 de octubre
Amanece lloviendo. Sin dudarlo seguimos adelante con nuestros
planes. Toca cruzar la frontera Suiza.
Queremos visitar las cataratas del Rhin y Stein am Rhein.
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Al llegar a las cataratas sigue lloviendo con ganas. Es pronto y no se
ve a nadie por la zona.
Desde la carretera que da acceso a los parkings del margen derecho
del rio, se puede ver la típica imagen de las postales del lugar. Como
no hay nadie, ni parece que vayamos a molestar, dejamos el coche en
la cuneta y vamos a hacer nuestra postal, que gracias al maravilloso
tiempo que nos acompaña, queda horrorosa.
Cataratas del Rhin
La carretera sigue desierta, el coche no molesta y podemos
recrearnos en la impresionante vista y el rugido del agua.
Observamos abajo y no se ve a nadie, ni el barco que te acerca a la
cascada. Como sigue lloviendo, hace frio, un paseo apetece poco y
mejores vistas no podemos tener, decidimos no pagar las entradas y
seguir con nuestra ruta.
Antes de continuar hacia Stein am Rhein, vamos a ciegas buscando
por el margen izquierdo algún rincón que nos de otras vistas
distintas. No lo encontramos, y seguimos con la ruta.
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Según nos vamos acercando a Stein am Rhein, la presencia de
numerosas zonas de aparcamiento, ahora vacias, todas con
parquímetro, nos indica que aquí en verano no debe caber un alfiler.
Nosotros, como viajamos con un tiempo de perros, tenemos la suerte
de poder aparcar justo delante de la puerta de entrada a la ciudad.
Alguna ventaja ha de tener.
Desde el parking se ve la la puerta rodeada de flores perfectamente
cuidadas, sin nada mas alrededor, como si el pueblo nunca hubiese
crecido mas allá. Tal como se debían haber visto todas las ciudades
unos siglos atrás.
Stein am Rhein
Cruzar la puerta nos lleva a otro mundo y a otro tiempo. Si, es una
forma de hablar. No hay establos, ni caballos, ni artesanos, pero la
imaginación rapidamente quita la multitud de tiendas de recuerdos
(con la omnipresente navaja Victorinox, ... estamos en Suiza) y
restaurantes y los pone en su sitio.
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Vamos avanzando por la calle. Nos faltan ojos para ver todo, las
fuentes, las fachadas, algunos escaparates, nada tiene desperdicio.
Pero es al fondo de la calle, donde esta se ensancha formando una
plaza que preside el ayuntamiento y asomando por encima de este el
campanario de la iglesia, donde nos quedamos completamente
embobados.
Stein am Rhein
Y es que la fuente, las terrazas, las flores, el pequeño mercadillo que
hay en la plaza, que harían que cualquier lugar fuese bonito, son solo
el relleno del espectacular conjunto que forman todos los edificios,
que lucen unas preciosas fachadas decoradas.
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Stein am Rhein
Aunque nos cuesta irnos, debemos seguir.
Volvemos al camping a comer y por la tarde enganchamos y nos
vamos al camping Am Pilsensee, a tan sólo 40 km. de Munich. Son
poco mas de 200 km, que nos llevan algo mas de 3 eternas horas por
carreteras en buen estado, pero con límites de velocidad
ridículamente bajos, que se respetan a rajatabla.
Se hace muy pesado desplazarse y se pierde mucho tiempo.
En principio queríamos ir cerca de Fussen, pasar un día por la zona y
luego ir a este camping para pasar dos días en Munich. Para recuperar
el día que salimos mas tarde, dejamos la visita a Munich en un sólo
día y para perder menos tiempo en los desplazamientos nos vamos
directamente a Munich. Una vez visto lo lentas que son las carreteras,
creo que fue una buena decisión.
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Llegamos al camping poco después de las seis de la tarde y tenemos
otro desencuentro mas con los horarios europeos.
En pleno fin de semana, con mucha gente en el camping, la recepción
cierra a las 18h., aunque la barrera está abierta. Hay un número de
teléfono al que llamamos planteando el poder acampar y hacer el
check-in a la mañana siguiente.
La negación es rotunda.
En esa situación, pensamos que ir a cualquier otro camping llegando
aun mas tarde nos llevaría a encontrarnos de nuevo en la misma
situación.
Como a la entrada del camping hay un buen parking y el lugar parece
tranquilo, decimos quedarnos a dormir ahí.
16 de Octubre
Descansamos plácidamente. Al salir nos damos cuenta que no somos
los únicos a los que nos pilló el tren. Otra caravana nos acompaña.
A las 8 en punto estamos en recepción. Desenganchamos, bajamos
patas, conectamos la luz, ducha rápida y antes de las nueve ya
estamos en ruta.
El camping está bien situado para visitar Munich. En el pueblo de al
lado hay tren hasta el centro de la ciudad.
Tiene una buena playa de hierba junto a un lago de agua muy limpia,
que en verano ha de ser una gozada. Y tiene un defecto, para
nosotros grave.: Los servicios. Junto al lago hay un bloque de
servicios bastante nuevo, pero que no tiene duchas. El otro bloque es
viejo, o incluso, anterior. No es que esté sucio, pero la sensación es
que si. Aunque están empezando unas obras. ¿Un bloque nuevo?
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Camping Am Pilsensee
Primer destino del día. Neuschwanstein, o el mas famoso de los
castillos del Rey Loco.
Para llegar tenemos que recorrer unos 80 km. El trayecto es igual de
desesperadamente lento que el día anterior, pero el paisaje que nos
rodea, cuanto mas bajamos hacia el sur, mas bonito es.
Verde, mas verde, un poco mas verde, vacas pastando, granjas , flores,
lagos, y cada vez mas cerca, presidiéndolo todo, los Alpes.
Además, después de haber dejado atrás la niebla,, por fin, el día nos
acompaña. Hace un sol radiante, el cielo esta limpio e incluso parece
que podremos dejar la chaqueta.
A medida que nos vamos acercando, el tráfico aumenta, señal de que
no vamos a estar solos.
Si llegan a saber los bávaros, que tildaron a su Rey de Loco, el filón
que les había dejado, se harían cruces.
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Llegamos a la iglesia de St. Coloman. La imagen es digna de postal.
Aparcamos en la cuneta, como muchos mas y vamos a sacar nuestra
copia.
