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Rumbo a Turquía

por abueletes
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RUMBO A TURQUÍA
                              Junio de 2005

                             Por “Abueletes”

      Salimos de Melilla el 4 de Junio, hacia Asilah, por Fes, Sidi Kacem,
con un viento terrible y debiendo estar en la aduana un buen rato, ya que
han cambiado los impresos y aunque yo llevaba los antiguos preparados,
hemos tenido que rellenar y preparar los nuevos. Cuando llegamos a
Alcazarquivir,
hemos     entrado
en la población, y
hemos     podido
ver el profundo
cambio
experimentado
por este poblado,
aunque continua
sucio         .los
alrededores
tienen pretensión
de        ciudad
europea para atraer al turismo, pero desestructurado y vulgar.
     Llegamos a Asilah y contemplamos sus calles vacías de turismo con el
placer de recorrer la bella ciudad de corte andaluz, que fue capital del
caudillo Raisuly, quien luchócontra los franceses y alemanes. Cenamos en
casa García (aún pienso cómo pudimos volver a este restaurante caro y mal
servido cuando hay sitios mucho más baratos y agradables)

     Dormimos al lado de las murallas portuguesas, frente al mar; 20
dirhams al guarda, sin un solo ruido, exclusivamente el sonido del oleaje al
fondo

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DIA 5
Asilah/Málaga

     Salimos      dirección   Tánger,   Tetuán,   Ceuta;   aquí cometo     el
imperdonable error de volver a comprar tabaco y fumar -¡si seré imbécil!-
La travesía muy buena: 119 euros la Ac. y dos adultos.

      Tardamos en lugar de los 35 minutos habituales cerca de una hora;
llegamos a Estepona y vamos a Casa de Mónica y Antonio que nos atienden
de lujo y nos enseñan la maravillosa casa que han construido ellos solos: un
hermoso chalet con piscina. Alucino en colores ¿cómo estos muchachos han
podido trabajar tan perfecto y duro, sin tener conocimientos de
albañilería o resistencia de materiales? Las niñas preciosas y Mónica
prepara su viaje al Monte San Michel; Antonio tan amable y servicial le
explica a Enrique lo del propano y nos regala el contenido de una bombona.
Parece mentira que a esa chica que conocí en la quedada del Torcal le haya
tomado tanto cariño, y es que realmente son de serviciales, que dan todo
sin pedir nada.
     Dormimos en el paseo de Torremolinos entre Málaga y el término
municipal, que es donde lo permiten, al lado de unos chavales italianos.

DIA 6
     Vamos por las bombonas que tenemos guardadas en Málaga y le
compramos la carga a un camión que reparte en Sevilla, donde dejamos la
Ac en la Fiat para la revisión

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DIA 7
Sevilla/Cáceres

     Dos días en la Fiat y después Autocaravanas Hidalgo, para ver si
solucionan el problema del frigorífico, pues no enfría la parte que no es
congelador; dicen que el frigorífico esta perfecto e instalamos una
cerradura de seguridad. Hace un calor de 40 grados

DIA 8
En Cáceres

     Recorremos la ciudad monumental y hacemos unas gestiones
personales; dormimos en la zona de acampada que proporcionó la PACA
con su gestión; fantástica, agua, luz, electricidad y una zona privilegiada
próxima al Centro, tranquilísima.

DIA 9
     Vamos al Monasterio de Yuste, y nos sorprende un pequeño
cementerio cercano, donde hay enterrados cadáveres no reclamados por
sus deudos de una guerra mundial; no logramos enterarnos de cuál, ni de
su nacionalidad. Luego Gargantas de Olla, recomendadas por algunos
foreros, merecía la pena, unas raras formaciones rocosas en medio del río.
Dormimos en Plasencia, en un aparcamiento gratuito al lado de la estación
de autobuses

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DIA 10
     Nos despiertan las fanfarrias, pues Plasencia está en fiestas;
recorremos el casco monumental, deslucido por las basuras procedentes
de las fiestas; el frigorífico no marcha bien y Enrique
está muy “mosca” .Visitamos El Valle del Jerte con todos los cerezos
cargados de frutos. Si el color rojo de las cerezas con el verde de
los árboles es precioso, puedo imaginarlos en plena floración, no tiene
comparación con la Región de Sefrou en Marruecos, que también es
famosa por el mismo tema. Pensamos ver las Gargantas del Infierno, pero
la AC no puede pasar por el puente y desistimos de hacerlo a pie porque
me clavé al bajar al río una astilla y me sangra el pie.

     Compramos unas apetitosas, gordas y rojas cerezas y, mea culpa,
robé otras poquitas de un árbol cercano al camino; nos duraron hasta
Turquía y no son comparables a las de Sefrou. Éstas son mucho más gordas
y saben mejor.
     Como el frigorífico sigue no queriendo enfriar decidimos volver a
Sevilla. Así lo hacemos y al final nos abrieron la puerta y dormimos en el
recinto de Autocaravanas Hidalgo, sin poder salir por los perros

DIA 11
     Nos atienden con cortesía y dicen que no enfría porque le falta
ventilación a causa del calor; abren una enorme ventana en una rejilla y
ponen otra rejilla más grande. Yo pienso que eso lo tenía que prever el
ingeniero que la diseñó; me callo porque Enrique está que trina; nos
facilitan dos direcciones, la de Alemania y otra de Navarra. Como hemos
quedado con José y María Teresa nos marchamos; dormimos en un Área de
Servicio pasado Madrid

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DIA 12
     Después de cargar alimentos, en Burgos nos encontramos con los
alicantinos. Pasado Burgos, dormimos en un Área de Servicio de la
autopista que conocía José, pasado Bayona en Francia.

DIAS 13, 14, 15,16 y 17
BAYONA/MULHOUSE
     Atravesamos Francia despacito: de Las Landas al Perigord, por Mont
de Marsan y Bergerac, Clermont Ferrand, Puy de Dome, Feurs, Lons le
Saunier, Belfort Besacon; atravesando La Auvernia y la preciosa región de
la Doube, haciendo acampada libre y durmiendo en maravillosos lugares
destacando, como información para todos, el aparcamiento que hay cerca
del río en Perigord; la municipalidad lo ha dejado para que pernocten AC’s
y tiene todos los servicios necesarios para ser autosuficientes, el paisaje
maravilloso y próximo a la ciudad medieval, que es una maravilla. En otro
lugar que ha habilitado la municipalidad en Baume les Dames, cobran 4
euros para Ac’s y turismo fluvial, habiendo muchos barquitos en el río.
María Teresa encantada porque siempre había atravesado Francia por
autopista y le entusiasman los pueblecitos y el paisaje. Enrique me compra
frambuesas que me encantan y comemos deliciosas especialidades
francesas: Langue de Boeuf, huevos a la cocotte y los deliciosos
calamares rellenos, sin olvidarnos de los patés.

DIA 18
     Hoy realmente empieza el periplo hacia Turquía; entramos en
Alemania con un hermoso sol primaveral por Friburgo y la Selva Negra;
nos dirigimos a Triberg para que lo viesen los alicantinos, patria del reloj
de cuco y una ciudad preciosa con muchísimas cascadas; por la tarde al
Lago Titisse, donde cenamos en un pequeño restaurante a orillas del
mismo, gracias a un señor que hablaba español y nos tradujo con la
camarera. Paisaje realmente idílico. Dormimos en una nueva área que

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encontramos, aunque nosotros habíamos dormido varias veces en otra que
era mucho más cómoda. Por la mañana a las ocho viene un señor y nos cobra
10 euros ¡esta vez los alemanes se han pasado!

DIA 19
     Nos dirigimos a Schauffsen para enseñarles las Cataratas del Rhin a
los alicantinos; aun más impresionantes que cuando las habíamos visto
nosotros, por el deshielo; nos cobran 0,70 euros. Muchísimo turismo,
sobre todo excursiones de la tercera edad .Como nosotros no conocíamos
Liechestein, nos lleva José, que él sí lo conocía. En Vaduz no pudimos
entrar al castillo ducal por estar en obras y todo cerrado ya que era
festivo; similar a Andorra pero mucho más elegante; su negocio principal,
la venta de sellos, lugar que conocen todos los filatélicos del mundo.
Realmente me ha decepcionado, me parece un lugar triste y desangelado.
Dormimos en Austria en una zona de servicio donde proliferaban las
alegres chicas del sexo.

DIA 20
     Vamos a Fussen para que María Teresa conozca el castillo de Luis II
de Baviera al que llevó a Wagner, inspirándose para su decoración en las
obras del compositor. Lo eligió Walt Disney para inspirarse en el castillo
de la Bella Durmiente. También vimos las cataratas del río Les y José se
animo a dejar la AC y se vino con nosotros a pasear por Fussen, típico
pueblecito de Baviera con multitud de comercios. Me dirijo a la Oficina de
Turismo a coger información y me sorprenden unas piedras que giran, una
fuente realmente extraña. A 4 Km., zona de pernocta habilitada para AC’s
donde nos cobran 4 euros. Nos reímos mucho cuando Enrique le cuenta la
anécdota que nos pasó el año pasado en Alemania en una autopista,
relacionada con el show que hacen los Morancos, imitando los sonidos del

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insecto que se conoce como mariquita y que, según ellos, su sonido es
ulifriski, palabreja que decimos cuando no entendemos nada de nada

DIA 21
     Hoy nos toca el Tirol alemán, recorriendo pueblecitos, lagos,
arboledas, etc. De ahí hacia Salzburgo donde damos un paseo en coche,
pero José decide continuar porque dice que los dos conocemos la ciudad.
Me quedo con una gran pena porque, aparte de ser una de las ciudades más
bonitas del mundo, a mi personalmente Salzburgo me encanta, pero me
conformo, llegamos a Maauthausen y dormimos en una placita. Antes,
recorremos el pueblo y parte de la orilla del Danubio, que tenía un tráfico
enorme de barcos, hay referencias a los caídos en el campo de
concentración y un pequeño cementerio italiano

DIA 22
     Por la mañana subimos al campo de concentración, recorremos los
terribles barracones, vemos el cementerio y el museo. Me hago una
reflexión que tal vez parezca estúpida; alrededor había muchos manzanos,
hace años estuvimos en este campo estaba cerrado por lo tardío de la
hora y pasamos por una barrera donde se encuentran los monumentos
conmemorativos que han hecho países y particulares; las manzanas me
hicieron tener la misma reflexión ¿existirían esos manzanos cuando el
campo estaba operativo? ¿Cuántos serían golpeados o asesinados por
mitigar el hambre cogiendo una manzana? Los hornos crematorios y las
duchas de gas me helaron la sangre en las venas. Es terrible tanta
crueldad del hombre contra el hombre. Llueve de forma espantosa; esa
lluvia nos acompañó a Mayerling, ya que en Viena habíamos estado cuatro
veces y sentía curiosidad por ver los célebres bosques y contemplar el
lugar de la desgraciada historia del archiduque Rodolfo, que se suicido
antes de matar a su amada, ante la negativa del Papa a anular su

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matrimonio para casarse con su amante y la llamada de atención del
emperador Francisco José. El antiguo pabellón de caza, hoy convertido en
Abadía, alberga a una comunidad de monjas; una de ellas nos acompañó a la
capilla donde se suicidaron los amantes y nos dejó solos, recorrimos el
pabellón tranquilamente y dejamos un donativo al salir.

