Miércoles 11 de agosto Saumur – Nantes: 158 km.
Por la mañana cogemos la
caravana y nos dirigimos a Nantes
donde acampamos en el camping
municipal Le Petit Port. Con buenas
instalaciones (la piscina municipal es
una gozada) y cerca de la parada del
tranvía. En el camping coincidimos
por primera vez con bastantes
españoles: de Murcia, de Madrid…
con los que charlamos un rato en el idioma de Cervantes.
Después de la siestita, nos dirigimos al centro de Nantes. Compramos los billetes
en la recepción del camping con la agradable sorpresa de su precio: 6,50 € por cuatro
billetes para 24 h, ¡eso sí que es fomentar el transporte público!.
Nos bajamos del tranvía junto a la Isla de Versailles donde tras ver sus preciosos
jardines tipo japonés nos montamos en una barca eléctrica para dar un paseo por el río
Erdre. Nos pareció un poco sosito, teníamos el recuerdo del paseo de Annecy y nos
desilusionó un poco.
De nuevo en tranvía llegamos al castillo de los duques de Bretaña, al que dimos
una vuelta por las murallas. De allí nos dirigimos hacia la catedral, que sólo pudimos
ver por fuera ya que por la hora ya estaba cerrada. Para desquitarnos entramos en una
tienda de productos autóctonos donde nuestras señoras compraron de todo
Después de las fotos de rigor nos dirigimos
hacia la parte vieja donde tomamos una cervecita
para coger fuerzas y poder continuar el paseo. Entre
el descanso de la cerveza y el paseo mirando los
escaparates se nos hizo la hora de cenar. En la parte
vieja de Nantes hay un montón de restaurantes con
un ambiente muy majo. Ya que estábamos en la
antigua capital de Bretaña (perteneció a Bretaña
hasta la 2ª guerra mundial) cenamos unas galettes y
unos crépes que estaban muy ricos con unas jarras
de sidra