Iglesia de St. Coloman
A la izquierda, se puede ver ya Neuschwanstein.
Llegamos a los pies del Castillo de Hohenschwangau, donde vivió su
infancia el Rey Loco. Ahí se encuentra el complejo de parkings,
restaurantes, hoteles, tiendas de recuerdos y por supuesto las
taquillas.
En las taquillas hay una cola descomunal, decidimos no perder medio
día haciendo colas y no vamos a visitar el interior del castillo. Es muy
recomendable comprar las entradas por internet.
Encaramos la subida al castillo. Hay tres opciones. A pie, en bus y en
coche de caballos. El coche de caballos ni nos lo planteamos. En el
bus hay tanta cola como en las taquillas. Por descarte: ¡A pie!
La subida es mucho mas llevadera de lo que esperábamos y el premio
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bien merece el esfuerzo.
Una vez arriba el castillo, visto desde cerca impresiona. Los muros y
las torres parecen inabastables. Verlo es entender porque Disney se
inspiró en el. Mas que un castillo es un decorado para un cuento de
princesas.
De hecho, la realidad es algo así. Nunca fué un castillo defensivo sino
que estaba inspirado en las operas de Wagner, a quien Ludwig II
dedicó el castillo.
Neuschwanstein
Lo primero que hacemos, antes de entrar a los patios, es dirigirnos al
Marienbrücke, el puente desde el que se obtiene la típica imagen del
castillo sobre el lago Forgensee
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Hohenschwangau desde Neuschwanstein
El camino hacia el puente, ya en lo alto de la montaña y por encima
del bosque, nos deja unas vistas de impresión del idílico lugar donde
Ludwig II eligió construir el castillo.
Marienbrücke
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Está claro que es la foto mas deseada del lugar. Para llegar al puente
hay cola y un guardia de seguridad controla el acceso. Aun así está
abarrotado. Todos queremos esta foto...
Neuschwanstein desde el Marienbrücke
Volvemos a la entrada del castillo y entramos a los patios. El único
lugar al que podemos acceder sin entrada.
Ni por fuera ni por dentro, lo poco que podemos ver, no tiene ningún
parecido con cualquier otro castillo que hayamos visitado.
Es mas que evidente que no ha sido diseñado, ni su función nunca ha
sido defensiva.
Si tuviera que compararlo con algo, sin que tenga nada que ver, sería
con el Palacio de Versalles. Sólo por el hecho de que es un enorme
delirio de grandeza, con la única diferencia de que este está colocado
encima de una roca.
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Patio de Neuschwanstein
Volvemos a bajar a la zona de las taquillas. Nos sorprende ver que a
mediado octubre tienen los carteles de “todo vendido para hoy ”. Esto
en agosto debe dar miedo.
Damos un paseo y acabamos en una de las tiendas de recuerdos.
Cogemos el coche y nos vamos a Füssen. Nos cuesta horrores
recorrer los pocos kilómetros que nos separan del pueblo.
Cada vez vamos aborreciendo mas el tráfico. Tenemos poco tiempo, el
programa mas que apretado y se nos van muchas horas recorriendo
poco.
Füssen nos resulta muy acogedor. Hay mucha gente paseando, las
terrazas llenas y aunque es domingo, todos los comercios abiertos.
El pueblo, si lo vaciáramos y dejásemos solo los edificios, no es gran
cosa. No tiene grandes edificios, ni los que hay tienen un gran
atractivo. No, no es feo, si no hubiésemos visto nada antes nos
encantaría, pero venimos de Stein am Rhein y el listón está muy alto.
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Füssen
Terminamos la visita a Füssen paseando por un mercadillo. Nos
sorprende el ambiente. Nada que ver con lo que conocemos. No se
como sonaría aquello de “Me lo quitan de las manos” en alemán. El
caso es que no se escucha un grito, todo es mas civilizado. También
nos llaman la atención algunos puestos especializados. Un puesto
sólo de calcetines, otro de tijeras, … y aparentemente todos con
productos de buena calidad.
Nos vamos hacia Oberammergau.
De camino, vemos indicaciones hacia la Wieskirche.
Había leído sobre ella, pero no soy muy de iglesias. Muchas veces ni
entro, por lo que no la había incluido en el programa de visitas. No se
porque, cojo el desvío y vamos a verla.
Teniendo la opinión y el aprecio que les tengo a las iglesias, muy
bonita debe ser, para que diga que impresiona y que no hay que dejar
de verla. Es de visita obligada.
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Wieskirche
Toda la sencillez de su exterior se transforma en el rococó mas
recargado, pero también mas luminoso en su interior.
No tengo una foto que le haga justicia, es imposible capturar todo lo
que se puede ver con el ojo y menos aun el efecto que transmite todo
el conjunto.
Wieskirche
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Seguimos camino hacia Oberammergau. Ya que la tarde ha empezado
con muy buen sabor de boca con la visita a la Wieskirche, decidimos
hacer caso a una recomendación y al llegar a Oberammergau
pasamos de largo hasta el siguiente pueblo: Ettal. Vamos a visitar su
abadia.
Abadía de Ettal
Llegamos casi a tiempo para la misa. No, no nos quedamos,. Pero es
un buen momento, porque la llamada a la misa es con un buen
concierto de campanas que suenan desde los dos campanarios.
Al entrar al interior tenemos una sensacion muy parecida a la de la
Wiesskirche. Es muy bonita, aunque no tan luminosa, lo que hace que
no luzca tanto.
Nos quedamos embobados, hasta que el cura entra en escena. Para
no molestar salimos y, ahora si, vamos a Oberammergau.
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Abadía de Ettal
Llegamos demasiado tarde. Son las 6 de la tarde. Para nosotros media
tarde, para los alemanes hora de recogerse.
Nos recibe un pueblo desierto. Todo cerrado y nadie por la calle.
El encanto de Oberammergau son sus muchísimas fachadas
decoradas, la mayoría con motivos religiosos. Leí que la tradición de
decorar las fachadas empezó como señal de agradecimiento por
haber superado la peste.
Traía una lista con las mas bonitas, pero me faltaba el mapa donde
situarlas, que pensaba conseguir en la oficina de turismo, que está
cerrada. Con lo que no queda otra que pasear a ciegas, sin ponerles
nombre.
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Oberammergau
Tiene un encanto especial ver una fachada tras otra convertidas en
auténticas obras de arte. También ayuda a completar la postal la
cantidad de tiendas donde venden motivos religiosos tallados en
madera y que ya están completamente ambientadas de navidad.
