abuelita
hablador
Un tipo está parado a la orilla de la carretera en medio de una oscura noche haciendo autostop,
a la vez que estaba cayendo una tremenda tormenta.
Pasó un tiempo pero nadie se paraba. La tormenta era tan fuerte que apenas si se alcanzaba a
ver a unos 3 metros de distancia. De repente, vió como un coche que se acercaba lentamente y
que al final se detiene.
El señor sin dudarlo se sube al coche y cierra la puerta, mira y se da cuenta con horror que no
hay nadie conduciendo el coche!. El coche arranca suavemente; el señor mira hacia la carretera y
ve que delante hay una curva. Asustado comienza a rezar, y justo antes de llegar a la curva se abre
la puerta del chofer, entra una pálida mano y mueve el volante en la curva.
Paralizado del miedo y sin aliento se aferra con toda su fuerzas al asiento. Inmóvil ve como
sucedía lo mismo en cada curva del camino. La tormenta aumentaba su fuerza, el tipo sacando
fuerzas de donde ya no quedaban, se baja del coche y se va corriendo hasta el pueblo más
cercano, entra al bar, pide dos coñacs y, temblando aún, les empieza a contar a todos lo que le
sucedió. Como a la media hora llegan dos tipos todos mojados y le dice uno al otro: ¡¡ Mira Juan
allá está el hijo de **** que se subió al coche cuando lo veníamos empujando...!!!
Buenas noches a todos.
a la vez que estaba cayendo una tremenda tormenta.
Pasó un tiempo pero nadie se paraba. La tormenta era tan fuerte que apenas si se alcanzaba a
ver a unos 3 metros de distancia. De repente, vió como un coche que se acercaba lentamente y
que al final se detiene.
El señor sin dudarlo se sube al coche y cierra la puerta, mira y se da cuenta con horror que no
hay nadie conduciendo el coche!. El coche arranca suavemente; el señor mira hacia la carretera y
ve que delante hay una curva. Asustado comienza a rezar, y justo antes de llegar a la curva se abre
la puerta del chofer, entra una pálida mano y mueve el volante en la curva.
Paralizado del miedo y sin aliento se aferra con toda su fuerzas al asiento. Inmóvil ve como
sucedía lo mismo en cada curva del camino. La tormenta aumentaba su fuerza, el tipo sacando
fuerzas de donde ya no quedaban, se baja del coche y se va corriendo hasta el pueblo más
cercano, entra al bar, pide dos coñacs y, temblando aún, les empieza a contar a todos lo que le
sucedió. Como a la media hora llegan dos tipos todos mojados y le dice uno al otro: ¡¡ Mira Juan
allá está el hijo de **** que se subió al coche cuando lo veníamos empujando...!!!
Buenas noches a todos.