     Continuamos hasta la frontera húngara; el forinto estaba a 280 por
un euro, dormimos en un área. En esta ocasión he visto que Hungría no es
lo que era; el país ha mejorado de forma espectacular en poquísimos años.
Cena en un Mc Donals del mismo lugar de pernocta

DIA 23
     Llegamos a Budapest y vamos al ya conocido Camping Haller. A Maria
Teresa le ha encantado por su tranquilidad y, como hemos llegado pronto,
hemos cogido el mejor sitio entre los árboles y un banco para nosotros
solos. Fuimos al mercado de al lado y nos aprovisionamos de fruta y
verdura fresca. Hicimos la colada de tantos días en las lavadoras gratuitas
y que la primera vez que las vi me sorprendieron, porque tenían una
centrifugadora como el vaso de una batidora.
      Por la tarde nos fuimos a Pest, Mercado Central, Parlamento, Vacy
utca, Sinagoga paseos a pie que me dejaron muerta.
     Por la noche el señor del camping nos dice que va a haber ruido, ya
que se celebra una fiesta por ser la víspera de San Juan; me acerco a ver
los preparativos y están haciendo una especie de caldereta en el típico
caldero húngaro con trípode encima del fuego; me invitan a entrar en el
recinto que pertenece a la escuela de música y danza y veo unos
puestecitos donde venden objetos, hierbas y velas que me llaman la
atención; sobre todo un vejete vestido de negro con un gran medallón que
me recuerda al gran maestre del diablo en la película de Polansky “La
semilla del diablo”. No me gusta lo que veo, hay féminas leyendo las manos
y echando las cartas; decididamente no me gusta. Por la noche encienden

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antorchas y cánticos extrañísimos ¡Si se trata de la celebración de la
Festividad de San Juan! Me parecen unos rituales que rayan en lo pagano.

DIA 24
     Subimos a Buda y paseamos por el Bastión de Pescadores y toda la
zona del Palacio Real, etc., pues los alicantinos habían estado en Budapest,
pero no lo vieron. Al bajar, José entró en un restaurante donde pienso que
nos vamos a dejar el presupuesto del viaje; las mesas tenían hasta
cubiertos de plata, tomamos una bebida y nos fuimos con viento fresco
buscando lo popular, que está más al alcance de nuestro bolsillo. Entramos
en el Centro Comercial Mamut y comimos en un Griego estupendo, que nos
costó un precio razonable; los alicantinos se vuelven al camping y después
de acompañarlos al metro, hasta la salida para el camping nos volvemos y
recorremos los sitios que nos gustan de otras veces: puente de las
cadenas, baños Gellért...

DIA 25
     Hacia Rumania, en lugar de ir por autopistas, vamos por carreteras
nacionales, así se conoce un país mejor. Íbamos a ir a Milkosh, pero
llegamos a Debrecen, por una carretera en obras que nos entretuvo un
mogollón. La idea era ir primero a Satu Mare para ver el cementerio
alegre y los Monasterios del Norte, pero decidimos dejarlo para la vuelta
y así José podría disfrutar de baños en el Mar Negro que le hacia ilusión.
Entramos por Oradea, pagamos una viñeta para circular por el país (5
euros 15 días); la policía amable y al ser la lengua rumana de origen latino,
parece que nos entendemos un poco mejor, aunque con Enrique no hay
problema pues contacta con todo el mundo de fábula.

     Una vez dentro del país se me cae el alma a los pies: las carreteras
hechas una pena y los niños descalzos pidiendo; Marruecos, en sus zonas
más pobres y deprimidas, son marqueses al lado de esta pobre gente. Los

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edificios en ruinas, realmente terrible; es de noche y hay mujeres que
venden cerezas en el camino, no encontramos ni un sitio donde hacer
acampada así que Enrique propone lo que hacemos en Marruecos: parking
de Hotel y propina al recepcionista, pero a José no le parece bien. Al final
terminamos en un restaurante/puticlub, rodeados de condones usados,
pero era el lugar más seguro que encontramos, delante de un
lavadero “artesanal de coches”.

DIA 26
     Conforme vamos avanzando, percibimos la pobreza del país, Casi no
hay cultivos, las casas destrozadas, venden cerezas por el camino. Al
preguntarle a un señor el camino hacia Singhisoara, se porta de cine,
utiliza su móvil para llamar a un amigo que habla español y éste nos indica
la dirección; también me enseña que para decir gracias en fumano se
dice “musulmes”; la gente es realmente encantadora. Un litro de gasoil
vale 35,ooo leis, la traducción en euros, este es el tema de José que para
los cambios es único, “menos de un euro el litro”; con esas cifras parece
todo carísimo, pero una señora me explica que el mes que viene restan 3
ceros para ir aproximándose para cuando entren en la zona euro

     Llegamos a Cij Napoca y damos una vuelta para ver la ciudad; unos
preciosos frescos en la catedral, pero todo desangelado y muy
estropeado. Me cuelo a ver un pórtico y, al parecer, dentro hay una
asociación; me ofrecen entrar ¡la gente encantadora! Cuando nos
montamos en la Ac. vemos una boda y le digo a Enrique que pare, para ver
a la novia, los novios nos saludan con las manos y una gran sonrisa, y se
aproxima una señora que ofrece pasteles y nos acerca la bandeja para que
comamos. A mi me da un apuro horrible pero Enrique coge, e insisten para
que cojamos más; la novia, una chiquilla preciosa, y que conste que no por
el dicho “de que no hay novia fea”

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Llegamos a Singhisoara y José no viene por el temor a los robos,
así que los tres nos dirigimos hacia la ciudad medieval, que es una
maravilla; la recorremos a pie, no nos quedamos sin ver ni un solo
rinconcito. Está muy mal cuidada pero me encanta, me quedo sin comprar
unas acuarelas de una calidad bastante aceptables a una chicas que hablan
español -las telenovelas sudamericanas subtituladas hacen maravillas con
el idioma- no llevo euros fraccionados, sólo billetes de 50 y eso que lo
preparé en España aprovisionándome de billetes de 5, pero los he olvidado
en la Ac.
     Siento no haberlas comprado, mayormente por la vendedora que era
simpatiquísima y me ha contado muchas cosas sobre el país. Dormimos en
Brasov, en un camping de la era socialista, o sea barracones esparcidos,
pero los han restaurado en alegres colores y los servicios los han
mejorado; pagamos unos 9 euros.

DIA 27
     Nos dirigimos hacia el castillo Bram, donde habitó el Conde Drácula.
Llueve a cántaros y el paisaje de Transilvania me decepciona. Yo lo había
imaginado diferente, la carretera es una verdadera epopeya y la lluvia
arrecia de forma increíble (gracias a Dios no nos cogieron las horribles
inundaciones de unos días más tarde). Era lo que le faltaba a este pobre
país. El pueblecito no es gran cosa, pero está lleno de tiendas de souvenir
y compro unas carátulas de madera tallada de Drácula, con afilados
dientes, que harán las delicias de mis hijos.

     El castillo se alza majestuoso entre árboles en una zona escarpada y
que parece más tétrico e irreal, por el día lluvioso y la densa niebla, aunque
aquí no está enterrado Drácula sino en otro castillo de Brasov donde, al
abrir la tumba, se encontraron con el cadáver de un caballo.

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Todo enfocado al turismo: hoteles varios, campings y multitud de
restaurantes. Cuando regresamos José ha preparado una comida de estilo
asturiano y damos buena cuenta de ella.
     Lo comprado ha sido un arduo regateo: por las carátulas me pedían
50 euros y se quedaron en 10; Enrique adquiere un CD de música rumana y
de 40 euros se quedó en 5. Compramos unas pizzas parecidas al misimmel
marroquí y pan de garbanzos para la noche.

     Continuamos hacia Bucarest con una espantosa lluvia pero alucino en
colores ante el paisaje de los Cárpatos; ¡no los olvidaré en la vida!
Realmente fantásticos por su soberbia grandiosidad, paisajísticamente es
el recuerdo más hermoso que guardaré de este viaje.

DIA 28
     Gracias a Dios hace sol. Desde el camping cogemos un autobús que
nos lleva al centro de la ciudad, todo tan roto y destrozado que me
proporciona su visión una gran angustia y, aun así, sigue la gente viviendo
dentro. Parecen que se van a desmoronar de un momento a otro, en los
cristales no hay cortinas o están pintados o tienen papeles de periódico;
muchos ancianos piden por las calles, hay gran cantidad de policías, un
poco“chulitos”,   basuras,   destrucción... ¡¿qué han   hecho   con   este
hermosísimo país?! A pesar de tanta miseria, pues ya no es pobreza, hay
muchísimos puestos de flores y pienso quién las comprará, ya que viendo el
nivel de vida no creo que les sobre mucho para adquirir algo tan hermoso
como una flor pero que, al fin y al cabo, hay que pagar por ellas.
     Las chicas vestidas a la europea con sus barriguitas al aire y sus
camisetas de algodón, ponen color entre la tristeza de estas calles
desangeladas y sucias. Comemos en un restaurante del Centro, mal servido
y nos dan comida congelada (15 euros por cabeza me parece un latrocinio)
aunque hoy me hubiera quedado sin comer para repartir el dinero.

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Maria Teresa entró en una peluquería para teñirse; yo me hago las
manos; jamás de los jamases me han hecho unas manos tan perfectas sólo
con unas tijerillas y me cobraron al cambio 1 euro.
    Me gustan los rumanos; son amables, serviciales y su lengua de raíz
latina tiene muchas palabras y frases que guardan connotaciones con
nuestro castellano.

DIA 29
     En el camping hemos pagado unos 20 euros; nos dirigimos a Bulgaria
por la frontera Giorgiu /Ruse, gastamos la monedas que nos quedan en un
súper ya que al regresar no nos valdrán por el cambio. Nos han estafado
20 euros, algo similar a lo que ocurría hace unos años en Marruecos.

    Los 20 euros han sido una estafa de la policía rumana. Le han dicho a
Enrique que era por atravesar el pueblo y el muy tonto no ha pedido
recibo; ya nos comentarían más tarde que lo suelen hacer de forma
habitual.
    Ha sido todo un reto, porque al salir del supermercado José se ha
dirigido a la frontera por el río y un individuo le ha dicho que él le
acompañaría al lugar del puente (unos 2 Km. más o menos). Nos extraña que
se subiera en la Ac pero continuamos detrás de ellos y Enrique se da
cuenta de que algo pasa, se baja y se acerca y el individuo le está diciendo
a José que le pague por acompañarlo. José cree que lo tiene que hacer
pero Enrique acostumbrado al chipichangueo de Maruecos, conmina al
individuo a que se baje, éste no quiere hacerlo y Enrique con su tercera
edad a cuestas lo coge del pecho y lo baja a empellones; el otro le dice
que es policía y Enrique le dice que se lo demuestre, que vayan al puesto
de policía próximo de la frontera y aclaren el asunto; por supuesto dice
que no y se queda amenazándonos y despotricando. Regla básica: siempre
llevamos los seguros de las puertas bajados y no dejamos que se suba
nadie, consejo que le damos a José.