Lástima que estén cerradas.
Oberammergau
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17 de octubre
El que será el día mas largo. Objetivo: Conocer Munich en sólo un
rato.
Empezamos el día yendo al aeropuerto Franz Josef Strauss de
Munich, donde tenemos que recoger a nuestro hijo y a los abuelos. A
partir de ahora seguiremos el viaje los cinco.
El trayecto desde el camping hasta el aeropuerto es de unos 70
kilómetros que se llevan una hora y media. Llegamos casi tarde. Por
los pelos.
Al salir del aeropuerto, nos dirigimos directamente al Allianz Arena, el
estadio del Bayern de Munich.
Está bastante cerca del aeropuerto y llegamos sin muchas
complicaciones.
Me encantó el comentario del niño al verlo desde la autopista: “Parece
una colchoneta hinchable” Definición más gráfica, imposible.
Entramos al aparcamiento para las visitas. En el hay habilitada una
area para autocaravanas, con carga y descarga de aguas.
Me llamaba mucho la atención el diseño del estadio, de ahí la visita,
pero no me interesa demasiado el futbol, por lo que me parece tirar el
dinero pagar una entrada para que me enseñen copas, camisetas, …
Tenemos suerte.
Entramos por la escaleras que llevan a las taquillas y vemos arriba
del todo una puerta abierta. Dudamos si está abierta porque tiene que
estarlo o bien porque alguien la olvidó. Sea como fuere, sin pensarlo
vamos hacia arriba y entramos. Estamos en las gradas a coste 0.
La sensación es de que estamos en un lugar donde no deberíamos
estar. Robamos las fotos de rigor, y sin entretenernos demasiado, no
vaya a ser que alguien venga a echarnos, bajamos por donde hemos
subido.
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Allianz Arena
Desde las escaleras se ve lo que mas me interesa de este estadio:
como está construida la fachada. No tengo ni idea de como se
construye absulutamente nada, quizá por eso me llama tanto la
atención. Aunque ese material que desde lejos da esa sensación de
globo hinchado, desde cerca pierde su encanto. No es mas que
plástico duro
Allianz Arena
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Visitamos la tienda del club. Es muy grande y está llena de cualquier
objeto imaginable con sus colores y escudo. Frikismo futbolero en
grado máximo.
Volvemos al parking y vamos a pagar. Segunda sorpresa agradable
del día. Es gratis. No se cual es la causa, el alemán no se me da muy
bien.
La siguiente visita es la que mas dudas nos ha generado desde que
empezamos a preparar el viaje: El campo de concentración de
Dachau..
El porque de las dudas. Vamos con nuestro hijo, que sólo tiene 6
años. Si tuviese unos cuantos mas y hubiese oido campanas sobre el
nazismo y la Segunda Guerra Mundial, no habría duda. Visita
obligada. Soy de la opinión de que hay cosas que para que no se
repitan no hay que olvidarlas. En unos pocos años ya no quedará
nadie que pueda hablarnos de esto en primera persona. Mi obligación
es no permitir que para mi hijo seis millones de muertes absurdas
caigan en el olvido, o sean una aburrida lección mas en el libro de
história.
El miedo es que sólo con 6 años pueda traumatizarle tanto horror sin
sentido.
Al final optamos por una solución a medias. Entramos a visitar el
campo, pero no visitamos el museo, que es donde están las imagenes
mas explícitas de la pesadilla vivida ahí dentro hace sólo unos pocos
años.
Creo que fue una buena decisión.
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Campo de Dachau
Desde el mismo momento en que estaba tomando esta foto, no paro
de pensar y se me ponen los pelos de punta, en como debian sentirse
tantas y tantas familias como la nuestra, mientras un día cruzaban
esa puerta, sabiendo que posiblemente no iban a salir jamás.
¿Alguien llegó a creer, tal como pone en la puerta., que el trabajo le
haría libre?
En el campo quedan los edificios de los mandos, hospital (o lugar
donde experimentaban con los presos), … reconvertidos en museo.
Todos los barracones se hundieron. Hoy solo quedan dos barracones
de los 32 que había y son reconstruidos.
En ellos hay explicaciones de como fueron degenerando las
condiciones de vida a lo largo de los años. De como se pasaron de las
200 personas para los que fueron diseñados, a las mas de 2000
hacinadas dentro de cada barracón. De como las condiciones eran
cada vez mas inhumanas.
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Campo de Dachau
El dia es gris, el lugar es gris, las caras de los que allí nos
encontramos son grises.
Todos, sin que nadie nos lo haya pedido, guardamos una actitud de
absoluto respeto y tristeza, como si estuviesemos delante de la
tumba de nuestro ser mas querido. Todos, incluso mi hijo, que es el
mas joven de los visitantes, que solo tiene una pequeña referencia de
lo que llegó a pasar.
Campo de Dachau
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Seguimos recorriendo el campo y llegamos al fondo donde han
construido tres altares en memoria de las victimas, uno para cada
religión, católica, protestante y judia.
Detrás, junto a lo que en su día fué una granja de conejos y el lugar
donde se obligaba a las presas a prostituirse, hay un convento de
monjas, que también se puede visitar. No lo hacemos.
Y nos dirigimos a la zona mas macabra. Las cámaras de gas y los
hornos crematorios.
Salimos del campo en silencio, con el cuerpo del revés, incapaces de
comprender como el ser humano es capaz de cometer semejantes
atrocidades.
Llegamos bastante rápido y sin tráfico a la siguiente visita.
Olympiapark.
La zona donde estaban buena parte de las sedes de los deportes mas
importantes, así como la torre de comunicaciones, durante los juegos
olímpicos que se celebraron en Munich en 1972.
Olympiapark
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44 años después de que fuera creado, nos sigue pareciendo un lugar
espectacular, con una arquitectura distinta a cualquier otro lugar, que
en su día debió ser completamente revolucionaria.
Hay dos posibles visitas de pago, que no hacemos, pues creemos que
no serán las mejor aprovechadas.
Una al estadio olímpico, que desconozco hasta donde se puede
visitar, pero que desde fuera ya se ve lo suficiente como para hacerte
una idea de como es.
