kokolo, que se mejore kokolito de la afección viral..e ir en cuidado no vayais a recaer vostros.
Hace 1 hora que he salido a una de las terrazas a recojer una camiseta, que no se quien ha tirado por la ventana, ya que en esta parte no hay tendederos, bueno pues hace 10 minutos oigo un ruido y me vuelvo a asomar a esa misma terraza, pues nada, que me habían tirado unos pantalonesvaqueros. Yo vivo en un primero y tengo 2 terrazas y un balcón. Pues no sabeis lo harta que estoy. En la terraza de la cocina tengo tods los días que retirar, cascaras de plátano, naranja, huesos de fruta, servillertas de papel usadas. blisters de fiambre vacios, trozos de pan, ropa de colada, pinzas de ropa, etc... yo se que lo de la ropade la colada es por descuid y no me sabe mal, le puede pasar a cualquiera, Pero lo de la basura, no lo aguanto, porque tiene remedio, conrolar a los niños si saln a las galerías comiendo, retirar el cubo de basura del borde la d baranilla para que si lo tienen lleno no caiga nada afuera, etc... vamos que no hay derecho....
No se si alguno de vosotros está en la misma situación o le a pasado alguna vez, me comprenderá los cabreos que cojo....aunque ya lo tengo asumido y me resigno a sufrirlo..., pero no hay derecho..
Bueno voy a tomarme algo calentito para relajarme, unas hierbas....
Os cuento una anécdota... Cuando éramos pequeños, mi padre tenía la oportunidad de comprar pescado fresco casi a diario debido a que trabajaba en el puerto... ¿Aún no os había contado que odio el pescado? bueno, lo como porque es necesario para llevar una dieta equilibrada, pero no siempre disfruto. A lo que iba. Hubo una racha en que las pescadillas fritas, eran al parecer el plato más socorrido y mi madre se esmeraba en presentárnos las tres pescadillas de rigor, mordiéndose la cola... ¡Que asco les cogí! No he vuelto a probarlas. El caso es que un día, se me ocurrió una idea fabulosa (tenía unos ocho años y mi hermana cinco). Como una vez mis padres terminaban de comer, se acomodaban en el salón dejándonos en la cocina, aproveché para trazar un plan... Nos desharíamos de las pescadillas. Vivíamos en la quinta y última planta, el lavadero daba a un "ojopatio"... La idea era lanzarlas desmenuzadas hacia la cubierta inclinada no transitable, de manera que la espina quedara en el plato y el resto fuera pasto de las gabiotas...
Así hice, mi hermana me aguantaba el plato y yo lanzaba la pescadilla lo más alto que podía

...
Al día siguiente, al volver del colegio, la señora del bajo, que lo que se dice muy limpia no era, pero tampoco tonta, cogió a mi madre por banda y para variar le contó un cotilleo... -Pues mira Pili, la que sea esta vez no se ha limitado a tirame la compresa sucia, el pañal de bebé o la monda de la patata... No, esta vez me ha tirado pescado grasiento a pegotes por todo el patio, mira pasa... Hay encima de las macetas, en la ropa limia que estaba a punto de recoger, en las paredes...- mi madre no sabía que decir, se limitaba a poner cara de asombro y a decir -hay que ver como es la gente- la vecina que iba en plan busca y captura del sospechoso añadió, -Pues fíjate, la del cuarto también tiene y de los dos vecinos del quinto, uno está desempleado y no se puede permitir comprar pescado...- el semblante del rostro de mamá cambió como si del Dr. Jekyll pasara a Mr. Hide, tras la despedida con la vecina, ni os oimaginais la que me cayó ya en el ascensor...
En fin EUROPA, espero no caerte mal a partir de ahora, pero es que no he podido evitar contarlo

... La verdad es que lo de vivir en un bajo, siempre tiene esta pega, porque los que están por encima la mayoría de las veces son muchos más, pero la verdad es que hay que tener suerte para todo en esta vida y lo de topar con unos vecinos en condiciones no es tan fácil.
En mi piso el del bajo no tinene problemas de este tipo, sólo somos dos por encima y tiene su cesta de las pinzas de la ropa a rebosar

... A mi me repatea cada vez que se me cae algo y tengo que pasar a recogerlo, pero no es a menudo.