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Después de la presunta estafa y de pagar la estafa a la policía,
atravesamos la frontera Rumana y nos cobran 15 euros por atravesar el
puente que une Bulgaria con Rumania pero con recibo; un poco mas
adelante 12.50 euros por la viñeta y peaje de Bulgaria y 4 euros por
desinfectar las ruedas, o sea pasar por un charquito tipo al que hay a la
bajada del puerto en Málaga gratuito.

     Entrar a Bulgaria nos ha salido un poco caro pero más caro nos
hubiera salido si el individuo le propina a Enrique una paliza, porque medía
dos metro y parecía un armario ¡este abuelete!

    Entramos en el país y no me produce la horrible impresión de la
entrada a Rumania; las carreteras no son demasiado malas aunque muy
estrechas, carteles en cirílico sin traducción y un increíble olor a hinojo
dulce durante toda la estancia en el país; la gente muy seca pero amable.

    Hemos dormido en una gasolinera de 24 horas al lado de unos jóvenes
que han dormido en el coche; nadie nos ha molestado y nos han dicho que
nos quedáramos allí porque el camping mas próximo estaba lejos y
tendríamos dificultades en encontrarlo; no me apetecía quedarme pero en
Bulgaria las cosas no son como yo las había imaginado.

DIA 30
     Llegamos a Sofía. Damos un paseo por el Centro y compro unas
cortinas que me entusiasman; llevo años tratando de comprar unas de ese
estilo para la cocina y 8 metros me cuestan 6 euros. Vimos la mezquita y
le cuento a María Teresa lo de las bolas que simbolizan el pan; el palacio
presidencial me decepciona y vimos una bonita columna de la peste. Al
regreso veremos Sofía con más atención.

    ¡Sorpresa mayúscula! Todo está limpísimo, se puede comer en el suelo;
tiré una colilla por la ventanilla (desgraciadamente en este viaje he vuelto

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a fumar) y ante la mirada de un conductor quise que me tragara la tierra.
Continuamos hacia nuestro objetivo Búlgaro “El Monasterio de Rila”.

    Comemos cocina búlgara en un chiringuito de subida al monasterio. Me
ha encantado; pedí, como siempre, comida nacional: karma deliciosa con un
sabor agridulce y unos creps bastante cutrecillos pero que me supieron a
gloria.
    ¡Por fin Rila! Aparcamos en la puerta del monasterio. Aluciné en
colores; es uno de los sitios más bellos que he visto en mi vida.
Indudablemente, tengo que volver para estar más tiempo. No sé cómo
describirlo, parece una posada medieval con pisos, en blanco y color
caldera, frescos bastante bien conservados por todas partes; ¡Algo
increíble! Y cuando entré a la iglesia ortodoxa, sufrí un choque de belleza
tan descomunal como el que sentí la primera vez que estuve en Lascaux;
me hubiera quedado ahí para toda la eternidad. Es imposible decir ni
escribir la belleza y la paz que se siente. En la iglesia
estaban “comulgando los fieles” pues había un servicio religioso, me
ofrecieron pan y lo comí con todo el respeto; iconos por todos sitios,
monjes barbudos de una gran presencia; dimos un paseo alrededor y había
tiendas que vendían iconos; me quedécon las ganas de comprar uno de
metal, con la cara de la virgen y el niño pintadas de forma exquisita.

    Llegaba la noche y decidimos pernoctar a la puerta del monasterio.
No había nadie ya pero vino un guardia y nos dijo que estaba prohibido,
pues el monasterio tenía un camping. Nos dirigimos a él pero cuando nos
estábamos instalando, las moscas y la suciedad me obligaron a decir que
yo allí no me quedaba, aunque estaba lleno de gente. Salimos y bajamos
por la carretera que habíamos subido, encontramos un ¿camping? de lo
mas cutre pero no había moscas, ni luz; los servicios eran asquerosos pero
empezó una tormenta con aparato eléctrico y nos quedamos allí. Tomamos
una cerveza en una especie de chiringuito soportando la borrachera de
una inglesa que estaba sola. Noche apacible.

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DIA 1 JULIO
    Nos cobran 2.000 pelas al cambio antiguo; me parece un robo pero al
desconocer el idioma la cosa es más difícil. Hacia Grecia, en la frontera
Griega todo muy rápido y un policía griego nos canta ”que viva España”.
Continuamos hasta Tesalónica y después a Trikala, donde encontramos un
sitio perfecto para acampar, pero un señor muy amable nos dice que hay
un mercado matinal y que nos despertarán a las “five o’clock”. Nos
acompaña a un lugar cercano, una espacie de aparcamiento y allí nos
quedamos con un calor espantoso; nos vamos a dar una vueltecita por el
pueblo y comemos unos deliciosos helados. Descubro una especie de
casitas con iconos dentro, luces de velas y estampas con motivos
religiosos, pregunto y no me entero ni patata; más tarde, a lo largo de los
kilómetros recorridos, aprendo que es la cultura del iconostasio, algo que
me fascina y que pienso estudiar con profundidad. Aunque hay gente que
dice que son monumentos a los muertos en carretera, no es así. Me
hubiera gustado comprar uno en las tiendas de cerámica de los caminos,
pero el volumen no me permite transportarlo; la pena es que muchos de
ellos a lo largo de los caminos han sido expoliados y otros muchos muy
deteriorados por las inclemencias del tiempo y los gamberros. ¡Me parece
un sacrilegio! Antes de dormir se apetece otro helado por el calor,
Enrique en pijama va y lo compra en un puestecillo cercano.

DIA 2
    Llegamos a Kalambaca, un precioso pueblo lleno de tiendas. Compro
tres reproducciones de iconos y alguna que otra cosilla para regalar;
reponemos víveres después de haber comprado sandias en un puesto del
camino.
    METEORA una de los paisajes mas impresionantes de este viaje, algo
tan insólito y espectacular que me llena el espíritu de belleza; ¡las
impresionantes formaciones rocosas y los monasterios edificados sobre
ellas! La carretera para acceder a algunos de ellos es francamente
peligrosa, muy estrecha y con tal cantidad de autobuses que dificultan el

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transito. Realmente lo paso mal por el espacio y los cortados; hay
bastantes Ac’s encaramadas en lugares inverosímiles, donde parecen que
han llegado volando; la vista desde lo alto es soberbia ,pero hay tal
cantidad de personas que resta intimidad a lo que podía ser, aún,
anímicamente más bello. Recorremos uno a uno todos aquellos donde
pudimos llegar con la Ac pues nuestras piernas no están para hacer
montañismo

   A la bajada comemos en un restaurante donde la propietaria, una
mamma griega, grita como una loca para que aparquemos en batería y
asítener espacio para más clientes. Nos reímos a rabiar porque a José no
le gusta el queso y pide “salchichi”, suponiendo que serían salchichas, pero
se trataba de una especialidad griega, precisamente con queso, yogurt y
pepino; la carne, una especie de brochetas deliciosas y la ensalada;
realmente las he comido mejores. Conocemos a unos jóvenes españoles que
vienen de viaje de novios y nos comentan lo terrible que conducen los
griegos y que está lloviendo en Atenas a mares.

    Dormimos en Lamia en las instalaciones de un súper, habiendo pasado
al lado del Monte Olimpo ¡que pena no tener tiempo para subir a saludar a
Zeus!

DIA 3
     Nos vamos a Delfos por un camino de montaña; aunque podíamos
haberlo hecho por un camino mucho más fácil pero a José le encantan
estas carreteras y aunque por otro sitio hay mejor carretera, tiene
derecho a algún caprichillo.

    Con las enormes ganas que yo tenia de ver el oráculo del Dios Pitico,
me llevo una decepción; pensaba ver a la pitonisa bebiendo de la fuente
Castalia y lloviendo, ni pitonisa, ni Dios Pitón .ni Apolo ni nada; .sólo cuatro
columnas dóricas y unas ruinas muy mal conservadas, todo muy cutre y a
unos precios de vértigo.

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Enrique toma café en un chiringuito y se encuentra por todo adorno,
una foto de nuestro cantante Ramoncín, después de pagar 2 euros por un
café de pucherito. Totalmente decepcionante: basuras, malas hierbas, mal
acceso ¡de pena!

    Hay varios campings en los alrededores y muy buenos sitios para
acampar, pero está prohibido.

    La montaña del Parnaso casi no la veo por la lluvia y sin encanto
alguno ¡yo esperaba ver a la Diosa Gea y a Apolo venciendo a Pitón! ¡Como
todo sea igual que me espere Grecia otra vez!
     Los pueblos hasta Atenas no son feos pero tampoco bonitos; su
arquitectura está desestructurada. No hay armonía. Paramos en un
pueblito cercano a Delfos lleno de tiendas y turismo, donde pienso que
creen que los turistas son imbéciles. Me piden por un cojincillo 50 euros y
por una alfombra sintética 900 euros.

    La lluvia arrecia terriblemente y nos quedamos en un Mc Donals a la
entrada de Atenas ¡espero que mañana mi espíritu esté más sereno y pueda
contemplar las bellezas que espero!

DIA 4
    Nos ha costado encontrar el camping por la dificultad del idioma; se
llama Kifissaria, cerca de la estación de metro del mismo nombre; trato
amable pero masificado, limpio pero no acogedor; coges en la puerta un
autobús que te deja en la parada del metro y la estación para visitar el
Partenón se llama Monasteraki. Cuando bajamos hacia Plaka hay multitud
de tiendas orientadas al turismo, con unos precios de locura. Ya, por la
tarde, yendo en dirección opuesta, desciende el precio en un 300 o 400
por ciento, hablan todos los idiomas conocidos y una simpática viejecita
nos requiere en un perfecto castellano. Mañana visitaremos la Acrópolis
pues queremos disfrutarla con bastante tiempo

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Después de comer un delicioso Kebab en un restaurante un poco
alejado y un delicioso postre con ensalada griega y calamares, hemos
visitado el Olimpeon, el templo de Júpiter; las columnas corintias me han
gustado pero sigue estando el entorno bastante sucio.
     Hemos visto la Catedral, el estadio Olímpico, el Parlamento y el
museo; éste sí que me ha satisfecho; hemos recorrido todo el barrio de
Plaka.
     Lo siento, no me agrada; lo encuentro sucio, feo y desangelado; mucho
hablar del encanto de Atenas pero me parece una ciudad absolutamente
triste y la gente no amable precisamente; mucha gente pero no encuentro
vida, triste, tristísima.

DIA 5
     Hoy ha sido un gran día. Hemos visitado La Acrópolis, uno de los
sueños de mi vida: ver el pórtico de las cariátides. Entramos y subimos la
colina poquito a poco; multitud de gente y un calor sofocante. Al parecer
están restaurándolo todo; el Partenón fabuloso, he vuelto a retroceder en
el tiempo y me ha parecido ver a Fidias contemplando el impresionante
paisaje que se ve de Atenas; he procurado aislarme para fotografiar en
mi memoria tantísima belleza y aunque las cariátides del Erecteón no son
las verdaderas sino una copia, no me ha importado demasiado; he
disfrutado como una loca aunque el templo estaba destrozado y tenia el
mal de la piedra pero ayer pude ver la parte que no está en el museo
británico sino en el de Atenas.

