Decía Manolo Vázquez Montalbán que "Carvalho amaba aquel paseo como amaba su vida, porque le parecía insustituible." Decía de #LesRambles y decía de Carvalho en Tatuaje. Más: "eran como un universo completo que empezaba en el puerto y desembocaba en la enorme mediocridad de la plaza de Cataluña.
Las Ramblas habían conservado el sabio capricho de las aguas descendentes que le habían dado origen. Tenían voluntad de aguas con destino como las gentes que las recorrían a todas las horas del día, despidiéndose con morosidad de los plátanos, de los quioscos policrómicos, del caprichoso comercio de loros y macacos, del mercenario jardín de puestos de flores, de la arqueología de los edificios que marcaban tres siglos de historia de una ciudad con historia.
Carvahlo amaba aquel paseo como amaba su vida, porque le parecía insustituible," Desde el jueves pasado no dejo de preguntarme qué nos hubiera enseñado el sabio Vázquez estos días, qué hubiera escrito en su columna en El País sobre el terror desatado en las calles de su Barcelona, cómo hubiera golpeado nuestras conciencias en este tiempo de dolor colectivo. Les Rambles de Carvalho, de Charo y de Biscúter, las nuestras, las que hemos vivido tantas veces, las que han querido matar para aterrorizarnos... Ya renacen, ya reviven.
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