La segunda a la torre de comunicaciones. Dado que estamos bastante
alejados del centro de la ciudad, los alrededores no tienen mucha
gracia, el día es feo y gris y las vistas no serán las mejores, lo dejamos
para mejor ocasión.
Desde ahí nos acercamos dando un paseo a la sede de BMW. Es un
complejo inmenso, que incluye las oficinas centrales de la empresa, la
fábrica, el museo y la última incorporacón, una tienda en un edificio
de diseño.
Sede de BMW
Se podría pasar tranquilamente el día sin salir de BMW. Se puede
visitar el museo, donde conocer la historía y curiosidades de la marca
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y donde poder contemplar sus modelos mas representativos.
También se puede hacer una visita guiada por la fábrica.
El inconveniente para nosotros, es que tiene que ser con cita previa,
además de que el idioma mas comprensible para nosotros es el inglés.
Yo me quedo con las ganas de visitar la fábrica. Es una buena excusa
para volver a Munich.
BMW Welt
Nos limitamos a visitar la que pordríamos llamar tienda 2.0, conocida
como BMW Welt. Aunque no gusten los coches, merece una visita. El
edificio que la alberga es espectacular, tanto por fuera como por
dentro y el concepto de tienda es sorprendente.
No está planteado como una tienda convencional, sinó como un
centro de exhibición de todas las marcas del grupo BMW (BMW, Mini
y Rolls Royce), donde no solo se pueden ver y tocar, existe la
posibilidad de alquilar los vehículos por horas. Además hay distintas
exposiciones y se van realizando actividades continuamente.... como
darse un paseo por dentro del edificio en un antiguo Isseta
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BMW Welt
Además hay un restaurante, cafetería y tienda de merchandising de
las marcas del grupo.
Salimos de los cuarteles generales de BMW y nos dirigimos al centro
de Munich. El día se esfuma y aun no hemos puesto los pies en la
ciudad.
Aparcamos junto al Teatro Nacional de Baviera y desde ahí en un
momento llegamos a Odeonsplatz, desde donde accedemos al
Hofgarten, que antiguamente fué el jardín de la Residenz, antiguo
palacio real de los Reyes de Baviera.
A estas alturas de día y con lo que nos queda por hacer aun, ni nos
planteamos la visita.
Desde ahí nos dirigimos por Theatinerstraße hacia Marienplatz,
auténtico centro de la ciudad, donde nos recibe imponente el nuevo
ayuntamiento.
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Hofgarten
Neues Rathaus. Marienplatz
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Nos entretenemos merodeando por la plaza, donde también se
encuentra junto a otros edificios el ayuntamiento viejo, formando un
conjunto muy bonito, además de lleno de vida.
Kaufingerstraße
Tomamos Kaufingerstraße y nos dirigimos a la Frauenkirche, la
conocida catedral de Munich, con sus dos torres acabadas en cúpulas.
Nos pasa en todos los viajes y este no podía ser excepción. Siempre
nos perdemos alguna de las visitas importantes por las obras. En este
caso nos encontramos las dos torres envueltas en sendos andamios,
hasta tres cuartas partes de su altura.
Así que no nos queda mas que volver por donde hemos venido.
Volvemos a la comercial Kaufingerstraße, llena de los mismos
comercios que podemos encontrar en todas las calles comerciales del
mundo. (la globalización lleva a que se pierda la esencia de cada
lugar) Y también de algunos puestos de fruta y verdura, que nos
sorprenden. No me imagino puestos de verdura en La Puerta del
Ángel de Barcelona
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Karlsplatz
Llegamos hasta la Karlsplatz, pasando por la puerta Karlstor. Aunque
esta en concreto no me parece la mas espectacular, si me esta
gustando muchísimo en este viaje, ver como la mayoría de las
ciudades conservan las antiguas puertas de la ciudad como signo de
identidad.
Intentamos volver hacia Marienplatz por otras calles, pero ya es muy
tarde, está todo cerrado y ya no queda gente por la calle, por lo que
acabamos volviendo a Kaufingerstraße, que aun tiene mucho
ambiente.
Marienplatz y el ayuntamiento nuevo iluminados son increiblemente
bonitos.
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Ayuntamiento Nuevo, Marienplatz
Es tarde y empieza a vaciarse la ciudad. Nosotros nos resistimos a
acabar la visita a Munich antes de empezarla. Sabemos que ya no
podremos visitar nada, pero este primer contacto con esta ciudad nos
ha cautivado y seguimos paseando por la ciudad saboreando lo poco
que nos queda y con ganas de mas.
Ya completamente agotados acabamos el día en la mítica cervecería
Hofbräuhaus. Lugar famoso entre otras cosas, por ser donde Adolf
Hitler se dió cuenta que podía mover masas.
Es un local muy grande, que tiene incluso un biergarten en el interior,
con los techos decorados y músicos amenizando el lugar con música
típica.
La jarra de cerveza mas pequeña que sirven es de un litro...
Para mi gusto, lo malo de la excesiva fama del local, es que está
perdiendo su esencia para convertirse en lugar de peregrinación de
turistas … y lo dice un turista...
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Hofbräuhaus
18 de octubre
Día de enlace. Nos volvemos a enfrentar a las lentas carreteras
alemanas.
A las 8 en punto estamos saliendo del camping. Tenemos unos 350
km. por delante, hasta el camping Tunisee, en Friburgo. Nos llevan
nada menos que 6 horas ¡y casi sin parar! ¡Desesperante!
Cuando llegamos al camping es la hora de comer y la recepción está
cerrada.
El camping situado muy cerca de la salida de la autopista y a 10
minutos del centro de Friburgo, es muy grande y lleno de fijos. Tiene
una playa de hierba en el lago, que está preparado para realizar
actividades acuaticas. Además de ser el hogar de unos cuantos patos
y cisnes que merodean por el camping. El niño va loco detrás suyo.
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Tiene toda la pinta de que en verano ha de estar muy masificado y
que los servicios, que aunque son grandes y modernos, han de ser
claramente insuficientes.
Nosotros, a final de octubre, hemos estado muy bien.
Camping Tunisee
Nos instalamos, comemos algo y salimos corriendo a visitar Friburgo.
El centro de Friburgo es acogedor completamente peatonal y muy
comercial. Aunque hay bastantes edificios nuevos, sigue teniendo un
aire antiguo y acogedor.
Nos sorprende la gran cantidad de tranvías que circulan. Friburgo
tiene poco mas de 200.000 habitantes y el paso de tranvías es
continuo.
