Webcampista.com

mucho más que un foro

Webcampista.com

mucho más que un foro

Som diferents

  • Iniciador del tema Iniciador del tema JUASUA
  • Fecha de inicio Fecha de inicio
Buenos días Diferents.
 
En mayo de 2005, Natalee Holloway, una estudiante estadounidense de tan solo 18 años, desapareció durante un viaje de graduación en Aruba. Lo que comenzó como unas vacaciones de ensueño terminó convirtiéndose en uno de los casos de desaparición más mediáticos del siglo XXI.

Durante 18 años, el principal sospechoso, Joran van der Sloot, negó cualquier implicación, cambió su versión en numerosas ocasiones y llegó incluso a extorsionar a la familia de la víctima. Finalmente, en 2023, confesó que asesinó a Natalee en una playa de Aruba y arrojó su cuerpo al mar, poniendo fin judicialmente a uno de los mayores misterios criminales de las últimas décadas.

En este episodio de Crímenes reales y misterios sin resolver analizamos cronológicamente toda la investigación, las mentiras del asesino, el posterior asesinato de Stephany Flores y la confesión que llegó casi dos décadas después.Si te apasionan los casos reales, las investigaciones criminales y los grandes misterios sin resolver, suscríbete al canal y acompáñanos cada semana.

#truecrime #NataleeHolloway #JoranVanDerSloot #CrimenReal #MisteriosSinResolver #PodcastCriminal #CasosReales #DocumentalCriminal #Aruba #StephanyFlores

 
Don José estaba bien de salud, hasta que un día su mujer le dijo:

- José, vas a cumplir 65 años y ya es hora de que te hagas un chequeo médico.
- ¿Y para qué? si me encuentro muy bien.
- Por prevención.

Así que José fue al médico, y éste le mandó hacer pruebas y análisis de todo. A los quince días el doctor le dijo que estaba bien, pero que había que mejorar algunos valores. Entonces le recetó Atorvastatina para el colesterol, Losartán para la hipertensión, Metformina para la diabetes y Loratadina para la alergia. Eran muchos medicamentos y había que proteger el estómago, y le recetó Omeprazol. José, fue a la farmacia y se gastó parte de su pensión en medicinas.

Como no recordaba si las pastillas verdes para la alergia las debía tomar antes o después de las del estómago y si las amarillas para el corazón, iban durante o al terminar las comidas, volvió al médico. Éste, lo notó tenso y con contracturas, y le recetó Alprazolam y Sucedal para dormir. Don José, en lugar de estar mejor, cada día estaba peor. Apenas salía de casa, porque no pasaba momento en que no tuviera que tomar alguna pastilla.
A los pocos días José se resfrió y su mujer lo hizo acostar, y llamó al médico. Éste le dijo que no era nada, pero por prevención le recetó Tabsín y Sanigrip con Efedrina.

Como empezó con taquicardia, el doctor le agregó Atenolol y Amoxicilina. Después le salieron hongos y le agregó Fluconazol con Zovirax. Para colmo, José leyó los prospectos de los medicamentos que tomaba y se enteró de las contraindicaciones, las advertencias, las precauciones, las reacciones adversas, los efectos colaterales. Todo lo que leía eran cosas terribles. No sólo podía morir, sino que además podía tener arritmias, úlceras, sangrado, náuseas, hipertensión, cólicos, insuficiencia renal, parálisis, mareos... Asustadísimo, José llamó al médico, quien trató de tranquilizarlo.

- Tranquilo, Don José, no se alarme... y le recetó Rivotril, un antidepresivo. Como le empezaron a doler las articulaciones le añadió Diclofenaco. Cada vez que José cobraba su pensión se dejaba la mitad en la farmacia. Tan jodido estaba que se murió. Al entierro fueron todos, pero el que más lloraba era el farmacéutico. Su esposa afirma que menos mal que lo mandó al médico a tiempo, porque si no, seguro que se hubiese muerto antes.

Si Don José hubiese seguido comiendo conejo, pollo sin piel, aceite de oliva, frutas, verduras, nada de azúcar, una copita de vino y caminando cuarenta y cinco minutos diarios, aún estaría vivito y coleando.


Fábula totalmente ficticia (o no...)
;)
 
Don José estaba bien de salud, hasta que un día su mujer le dijo:

- José, vas a cumplir 65 años y ya es hora de que te hagas un chequeo médico.
- ¿Y para qué? si me encuentro muy bien.
- Por prevención.

Así que José fue al médico, y éste le mandó hacer pruebas y análisis de todo. A los quince días el doctor le dijo que estaba bien, pero que había que mejorar algunos valores. Entonces le recetó Atorvastatina para el colesterol, Losartán para la hipertensión, Metformina para la diabetes y Loratadina para la alergia. Eran muchos medicamentos y había que proteger el estómago, y le recetó Omeprazol. José, fue a la farmacia y se gastó parte de su pensión en medicinas.

Como no recordaba si las pastillas verdes para la alergia las debía tomar antes o después de las del estómago y si las amarillas para el corazón, iban durante o al terminar las comidas, volvió al médico. Éste, lo notó tenso y con contracturas, y le recetó Alprazolam y Sucedal para dormir. Don José, en lugar de estar mejor, cada día estaba peor. Apenas salía de casa, porque no pasaba momento en que no tuviera que tomar alguna pastilla.
A los pocos días José se resfrió y su mujer lo hizo acostar, y llamó al médico. Éste le dijo que no era nada, pero por prevención le recetó Tabsín y Sanigrip con Efedrina.

Como empezó con taquicardia, el doctor le agregó Atenolol y Amoxicilina. Después le salieron hongos y le agregó Fluconazol con Zovirax. Para colmo, José leyó los prospectos de los medicamentos que tomaba y se enteró de las contraindicaciones, las advertencias, las precauciones, las reacciones adversas, los efectos colaterales. Todo lo que leía eran cosas terribles. No sólo podía morir, sino que además podía tener arritmias, úlceras, sangrado, náuseas, hipertensión, cólicos, insuficiencia renal, parálisis, mareos... Asustadísimo, José llamó al médico, quien trató de tranquilizarlo.

- Tranquilo, Don José, no se alarme... y le recetó Rivotril, un antidepresivo. Como le empezaron a doler las articulaciones le añadió Diclofenaco. Cada vez que José cobraba su pensión se dejaba la mitad en la farmacia. Tan jodido estaba que se murió. Al entierro fueron todos, pero el que más lloraba era el farmacéutico. Su esposa afirma que menos mal que lo mandó al médico a tiempo, porque si no, seguro que se hubiese muerto antes.

Si Don José hubiese seguido comiendo conejo, pollo sin piel, aceite de oliva, frutas, verduras, nada de azúcar, una copita de vino y caminando cuarenta y cinco minutos diarios, aún estaría vivito y coleando.


Fábula totalmente ficticia (o no...)
;)
Más bien....no 😉
 
Arriba