Las botellas de digestivos o aperitivos, las teníamos en un botellero en la última balda de la despensa de la cocina porque no son de uso diario, pero claro, allí se nos olvidaba hasta que las teníamos. En el salón no las quería, pero a menudo, nos transladamos allí con los invitados tras la comida... Así que el mueble heredado se convirtió en el clásico mueble bar. Ahora tenemos las bebidas justo entre el comedor y el salón, ocultas y a la vez muy a mano y además tiene un candado que nos viene estupendo por estar a la altura de la peque, jeje.
y como
Bibilot no ha puesto las fotos de sus mesitas de noche... Pues nada, se acabó lo que se daba

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