Bibilot, por eso avisé anoche de que me iba de cenita, imaginaba que esta mañana no podría abrir yo la cafetería, jejeje.
El amigo invisible, gracias a las pistas lanzadas al aire por la mayoría fué todo un éxito. Cuando no era una que decía días antes -pues oye que a mi la talla que me va es la M-, era otro que decía -pues yo la XL y además este año tengo ganas de tener algo burdeos o verde oliva...- y a algunos es muy fácil regalarle algo y acertar, yo no doy pistas, pero seguro que todos sabeis que con algo naranja o negro, si es para vestir acertaríais, ¿o nó?
A mi me tocó además una amiga con la que congenio mucho, así que estuve alerta a todos los comentarios y ella si es de las que dejaron claro hasta que tiendas y tallas son las habituales. Más fácil imposible. Le regalé un vestido negro de algodón con tirantas, algo de licra en el final del vuelo de la falda hacía que quedara pegada en la mitad de la pierna (más arriba de las rodillas) y mangas de murciélago... Descrito así puede parecer algo rarísimo, pero... es que lo era ¡porras!, cuando lo vi en la tienda, no entendía bien ni lo que era, pero después al probárselo tras la cena, vi que le quedaba perfécto y que le encantó. Si nó, llevaba su ticket de regalo para cambiarlo por lo que le de la gana.
Desde luego es para salir de noche, no la veo acudiendo al curro así, jejeje. Completé con unas pulseras sencillas a base de aros metálicos lisos en negro brillo o gris y distintos grosores que le daban ese toque que le faltaba a un vestido liso, sin estampar...
Además le enmarqué en un cuadro de 1.50€ de IKEA color rojo esta foto...
Ella, es muy delgada de cintura y estrecha de hombros, de pecho puede usar la 105 y por supuesto ni tiene esa nariz, ni esas cejas arqueadas. Estos cambios en su imagen, más el ensanche de hombros y el peinado estilo años sesenta (corrígeme
merce si me equivoco de era), son producto del retoque fotográfico al que la sometí antes de anoche hasta casi las tres de la madrugada (ya lo sabes
marta). Entre que no estoy ducho en esto del retoque y que no estaba demasiado imaginativo, se me echó la noche encima, pero al final fué un puntazo. Ella se veía rarísima cuando le entregué su foto, pero no entendía porqué, después analizando vió todas las diferencias con la realidad y se partía de la risa al igual que el resto.
A mí me regaló una amiga que estaba encantada porque entre nosostros hay muuuucho feeling, nos queremos mucho, mucho, y compartimos angustias, secretos, en fin todo para que sea algo más que aquella compañera de trabajo que ya no está en la ofi. Así que se lució con una chaqueta de Pull&bear, negra y ajustada. Tanto que no me puedo mover, me mira demasiado bien, tendré que cambiarla por una tallita más. Es también un poquito diferente, medio chaqueta, medio sudadera con cremallera, muy informal. Yo no me la hubiera comprado, pero al vérmela puesta me siento cómodo.
