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Buenas tardes Diferents. España es campeona del mundo. ¡Enhorabuena a nuestra selección por un torneo espectacular y una final digna de un campeón!
Lo que también ha quedado claro es que no todo vale para intentar ganar un partido. La selección argentina pasó demasiados minutos recurriendo a las faltas, las entradas duras y las patadas cuando el fútbol no le daba para más. El árbitro fue demasiado permisivo y eso permitió un juego excesivamente brusco.
Y si durante el partido su actitud fue discutible, al finalizar fue aún peor. Hay que saber ganar, pero también hay que saber perder. El mal perder, las protestas y la falta de deportividad solo empañan la imagen de una selección que debería ser un ejemplo para millones de aficionados.
El fútbol es pasión, intensidad y competitividad, pero también respeto por el rival. Hoy España ha demostrado que se puede ser campeón jugando al fútbol, compitiendo con orgullo y levantando la copa con humildad.
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