Es que un camping es mucho más que un trozo de tierra. Es vigilancia y seguridad, es gasto de luz y agua, es limpieza y mantenimiento y son otros servicios. Y además es riesgo: si te ocurre algo a ti, a los tuyos o tus pertenencias reclamarás, aunque el siniestro ocurra después de las once o las doce. Ese día, el dueño del camping que te deja salir más tarde, ya no será tan majo.