El sector del caravaning, como buena parte de la automoción, se mueve por tendencias y ciclos en sus ventas. Si durante los últimos 3 años, la irrupción de los campers provocó una ligera caída en las ventas de autocaravanas nuevas, en 2025 la tendencia se ha invertido y son de nuevo las autocaravanas, las que marcan el ritmo del sector. Según datos de la Asociación Española de la Industria y Comercio del Caravaning (ASEICAR), facilitados por la Dirección General de Tráfico (DGT), durante el 2025 se matricularon 6.067 autocaravanas y campers nuevas, un 6% menos que en 2024. Analizando los datos se observa claramente que ese mínimo descenso se debe al frenazo en las ventas de campers, que caen casi un 29% pasando de 3.377 en 2024 a 2.400 el año pasado, destacando la caída en las matriculaciones de los campers tipo urban van*, que fueron los verdaderos triunfadores del año 2024. (*Urban van: furgonetas pequeñas para uso diario con menores dimensiones, equipamientos y confort que los campers).
Sin embargo, las autocaravanas superan las cifras de los últimos 3 años, repuntando casi un 19% (de 3.082 a 3.667), debido al esfuerzo realizado por fabricantes y concesionarios para ajustar los precios que se elevaron en los últimos años.
Además, es de destacar que este crecimiento se produce a pesar de una ligera bajada en las matriculaciones de autocaravanas destinadas al alquiler, siendo los particulares los que permiten este incremento.
En total, durante 2025 se matricularon 7.146 vehículos caravaning entre autocaravanas, campers y caravanas lo que supone una media de casi 20 vehículos diarios: más de 10 autocaravanas al día, 6,5 campers y casi 3 caravanas diarias.
Desgraciadamente son las caravanas, dentro de los vehículos destinados al caravaning, las que continúan su pronunciado descenso en las matriculaciones nuevas, no logrando revertir su crisis estructural.
Respecto a los vehículos de 2ª mano de origen nacional y también procedentes de otros países europeos, se aprecia un nuevo crecimiento respecto a 2024 (+14,9%), acumulando una década de grandes incrementos proporcionales.
Atendiendo la cifra total, estos vehículos suponen 4,5 veces más que los vehículos nuevos, con el consiguiente envejecimiento del sector, así como otro tipo de problemas como posibles fallos mecánicos que pueden afectar a la seguridad, incumplimiento de homologaciones o documentación falsificada.