¡¡¡¡Qué gran día!!!!

    Luego hemos comido en un restaurante, en una callejuela típica, pulpo
seco a la brasa y también nei mosnake, deliciosa.

     Toda la tarde hemos visitado las zonas no turísticas de Atenas
tratando de encontrar el encanto de ciudad, de la que tantos literatos y

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escritores han hablado pero la verdad, a pesar del bullicio, me sigue
pareciendo una triste ciudad o, como se quiera, una ciudad triste.
    Tal vez no haya sabido encontrar su esencia, su alma, pero no, no me
ha gustado Atenas.
    La gente no es precisamente simpática; he tenido un altercado con
una señora que por fotografiarme cerca de su tienda pretendía cobrarme
3 euros porque decía que su establecimiento salía en la foto.

    El remate, en el camping Enrique se enrolla con un señor que hablaba
español y nos ha preguntado” por la chica griega casada con el rey de
España”; le ha salido el amor patrio y le ha dicho que es uno de los orgullos
que tenemos en España es tener por Reina a Doña Sofía que es culta,
educada, una gran mujer... ¡y eso que no es monárquico!

DIA 6
    Pagamos 52 euros por los dos días de camping y salimos de Atenas
hacia Corinto; vemos el canal, una impresionante obra de ingeniería; ya lo
quiso hacer Nerón pero se construyó en el siglo XIX; 7 Kms. de longitud,
77 metros de profundidad y 22 de anchura; tuvimos la suerte de ver dos
barcos atravesándolo y nos hubiera gustado ver cruzar a un trasatlántico.
Corinto tiene fama de que sus gentes no son excesivamente amables y no
he encontrado pasas, tan célebres ellas, por ningún sitio.

    Hemos ido a Epidauro que paisajísticamente es precioso para ver el
Teatro que según dicen es el mas grande y mejor conservado de Grecia,
pero no hemos subido a lo alto por el inmenso calor, aunque me hubiera
gustado verificar lo de la megafonía natural que dicen que es excepcional.

    En teoría teníamos que ver el templo de Asclepios el médico ¡DIOS,
PERO SÓLO HEMOS VISTO RUINAS ESPARCIDAS SIN TON NI SON,
sin orden ni concierto! El pequeño museo sí me ha gustado; voy de
decepción en decepción. Más tarde Nauplio, donde hay una zona de Ac’s

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cercana al puerto y nos hemos juntado sobre unas 20; paseando por el
puerto Enrique, por señas, se ha intercambiado formas de pescar, tipo de
carnadas y hasta le han dejado una caña; ¡es único para entablar relaciones
amistosas! Este lugar lo domina un bonito castillo y el pueblo de lo más
agradable con bastante turismo nacional y sobre todo italiano; los niños
nos dieron la noche montando en bici y con juegos ruidosos hasta las 2 de
la madrugada. En realidad este lugar me ha gustado mucho.

DIA 7
    Antes de marchar he ido a comprar botellas de Ouzo para mis amigos.
José y María Teresa han continuado pero nosotros preferimos ver el
Palacio de Agamenon en Micenas y la puerta famosa de los leones; las
murallas que construyeron los cíclopes, según la leyenda, están las pobres
aguantando 4 piedras ¡¡si el partícipe del asedio a Troya levantara la
cabeza se volvía a morir!!! Luego Argos, donde partieron Los Argonautas y
donde Orfeo lloraba a su amada Euridice. Nos dirigimos a Leonidon por las
carreteras de montaña del Peloponeso bordeando el mar y recorriendo
pequeños pueblecitos de pescadores, recordándome a los paisajes croatas;
las carreteras son realmente espantosas estrechísimas; los conductores
un rato imprudentes y muchos olivos tan ancianos que debían ser
coetáneos de Palas Atenea. Hoy nos hemos hecho el propósito de irnos a
Turquía lo ante posible. Pensábamos ir a Esparta y Mitra pero nos hemos
encontrado con una pareja francesa que venían de allí y nos han dicho que
no hay tal carretera, que es pista de tierra y no merece la pena. Con
Esparta igual, aunque me apetecía ver el monte Taigeto y comer
mermelada de rosas. La verdad es que no estaba yo por la labor de hacer
pisteo. En Leonidoion nos esperan José y María Teresa en la playa; no los
han dejado estacionar en los aparcamientos, así que en plena playa, cerca
de la arena, decidimos darnos un baño pero una vez dentro del agua hay
tantos guijarros y algas que, a pesar de ir calzados con escarpines, no
resulta nada agradable. Paseo por el puerto y cena en un pequeño

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restaurante donde nos volvemos a encontrar con los franceses. Bonita y
apacible noche.

DIA 8
    Salimos de Leonidion deshaciendo el recorrido ya hecho pero las
espantosas carreteras no nos permiten continuar. Llegamos a Trípoli
donde no vemos nada que destacar. Atravesamos una carretera
estrechísima pero con un superbellísimo paisaje y unos pueblecitos
encantadores; en esta región la mitología se hace real. Hay miles de
colmenas por todo el camino y tenemos que llevar las ventanillas subidas:
pasamos por un pueblo que para mí que San Cristóbal apartaba los árboles
para que pudiéramos pasar; me parece increíble que no nos cruzáramos con
ningún autobús porque no sé qué hubiéramos hecho.

     Olimpia. La hemos visitado y Gracias a Dios estaba bien acondicionada
y cuidada. He visto en el museo el Hermes de Praxiteles y al preguntarle a
un señor (que se quejaba de que el turista viene a comer y comprar y que
no visitan el museo) por la estatua de Zeus de Fidias elefantino, se
emociona y nos larga una perorata de cómo desapareció y de lo malos que
somos los turistas que no nos entusiasma la cultura: hablaba 6 o 7 idiomas
y se ofrece a acompañarnos de forma gratuita. Olimpia está mejor
cuidada que el resto y tiene la ventaja de que hay una entrada especial
para los mayores de 65 años, que es el 50 por ciento de la entrada; bueno,
ocurre igual por todo el país, ya que tienen unos precios con lo que no se
puede visitar todo lo que te gustaría porque tendrías que empeñar la AC.

    Después de la visita vamos a Patras y terminamos durmiendo en un
pueblo de pescadores que estaba en Fiestas y muy animado, en una
paralela al mar, un sitio la mar de incomodo.

DIA 9

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Continuamos costeando por pueblos preciosos, dejando la autopista
aunque fuera más largo. Pasado Corinto, José y María Teresa se van por la
autopista y quedamos en vernos en Lamia. Nosotros vamos a Hidra y
compramos almejas y ostras que vendían por el camino, unos pueblos muy
turísticos una vez dejado el Peloponeso. Hacia el Norte pasamos por el
desfiladero de Las Termópilas y vemos la estatua y el monumento a
Leonidas. Se forma un atasco fenomenal por un accidente donde vemos los
cuerpos carbonizados, bomberos, ambulancias... todo muy desagradable.
Dormimos en un puertecito con dos o tres casas junto al mar. Lo muy
positivo de Grecia es que hay fuentes y agua por todos sitios, algunas
hasta con manguera. Una vista preciosa. Vamos al restaurante pero nos
dicen que no sirven por la noche; me hubiera apetecido otra musaka.

DIA 10
     Al fin hacia Turquía. Llegamos a la frontera y nos encontramos
multitud de coches. Las mujeres dan el grito ululante que yo creía que era
patrimonio de las mujeres marroquíes y he comprobado que entra dentro
del ámbito religioso. Por consejo de Toni de Ros marchamos detrás de los
camiones y ganamos, lo menos, Km. y medio. Un alemán en una Ac nos
increpa, pagamos 10 euros por el visado, luego a la ventanilla para sellar el
pasaporte pero al hacer el permiso de importación temporal del vehículo la
cosa tarda cerca de tres horas. Mientras, preparo la comida y comemos
en la zona de salida de la frontera hacia Grecia; un policía nos llama la
atención pero ante nuestra reluciente sonrisa hace la vista gorda.
Entramos por Písala; yo casi me desmayo por el calor, hay policías y
soldados por todos sitios supongo que por los recientes atentados. En
Tekirdag le preguntamos a un oficial por el camping y nos indica que más
adelante hay una zona de acampada.
    Macarena nos telefonea informándonos del atentado de Londres ¡¡que
salvajes!!! En la zona de acampada decidimos quedarnos aunque nuestra
idea era ir siempre a camping por los islamistas. Lleno de familias turcas,
se me acercan varias mujeres para saludarnos, aprovecho y les pregunto

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por las duchas; me acompañan a un sitio que es una ducha, rodeada de
plásticos; hace el apaño pero de los servicios mejor ni hablar.

    Llega el chipichanga de turno que nos quiere cobrar 20 euros; esgrimo
mis dotes de chipichanga aprendidos en Marruecos y al final nos
quedamos por 5 euros. Los alicantinos quieren bañarse pero el mar esta
sucísimo y lleno de algas.

DIA 11
    Estambul ¡POR FIN! Hemos pagado el peaje y hemos preguntado la
dirección del aeropuerto pues tenia conocimiento de que allí estaban todos
los camping; hemos encontrado uno que se llamaba Konya, muy grande y las
instalaciones de lo peor; después de hacer la colada y comer hemos
emprendido rumbo a la aventura de la pasión turca; hemos bajado en un
autobús hasta los topes con un calor de muerte pero hemos visto las
murallas y el Bósforo y la mezquita azul. Por el recorrido que llevaba el
autobús, con el entusiasmo, hemos ido al final de la línea y se veía a lo lejos
Santa Sofía. Hemos contactado con unas jóvenes que muy amablemente
nos han llevado a un cambista de confianza y querían acompañarnos pero
declinamos la invitación; en un taxi, donde nos hemos jugado el tipo,
llegamos al gran bazar y lo recorremos enterito; me ha decepcionado, tal
vez por nuestras connotaciones con el mundo islámico; muy limpio y con
varias fuentes pero el Islam surge por todas partes y nosotros estamos
demasiado acostumbrados a este mundo religioso; perfecto, pero me ha
decepcionado; volveré mañana por si descubro algo que me apasione.

     Los alrededores son como bazares de tiendas y más tiendas con
regateo característico, bullicio, etc. para nosotros nada nuevo.

     Llegamos andando a la Mezquita Azul al atardecer y solo al ver el
obelisco mi piel se ha erizado; una vez en el patio, he procurado quedarme
sola en un rincón para ver con mis ojos y no con las impresiones o
comentarios de nadie. Después de mucho rato con la luz haciendo brillar la

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cúpula y los minaretes, recuerdo todo lo que me apasiona del Islam y me
transporto a la Meca e imagino sus mismos reflejos por el sol y su
construcción, agrandada a causa de esta mezquita que se levanta ante mis
ojos. Decido entrar y me cubro con un velo que me facilitan a la entrada;
me descalzo y me siento para contemplar la inmensidad de su cúpula y sus
bellos atauriques que la adornan por todos sitios. Rezo frente al mirab una
plegaria donde se mezclan religiones que al fin y al cabo son ramas de un
mismo tronco. Sólo por ver la Mezquita merecía la pena hacer el viaje,
tantos y tantos kilómetros. Hemos paseado por sus alrededores
mezclándonos con la gente y viendo algunos monumentos, como unos baños
cercanos, de una gran belleza arquitectónica. Al final cogemos un taxi; es
muy tarde y, de todas maneras, no merecía la pena el autobús ya que nos
cobra 12 euros y estamos en el culo del mundo. No sé si podré dormir por
la emoción.

