Aunque la Real Academia Española desaconseja su uso porque la arroba no es un signo lingüístico, es impronunciable y crea inconsistencias gramaticales, en un uso escrito coloquial se suele utilizar para referirse a ambos sexos a la vez y cumplir con el lenguaje inclusivo e igualitario que se impone utilizar en estos tiempos en cualquier ámbito.
Y como cuando hace tanto calor si podemos comernos alguna sílaba en las palabras o conjunto de ellas (
nanit,
nastardes) no está mal visto porque así se gasta menos energía, el mensaje anterior se podría interpretar de una forma correcta como "Buenas tardes señores/señoras"