Abuelita, cada niño es un mundo y los padres primerizos no nacemos sabiendo.
Nosotros con la primera cometimos el "error" (que entiendo perféctamente que tú no lo veas como tal), de cogerla en brazos cada vez que se despertaba porque lloraba, entonces la mecíamos y la dormíamos. A veces era dejarla en la cuna y de nuevo lloraba y otras dormía media hora (lo justo para que tu te durmieras otra vez) y lloraba de comenzaba de nuevo desesperantemente...
Esto no se lo deseo a nadie. Durante aquellos dos primeros años le dimos todo nuestro amor, achuchones y cariño a la hora de dormir y fuera de ella... Si otros niños cuando sus padres los acunan en brazos, son tan amables de dormir toda la noche del tirón, eso es un regalo para ambos.
Con Eva siempre teníamos una excusa para entender su actitud, ahora los dientes, ahora los gases, ahora una mala digestión, ahora una pesadilla... El caso es que cuando no era nada de eso, también lloraba y no era otra cosa más que la costumbre, si se despertaba, quería a toda costa sentirnos, no le bastaba con que le dijéramos estamos aquí tranquilízate...
Con la segunda tuve una experiencia que me abrió los ojos. Cuando nos desplazamos a China para por fin, tras dos años y medio de papeleos y espera, materializar nuestra paternidad, íbamos con la misma ilusión que cuando mi mujer dió a luz a nuestra hija biológica, pero también con mucho miedo a que algo no marchara o que la adaptación mútua no funcionara al cien por cien...
La primera noche, María que con 13 meses, ya entendía perféctamente todo, la pasó en el hotel (aún en su provincia) durmiendo del tirón. Se acostó en su cunita, con los ojos abiertos mirando a su nueva hermana acostada en la cama de al lado. Así fué todas las noches de esa semana.
El día en el que hubo que transladarse de su provincia a Pekin para terminar la tramitación del expediente, teníamos el vuelo por la tarde-noche. Esto hizo que durmiera conmigo en brazos puesto que en el avión tenían que viajar así.
La noche siguiente y durante toda la semana, no hubo manera de dormirla sin brazos, si no era así, se ponía echa una furia y claro, en ese momento teníamos que demostrarle todo nuestro amor y cedíamos derrochando paciencia... ¿Porqué si hasta entonces dormía bien, días más tarde necesitaba brazos para dormir? No lo se. El caso es que la sensación de que la historia se repetiría me hizo hacer de tripas corazón y aplicar el método a la semana de llegar a casa. No podía ser.
Hasta el día de hoy, sabe que es así y funciona.
Estoy totalmente de acuerdo con Aunolose, abrazos, amor, juegos, todo lo que quieran durante el día, por la noche, las acuesto, hacemos el ritual que necesiten; cuento, besos, cuento y besos, besos y cuento... Pero cuando se apaga la luz, tienen que saber que no pueden llorar porque la apago...
Insisto en que entiendo que el método de ese libro es demasiado drástico, duro, pero hay momentos en los que es tu vida y la suya, si el resultado es satisfactorio, prefiero pasar el trance cuanto antes, pero si por el contrario se puede evitar no acostumbrando al bebé a que pida brazos para dormir, mejor.