Nos queda mucho que aprender.
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Kaiser-Joseph-Straße, Friburgo
Sólo llegar nos llevamos la primera de las decepciones de la tarde. Los
famosos riachuelos, canales o como se les quiera llamar, están secos.
Seguramente es una tontería y poco cambia el paisaje de que estén
secos a que estén llenos, pero nos falta algo que esperábamos
Paseamos por Kaiser-Joseph-Straße, arteria principal del centro de la
ciudad hasta Martinstor, la puerta de Martín, la mas antigua, situada
en lo que fué la primera muralla de la ciudad.
Vamos a la plaza del ayuntamiento. El ayuntamiento no es tan
pomposo como el de Munich, ni es una cuarta parte de su tamaño,
pero es un edificio muy bonito, en una plaza pequeña con mucho
encanto.
De ahí sale Rathausgasse, otra estrecha calle comercial con mucho
ambiente, donde nos dejamos llevar.
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Neues Rathaus o ayuntamiento nuevo, Friburgo
Sabiendo que se nos echaba la noche encima, seguimos callejeando,
esperando a que acabe de oscurecer para acercarnos a la catedral.
Tengo el vicio, siempre que se da la oportunidad, de hacer fotos de
noche. Me encantan.
Y ahí llega la segunda decepción de la tarde. La catedral está
pesimamente iluminada. Es imposible apreciar nada mas que sus
dimensiones, y no digamos sacarle una foto un poco digna.
Además la plaza, que es preciosa, está completamente vacia. Solo hay
un grupo de jovenes en pleno botellón … y no son ni las 8 de la tarde.
No apetece quedarse mucho mas.
Aun no nos hemos ido y ya hemos decidido que hay que hacer un
hueco para ver la Catedral de día.
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Catedral de Friburgo
Almacenes Históricos
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19 de octubre
El primer día entero en lo que era el destino inicial del viaje. Tocan
unos cuantos pueblos en plena Selva Negra.
La primera visita del día, a priori, era la mas prometedora y cumplió
las expectativas con creces. Gengenbach.
Por una vez conseguimos evitar la zona azul. Fuera de la zona
comercial y turística hay zonas residenciales con estacionamiento
libre. Estamos tan resignados a pagar en todos lados, que nos
extraña.
Gengenbach
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Entramos a la ciudad por una de sus antiguas puertas de entrada,
junto a un paso a nivel.
Cruzar la puerta es literalmente entrar a formar parte de un cuento.
Nos recibe un conjuto precioso. Canalillos de agua recorren las calles,
fuentes con barquitos de juguete que nuestro hijo recordará mucho
tiempo, flores por todos los rincones y un acogedor mercadillo, son
los complementos a las casas de entramado, cada una de un color
distinto y al majestuoso edificio del ayuntamiento, que es visible
desde casi todo el centro histórico.
Por ponerle un pero, lo único que nos sobra son los coches. Sin
tráfico el cuento sería perfecto.
Ayuntamiento de Gengenbach
Salimos de Gengenbach dirección Freudenstadt. Una vez superadas
las consabidas obras y un buen atasco, nos encontramos en la
carretera mas bonita de las que veremos en todo el viaje. Es un
revirado puerto de montaña en medio de un denso y oscuro bosque.
Es la prueba de porque se le llama la Selva Negra.
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Freudenstadt
Al llegar a Freudenstadt nos recibe una plaza inmensa. Aparcamos allí
mismo. Nos dirigimos a la oficina de turismo, en la misma plaza, y nos
dan un plano. No hay nada mas que ver que la plaza.
Eso si, sus dimensiones son espectaculares. Está dividida por la
carretera. A un lado hay una zona comercial porticada y al otro una
fuente y una curiosa iglesia, cuya planta tiene forma de L.
Freudenstadt
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Desde Freudenstadt seguimos hacia Alpirsbach. El paisaje que nos
acompaña es la postal idílica de lo que habíamos imaginado que era la
Selva Negra.
Alpirsbach nos recibe completamente vacio. No se ve a nadie por las
calles. El día no acompaña. Es un pueblo pequeño que, visto desde la
carretera, no aparenta esconder ningún tesoro. Hay que apartarse un
poco para llegar a su monasterio donde los monjes tenían la buena
costumbre de hacer una deliciosa cerveza. Hoy ya es un negocio en
toda regla.
Alpirsbach
Junto al monasterio está el edificio de la Brauhaus, que puede
visitarse. No nos cuadran los horarios.
Ya tenemos demasiadas visitas que se han quedado en el tintero.
¡Volveremos!
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Alpirsbacher Brauhaus
Para completar la estampa no pueden faltar las típicas casas de
entramado.
Sin dejar la misma carretera que nos ha traido a Alpirsbach, seguimos
hacia Silstach. Al llegar encontramos un parking gratuito junto al rio.
En el mismo parking hay una area para autocaravanas, en la que se
puede coger corriente gratis. Lo único que piden es un donativo a la
Cruz Roja. Buena iniciativa.
En el rio hay unos cuantos patos con los que el niño se lo pasa genial
dándoles de comer.
Nos dirigimos al centro a traves de unas escaleras. No imaginamos lo
que nos espera, hasta que entramos a la plaza del pueblo.
Aunque sabemos que después de la Segunda Guerra Mundial no
quedó piedra sobre piedra y todo fué reconstruido, Silstach con su
plaza en pendiente, su rústico adoquinado y sus casas de entramado
de madera, tiene aspecto de ser realmente antiguo.
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Silstach
Silstach
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A diferencia de Gengenbach donde la sensación es de perfecto orden,
de un urbanismo bien pensado y diseñado, aquí el aspecto es de que
las cosas son como siempre habían sido, menos estudiado, mas
auténtico. Y el resultado es igual de bonito.
Estamos muy a gusto aquí y nos cuesta irnos, pero hay que seguir,
se nos echa la tarde encima.
Siguiente destino Gutach.
Es tarde y empezamos a ponernos nerviosos, no nos dará tiempo a
todo.
Cruzamos el pueblo con el coche y a simple vista no parece que vaya
a superar el encanto de Silstach, con lo que lo dejamos y nos
dirigimos a emborracharnos de relojes de Cuco.
Y es que aquí, como reclamo de las tiendas típicas de Cucos, han
construido los relojes de cuco mas grandes del mundo.
