Viernes 20 agosto: Le Pouliguen – Croisic 60 km.
Por la mañana visitamos el
mercadillo de Le Pouliguen (es que,
contra las mujeres no hay nada que
hacer) además de comprar unas
flores y algunos trapitos compramos
unas ostritas y una paella que tenía
buena pinta para comer al medio día.
Tras el aperitivo nos dirigimos al
camping a comer.
Por la tarde bordeando la
“costa salvaje” ( no son nada los franceses poniendo nombres rimbombantes a los
sitios), un tipo de costa con muchos acantilados,
muy bonitos para hacerlos andando o con bici (el
próximo viaje me la llevo). Llegamos hasta el
gran búnker que era el centro de coordinación de
la muralla del Atlántico. En su interior guarda
numerosos objetos de la guerra y fotografías de
su camuflaje.
Finalmente llegamos al encantador
pueblecito de Le Croisic, precioso con su puerto, lleno de flores y tiendas. Además eran
fiestas y estuvimos tomándonos una cerveza mientras oíamos la música de las gaitas.
Salimos del pueblo verdaderamente encantados.