Aprendí
Aprendí
Aprendí a hacerme fuerte en el dolor. A veces me encontré solo, y tuve que fingir que todo iba bien porque se suponía que yo era un guerrero de esos que no se rinden, y aunque así fue, tuve que equivocarme muchas veces antes de darme cuenta que incluso los guerreros también lloran.
Aprendí pues, a reír con el corazón roto, y a pelear en batallas de las que nadie se entera. Entendí que los héroes con capa no existen y los que son héroes de verdad son aquellos que como tu y como yo, se levantan cada día sonriendo, desafiando a las circunstancias, quizás por eso hoy valoro todo lo que tengo y doy las gracias por cada oportunidad que me regala la vida. Quizás por eso sonrío al ver como el sol me acompaña al despertar, pues me recuerda que aquellos tiempos pasaron y hoy, vivo sintiéndome completamente afortunado y feliz.
Hoy sé que no hay lluvia que no arrecie, ni tormenta que no amaine.
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