Gutach
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Y como el negocio es el negocio, no funcionan con la hora, sino
insertando una moneda.
Gutach
Paseo rápido por las tiendas, sin comprar nada. Los precios, si te
gusta algo que no parezca de los chinos, son prohibitivos. Y seguimos
hacia Triberg a ver sus conocidas cataratas.
Llegamos muy rápido y podemos aparcar junto a la entrada principal.
Somos practicamente los únicos visitantes del lugar. Es muy tarde y
nos queda muy poco rato de luz, con lo que el trayecto hasta las
cataratas, que la señora de la taquilla nos dijo que nos llevaría un
cuarto de hora, lo hacemos en diez minutos y llegamos con la lengua
fuera.
En Catalunya, TV3, hace muchos años emitía una serie que se
llamaba Oh Europa! (Creo que otras televisiones autonómicas
también la emitieron) Eran un grupo, en un viaje organizado, visitando
las principales ciudades europeas. Una de las chicas, en todas y cada
una de las visitas acababa diciendo: ¡Me lo imaginaba mas grande!
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Cataratas de Triberg
Eso es lo que me pasó a mi en Triberg. Venden que son las cataratas
mas altas de Alemania y el truco está en el plural. No es una catarata
altísima, sino que son varias pequeñitas que acumulan mucho
desnivel.
Cataratas de Triberg
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No es que pueda decir que es un lugar feo y sin interés, pero no tiene
la espectacularidad que esperas de las cataratas mas altas de
Alemania
Salimos del recinto ya casi de noche y damos un paseo por el pueblo,
que no tiene mayor interés que la tienda de relojes de cuco. Y damos
por finalizado el día. Aun nos quedan unos cuantos kilómetros hasta
el camping.
Triberg
20 de octubre
Hoy nos vamos a Francia. Dicho así parece lejos, pero no.
Nuestra primera parada está a unos 80 kilómetros del cámping por
autopista. Estrasburgo.
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Estrasburgo desde el Barrage Vauban
Al llegar a Estrasburgo aparcamos en un parking junto el Barrage
Vauban.
El Barrage Vauban era una antigua construcción defensiva en uno de
los extremos de la ciudad, al final de La Petite France.
Desde su terrado se tiene una de las vistas mas conocidas de la
ciudad.
Nos adentramos a la ciudad paseando por el barrio de La Petite
France. Avanzamos junto a sus canales, donde a pesar del mal tiempo
hay gente practicando piragüismo, caminamos por sus callejuelas
repletas de flores, cruzamos sus puentes. Es un conjunto encantador.
Llegamos hasta la iglesia luterana de Saint Thomas y desde ahí
seguimos avanzando por la Rue Serruriers. Nos cruzamos con una
ancha avenida comercial, donde únicamente circulan tranvias, La Rue
de La Division Leclerc.
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La Petite France, Strasbourg
Al fondo ya vemos muy cerca, por encima de los tejados, la Catedral.
Sin darnos cuenta aparecemos en una de las postales de esta ciudad.
La Place Gutemberg, con su tiovivo.
Place Gutemberg
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Desde aquí, a través de la Rue Mercière aparece imponente la
Catedral. Es una calle con un encanto especial, con sus edificios
antiguos y sus tiendas de souvenirs, es la puerta de entrada perfecta
a la plaza de la Catedral.
Rue Merciere
La Catedral, junto con los edificios de la inmensa plaza que la rodea
forman un conjunto impresionante que nos atrapa y nos deja
embobados. Pasamos mucho rato merodeando por la plaza, mas del
que nos imaginamos, mirando a un lado y a otro, teniendo la
sensación de no haberlo visto todo.
La Catedral es inmensa, no solo de tamaño, también de belleza.
Nuestros desencuentros con los horarios europeos aparecen de
nuevo cuando queremos entrar. A las 12 del mediodía está cerrada,
empiezan las visitas a las 14h. Ponemos en la balanza quedarnos y
descartar alguna otra visita. Ganan las otras visitas y nos vamos sin
entrar a la Catedral.
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Catedral de Strasbourg
Plaza de la Catedral
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El otro edificio que destaca entre los demás en la plaza es la Maison
Kammerzell, una preciosa casa de entramado, toda de madera
grabada.
.
Nos quedaríamos mas, pero hemos decidido seguir el programa
previsto y toca irse.
Iniciamos el camino de vuelta al coche dando un rápido paseo
callejeando por el centro de la ciudad.
Plaza Kleber
Estrasburgo necesita mucho mas tiempo del que le podemos dedicar.
Con la sensación de que nos hemos dejado cosas en el tintero y de
que apetece disfrutar mas de cada unos de sus rincones
emprendemos camino hacia el siguiente destino, no sin antes ir a
echar un vistazo al Parlamento Europeo.
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Parlamento Europeo
En poco tiempo llegamos a Obernai. El primero de los pueblecitos de
Alsacia que vamos a visitar.
Lo primero que descubrimos, es que de pueblecito, nada. Es un pueblo
grandote, que nos va a llevar un buen rato visitar y disfrutar, pues es
precioso.
Paseando por la Rue du Général Goraud, por la Rue du Marché,
viendo el ayuntamiento y la Kapellturm, disfrutando de las floristerías
y haciendonos la boca agua con sus patisseries, dejamos pronto atrás
la sensación de habernos ido antes de la cuenta de Estrasburgo. A
Obernai hay que ir si o si.
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Rue du Marché, Obernai
Ayuntamiento y Kapellturm, Obernai
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Después de un buen paseo debemos despedirnos de Obernai y
dirigirnos al Chateau du Haut-Koeingsburg.
El camino es corto, y en buena parte rodeado de viñedos.
Llegamos a las 17h15, y a tan tardía hora nos encontramos las
taquillas cerradas. Cierran a las 17h. Enésimo encontronazo con unos
horarios que no tenemos por la mano..... pero es que a las 5 de la
tarde debe ser pronto hasta para quien está acostumbrado.
Chateau du Haut-Koeingsbourg
Al menos tenemos la suerte de poder entrar hasta el primero de los
patios, desde el que se inician las visitas, para poder hacernos una
idea. Y con tan poco recorrido, la impresión es muy buena.
El castillo, construido en la edad media, estuvo completamente
derruido y fué reconstruido a principios del SXX de forma bastante
rigurosa. La apariencia es de un auténtico castillo medieval.