DIA 12
    Muy temprano hemos aprendido que hay una estación de tren cercana
y después de ésta un dolmus nos ha dejado próximos al palacio de Topkapi;
las colas de turistas impresionantes. Hemos estado en el Patio de los
Jenízaros y en la Iglesia de Santa Irene donde, casualidad de
casualidades, había una exposición española. Esta iglesia fue incendiada en
la misma época que Santa Sofía. Al final no hemos entrado al Harem
porque la cola era sensacional y hacía un calor asfixiante; con mucha
muchísima pena me he quedado pero me he colado a ver el segundo patio.
Nos hemos dirigido a Santa Sofía que esta bastante abandonada. A los
frescos les hace falta una urgente restauración que, al parecer, llevarán a
cabo. Me ha decepcionado un poco después de ver ayer la Mezquita Azul;
de todas maneras me lo he pasado “pipa”. Después hemos visto la cisterna
y luego a comer a un restaurante en plena calle con un sol de justicia ya
que todo estaba hasta los topes de gente. Más tarde, el Bazar egipcio que

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me ha gustado más que el gran Bazar; tiene un encanto especial y no es
.tan turístico. Se parece a los zocos morunos. Luego la Mezquita de
Souleiman el Magnifico y la Torre Galata y paseos para ver el cuerno de
oro; no hemos embarcado por mi temor al mar. Me ha encantado el
Bósforo, las murallas de mar y las de tierra, el Acueducto y, por supuesto,
el monolito egipcio.
    Al final de la jornada hemos llegado rotos y caer en la cama y
dormirnos fue cosa de segundos.

DIA 13
    No hay más que hablar: me gustan los turcos y me gusta Turquía. Se
levantan en el autobús para cederles el asiento a las señoras, está todo
muy limpio y los comerciantes hablan tropecientos mil idiomas. Hay
policías y agentes de seguridad por todos sitios; tal vez las bombas que
han estallado por todo el país hayan incrementado la vigilancia policial en
museos y monumentos ya que pasas el bolso o la mochila como en los
aeropuertos; en nuestro camping todas las entradas están custodiadas por
policías armados. He visitado todas las mezquitas que he podido y he
rezado ante el Mirab; me gusta este pueblo amable que guarda tantas y
tantas civilizaciones en sus genes: Otomanos, selucidas, griegos, romanos,
etc... Me fascinan sus monumentos, me gusta su cocina, su alboroto, ¡¡que
me gusta vaya!!
    Al llegar al camping hay un gran mercadillo instalado fuera y compro
multitud de cosas; son muchísimo más baratas: cojines, manteles, bolsos,
multitud de cosas que me gustan; además, como soy un harto ordinaria, me
encanta lo que brilla y allí había brillos por todas partes; en el mercadillo
hay una parte dedicada a la alimentación y aprovecho y compro reservas
de hortalizas, frutas, sandias, melones y cosas que no sé lo que es pero
que tienen que estar riquísimas.

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DIA 14
    Hemos ido a los barrios periféricos cuesta arriba y cuesta a bajo, en
pleno corazón del pueblo donde no hemos visto ni un solo turista. Todo
Sultanamest. He comprado una cortina de madera para la terraza y en
tiendas de bebé un cochecito tipo paraguas para mi futura nieta o nieto,
precioso y baratísimo; hemos comido en el Bósforo, en un restaurante
donde sólo había turcos: un kebabs de alucine y especialidades turcas que
no sé cómo se llaman; paso del té, no me gusta y Enrique toma café por
todos sitios, pero dice que no es para tanto. Enrique ha probado la
cerveza del país que se llama Éfeso y se queja de la cantidad de azúcar
que le ponen a todo, sobre todo al café. Volvimos al Bazar Egipcio; tal vez
uno de los sitios para compras que más me han gustado incluso más que el
Gran Bazar. Hemos conocido a un judío serfadita con el que hemos estado
charlando bastante rato. Paseo por el Bósforo al atardecer con la Torre
Galata al fondo. Cuando regresemos veremos más cosas, pues José y María
Teresa han de ir a la boda de un sobrino y se les acaba el tiempo.
Nosotros, cuando marchen, nos recrearemos a la vuelta.

DIA 15
    Hoy celebramos el Santo de Enrique y partimos hacia Ankara; nos ha
costado trabajo entrar en Asia por los múltiples puentes, rotondas y
carreteras; un señor al que hemos preguntado ha ido delante nuestra y
nos ha dejado en la autopista; invitamos a los alicantinos en un
restaurante de carretera; pobrecito él pero la cocina turca excelente y
como de postre unos albaricoques en almíbar deliciosos. Nos coge tal lluvia
que hemos de parar y escucho el trueno más gordo que he oído en mi vida;
un aguacero criminal. Al final acabamos en un pueblecito para pernoctar
en una gasolinera. El camping lo están reformando y, como es temprano,
nos dirigimos a un barbero próximo donde Enrique se corta el pelo y se
afeita. Nos obsequian con el té de manzana que yo, claro está, no tomo y

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doy a Enrique mi vaso a escondidas; toda la noche lloviendo pero muy
tranquilitos.

DIA 16
    Hace frío. Yo espero el calor asfixiante que tanto me gusta y el clima
es más bien frío. Llegamos a Capadocia por un camino rural pues nos
confundimos al ver una indicación de Avalos y, creyendo cortar camino,
metemos la pata hasta el gorro. Llegamos a Avalos y estamos en
Capadokia o Capadocia, cuya traducción es “La tierra de los caballos
bellos”. Hemos entrado en la primera iglesia subiendo por unas escaleras
terroríficas de madera, pero los frescos que hemos visto merecían la
pena; hemos visto varias pero si hubiéramos entrado a todas las que nos
apetecían nos hubiéramos dejado el presupuesto del resto del viaje.

     En el Valle del Zelme, viendo formaciones, me bajo y me llevo un susto
de libro ¡entre las piedrazas, una serpiente horrible! ¡menudo susto! Estas
formaciones, al parecer, se deben a que hay un volcán, hoy inactivo, el
Erciyes, que dio lugar a las mismas. Al parecer, los habitantes vivían fuera
de ellas durante la Edad Media pero cuando había conflictos bélicos, se
refugiaban dentro; esto solía ocurrir en las ciudades subterráneas, donde
hay pisos y pisos que se adentran en el interior de la tierra; justito donde
hay menos luz es donde las pinturas están mejor conservadas.
KAMIRAKLI y Ozkomak son dos buenos ejemplos, aunque hay muchas
muchísimas. Pero lo que más me gustó fue el Valle de Goreme, sobre todo
las chimeneas de las hadas, hoy convertidas la mayoría en palomares,
aunque quedan algunas habitadas. ¡Qué me ha gustado Capadocia! Me
quedaría un montón de días pero Macarena llama con la preocupación de las
dichosas bombitas: hoy han muerto dos franceses en una playa cercana a
Efeso; los sobrinos de los alicantinos también llaman insistiendo en el
peligro.
Realmente yo prefiero morir viendo Capadocia u otra cosa que me llene,
que en la cama de un hospital enchufada a un suero; Enrique trata de

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convencerme con el estado de gestación de Macarena pero yo no me
quiero ir de aquí. Dormimos en una plaza donde se nos unen varias AC y
varios muchachos nos dejan propagandas de campings.
    Damos una vuelta por el río y vemos una boda; simpatiquísimo el acto.
Dormimos en paz; yo, por lo menos, a pesar del terrorismo, las bombas, el
islamismo y todas esas cosas, no me quiero ir de Turquía. Los niños han
llamado esta noche tres veces para convencernos de que nos vayamos.

DIA 17
     Pido ir a Pamukale antes de marcharnos de Turquía. Aunque me
hubiera quedado más días en Capadocia y nuestro propósito, cuando
marcharan los alicantinos, era quedarnos por lo menos una semana en
Estambul, pero en fin por lo menos consigo ir a Pamukale. Así que salimos
dirección Konya que, según la tradición, es la primera ciudad que se
creó después del diluvio. Es una ciudad integrista. Sus múltiples mezquitas
son muy ortodoxas y aunque José pasa de largo, nosotros nos quedamos a
ver la ciudad aunque sea por encima. Aquí se visten muchos de ellos con
barba y la kandora corta o sea, con minifalda, como se dice en Marruecos
de los muy ortodoxos. La ciudad artísticamente no tenia desperdicio pero
los poderes mandan. En esta ciudad tienen una fiesta de danzas que, al
parecer, es una reminiscencia de las danzas que bailaba el rey David
delante del Arca de la Alianza.
    En las áreas de descanso hay mezquitas para realizar las 5 plegarias
que manda el Corán; muy cuidadas y limpias, sólo he visto que las utilizasen
los camioneros.
     Dormimos en otra gasolinera que tiene Mezquita incluida pero al
tratar de llenar agua, el cuidador de la Mezquita quiere lavarnos la Ac y al
decirle que no, no nos deja llenar de agua; supongo que caridad con el
viajero.

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DIA 18
    Llegamos a un camino donde hay varias tiendas de alfombras. Paramos
en dos pero José tiene prisa y no quiere parar. Continúan, compro dos
alfombras de lana para el pasillo, de tres metros y medio cada una; esas
dimensiones no las había conseguido después de buscarlas tanto tiempo y
me hubiera gustado acudir a más establecimientos pero a los alicantinos
les entra una prisa loca por salir del país. Cuando llegamos a Pamukale nos
dicen que ya lo han visto y que van a cocinar paella; perfecto, sacamos
nuestros tiquets y nos dirigimos a la montaña de algodón, llena de policías
que la custodian; apenas turismo y varias chicas en bikini tomando el sol
entre las formaciones de agua y calcio; realmente es un fenómeno único
pero los turcos no están previniendo que cada turista arrastra calcio de la
montaña y ésta se deteriora a pasos agigantados ¡que pena, que haya
tardado 15.000 años en formarse para eso! De todas maneras me descalzo
y me meto en las pozas de agua y se acaban las pilas de la cámara digital;
perfecto, pero Enrique hace algunas con la maquina tradicional suya, a la
que ama y cuida desde hace lo menos 15 años.

    Paramos a comer y no vamos a las ruinas romanas de detrás porque
quieren estar en Canacale para embarcar esta noche. ¡Me quedo sin ir a
Efeso, y eso que estamos a un tiro de piedra! José dirige la operación de
regreso y lo cierto es que interpretando un mapa es buenísimo. Pasamos
por una región preciosa con multitud de tiendas en la carretera y venden
calabazas de las que a mi me gustan para embellecer la cocina y que duran
todo el invierno pero parece que llevamos avispas detrás de la Ac. Por la
noche llegamos a zonas oscuras y casi sin tránsito pero localizamos una
gasolinera con restaurante donde, al lado, hay una comisaría de policía;
vamos hacia la gasolinera siguiente que estaba José y le decimos que
abajo    es   más   seguro   pero   declinan   el   hacerlo   y   dicen   que
mañana continuarán más temprano que nosotros porque han decidido
embarcar a Grecia por Igoumenitsa.

