En mi caso, creo que me "abrí al mundo... de la comida" a partir de la mili (me suena que a ti, ángel, te pasó algo parecido) no es que antes no me lo comería todo, pero si le decía a "mama" que no me hiciera según que cosas, las lentejas, por ejemplo, no las podía ni ver, tenían que ser pasadas, pero he aquí que pasé por la mili, y algo cambió, (quizá la cocinera) porque ahora meeeeencantan, con chorizo y sin chorizo, con morcilla y sin morcilla, la mayor, si en cole hay lentejas refunfuña, porque se quiere quedar a comerlas..., lo mismo me pasó con las judías y los garbanzos yyyyyy... con el pescado, con "mama", e incluso ahora, cuando salimos a comer/cenar, procuro pedir pescado, y si no lo conozco, ese pido, porque, ahora que no me oye la pobre, mi madre no hacía bien el pescado y creo que por eso ni fu, ni fa entonces.
Mi sobrina es/era muy pijotera para toda la comida y cuando va a los sitios, celebraciones y demás, va "sufriendo" pensando en lo que habrá para comer y le dije un día, "Fijate en el yayo, o en mi, hasta en tu tía, volvemos hablando de lo bueno que estaba todo, sobre todo lo que hasta entonces no habíamos probado, es decir, vamos con gusto y no con miedo, en cambio tu, es al revés, ¿no sería mejor probarlo antes de sufrir?" creo que no me hizo mucho caso, pero al menos es educada y (fuera de casa) no pide que le hagan otra comida, o la come, o la prueba un poco y punto, el pescado y cualquier cosa que venga del agua, "prohibido". Ahora estudia nutrición y ha cambiado un motón, pero no tanto como para seguir con alimentos "prohibidos".