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Si me he de imaginar a Robin Hood o a William Wallace asaltando un
castillo, sin duda sería este.
Chateau du Haut-Koeingsbourg
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Como no hemos podido visitar el castillo, nos sobra algo de tiempo
antes de que anochezca y decidimos acercarnos a alguno de los
típicos pueblecitos alsacianos.
Vemos que el que tenemos mas cerca es Bergheim, y sin perder un
minuto nos dirigimos hacia allí.
Bergheim
Al cruzar la puerta, nos recibe un pueblo completamente en calma. Se
respira tranquilidad. Nos sorprende.
Hemos visto otros pueblos muy bonitos, …. Gengenbach, Silstach,
Obernai, ….., pero en todos ellos se respira una ambiente mas
comercial, mas dedicado a sacarle provecho al turismo. Aquí no, aquí
la apariencia es de un lugar tranquilo, en el que se mueven solo sus
vecinos, donde casi no hay tiendas de souvenirs. Nos encanta.
Apuramos las últimas luces del día callejeando por Bergheim,
relajados y disfrutando sin prisas de sus casas de colores y el olor de
sus chimeneas.
Y en esas descubrimos que en Bergheim tambien tienen a su Vieja del
Visillo.
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Bergheim
21 de Octubre
Día horrible. Llueve y tenemos 4 grados. Al abrir la puerta de la
caravana lo que apetece es volver a meterse en la cama., pero aquí
estamos y hay que intentar aprovechar el día.
Nuestra primera parada está al lado del camping. Volvemos a
Friburgo, a quitarnos el mal sabor de boca de no haber visto la
catedral.
Al entrar a la plaza, parece que estemos en un lugar nuevo, nada que
ver con el otro día. Aun con el tiempo horroroso que hace hay mucha
gente paseando, comprando y comiendo unas salchichas tremendas
en los puestos del mercadillo.
No dejan de sorprenderme los mercadillos. Los puestos están
montados con gracia, son bonitos, hay relativo silencio, nadie grita.
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Catedral de Friburgo
Al contrario de lo que me suele pasar, apetece pasear por el
mercadillo y mas en el marco en el que está montado. Hoy si
podemos apreciar la catedral., aunque siguiendo con la tradición de
las obras, la fachada principal y un lateral están medio tapados con
un andamio.
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Satisfechos por haber disfrutado de lo que nos faltaba de Friburgo
empezamos la ruta que teníamos prevista para el día.
Primera parada Titisee. Pueblo turístico levantado junto al lago del
mismo nombre, con una tienda de recuerdos tras otra por el que dar
un muy agradable paseo.
El producto estrella en las tiendas de recuerdos: El reloj de cuco.
Dudo que se puedan llegar a vender tantos, no por falta de clientes,
sino por los exagerados precios que tienen.
Titisee
Con buen tiempo ha de ser un lugar ideal para hacer actividades junto
al lago. Darse un paseo en el barco turístico, pasear en bici o incluso
darse un buen chapuzón en las transparentes aguas.
A nosotros no nos queda mas que el paseo. Cada vez llueve mas.
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Titisee
Seguimos camino hacia Schluchsee. El lago, que no es lago, es
pantano, mas grande de la zona. Llueve mucho.
Schluchsee
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Al llegar paramos junto al lago. Con este tiempo no hay nada que
hacer aquí. Nos acercamos al pueblo, que no tiene ningún encanto
especial y en la oficina de turismo nos informan de las posibilidades
de la zona. Todo lo que nos ofrecen son actividades al aire libre,
actividades acuaticas, trecking, mountain bike, …
Visto el panorama, con este tiempo no apetece ni un paseo, seguimos
adelante con nuestra ruta.
Siguiente parada el monte Feldberg.
Otra visita perdida. Llegamos con 2 grados y empieza a nevar
timidamente. Levantamos la cabeza y la cima del monte esta metida
dentro de un nubarrón., con lo que no merece la pena pagar el telesilla
que sube arriba. No vamos a ver nada.
Lo poco que se ve del Monte Feldberg
Nos metemos en el coche y seguimos hacia las cataratas de Todtnau.
Nos fiamos del GPS para llegar y nos manda al acceso que hay por la
parte de arriba de la catarata. Al llegar somos los únicos. Sigue
lloviendo, aunque menos, pero esta vez nos armamos de chubasquero
y paraguas y vamos a hacer la visita. Ya hemos perdido
suficientemente el día.
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Aun con lluvia, el paseo es idílico, se avanza por dentro del bosque
por la ladera de una montaña con vistas a todo el valle, hasta llegar a
la parte mas alta de la catarata.
El mejor picnic. Todtnau
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A partir de aquí, se va descendiendo, siempre con vistas al valle,
hasta llegar al punto mas bajo, donde hay instaladas unas tumbonas
desde donde, plácidamente estirado, se tienen las mejores vistas de la
catarata entera.
Catararatas de Todtnau
Lo malo es que la vuelta es cuesta arriba, muy cuesta arriba y
llegamos con la lengua fuera.
Es pronto y hemos acabado con todo lo previsto para el día, sin
haber podido disfrutar prácticamente de nada. Resignados nos
volvemos al camping, aunque al llegar a Friburgo decidimos dar otro
paseo por la ciudad, para rematar.
Una vez en el camping toca dejarlo todo recogido, mañana nos
mudamos.
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22 de octubre
El último día y posiblemente el mas bonito.
Tenemos un día muy apretado y no hay tiempo que perder.
Aprovechando que en el camping nos dejan salir a las 7, puntuales,
nos ponemos en marcha. Para no volver hacia atrás nos mudamos a
Colmar donde pasaremos la última noche antes de emprender el viaje
de vuelta.
Poco antes de las 8 de la mañana estamos en la puerta del camping
de L'Ill, posiblemente el peor camping en el que hemos estado en
mucho tiempo. Parcelas con mal acceso y llenas de baches, servicios
que deberían estar prohibidos, además de sucios, y la recepción está
cerrada hasta las 9. Una hora que aprovechamos desayunando y
preparando todo para que al hacer el registro podamos dejar la
caravana y salir corriendo a empezar nuestro día.
Entrada al Camping de L'Ill
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Un día que nos llevará a Colmar, Eguisheim, Turckheim, Kaisersberg,
Riquewhir y Ribeauville, por este orden.