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DIA 19
     Hoy nos dirigimos hacia Troya pues yo no quiero perdérmela; de
bastantes cosas he tenido que prescindir y me negué en redondo a no
verla; entramos en la zona privada, pagamos y aparcamos dentro del
recinto. Han construido un caballo de madera del tamaño que tuvo que
tener el auténtico, suponiendo que no fuese leyenda, pero yo sé que es
parte de la historia que hace las delicias de pequeños y mayores; nos
encontramos con una excursión de minusválidos y ayudamos a los que
pueden a entrar en el caballo pues la escalera es empinadísima; luego nos
dirigimos a las ruinas donde, vaya diferencia con las griegas, está todo
superlimpio; pasajes hechos de madera para no pisar las ruinas, una
especie de recorrido con flechas ,todo muy bien organizado. Las ruinas
carecen de la espectacularidad que yo esperaba pero a pesar de los
destrozos de Liechman, con sus excavaciones, todo parecen llevarlo muy
bien pensado los arqueólogos para no causar mas males.

Realmente, a pesar de Agamenon y Menéalo, Ulises y Héctor, es una bella
historia de amor. Imagino a Homero describiendo el amor de Paris y
Helena y a Eneas joven, desarrollándose para, luego, en otra epopeya,
visitar a Diso en los infiernos. Adoro las historias del poeta Griego.
     Continuamos a Canacale, donde hay el turismo de emigrantes que se
forma en Algeciras. Casi no podemos subir al Ferry; el barco vetusto y
desvencijado nos conduce por El Estrecho de los Dardanelos a Europa, no
con la belleza ni majestuosidad que encontré en el Bósforo y mis lagrimas
caen a hurtadillas mientras pido a mis dioses que me permitan volver; y, lo
sé, VOLVERÉ. Desembarcamos y nos dirigimos a Edurne, frontera con
Bulgaria. Visitamos Edirne y sus célebres mezquitas: la nueva, la vieja y la
de las galerías; comemos unos deliciosos pasteles y recorremos la ciudad;
después continuamos a la frontera y dormimos delante de una oficina de
transportes; la noche tranquilísima pero duermo mal porque quiero ir hacia
atrás; empezar este periplo de nuevo, a mi aire, sin compañía que por
cortesía condicione mis actos. Volveré sola con Enrique, lo prometo.

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VIAJE A Turquía. Regreso - Ruta por tres Continentes

DIA 19
    Nos dirigimos hacia Plodin, pues queremos ver su Teatro Romano;
impresionante y la mar de bien cuidado. Se entra por el conservatorio de
música y hay muchos jóvenes tocando diversos instrumentos; como no
sabíamos dónde era nos acompaña el señor, al que hemos preguntado,
conduciendo su coche delante nuestra y encima nos busca un aparcamiento
vigilado, con un señor mayor que nos dice por señas que, tranquilos, que no
hay robos porque él vigila. El Teatro realmente está perfectamente
restaurado y bastante bien conservado; tiene mucha similitud con el de
las fotos que he visto de Éfeso; después visitamos la casa de Lamartine.
Antes habíamos comido en un restaurante señalando lo que queríamos
según comían otras personas. Delicioso y baratísimo. Los búlgaros son
serios pero muy correctos, acogedores y hospitalarios; llegamos a Sofía y
dormimos en el camping Brana; me acuerdo de Maribel porque seguro que
andará por estos lares y es más maja y buena gente.

    El camping lo regenta una señora que ha estado de vacaciones en la
costa de Alicante, habla español y nos informa de ciento de cosas que le
pregunto. El camping es una porquería, lleno de matojos que parecen una
selva, es una zona de recreo del antiguo partido comunista o sea
barracones; nos abren uno para ducharnos, lavo la ropa en un lavabo y me
da asco hasta ducharme; nos encontramos con los ingleses que conocimos
en Estambul y regresan por Rumania porque su carta verde no contempla
Serbia y han regresado desde la frontera Serbia.

DIA 20
    Bajamos a Sofía y vamos a ver la Catedral que antes no la vimos: sin
mucho interés. Conocemos a una chica que habla español y nos traduce
para el intento de compra de un icono en la iglesia ortodoxa; al final nos
dirigimos a un sitio donde nos acompaña que venden unos iconos preciosos

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y compro tres con certificado de autenticidad; luego nos lleva a un parque
donde hay muchos vendedores de cosas rusas y de iconos que según nos
explica, expiden delante del turismo un certificado que es falso; nos
cuenta que quiere salir del país a estudiar fuera pero que hay muchas
mafias y no pueden salir por la noche; damos un paseo por el centro y nos
despedimos de ella para coger camino hacia Serbia-Montenegro, ya que
las inundaciones de los Balcanes nos desaniman a retornar por Rumania ,lo
que me da una rabia inmensa porque pensaba recrearme en el país;
llegamos a la frontera y pasamos con bastante rapidez. Cambiamos
dinares y marchamos en dirección a Nis, por una bellísima carretera de
montaña y horrenda de pavimento. Desde Nis, peaje hasta Belgrado por
una autopista que es una carretera local en España y nos cobran 44 euros.
Comemos en un restaurante de carretera, donde nos sirve un camarero
que, debió hacerlo en el MAXIM de Paris, ¡menuda elegancia! En esta ruta
había muchos sitios donde se podía pernoctar, las oficinas de peaje se
llaman putarinas. Llegamos a Belgrado y te invade una sensación de
tristeza, es una ciudad triste, con gente triste y poco amable; los que
nosotros encontramos, por lo menos, hasta un guardia de circulación al que
preguntamos sólo le faltó escupirnos; la parte del río sí que es bonita,
putarinas por todos sitios en carreteras de tercero o cuarto,-o milésimo
orden en España.

     Continuamos camino pues Belgrado no nos ofrece nada.
     Llegamos a otra putarina y el “putarinero” pretende cobrarnos 70
euros; le digo que no, que no pago, se pone a gritar y por señas Enrique le
dice que silencio con las señas manuales usuales. Formamos una cola de
libro, todo el mundo pita y de allí no nos movemos; al final tiene que salir,
quitar a los coches que están detrás nuestro y así podemos dar marcha
atrás. Volvemos a una gasolinera y por señas preguntamos; había unos
austriacos que se quedan horrorizados e iban con caravana. Cambiamos
unos 20 euros por dinares y volvemos a la putarina por otra entrada; al
final 13 euros al cambio, ¡menudos chorizos! La carretera era un cromo, un

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asfalto que se caía a pedazos y lo suficientemente ancha para cruzarse
dos coches.
    Pero buscando donde pernoctar, vimos una de las puestas de sol más
bonitas de nuestra vida en común. Enrique me cogió la mano y fue el
momento más mágico del viaje. Dormimos en un aparcamiento de
restaurante/gasolinera /club de alterne -gracias a Dios tranquilitos-. Al
día siguiente saldremos hacia Hungría.

DÍA 21:

     Llegada a Subotica, la frontera con Hungría. Cambiamos los dinares
que nos quería robar el gasolinero, y pasamos a la bella y dulce Hungría;
vamos a Szegen y vemos las estatuas de agradecimiento a los países que
colaboraron en la reconstrucción, cuando el río Tisa se desbordó y
destruyó la ciudad. Continuamos hacia Kiskunhalas, pueblo célebre por sus
encajes -veo obras de arte en manteles y pañitos-. Más tarde, a Budapest,
al camping Haller, para descansar y limpiar la autocaravana, el menaje...
Empieza a llover a cántaros.

DÍA 22:

     Contactamos en el camping con dos matrimonios de Valencia que van
a una concentración de autocaravanas a Bolonia, y nos piden información;
también con otros de Vigo, que anoche, en una gasolinera de la autopista,
les forzaron la cerradura (aunque no abrieron la caravana, por llevar la
sirga); ¡venían muy asustados!

No para de llover. Una mañana aburrida y gris, por culpa de la dichosa
lluvia y el frío. Por la tarde, paseos por Budapest.

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DÍA 23:

     Budapest. Lluvia. Visitas. Es la décima o undécima vez que vamos a
Budapest, luego no tenemos demasiado interés.

DÍA 24:

     Recorrido por el lago Balaton. Vamos a mercadillos, rodeando los
pueblos turísticos. Comemos, en un apacible sitio lleno de alemanes,
comida del país. Por la tarde, en Badacsony, hay una especie de feria con
actuaciones y orquesta; reparten comida húngara gratuita, en unas
interminables colas; yo hago lo propio, porque me apetece probar comida
de un enorme caldero colgado en un trípode con fuego debajo. Cuando me
llega el turno, me dan una especie de gulash con mucha paprika y una
enorme rebanada de pan.
     Paseamos en un ambiente festivo encantador. Más tarde nos vamos a
un lugar más tranquilo y cenamos, en una terraza a orillas del Balaton,
pizza y patatas con ketchup. Dormimos en ese pueblecito, con el fondo de
las canciones de un restaurante cercano; los cantantes, magníficos,
interpretan música española en castellano.

     Noche preciosa y apacible.

DÍA 25:

     Del Balaton vamos a Tihany y Balatunfured Gior, viendo sus
monumentos, y, aunque hay que dar la vuelta, nos vamos a Sopron.
Artísticamente es una maravilla. Cenamos en un restaurante comida
húngara, pero empieza a llover fortísimamente y nos refugiamos en la
autocaravana, aparcados en una preciosa plaza. No para de llover en toda
la noche.

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DÍA 26:

     Pasamos la frontera hacia Austria y nos dirigimos a Melk, pues Viena
la hemos visto varias veces; la Abadía, impresionante... Una iglesia barroca
que tira de espaldas...y la biblioteca, alucinante con su colección de
incunables. Me ha maravillado, pero no he conseguido ver el trocito
del “Lignum Crucis” (dificultades del idioma: traducido todo a muchísimos,
hasta japonés; pero en español, nada).

     Por la región de Naus vamos a Krems; vemos sus monumentos pero
me decepciona. Luego, recorremos el Valle Danubio por la Carretera 3
(recomendable para los que vayan de Viena a Linz); realmente preciosa, y
miles de sitios libres para acampar. Nos quedamos en un pequeño
restaurante donde te cobran 2€ y hay agua, duchas calientes con placa
solar, servicios... Comemos un gulash por 2,5€ cada uno (sabrosísimo). La
zona está llena de autocaravanas de alemanes.

DÍA 27:

     Linz es precioso. Muchos monumentos. Enrique compra dos pizzas,
creyendo que son como las españolas (realmente tan grandes como mesas
de camilla); no podemos, entre los dos, acabar una.
     Tanto y tanto hablar de la capital de la moda austriaca, y en realidad
todo lo que veo es como ropa de mercadillo de España, a unos precios de
Rue Saint Honoré en Francia. Es el país más caro por donde hemos estado.

