Me has recordado a la boda más peculiar que creo que he ido en mi vida.
Hará más de 25 años y fue la del hermano de un buen amigo que estaba tratándose en un centro de desintoxicación de drogadictos, y como se casaba con una chica que estaba internada allí también, les dieron permiso para celebrar el convite en los comedores con toda la gente allí ingresada de invitados y ayudando a montar la fiesta.
El vestuario de la gente nos lo podemos imaginar. El más "pudiente" estrenó chandal para la ocasión por lo que ya nos avisó mi amigo que fueramos de esa guisa también y entre esa comodidad y que por razones más que obvias no se sirvió ni una gota de alcohol y nadie acabó haciendo el ridículo, lo pasamos bomba.
Edito para los curiosones:
Los dos se curaron, tuvieron familia y llevan una vida completamente normal.