Una experiencia absolutamente decepcionante y una gestión que deja mucho que desear.
Teníamos una reserva en el Camping Cala Gogo que nos vimos obligados a cancelar por una operación de nuestra hija, una circunstancia familiar seria y completamente ajena a nuestra voluntad.
Intentamos contactar con el camping en repetidas ocasiones: 12 llamadas telefónicas y 6 correos electrónicos. La atención y la comunicación fueron lamentables: los correos no fueron contestados y conseguir una respuesta fue prácticamente imposible.
Lo más indignante es que, cuando finalmente conseguimos hablar con ellos, nos confirmaron que podíamos cancelar la reserva y que nos devolverían el importe, descontando únicamente una pequeña parte. Incluso les planteamos una alternativa: si no era posible hacer la devolución, podíamos dejar la reserva a disposición de otros familiares para que ellos la utilizaran. Aun así, nos confirmaron que podíamos cancelar.
Sin embargo, después de la cancelación, la realidad fue muy diferente: solo nos devolvieron aproximadamente un 26% del importe de la reserva.
Nos parece una gestión totalmente incoherente con lo que se nos había comunicado previamente. Lo mínimo que esperamos de un establecimiento es que cumpla con lo que informa a sus clientes y, especialmente ante una situación familiar como esta, que exista un mínimo de sensibilidad y voluntad de buscar una solución razonable.
La experiencia no ha sido solamente decepcionante por el dinero perdido, sino sobre todo por la falta de comunicación, la dificultad para obtener respuestas y la diferencia entre lo que se nos dijo y lo que finalmente se hizo.
Después de esta experiencia, nuestra confianza en el Camping Cala Gogo es nula. Nos parece incomprensible tratar así a unos clientes que, además, intentaron encontrar soluciones y facilitar la gestión de la reserva en todo momento.
Muy mala experiencia. Mucho cuidado con las condiciones de cancelación y, sobre todo, recomendamos dejar constancia por escrito de cualquier cosa que os comuniquen por teléfono.
Teníamos una reserva en el Camping Cala Gogo que nos vimos obligados a cancelar por una operación de nuestra hija, una circunstancia familiar seria y completamente ajena a nuestra voluntad.
Intentamos contactar con el camping en repetidas ocasiones: 12 llamadas telefónicas y 6 correos electrónicos. La atención y la comunicación fueron lamentables: los correos no fueron contestados y conseguir una respuesta fue prácticamente imposible.
Lo más indignante es que, cuando finalmente conseguimos hablar con ellos, nos confirmaron que podíamos cancelar la reserva y que nos devolverían el importe, descontando únicamente una pequeña parte. Incluso les planteamos una alternativa: si no era posible hacer la devolución, podíamos dejar la reserva a disposición de otros familiares para que ellos la utilizaran. Aun así, nos confirmaron que podíamos cancelar.
Sin embargo, después de la cancelación, la realidad fue muy diferente: solo nos devolvieron aproximadamente un 26% del importe de la reserva.
Nos parece una gestión totalmente incoherente con lo que se nos había comunicado previamente. Lo mínimo que esperamos de un establecimiento es que cumpla con lo que informa a sus clientes y, especialmente ante una situación familiar como esta, que exista un mínimo de sensibilidad y voluntad de buscar una solución razonable.
La experiencia no ha sido solamente decepcionante por el dinero perdido, sino sobre todo por la falta de comunicación, la dificultad para obtener respuestas y la diferencia entre lo que se nos dijo y lo que finalmente se hizo.
Después de esta experiencia, nuestra confianza en el Camping Cala Gogo es nula. Nos parece incomprensible tratar así a unos clientes que, además, intentaron encontrar soluciones y facilitar la gestión de la reserva en todo momento.
Muy mala experiencia. Mucho cuidado con las condiciones de cancelación y, sobre todo, recomendamos dejar constancia por escrito de cualquier cosa que os comuniquen por teléfono.