     Más tarde, dirección Salzburgo por la Nacional. Llegamos a Gormund
con su espectacular lago y con un paisaje maravilloso de montañas. Vamos
a Hallstatt, a ver las minas de sal prehistóricas. No subimos en el
teleférico porque me da pánico (y además, 22€ por persona). También
hemos visto el lago Hallstatt, y, en Oberhaum, las cuevas glaciares de
Dachstein; pero nos hemos dado una soberana paliza caminando.

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Dormimos en St. Wolfgang, una población preciosísima (tal vez el
pueblo más bonito que vi todas las veces que he venido a Austria), pero
prohibitivo al cien por cien. Supercarísimo. Dormimos en un parking
vigilado las veinticuatro horas (8€).

DÍA 28:

     Hacia Salzburgo. Damos un paseo por esta ciudad, que es una de las
más bellas del mundo. Pero como ya la hemos visitado varias veces, nos
vamos hacia Innsbruck, por la Carretera Nacional, disfrutando del camino
y parando en varios pueblecitos, sobre todo Rattenberg, que es una
preciosidad de pueblo medieval; y, al parecer, en la Antigüedad hubo minas
de oro y cobre; hoy se dedican al cristal (unas piezas de escaso valor,
imitando muchas veces, sobre todo en las flores, al cristal de Murano).
      Dormimos en Schatz, donde el Municipio ha habilitado una zona
gratuita para autocaravanas (y hay un aparato...la primera vez que lo
veo...que por 1€ te facilita 80 litros de agua; puedes vaciar el cassette y
tirar las aguas); muy agradable, rodeado de un circo de montañas.

DÍA 29:

     Innsbruck. Paseo por lo que ya tantas veces hemos visto. Tejadillo
de Oro, Catedral, Río Inn...

     Compro trajes tiroleses para el nieto, y algo ambiguo (unisex) para lo
que nazca, porque aún no sabemos el sexo.

     Cantidad de españoles en Wattens. Nos acercamos a la Fábrica
Swarovski; como los precios para visitarla en grupo eran mucho más
reducidos...pronto formamos un grupo de italianos, alemanes, austriacos y
nosotros dos, españoles. Todos contentísimos por la reducción del precio
(y me dice una señora austriaca, en francés, que los latinos somos
increíbles...pero el ahorro de 4€ no le ha venido nada mal). La Fábrica, una
decepción: mucha realidad virtual y nada de fabricación del cristal; luego,

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al final, la tienda. A pesar de que ya sabíamos de la calidad y el precio,
pensábamos comprar algo, con una reducción ostensible. Cambio la tarjeta
de la máquina digital nueva y no funciona. Creo que más caros que otros
sitios, me hago con unos pendientillos minúsculos, y son con el cierre
trasero ¡en    plástico!... ¡45   euros!   (desaconsejamos   dicha   visita
totalmente).
     Por carretera de montaña, con unos paisajes de alucine, pasamos del
Tirol austriaco al alemán. Oyendo unas alegres canciones de música
tirolesa, de un CD comprado por Enrique. Nos quedamos en Schongau,
donde hay fiesta; pero una tormenta con granizos como garbanzos nos
fastidia el rollo. Pero la granizada amaina y nos vamos a la fiesta.
     Entramos en una carpa donde hay una orquesta de trompetas, saxos
y toda clase de instrumentos. La gente toma unos cervezones, que yo me
sorprendo. A Enrique le sirven una de 1 litro y a mí una coca de medio
litro. Comemos choucroute con un asado de buey en lonchas, delicioso
pero que no consigo comerme ni en la tercera parte de lo servido.
Agradabilísimo. Nos cobran 22€.

     La feria está ubicada en el sitio que normalmente tiene el Municipio
como zona de acampada gratuita. Pernoctamos casi al lado, pero con
menos comodidades, y con lluvia y granizo.

DÍA 30:

     Hemos ido por carreteras nacionales, por la ruta romántica alemana
hasta Ausburgo. Ha estado lloviendo todo el día y hemos pasado bastante
frío. Hemos bajado hasta Ravensburg, donde hemos conocido a unos
alemanes que vivían en un pueblo de Alicante. La zona de pernocta en
cuestión, según nos ha explicado la señora, que hablaba español a la
perfección, es un sistema que hay en Austria y Alemania, que ciertos
Municipios habilitan para acampar, no sólo con autocaravana sino, a veces,
tiendas de campaña. Suelen cobrar 5€, aunque hoy no nos han cobrado

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porque la que cobra está de descanso. Hay unos aparatos parecidos a un
surtidor de gasolina, que suministran agua para limpiar el cassette;
dándole a un botón, sale agua a presión. Hay una zona para desaguar las
aguas grises, y metiendo 1€ sale agua. El aparato en cuestión es de la
marca Hymer. El alemán me prometió enviarme una fotocopia de todas las
zonas que hay en Alemania, un mapa en varias páginas, con los puntos y el
enclave. Los pasaré en Internet para que mis compañeros campistas los
puedan utilizar. Son unas 2.000.

DÍA 31:

     Nos hemos confundido de carretera y hemos desembocado en un
pueblecito en el que hay un ferry que atraviesa el lago Constanza para ir a
Suiza, muy barato; pero hemos vuelto varios kilómetros.

     Titisse, por la Selva Negra a Friburgo; habíamos pasado un montón
de veces, y nunca lo habíamos visitado. Me ha encantado: tal vez sea la
ciudad alemana, de las que conozco, artísticamente más cuidada y
superlimpia. Los antiguos abrevaderos de animales se mantienen, y por las
calles corre el agua limpísima.

     La Catedral tiene un pórtico policromado bellísimo; me ha recordado
el Pórtico de la Gloria, de la Catedral de Santiago. Hay muchísimos jóvenes
(y eso que no es tiempo de curso escolar en la universidad).
     Hemos conocido a unos de Donosti, encantadores; con la
autocaravana matriculada en Palencia. Hemos intercambiado los e-mails.
Pasamos a Francia y dormimos en un camping (11 euros, 4 estrellas,
municipal). Toca colada, para mañana pasar a Alemania por Estrasburgo e
ir a la Casa Burstner.

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DÍA 1 de agosto:

     Llegamos a la Casa Burstner para solucionar los temas que hay
pendientes (que para eso la autocaravana está en garantía). Nos dicen que
aparquemos en una zona que tienen para pernoctar, con duchas,
WC...porque van a meter un termómetro en el frigo, y así mañana sabrán la
temperatura que tiene, y darán la solución. Hablo con una señora en
francés, diciéndole que de marearnos nada de nada, que de lo contrario
tomarélas medidas legales oportunas.

     Llegamos a las once y cuarto, y a las cuatro de la tarde nos traen un
termómetro que meten en el frigo. A las cuatro y media viene una señora,
a que se le expliquen los fallos; dice que mañana se solucionará todo, o se
intentará. Comienza a llover y pasamos la tarde viendo la TV y leyendo.

DÍA 2:

     Se llevan la autocaravana al taller. Nos dejan en una especie de
cafetería. En el expositor, podemos servirnos y coger café y bollería,
zumos o agua, de forma gratuita. A las doce, decimos que queremos ir a un
restaurante, pero el más cercano está en Kehl. Ponen a nuestra disposición
un Smart (igualito al mío). Vamos a comer...damos una vueltecita por los
pueblos próximos, y a las cuatro nos entregan la autocaravana, con los
arreglos y las modificaciones que Enrique quería; pero nos han dicho que
no nos marchemos, para mañana decir si el frigo ha funcionado bien
durante la noche, y así comprobarlo.

     Nos han cambiado el mueble donde reposa el lavabo, porque tenía una
rajita. Nos han puesto una luz exterior en la puerta, y han repasado el
boiler. Amén de otras pijotadas de las que le gustan a Enrique.

     Al ir a devolver las llaves del Smart, nos han dicho que lo usemos de
forma gratuita hasta que nos vayamos. Hemos ido Estrasburgo, que ya
conocemos de otras veces. Nos hemos encontrado a dos chicas metopas

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españolas, de uniforme; y hablando, supimos que una era de Melilla y yo
conocía a sus padres. Se ha quedado con nuestro teléfono, y llamó por la
noche para ver si estábamos bien o necesitábamos algo.

     ¡Nos hemos encontrado con gente maravillosa! Pero no para de llover
(es asqueroso).

DÍA 3:

     Nos han terminado la autocaravana. Es sorprendente lo bien que nos
han atendido. Nos han regalado la mano de obra y los elementos de la luz
exterior (que han puesto nueva), unos calzos, un aparato para nivelar...nos
han dejado el coche...nos han dado tres días de desayunar... ¡Atención
exquisita!
     Marchamos hacia Luxemburgo capital, por caminitos pequeños y muy
agradables. Paseamos por Luxemburgo y me sigue sorprendiendo el nivel
que hay allí (a la gente parece que la han sacado de una revista de modas);
los precios, espantosamente altos, y la ciudad, tan limpia y cuidada como
siempre.
     Dormimos en Arlon, en un tranquilo aparcamiento, después de comer
Kebab en una cafetería.

DÍA 4:

     Entramos a Bélgica y vamos a La Roche-en-Fauverne, un precioso y
turístico pueblo, donde hay un maravilloso castillo. Vamos también a
Bastogne para ver los monumentos a los americanos caídos en la defensa
de Bélgica, y, paseando por carreteras rurales, nos vamos a Aachen, el
antiguo Aquisgrán francés, que es una ciudad que me encanta.
     Descubrimos una zona de las que han preparado los alemanes, que
parece un camping de doce estrellas. Te cobran diez euros, y si el
cobrador no viene lo depositas en una caja.

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Conocemos a un italiano que nos regala un mapa de todos los sitios
para acampar en Italia.

DÍA 5:

     Vamos a Lovaina y Malinas (Leuven y Mechelen); pero es un día
totalmente desagradable porque hace un frío que pela y no para de llover.

     Las dos ciudades son artísticamente muy bonitas.

DÍA 6:

     Nos vamos a Brujas, que, aunque hemos estado varias veces, es una
ciudad medieval preciosísima. Comemos en un chino, y tardan tanto en
servirnos que Enrique, con su habitual pulcritud, me lleva corriendo
tras él, porque vence el horario del aparcamiento. Al final, nos perdemos
uno del otro, y yo, preocupadísima, porque Enrique tiene la dificultad del
idioma, yo no llevo dinero encima...Consigo que en una boutique una señora
me deje telefonear al móvil de Enrique. Me dice que está en una plaza con
muchas banderas. Me pongo en marcha y recorro todas las plazas que
tienen banderas. No consigo dar con él, y vuelvo a pedir el favor en una
tienda de discos. Me deja llamar un chico, y me dice que está en la Grotte
Mark, justo al lado. Nos encontramos y vamos hacia la autocaravana
(Enrique no se orientaba sobre dónde la dejó). Se acabó el paseo de
Brujas, por el sofocón.

    Nos vamos a Bruselas, al camping Beersel, situado en el culo del
mundo.
     Siempre lloviendo sin parar.