Y cuando pienso como describir lo que hemos visto en cada uno de
ellos, para todos me salen las mismas palabras. Las mismas que ya he
usado durante todo el viaje.
Todos son pueblos encantadores de suelos empedrados y casas de
entramado de madera de mil colores distintos. Con las típicas fuentes
y con flores por todos los rincones. En todos parece haberse parado
el tiempo hace muchos años y en todos han sabido aprovechar su
belleza, para llenarlos de turistas. Y todos estan rodeados de un
paisaje precioso de ondulados viñedos.
Colmar
Y contado así parece que no merezca la penar ir a verlos todos,. Si
todos tienen lo mismo, visto uno, vistos todos.
Nada mas lejos de la realidad. Cada uno de ellos tiene personalidad
própia, un encanto diferente del de al lado, un ambiente distinto,
aunque no paremos de encontrarnos a las mismas caras que vamos
haciendo la misma ruta y cada uno merece un paseo lento para
saborearlos y disfrutarlos.
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Justo lo que nosotros no podemos hacer pues no tenemos tiempo de
mas. En un día tenemos tiempo de visitarlos todos, pero solo eso, sin
tiempo a descubrirlos como se merecen.
Empezamos por el mas grande y también el mas concurrido. Colmar.
Aún en la época del año en que estamos se ven riadas de turistas. Y
en el punto de la típica foto sobre el canal de la Petite Venise hay
que pedir turno.
No voy a decir que no me ha gustado, me ha gustado y mucho. Pero
es de esos lugares que llevas idealizados y que cuando llegas esperas
mas.
La petite Venise. Colmar
Sobretodo esperaba mas de La Petite Venise. Esperaba encontrar un
barrio con varios canales, por lo menos. Me parece algo pretencioso
llamarle Pequeña Venecia a un barrio cruzado por un solo canal, pero
vender, vende.
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Pasamos buena parte de la mañana callejeando por la ciudad, que es
mucho mas grande de lo que esperabamos y enseguida nos damos
cuenta de que nos va a faltar día para ver todo lo que queremos.
Colmar
La petite Venise. Colmar
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La suerte, es que hoy las distancias son cortas y no perdemos mucho
tiempo en los desplazamientos.
Rápidamente llegamos a Eguisheim. La imagen al llegar no es muy
prometedora. Aparcamos en un parking lejano al centro, cerca del
cementerio y nos acercamos por una avenida con algunas bodegas.
Nuestra primera impresión es de que acabaremos llegando a el típico
cruce de calles de las fotos y no habrá mas.
Y lo primero que encontramos es justo ese rincón.
Eguisheim
Pero lo que no imaginamos es todo lo que hay después de esa postal.
No hay callejuela, ni plaza, ni rincón en este pueblo que tenga
desperdicio. Es un placer perderse por el disfrutando de volver algún
que otro siglo atrás.
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Eguisheim
Eguisheim
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El siguiente alto en el camino es Turckheim. Bocadillo rápido y visita
también rápida.
Este pueblo que nos acoge con una imponente puerta, es mas o
menos lo que esperábamos en todos los pueblos. Un centro histórico
pequeñito, muy bonito y bien cuidado, que se visita en un momentín.
Turckheim
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De todos los que visitamos hoy, el único. El resto son muy grandes y
lo bonito no es solo el centrro histórico, sino enteros, de arriba a
abajo. Así que de momentín nada de nada.
La siguiente parada es Kaysersberg. La cantidad de gente que vamos
siguiendo las indicaciones hacia el parking, nos hace pensar que esto
vale la pena. Una vez aparcados viene un momento de indignación
generalizada, pues el parkimetro es de tarifa única y no recuerdo el
precio, pero no precisamente barata. Pasemos una hora o pasemos el
día entero.
Solo poner los pies en el pueblo nos olvidamos de la indignación y
recuperamos la sonrisa perdida.
Kaysersberg
Nos perdemos en sus calles, nos sorprende su antiguo puente,
picamos en alguna tienda de souvenirs y cuando miramos el reloj, nos
damos cuenta de que se nos ha ido media tarde sin darnos cuenta.
Cuesta mucho irse.
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Kaysersberg
Kaysersberg
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El siguiente pueblo es Riquewhir. Al contrario a de Kaysersberg, a
medida que nos vamos acercando, pensamos que ya se acabó lo
bueno. Nos acercamos por una zona que nada tiene que ver con el
decorado típico Alsaciano. Al frente tenemos el edificio del
ayuntamiento, que tampoco tiene nada de la región.
A través de el se accede al casco histórico.
Riquewhir
El contraste entre un lado y otro del ayuntamiento es increible. Nos
encontramos retrocediendo otra vez en el tiempo. Posiblemente de
todos los que hemos visto hoy, este es el pueblo que tiene ese aire de
haber parado el tiempo mejor conseguido.
Y así, paseando por otros tiempos se nos va escapando el día.
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Riquewhir
Riquewhir
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Aun nos queda Ribeauvillé. Llegamos ya completamente de noche,
cerca de las 7 de la tarde. Los comercios están cerrados y la gente ha
desaparecido. Solo se ve a alguien apurando la cena en algún
restaurante.
El pueblecito resulta no serlo. Es mucho mas grande que los
anteriores y nos da la impresión de que es mas señorial. Es solo la
impresión, no hay nadie por las calles. Y es una lástima, pues así
pierde muchísimo encanto.
Ribeauvillé
Y así, de está forma tan nuestra, de apurar los días hasta el último
momento y con la sensación de que se nos quedan muchas cosas en
el tintero, pero con la satisfacción de haber visto y vivido mucho mas
de lo que cuando surgió el proyecto del viaje hubiesemos imaginado.,
tenemos que decir adiós y volvernos a casa.
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Ribeauvillé
23 de Octubre
Tenemos todo recogido. Solo nos queda quitarnos las lagañas,
enganchar y emprender la vuelta. A las 7 en punto de la mañana
estamos en marcha.
El día vuelve a ser gris, aunque no llueve y no sopla el viento, lo que
nos permite tener un viaje placentero.
Paramos a hacer un todo en uno, desayuno-comida, en el Aire de
Solaize, la primera que hay una vez pasado Lyon. Segunda parada en
el area de La Jonquera y poco mas de 1000 km. después, a las 7 de
la tarde llegamos a casa.
Ahora a ordenar fotos, videos y recuerdos para seguir disfrutando del
viaje y a pensar en el siguiente destino.