dmahim
timid@
Me encanta el album Enchantment de Chris Spheeris y Paul Voudouris, de hecho sonó en nuestra boda cuando llegabamos a la ceremonia tanto @Moon13 como yo. Ese CD lo compró mi padre y lo recuerdo de toda la vida. Desde pequeño lo llevo escuchando.Chris Spheeris es un músico de orígenes griegos pero cuya infancia transcurrió en Estados Unidos sobre todo. Debe sus primeros acercamientos a la música a su familia, pues su hermana tocaba el piano y sus padres le transmitieron las raíces folclóricas griegas. Pero sus principales pasos los dio a partir de los veinte años de edad con la influencia de Vangelis y a través de la colaboración con su amigo Paul Voudouris, quien le enseñó a manejar los sintetizadores. La relación con este músico es amplia pero muy difícil de localizar, extendiéndose desde finales de los setenta con álbumes como Spheeris & Voudouris (197, Points of View (1980) o Primal Tech (1982). Los trabajos más conocidos son Passage (1982) y sobre todo auténticas joyas de las Nuevas músicas como Europa (1995) y el grandioso Enchantment (1991), uno de los discos cumbres de este género y que tuvo bastante repercusión mediática. Pero su carrera solitario es también prolífica, y ha creado varias maravillas de escucha obligada como Desires of the Heart (1990), Culture (1993), Dancing With the Muse (1999)…
La música de Spheeris tiene dos ramas bien diferenciadas, la electrónica deudora de Voudouris, caracterizada por su belleza inagotable y centrada principalmente en piano, guitarra y sintetizadores, y la fusión de músicas mediterráneas (española, griega) y otras etnias (Culture, Eros…). Su estilo es muy característico, reconocible con facilidad.
Spheeris alterna temas de melodías directas de instrumentos de sonidos muy definidos como el piano o la guitarra (Lovers and Friends, Andalu) con instantes mucho más suaves, dulces, donde los teclados envolventes y deliciosos forman preciosas atmósferas de paz y armonía (Stars, Remember Me…). Otras veces se mueve entre la frontera de ambas tendencias, como el relajante Field of Tears, dirigido por un oboe brillante y secundado por teclados y guitarras.
Esta música, esculpida con profundo amor por Chris Spheeris, se mueve entre la belleza melancólica y serena de un atardecer (Desires of the Heart…) y la cautivadora delicadeza de una noche estrellada (Liquid Dream, Afterimage…), pero también muestra destellos de gran alegría (Midflight, Playtime…). Todos los temas son perfectos, admirables, de inusitada expresividad. Basta una escucha para que enamore y conmueva profundamente. Este disco es uno de los mejores reflejos de lo lejos que puede llegar la sensibilidad del ser humano, una composición prodigiosa, sublime, de una elegancia infinita, un trabajo precioso de principio a fin que debería trascender las fronteras de los géneros para llegar a los corazones de cualquiera con un mínimo interés en el verdadero
Después he ido descubriendo la música de Spheeris y descubriendo grandes joyas.