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DÍA 7:

     Otra vez lloviendo. Bajamos en autobús, luego tranvía y más tarde
metro (como el billete es de 1 hora, nos vale para todos los recorridos).
Vamos a la estación Midi, para ver el mercado de flores que los
holandeses ponen los domingos; pero no encuentro mis calabazas, que me
suelen durar de verano a verano sin estropearse. Nos explican que por el
tiempo tan frío, aún es pronto. Compro un precioso encaje (a mí me pedía
7€ el marroquí, pero mi marido habla con él en chelja y me dejó todos los
metros a 5€; era de Dar Beida, Casablanca).
     Luego, a la plaza del Sablon para buscar radios, para la colección de
Enrique. Carísimas y, además, muy deterioradas.

      Comemos en un restaurante: yo, kebab, y Enrique, un plato de buey
(se le hizo un nudo que casi tengo que llamar a una ambulancia; se puso
malísimo).

     Luego, al Macnekem Pis (sólo tenía puesta una corbata; con la
cantidad de trajes que hay en su museo...je, je...). Luego, la maravillosa y
espectacular Gran Plaza. Buscamos las señales esotéricas, y las masonas;
pero la lluvia arrecia y nos refugiamos en la Galería, en la Catedral y en
calles periféricas. Compro un traje de bautizo, y varios baberos, botitas y
vestiditos para el bebé que espera Macarena. Me dejo un pastón, pero me
hace una ilusión entrañable. La pena es no saber el sexo.

     Después, el periplo hasta volver al camping (metro, tranvía,
autobús...). Llegamos realmente cansados. Pero hemos conocido a unos
vascos, que han venido a nuestra autocaravana para tomar unas cervezas.
Llueve toda la noche.

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DÍA 8:

     Hemos ido a pagar el camping y es un desastre. No había nadie. Al
ser municipal, el que lo administra ni se preocupa, y todo el mundo...no es
que se marchen sin pagar...es que no quieren cobrar...Dos días gratuitos
(nosotros y todo el mundo).
     Marchamos a Namur y Dinant, pero lloviendo de una forma
horrorosa, y con un frío que pela. Decidimos tomar el camino hacia La
Loire, para ver si vemos un rayito de sol.
     Salimos hacia Francia, y dormimos en la plaza de un pueblecito cerca
de Valenciennes, que se llama Longueville.

DÍA 9:

     Vamos a Rouen, dando una vuelta hasta Versalles. Dormimos en
un área que yo tenía del foro campista alemán, cerca de Correos.

DÍA 10:

     París. Ciudad Luz. Paseos por el Sena, y subimos a Montmartre.

DÍA 11:

     La Loire, Chambord. Estamos en La Loire. Me cansa tanto turista.

DÍA 12:

    Amboise, Ville Sabin, Chimeri y otros. Dormimos en la zona de
acampada del Périgueux.

     Siempre vamos a La Loire, que a Enrique le gusta.

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DÍA 13:

     Vamos a varios vide-greniers (vacía-graneros): Montpansier, Lalinde
y Le Bugue, Sarlat Le Canede...
     Dormimos en un camping, para hacer la colada y estar cerca de una
ruta de vacía-graneros.

     ¡Colección de Enrique! Le toca comprar radios. Francia es para él. Lo
mío terminó.

 DÍA 14:

     Hemos estado en Montignac y los Eycieux. Hemos descubierto una
abadía preciosa en un pueblecito que se llama Saint Amande de Coli, a 8
kilómetros de Montignac. Una lluvia espantosa y un día frío y
desagradable, pero la abadía era una belleza; creada por un monje
agustino; con planta de lo más latina y dos árboles naturales enormes, a los
lados del altar. Curiosamente, en los escalones había anmonites.

     Por la tarde, el tiempo ha mejorado y hemos estado en varios
preciosos pueblecitos medievales. He conseguido comprar mis deseadas
calabazas (5 a un euro). Ha sido lo único barato que he encontrado en
Francia.
     Por la noche hemos ido a la zona para autocaravanas del Périgueux,
que es muy tranquila, y preciosa con el río al fondo. Si nos
descuidamos...no había sitio. Por lo menos había 200 autocaravanas.

     Sigue el frío, que a mí me molesta tantísimo, y hasta creo que he
agarrado un catarro.
     Lo odio, odio el frío. ¡Quiero irme!

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DÍA 15:

        Llamo a Macarena, pues hoy celebra su santo. Siento no estar a su
lado.
        Hemos estado en Bergerac y Preisat. Hemos ido en dirección
Narbona. Y hemos dormido en un precioso pueblecito de la región de los
Cátaros, al lado de un canal, Chautelinadaur, totalmente bucólico.

      Nos hemos encontrado con un matrimonio joven de Valencia, con dos
niños. Enrique venía con la morriña de dejar el Perigord, y más hoy que
hacía un sol radiante.

DÍA 16:

     En el camino hemos encontrado un vide-greniers inmenso cerca de
Agen y he comprado una cuna por 30€, total e increíblemente nueva, para
cuando nos deje Macarena su bebé. Me ha costado un buen rato de
regateo, pues el precio inicial era 60€.

DÍA 17:

        Llegamos al Midi de los Pirineos, región del Languedoc. Llegamos a
Castelnaudary, que estaba en fiestas. Dormimos allí, pues era precioso (es
famoso por el canal del Midi).

DÍA 18:

     Fuimos a Narbona, a ver las casas de repuestos de autocaravana, y,
tanto que dice la gente, después de ver las alemanas y las de la Casa
Destinea en toda Francia, nos pareció un soberana cutrez.

        Luego regresamos a Carcasonne, viendo la Abadía de FontFroid, por
la región de los Cátaros. En Carcasonne visitamos La Cité, el mejor pueblo
medieval de Francia; conservado, enorme, pero había tanta gente y

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tantísimas tiendas, que estropeaban el entorno realmente soberbio.
Pernoctamos en el aparcamiento, muy cerca, donde te cobran 10€ por 24
horas, y estaba llenito de campistas; pero no facilitan ni agua ni nada.

DÍA 19:

     De Carcasonne a Mireboix, pueblo medieval pequeñito, pero con un
encanto que vi que le faltaba a Carcasonne; nos gustó una barbaridad.
Visitamos Pamiers (donde, no sé por qué razón, había cientos de policías).
Luego Foix, porque la Gruta de Niaux no dejan visitarla. Siempre que
pasábamos decíamos “a la vuelta”, y la estúpida vuelta ha sido que la han
cerrado al público (pero he visto fotos de la Galería Azul, y sé que me he
perdido algo maravilloso). Una vueltecita por Foix, lleno de turistas.
     Dormimos en Tarascón, en un área habilitada para autocaravanas,
donde estábamos tropecientos mil. El pueblo, muy agradable.

DÍA 20:

     Tarascón-Andorra. Con una cola de 44 kilómetros hasta la antigua
frontera franco-andorrana. El tiempo, asqueroso; toda la noche, de
tormenta, y hoy aún peor. Vamos al camping Valira, pues Enrique es amigo
del dueño y tiene muchas atenciones. No para de llover.

     Por la tarde, vamos a dar un paseo por Andorra La Vella, pero como
está en obras nos damos una paliza caminando.

     El camping, 20€. Conocemos a unos portugueses.

DÍA 21:

     Enrique compra una emisora para comunicarse con los campistas
(180€, con antena, micrófono y un montón de tonterías); es la tercera
emisora que tiene.

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Vamos en dirección Francia. Volvemos a ver las grutas de Mas
d'Azid, que no recordaba pero habíamos visto hace veinte años.
Terminamos en unárea para autocaravanas en un pequeño pueblecito,
dirección Tarbes, a orillas del Garona, con un paisaje bucólico. Pronto se
llena (y habría que colgar el cartel de “completo”); todos los servicios son
gratuitos excepto la luz. Conocemos a unos italianos simpatiquísimos y
recorremos todo el pueblo con ellos. Vemos una hermosa iglesia románica.

DÍA 22:

     Hemos ido a Lourdes, haciendo tiempo para el asunto del frigorífico,
que me tiene hasta el gorro (yo veo los alimentos absolutamente frescos,
y el agua se congela, pero él sigue con la idea de que la mitad del frigo no
enfría).

     En Lourdes llueve torrencialmente. Es la cuarta vez que lo visito, y lo
que más me ha sorprendido es que hay áreas enormes en pleno centro,
llenas de gitanos (verdaderos poblados); hemos calculado unas 2.000
personas y unas 40 ó 50 caravanas; con las mesas, los fuegos, la ropa
tendida...eso contribuye a que no se pueda aparcar para visitar la gruta.
Es sorprendente que la municipalidad no adopte medidas.
     Hemos dormido en una zona de autobuses y autocaravanas (4€ por
12 horas y 7€ por 24 horas), habilitada a las afueras, atravesando los
poblados gitanos, no demasiado lejos del pueblo.

DÍA 23:

      De Lourdes hasta Burlada, Pamplona. El tiempo mejora, pero hace
frío y viento. Hemos visitado la gruta de las apariciones.

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DÍA 24:

     Llegamos a la casa oficial del frigorífico. Nos instalan unos
ventiladores (en concreto, tres). Nos cobran 150€.
     Yo voy a la peluquería (¡falta me hace!), y luego, después de comer
(cosa que hacemos en una cafetería), a Teruel.

DÍAS 25-26:

     Hasta Madrid, donde solucionamos problemas personales.
Camping Alameda de Osuna. Caro, y unas instalaciones de pena. Protesto
en recepción, por los ladridos de los perros (son de un residente, y
siempre que hemos ido...el mismo problema).

DÍA 27:

     Hasta Despeñaperros. Dormimos en el Camping Santa Elena. Estoy en
mis raíces. Parece que el tiempo se ha estabilizado y deja de llover.

DÍA 28:

     Sevilla. Los ventiladores no refrigeran, y encima no nos dejan
dormir. Los Hidalgo no están; nos citaron, pero no han aparecido. Un
empleado trata de solucionar el problema. Aunque me dieran gratis otra
autocaravana, no iría ni loca a “Autocaravanas Hidalgo” de Sevilla.

     Una vez que dice el señor que se ha solucionado el problema, le
insisto a Enrique para quedarnos a dormir en Sevilla, porque no me fío
del “arreglo”.
     El camping, caro y malísimo. El ruido de los ventiladores del frigo no
nos deja dormir.

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DÍA 29:

     Nada más despertarnos, abrimos el frigo, y todo estaba estropeado.
Volvemos a “Autocaravanas Hidalgo”, y allí mismo tiramos todos los
alimentos. Me proponen dejar el frigo para mantenerlo en observación.
Les hago firmar un documento.
     Nos dirigimos a Málaga, al camping maravilloso de la Residencia
Militar.

DÍA 30 agosto - 7 septiembre:

     Varios días en Málaga por asuntos particulares.

DÍA 8:

     Embarcamos por Ceuta para volver a Melilla por Tetuán: Xaouen,
Quezzane, Fès, Taza, Melilla.

     Y aquí finaliza el verano de 2005. Con un agosto tan lluvioso que no
nos ha dejado disfrutar de un regreso como esperábamos. En total,
19.000 kilómetros, que no está nada mal.

                         PIKI Y ENRIQUE.
                            -ABUELETES-