Yo he escuchado, y quiero recordar que incluso lo llegué a leer por aquí alguna vez "Yo me he gastado el dinero en un movedor para no empujar mi caravana, no voy a empujar la de los demás..." Siempre que no hablemos de un tema relacionado con alguna lesión, o algún tipo de imposibilidad, no la comparto para nada. En mis dos caravanas tuve movedor, y ahora ni tengo caravana, pero nunca esperé, ni espero hoy en día a que nadie me pida ayuda. Si veo que la necesitan, ahí estoy. Como se ha leido más arriba, he tenido experiencias desagradables, de gente que despues de ayudarles ni te dan las gracias, o te cruzas con ellos y ni te saludan. Hemos dado de comer a los hijos de alguien que no conocíamos hasta hacía 5 minutos, porque yo estaba ayudando al padre a meter la caravana en la parcela y no tenían nada preparado para comer, siendo ya la hora. Os imaginais que pasó los días siguientes???? efectivamente, si podía evitar saludar lo evitaba, y si no quedaba más remedio, lo hacía con una desgana que me daban ganas de decirle "no te agobies hombre, que no pasa por no decir hola". Pero vamos, yo sigo ayudando siempre que alguien lo necesite, soy incapaz de no hacerlo.
En el lado opuesto, en una ocasión en un camping fuera de España llegamos a un camping que en la parcela de al lado había una familia holandesa con 3 hijas de edades comprendidas entre los 10 y los 15 años. Desenganché la caravana y retiré el coche para meterla con el movedor. Pues el movedor no quiso funcionar. Despues de estar ahí trasteando, procedí a retira el movedor para acercar el coche y meterla con el coche. Cuando el holandes vio que retiraba el movedor y soltaba el mando, se levantó de la mesa, y, sin decir ni una palabra, se levantaron la mujer y las hijas y vinieron hacia mi caravana, colocándose cada una en un sitio, como si lo tuvieran ensayado. El hombre me preguntó que donde la quería poner, se lo indiqué, y en 2 minutos la caravana estaba en donde yo quería, pero fuímos nosotros, mi mujer y yo, los que les ayudamos a ellos a mover MI caravana, no es que ellos me ayudaran a mi. De verdad que me quedé alucinado, y no sabía ni como agradecérselo. Tuvimos muy buen royo despues con esa familia los pocos días que coincidimos, y entendí aquella reacción cuando llegué... se movían como un ejercito. Llegaba la hora de comer, y ahí nadie hablaba, cada uno sabía lo que tenía que hacer, y las tareas las tenían perfectamente identificadas y coordinadas. A la hora de recoger la mesa igual, el recoger para acostarse, el levantarse por la mañana... todo era como una coreografía jajajaja.